En el cual Severus Snape tiene el peor día nunca, el Mago Lenin se las arregla para encontrar un entretenimiento decente en la vida, y Lily va a su primer viaje de compras oficial como Eleanor Potter en vez de Lily Riddle y encuentra toda la experiencia mucho menos divertida.
La segunda vez que ella se reunió con Severus Snape no fue en su habitación mientras él trataba de borrar su memoria, sino que fue con él parado en la puerta de entrada del Número 4 de Privet Drive y ella sobre el tejado.
El hecho era que, la de ahora once años Lily, estaba ligeramente retrasada en el envío de su respuesta a Hogwarts.
Claro, ella había tenido la intención de hacerlo, pero al final nunca había tenido la oportunidad de leer la cosa y no tenía un búho para responder, así que la había tirado en alguna parte y perdido entre Riddle Incorporeted y la oficina del Doctor Mitchell. Simplemente no había parecido tan importante. La escuela nunca había parecido importante, y no sabía por qué una escuela mágica sería diferente.
No había estado convencida de si quería ir. Había tomado conversaciones por parte del Mago Lenin y Muerte para convencerla de que sería un buen uso de tiempo. El punto de inflexión había sido solo un poco después de invocar a Conejo en forma de conejo desde el universo más allá. Ella lo había llevado a ver al tío Muerte, quien había parecido impresionado, aunque algo horrorizado por las implicaciones de su existencia, y había transmitido sus dudas sobre el sistema educacional.
La conversación había tomado lugar con los tranquilos sonidos de un olisqueante Conejo, así como también con la usual irritación del Mago Lenin ante visitar a Muerte.
"Sin ofender, pero parece como si ya tengo cubierta la cosa de manipulación de errores técnicos. Obtengo un montón de experiencia en Riddle Incorporated, y por lo que he visto, la mayoría de los magos no pueden hacer la mitad de lo que la manipulación de errores técnicos es capaz. Además, si es algo parecida a la escuela normal, entonces es probablemente una completa pérdida de tiempo."
Con un suspiro sorbió su té, ese maravilloso sabor de té que solo puedes encontrar en el Purgatorio, y sopesó los méritos de simplemente robar el trabajo de Lily Riddle a tiempo completo.
"Van a hacer que vayas a la escuela a alguna parte, ¿preferirías que fuera a la escuela mágica o a la escuela muggle?" el Mago Lenin preguntó. Ella realmente no sabía por qué estaba tan irritado sobre ello. Técnicamente, si ella no quisiera ir a la escuela mágica tendría más tiempo para investigar sobre su pequeño problema del cuerpo, pero él parecía personalmente ofendido de que ella no quisiera asistir a Hogwarts.
"Bueno, la escuela de errores técnicos supongo, si tengo que ir a una u otra." Lily dijo observando cómo Conejo saltó sobre los restos de vidrio de la ira del Mago Lenin de años atrás, y permaneció milagrosamente sin cortar. "¿Pero realmente tengo que ir a la escuela?"
Muerte por su parte miró a sus manos con una expresión seria, como si intentara resolver un problema muy difícil. A menudo él era muy serio sobre temas los cuales realmente no necesitaba ser serio, tales como su escolaridad, la existencia de Conejo, la influencia del Mago Lenin en sus decisiones, y su trabajo a medio tiempo como Lily Riddle. "¿Cómo puedes estar tan segura de que no la disfrutarás? Me doy cuenta de que no te preocupas por los niños de tu edad, pero quizás encontrarás amigos allí. Hasta que fui a Hogwarts, no tenía amigos a los que hablar."
El Mago Lenin le dedicó a Muerte una mirada que transmitía todas sus dudas sobre esa afirmación sin siquiera abrir la boca. "No puedo hablar sobre tu habilidad para hacer amigos, pero tu habilidad para entrometerte en los asuntos de grandes magos incrementará enormemente si eliges ir a Hogwarts."
En años posteriores, el Mago Lenin había llegado a conocer a Lily ligeramente mejor que Muerte. Él estaba alrededor de ella más seguido, y vivía dentro de su cabeza, así que ella tendía a seguir su línea de pensamiento más de lo que lo hacía con la de Muerte. Muerte siempre sería amable, y en ciertas maneras Lily lo apreciaba, pero la mayoría del tiempo sentía que el Mago Lenin era el que realmente la entendía. Por alguna razón esto encendía en Muerte cierto resentimiento que siempre le hacía fulminar con la mirada al Mago Lenin como si él fuera la encarnación de los asuntos raros que atormentaban al tío Vernon.
Entonces, mientras ella, al igual que el Mago Lenin, dudaba altamente de su habilidad para comunicarse efectivamente con sus pares, no dudaba de su habilidad para entrometerse.
"Soy un capo de la droga, creo que eso ya es un montón de intromisión." Lily les hizo notar a ambos con un encogimiento de hombros.
"Quizás. Pero entonces de nuevo, hay muchas oportunidades en Hogwarts que no se presentarán en ninguna otra parte, si nunca vas las perderás completamente. ¿Has pensado, Lily, que quizás esta es simplemente otra de las numerosas cosas inexplicables que Eleanor Potter debe hacer?"
Y ese había sido el punto clave, porque al final del día había muchas tareas inexplicables que Eleanor Potter tenía que llevar a cabo, que parecían no servir a un mayor propósito para Lily. Hogwarts sería simplemente una de ellas.
Tres años después, eso la llevaría al tejado, a instigación del Mago Lenin, para que enviara una respuesta a la carta de la escuela antes de que se le fuera negada la admisión simplemente por no responder, intentando usar uno de los muchos gatos de la Sra. Figg en lugar de un búho.
Ella inicialmente había tratado con Conejo, pero aparentemente los seres de más allá de los bordes del universo comprensible no sabían qué hacer con el correo. Él simplemente había mirado la carta con esa mirada vacía en sus pequeños ojos negros y entonces procedió a saltar lentamente lejos de ella. Después de eso, creyó que probaría su suerte con uno de los muchos gatos de la Señora Figg.
"Lily, no puedes simplemente tomar un animal y hacer que envíe tu respuesta a Hogwarts." el Mago Lenin dijo mientras Lily lentamente se acercaba al gato, después de haberlo arrinconado en el tejado con su carta en mano.
"No veo por qué tiene que ser un búho. Además, hemos sabido que hay algo raro sobre los gatos de la Sra. Figg durante años. Tienen que ser errores técnicos, su comportamiento de manada no puede ser explicado de otra forma."
En su cabeza, el Mago Lenin suspiró. Ella atrapó la imagen de él frotándose las sienes mentalmente, como si supiera que ella iba a hacer algo profundamente estúpido pero no tuviera los medios para detenerla. Como observar un accidente de tren, él a menudo decía.
"Incluso si estuve de acuerdo contigo sobre los gatos, eso no quiere decir que tienen la habilidad o la inclinación a entregar tu correo a Escocia."
Captó murmullos sobre como ella nunca lo escuchaba, como iba a caerse del tejado y romperse el cuello, y como eso ni siquiera haría una pequeña diferencia ya que solo se levantaría de la muerte como siempre lo hacía y pretendería que nunca había pasado en primer lugar.
"Bueno, ¿Dónde voy a encontrar un búho, Lenin? Al menos se dónde están los gatos." Ella respondió, no demasiado irritada pero llegando allí, mientras el dolor de cabeza de frustración del Mago Lenin se acumulaba en su cicatriz. El gato, por su parte, miraba hacia ella sin parpadear, grandes ojos amarillos notando su muy determinada expresión. Ella tuvo la sensación, a pesar de todas las señales de lo contrario, de que este era uno de esos momentos que cambiarían su vida para siempre. Tenía esa pesadez que solo podía ser asociada con destino.
"De alguna manera, dudo eso." El Mago Lenin no pudo evitar intervenir.
Justo antes de alcanzar el gato, este correteó fuera del tejado con un siseo e hizo su camino a través de la calle a su guarida segura, donde llevaría todos sus secretísimos secretos a su red de espionaje y luego al Gran Hermano.
"Sabes que nada de eso es preciso." El Mago Lenin comentó secamente antes de dejar escapar otro suspiro frustrado, que venía con vivir como un tumor cerebral por los últimos diez años. "Iba a decir que simplemente podrías usar uno de la lechuzería en el Callejón Diagon por relativamente poco dinero. Sin embargo, no parecías inclinada a escuchar."
Ella obtuvo la sensación de que él esperaba que allí hubiera algún tipo de lección sobre no arrinconar al gato de la Sra. Figg, pero por su vida, ella no podía imaginar que se suponía que fuera.
Fue en este punto que captaron la visión de un desgarbado hombre grasiento parado a la puerta del Numero 4 de Privet Drive, luciendo como si deseara desesperadamente estar en cualquier otra parte. Había abandonado su bata de mago por un barato, mal-ajustado, oscuro traje que parecía bastante incómodo ante el calor.
Era un hombre muy delgado, más que los hombres altos y delgados por los que normalmente estaba rodeada, como el Mago Lenin, Muerte, y los vampiros que trabajaban para Lily Riddle. Donde ellos eran elegantemente esbeltos, conteniendo un indicio etéreo y de peligro en sus formas, este hombre era huesudo y parecía demasiado alto para su constitución. Sus facciones parecían abofeteadas, crudamente modeladas, por lo que se asemejaba más a un espantapájaros que a un hombre.
Ella se acuclilló sobre el tejado y lo inspeccionó en silencio, simplemente sopesándolo, y viendo que podría el Mago Lenin hacer de él.
"¿Es quien creo que es?"
Podía sentir la atención del Mago Lenin ardiendo en su interior, un bombardeo de adrenalina, odio, y el deseo de herir.
"Oh sí, creo que el Señor Snape ha decidido visitarnos una vez más."
En su cabeza, había una imagen de una más pequeña, más joven, versión de Severus Snape sangrando en el piso con una mirada de terror en sus rasgos. Insultar al Mago Lenin, incluso por proximidad de Lily, sería reembolsado así. Ella se preguntó si el hombre tenía alguna idea de que su vida estaba en peligro mortal porque una vez se había escabullido en la habitación de Lily con la apariencia de un pedófilo para poder borrar sus recuerdos.
"¿Crees que está aquí por recuerdos?" ella preguntó mientras observaron los movimientos irritados del hombre que arrastraba los pies sobre el felpudo, hasta que finalmente se obligó a sí mismo a tocar el timbre.
"¿Vestido así?" el Mago Lenin dijo trayendo a colación el traje con desdén, como si el hombre ni siquiera debería haber intentado. "Lo dudo mucho. No, mi suposición es que está aquí por Hogwarts. Aunque por qué enviarían un hombre como Severus Snape está verdaderamente más allá de mí."
Ella lo consideró. Parecía como si no estuviera emocionado de estar allí, y el Mago Lenin tenía un sentido de la moda relativamente bueno, así que mientras ella veía el atuendo simplemente como no apropiado, él lo vio como una abominación para la humanidad. El Mago Lenin respondió con algo similar a ella no teniendo ningún sentido de la moda ya que había crecido usando los enormes suéteres descoloridos de su primo obeso, pero obviamente no se sentía lo suficientemente fuerte como para decírselo directamente.
Mientras observaban, la puerta se abrió. Lily no podía ver quien estaba en la puerta, pero juzgando por la mano que abofeteó rápidamente al hombre, adivinaría que era su tía Petunia. Antes de que el hombre pudiera decir algo, la puerta se cerró de golpe en su cara.
"Eso fue extremadamente bien. Supongo que Severus Snape debe haber conocido a Petunia Evans; ciertamente conocía a Lily." El Mago Lenin comentó, divirtiéndose con toda la situación. No suficiente como para permitir que Severus Snape viva, pero suficiente como para observarlo sufrir desde la distancia. Parecía que de nuevo estaban en modo telenovela, con el nuevo personaje Severus Snape, quien tenía un misterioso pasado grasiento, y su introducción en el show.
El hombre simplemente miró la puerta, pareciendo estar en shock, y entonces comenzó a golpearla de nuevo, sin recibir respuesta de la tía Petunia, quien en ese momento probablemente estaba llamando a la policía. Su frustración aparentemente llegó a un punto en que ya no la podía contener, sacó su varita.
"Creo que quiere explotar tu puerta." El Mago Lenin observó.
"Al tío Vernon no le gustará eso. Probablemente me culpará."
Normalmente, incidentes como puertas desapareciendo, misteriosos conejos apareciendo, o terapeutas llamando a la casa, fueron por-producto de las acciones de Lily, pero parecía como si incluso si los misteriosos eventos no fueran su culpa, si fueran misteriosos en cualquier manera, serian adjudicados a ella.
"Definitivamente." El Mago Lenin concordó mientras observaban la mano del hombre comenzar a girar aquí y allá, con el incremento de giros significando en incremento en nivel de poder. Parecía que el hombre no iba a ir por desbloquear la puerta, sino por arrasarla completamente.
"Probablemente debería detenerlo." Lily dijo. Probablemente podría arreglar el daño, había sido capaz de arreglar todo el otro daño que había causado durante los años, pero eso no significaba que estaba inclinada a hacerlo.
"No, no, Lily, vamos a dejarlo solo por un momento. Esto se está poniendo bastante interesante."
Basándose en el pensamiento de telenovela del Mago Lenin, parecía que después de volar la puerta en pequeñas piezas, tía Petunia probablemente comenzaría a gritar, habría algún tipo de pelea de gatos entre ella y el Señor Snape, y luego el Señor Snape probablemente terminaría matándola accidentalmente y entonces habría un Dursley menos con que Lily tuviera que tratar en la casa, y el agente grasiento podría ser condenado por asesinato y tendría que cubrir toda la cosa.
A Lily necesariamente no le gustaba su tía, pero tenerla asesinada por el agente grasiento del Gran Hermano parecía como algo bastante duro. Si Lily realmente quisiera muerta a su tía, lo habría hecho ella misma.
"Si, lo estoy deteniendo."
Aunque por ese punto ya era demasiado tarde para la puerta. Era una pieza bastante destructiva de magia. Realmente no había quedado nada de esa puerta para el final, y justo como el Mago Lenin había predicho, la tía Petunia había comenzado a gritar.
"Demasiado tarde." El Mago Lenin sonaba terriblemente presumido sobre esa declaración.
"¡Oye, chico en mi puerta, hey!" Lily llamó al hombre. Su cabeza se volvió hacia la suya. "¿Podrías no volar mi casa por dos segundos? Asumo que quieres hablar sobre la carta."
Entrecerrando los ojos ante la luz del sol, atrapó la vista de ella sobre el tejado y se tambaleó de vuelta en el patio delantero acompañado de los chillidos de pánico en crescendo de la tía Petunia, que estaban volviéndose más inteligibles cada minuto.
"¿Eleanor Potter?" él preguntó, sonando casi incrédulo.
"¿Y cómo puedo ayudarte hoy, amable señor?"
Ella le hizo una ligera reverencia, la mano con la carta rozando por sobre las tejas del tejado, y le ofreció una sonrisa brillante.
"¡¿Qué estás haciendo allá arriba?!" preguntó sonando en pánico, sin incluso prestar atención a la tía Petunia, quien había venido corriendo fuera de la casa con un sartén apuntado a su cabeza.
Lily, por su parte, estaba caminando hacia el borde del tejado, preparándose para saltar hasta abajo con la asistencia de un fallo técnico en forma de disminución de gravedad, un truco que había resultado ser bastante útil cuando necesitaba bajar de lugares altos, así como lucir llamativa. Entonces fue solo mientras flotaba abajo del tejado que ofreció una advertencia al hombre. "Cuida tu cabeza."
Él no lo hizo, así que para cuando los pies desnudos de Lily tocaron el suelo, ya estaba frío, y la tía Petunia estaba intentando histéricamente agarrarla y arrastrarla a la casa.
"¿Todavía bien?" Lily le preguntó al Mago Lenin, casi sintiendo su sonrisa en respuesta.
"Estoy entretenido."
Con un alzamiento de su mano y un poco de concentración, la puerta recuperó su previo, no destruido, estado y la tía Petunia se encontró de vuelta en la cocina donde había estado previamente, con solo vagos recuerdos de que algo desagradable había ocurrido. El hombre permaneció inconsciente en el suelo.
Lily lo empujó con un pie desnudo, causando que se moviera y luego gimiera. "Vamos, era la tía Petunia. Estoy segura de que no te golpeó tan fuerte."
A eso, el hombre intentó rodar pero se volvió nauseabundo al hacerlo, tornándose desde un color blanco enfermizo a un verde curioso. A sugerencia del Mago Lenin, ella se apartó a una distancia segura, para que cuando vomitara, no fuera sobre su pie.
"Tu… estabas en el tejado." El gimió, frotando su cabeza y luciendo en conjunto miserable.
"Si, y tú estabas en la puerta. Pero eso es irrelevante ahora. Me temo que no estaba muy segura de como este asunto del correo de búhos funcionaba y no envié mi carta a tiempo. Es por eso que estás aquí, ¿no?"
Él asintió lentamente, cerrando sus ojos y tomando respiraciones profundas, probablemente todavía sintiéndose algo mareado. Parecía incapaz de hablar demasiado.
"Oh bien. Mi respuesta es sí. Amaría asistir a tu academia de errores técnicos."
Él asintió de nuevo, ojos todavía cerrados. "Bien… eso es bueno."
Entonces intentó ponerse en una posición sentada, lo que de nuevo lo tornó ligeramente verde. Pero perseveró y no vomitó dos veces.
"…El tejado… Estabas en el tejado… ¿Cómo… como bajaste?"
Lily suspiró. "Caminé."
Él no asintió a eso, de hecho, lució algo perplejo, pero claramente su confundido cerebro no lo estaba ayudando a venir con una respuesta que le gustara. Lily estaba preguntándose por cuanto más tendría que cuidarlo en su patio.
"Pídele que te lleve al Callejón Diagon." El Mago Lenin repentinamente intervino con una convicción que solo podía significar que estaba planeando algo.
"Pero voy al Callejón Diagon todo el tiempo." Lily señaló. Además, el hombre difícilmente se podía mover, ella dudaba que estuviera en condiciones de teletransportarse a Londres.
"Lily Riddle visita el Callejón Diagon todo el tiempo, no Eleanor Potter. Ahora que estas asistiendo a Hogwarts, la gente esperará verte. Dumbledore, específicamente, esperará verte fuera y alrededor, pero no sin la guía de uno de sus peones."
Estaba fuertemente implícito que Severus Snape era un peón.
El hombre había, aparentemente, trabajado para el Mago Lenin como un joven revolucionario en algún punto, pero al Mago Lenin realmente nuca le había gustado. El Mago Lenin nunca iría en el por qué, pero a pesar del talento del hombre en pociones y duelo, había algún punto de controversia mayor que el Mago Lenin nunca había perdonado.
Ahora que la guerra había estado terminada por diez años y el señor oscuro Hindenburg era asumido muerto, el Mago Lenin no habría estado ni un poco sorprendido si Severus Snape se asociaba con cualquier otro. Estaba solo un poco ofendido de que el hombre de alguna manera había evitado la cárcel, y por eso culpó a su ir-a recurso de irritación, Albus Dumbledore.
"No te refieras a mí como Lord Hindenburg. Jamás."
Para un hombre que se llamaba a si mismo señor de los desastres de aviones, seguro que era quisquilloso sobre a cual desastre se refería.
El Mago Lenin tenía un punto. Ella también obtuvo el sentimiento de que él estaba deseando hacer al hombre pasar el día entero con ellos y, en consiguiente, hacerlo sufrir, lo cual, si hacía feliz al Mago Lenin, hacía su vida más fácil.
"Estaría feliz de dejarte aquí, pero desafortunadamente no sé dónde este distrito de compras de errores técnicos está, así que tendrás que llevarme. ¿Bien con eso?" ella preguntó, a lo cual él no asintió ni negó con la cabeza, aparentemente estando en el proceso de comprender sus palabras e intentando no sentirse enfermo. Lily decidió que su opinión realmente no importaba.
"Genial. Eso es estupendo, vayamos yendo."
Con eso, ella tiró del hombre hacia arriba y comenzó a guiarlo hacia el trasporte público.
Uno de los primeros fallos técnicos que había comenzado a manipular activamente, además de las memorias y reparar daño colateral, fue la teletransportación. El Mago Lenin se refería a ello como aparición, pero como sea que fuera llamado, acortó su tiempo de viaje a los barrios bajos de Londres en una cantidad ridícula y por lo tanto ella lo amaba. Desafortunadamente, era también aparentemente ilegal para magos menores de edad, lo cual normalmente no le importaría, como leyes para los peones, pero con Severus Snape arrastrándose detrás de ella, dudó que romper las leyes casualmente la llevaría a través del día más rápido.
En el viaje en tren, pareció recuperarse, recomponiéndose lo suficiente como para dedicarle una mirada fulminante incluso aunque estaba recostado contra la ventana. "No voy a ir al Callejón Diagon contigo."
Lo dijo como si esa fuera la última cosa que posiblemente podría pensar hacer, como si ella fuera una abominación de la naturaleza que debería ser arrojada en los profundos fosos del Infierno. Era una cantidad de odio impresionante que nadie le había dirigido nunca antes, incluso como Lily Riddle.
Las cejas de Lily se alzaron, un manierismo que había recogido del Mago Lenin. "Bueno, ya estás en el tren que se dirige allí, así que bien podrías hacerlo."
"Pídele a tus parientes que te lleven; tengo cosas mucho mejores que hacer con mi tiempo."
Parecía estar olvidando convenientemente que había sido golpeado en la cabeza con un sartén, por la destrucción casual que vino con el territorio de la manipulación de errores técnicos, por parte de esos mismos parientes que la cuidaban.
Bueno, supuso que si no quería ir era su decisión, pero si la línea de pensamiento del Mago Lenin era correcta, eso podría causar problemas más tarde.
"Menciona el hecho de que estaría dejando sola a una niña de once años en el transporte público al centro de Londres, en el que intentaría encontrar un distrito de compras mágico."
"Si te vas ahora, probablemente solo comenzaré a caminar alrededor del East End buscando por un distrito de compras mágico."
Pareció evaluarla entonces, pero parecía que mirarla por un periodo prolongado de tiempo era doloroso, porque entonces volvió su cabeza lejos y miró fuera de la ventana.
"…Haremos esto rápido."
"Le recuerdas a tu madre." El Mago Lenin comentó tranquilamente, casi tiernamente, y ella se preguntó que había provocado ese tipo de emoción de su parte.
Que cosa más extraña que pensar, Lily pensó para misma, cuando la miró a la cara.
Al salir del tren, Severus Snape parecía haberse recuperado lo suficiente como para hacerse cargo y arrastrarla detrás de él, y teletransportarlos tan pronto como estuvieron fuera de la vista de los muggles, a la entrada detrás del Caldero Chorreante.
"Si alguna vez necesitas venir aquí, solo busca el bar. ¿Lo entiendes?"
"Sí señor." Ella dijo dándole un saludo ligero ya que eso había sonado más como una orden que como un consejo real. Él la fulminó con la mirada un poco ante eso y entonces pareció decidir pretender que ella no existía. Golpeó los ladrillos rápidamente en el orden que el Mago Lenin originalmente le había enseñado, y entonces la arrastró a través.
Sin ninguna explicación que uno esperaría de un guía turístico, bruscamente los llevó a Gringotts y se acercó al cajero libre más cercano, cuya expresión, casi mecánicamente, se ensanchó a la vista de Lily, probablemente confundiéndola con Lily Riddle disfrazada.
"Nop, es Ellie Potter hoy." Lily dijo antes de que pudiera correr a buscar al gerente. Él lució posiblemente más alarmado por eso.
"¿Es… Eleanor Potter, hoy?" él repitió, sus ojos moviéndose a Severus Snape quien se había dado vuelta para mirarla con las cejas alzadas, como si tratara de entender lo que eso significaba.
"A la señorita Potter le gustaría hacer un retiro desde sus bóvedas." Severus Snape dijo lentamente y escarbó en sus bolsillos, presentando una llave al duende.
"… ¿él tenía tu llave?, ¿Severus Snape tenía tu llave?"
Juzgando por el uso de preguntas retóricas y la fuerza de la migraña venidera, Lily sintió que el Mago Lenin se estaba sintiendo muy insultado por ella en el momento presente.
"¿Por qué tienes la llave de mi bóveda?" Lily preguntó, expresando las preocupaciones del Mago Lenin. Pero aparentemente esta era una de esas preguntas que no hacías, porque la única respuesta que obtuvo del Sr. Snape fue una mirada amenazante.
Un incómodo viaje a través de sus bóvedas, pilas de galeones que eran mucho más pequeñas que las pilas de galeones de Lily Riddle, y un incómodo viaje de vuelta después, Lily saludó en despedida a los duendes, quienes parecían volverse cada vez más alarmados mientras el rumor de que Eleanor Potter era realmente Lily Riddle se extendía a través del banco. Ella tenía la fuerte sensación de que había causado algún tipo de reunión de emergencia entre la gerencia, ya que los duendes podían ser vistos mirándola a ella y a Severus Snape y luego corriendo a la habitación de atrás como si sus vidas dependieran de ello.
"Confío en que puedas conseguir el resto de tus suplementos por ti misma. Me reuniré contigo aquí en unas pocas horas."
Con eso, Severus Snape la abandonó en frente del banco, con una pila de dinero y muy pocas instrucciones.
"¿Adiós?"
Pero para ese punto él ya se había ido, sus ropas transfiguradas de vuelta en batas negras de mago, y perdido en alguna parte entre la multitud.
"Bueno, es sólo tan desagradable como siempre." el Mago Lenin comentó. "Supongo que es hora de conseguir tu varita y túnicas de escuela."
Así que fueron solo Lily y el Mago Lenin por el resto del día, consiguiendo todos los suplementos de la lista. El Mago Lenin sugiriendo varias cosas que podrían ser más útiles que los suplementos genéricos en la carta, todos los cuales Lily no estaba segura de por qué necesitaba.
Terminaron la ronda de recados con la compra de su varita, una ceremonia que el Mago Lenin tomó mucho más en serio que ella. Había un sentimiento nostálgico y casi religioso en él mientras entraban a Ollivanders.
"Ah, señorita Potter, me estaba preguntando cuando te vería." El hombre, Ollivander ella asumió, la saludó con el tintineo de la campana sobre la puerta. Lucía viejo pero todavía bien con ello, un tipo sabio de viejo que Lily respetaba.
"Bueno, eso lo que todos los niños geniales están haciendo. Conseguir sus varitas, quiero decir." Ella dijo mientras entraba, inspeccionando las cajas y cajas de varitas al fondo de la tienda.
"Si," él dijo con una leve risita, "Supongo que lo es. Recuerdo a tus padres viniendo aquí, consiguiendo sus primeras varitas, y ahora tu estas aquí también."
"Gracioso, ¿no?" ella dijo con una sonrisa ligeramente forzada.
"Entonces, supongo que será mejor que nos pongamos a ello." Entonces sacó una cinta métrica y comenzó a medir su brazo y a inspeccionarla con curiosidad.
Después de eso, desapareció en la parte trasera y trajo varias cajas con él. Los palos de fallos técnicos a los que los magos eran tan aficionados, varitas, resultaron ser bastante volátiles. Después del quinto, la tienda había casi ardido un buen número de veces.
"¿Estás seguro de que quieres seguir haciendo esto?" Ella le preguntó, preguntándose si simplemente no sería mejor no conseguir ninguno en lo absoluto.
"No se preocupe señorita Potter," dijo, pareciendo bastante preocupado él mismo. "La varita escoge al mago tanto como el mago escoge la varita. Algunas veces es necesaria… paciencia."
"Bueno, no es tanto como cosa de paciencia, es más como que tu tienda realmente podría explotar la próxima vez." Lily hizo notar, pero él pareció ignorar el comentario, en lugar escogiendo barajar a través de varitas en el fondo de la tienda, buscando por una en particular.
Finalmente, regresó con una, pareciendo a los ojos de Lily bastante similar a todas las otras, pero pareció concordar con ella porque en lugar de una ráfaga de llamas saliendo del final como había sucedido en los casos anteriores, saltaron chispas doradas.
"Interesante, eso es muy interesante." Él dijo mientras una sonrisa aliviada hizo su camino en su cara ante el hecho de que su tienda no se hubiera incendiado hasta los cimientos.
"Lo sé. Tu sabes, comparado a las llamas eso fue bastante calmo." Lily comentó preguntándose si debería haberse quedado con uno de los palos más inductores-de-llamas en lugar.
"No, no, créame señorita Potter, esa es la varita para ti. No, el núcleo de esa varita fue donado por un fénix que solo dio otra pluma. La varita cuyo núcleo era, la gemela de tu varita, te dio eso." Él apuntó a su frente y a su cicatriz. "Grandes y terribles cosas, logró tantas grandes y terribles cosas."
Dentro de su cabeza el Mago Lenin se volvió inusualmente tranquilo y sombrío, como si estuviera pensando profundamente sobre algún tema desconocido.
"Oh, bueno, eso es genial. Chao." Lily dijo y rápidamente dejó la tienda, dejando salir un respiro de cansancio ahora que todos sus suplementos parecían estar listos, la pila gigante de ellos que había estado acarreando alrededor del Callejón Diagon.
Ella pasaría las siguientes varias horas esperando malhumoradamente en frente del banco a que Snape reemergiera de donde sea que se hubiera escabullido. Si no se hubiera ido con la vaga promesa de regresar, ella simplemente se habría teletransportado de regreso con las cosas, pero como era, él debía estar esperando que ella estuviera perdida e indefensa en el Callejón Diagon, entonces perdida e indefensa tenía que quedarse.
Por el momento, él finalmente pareció recordarla, el sol estaba cerca de la puesta y ella había obtenido varias ofertas de ayuda para buscar a sus padres de parte de extraños de apariencia amistosa.
Ambos, Lily y el Mago Lenin, habían decidido que un día iban a matar lenta y dolorosamente a Severus Snape.
"Te tomaste tu dulce tiempo." Lily comentó mientras el hombre se acercaba, todavía mirando malhumoradamente en la multitud.
"Lo que hago con mi tiempo no es tu asunto, señorita Potter." El hombre respondió. "¿Supongo que estás lista para regresar a tu hogar muggle?"
La manera en la que dijo muggle allí, como si fuera un insulto… bueno, no ayudaba mucho a que a Lily le agradara.
"He estado lista por un tiempo, aunque no es que parezcas molestado por ello. Nop, tu solo desapareces sin incluso mencionar tu nombre y dices 'Volveré.' Sólo que sin los lentes de sol o el arma o simplemente la robotosidad general del Exterminador, por lo que suena poco convincente. Así que si, ha sido divertido." Ella dijo con una sonrisa levemente forzada. Se preguntó si la gente pensó que podía salirse con la suya tratando a Eleanor Potter de esta manera, porque nadie le habría dicho eso a Lily Riddle.
"Profesor Snape para ti, señorita Potter." Y con eso, los agarró a ella y a las compras que había hecho y los teletransportó de vuelta al frente de su casa.
"Confío en que encontrarás tu camino con seguridad a King's Cross para el comienzo de término."
Y con eso, se había ido, dejando a Lily, las pilas de materiales ridículos, y al Mago Lenin hirviendo de ira en su cabeza, parados fuera del Número 4 de Privet Drive como si nada hubiera pasado en primer lugar.
Nota de la autora: O cuando el intento de Dumbledore de espiar a través de Snape falla terriblemente porque Snape es un imbécil. También, prometí Hogwarts y Hogwarts ha sido brindado, casi, estamos cerca. Gracias a los lectores, reviewers, y a Kurama's Foxy por el trabajo beta. Los comentarios son muy apreciados.
Descargo de responsabilidad: No poseo Harry Potter.
Nota de la traductora: Alrededor del viernes fue prometido y alrededor del viernes fue entregado :,) La próxima actualización será el sábado catorce de este mes.
