-¿Qué es lo que quieres qué les diga? esto no es lo que les pedimos hacer- Los gritos la despertaron. Se encontró tumbada y arropada son todas las mantas que decidieron echarla encima, al menos ahora ya no tenía frío. La habían curado con magia, pero aun la dolía todo el cuerpo.
-¡No podemos simplemente ignorar esto!¡Tenemos que encontrar una manera!- Otra vez discutiendo. Levantó la cabeza y les vio intentando no matarse a gritos, si tenían la intención de que aquello fuera una conversación privada, no lo estaban consiguiendo. Ella suspiró exhausta, no necesitaba más problemas de los que ya tenían.
-¿Y quién se pone a cargo? ¡Necesitamos un consenso o no tendremos nada!- Cullen estaba incluso más cansada que ella. Se limitó a analizarles desde lejos, sin levantarse del todo.
-Por favor, debemos usar la razón- Josefinne intentaba mantener a raya a la desesperación.- Sin la infraestructura de la inquisición, estamos cojeando.
-¡Eso no puede venir de la nada!- Dijo Cullen. Estaba a punto de estallar, los cuatro.
-¡Ella no dijo eso!- Lelliana defendió a su amiga.
-¡Es suficiente!- Gritó Cassandra-¡Esto no nos lleva a ninguna parte!- Era extraño limitarse a observar, pero estaba lo suficientemente cansada para tener una excusa, y lo suficientemente cabreada como para chamuscarlos a todos, así que no se movió. Pero debía hacer algo.
-Shh, necesitas descansar- Le dijo la hermana Gissele.
-Han estado trabajando durante horas...-Le contestó.
-Ellos tienen ese lujo gracias a ti. El enemigo no nos ha podido encontrar, y con ese tiempo para dudar, nos volvemos a culpar unos a otros.- Era como escuchar a la sabiduría y a la dulzura todo mezcladas.- Y las luchas internas pueden amenazar tanto como ese tal Coryfheus.
-¿Sabemos dónde está Coryfheus y sus ejército ahora?
-Puede ser porque a pesar de todos los números que comanda, no hay nada en él. O puede que te crea muerta. O que nosotros sin refugio nos crea impotentes. O que simplemente se ciña a otro ataque- Suspiró- no puedo pretender conocer la mente de esa criatura, solo su efecto sobre nosotros.
-Pero lo único que conseguirán esos gritos en nosotros, será un dolor de cabeza. Otro dolor de cabeza.
-Lo sé, pero nuestra situación, tú situación, es muy complicada. Nuestros líderes intentan luchar por los superviviente que fueron testigos. Nosotros vimos a nuestro defensor en lo alto, y lo vimos caer. Y ahora ella ha vuelto.- Ella se sentó en la camilla.-Y aunque el enemigo esté más allá de nosotros, tus acciones siempre parecen más milagrosas. Y así nuestras dificultades, parecen más ordenadas. ¿Esto es difícil de aceptar, verdad? Todo a lo que hemos sido llamados a soportar, ¿Es lo que nos hace llegar a creer?.
-Yo ya no sé que creer, solo sé que coryfheus es real, y que todo esto no puede ser salvado por alguien como yo. No se puede vencer solo con esperanza.- Se levantó como pudo y se posó en uno de los postes de la tienda. Además aunque se ganara con esperanza, la suya estaba empezando a desaparecer. Miró al consejo, sus amigos, todos estaban apartados, callados y pensativos. Intentaban buscar una solución que se les escapaba por momentos. No podían haber llegado tan lejos para acabar siendo nada más que ruinas, muertos y desesperanza.
La madre Giselle comenzó a cantar, y uno por uno los habitantes del refugio, la siguieron con su canto, incluso cullen y lelliana, y cuando todo pareció oscuro, la gente la regalo una reverencia, por todo aquel sacrificio. Y se dio cuenta de que nada había sido en vano. Que encontrarían una solución si se mantenían unidos. Solas la miró desde lejos, asintió con la cabeza, y supo que en realidad, aun quedaba esperanza.
-La armada necesita algo más que un enemigo, necesita una causa.
