14 de febrero, 1er año de instituto – Domingo

.

Hoy saldré con Hinata :)

–Uhm…

– ¿Planes para hoy, verdad?

–Uhmmm

–Sabes que no es completamente mi culpa, ¿verdad?.

–Hum

¿Nos vemos en la noche, bastardo?

–Ya veremos…

.

Sasuke recordó la conversación que había tenido con Naruto en la mañana, y se preguntó en que había estado pensando cuando accedió a tal tortura. Porque estar sentado en una butaca del cine de la ciudad, siendo obligado a observar esa burla al buen gusto que se hacía llamar película, no era para nada su idea de tarde entretenida. Y mucho menos de ci-

Argh!

Ni siquiera podía terminar de decir –mucho menos pensar- esa palabra. Sentía escalofríos en la columna al pensar en lo bizarro de su situación. El jamás había hecho algo así. Lo odiaba.

Tu padre te lo pidió. Se recordó. Te obligó.

Desvió la vista de la pantalla hacia su acompañante. Karin llevaba en ese momento una blusa lila y un sueter abierto de color negro sobre este. Las curvas de su generoso busto se dejaban ver gracias a los botones desabrochados de la blusa, el cual se elevaba con cada suspiro que exhalaba la chica.

Su escote, el escote tiene mucho que ver. Se repitió sin mucho entusiasmo. Suigetsu dijo que su escote era increíble…

No era la primera vez que se fijaba en esa característica de la chica. Pero tampoco era como si le hubiera llamado la atención por las típicas razones esperadas en un chico de su edad. En su primer encuentro había sido lo que más le había llamado la atención por lo raro que eran las medidas de ese atributo femenino en una japonesa, aparte de su inusual tono de cabello. Pelirrojo. Exactamente como el de Kushina-san, la madre de su mejor amigo.

Se imaginó como se habría visto Naruto si en lugar de sus cabellos rubios, hubiera heredado la mechas de fuego de su progenitora. Estaba seguro que seguiría siendo igual de…

–Sasuke-kun, ¿no te gusta la película? –Karin se acomodó los lentes de montura gruesa a juego con su vestimenta, al mismo tiempo que dirigía su mirada verde a su novio. Hace un rato que notaba a Sasuke como ido.

–No… es eso.

Sé amable. Un digno Uchiha

Mierda.

–Que bueno, personalmente a mí encanta. Sabías que…

Desconecto sus pensamientos de la conversación, pues no tenía ningún interés en lo que Karin le diría. ¿Tenía el aspecto de querer saber sobre los líos amorosos de los actores? No.

Revisó disimuladamente su reloj, fijándose en la hora. Aun faltaba treinta minutos para que terminara su tortura personal. Y todavía dos horas para encontrarse por casualidad con Naruto cerca al parque. Asintió unas cuantas veces en los momentos adecuados para que la pelirroja no notara su ausencia en la conversación, y cuando se calló regresó la vista a la pantalla frente a él.

Si Sakura estuviera aquí, sabría cómo sacarme de esto.

Odiaba tener que admitir que necesitaba de otra persona, pero este era un caso excepcional. Y todo por causa de… Bien, mejor aguantaba esto con toda la dignidad posible. Había sido su error. Y debía pagarlo dignamente.

Treinta minutos de comedia romántica cursi y sin sentido.

Lo dicho. Tortura. Casi saltó de alegría cuando por fin vio los créditos aparecer. Pero era un Uchiha, y ellos no hacían tonterías como esas.

–Sasuke-kun, ya terminó la película. ¿Vamos a comer? Por aquí hay un restaurante muy bueno.

Sasuke se forzó a no hacer una mueca de desagrado y asintió. Bajo la vista de su rostro hasta su pecho, y trató de convencerse de que valía la pena sus acciones.

Su escote, piensa en su escote. Si quería ganar la apuesta con Suigetsu, tendría que llevar una foto de ese lugar. ¿En serio podría hacerlo? Eso era muy ruin… pero una apuesta era una apuesta.

A él no le interesaba ese tipo de cosas. Por lo que le concernía a él, Karin podía en ese momento desnudarse frente a él y aun así nunca pensaría en ella de esa forma. En plan sexual, eso.

Y no, no es que no estuviera interesado en la chicas –hombres, mujeres; para él eran iguales–simplemente no estaba interesado en ella.

Punto.

Ni en ella, ni en las otras chicas con las que había salido.

.

Salieron del cine, caminando en dirección al local de comida que había mencionado antes la otra. La zona comercial estaba decorada por motivo de la fecha, lo cual hacía más incomodo el recorrido. Sasuke creyó ver en varias ocasiones a compañeras del instituto por el lugar. Incluso mirándolo o riéndose disimuladamente. ¿Acaso era tan raro que él estuviera con una chica en esa maldita fecha?

Por supuesto que sí, bastardo

Una voz –muy parecida a la de rubio idiota que tenia por amigo- le contestó en su cabeza.

A su lado, la pelirroja se abrazó a sí misma inconscientemente. El clima aun era frío, y con la llegada de la noche la temperatura había descendido unos cuantos grados. Sin pensarlo, se quito la chaqueta que llevaba y se la colocó sobre los hombros.

Karin tal vez no era su tipo de chica –a esas alturas de su vida, casi estaba seguro que nadie era su tipo de chica–, pero entre todas las chicas con las que había salido, era la que mas soportaba. Y le convenía seguir siendo considerado con ella.

Por lo menos unos años más.

.

–N-no fue justo… y lo sabes.

Hinata regañó –sin mucha convicción– al chico frente suyo, el cual solo le respondió con una sonrisa ladina.

–Por supuesto que lo sé, Hina-chan. Ese era el punto.

La ojiperla negó con la cabeza, al saber que no podría hacer ver lo incorrecto de su comportamiento a Naruto. Se sentía mal por la pobre involucrada en la riña de esos dos.

– ¿No te parece mal hacerle eso a Karin-san? Ella está muy ilusionada con esto.

–Eso es obvio. Esta teniendo la oportunidad de salir con el bastardo en esta fecha, y todos gracias a mí –se señalo a sí mismo– ¿Cuántas veces la ha dejado plantada Uchiha en el último año?

Hinata no necesitaba responder a eso. Naruto lo sabía perfectamente, pues él había estado presenta en cada oportunidad que el azabache cancelaba los planes con la pelirroja –y no solo con ella– con excusas flojas.

–Debería agradecerme de rodillas con un gran plato de ramen en las manos, por esto.

Hinata rió ante lo ultimo dicho por el rubio. Típico de él. Relacionar compensaciones con ramen. En ocasiones como esa, pensaba seriamente que Naruto valoraba más el ramen que a su supuesto mejor amigo desde la infancia.

Ese pensamiento la animo a hacer su siguiente pregunta.

–Si tuvieras que escoger entre el ramen y Sasuke-kun… ¿cual escogerías?

Naruto se quedo sin palabras. Eso lo había tomado desprevenido. Un cambio un abrupto en el tema de conversación. ¿Sasuke o el ramen?

–¿Y…? –Animo Hinata, ansiosa por la respuesta.

El ojiazul lo medito por algunos minutos, pensando seriamente sobre eso. O haciéndole creer eso a su amiga. Aumentando la expectación. Era obvio cual era su respuesta.

–Depende de qué tipo de ramen estemos hablando…

La chica rio ante la respuesta del otro. Una respuesta, que no era del todo respuesta. Una salida por la puerta de emergencia. Típico de él.

–Pe-pero de todas maneras… soltar eso en frente de Uchiha-san… e-eso fue bajo, ¿no lo crees…? –dijo, recordando el momento exacto de inicio de todo el drama.

Naruto también recordó el inicio de todo. Un inicio bastante diferente del cual conocía la de cabello largo.

–No lo creo, en serio. Es más, creo que es muy poco castigo.

Hinata suspiró resignada. Sería mejor dejar el tema. Después de todo, esa era una fecha muy especial para ellos.

Se encontraban en una cafetería de la zona comercial de Konoha. Estaba de moda entre los jóvenes del instituto, por lo que le había pedido a Naruto que la acompañara. Al hacer eso, no había tenido ninguna segunda intención; ni siquiera había esperado que aceptara. Esa fecha siempre estaba reservada para Sasuke, exclusivamente. Y aunque ellos estuvieran oficialmente saliendo, no creía que eso fuera a cambiar. Pero el rubio la sorprendió al aceptar, incluso exclamando frente a todo el salón que tendría una cita de San Valentín con ella.

Había sido tan vergonzoso…

–Esas chicas de la otra mesa siguen observándonos fijamente.

Hinata las había notado en cuanto ingresaron al local, identificándolas como alumnas de su mismo instituto. Sino no se equivocaba, eran estudiantes de tercer año. Tenía tanta mala suerte.

–Supongo.

Naruto se encogió de hombros, restándole importancia al hecho de estar siendo comido con los ojos por esas chicas. Ya estaba acostumbrado, después de todo era amigo de Sasuke desde hace mucho tiempo. Además era la estrella del equipo de básquet del instituto, así que ahora podía comprender lo que había sufrido el azabache desde que estaban en primaria.

Pero esto era completamente diferente. Si las miradas matasen, a esas alturas Hinata sería un milagro medico.

Lástima que Naruto no lo hubiera notado.

.

–Te estás divirtiendo, Hina-chan? –preguntó, mientras le sonreía de lado.

Un intenso tono carmesí cubrió las mejillas de la de ojos color perla, la cual asintió avergonzada. Dos mesas a su izquierda, el movimiento de una silla y unos pasos apresurados, se dejaron escuchar. Hinata se sintió muy mal por la chica que acababa de irse al baño con el rostro entre sus manos. Ella estaba al tanto de lo popular que era Naruto, aun cuando el rubio ni cuenta se diera. Ni notara lo que provocaban sus sonrisas en la mayoría de sus compañeras.

Ella era la novia del rubio. Así que tenía todo el derecho de salir con él.

Ella era la afortunada, que desde hace un poco más de un mes podía decir que salía con Naruto Namikaze. Y que además, podía regodearse en que tenía la aprobación del mejor amigo del rubio. Eso no tenía precedentes. Las anteriores novias de chico no habían durado más de una semana. Sasuke no había dejado que traspasaran esa barrera.

– ¿Sasuke-kun no se enojo contigo cuando se enteró de lo que le dijiste a su padre sobre lo de él cancelando los planes de Karin-san para hoy?

Naruto rió con ganas al recordar lo ocurrido hace dos días, durante la cena en la casa Uchiha

–No pudo negarse, me la debía. Además, Fugaku no le dejó otra opción. O aceptaba o se despedía de sus jueguitos.

Hinata estaba segura que ahí había algo más. Porque tal vez en ese momento Naruto podía parecer divertido con la situación; pero ella llevaba conociéndolo la mitad de su vida y no podía engañarla con esa mascara de felicidad.

Sasuke había hecho algo. Y algo muy malo, al parecer. De otro modo, Naruto no estaría castigándole de esa manera.

Sasuke-kun está en el cine con Karin-san, el día de San Valentín; mientras yo y Naruto-kun estamos en esta cafetería, en alguna especia de cita.

Al parecer Karin no había sido la única arrastrada al problemas de esos dos.

¿Cuando se acabaría el jueguito?

Porque por más novia que Hinata fuera del rubio, ella sabía perfectamente que siempre sería segunda en importancia en su vida.

Sasuke era el primero.

Y ella no tenía ninguna intención de cambiar ese hecho. Es más, lo aceptaba completamente aliviada.

.

Ino se dejó caer sobre el colchón, exhausta luego de un largo día de compras. Por la mañana había hecho las entregas de sus chocolates –el de Sasuke habían sido galletas, pues su alergia le impedía consumir ningún producto que tuviera teobromina en su composición–, por lo que tuvo la tarde libre. Un domingo tranquilo para ser catorce. Había recibido invitaciones para pasarla acompañada, pero las había rechazado. Estaba cansada de los idiotas de su instituto.

Mientras se iba desatando el cabello, algo dentro de ella se removió.

Algo no iba bien. ¿Calma antes de la tormenta?

Se incorporó, dejando caer sus largas piernas por un lado de la cama. Tomó su teléfono celular y llamó al segundo número de su marcación rápida. Escucho uno, dos, cinco timbradas antes de darse por vencida. Colgó, sintiéndose más inquieta. Algo no iba nada bien.

¿Pero qué tan malo era?

La última vez que había tenido ese presentimiento, había sido un día antes que terminaran las vacaciones de invierno. Y al día siguiente… No, podía ser eso. No podía ser peor que eso.

Pero estaba segura que se trataba de…

Volvió a intentar con la marcación, pero no hubo forma de contactarse con ella.

¿Qué mierda estaba haciendo Sakura que no contestaba el estúpido celular?

Se mordió el labio, impaciente.

A situaciones drásticas, medidas drásticas.

Marcó el numero que se sabía de memoria desde que era pequeña. Muy pocas veces había tenido necesidad de usarlo; pero cuando lo hacía, era como último recurso.

Todo saldría bien.

– ¿Itachi-san? Lamento llamar sin aviso, pero necesito un favor.

.

Deidara no era de celebrar una fecha comercial como esta. Su idea de un catorce perfecto era quedarse en casa escuchando música mientras terminaba algún proyecto de la universidad. Para nada algo cercano a lo que estaba sucediendo en ese momento. Odiaba todo lo que tuviera que ver con el color rosado, desde ropa a comida. Por lo que estar en ese momento en una restaurante que más parecía decorado con el vomito de un pitufo rosa, para él era lo más cercano al infierno que había experimentado.

Si no apareces en los próximos 5 minutos y me salvas de este lugar, puedes irte olvidando de tener algo de "diversión" en lo que queda del año

Escribió rápido el mensaje y lo envió al primer número de su extensa lista de contactos. Konan, a su lado, le palmeo comprensiva el hombro. A simple vista se notaba lo mal que ella también lo estaba pasando.

Odiaba los créditos extras. Y odiaba aun más los trabajos de medio tiempo. En especial aquellos que prometían créditos extras a cambio de laborar en cafetines durante fechas como esas. Nunca más volvería a caer en la trampa.

Faltando exactamente 3 segundos para que finalizara el plazo que le concedió a su novio, se escucho el sonido de un coche estacionándose y momentos después el de la puerta del establecimiento abriéndose.

No perdió tiempo: se desanudo el mandil negro que llevaba, lo dejo detrás del mostrador y tomo su chaqueta del colgador.

–Konan, despídeme de la dependienta. Terminó mi turno, humh.

Paso de largo al azabache y sin pedir permiso abrió la puerta del copiloto del auto. Quería ir a casa, y lo quería AHORA.

–...noches~… Dei…dara…

El rubio no se inmuto por la presencia de la joven quinceañera que se encontraba recostada en todo lo largo del asiento posterior. Cuando no, su novio haciendo de canguro para adolescentes descarriados.

–Sakura. Es extraño verte en esas condiciones, humh. Explícate, Itachi.

Itachi se subió al auto, entregándole de paso una botella llena de líquido rojo.

–Dáselo a Sakura, lo necesita.

Abrió la tapa y el distinguible olor de tomate y tabasco le llegó a las fosas nasales. Efectivamente, la de mechas rosas lo necesitaba. Se lo paso rápidamente, observando como ella se lo tomaba con una mueca de asco pintada en el rostro.

Una vez en camino hacia el departamento, volvió a exigir respuestas.

–Un estúpido la llevó a un bar y trato de drogarla. Ino me llamo porque estaba preocupada ya que no le contestaba el celular. Rastree el numero y logré sacarla de ahí antes que ocurriera algo.

Deidara observó el semblante desinteresado con el que su pareja describió los hechos. Cualquiera que no lo conociera como él lo hacía, podría pensar que no le importaba mucho lo que había sucedido. Pero Dei lo conocía desde que estaban en secundaría. Y podía distinguir perfectamente la mirada alterada que tenía en esos momentos, además de los raspones en los nudillos de sus manos.

Itachi había golpeado al bastardo que había osado intentar ponerle un dedo encima a su "prima". Solo esperaba que las heridas en su piel no dejaran cicatrices.

–¿Por qué aceptaste ir con él a ese lugar, Sakura? ¿Ahora si me lo vas a decir? –el azabache quería respuestas.

–Fue estúpido… lo sé…

–¿Entonces?

–Solo quería distraerme para poder olvidar algo.

–¿Olvidar que?

Sakura se mordió el labio inferior, dudando si debía contestar o solo quedarse callada. Pero luego recordó lo que había visto hace unos días en el cuarto de Sasuke y se sintió morir de nuevo. Debía admitirlo. Sería más fácil volver a comenzar si de una vez lo admitía en voz alta y dejaba cicatrizar la herida.

–…que Sasuke jamás me mirara de la misma manera… no igual a Naruto…

.

Hace exactamente una hora que había embarcado a Karin en un taxi.

Luego del cine y la comida, la pelirroja no tuvo mejor idea que ir a por un postre a una cafetería cercana. Había estado a punto de olvidarse de la apuesta con Suigetsu, de la petición-orden de su padre –incluso que le había prometido al rubio cumplir su castigo–, y dejar plantada a la chica con cualquier excusa¸pero antes de comenzar a pensar en la escusa que le daría, recibió un mensaje de Hinata, en el cual le pedía que se reuniera con ellos en la misma cafetería a la cual Karin deseaba ir. Si era por Naruto, estaba dispuesto a soportar un poco más de la compañía de la de lentes.

Había tomado un café mientras Karin se aventuraba en una extensa reseña sobre la película que vieron y lo buena que era la comida en el restaurante al que fueron después.. Hinata parecía sinceramente interesada, pero Naruto no quitaba esa sonrisita divertida ante lo que escuchaba

Deuda saldada

De no ser porque ya se conocían –de un anterior encuentro no planeado en el instituto– jamás se le habría ocurrido presentar a alguna de las chicas con las que salía ocasionalmente frente a sus amigos, o Naruto.

Especialmente frente a Naruto.

No por el rubio, sino por el mismo. No se sentía cómodo.

.

Eran casi las diez de la noche y por fin se reencontraba con su cama.

–¿Cansado?

–No hables… todo esto es a causa tuya.

–JA. Que yo recuerde, fuiste tú quien comenzó. Además que no fui yo quien te obligó.

Sasuke tuvo que aceptar la verdad en eso.

Recordando la razón principal para haber traído a Naruto a su casa, se revolvió en la cama buscando el lugar donde la había arrojado al entrar. Divisándola a un lado de su cama, la levanto y sacó de la chaqueta un pequeño paquete, el cual lanzó hacia un desprevenido rubio. Naruto lo tomó al vuelo, mirándole extrañado.

–Lo que me pediste.

Ante tan escueta explicación, el ojiazul decidió abrirlo y así saber a qué se refería su amigo. Dentro de un estuche negro forrado en tela suave, se encontraba un collar. Una pierda larga de color celeste colgaba de un cuerda negra y a cada lado de ella había un cuenta plateada.

–Lo arreglaste… –musitó en voz baja, incapaz de creer lo que tenia frente suyo.

–Fue mi culpa, después de todo.

Naruto lo miró fijamente, recordando el momento exacto en que había ocurrido el accidente.

Sasuke aun seguía recostado sobre su cama. Uno de sus brazos estaba pasado sobre sus ojos, tapándole gran parte de su rostro.

Se acercó a él, subiendo lentamente a la cama. Paso una pierna por sobre el abdomen del azabache, impidiendo así que este se moviera. Se inclinó hasta estar a unos cinco centímetros del rostro del otro y…

Deslizó su lengua por el labio inferior del otro. Tanteando el terreno. La última vez que lo había hecho, Sasuke había retrocedido alarmado ante su avance. Y la segunda terminó con su collar roto por la fuerza que uso el moreno para atraerlo hacia él, al utilizarse su accesorio como asadera. En ninguna de las dos ocasiones anteriores había pasado de juntar sus labios. Un beso casto.

Sonrió al ver como el otro se relamía los labios luego de su provocación. Sasuke no le había rechazado, lo estaba invitando a continuar. Ya sin miedo, se animo a unir sus labios y besarse sin reparo. No solo sus labios tocándose, sino sus lenguas buscando un poco más. Solo un poco más. Un poco más de contacto. Un poco más de humedad. Un poco mas de todo.

No era el primer beso de ninguno de los dos. Tampoco era la primera vez que las manos de ambos se adentraban en cuerpo ajeno. Tenían quince años, después de todo. Y ese era el siglo XXI.

En cuestión de segundos las posiciones se invirtieron y se encontró aplastado con el colchón por un más que entusiasmado Uchiha. Vamos, que los estaban bastante animados con lo que estaban haciendo.

Se dejó hacer por unos minutos, sintiendo como a cada segundo que pasaba el beso se volvió más profundo y demandante. Sasuke tenía mucha más experiencia en ese ámbito que él. No que le molestara, en ese momento estaba probando de primera mano lo beneficioso que eso podía ser. Sasuke había salido con muchas personas. Y había hecho varias cosas.

Él había…

–Basta.

Empujo lejos a Sasuke. Aprovechándose de la obvia confusión del oro para escapar de sus brazos.

–Debo irme.

Sin esperar respuesta, salto de la cama, tomó su chaleco, el collar de su abuela y salió corriendo de la habitación.

Una vez en el primer piso, se despidió rápidamente de Mikoto –la madre de Sasuke– y paró el primer taxi que paso frente suyo.

De no haber estado tan confundido por todo, habría notado el coche de Itachi estacionado frente a la casa y el rostro compungido de Sakura cuando le vio salir del lugar.

¿Qué es lo que estoy haciendo…?

Sasuke y el era amigos, los mejores amigos. Se conocían desde hace tanto tiempo. Y entonces, ¿a que estaba jugando?

.

Esto jamás pasó. JAMÁS. JAMÁS. JAMÁS. JAMÁS.

No voy a tirar mi amistad con Sasuke por alguna estúpida curiosidad pasajera.

No puedo hacerlo.

Sakura-chan no se lo merece.

Y mucho menos Hina-chan.

.

Naruto apretó con fuerza la lapicera en su mano. Hinata. Él estaba saliendo con ella, pero… pero cada vez que estaba con Sasuke, se olvidaba de ese hecho. Era como si al ver los ojos negros de Sasuke, Hinata pasara a segundo plano. Como si sus sentimientos por ella se desdibujaran. Se opacaran frente…

Yo estoy saliendo con Hina-chan.

Sasuke solo era su amigo. Solo debía ser su amigo.

.

Gaara había pasado un domingo relativamente tranquilo. Había rechazado todas las invitaciones de sus amigos para salir y devuelto las cartas que habían llegado por motivo de la fecha a su casa. Incluso había permitido que su hermana enviara mensajes de amistad utilizando su teléfono –el de ella se había quedado sin salida por falta de pago–, todo con tal de impedir que se arruinara su día. No deseaba ver a nadie.

Terminó de secar su cabello, luego del baño que había tomado, y revisó sus mensajes. Nada de Sai. Ignoró los que tenían remitente desconocido, aun no lograba averiguar quién había sido el que filtró su número de celular en el instituto. Debe estar muy ocupado. Estaba a punto de apagarlo e irse a dormir, cuando un nuevo mensaje le llegó. Lo habría ignorado de no ser porque el nombre del remitente le sorprendió.

No preguntes porqué, pero besé a Naruto. O nos besamos, creo. Soy un estúpido.

Escribió una respuesta rápida y envió.

Eres un estúpido, en eso estamos de acuerdo.

Meditó sobre la situación. Sasuke y él no eran los mejores amigos del mundo. Lo único que tenían en común era Naruto. El mejor amigo de ambos. Y si el señorito yo-soy-mejor-que-todos le había escrito pidiéndole consejo, era porque realmente el asunto era serio.

Piensa bien sobre lo que sientes por Naruto. No vale la pena arriesga su amistad solo por algo del momento.

Pd: Se que no es la primera vez que sucede. Que fue lo diferente hoy?

Envió el nuevo mensaje. Y espero la respuesta. Alrededor de diez minutos después, llegó

Que me empujó y salió corriendo. Y que acabo de tomar una ducha helada. Me entiendes?

Gaara se pasó las manos por sus cabellos rojos, pensando en algo que responder.

Necesitan hablar. Solo HABLAR. Y ni una palabra de esto a Hinata.

Tiró el celular y se dejo caer a su cama.

Sai

Faltando unos minutos para que diera la medianoche, el timbre de su teléfono sonó.

Sai

–Recién me desocupo… ¿ocurrió algo, cerecita?

Sai, muérete.

–Hasta hace media hora, nada. Ahora, todo es una mierda.

–Si te digo que logré conseguir la vacante en Konoha para el próximo año… ¿eso sería una mierda?

Gaara se quedó callado un momento, procesando lo dicho por el otro chico. Finalmente dejó escapar una pequeña sonrisa.

–Definitivamente.

.

.

.


Dios, no puedo creer que haya escrito esto.

Como dije hace tiempo (fue hace mucho, verdad?) mis ganas de continuar el fic se desvanecieron... Empecé este fic con la idea de hacer capítulos cortos y significativos sobre estos niños en el día de San Valentín, pero al final es muy difícil hacer las cosas cortas. También lo hice con la idea de que solo fuera narrado desde el punto de vista de Naruto, pero termine con muchos personajes, con distintas situaciones y sus propios problemas... los cuales ni yo misma termino de entender (y soy la creadora, así que se imaginaran...)

Se preguntaran si esto es un retorno, pero eso es algo que tampoco se. Hace unas semanas abrí el archivo y comencé a escribir sin pensarlo. Tal vez por eso hay algunas cosas que no terminan de cuadrar... como la razón de la aparición de Deidara (la cual ya había sido mencionada de pasada en capítulos anteriores) O tal vez el papel de Karin -la ¿novia? de Sasuke- en este capitulo. Básicamente al principio ella iba a ser la que arruinara la relación Sasuke/Naruto, con Naruto celoso de ella y todo, pero termino en esto. Después de todo, porque se necesita a alguien extra para arruinarlo, si pueden hacerlo ellos mismos. Ademas si lo hacía así, sería muy cliché.

Y vuelvo a aclarar. Esto no quiere decir que continúe el fic. Hay demasiadas situaciones que podrían pasar estos dos, pero simplemente no puedo volcarlas en letras.

Falta de motivación...

Y sobre si Sasuke y Naruto terminaran juntos... puse Sasunaru, pero la verdad mi idea original era que terminaran siendo amigos. Amigos con un pasado que pudo ser.. pero no se dio. Ahora? no lo sé. Supongo que si sigo este ritmo terminara con ellos... No, no quieren saber como terminaría.

Espero volver por aquí.

En unos días subiré nuevo capitulo de mis otras dos historias en HIATUS. DNFLM y SPNeL. Espero que puedan leerlo.

Muchas gracias por llegar hasta aquí. Y también muchas gracias por sus comentarios en el anterior capitulo. Creo que sin ellos, esto jamás habría visto la luz.

.

Pd: Respondiendo las muchas preguntas sobre la ultima parte del capitulo anterior... ¿Que les hizo pensar que Sasuke y Sakura tenían algo? By The Angel! Eso es horrible. ¿Jamás se han echado en su cama con un amigo para conversar? ¿Por qué tendría que tener un implicación sexual esa acción?

No lo entiendo...