Declaro atentamente que niguno de los personajes, así como acontecimientos o alguna otra cosa que tengan similiaridad con los libros de Harry Potter son de mi pertenencia si no a J.K Rowling.


La revelión de los Mortífagos.

C á p i t u l o IX

JURAMIENTO INQUEBRANTABLE

— ¡Maldita sea Blaise, deja de mirarla! —Bramó Lestrange. La cita con Zabini no estaba saliendo del todo bien. No, no estaba celosa, si no que todo lo que decía Lestrange, Zabini se distraía con cualquier chica. Incluso miró a Weasley.

— Celosa —Alzó las cejas, ella sólo roló los ojos.

— Para nada Zabini. Solamente cuando te hable quiero que me prestes atención —en ese preciso instante la mirada de ella se encontró con la de Potter que escoltaba a Loony. Blaise echó una risita. Seguro ya sabes lo que debió haber pensado.

Ellos no fueron los únicos que se detuvieron al ver a la pareja que ahora hacía presencia. Luna o Loony, lunática como sea que la quieras llamar miraba la decoración con aire soñador, como si tratara de encontrar alguno de esos extraños animales que tanto le fascinaba y su padre solía escribir en su estúpida revista, que según, en opinión de todos, era basura. Harry lucía un poco abrumado, es que para Potter encontrar pareja fue lo más difícil sin contar que dos chicas la batearon y no quería ir con alguien más lunático que Luna, en pocas palabras Romilda Vane o su grupo de amigas.

Slughorn se acercó amigablemente al muchacho con una sonrisa de fin a fin, tan radiante como siempre claro al menos en presencia de Harry, además todos los que pertenecían al grupo de Slughorn era personas importantes para la sociedad, sus padres habían excelentes magos, o los había visto (Como en el caso de Ginny Weasley) maldiciendo a alguien.

— ¡Harry, Muchacho! Veo que has venido y con la Señorita Lovegood —Harry vio algo el Slughorn y supuso que sabía cuán extraña era la chica, tal vez se debía a sus raras respuestas en sus clases, que llevaba esa revista que lo único interesante que había logrado vender fue la entrevista de Harry Potter o por su peculiar manera de vestir (Sí, hablo del vestido de ahora o los aretes de rábano y collar de corcho que afortunadamente ahora no vestía).

— Sí, profesor —dijo Harry.

— Bueno muchacho, ve diviértete. Estoy seguro de que vi a la Señorita Granger por aquí, con el señor McLaggen —Hermione no le había dicho quién era su pareja, sólo que había conseguido a alguien, no podía ser Ron, en estos momentos no se hablaban por culpa de Lavender Brown y en éste momento odio más a Lavender.

Harry dirigió su vista a una de las cortinas donde vio a una castaña de vestido Rosa-durazno esconderse. Harry sonrió con ironía. Salir con McLaggen era un dolor de cabeza o al menos que no tuvieras nada ahí adentro pues sólo una chica tan torpe se quedaría escuchándolo, él y sus tácticas de Quiddicth y de lo perfecto que era jugando.

Harry dejó a Luna hablando con la Profesora de Adivinación, las dos se veían tan atentas a su tema que ni siquiera notaron su ausencia.

— ¡Harry! —Exclamó una mortificada e irritada Hermione.

— ¡Hermione! —Soltó una carcajada, ella golpeó su brazo. Harry pensó en lo importuno que había sido, aclaró su garganta y habló con una voz totalmente comprensible—: ¿Qué ocurre?

— MacLaggen y sus alardes —farfulló—. Se la ha estado pasando hablando de lo perfecto que es en Quidditch —si algo sabemos es que Hermione odia el Quiddicth, claro ver a Harry es sólo por lealtad a apoyar a su amigo— y de lo tonto que fuiste en escoger a… —No completó la frase, decir Ron era como tomar poción multijugos de Crabbe.

— No me dijiste que ibas con él, podíamos haber ido los dos juntos —La chica se mordió el labio, después chilló ¿Cómo es que no lo había pensado antes? ¡Harry! ¡Su mejor amigo!

— ¡Es que no se me ocurrió! ¡Ay no! —Gritó la chica— ¡Ahí viene! —y con un movimiento rápido y escurridizo salió de las cortinas sin ser vista por MaClaggen que se dirigía hacia ahora se encontraba.

MacLaggen entró con una sonrisa de autosuficiencia muy parecida a las que Draco solía dar cuando decía un chiste sobre Weasley y se Mofaba de Potter.

— Tú amiga es muy escurridiza… —Comenzó, luego se metió una especia de pastelillo a la boca— hace 10 minutos que me dejó bajo el muérdago —rió—. Creo que la puse nerviosa —se metió otro pastelillo de textura rara como corteza de árbol, olor parecido al asado y un misterioso color café carbonizado— Hmm… —Harry soltó una risilla— ¿Qué? —Preguntó el chico con todo el misterioso pastel en la boca— ¿Qué es Gracioso Potter? —Arqueó una ceja y masticó todo lo que comía—. ¿Qué son? Saben deliciosos.

— Testículos de Dragón —Cormac Lo miró como quién analiza la situación. En seguida aquel idiota vomitó los 5 pastelitos que se había atragantado como manjar. Una suerte de Harry que había logrado salir antes de presencia aquella asquerosa situación.

— ¡Quítenme las manos de encima! —Harry volteó. Sus ojos se toparon por una fracción de segundo con aquellos ojos fríos. Draco siguió forcejeando mientras Filch lo sujetaba por el hombro. Aquel rubio podía sentir como esas asquerosas, amarillentas, puntiagudas uñas largas se encajaban en su túnica negra que para parecer de Harry lucía exactamente como un Cura Muggle formal.

— Profesor Slughorn, encontré este vándalo merodeando por el pasillo, afirma ser invitado —Slughorn que mantenía una conversación con el Profesor Snape o Profesor ceño-fruncido-cállate-no-me-interesa. En ese momento en ceño fruncido de Snape alcanzó su máximo.

— Oh, No hay problema Argus, no hay problema —Slughorn sonrió—. Es navidad después de todo —Filch carraspeó un poco y se alejó.

Luego vinieron los alardes de Malfoy sobre su familia, Slughorn asentía pero Harry tenía la sensación de no agradarle hablar con Malfoy y creía saber el porqué: Su padre era un Mortífago y Slughorn se la había estado huyendo de ellos, no quería prestar sus habilidades a ellos.

— ¡Malfoy! —Exclamó Zabini una vez que Malfoy había terminado sus alardes— Tenía pensado que ésta fiesta era para los del Club Slughorn —rió con ironía, Olivia rió un poco.

— Estoy invitado para tú información Blaise —él otro arqueó las cejas y dejó escapar una carcajada.

— Quiero pensar que el ocio no te ha llevado a colarte a la fiesta Malfoy —"estúpido Blaise".

— Y yo Blaise, quiero pensar cuando será en momento en que aprendas a cerrar la boca de una vez por todas —Soltó un gruñido.

— Vamos Malfoy, escuchaste a Slug, es navidad, una fiesta, deja de ser tan amargado y acompáñame a tomar un poco de Whisky de fuego ¿Vienes Lestrange? —El chico sonrió enseñando un perfecta dentadura blanca, Malfoy Soltó un suspiro, ya se sentía demasiado irritado por ese viejo tonto de Slughorn que ni una mínima gota de asombro había dejado fluir en su voz cuando él mencionaba por milésima vez a su abuelo.

— Prefiero conservar mi dignidad, muchas gracias, pero admito que sería divertido ver como pierden la cordura —enseguida Zabini paso un brazo por su hombro y la dirigió a la mesa de las bebidas. Malfoy los siguió.

Cuando ambos jóvenes ya llevaban 4 vasos de Whisky y el alcohol se les venía encima comenzaron a decir tantas estupideces (Según Lestrange). Blaise había iniciado el tema de las chicas y para una chica escuchar a hombres hablar de "Chicas" resultaba lo más irritante, tonto y despreciable.

Desde luego que ella se habría ido pero ninguna chica de Slytherin estaba ahí, nadie le dirigía la palabra por ser la hija de Bellatrix Lestrange, sólo los Slytherins la veían como digna de respeto más no las demás casas así que tuvo que morderse la lengua, aplastar algunos vasos con cerveza de mantequilla y fingir que las ventanas resultaban interesantes. Hagrid habría sido más entretenido que ellos dos. Así que Lestrange pudo conocer los gustos que tenían ellos sobre las chicas.

De repente Malfoy desapareció esa noche dejando a Zabini con un ardor en la garganta; ojos terriblemente rojos, desorbitados y diciendo más estupideces que Crabbe y Goyle.

La chica tubo que maldecirlo para que se callara y lo dejó botado a mitad de camino hacia la sala común, ya había sido demasiado bondadosa con dejarlo a una distancia considerable como para cuando despertase encontrase el camino… si es que despertaba en unas horas antes del amanecer.

Al día siguiente, después de preparar su baúl para ir a casa fue al gran comedor no puedo evitar soltar una carcajada al ver a Blaise Zabini atravesando el gran portón del comedor. Era Simplemente gracioso y patético no sabía que hacer: Sí soltarse a reír por lo patético que había sido ayer o soltarse a reír por su aspecto tan des madrugador y haraposo, nada que ver con la elegancia de un Slytherin.

— ¿Qué te ha pasado Zabini? —Comenzó la arrastrada voz de cierto rubio— Luces tan andrajoso como Hagrid —Blaise le lanzó una mirada de advertencia.

— Cállate Malfoy —Lestrange soltó una carcajada.

OOO

— Snape le decía algo a Malfoy —comentó Harry a Ron— sobre ofrecerle su ayuda para algo, mencionó algo sobre un Juramento Inquebrantable.

— ¿Snape hizo un Juramente Inquebrantable? —Ron se echó para enfrente, Harry comenzó a jugar con su varita.

— Sí —asintió.

— Pero un Juramento Inquebrantable no se puede romper —Harry farfulló, era obvio, hasta Crabbe lo hubiera adivinado—, mueres si no lo cumples.

Y volvió a jugar con su varita. Escucharon unos pasos, ambos levantaron la vista y era Lavender. Ron le dio una sonrisa forzada, Harry arqueó una ceja. Lavender comenzó a dibujar en el vidrio empañado un corazón grande donde escribió su inicial y la de Ron. Comenzó a decorarlo con una flecha atravesándolo después muchos corazones pequeños, fuegos artificiales, flores. Miró a Ron de forma tan empalagoso "Te extrañaré mi Won-Won" después le mandó un beso y salió danzante. En ese preciso momento llegaba Hermione decidida a dejar su orgullo a un lado y sentarse lo más alejada a Ron en el miso compartimiento. Vio el mensaje de Lavender. Sintió que su estomago se retorcía, una terribles ganas de vomitar así como de maldecir a Ron. Miró con desprecio el dibujo y se fue a otro compartimiento. Harry al ver lo ocurrido se inventó otro tema con el que pudieran dejar lo pasado.

OOO

Como era de esperárselo Narcissa Malfoy no pensaba pasar las vacaciones de Navidad sola así como últimamente había estado en su casa encerrada. Lucius en Azkaban —Aun que era consolante ver a su hermana llegar casi todos los días a hacerle una visita—, Sin embargo Belltatrix pasaría las Navidades en La Mansión Malfoy junto su hija.

Ambos fueron recogidos en King Cross por unos de los "Ayudantes-Mortífagos" de Lucius y escoltados a la mansión.

Malfoy se empeño en no dirigirle ni una palabra a su prima, estaba fuera de sus casillaa. Ella tan entrometida, husmeante ¡Qué demonios le importaba lo que hacía! ¡¿Quién se creía que era ella para darle consejos? Él Señor Tenebroso le había asignado algo, no le concernía criticarlo, era criticarlo a él también.

— ¡Oly, cariño! —Una voz chillante perteneciente nada menos que Bellatrix Lestrange la llamó, acto seguido beso ambas de sus mejillas.

— Hola madre —dijo secamente.

— "Hola madre" ¿Sólo eso? —farfulló dejando volar un mechón fuera de su vista.

— Hola, Olivia —saludó amablemente Narcissa que no le beso ambas mejillas solamente la abrazó pero a Malfoy sí le había tocado abrazo y beso.

— ¡Por favor madre, no soy un niño! —dijo Malfoy con indignación, Narcissa lo ignoró.

Narcissa llamó a un elfo para que se llevara las cosas de ambos jóvenes a sus habitaciones… Malfoy sabía que le esperaba una larga charla acerca de sus avances, además que estaba ahí Olivia sin dudar algunas aprovecharía y escucharía todo lo que tuviera que decirles. Malfoy se maldecía, la maldecía por estar ahí presente, escucharía todo lo que no le había querido decir gracias a su gran habito de meterse donde no la llamaban.

— Dices que el collar no funcionó —dijo Bellatrix Lestrange entre un chillido de cólera— ¿Pensabas maldecir a esa escoria de Dumbledore? ¿Y no sé te ocurrió que sabría inmediatamente que estaba maldito, niño tonto? —escupió Bellatrix. Olivia se estremeció pero siguió manteniendo esa mirada dura como la que ahora adoptaba Bellatrix.

— ¡Bella, no te permito que llames así a mi hijo! —Replicó Narcissa bastante acalorada.

— ¡Cállate, Cissy! La situación es mucho más delicada, Él señor Tenebroso no espera —apuntó al rubio con su uña larga, negra y puntiaguda con un ligero temblor provocada por la rabia.

— Draco lo hará bien, Él señor Tenebroso confía en el… —dijo Narcissa. Malfoy tragó saliva, vio a su prima, sabía por dentro que disfrutaba la situación, ya se mantenía al tanto ahora no pararía de hostigarlo. Bellatrix reprimió una fría carcajada— Snape lo cuida…

— ¡No es de fiar! —chilló Bellatrix.

— Sí Él Señor Tenebroso confía en él entonces si es de fiar —dijo Narcissa, después se llevó a los labios su taza de té—. Vayan a sus habitaciones, la cena está en una hora —los miró fríamente después ambos jóvenes se levantaron sin siquiera replicar y anduvieron.

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