Capítulo 10¿Será la vida un sueño?

¿Será un sueño? ... Es demasiado bueno para ser verdad, pero demasiado tangible para que fuese producto de su imaginación.

Ahí estaba, frente a él se encontraba el amor de su vida, aquella persona que se había ganado su corazón y posesionado en él para no salir jamás.

Está preciosa, al punto que me quita el aliento. Lo único en que puedo pensar es en abrazarla y estrujarla en mis brazos, hacerle sentir mi amor y darlo a conocer a los cuatro vientos; sentir su calidez, percibir su aroma, saborear sus labios hasta saciarme de su ser (aún sabiendo que eso era imposible, nunca se cansaría de ella)

Quiero expresarle tantas cosas, pero este maldito nudo en mi garganta no me deja; quiero demostrarle cuanto la he extrañado, pero mi timidez de siempre me retiene en este asiento. Oh Dios, cómo vencer las últimas barreras que me atan y poder acercarme a ella como cuando estábamos en el colegio, donde sin ninguna dificultad éramos capaces de permanecer juntos charlando horas y horas frente a la chimenea de la sala común...

WOW!!! No sé si será mi ansiedad o la mezcla de sensaciones, pero este año le ha sentado de maravilla; se ve más mujer, más femenina, más irresistible, digna de ser adorada... casi no quedan rastros de aquella niña que conocí en el tren, salvo la expresión de sus ojos, la cual se ha acentuado con los años... Oh dios, cómo añoraba este momento y solo puedo contemplarla sin ser capaz de nada más.

Indescriptibles sensaciones y emociones se perciben cuando dos personas que sueñan y viven para un propósito, cuando su vida pareciera depender de un momento en particular y único, logran experimentarlo a plenitud.

Y tanto Harry como Hermione experimentaban eso como un caudal sin nada que pudiese impedir su paso, ambos notaban como descargas eléctricas inundaban sus cuerpos mientras permanecían abrazados, sin miedo a separarse y darse cuenta que todo era un sueño, una mala jugada de sus mentes traicioneras. Pero nunca el subconsciente logrará superar la realidad, y en el momento en que Harry sintió los labios de Hermione rozar su mejilla comprendió que su fantasía no lo era, tal cual pensaba la chica al sentir la calidez que emanaba del ser amado, además de que el roce con su mejilla les hacía cosquillas, ya que el chico llevaba una barba de días.

No, no era un sueño; y el comprenderlo hizo notoria la necesidad de separarse y comportarse de forma civilizada, así que, renuentemente, ambos comenzaron a deshacer el abrazo hasta que quedaron frente a frente, no sabiendo que decir... algo raro si se piensa que siendo dos personas que han compartido tantas cosas inigualables para otros, la incomodidad de estar uno frente al otro como si fuesen dos desconocidos no debiera existir entre ellos. Pero así era, claro que el problema solo residía en la forma más común que tenemos los mortales para comunicarnos unos con otros, porque sus miradas, al encontrarse, transmitieron todos aquellos pensamientos que sus labios se negaban a dejar salir.

Pero ningún momento es eterno, y lentamente, con renuencia extrema comenzaron a separarse, eso sí, sin dejar de mirarse, expresando con los ojos lo que el alma de cada uno le decía al otro, la perfecta comunicación que ambos mantenían y forjaron a través de los años al punto en que nadie era posible igualar esa conexión entre ellos. Pero había una diferencia con los encuentros que tenían en sus años en Hogwarts: Sus ojos no solo expresaban los sentimientos de antaño, también aparecía un nuevo brillo por amar y saberse amado por quien estaba a su lado.

Lentamente ambos tomaron asiento en los sillones que se encontraban en esa habitación, frente a frente, sintiéndose cohibidos para sentarse uno al lado de otro.

Por fin logro verlo, después de tantos sueños, tantas noches, tantos anhelos y esperanzas ya perdidas... No puedo creer que este frente a mí, que haya podido volver a abrazarlo, sentir su calor, sentir esa tranquilidad que emana de él cada vez que está cerca de mí.

Hubiera deseado que no nos separásemos jamás y no fundiésemos en ese abrazo por la eternidad...

Esta igual pero a la vez diferente... sigue pareciendo ese niño tímido que conocí en aquel vagón del expreso, pero ahora irradia un aura de un adulto, de un hombre que ha experimentado cosas que han marcado su vida (no lo sabré, que he compartido muchos de esos pesares) Y su mirada muestra una expresión indescifrable para mí, algo que ya no acostumbraba a notar por preciarme de conocerlo mejor que nadie, de que podía comunicarme con él sin necesidad de que nuestros pensamientos se exteriorizaran.

Quisiera acercárme y demostrarle (y a mi misma) que estamos juntos, que por fin nuestros deseos son palpables, son una realidad. Más algo impide esa acción es una barrera invisible, es como si me limitase a no querer aprovechar este momento inimitable... y no aguanto las ganas de estar a su diestra, tomar su mano en las mías y borrar esa nube de aprehensión de su mirada... decirle que lo amo, que nunca en mi vida he renegado tanto de algo como de mi decisión de dejarlo y olvidar todo, porque fui una tonta al no darme que cuenta que para olvidarme de él tendría que olvidarme a mi misma, olvidar mi esencia y mi existir, porque donde quiera que vaya está él, donde yo este, él estará, porque esta dentro de mi ser grabado a fuego en mi corazón.

Lo veo y no puedo evitar desearlo más, percibir hasta el aire que respira, verlo tan cerca y tan lejano, sentir sus ojos sobre mí es... no hay palabras para describirlo, porque con todos sus defectos y virtudes nunca habrá nadie más perfecto a mis ojos que Harry... no, no lo habrá.

Ambos se lazaban miradas de reojo, sin poder articular en su mente un pensamiento coherente, un pensamiento civilizado que pudiese romper esa sensación que amenaza con hacerlos estallar de la impotencia por ver las horas transcurrir y no ser capaces de demostrar realmente sus sentimientos.

Pero como si la providencia quisiera darles una mano, alguien llamó en ese momento a la puerta; era algo trivial, sólo alguien trayendo alguna merienda como servicio del hotel; y el simple hecho de responder a cosas superficiales para ellos como que deseaban comer o beber, logró que sus labios fuesen capaces de despegarse y poder sentarse en aquel lugar donde estaban todas las cosas que les habían proveído para comer civilizadamente, poder preguntar, un "cómo estás" sin tartamudeos, hablar de sus vidas en este año transcurrido.

Claro que no contaban que un simple hecho de coger algo tan vano como una jarra de jugo al mismo tiempo, lograse que el simple roce de sus manos fuese la chispa necesaria para dejar sus mentes y gargantas otra vez en silencio y dar paso a sus cuerpos y sensaciones hablar por ellos... Un leve roce... una mirada cómplice y el incendio los llevo a unir sus labios, a sus manos a reconocerse uno al otro pidiendo recuperar lo perdido...

Era como un volcán en erupción... un verdadero torrente de emociones que iban y venían entre ellos con tan solo el roce de sus labios el cual se iba intensificando más y más con cada segundo que pasaba, haciendo que todo lo que se encontraba a su alrededor desapareciese y sus sentidos solo fuesen capas de percibir los ceñimientos que afloraban sin tregua. Lo único que lograba interrumpir un poco era la falta de oxigeno de cuando en cuando no podían estar más tiempo contenido a sus cuerpos que reclamaban aquel vital elemento, pero este momento se aprovechaba para dejar salir aquellas palabras guardadas en sus corazones, palabras incoherentes para cualquiera que lo oyese, excepto por ellos, porque se demostraban todo lo que por años atesoraron y no dijeron, desde simples "te quiero" hasta "daría mi vida por ti en este momento". Cada vez la intensidad de aquel encuentro amoroso exigía más ay más el acercamiento haciendo que el simple roce de sus labios ya no fuese suficiente y comenzaron a explorarse, de manera tímida en un comienzo, como temiendo que fuese un sueño o que simplemente el otro se negase a ir más allá de lo que estaban compartiendo. Harry fue el primero en romper el contacto que mantenía y sus labios hicieron un recorrido por el rostro del ser amado, mientras Hermione aprovechaba de enredar sus dedos en los cabellos azabaches, disfrutando de aquella muestra de adoración que él le profesaba. Las manos masculinas entretanto recorrían la espalda de la chica, mientras dejaba un sendero cálido, como de fuego en su cuello deteniéndose en el lugar donde las pulsaciones del corazón femenino se hacían notorias...

... y las palabras dieron lugar a los gemidos indecibles que comenzaron a escapar de sus gargantas, haciendo que cada uno perdiese un poco más la noción de la realidad al notar el efecto que uno tenía sobre el otro; ambos comenzaron a explorarse hasta que llegaron un punto en que ciertos roces hicieron manifiesto el camino que llevaban y les azotó el impacto del desenlace de sus acciones si continuaban a ese ritmo dictado por sus corazones.

Abruptamente se separaron, respiraron a bocanadas como quien se está asfixiando, sin poder apartar la vista uno del otro, resistiendo la tentación de dejarse llevar por lo que sentían sin contemplaciones en lo que vendría después.

Como si lo hubiesen planeado, ambos se pararon y comenzaron a dar vueltas por la habitación sin rumbo fijo, tratando de calmar sus sentidos y poder usar la razón, la que al parecer se negaba rotundamente a responder al llamado que se le hacía.

Cuando por fin lograron serenarse, volvieron a ocupar sus lugares en el sofá, donde minutos antes estaban, concientes que la necesidad en ese instante era hablar civilizadamente sobre lo acontecido.