Capitulo 9:
Will I ever make it home?
Will I ever make it home
To the place I recognize
Far from here and where I've been
And all the places that I've been shown
Will I ever make it home
Can they keep me here for good
Where I hardly know a soul
And my fear keeps going on´
My weariness keeps growing inside
My patience is starting to subside
And I hope I'll be there soon
It can't be long or I'll fall through
(Ingram Hill, "Will I ever make it home?")
El clima nublado y frío reinaba en Londres, habían pasado tan solo un par de meses desde navidad y el clima no mejoraba, para variar. Alix se abrazó a si misma, leyendo la receta para una poción sumamente complicada, la poción Torna Almas, sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo al pensar en que eso sería lo que ese despiadado de Riddle planeaba darle a Alex. Por supuesto, ella primero muerta antes de permitirlo, no por nada era su madre.
"Alix..." escuchó la voz fría de Draco y ella enrolló la mirada.
"¿Qué quieres?" le preguntó ella de mala gana y Draco sólo alzó la ceja.
"Alguien está de muy buen humor hoy." Dijo el rubio con sarcasmo, asomándose a ver que hacía la pelinegra de ojos claros.
"No seas metiche, Draco, no hago más que lo que se me ha encomendado." Le dijo Alix, a pesar de todo no tenía nada que esconder...todavía...su plan estaba cuidadosamente trazado en su mente.
"Sólo quería ver si necesitabas ayuda, supe que estabas trabajando en la poción para el niño..." le dijo Draco sentándose a su lado. Alix enrolló la mirada, que ser humano tan irritante. "Soy bueno en pociones."
"Ya lo sé...siempre lo..." iba a decir siempre lo fuiste pero se contuvo al ver la mirada suspicaz del rubio.
"¿Qué ibas a decir?" le preguntó Draco pero ella miró al suelo, sus ojos azules que ocultaban a los castaños lucían nerviosos.
"Er...que si...siempre me ha parecido que lo eres." Dijo ella cubriendo la mentira con rapidez, pero como era pésima para mentir, se maldijo por lo bajo.
"Ya veo." Dijo el rubio con suspicacia, que mujer tan mala para decir mentiras... ¿quién lo decía? Draco Malfoy...el maestro de las mentiras. "Oye y ¿por qué no me cuentas de Moscú? Estoy muy cansado y no tengo ganas de trabajar por ahora." Le dijo él, tenía un extraño presentimiento.
"Er...si claro...yo te cuento de Moscú, en eso entra Riddle y nos pone a los dos...que no quiero ni imaginarlo." Dijo ella temblando ligeramente. "Tenemos que trabajar, nunca me ha gustado no tener mis responsabilidades al día." Dijo ella, su verdadera personalidad saliendo a flote.
"Eres demasiado perfeccionista...me gustaría saber que devoras en esos libros." Le dijo Draco haciendo ademán a la pila de libros que había en la mesa que ella tenía en frente. "Nunca he conocido a otra persona tan adicta a los libros como tú...salvo quizás..." pero la idea absurda hizo clic en su cabeza y negó sonriendo. Alix se puso nerviosa.
"Olvídalo, nadie importante." Dijo él con seguridad, miró a aquella misteriosa mujer, tenía algo que lo había intrigado demasiado desde que había puesto sus ojos en ella por primera vez, nunca había visto unos ojos tan azules, sin embargo...esa mirada...podría jurar haberla visto en algún lugar, negó con la cabeza, era preciosa, no podía negarlo pero él se había dado por vencido en esos asuntos hacía muchos años. "Te ves tensa..." le dijo él, pero su comentario simplemente logró ponerla aún más nerviosa, ante la perspicacia del rubio. ¿Qué pasó con el idiota de Hogwarts que jamás sospechaba nada? Se preguntaba ella en silencio.
"Y me veré más tensa sino me dejas terminar de hacer mi trabajo...interpretar esta poción es más difícil de lo que creí. Y mira estos ingredientes, sangre de la víctima de un dementor...¿de donde sacaremos eso?" dijo ella azotando el libro en la mesa "Voy a ir a hurgar los cementerios de Azkaban...pamplinas." dijo ella y Draco sonrió, vio como sus ojos azules destellaron y no pudo evitar que se veía linda enojada.
"Hablo en serio, Alix, te exiges demasiado...mi señor no espera que resuelvas todo el enigma en tan poco tiempo...está en gaélico que él apenas y conoce...y tu, parecer ser una maestra en Gaélico." dijo él. "Hacer esa poción parece complicado y al parecer llevará varios meses."
"No quiero ser yo quien le explique eso...me atemoriza un poco." Dijo ella con sinceridad, aunque sabía que su cubierta era segura, de todas formas le tenía pavor a ese hombre, aun estando como mortífaga, no se imaginaba lo que les pasaba a aquellos que caían de la gracia de Riddle.
"Te entiendo, pero no sucederá nada...es un juramento, y un juramento de un Malfoy, uno verdadero...es irrompible." Le dijo él y sin darse cuenta la había tomado de la mano. Alix se dio cuenta, o mejor dicho, la Hermione que llevaba dentro se dio cuenta, y de inmediato rompió el contacto. Alix miró dentro de aquellos ojos grises que siempre le habían parecido arrogantes y malcriados y vio más en ellos algo de honestidad.
"Debo irme, pero estate tranquila...de nada servirás si te da un ataque de histeria." Le dijo él "Los sangre pura, nunca, jamás, nos dejamos doblegar por estupideces."
Alix sonrió amargamente Si supieras Draco...tengo lo de sangre pura lo que tu de Gryffindor...pensó ella con amargura. Si hace unos meses alguien le hubiera dicho a ella que estaría teniendo más de una conversación civilizada con Draco, estaba segura de que esa persona requería ser internada a San Mungo, por daños mentales.
A Draco le llamó la atención McNair, que entraba a la oficina lleno de nerviosismo.
"Malfoy...yo te juro que no fue culpa mía...yo les dije que no pero Abbott... ¡es un inepto! Ya sabes como siempre quiere ser el favorito." Dijo el mortífago con irritación en sus palabras.
"¿De qué hablas?" preguntó Malfoy comenzando a enfurecerse, algo no andaba bien.
"No fue culpa mía..."
"Habla, McNair...de una vez!" rugió el rubio.
"Yo..." esto hizo a Draco perder la paciencia y lo estrelló contra la pared tomándolo de la capa, McNair lo miraba atemorizado, y Alix tenía que presenciar aquella escena...muerta de miedo.
"Abbott, se llevó a todo un grupo de los nuestros...a atacar a Potter, para secuestrar al niño...están haya ahora..." le dijo McNair, temiendo lo peor. Alix, se tapó la boca para evitar soltar un sollozo de sorpresa, sus ojos, ahora azules, miraban expectantes. Vio como Draco tumbaba a McNair de un puñetazo.
"¡Maldita Sea¿Cómo se atreven¿qué se cree ese Abbott?" dijo con la cara roja de furia "¿cree que puede desafiarme? Pues ya veremos...a ese niño no se le puede subestimar, si los envían a Azkaban...se lo tendrán bien merecido...tengo que aletar a mi Señor.
"Draco..." pero el rubio ya se había, ahora más que nunca Alix estaba muy asustada, muy asustada por su niño.
Era Lunes Por la mañana y Ginny y Harry estaban discutiendo, ninguno había ido a trabajar aún auque se les hacía tarde a ambos, todo por aquella discusión que siempre solían tener...
"Ginevra Molly Weasley... ¿Cuántas veces hemos tenido esta conversación?" Harry la seguía alrededor de la casa y Alex, sólo despegaba los ojos de su libro para enrollar la mirada mientras chascaba la lengua.
"Las mismas que te he reiterado que yo se me proteger...no necesito que vayas conmigo el ataque que sufrí fue hace semanas..." la verdad era que la pelirroja ya no podía más con la sobreprotección de Harry, que sólo había empeorado ahora que era su novia. "Y sabes que no es a mi a quien quieren..." murmuró ella por lo bajo que Alex no escuchara. "Así que esta discusión se acabo, estoy harta de estar encerrada."
"No señorita, esta conversación no se ha terminado. ¿Por qué no puedes ser un poco sensata por una sola vez en tu vida?" se quejó él "te amo, y me preocupa la situación en la que estamos metidos, Gin. Sabemos que hay magos que están tras Alex...y eso no quiere decir que no vayan a llegar a ti primero." Le dijo tomándole la barbilla. Ginny maldijo por lo bajo y por qué tenía que ser tan irresistiblemente dulce con ella. Lanzó un suspiro.
"Nadie nunca logra hacerme cambiar de opinión, excepto tu, y quisiera saber como lo haces." Murmuró por lo bajo. "Bien...iré de la casa al trabajo, y del trabajo a la madriguera por Alex...y luego a la casa de nuevo, y prometo que seré precavida." Dijo ella cediendo. Harry sonrió y a besó en los labios y justo cuando el beso se iba a tornar profundo.
"¡Consíganse un hotel!" exclamó Alex enrollando la mirada y Baxter les ladraba.
Alex había subido a su recámara para no escuchar a sus padrinos, a veces eran tan cabezas huecas los dos, que nunca se ponían de acuerdo, su padrino sobreprotegía demasiado a su tía y ella era demasiado independiente para aguantarle el trato. Se encerró en su recámara y siguió leyendo el último libro que le había regalado su madre antes de morir, en el tenía una foto de sus padres, claro que sus padrinos era grandiosos, se divertía mucho con ellos y ellos hacían un excelente papel...pero no podía evitar recordar a sus padres...ni tampoco extrañarlos como lo hacía. Miró la fotografía, y sonrió, eran ellos tres. Sus padres estaban felizmente en el parque y Alex, estaban en medio de ambos, los tres saludaban a la cámara felizmente.
"Vaya...vaya..." que tenemos aquí "no tienes idea todo lo que hemos hecho para conseguirte, niño." Un escalofrío recorrió el cuerpo de Alex, al ver al hombre con una máscara y capa negra, intentó gritar pero el mortífago había puesto un hechizo silenciador. Alex, estaba atemorizado y podía sentir sus emociones salirse de control. Se dio cuenta de que había un mortífago atrás de él, también y lo pudo sentir aproximarse a él.
"Espera...no lo toques, no aún." Dijo el mortífago que estaba en frente de él.
"¿Qué pasa¿Tienes miedo del mini bebé? No me hagas reír...no llega ni a los diez años." El mortífago atrás de él lanzaba carcajadas.
"Obedece!" pero no lo hizo porque en seguida puso sus manos alrededor del niño quien gritó por sus padrinos, una fuerte luz salió de sus manos azotando al mortífago que estaba en frente de él contra la pared, dejándolo casi inconciente, acabando con el hechizo silenciador que había alrededor de la puerta.
Los pasos apresurados no se hicieron esperar, escuchó a sus padrinos correr hacia la puerta al escuchar el golpe y los gritos.
"¡Suéltalo! O te juro que no vivirás para contarlo."gritó Harry, Ginny apuntaba su varita atrás de él, que la protegía con su cuerpo. El mortífago tenía a Alex agarrado del suéter y amenazaba su cuello con la varita.
"¡Expelliarmus!" gritó Harry pero el mortífago fue rápido.
"¡Protego!" sin embargo Alex aprovechó la fracción de segundo para soltarse y correr al lado de su padrino, no sin antes no poder evitar que otro poderoso rayo saliera de sus manos y le dio al mortífago justo en el pecho haciendo que este cayera de rodillas. Ambos desaparecieron del instante y Ginny abrazó a Alex con todas sus fuerzas.
"¿Estás bien?" le preguntó ella llenándolo de besos y mirándolo de arriba abajo. Pero tanto el niño como Harry estaban muy ocupados viendo los destrozos que los ataques de Alex habían hecho. Harry miró de la pared, a Alex y luego de regreso, un mensaje silencioso pasó entre Harry y Ginny.
Ginny abrazó a Alex, quien se aferraba a ella con fuerza. "Ya pasó todo, llegamos a tiempo." Le murmuraba ella con dulzura. "Eres muy valiente."
De pronto una sensación de asco recorrió a Ginny salió disparada al baño. Harry la escuchó vomitar y luego lavarse los dientes, la esperaba afuera y la miró preocupado.
"Estás pálida, Gin." Le dijo él atrayéndola hacia él.
"Sólo fue la impresión, nada que preocuparse." Le aseguró ella. "Vamos a la sala ¿si?"
En ese momento se escucharon pasos en la sala y Ginny tomó a Alex de la mano. Harry bajó delante de ellos y Ginny y Alex atrás, Ginny con una mano sosteniéndolo y otra con la varita preparada.
"¿Kingsley?" preguntó Harry levantando una ceja "¿Sucede algo?" al ver que Kingsley venía acompañado por tres aurores más...todos armados.
"Potter, venimos por el niño." Dijo el auror con un tono serio. La cara de incredulidad de Harry se hizo presente.
"¿De qué demonios estás hablando?" preguntó Ginny esta vez.
"Son órdenes del ministerio. Alex Weasley, es considerado un peligro para el mundo mágico." Alex veía entre sus dos padrinos, no podía entender como el era un "peligro" como le habían dicho. Tenía ganas de llorar, estaba asustado.
"Sobre mi cadáver." Le dijo Harry poniéndose en frente de Alex.
"No pueden llevárselo" exclamó Ginny tomando a Alex con más fuerza.
"No lo hagan más difícil...esto no es cuestión mía, es decisión del ministro." Y después de decir esto les dio la señal a los aurores, que se disponía a quitarle el niño por la fuerza.
"Un paso más y les juro que se arrepienten." Los amenazó Harry protegiendo a Ginny y a Alex.
"Lo siento Potter, no lo compliques más...esto es por un bien común."
Los aurores avanzaron hacia Ginny, y le quitaron al niño, ella forcejeó, mientras Harry se batía con el otro auror.
"Son unos desgraciados...ese niño no tiene la culpa de nada."
"¡Padrino!" gritó Alex forcejeando pero era muy pequeño.
"¡Suéltenlo..." gritó Ginny.
"No tienen idea con quien se están metiendo." Amenazó Harry. "No tienen derecho a hacer esto." Les dijo Harry justo antes de lanzarles un hechizo aturdidor, Alex se zafó de nuevo de sus opresores y Ginny y él corrieron hacia del otro lado de la casa. Se encerraron en el estudio y Harry puso varios hechizos tras la puerta.
"Vamos Potter...abre...esta lucha es inútil."
"Eso lo veremos..." dijo Harry haciéndose hacia atrás.
"Harry, no podemos permitir que se lo lleven." Dijo Ginny con desesperación.
"Ve a Grimmauld Place y no salgas de ahí hasta que yo llegue o hasta que escuches noticias de mi." Le dijo Harry mirándola ansiosamente.
"¿pero y tu?"
"Yo me arreglaré con los señores...y con el respetable ministro." Dijo furioso, le dio un dulce beso en los labios a Ginny y ella y Alex desparecieron.
Harry abrió la puerta con un movimiento de mano, o sí, se enfrentaría, y esta vez el Ministerio de Magia, sabría quien era Harry Potter.
Alex estaba en la ventana de Grimmauld Place, a su gusto, era una casa horrible...a duras penas mantenida, estaba en Londres y tenía mucha magia en ella. Habían miles de cosas costosas, pero había algo de sepulcral en ella. Vio como su abuela Weasley, llegó a la casa y abrazó a su tía, pero al verdad es que no tenía ganas de saludar, ni de hablar.
"Hija, vine en cuanto recibí la lechuza. ¿Cómo estás?" le dijo Molly abrazándola.
"Estoy bien, mamá." Dijo correspondiendo al abrazo. "Por quien estoy preocupada es por Alex." Dijo Ginny moviendo la cabeza hacia el pequeño niño que estaba sentado frente a la ventana.
"Habla con él, hija, como si fueras su madre...es hora de hacerle honor a tu titulo. Yo les prepararé algo de comer, al menos esta casa no está en tan malas condiciones." Dijo Molly partiendo hacia la cocina. Ginny se acercó lentamente a Alex y se sentó junto a él, y sin decir nada lo abrazó.
"Se que estás asustado, cielo, pero ni tu padrino ni yo dejaremos que nada te suceda." Le aseguró Ginny. Alex lo miró con esos enormes ojos azules que había heredado de su padre.
"Tengo miedo, tía." Le dijo él, abrazándose a ella. "¿por qué actúo así¿Viste lo que les hice a esos hombres¿Soy malo tía¿Es por eso que me quiere el ministerio?" preguntó el niño. Ginny lo miró con tristeza, no quería revelarle la verdad...era tan solo un niño. Lo despeinó con cariño y lo miró con devoción. No era una madre...no tenía idea de cómo ser una, su sobrino estaba asustado y ella, no tenía idea de cómo reconfortarlo, a pesar de ser hija de quien era, no sentía tener aquel instinto maternal...sintió una imperiosa necesidad de recriminarle a Ron y a Hermione por dejarle semejante responsabilidad. Se aclaró la garganta y meditó unos segundos, aún lo tenía abrazado.
"No mi cielo...tu eres un buen niño y algún día serás un gran mago...lo que pasa es que, la sangre que corre por tus venas..." dijo acariciándole el brazo. "Te hace alguien muy poderoso, y algunos le tienen miedo al poder."
"No quiero ser poderoso, quiero ser normal, tía." Ginny sonrió con tristeza y lo abrazó.
"Eres el hijo de Ron Weasley y Hermione Granger, mi amor¿cómo podrías pensar en ser normal? Mi familia es sangre pura, Alex, y tu papá tuvo una parte vital en la derrota de Lord Voldemort, por otra parte, tu madre...fue una de las brujas más inteligentes que ha habido en siglos. ¿Cómo, cielo, podrías pensar en ser normal?" le dijo ella con una triste sonrisa. Había algo en ese niño, dios, pensó con ironía como la historia se podía repetir, de Harry a ese niño. Ella podría jurar que Harry se sintió exactamente igual a sus 12 años.
"Pero no quiero, no quiero hacerle daño a la gente." Dijo Alex "No quiero tener el poder que tengo."
"¿Y qué tal si puedes usar el poder que tienes para el bien, corazón? En tres años irás a Hogwarts y comenzarás a convertirte en el grandioso mago que algún día tendrás todo ese poder...puedes usarlo para el bien, tal y como lo hace tu tío Harry." Le dijo ella "y te prometo que ni tu padrino ni yo permitiremos que te alejen de nuestro lado." Le dijo ella abrazándolo. "Ya sé...que tal si te cuento, algo de mis días escolares."
"Creo que ya lo escuché todo...todas las aventuras de mi padrino...de papá y mamá." Dijo el niño con desánimo y Ginny sonrió.
"La verdad, cariño, pensaba contarte una de las más famosas bromas de la historia...una que realizaron tus tíos Fred y George." Dijo sonriendo comenzando a relatarle animadamente la historia, sin saber que su madre, Molly Weasley, la observaba desde. Bien dicen, las madres pueden verlo absolutamente todo sin importar que tan en el fondo esté. Y Molly sabía que Ginny sería una excelente madre...algún día, pensó con una sonrisa tierna en sus labios.
El Ministerio de Magia, era, para variar, uno de los lugares más agitados y conmocionados en los que Harry hubiera estado. Sin embargo, estaba tan enojado, que no le importaba absolutamente nada, recorría piso, tras piso, y las personas sólo se le quedaban mirando, esperando que explotara en algún momento. Ahora sí lo iban a escuchar, su temperamento estaba al tope y no creía poder soportarlo más.
Harry estaba furioso, eso era decir poco, estaba que sacaba chispas por los ojos.
"¡Quiero hablar con Scrimgeour¡AHORA!" rugió Harry afuera de la oficina del ministro, tenía la varita en mano y estaba dispuesto a todo.
"Señor Potter, por favor, cálmese." Dijo la secretaria que era una bruja de edad avanzada. Pero Harry no estaba como para "calmarse".
"NO ME PIDA QUE ME CALME SEÑORITA, QUIRO VER AL MINISTRO DE MAGIA AHORA." Rugió Harry de nuevo y la Bruja pareció atemorizarse
"Ya decía yo que conocía esa voz..." dijo Tonks atrás de él, que estaba acompañada por otro par de aurores. "¿Puedes calmarte, Harry?"
"¡No... tu también! EXPLICAME, TONKS! EXPLICAME ¿Por qué¡LLEGAN TRES IMBÉCILES QUE SE HACEN LLAMAR AURORES A MI CASA, A QUERER QUITARME A MI AHIJADO! ALEGANDO QUE SON...ORDENES DEL MINISTRO." Le gritó Harry, respirando con dificultad.
"Harry James Potter, a mi no me gritarás de esa manera, no sólo soy tu jefa, sino que soy superior aquí también. Ahora...respira..." su cabello se había tornado rojo tomate, del coraje que estaba haciendo. "Vengo a arreglar exactamente el mismo asunto que tu." Le dijo Tonks "pero sin gritos."
"Señorita Tonks...pase..." dijo la secretaria. Y Tonks avanzó hacia la oficina. Harry la seguía, pero la secretaria lo miró con desaprobación. Lo que a Harry le valió un reverendo sorbete porque entró sin problema alguno.
Harry se encontró con el Ministro de Magia, que parecía ser como un viejo león, sus cejas espesas veían a Harry reprobatoriamente, sus ojos amarillentos detrás de esas lentillas y el cabello ahora estaba más canoso que nunca. Harry lo miró desafiantemente.
"Tonks..." dijo Scrimgeour y luego añadió sin tanto ánimo "Potter...Creo que se a lo que se debe su visita." Dijo con un aire arrogante, frotándose las sienes. Harry Potter, siempre le había dado tantos problemas.
"Se debe a los pocos escrúpulos que tiene el ministerio...para ATREVERSE A ALEJAR A UN POBRE NIÑO, INOFENSIVO, DE SU HOGAR." Gritó Harry perdiendo la paciencia, su respiración agitada. Tonks parecía preferir no intervenir al ver las circunstancias de las dos personas que estaban en la oficina. Harry, era de armas tomar, y en aquel momento...era mejor que nadie lo provocara. Y Scrimgeour, miraba a Harry con aquellos ojos amarillentos, con aire arrogante, fingiendo que nada estaba mal.
"Potter, le pido que no le falte al respeto a esta noble oficina." Le dijo el ministro dignamente y Harry bufó con aire de superioridad, vaya pantalones de ese viejo para hablar acerca de nobleza.
"Usted, Señor Ministro, me va a explicar en este momento ¿con qué derecho se cree para enviar aurores a mi casa para intentar quitarme a un niño que está legalmente bajo mi custodia?" dijo Harry aún furioso, azotando el puño contra el escritorio, pero su voz ahora era más amenazadora en lugar de gritos. Tonks miraba ansiosa entre los dos hombres.
"Ese niño es una amenaza...si lo atrapan, entonces el mundo mágico y muggle se encontraran en peligro... ¿no lo entiende Potter?" le dijo furioso, poniéndose de pie.
"Usted, no es nadie para decidir el futuro de ese niño, ese ya lo decidieron sus padres, en paz descansen, y yo no voy a permitir que usted desafíe esa última voluntad. Pésele a quien le pese...Alex Weasley se queda conmigo."
"Ya ha sido atacado dos ocasiones...la primera en Hogsmeade y al segunda en su casa..." Harry lo miró suspicazmente.
"¿Cómo sabe lo que pasó en mi casa hace apenas un par de horas?" le preguntó Harry mirándolo con suspicacia. El ministro miró nerviosamente a suelo y Harry se expresó con incredulidad. Tomándolo de la capa goleándolo contra la pared. "¡CÓMO SE ATREVE...! NOS HA ESTADO ESPIANDO!" rugió Harry, pero su cabeza ató cabos más rápido, encontrando una mejor explicación. "No...creo que no...ustedes ya lo sabían, sabían de ese ataque...por eso la oficina estaba tan atareada¿Cómo lo supieron¿algún contacto? Y ya se porque no lo impidieron..." sus ojos brillando con incredulidad "Porque son ese ataque usted tendría más pretextos para quitarme al niño." Dijo mirándolo con repugnancia. "Pues sépalo de una vez, usted y su maldito cargo no me importan en lo más mínimo, así que más le vale mantenerse fuera de esto."
"¡Harry! Cálmate por favor..." dijo Tonks, tratando de tranquilizarlo.
"NO ME DESAFIES POTTER" esta vez era el ministro quien perdía la compostura. Pero Harry lo agarró del cuello de la capa, pegándolo contra la pared, con una mirada amenazadora.
"Harry no hagas una tontería..." murmuró Tonks, Harry soltó al ministro, con pocas ganas de hacerlo.
"Le diré lo que vamos a hacer, Señor..." dijo Harry "usted, va a dejar de interferir en esto. ¿Me oye? No se va a volver a acercar a mi familia."
"Y sino qué..." dijo Scrimgeour.
"Sino...le juro que dejaré de ser el-niño-que-vivió...el elegido...el auror más cotizado de su estúpido departamento, para convertirme en la peor pesadilla de este Ministerio. Ya no tengo 16 años..." le amenazó. "¿Me entendió?"
"Claro, Señor Potter. Pero entonces, con Tonks como testigo...lo responsabilizo a usted de cualquier cosa que ponga en peligro al seguridad del mundo mágico." Harry lo miró con odio. "Incluyendo a ese...niño." dijo despectivo el ministro.
"Que así sea entonces." Dijo antes de azotar la puerta con furia contenida.
"¡BOLA DE IDIOTAS!" gritó Draco a los 2 mortífagos que habían atacado. "LES DIJE QUE NO HICIERAN NADA COMO ESTO...AHORA POTTER ESTÁ MÁS SOBRE AVISO De LO QUE Y ESTABA. AGRADEZCAN QUE NO FUI CON EL SEÑOR OSCURO. ESTARIAN MUERTOS O TORTURADOS EN ESTE MOMENTO." El rubio estaba enfurecido
Alix tembló involuntariamente y frunció el entrecejo, al menos no habían logrado capturar a su niño. Si lo hubieran hecho ella no sabría de que sería capaz.
"Draco...cálmate ya." Le dijo Alix y los ojos grises de Draco se normalizaron. "Nadie más se tiene que enterar de esto...seguirás trazando tu plan y cuando capturemos al niño esto ya no será nada." Le dijo ella calmándolo. Draco asintió.
"LÁRGUENSE DE MI VISTA, EN ESTE INSTANTE." Les gritó y ellos salieron de la oficina con rapidez. "Lamento que haya visto eso." Le dijo Draco a Alix y ella asintió. Alix, miró al suelo, la verdad es que lo había sabido desde el día anterior...sabía lo que esos mortífagos planeaban y por eso había mandado una carta anónima al Ministerio, lanzó un suspiro, y agradeció que su niño estuviera a salvo.
Harry llegó a Grimmauld Place, un par de horas más tarde, para encontrarse a Ginny y a Alex dormidos, abrazados en el sofá. No quería despertarlos pero pasar ahí la noche...tampoco era la mejor opción.
"Ginny..." le murmuró a la pelirroja al oído. Ella abrió enseguida sus ojos castaños, como de gato y lo miró.
"Harry...estaba preocupándome...mamá estuvo aquí." Dijo incorporándose, dejando a Alex recostado, cuidando que no despertara.
"Lo sé, mi amor. ¿Te sientes bien? Sigues pálida." Le dijo él acariciándola. Ginny negó con la cabeza y lo abrazó con fuerza.
"Estoy bien, cariño, han sido demasiadas emociones, por el día de hoy. ¿Nos quitarán a Alex?" preguntó ella dubitativamente y Harry negó con la cabeza.
"No princesa, todo va a estar bien, es una promesa." Le dijo sonriendo "Hablé con Scrimgeour, tienen miedo, Gin. El ministerio tiene miedo de que los rumores se hagan realidad...de que Alex se torne malvado." Le dijo Harry pero ella negó con la cabeza.
"No vamos a permitirlo." Dijo ella con determinación y Harry sonrió.
"Por supuesto que no, amor. El ministro me juró que nos dejaban a Alex, pero caía sobre nosotros la responsabilidad de lo que pudiera pasar." Dijo Harry.
"Menos mal, no se que haría yo si nos lo quitaran. Me sentiría tan mal conmigo misma." Le dijo ella y Harry la besó con dulzura.
"Eso no va a pasar, Gin."
"Ahora no sólo tenemos que protegerlo de los malos...sino también del Ministerio, esto no me gusta nada." Dijo ella, negando con la cabeza.
"Pero saldremos de ello." Le aseguró él.
"¿Harry?" él la miro
"Dime, mi amor."
"¿Por qué Alex?" al ver la cara de confusión de él, ella prosiguió.
"¿Por qué no Angelique¿Por qué no el hijo de Percy? Si tu y yo...tuviéramos un hijo, crees que..."
"No..." dijo el simplemente y ella lo miró suspicaz.
"¿Qué sabes que yo no?"
Harry tomó varias respiraciones.
"Antes de morir...Ron y Hermione hablaron conmigo, yo no sabía nada del testamento, ellos me hablaron acerca de la fuerza maligna que amenazaba a Alex." Le dijo Harry, Ginny escuchaba con atención. "Mira princesa, la verdad es que...Firenze hizo una profecía...hace años, diciendo que el único y auténtico heredero de Gryffindor llegaría...las características le quedaban a Alex, y desde entonces Hermione y Ron se encargaron de protegerlo...pero al parecer, a alguien de los que sabían de la profecía...probablemente algún animal del Bosque Prohibido, habló...por eso quieren a Alex, no es por ser un Weasley...sino porque su destino es ser un mago con un poder sorprendente, todo ese poder...en manos equivocadas. ¿Cómo te explicas que un niño de 8 años haya podido hacer lo que hizo hoy? Sin varita? Ginny...nuestro ahijado es muy especial."
"Eso lo entiendo..." dijo recargándose en él "Le ha tocado cargar con esa cruz, y me habla de que ya comienza a pesarle."
"Es muy pequeño."
"Lo es, amor. Lo que no entiendo...es ¿por qué el hijo de Ron y Hermione¿Por qué no el...tuyo...?"
Harry rió sonoramente y ella hizo ademán de que se callara.
"Ginny, mi vida, yo estuve apunto de ser seleccionado en Slytherin, hablo Pársel...y hago miles de cosas que magos oscuros pueden hacer...si yo hubiera querido, hubiera sido otro señor oscuro, sin problema alguno..." dijo él.
"Eso le podría pasar a Alex...también."
"No. Estoy convencido de que en ese niño no hay malicia alguna...no hay deseo de poder, no hay arrogancia...mira mi amor, la única manera en la que ese niño podría convertirse en malvado, es...con una poción muy poderosa...lo suficiente como para cambiarle los sentimientos...el alma." Le dijo él. Ginny suspiró, recargándose en él.
"Tengo miedo por él."
"Lo sé...pero también se que eres valiente." Le dijo y Ginny asintió. "Nada va a pasarle, Ginny."
"Me recuerda mucho a ti." Le dijo ella "Al igual que a ti, le tocó cargar con una cruz demasiado pesada, una profecía, padres asesinados..."
"Sí..." dijo él con nostalgia "Es irónica...pero él nos tiene a ti y a mi. Y nada va a pasarle" dijo él, juntando su frente con la de ella. Ella sonrió.
"Tienes razón."
"Vamos a casa, si mi amor? No me gustaría dormir aquí..." dijo Ginny y Harry asintió y luego cargó a Alex en su hombro, se veía tan inocente, pobre niño, le había tocado cargar una cruz tan pesada como la que le había tocado cargar a él.
En Hog's Head, un bar de mala muerte en Hogsmeade, alejado de toda la situación, un guapo francés estaba sentado en una mesita, devorando con rapidez un Whiskey de fuego, ya llevaba 2 botellas y estaba completamente ebrio. ¿La razón? Mal de amores¿qué más podría ser? Había regresado a París, con el firme propósito de olvidar a su querida y preciosa pelirroja, pero le había sido imposible, a los tres días ya estaba de vuelta en Inglaterra y todo lo que hacía era embriagarse hasta lo no poderse mantener en pie. La había visto varias veces, ella no lo había visto por supuesto y él no podía aspirar a más que a verla de lejos, maldito Potter...él se la había quitado de la peor manera posible, lo odiaba como no se creyó capaz de odiar a algún ser humano.
"Ginny..." murmuró André, completamente ebrio.
-
Harry y Ginny habían estado bien desde aquel ataque, habían apoyado a Alex en cada momento y ni el Ministerio de Magia ni los Mortífagos habían vuelto a interferir con su tranquilidad. Harry la había dejado comenzar a salir de nuevo, sola y su vida comenzaba a recobrar poco a poco la calma que solía tener, aunque había estado teniendo uno que otro malestar que no le gustaba nada, sin embargo ya tenían demasiados problemas en la cabeza como para encima admitir estar enferma. Aquella tarde, Alex estaba con sus tíos Fred y George, mientras que ella estaba ocupada en casa, en realidad estaba leyendo historias de la edad media, acerca de Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff y Ravenclaw, le interesaba estar preparada para cualquier cosa y mucho más importante...le interesaba saber cómo encajaba su familia en todo aquello. Su relación con Harry, no podía ir mejor, ella sonrió internamente al recordarlo. Lo que la tenía preocupada era otra cosa, no se había estado sintiendo muy bien y eso lo atribuía al estrés por el que estaba pasando, protegiendo a Alex.
Aquella tarde recibió una visita inesperada, abrió la puerta y sus ojos color chocolate, felinos, brillaron con impresión.
"André..." murmuró ella, lo miró, estaba muy desmejorado, tenía enormes ojeras, una barba de días, los ojos rojos, era piel y huesos y más importante, se notaba que estaba sufriendo. "Pasa..."
"Ginny, temía que no me fueras a recibir."
"No seas tonto, creí que ya estarías de vuelta en París...desde hace semanas." Dijo ella, no queriendo recordarle su discusión de un día después de navidad. "¿Estás bien? Luces algo desmejorado." Dijo ella, estaba preocupada, sus ojos habían perdido el brillo por completo.
"Es que yo...yo...Ginny, no puedo vivir sin ti." Le dijo él, repasando una y otra vez las líneas que había escrito. "Dame otra oportunidad, no puedo...no puedo estar más tiempo sin ti, preciosa." Ginny lo miró con remordimientos, no debía sentirlos ella sólo había sido sincera.
"Yo...estoy enamorada de Harry¿cómo te lo puedo hacer entender?" dijo ella, sentándose junto a él.
"Pero él te lastimó, estabas destrozada cuando te conocí... ¿no lo recuerdas?" le dijo él, tratando de recordarle lo mucho que había sufrido y cómo él la había salvado.
"Eso ya se arregló, André... y es una larga historia que no te pienso relatar ¿por qué no lo aceptas? Lo nuestro ya no estaba funcionando." Dijo ella, comprensivamente. Lo sintió acercarse a ella, y vio en sus tristes ojos que era sincero. La abrazó, apegándola hacia él. Ginny devolvió el abrazo, mientras que él jugueteaba con el cabello de ella.
"¿estoy interrumpiendo algo?" dijo Harry con frialdad desde la puerta que acababa de llegar, sus ojos se encontraron.
"Harry, no sabía que llegarías tan temprano el día de hoy." Se disculpó ella, separándose de André.
"Pues ya ves¿acaso elegí un mal momento?" preguntó él, su voz era fría y distante.
"No... llegaste en un buen momento." Dijo Ginny poniéndose de pie con rapidez, ay no, ella y su maldita suerte, al ver los ojos verdes de Harry, y al ver la frialdad en ellos se dio cuenta de lo celoso que estaba. "André sólo pasó a saludar, pero ya se iba."
André se levantó del sillón, sus ojos vieron a Harry desafiantemente.
"Así es, ya me iba." Dijo él, jurando internamente que no era lo último que ellos verían de él. "Salúdame a tu sobrino." Dijo antes de desaparecer.
"Harry yo..." comenzó Ginny al ver que el enfado en sus ojos verdes.
"¿QUÉ HACÍA ESE TIPO AQUÍ?" le gritó él, su ira obteniendo lo mejor de él. La tomó por los hombros y la miró fijamente "Me vas a responder ¿ o no?"
"DEJA DE GRITARME..." dijo ofuscada, pero Harry la acalló con un beso profundo, que ella respondió con la misma pasión. Cayeron al sofá y él la sentó en su regazo sin romper el beso. Cuando al fin se vio forzada a respirar se separó un poco pero él la jaló de nuevo para besarla otra vez. Al final se separaron jadeando.
"Por lo menos así no tienes fuerzas para gritar..." dijo ella, acomodándose cerca de él. "André vino aquí a pedirme otra oportunidad..." los ojos de Harry se habían abierto como galeones "obviamente le dije que mi relación contigo era...plena, que no me interesaba que yo ya no sentía nada por él. Como verás, está muy desgastado, sólo me abrazó...eso fue todo, no hay de que preocuparse." Le dijo ella y él la abrazó.
"Es fácil para ti decirlo...imagina que hubieras entrado tu y me hubieras visto abrazándome con...Cho...o con alguna otra mujer." Le dijo jugueteando con el cabello de ella, aspirando su aroma a flores, aquel aroma que lo había enloquecido desde los 16 años.
"Bueno, esa mujer no hubiera vivido para contarlo." Le dijo ella, dándole otro dulce beso.
"¿Cómo te fue en el trabajo?" le preguntó ella cambiando el tema, él le tomó la mano y ella sonrió dulcemente.
"Fue un día difícil, Ginny, fuimos tras una pista...tratando de encontrar aquella guarida, pero todo fue inútil, era una trampa." Le dijo él "cada vez perdemos más y más las pistas...estoy preocupado." Le dijo él.
"Todo va a salir bien." Le aseguró ella, acariciándolo. Y luego lanzó una carcajada, él la miró extrañado.
"¿qué es tan gracioso, princesa?" le preguntó él y ella sólo negó con la cabeza.
"Hoy en el Ministerio...había una bola de arpías que no dejaban de maldecirme en voz baja ¿viste el diario de hoy?" le preguntó ella y Harry negó con la cabeza.
"Parece, mi amor, que alguien nos tomó unas cuantas fotos...ahora soy la envidia de todas las mujeres, sólo porque atrapé al soltero más codiciado." Le dijo ella riendo. Harry sonrió y la besó. "¿Ya te dije lo hermosa que luces hoy?" le dijo y ella sonrió mirándolo a los ojos. "¿ya te dije lo feliz que me siento por tenerte?" le dijo ella besándolo.
"Dejen de comer pan en frente de los pobres..." se escuchó una voz desde la chimenea. Harry y Ginny se incorporaron y se encontraron con Fred y George que llevaban a Alex de la mano.
"Alex!" gritó Ginny y el niño fue a abrazarlos. "¿Te divertiste hoy?"
"¿Qué clase de pregunta es esa, pecosita? Estaba con nosotros como no podía divertirse." Dijo George.
"Mientras ustedes estaban en arrumacos." Dijo Fred "agradece que somos nosotros los que entramos y no cualquier otro Weasley...que sino... Harry ya tendría esa linda carita desfigurada." Y Ginny bufó enrollando la mirada.
"Sí...y el responsable ya estaría nadando en mocos de murciélago" dijo ella con seguridad, lanzándoles una mirada de desdén.
"Ay Harry...eres taannn sexy..." dijo Fred imitando a su hermana.
"Sí Harry...has salido en los últimos 15 números de Corazón de Bruja como soltero más codiciado." Dijo George riendo. Los dos suspiraron románticamente y Alex rió a carcajadas, mientras que Ginny luchaba para no hacerlo. "Hermanita, por lo menos ya superaste la fase en la que tirabas todo lo que estuviera en el cuarto al ver a Harry..."
"¿Y recuerdas cuando metió el codo al traste de mantequilla?" dijo Fred riendo a carcajadas.
"Como olvidarlo...hay pecosita¿qué vas a hacer?" dijo George
"¡Yo quiero saber!" gritó Alex saltando. Ginny hundió la cabeza con las manos y Harry sonreía con dulzura, esos si eran buenos tiempos.
"Una palabra más, hermanitos queridos, y será la última vez que mostrarán esas lindas sonrisitas." Les dijo ella enojada. Alex iba a alegar pero Harry lo detuvo.
"Yo te contaré alguna vez, Alex." Le murmuró en el oído. Ginny lo miró ofendida, pero Harry le sonrió y ella se derritió.
"Ya váyanse a dormir par de...payasos" dijo Harry sonriéndoles a los gemelos. "Antes de que me ocasionen más problemas con mi pelirroja."
"¿cómo está nuestro inversionista favorito?" le preguntó uno de ellos.
"Estoy bien chicos ahora que lo recuerdo me acabo de enterar que cierto ex novio de su hermana está de vuelta en Londres...por si quieren probar algunos productos en él." Dijo Harry sonriendo maliciosamente.
Fred y George parecieron hacer cuentas con los dedos.
"¿Cuál de todos sus ex novios?" y todos estallaron en carcajadas excepto Ginny.
"JA-JA-JA Graciositos mis hermanitos." Dijo ella enojada
"Ya pecosita, no hagas corajes, hasta mañana. Alex, se un digno sobrino y has travesuras por nosotros." Dijeron antes de desaparecer. "Suerte Harry...la vas a necesitar."
"Esos dos..." comenzó Harry
"Nunca cambian lo sé..." terminó Ginny. "¿ya cenaste, Alex?" le preguntó al niño.
"Si...ya tengo sueño. ¿En dónde esta Baxter?" como respuesta el pequeño Yorkshire llegó ladrando a saludarlo, y a llenarlo de besos.
"Ahí está tu respuesta."
Después de poner a Alex en la cama y arroparlo, Harry y Ginny bajaron abrazarlos. Ginny apenas y podía creer que toda esa felicidad era de verdad. Cuando llegaron a la habitación ella se dejó caer sobre la cama y Harry sonrió acostándose junto a ella.
"¿En qué piensa mi princesa?" le murmuró él al oído y ella se volvió hacia él.
"¿Qué pensabas de mi cuando éramos niños?" le preguntó ella sonriente.
"Me ponías paranoico...no me quitabas la mirada de encima, eras muy tímida." Dijo el soñadoramente "...y luego ese poema de san Valentín..." dijo y ella se puso rojísima riendo "Ginny, creo que en eso se te pasó el enamoramiento." Le dijo él negando con la cabeza.
"¿Así que de niña yo era un fastidio para ti? Me sorprende que me hayas rescatado del basilisco..." dijo ella delineando líneas imaginarias en el pecho de él. Harry la volvió para mirarla.
"No eras un fastidio...eras adorable...sólo que yo tenía otras cosas en la cabeza en aquellos años, como para notarte." Dijo él y Ginny bufó.
"Sí...como cierta asiática, odiosa...que aún te sigue rondando" dijo ella alejándose un poco y el se rió.
"Mire Señorita...usted no tiene nada que reclamar...porque mientras yo sólo tuve una novia aparte de ti...tu tuviste...mm..." dijo contándolos con los dedos y Ginny le pegó en el brazo. "Eras una coqueta Ginny...aún lo eres."
"Mira quien habla...tu te convertiste en un mujeriego desde lo de..." su voz murió, iba a decir desde lo de Voldemort, pero prefirió callarse, esas épocas no le traían gratos recuerdos.
"No pienses en ello...mejor piensa en que, estamos juntos ahora. Cuando te conocí...cuando en verdad te conocí, ay Ginny me quedé idiotamente enamorado de ti...a mis 16, y cuando te veía con Dean...en aquellas épocas, sentía que el corazón se me congelaba, que un monstruo iba a salir a partirlo en tres." Le dijo él y Ginny rió antes de besarlo, lenta y profundamente.
"Te amo." Le dijo ella, acurrucándose junto a él. El comenzó a besarla en el cuello y a acariciarla, Ginny suspiró. Podría morir en sus brazos y no darse cuenta.
"Espero que no tengas mucho sueño, corazón." Le murmuró él en el oído "Porque planeo hacerte el amor hasta que amanezca."
Draco estaba preocupado, revisaba y revisaba los pergaminos que le habían enviado y absolutamente nada. Buscaba desesperado el nombre de Alix Nóvikov en las listas de magos y brujas de sangre pura en Rusia y su nombre no aparecía...más importante...la única Alix Nóvikov que aparecía en las listas de población mágica rusa (sin importar la sangre) había muerto hacía treinta años. Se pasó las manos por las sienes. Quizá no debía haber investigado en primer lugar...eso le pasaba por curioso.
"Alix¿quién demonios eres en verdad?" pensó el rubio en voz alta, como si la hubiera invocado, en ese momento la supuesta rusa, entró a la habitación.
"Draco...te estaba buscando, al fin tengo los...ingredientes para la poción, sino comienzo a prepararla pronto no estará preparada para cuando Riddle la necesita." Escuchó su voz y rápidamente puso los pergaminos aparte. "¿Pasa algo?" le preguntó ella y él negó con la cabeza, mirándola detenidamente.
"En lo absoluto." Dijo él, vio como la mirada de ella descendía hasta encontrarse con su antebrazo, tenía la camisa arremangada y vio como la vista de Alix se posó en su marca tenebrosa, que ahora estaba muy debilitada, pero existente al fin y al cabo.
"Cuando tenía 17..." dijo él como adivinando sus pensamientos, lanzó una sonrisa muy forzada y miró al suelo.
"¿cómo puede seguir ahí, si Lord Voldemort fue derrotado hace años?" preguntó ella, inconcientemente. Draco la miró, sus ojos grises expresivos, que mujer tan valiente, pensaba él...aún a pesar de los años la gente le temía a ese nombre. "¿Qué? El miedo a un nombre sólo incrementa el miedo al hombre en sí." Dijo ella y Draco levantó la ceja suspicazmente, comenzando a unir cabos en la cabeza. ¿En dónde había escuchado eso? (NA: Estoy conciente de que esa frase la dice Dumbledore en el libro, pero en esta parte me basaré en la película de COS, para hacer válido esto.)
"No dejes que nadie te escuche decir eso, aquí." Dijo él, acomodando los pergaminos dentro de un libro. Alix negó con la cabeza, aún viendo el tatuaje, en el brazo de Draco. "Si sigues haciendo eso, comenzaré a ponerme paranoico." Le dijo sonriendo. Ella sonrió de vuelta, astutamente.
"¿Escuchaste lo que vine a decirte?" le dijo él y ella le dio el pergamino. "Es lo que necesito para la poción." En esa lista estaban enumeradas las 50 cosas que necesitaba, una más o una menos, ya se las arreglaría para evitar que esa poción saliera...de una o de otra forma.
"¿Está hecha a conciencia?" le preguntó Draco y ante el rostro de Hermione él dijo "Me refiero a que sino es exactamente como el Mi Señor la pidió, estarás en problemas." Le advirtió "No es igual de inteligente que tu, pero tampoco es un completo idiota. Después de todo lleva la sangre de...Lord Voldemort." Dijo titubeando.
"No te preocupes, está hecha...a conciencia." Le aseguró ella, algo vio en sus ojos, de pronto los ojos grises se habían tornado aún más fríos que antes.
Alix se dio la vuelta y salió de la oficina.
"Por tu propio bien, eso espero." Murmuró para él mismo una vez que ella se había ido.
Cerró la puerta de la habitación y sacó un pensador del viejo, buscó en su mente un viejo recuerdo, de cuando tenía tan solo 12 años, en una librería en el Callejón Diagon. Y también puso en el pensador los recuerdos más recientes que tenía de sus épocas escolares...y de una niña en particular. Abrió sus ojos grises, y se vio transportado a sus recuerdos. Estaba en Flourish y Blotts, Harry Potter, los Weasleys...y a...claro, a la que estaba buscando, Hermione Granger, estaban ahí comprando los libros para el curso. Él iba con su padre. Permaneció quite esperando a que el recuerdo transcurriera y de pronto, la pequeña niña, de cabello castaño y ojos marrones le dijo algo a su padre, prácticamente igual a lo que le acababa de decir Alix. El miedo a un nombre sólo incrementa el miedo al hombre en sí. Su padre se había mofado, por supuesto.
Después siguieron recuerdos de partidos de Quidditch, recuerdos de aulas, y un recuerdo en particular. La noche de su primer baile a los 14 años, fue entonces cuando se dio cuenta de la verdad. El Draco verdadero permanecía inerte ante lo que sus ojos presenciaban, se vio a si mismo, contemplando a nada más y nada menos que a Hermione "sangre sucia" Granger, su rostro hubiera perdido el color si se hubiera visto en un espejo. Era la misma...la misma, su rostro, sus facciones, su mirada, su color de piel, su nariz y la forma de sus ojos. Como para corroborar sus sospechas, avanzó en sus recuerdos, hasta llegar a la última batalla, el recuerdo más reciente que tenía de Hermione, sin dientes grandes, su cabello más domado que antes, aunque en la última batalla tenía raspones de lo que ahora su rostro prescindía. Salió de sus recuerdos.
Era ella, Alix Nóvikov era en realidad Hermione Granger, que según sabía desde hacía unos años se había convertido en Hermione Weasley, madre de ese niño que tanto buscaban, que el Señor Oscuro necesitaba. Y la mujer a la que hacía poco todos la habían dado por muerta. Cerró los ojos, imaginándose a Alix, intercambiando su cabello liso y negro por un cabello más ondulado, color castaño claro, sus ojos azules, por ojos color marrón, y era ella, nunca había estado más seguro.
Recargó su rostro en sus manos¿ahora qué iba a hacer¿La iba a entregar¿Se iba a quedar callado? Respiraba con dificultad, las últimas semanas había convivido tanto con ella, había abogado por ella, la había ayudado. ¡Condenación¡Maldición¡Abominación! La curiosidad lo había matado, y ahora estaba entre la espada y la pared. Por Merlín¿no se habría enamorado de ella? Diantre...No, esa habría sido la peor estupidez posible. En todo caso, él se habría enamorado de la rusa Alix Nóvikov, no de Hermione Granger. No estaba seguro de nada, no sabía si la delataría, si la encubriría...lo acusarían de traidor de cualquiera de las dos maneras. De lo único que estaba seguro, era de que iba arreglar cuentas con esa mujer.
Alix se miró a sí misma en el espejo, estaba cansada, sus ojos azules se veían lasos y abrumados, ahora podía dormir, ya había cumplido con la primera parte de lo que le habían encomendado. Se dejó caer sobre la dura cama, se abrazó a la almohada. Ron...no podía dejar de pensar en él, aquel pelirrojo había sido, era, y siempre sería el gran amor de su vida, sintió un par de lágrimas deslizarse por su rostro. Nunca, nunca más podría amar a alguien tanto...cuando toda aquella pesadilla terminara, viviría para su hijo y para nadie más. Por primera vez en aquellas semanas, sintió la imperiosa necesidad de ir con su hijo decir la verdad y dejar que Harry y los aurores se encargaran de todo. Tenía miedo, estaba asustada, sabía que Harry y Ginny cuidaban bien de su niño, y eso era todo lo que quería tener en mente.
Alguien tocó a la puerta. Se limpió las lágrimas, se arregló el cabello y se puso de pie. Se aclaró la voz.
"Adelante." Dijo suavemente. Sus ojos se encontraron con los de Draco que cerró la puerta detrás de él. "¿Estás bien? Te ves ofuscado." Dijo ella rápidamente, su corazón palpitando nerviosamente y con fuerza.
"Ya llevé los pergaminos con los vasallos...para que consiguieran todo." Le dijo él, mirando al suelo, no se perdería en esos bellísimos ojos, porque le quitarían la fuerza de decir lo que quería decirle.
"Que bueno, mientras más rápido mejor." Dijo ella, caminando hacia él. Estaba extraño, Draco había sido amable con ella desde que había pisado aquel horrible lugar...que ironías de la vida. El punto era que en aquel preciso momento, él parecía intranquilo, como si tuviera algo en la punta de la lengua. "¿Querías decirme algo más?" le preguntó ella, y se sorprendió porque él la acorraló contra la pared y le plantó un beso en los labios, ella no respondió, estaba ofuscada, intranquila, nerviosa. Lo miró, había rabia en sus ojos grises, y él sueño agradable de aquel Draco murió, hecho cenizas, regresó a sus días escolares y lo vio como lo que solía ser: Aquel aristócrata de sangre pura, impulsivo, temerario, frío, arrogante, aquel que le gustaba humillar a quien le pasara a lado.
Le pegó una bofetada tan fuerte que le volteó la cara. "¿Qué haces?" le preguntó ella, sin darse cuenta, por la sorpresa, el susto, o cualquier otra posibilidad, se dio cuenta de que había hablado en inglés británico...sin muestra alguna del acento ruso que había estado fingiendo.
"¿qué pasó con tu acento, Alix?" le dijo soltándola, pero no separándose lo suficiente. Ella hizo una mueca, sintió su varita dentro de su capa. "O debo decir...Hermione Granger..." le dijo con malicia y ella lo golpeó para salir corriendo pero él la tomó de la cintura apegándola contra el muro de nuevo. Sacó la varita y Hermione cerró los ojos con todas sus fuerzas, previniendo lo peor, sintió la magia golpearla, y se preguntó si estaría muerta.
"Abre los ojos, Hermione." Le dijo al oído, con algo que parecía ser suavidad. Ella así lo hizo, vio su cabello, castaño claro, ondulado, que caía sobre sus hombros hasta su espalda, y Draco tenía sus ojos grises fijos en los ahora castaños. "Así era como quería verte."
"Ahora ya lo sabes...¿qué esperas para entregarme?" le preguntó ella, desafiante, ya no le asustaba, Draco Malfoy había dejado de asustarla desde hacía mucho tiempo.
"Toda una Gryffindor...aún después de tantos años¿pero qué podía esperar? Tu hijo es el último heredero, igual de valiente que como yo te recuerdo." Le dijo, y sorprendiéndola él le dio una suave caricia en el rostro. "Y no pienso entregarte...al menos no todavía."
"¿Qué quieres de mi, Malfoy?" le dijo ella, su rostro lo más amenazador posible.
"Ya es un poco tarde para regresar a los apellidos¿no crees?" le dijo él con algo de burla. "Creí que estabas muerta..."
"Mi marido no lo permitió, y yo no permitiré que toquen a mi hijo. Y voy a vengar a mi familia, por todo lo que nos han hecho. " Le dijo ella furiosa, y Draco no pudo evitar sentir que la sangre le hervía. ¿Por qué demonios la veía hermosa?
La separó un poco de él, ella jadeaba. "¿Cómo me descubriste?"
"Eres una excelente actriz, sobresaliente como en todo lo que haces, pero querida, no podías esperar que después de todo el tiempo que pasamos juntos, no se te saldría algo sospechoso." Le dijo él.
"Ve al grano y dime qué planeas hacer conmigo." Le dijo ella viéndolo fijamente a los ojos.
"¿otra vez con eso? No voy a hacer nada...Alix..."dijo él enfatizando el nombre sacó la varita y se la apuntó de nuevo. En un par de segundos, su cabello negro y lacio estaban de vuelta y ella podría asegurar que también lo estaban sus ojos color zafiro. "Yo no se nada, absolutamente nada." Dijo él alejándose de ella. "Buenas Noches." Le dijo y antes de que pudiera procesarlo le había plantado otro beso en los labios, dejándola, confundida, turbada y con una enorme sensación de remordimiento. Por Dios¿ahora qué iba a hacer? La había descubierto...y peor...Draco Malfoy la había descubierto. Y mucho peor...¿no le había dicho si la acusaría o sino¿era acaso ese un método de tortura? Se tocó los labios con lentitud, la había besado...jamás, nunca, en sus sano juicio había pensado que Draco la podría besar, bufó indignada. Vaya engreído, sigue siendo exactamente igual...sólo que antes nunca la hubiera besado por ser...una sangre sucia. Alix bufó¿y ahora qué iba a hacer? Ay Ron...si tan solo estuvieras a mi lado. Pensó ella.
FIN DE CAPI
HOLA KERIDISIMOS LECTORES!!! WOW BUENO PRIMERO KE NADA QUIERO AGRADECERLES A TODOS SUS REVIEWs!!!1 TODOS Y CADA UNO SON MEGA IMPORTANTES PARA MI!!! Y SI LA MAYORIA TIENEN RAZON...UN DRAMIONE SERIA MUUUUUY COMPLIKDO X EL CONTEXTO DE LA HISTORIA SERIA UN RETO MUY INTERESANTE...PRO CREO QUE NO ES LO OPTIMO PARA EL FIC...ADEMAS M TEMO DECIRLE KE YA FALTA MUUUUY POKITO PARA K EL FIC TERMINE :O NO CREO KE SOBREPASE LOS 15 CAPIS...EL PUNTO ES...KE YA CASI ENTRO A LA UNI...Y SEGUIR UN FIC VA A SER COMPLICADO, TONCES PREFIERO TERMINARLO LO MEJOR POSIBLE...AIS NO LOS DEJO COLGADOS NI ESPERANDO DURANTE OTROS 6 MESES... KE ME TARDE EN ACTUALIZAR!!! PERO LES PROMETO QUE LOS CAPIS KE KEDEN...ESTARÁN BIEN HECHECITOS!
REPITOOOO NO VA A SER UN DR HR...NO NO...BNO VAN A HABER "CHISPAS" SI ASI LO KIEREN VER...PRO NADA MAS...GRACIAS A RosAngels X SUS SUGERENCIAS!! CLARO KE HE LEIDO RESET! ES D MIS FAV'S Y A PESAR DE TODO...LO LEI EN OTRA PAG!! AY DIOS K HONOR KE ME ESCRIBAS UN REVIEW :P
TAMBIEN LE KERIA AGRADECER A Stefaní X SU LARGUISIMO REVIEW! NENA ME ENCATÓ TU REVIEW! MUCHAS GRACIAS!!! Y FINALMENTE A TODOS Y CADA UNO DE LOS KE C MOLESTARON DEJÁNDOME REVIEWS!!!
ypotter, monyk, juliehtm2,black celebrindal, rocio, Ana, ghysella potter, Vale, lesly, carolagd, Silver-plated, hermioneyron, LoreGWPotter, .-'MMW'-. rosycarmen, macaen, Elianita, R.Mink, Little innonce, Lizbeth, zafiro potter.
HASTA PRONTO!!!! UY!!! MUERO X VER LA PELI...Y X LEER EL LIBROOOOOOOO AHHH!! UNOS DIAS MAS:D
