¡Hola! Feliz viernes (feliz lo es para mí). Hoy tengo el día felizmente libre y estoy felizmente feliz. Así que aquí responderé los reviews y ya tendrán su capítulo:
Vivi Neko: (en respuesta a todos tus reviews hasta el momento) Oh, dulzura, supongo que aún no has leído que te he respondido así que cuando lo leas, te diré: Welcome to OTWO! Y espero que te esté gustando lo que has leído. x3
Moon Erebos: Harry es bien hombrecito ( u n u ) Tiene todo derecho de enrrollarse con quien quiera. Yo respeto su decisión (?). Jajaja.
Mar91: ¡Gracias! ( u v u )
Sire-Riddle18: Gracias xDD ¿Tanto? Aw, ya he visto. Todos han amado a Harry de rubio, lo sé(?). El cap 4 y el cap 8 han sido de los que más me han gustado también, aunque específicamente mi favorito (el que más me costó escribir hasta el momento) es el 18. Falta tiempo para él, claro, pero mientras tanto... juejuejuejue~
Susy kstorena: ¡Este Harry sabe imponerse ante cualquiera! Mejor aclarado que oscurecido con el tiempo. Gracias a ti por comentar ;)
Nass Rox: Todo bien, entonces. Jajaja x3 Espero que no vuelva a suceder. Anhelo tus comentarios. Eres la primera lectora que tengo el entendimiento y, nada, amor eterno a ti y a toda tu herencia (?). Mnh... vamos a ver, Severus... Sevvie saldrá un poco al principio y tendrá más relevancia a partir de los veinte caps. Un poco más de relevancia. Solo un poco. Aunque puedo decir que, si todo sale como quiero, tendrá un poco más de relevancia con el tiempo laaaaaaargo. x)
Alexis: ¿Parecido? Para mí no pero si tú lo dices xDD Christian es Tom Riddle y punto. Incluso Voldemort (Ralph) no es el Tom Riddle que yo creo que hubiera sido. Christian es Tom. Jamie sí puede ser Cylean. No hay de qué ( u v u )
Akuma: ¡Gracias! La actitud de estos dos está plenamente justificada. O eso me parece. Y pues, el mapa muestra claro a 'Tom M. Riddle' pero aquí sólo Harry lo usa y lo guarda él solo. Así que... hasta que no sea la hora, no sabrán la verdad. ( u v u )
Massiel SSM: Thanks, honey. Harry es un león con lengua de serpiente (nunca mejor dicho). Y pues... ese 'otra vez' está bien llamado la atención. Todo se explicará a su debido tiempo. ( u n u )
Bueno, gracias a todos por comentar y hacerme feliz. ¡Espero que os guste el capítulo de hoy!
10. Patronus y Pociones.
—Hoy os enseñaré a hacer el encantamiento Patronus —dijo el profesor Rousseau tan pronto acabó de tomar lista, sentado sobre el escritorio con los pantalones negros agujereados y la camiseta de Siouxsie and the Banshees, que era una banda muggle cuya cantante era una bruja, según Tom le había contado a Harry luego de una clase de Oclumancia.
Nuevamente los pupitres fueron movidos contra la pared y todos los alumnos de sexto año se esparcieron por el aula en pequeños grupos.
—Debéis pensar el momento más feliz que os ocurra. Ese momento especial, puede tener cualquier origen, sólo debe ser un pensamiento feliz. Entonces, hacéis este movimiento de mano —movió la mano en un círculo que disminuía al interior— y debéis decir: ¡Expecto Patronum! Primero, practicaremos el movimiento de mano. Haced una fila.
A regañadientes todos hicieron una fila. Cylean fue corrigiéndoles uno a uno el movimiento de mano y luego la pronunciación.
—Practicad conmigo: Expecto Patronum.
—Expecto Patronum —dijo toda la clase, con voz monótona. Cylean dio una palmada en el aire.
—¡Poned energías en ello!
—¡Expecto Patronum!
—Bien, ahora que os sale medianamente bien… —rodó los ojos, pero sonreía—. Intentad juntad todo. Pensamiento feliz, movimiento de mano, pronunciación del hechizo. El primero en conseguirlo que no sea el señor Potter recibirá diez puntos.
La primera en hacerlo fue Hermione. Una nutria de luz salió de la punta de su varita, envuelta en aquel color azul y dejando aquella estela. Ron hizo el hechizo luego de ella y el Jack Russell Terrier comenzó a perseguir a la nutria por todo el aula, causando cierto enfado por Lavender, quien era novia de Ron. Cylean sonrió.
—Diez puntos para Gryffindor. Vamos, los demás, ¿qué estáis esperando?
Los demás alumnos comenzaron con las prácticas y pronto el aula estaba llena de luces y animales. Quienes habían pertenecido al ED tenían Patronus corpóreos que correteaban felizmente por el aula. La primera en conseguirlo, que no lo sabía de antemano, fue Pansy Parkinson, cuyo Patronus se elevó en el aire convertido en una mariposa. Cylean la felicitó y la premió con cinco puntos.
Casi al final de la hora toda la clase podía hacer un Patronus decente: el de Dean era un lince, el de Blaise un tiburón, el de Daphne un unicornio. Sin embargo, Draco Malfoy, al fondo del aula, seguía sin hacer un Patronus. Su Patronus seguía siendo incorpóreo, tratándose de una luz brillante y clara, pero que, según las propias palabras de Cylean, no sería capaz de espantar ni a un boggart.
—¿Con qué recuerdo está luchando tanto, señor Malfoy?
Malfoy miró al profesor con los dientes apretados.
—No le interesa.
—¿Le está faltando el respeto a un profesor, Malfoy? —Cylean se inclinó sobre él y susurró ligeramente en su oído—. Porque yo podría descontarle muchos puntos, ¿sabe?
—Haga lo que quiera —gruñó Draco, volviendo a intentar hacer Patronus. De la punta de su varita salió nuevamente un chispazo de luz, pero ningún animal, y tampoco un escudo. Cylean se inclinó más hacia Malfoy y susurró algo en su oído, algo demasiado bajo como para que cualquiera pudiera oírlo. Malfoy lució horrorizado y volvió a intentar el encantamiento.
Cylean siguió pasando por los alumnos observando los Patronus revoloteando por toda el aula. Llegó hasta Harry que estaba recargado en un pupitre, observando como el Patronus de Lavender, un mono, perseguía al Jack Russell de Ron y el Jack Russell perseguía a la nutria de Hermione.
—Señor Potter, no veo su Patronus.
Harry se encogió de hombros.
—He estado intentando hacerlo de forma no verbal.
—¿Y ha tenido éxito?
Harry volvió a encogerse de hombros e hizo un movimiento con la mano que sostenía la varita. De ésta brotó una luz brillante que se transformó en el ciervo cornamenta que echó a correr entre medio de los demás Patronus que se apartaban para dejarlo pasar. Cylean sonrió, satisfecho, y le dio cinco puntos.
—Usted no nos ha mostrado su Patronus, profesor —dijo Harry, picándolo. Cylean alzó una ceja, pero más alumnos le miraban, así que el profesor sacó su varita y pronunció "Expecto Patronum" casi con apatía. De la punta de su varita brotó una serpiente gigante que a Harry le hizo recordar a Nagini. La serpiente se arrastró por entre los pies de los alumnos que se apartaban como si fuera una serpiente de verdad. Cylean echó a reír antes de guardar la varita y que la serpiente se disolviera en el aire.
—Que intrigante, una serpiente —Harry le dirigió una sonrisa amplia a Cylean—. Nunca me lo había esperado.
Cylean frunció el ceño.
—Un punto menos, Potter.
Siguió caminando analizando Patronus y premiando. La clase acabó cuando sonó el timbre.
—Muy bien. Para la clase que viene estudiaréis la teoría del hechizo Repellerius. Se encuentra en la página 38 del libro Artes Oscuras: cómo reconocerlas y combatirlas.
Todos se estaban marchando cuando Cylean apoyó su mano en el hombro de Harry y acercó su boca a su oído.
—¿Puedo hablar contigo unos minutos? Llegarás al almuerzo, no te preocupes.
Harry asintió.
—Ron, Hermione, os veo luego —les saludó con una mano y se recargó en un pupitre. Sus amigos se miraron y suspiraron antes de salir rumbo al Gran Comedor. El aula quedó vacía y Tom le sonrió ampliamente.
—Hablé con Severus —dijo, con una voz desenfadada—, y aceptó que cursaras Pociones con la condición de que hicieras todas las pociones que te has perdido durante los tiempos que no has cursado la clase.
La expresión de Harry era de horror.
—¡Estás loco! —no era una pregunta. Tom rió entre dientes.
—Claro que no. No quieres llamar la atención negativamente de Dumbledore sobre ti, ¿no? Entonces, seguirás con tu idea de ser Auror. Por lo tanto necesitarás saber de Pociones.
—Snape me odia.
—Lo sé. Por eso he hecho algo que probablemente te facilitará las clases.
Rebuscó en los cajones de su escritorio y tomó un libro negro. Era un libro de Pociones titulado "Elaboración de Pociones Avanzadas". Harry lo observó casi con asco.
—Es un libro. ¿En qué diablos me ayudará un libro?
Tom se lo puso en las manos.
—Léelo.
Harry lo abrió en una página al azar y se sorprendió: estaba escrito a mano. Y a mano por una letra que él conocía muy bien; Tom solía escribir cosas mientras corregía los pergaminos, y dejaba sus opiniones personales escritas allí, con tinta verde. Ese libro estaba por completo escrito con la letra de Tom, con anotaciones en los márgenes y pequeños dibujos de diferentes semillas y demás. Harry parpadeó, impactado.
—Tú…
—Creí que necesitabas mejorar tu coartada. ¿Qué otro futuro podría tener el Niño-qué-vivió que ser uno de los mejores Aurores conocidos? Pero si no estudias Pociones…
—Gracias —dijo repentinamente conmovido Harry. Se le dibujó una sonrisa en el rostro, una extraña y enternecida sonrisa, mientras pasaba las hojas. En la última, al final del libro, decía "Me dois un baiser"—¿Y eso se supone significa…? —preguntó Harry, suponiéndolo. Tom sonrió de lado, moviendo su varita y cerrando la puerta con ella.
—"Me debes un beso" —le sonrió—. ¿Podrías cumplir?
—Te has hecho adicto a mis besos, Tom.
Tom rió mientras le besaba. Nuevamente, aquel fuego los recorrió por completo unos instantes hasta que se separaron.
—Debería irme al comedor —protestó Harry cuando se separaron. Tom le sonrió.
—Recuerda que tus dos horas libres después del almuerzo ahora están ocupadas con Pociones. Ve.
Harry soltó un gruñido, pero se dirigió a la puerta hasta que se detuvo:
—Tom, ¿si Snape me quita el libro y ve que es un manuscrito?
Tom sonrió.
—Nadie más que tú podrá verlo.
—Te mereces más que un beso por eso.
Tom entrecerró los ojos.
—Te mereces un beso y un guiño de ojos.
Harry le lanzó un beso y le guiñó el ojo mientras corría hacia la puerta. La maldición que Tom le lanzó golpeó a la puerta de forma tal que la hizo vibrar.
El chico guardó el libro de Pociones en su mochila y se encaminó rumbo al Gran Comedor cuando una figura comenzó a caminar a su lado. Harry apenas se sobresaltó: era Draco Malfoy.
—Potter —saludó Malfoy y Harry asintió.
—Malfoy.
Siguieron caminando unos metros en silencio, ambos rumbo al Gran Comedor. Harry tuvo una corazonada y dobló por otro camino; Draco le siguió.
—Bien. ¿Qué quieres, Malfoy?
Malfoy se encogió de hombros.
—¿Qué te hace pensar que quiero algo?
—Me estás siguiendo.
—No te estoy siguiendo.
—El Gran Comedor queda por allí —señaló otro camino—. Tú me estás siguiendo.
Draco maldijo en voz baja.
—Quiero que me devuelvas el favor.
Harry le miró intrigado mientras retomaban el camino correcto. Draco se explicó:
—Quiero poder hacer el encantamiento Patronus. Joder, tú lo has hecho de forma no verbal y yo no he tenido idea de cómo hacerlo. Con un cuerno, tú…
—No hace falta que te expliques, Malfoy —Harry le sonrió de lado—. Puedo ayudarte. ¿Supongo que recuerdas dónde queda la Sala de los Menesteres?
—¿Séptimo piso, sala que viene y va?
—Nunca mejor explicado.
Draco expuso una sonrisa a medias.
—¿Cuándo?
—¿Mañana? Yo tengo los viernes ocupados y hoy tengo entrenamiento de Quidditch después de mi última clase.
—Perfecto. ¿A las siete?
Harry asintió. Draco volvió a exponer esa sonrisa extraña que era mitad falsa y mitad reticente.
Se adentraron juntos al Gran Comedor y luego de una última mirada cada uno fue a su mesa. Harry se sentó entre Ron y Hermione que, por suerte, no se habían dado cuenta que venía hablando con Draco Malfoy. Ya bastante difícil sería explicar qué quería el profesor Rousseau, o "profesor R." como le llamaba Ron.
Por suerte ninguno de sus amigos le interrogó y Harry pudo comer en paz. Una paz que se vio truncada cuando piso el aula de Pociones en las Mazmorras dos minutos después de hora, y Snape le mirara con una mirada tan seria que, si tan sólo las miradas matasen…
—Diez puntos menos de Gryffindor por llegar tarde al aula —siseó Snape, levantando la vista de la lista que estaba pasando. Harry tomó asiento junto a una sorprendida Hermione, a pesar de que tenían un caldero para cada uno.
—¡Harry! ¿Cómo conseguiste que te dejara asistir a clase? —preguntó Hermione en un cuchicheo. Harry se encogió de hombros.
—Luego te explico —respondió en un susurro, mientras Snape anunciaba que iban a trabajar con un antídoto para venenos compuesto mayormente de un bezoar. Harry buscó el antídoto en la página de su libro y observó las anotaciones con la elegante letra de Tom. En las dos horas siguientes se arregló para que su poción fuera tal cual las indicaciones que su profesor le había escrito, ignorando por completo a Snape y a las cosas que iba poniendo en la pizarra. Finalmente Snape pasó asiento por asiento evaluando las pociones y su rostro se crispó cuando vio la poción de Harry, tal cual estaba como debía estar.
—Diez puntos menos a Granger por ayudar al señor Potter. ¿No estáis grandecitos ya para pedir ayuda al compañero de banco? —arrugó su rostro en un amago cruel—. Me parece que no.
Hermione parecía ofuscada y dispuesta a protestar, pero por suerte no lo hizo, porque la mirada cabreada —tanto de Snape como de Harry— la silenció.
La clase finalizó con Snape embotellando con la varita las mejores pociones. Harry observó con una mueca burlona como el amargado profesor también embotellaba la suya.
Mientras iban a su siguiente clase Hermione lucía maravillada.
—¡Eso fue increíble, Harry! ¿Cómo has conseguido…?
—No tengo idea —respondió Harry—. Ni de la poción ni de cómo conseguí entrar a la clase. La poción, supongo que seguí bien las instrucciones del libro. Y la clase… fue cosa de Cylean.
—¿El profesor Rousseau conoce al profesor Snape?
—No tengo idea. Supongo que le debía un favor o algo por el estilo —Harry se encogió de hombros, sonriendo de lado—. Mejor nos vamos antes de que la vieja serpiente salga de su nido y nos quite más puntos.
Hermione negó ligeramente con la cabeza pero comenzó a caminar más rápido, intentando llegar a su clase.
Tenían Herbología, por lo que el camino hasta el invernadero 6 era largo. Cuando llegaron estaban casi todos allí. Neville le sonrió ampliamente.
—Vaya, Harry. ¿Qué has hecho para que Snape te dejara asistir a Pociones?
Harry rodó los ojos.
—¿Tan rápido corren los rumores aquí?
Neville rió.
—Más de lo que crees. Por cierto, ¿es verdad que tú y el profesor Cylean…? —Harry envió una mirada furiosa a Ron—. Vale, mejor no pregunto.
—Sólo guarda el secreto, Neville —pidió Harry a su amigo. Neville rió, feliz por Harry. Había cambiado, el ED lo había endurecido, le había dado seguridad. Y Harry estaba seguro de que Neville guardaría el secreto, aunque no tenía idea de qué secreto en particular debía guardar o hasta qué punto el rumor se había extendido por la escuela.
Aunque finalmente, no tardaría en averiguarlo.
Espero que os haya gustado el capítulo :D Por favor, dejad vuestros comentarios, opiniones, preguntas, sugerencias... en fin, todo lo que queráis. Por favor dejad reviews y... bueno, no tengo mucho más que decir. Espero que tengáis un buen día ;)
Saludos a todos. Nos vemos en el siguiente capítulo: "Amortentia".
