Clarke sintió como el humo mentolado calentaba su boca y su cuerpo y tranquilizaba su alma. No demasiado, pero si lo necesario en ese momento.

Caminó un poco encogiéndose mientras le daba otra calada a su cigarrillo en el callejón que estaba al lado del bar, en donde a veces salían a tirar los desperdicios o a recibir los pedidos.

Aún era bastante pronto y Raven estaba dentro haciendo inventario como siempre, pero ella había tenido que salir un rato, con la excusa de que necesitaba fumar.

Realmente si lo necesitaba, pero había salido porque últimamente todo estaba comenzando a sobrepasarla. Había momentos en los que estando con Raven o con Octavia, incluso con ambas, sentía el peso de la culpabilidad sobre sus hombros, porque ellas la habían recibido en sus vidas, ellas pensaban que la rubia era transparente y que la conocían cuando realmente no podían estar mes equivocada.

Y luego estaba el tema de Lexa.

Por supuesto que se habían seguido viendo, por supuesto que seguían teniendo el mejor sexo del planeta, por supuesto que Clarke seguía obsesionada con sus besos, con su cuerpo y con sus gemidos.

Realmente estaba comenzando a preocuparse porque si bien no era la primera mujer en la que no podía dejar de pensar, si era la primera en la que no podía dejar de pensar en situaciones en las que no debería estar pensando en ella.

Se suponía que Lexa era un escape y que ella misma era un escape para la morena. Ambas la pasaban bien y eso era todo. No tenía por qué obsesionarse con verla. Y mucho menos conocer más cosas de ella.

Bueno quizás… si algunas cosas. Cosas relacionadas con Dante Wallace.

Clarke maldijo y sintió el humo del cigarrillo saliendo por su nariz.

Había estado en casa Lexa la noche anterior y habían tenido sexo en la habitación.

Clarke no quería quedarse dormida porque sabía que sería un gran error y había estado evitándolo desde la primera vez que se habían acostado. Sin embargo, tenía que aceptar que la cama de Lexa era la gloria. Era enorme y muy cómoda. Y podía quedarse allí toda la vida junto a su dueña.

Ese pensamiento la hizo tensarse mientras veía el cuerpo desnudo de la morena caminar hacia el baño.

Le había preguntado si podía fumar y la respuesta de Lexa había sido un "no" rotundo desde la puerta del baño.

Clarke había puesto una mueca divertida y se había preguntado si quizás debía vestirse e irse de una vez. No es que ellas hicieran nada en especial luego de tener sexo.

Rio para sí misma al recordar a Lexa diciéndole que no quería que sintiera que la estaba usando para su placer personal.

Pero es que en realidad eso era lo que estaban haciendo ambas.

Y realmente a ella no le molestaba en absoluto.

Pensó unos segundos en aquella primera salida, que Lexa había usado como excusa para "no ir directo al grano". No había sido una cita, pero tampoco había sido una completa farsa porque… en el fondo Clarke la había disfrutado más de lo que le gustaría admitir. Y eso era preocupante.

Quizás debía hacerle caso a Bellamy y alejar a todo el mundo. Hacerlo desde ahora sería menos doloroso para los involucrados.

Se había puesto de pie comenzando a vestirse y algo había captado su atención.

El portátil de Lexa.

Estaba allí, tan accesible… tan cerca.

Solo tendría que asegurarse de que la morena no vendría aun, echarle una ojeada rápida y… pero no lo hizo.

Porque no era el momento.

Pero ese súbito cambio en su mente, le hizo ver que quizás, los encuentros carnales con Lexa Woods debían parar.

Porque aunque quisiera seguir negándolo… ella era parte de la investigación, aunque fuese de forma indirecta.

Dios, pero se negaba a alejarse… no podía, Lexa era adictiva, era inteligente, era asombrosa, era…

-¿Estás bien?-Clarke levantó la vista mirándola en medio de la habitación y entonces se dio cuenta de que se había quedado inmersa en sus pensamientos con una pierna dentro de sus pantalones y la otra fuera.

Reaccionó terminando de colocarse la prenda y vio a Lexa buscar una camisa y cubrir su cuerpo con ella.

-Deberías ir sin ropa por la vida, preciosa-Le dijo Clarke sonriendo a medias-Es un pecado que tapes ese hermoso cuerpo.

Se acercó a ella solo con los pantalones negros con agujeros en las rodillas y un sujetador y la cogió por la cintura.

Era increíble como aun sin zapatos, seguía siendo tan alta y estilizada.

Lexa sonrió y acercó su rostro al de la rubia.

-¿Te vas?

-Es tarde…

-Podrías quedarte si quieres.

Clarke notó que luego de decir eso Lexa se había sonrojado.

-Quiero decir, está nevando y todo eso…-Continuó diciendo-Dios, olvídalo. No dije nada.

Intentó apartarse pero Clarke la detuvo.

-Ojos verdes…-Suspiró-Aunque disfruto demasiado lo que hacemos tu y yo, sabes que esto no…

-Oh si, lo se lo sé-Se mordió el labio-Te dije que no estaba buscando una relación. La verdad es que luego de lo que pasó con Costia…

-Eh, no-Colocó un dedo en sus labios-Nada de hablar de hijas de puta en mi presencia.

Eso hizo sonreír a Lexa.

-¿Has… he… estado…?-Comenzó a balbucear algo sonrojada.

-¿Qué si me la he pasado bien con los orgasmos que me diste? Creo que tus labios entre mis piernas mi cosa favorita en el mundo-Lexa sonrió de forma picara y Clarke se separó de ella colocándose la camiseta. Luego volvió a mirarla-Creo que nunca he tenido tanta química sexual con nadie ¿sabes?

-Yo tampoco.

-Entonces… ¿estás bien con esto no?. Encuentros casuales…

-Bueno, son más que casuales-Rio-Pero sí. Si tú lo estás, yo lo estoy.

-Muy bien, porque pasar el invierno sola no le pega a alguien tan hermosa como tú.

-Eres una pelota ¿lo sabias?

-¿Lo soy? ¿O estoy diciendo la verdad?

Lexa miró el reloj.

-En una hora tengo una conferencia con los chinos en skype-Suspiró con cansancio.

-Oye, al menos te has desesterado-Le guiñó un ojo.

-Y mucho-Sonrió la morena.

Clarke se dio cuenta de que tenía problemas para irse. No quería irse. Quería quedarse. Y no precisamente por la investigación o porque podría sacar información del portátil de Lexa.

Quería quedarse porque quería compartirlo todo con la morena.

Y en ese momento se había dado cuenta de que quizás se estaba metiendo de cabeza en un pozo al que tal vez no le vería fondo.

Y sin embargo, allí estaba, en medio de la nieve, esperando que fuese de noche para volver a verla y poder tener sus labios contra los suyos y su piel y su cuerpo debajo del suyo.

Esto se estaba descontrolando.

Clarke volvió a la realidad cuando vio al hombre acercarse.

Era moreno y usaba una gorra y un abrigo que ocultaban su identidad.

El hombre entró al callejón sin hacer contacto visual con Clarke.

Sus botas hacían ruido sobre la nieve regada en el suelo.

Clarke se enderezó con el cigarrillo aún en su mano y notó que el hombre tiraba algo a sus pies de forma casi imperceptible, siguiendo luego su camino.

Era un USB.

Hicieron contacto visual y Clarke hizo un pequeño asentimiento.

Se acercó recogiéndolo y mirando a los lados.

Miller estaba infiltrado desde hacía meses en Polaris Tech, en el área informática. Por supuesto que el blanco siempre había sido Cage, y por eso se investigaba a su padre de forma colateral, pero ahora que Wallace también pasaba a ser un objetivo prioritario, Clarke le había perdido a Miller que consiguiera la información en que tenía Lexa en su ordenador.

El chico le había dicho que iba a ser jodidamente complicado porque al ser una empresa de tecnología, tenían protección para el robo de información y el espionaje corporativo.

Por suerte él había sido uno de los que había trabajado en el sistema de protección y sabía como burlarlo.

-Me puedo meter en serios problemas por esto, Clarke-Le había dicho el chico en una conversación telefónica desde un teléfono prepago.

-Es tu maldito trabajo, Miller.

-Mi trabajo es permanecer con un bajo perfil y recolectar datos sobre Dante Wallace.

-Dante Wallace es el vicepresidente, y Lexa es la presidenta… ¿no crees que deberíamos ver si hay algo allí?

-Ese es tu trabajo, no el mío.

-Te estoy pidiendo un poco de ayuda.

-Veré que puedo hacer, no te prometo nada.

Y por suerte lo había conseguido.

Sentía una extraña presión en el pecho al estar haciendo esto con Lexa, pero necesitaba saber desesperadamente si la morena estaba involucrada con Dante o no.

Necesitaba que no estuviera involucrada…

Necesitaba que Lexa estuviera fuera de todo esto.

-Clarke-La rubia se sobresaltó cuando escuchó la voz de su jefe desde la puerta que daba hacia el interior del bar.

-Jefe-Saludó Clarke enseñándole luego el cigarrillo-En nada me acabo el pitillo y voy dentro.

-De hecho…-Cage se acercó muy abrigado, haciéndole señas para que le diera un cigarrillo.

La rubia no perdió el tiempo.

El hombre le dio una calada y miró el cigarrillo divertido.

-Mentolado…

-Me gustan-Sonrió y Cage la miró de reoj.

-Escucha… sobre lo que ocurrió la otra noche…

-¿Qué ocurrió la otra noche?-Se hizo la desentendida y Cage la miró confundido por unos segundos hasta que entendió y sonrió.

-Tengo… la sensación de que tú y yo podríamos trabajar muy bien juntos, rubia.

-¿No lo hacemos ya?

Cage miró a los lados. La calle a lo lejos, estaba vacía.

-Me dijiste que las armas no te eran indiferentes.

-En lo absoluto.

-Y tengo que decir que te he investigado un poco…

Clarke hizo un pequeño baile interno.

-¿Ah sí?

-Y tienes una historia interesante.

-Que puedo decir, como le comenté, crecí en el sistema.

-Me estaba preguntando…-Cage se puso frente a ella dándole otra calada a su cigarrillo-¿Te interesa hacer más dinero del que ganas aquí sirviendo tragos?

Clarke lo miró durante varios segundos. No quería dar una respuesta demasiado apresurada, quería que Cage pensara que lo estaba debatiendo.

Generalmente una persona que ha estado en la cárcel, no va directo a seguir delinquiendo, pero sin duda, en casi todos los casos, vuelve a hacerlo. Y Cage lo sabía, por eso iba a hacerle esta proposición.

-¿De cuánto dinero estamos hablando?-Preguntó entonces, como si el dinero fuese lo importante en esos momentos-Porque acabo de librarme de la condicional y no quiero meterme en berenjenales que no me vayan a dar la suficiente pasta…

-Oh, mucho, créeme.

La rubia apartó la vista como si estuviera pensándolo mientras tiraba lo poco que quedaba del cigarrillo a un lado y este se apagaba en la fría nieve.

-¿Qué tengo que hacer?

-Esta noche necesito que vayas a este sitio-Le tendió una pequeña tarjeta-Doy por sentado que sabes utilizar un arma-Ella asintió-¿Tienes una?

-Ahora mismo no.

-Muy bien, le diré a alguno de los chicos que consigan una para ti-Contestó quitándole importancia- Ahora mismo necesito personal para asegurar cierta mercancía…-Dejó caer-¿Te crees capaz de poder hacerlo?

-Será pan comido.

-Bien. Te espero esta noche entonces-Caminó hacia la puerta-No me falles, Clarke. Te estoy dando mi confianza…

-No lo haré, jefe. No se preocupe.

Cage asintió y Clarke soltó el aire que había estado conteniendo.

Por fin sus planes estaban saliendo como quería.

Miró la hora y maldijo en voz baja.

Esa noche no vería a Lexa.


Raven llegó bastante cansada, el turno había terminado increíblemente pronto esa noche y apenas eran alrededor de las tres de la mañana. Entró silenciosamente porque sabía que Octavia debía estar durmiendo y la chica madrugaba siempre para tener todo preparado e impresionar a esa guapa jefa suya con la que Clarke se estaba acostando.

Porque aunque la rubia no soltara prenda, Raven simplemente lo sabía.

Se sorprendió al ver a una figura en el sofá levantando la cabeza.

-¿Qué haces ahí?-Preguntó divertida acercándose.

Octavia se desperezó y bostezó sonoramente.

-Me quedé haciendo trabajo pendiente y…-Se calló cuando Raven se lanzó sobre ella-Ay-Se quejó-Raven, pesas…

-No es verdad-Respondió solemne metiendo la cabeza en el cuello de su amiga-Estoy agotada, joder.

-Hueles a tabaco y bacon- Raven rio hundiendo más el rostro en el cuello de Octavia.

Le encantaba abrazar a la gente, y no era nada nuevo entre ella y su amiga, pero…

¿Por qué demonios se sentía tan bien tener su cuerpo debajo del suyo y sentir la piel de su cuello en su nariz… tan cerca que estaba tentada a besarla?

Sintió la mano de Octavia en su cintura y levantó un poco la cabeza encontrando los preciosos ojos verdes de O brillando en la semioscuridad del salón.

Tenía mucho tiempo sintiendo que algo había cambiado, y al principio había creído que Octavia estaba molesta por lo ocurrido con su jefa, pero luego… luego había comenzado a notar las miradas de esos ojos verdes sobre su cuerpo. La forma en la que miraba sus labios cuando pensaba que no se daba cuenta. Y lo nerviosa que se ponía a veces cuando Raven se acercaba demasiado.

Ella había intentado ignorarlo, se había dicho que se lo estaba imaginando todo. Pero ahora que la tenía allí, debajo y tan cerca… no podía seguir negándolo.

Su mano se deslizó por el brazo de Octavia hasta llegar a su cuello y luego a su mejilla.

La otra chica no se movió y Raven captó el momento exacto en el que su respiración se volvió errática y en el que sus ojos miraron sus labios con deseo.

El mismo deseo que ella estaba sintiendo en ese momento.

No supo quién dio el primer paso pero sus labios se unieron de forma irrefrenable y ambas suspiraron por la sensación.

Al principio fue un simple roce de labios, tanteando, investigando el terreno… pero pronto no pudo resistirlo más y abrió la boca, gimiendo cuando la lengua de Octavia encontró la suya.

La mano que tenía en su mejilla se fue hasta la parte de atrás de su cuello, cogiéndola con fuerza mientras sus lenguas se movían al unísono, al mismo tiempo que sus cuerpo comenzaban a rozarse con necesidad.

La mano de Octavia se metió debajo de su camiseta y Raven se estremeció sintiendo que su cuerpo vibraba por la forma en la que O la besaba. Sentía que se derretía en sus brazos y que la ropa estaba comenzando a sobrarle.

Pero fue Ocatavia la que separó el beso.

-Rae… yo… -Sus labios aún seguían muy cerca, y Raven no quería parar-Lo siento.

Raven rio entre dientes.

-¿Por qué?

-Por haberte besado…

-Fui yo quien te besó, O…

-¿Por qué…?

-Porque quería hacerlo. Y tú también querías que lo hiciera…

Se miraron intensamente.

-Tengo que ir a dormir.

Raven se hizo a un lado con mucho esfuerzo.

-¿Estás bien?-La cogió del brazo.

-Si…

-Podemos hablar de esto mañana…

-Creo que mejor no.

Raven asintió y la vio alejarse mientras se mordía el labio.

Iba a atribuirle todo esto al cansancio.

Porque si no significaba que la había cagado… aunque dios, había sido una cagada magnifica.


Muy poquito de Lexa en este capítulo, lo se. En el próximo saldrá mas nuestra nerd favorita ;)

Gracias por todos los comentarios!

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