LAS CRONICAS DE NARNIA: EL RETORNO DE LA REINA.
Disclaimer: Las Crónicas de Narnia no me pertenecen.
Capítulo 10: Fiesta De Bienvenida.
Ahora que había pasado un mes desde que su hermana Susan volviera a Narnia, Peter creía que era hora de que celebraran el regreso de la reina Benévola. La noticia fue bien recibido por todos, sobre todo por el pueblo, quienes tenían curiosidad por conocer a la última de los Reyes de Antaño. La fiesta había sido anunciada por todos los lugares de Narnia, y asistirían incluso los dirigentes de Archenland y Calormen.
Narina y Edmund habían creído bueno que también en Nayka se extendiera la invitación para la fiesta que se celebraría en dos semanas. Así Edmund y Kattherinn decidieron regresar a Nayka, y Lucy había creído bueno acompañarlos.
Necesitaba distanciarse, pensar en todo lo que estaba sucediendo. No quería ser la típica chica tonta enamorada de un hombre que no la trataba con respeto. Tiempo atrás, Aslan le había enseñado que la belleza no era tan importante como lo que tenías dentro de ti, y que debías de sentirte orgulloso de ser quien eras, claro mientras fueras una buena persona, aceptando tus errores y corrigiéndolos.
Lucy había llegado a estar muy orgullosa de ser quien era. La reina valiente, curiosa y cariñosa. Ahora ya no se sentía así de ninguna manera, sentía cada día más que había encadenado su felicidad a Rilian, y como decía su hermana, eso era muy triste.
Lucy había querido reencontrarse consigo misma, así que había pasado dos días muy buenos en el castillo de Nayka, pensando y paseando por los bosques. Fue entonces que Eustace y Jill aparecieron y Edmund les encomendó ir a la isla de Magissa para hablar con Zaccaria. Lucy se ofreció a ir.
Amaba todos los cambios que la estrella había hecho en la isla, que se veía más habitada y civilizada, pero sin perder su hermosura. Aunque era un poco deprimente estar en la isla con Zaccaria, quien no había vuelto a ser el mismo desde que Zafira se fuera de la isla. Él era la más grande prueba de como podías cambiar cuando te rompían el corazón.
Hay que aclarar ese punto. No es que la estrella se la pasara llorando y tristeando por los rincones, pero ya no era el mismo joven risueño y coqueto que Lucy había llegado a conocer años atrás. Aun así, Lucy pasó buenos momentos en la isla, aunque Zaccaria nunca se encontraba en ella, Eustace y Jill le hacían compañía. Recorrían la playa y Lucy procuraba olvidarse del príncipe, aunque no era una tarea fácil.
En tres días en la isla, Lucy aprendió muchas cosas sobre si misma que había pasado por alto en esos cinco años.
Primero. Lucy había extrañado mucho a Susan, tenía a sus hermanos y a Kattherinn, su mejor amiga, pero aun así no era lo mismo que tener una hermana. Susan y ella se habían vuelto muy unidas, y el que esta hubiera regresado a Narnia la hacía muy feliz. Antes de que Aslan los hubiera dejado quedarse en Narnia, Lucy no pensaba más que en regresar a su mundo y hacer que su hermana volviera a creer en Narnia para que así, algún día, ambas pudieran regresar juntas y que todo volviera a ser como antes.
Lo segundo que había entendido era algo que ya sabia y de hecho mucho más fácil. Amaba a Rilian. Muchos lo dudaban, incluso ella a veces. Porque es difícil aceptar que una persona no es quien tú creías, a veces ni tú mismo, comprender que lo que quieres pocas veces es lo que necesitas. Este era uno de esos casos. Amaba a ese hombre con locura, como nunca había amado tanto, pero al final comprendía algo. Primero, Rilian no era un hombre, era como decía su hermana, un chico. Segundo, jamás había amado a nadie. No tenía experiencia alguna. Su historia no era como la de Peter y Narina, o la de Edmund y Kattherinn, ni siquiera como la de Caspian y Susan. Era una más tormentosa.
Lucy no quería formarse ideas en su cabeza, no quería hacer tonterías. Pero estando en Mágissa era difícil no comenzar a buscar salidas desesperadas a su situación. Quería aclarar sus ideas. ¿Amaba a Rilian? Sí. Pero ¿Estaba dispuesta a pasar por encima de su familia por él? ¿Acaso realmente el amor que sentía por él no podría volver a sentirlo por nadie más? ¿Tendría que temer tanto el vivir sin él? Después de todo incluso Susan había sido capaz de olvidar a Caspian lo suficiente para tener cuatro hijos con un hombre.
Lucy quería averiguarlo. Solo que no sabía cómo. Quería saber lo que se sentía vivir lejos de Rilian, sin pensar en lo que el haría, en lo que él quería, deseaba o necesitaba. Por primera vez en años quería pensar solo en sí, quizás era egoísta, pero en ocasiones, cuando una situación te supera, es necesario el alejarse y observarla desde fuera para poder superarla.
Lucy no era de hacer locuras, siempre vivía su vida atada a las necesidades de los demás, de allí partía su valentía, el arrojo para pelear por lo que los demás querían, y eso le había servido en su vida, así había peleado en la guerra contra la Bruja Blanca y los Telmarinos, así gobernaba, pero comenzaba a darse cuenta que el llevar eso a su relación no había sido lo mejor. Una relación era de dos, y el pensar siempre en lo que tu pareja necesitaba no parecía funcionar si la otra persona no era tan considerada con tus necesidades como tú lo eras con las suyas.
Cuando el último día en Magissa había llegado, Lucy había tomado decisiones importantes en su vida. Es cierto era joven, y una reina, por lo que debía de velar por el bienestar de su pueblo, pero eso no significaba que no podía vivir su vida, y estaba decidida a hacerlo. A volver a ser la chica que Aslan le había enseñado a ser, alguien que pensaba por sí misma, que nunca se callaba lo que sentía y sobre todo que seguía sus ideales por más que otros la querían hacer desistir. Seria nuevamente una valiente.
Con esas decisiones cobijadas en su interior retorno a Narnia, donde el ambiente parecía haberse apaciguado. Rilian parecía estar más tranquilo desde su última conversación, aunque no sabía el porqué, todo se aclaró al segundo día de su regreso a Narnia.
-Tu hermana Susan ha pasado todos estos días tan entretenida con los preparativos de su fiesta y cuidando a Ana y a Lily que no ha tenido tiempo ni de respirar- le comento Narina después del desayuno, como un comentario al aire –Y Caspian se ha ido a Beruna hace tres días así que tu amado principito no ha tenido nadie que le altere el humor.
Lucy se entristeció, a ese punto ya no sabía si su hermana realmente estaba ocupada o intentaba ocultarse de todo el mundo excepto de aquellos menores de 10 años, con quienes disfrutaba pasar el tiempo.
Y ciertamente, Susan no quería ver a nadie que la pusiera a pensar más cosas de las que en ese momento aquejaban su mente y su corazón. Mentiría si dijera que no le habían dolido las palabras de su hermana, pero más que eso la confundían. Ciertamente no quería alejarse de Caspian, no al menos por caprichos de un niño resentido por cosas de las cuales ella no tenía la culpa, pero por su hermana, quizás. Por mucho tiempo había puesto su bienestar por sobre el de su familia, no quería hacerlo de nuevo, pero no podía dejar de pensar en que tan saludable era el que ella cediera a la petición de Lucy, no para ella, sino para su misma hermana y su prometido.
Susan se encontraba más que preocupada por la relación que esta llevaba con el hijo de Caspian, al punto de que había cuestionado a su hermano Peter sobre su percepción de ella.
-Caspian y su esposa cometieron muchos errores con ese chico, y Caspian se convirtió en el típico padre que consiente y justifica todas las tonterías de su hijo culpándose a sí mismo por los tropiezos de estos- le comento Peter con pose pensativa –Cuando llegamos a Narnia intente encauzar a Rilian por el camino correcto, y si te soy sincero sé que Lucy le hace muy bien, de lo que no estoy seguro es de cuanto bien le hace él a Lucy.
- ¿Cómo puedes consentir entonces esa relación? - cuestiono Susan extrañada, sabiendo lo protector que podía ser Peter.
-Rilian es un buen chico, Susan. Y creo realmente que ambos podrán sobrellevar su relación, tienen muchas cosas que aprender, pero sé que se quieren, y créeme que si es necesario intervendré- respondió el rubio con expresión seria, antes de acercarse a ella y susurrarle, como si fuera un secreto –Además nada gano con negarle a Lucy esa relación, sabes cómo es, necesita reconocer por si misma que Rilian no es para ella, solo así no quedara encaprichada con él.
-Juegas algo muy peligros, Peter- murmuro Susan, entendiendo al fin las implicaciones de lo que su hermano estaba diciendo –Lucy podría salir lastimada, tú lo has dicho, no son el uno para el otro.
-Tu, más que nadie aquí, sabe que nadie experimenta en cabeza ajena, y menos Lucy- agrego Peter, con mirada penetrante y voz grave- Además yo creo firmemente que Lucy es la persona que Rilian necesita para convertirse en el hombre que Lucy necesita. Solo necesita una pequeña terapia de choque.
Susan siempre creyó en la sabiduría y buenas intenciones de Peter, pero en esta ocasión no estaba segura de que tan bien saldría lo que su hermano planeaba, pero no quiso meterse pues no quería un reproche más en relación a su actitud en épocas pasadas.
Seguía tan confundida como en un comienzo. No estaba enojada con Lucy, ni siquiera con Rilian, tan solo sentía una gran tristeza en su ser. Esa noche tuvo uno de los característicos sueños que tenía cuando aún consideraba a sus hermanos muertos, solo que ahora reconocía muchas de las escenas que desfilaban en su sueño. Este comenzaba así:
Una isla de arena blanca, pequeña y con un castillo que brillaba con luz propia, dentro un hombre rubio dormía en una gran cama bajo una ventana con una vista preciosa del cielo estrellado. El hombre se removía en sueños, con expresión de profunda tristeza. En el cielo una estrella lo alumbraba emitiendo una luz tan triste como la expresión del hombre. De pronto este abría los ojos repentinamente y la estrella desaparecía en un destello. La escena cambiaba.
Ahora estaba en una amplia sala de trono, había muchas creaturas Narnianas esparcidas por la sala, charlando e intercambiando documentos. En el trono su hermano Edmund se encontraba sentado con expresión seria, Susan supo enseguida que se encontraba en el castillo de Nayka, donde su hermano reinaba ahora.
Después se encontró en un bosque nevado, donde Edmund y Jill cabalgaban rodeados de otros hombres y mujeres de complexión robusta. Jill cargaba un arco en la espalda con flechas blancas y Eustace una espada con hojas de árbol adornando su empuñadura.
La siguiente escena fue una confusa, donde aparecía Kattherinn con un bebe en brazos, que Susan supuso seria Cedric, ella lo amamantaba, pero al mismo tiempo lloraba amargamente.
La escena cambio y ahora Susan se encontró en un jardín dentro de un palacio donde una joven Narina se encontraba sentada en la fuente, arrojando monedas que luego volvía a sacar, a su lado, un hombre joven que la veía con adoración.
Después se encontró en una sala antigua donde un Caspian no diferente a aquel con el que días atrás había tenido un día de campo, sostenía en sus manos su propio cuerno, el cual llevaba a sus labios para después alejarlo antes de siquiera tocarlo.
Lo siguiente que supo es que se encontraba en las playas de Cair Paravel, donde una mujer rubia muy hermosa, lloraba mientras observaba a un niño jugando en la arena sin percatarse del llanto de la mujer.
Vio enseguida a su hermano Peter, de pie en el balcón de su habitación, una copa en su mano de la que bebía tranquilamente, observando el mar embravecido chocar contra la playa.
Por último, vio dos escenas seguidas, por un momento una y después la otra, para después repetirse de nuevo. En la primera veía a Rilian quien observaba a Lucy, recostada en el pasto cerca de un lago, leyendo un libro con tranquilidad sin percatarse de que era observada con algo cercano a la adoración. La otra escena de su sueño era Lucy, sentada a la orilla del mismo lago, desde la cual observaba a Rilian flotar en el lago con nada más que sus pantalones y una expresión relajada en su rostro.
Y de pronto Susan se encontró en el valle de Beruna, sentada en el mismo lugar donde durante su segunda visita a Narnia Aslan destruyera el puente con los telmarinos en él. De pie a su lado se encontraba el mismo y majestuoso león. Susan quiso hablar, pero un rugido del león se lo impidió.
-A veces Susan, a los humanos se les olvida apreciar lo más hermoso de la vida- dijo el león con su voz profunda y sabia –Es parecido a un rio, no debes de luchar con la corriente, solo seguirla y evitar que esta termine por hundirte y arrastrarte.
Los ojos de Susan se llenaron de lágrimas sin saber si quiera por qué lloraba. Tal vez por sus sabias palabras, o por su imponente presencia. O tal vez solo por lo mucho que lo había extrañado.
- ¿Y tú Susan Pevensie? ¿Ya aprendiste a apreciar eso de la vida? - sin poder responder a sus preguntas, Susan despertó y decidió que eso haría. Solo dejar que la vida la llevara a su destino, luchando por no hundirse, después de todo, en la vida cada cosa tiene un por qué.
Y sin que se diera cuenta, el día de la fiesta llego, y Cair Paravel se vio lleno de invitados para la fiesta desde tempranas horas de la mañana. Al castillo arribaron figuras de muchas partes diferentes, todos ansiosos por conocer a la aclamada reina Benévola.
Peter había pasado toda la mañana encerrado en su despacho charlando con el rey Archie de Archenland con quien negociaba una alianza comercial que beneficiaria ampliamente a Narnia y con la cual abriría puertas para si en un futuro requería de la fuerza militar del país, solo como refuerzo.
-Es una pena que ya este casado, rey Peter- murmuro el rey de Archenland cuando ya estaban por abandonar el despacho –Esta alianza se volvería algo mucho más fuerte con una unión matrimonial.
-Una completa lastima- respondió Peter sin mostrar en realidad la molestia que le ocasionaría algo como eso, dado que no era un secreto para nadie que la hermana del rey, la princesa Aria, estaría más que dispuesta a casarse con Peter, lastimosamente para ella, Peter no tenía el menor interés, no que pudiera tenerlo en realidad casado como estaba con Narina –Está claro que eso es prácticamente imposible por ahora, yo casado y usted soltero pero sin que yo pueda ofrecerle a alguna de mis hermanas en matrimonio.
-Bueno nunca se sabe que depara el futuro rey Peter- respondió el rey Archie con una sonrisa. Peter rio también, antes de guiar al otro hombre fuera de su despacho.
Caspian también eligió ese día para regresar al castillo. Había dudado mucho en su asistir a la fiesta o no, y es que no podía más que estar extrañado por la actitud de Susan en los últimos días que paso en Cair Paravel. Después de su día de campo había considerado que las cosas entre ellos no estaban del todo perdidas, pero de pronto la reina comenzó a evitarlo como si de una enfermedad contagiosa se tratará y Caspian ya no sabía en qué pensar. Tal vez solo había malinterpretado todo, quizás ahora Susan suspiraba por alguien más, podría ser por el desconocido padre de sus hijos, del cual nadie sabia nada. Se imagino a Susan en su alcoba reprochándose por dejar que el pensara que aun podía haber algo entre ellos cuando ella era fiel al recuerdo de su esposo. El dolor que lo atravesó fue inmenso.
De pronto Caspian comprendido por qué Susan prefirió fingir que Narnia no existía que admitir que era verdad, que Narnia se encontraba en alguna parte, que en ella vivía el con una esposa y un hijo. La agonía del saber que el amor de tu vida es feliz con alguien mas cuando un día correspondió tus sentimientos es avasalladora. Caspian deseo dejar Cair Paravel y refugiarse en Beruna, pero ya era demasiado tarde, el baile había comenzado y Susan vistiendo un hermoso vestido rojo con destellos plateados ingreso al salón, con la corona en la cabeza y del brazo de Edmund.
-Hoy les doy la bienvenida a Cair Paravel para que festejen con nosotros la llegada de mi hermana Susan, la reina Benévola- les dio la bienvenida Peter al comienzo del festejo -Hace años cuando mis hermanos y yo regresamos a Narnia sin Susan pensé que jamás la volvería a ver, y es que no hay peor enemigo para enfrentar que tu mismo y las consecuencias de tus actos. Ahora orgulloso le doy la enhorabuena a mi hermana por haber vencido a sus demonios, Susan disfruta de tu recompensa, estoy seguro que pronto daremos otra fiesta incluso mas grande que esta para celebrar la llegada de tus hijos. Salve Reina Susan.
-Salve Reina Susan- coreo todo el salón a la Reina de Narnia que era conocida por todos por su belleza. Peter inauguro la pista de baile con Susan, a lo cual lo siguieron Edmund y Katherinn, Rilian y Lucy y la mitad de los invitados. Caspian se quedo sentado en la mesa mirándolos bailar, con una copa de vino en las manos. Se sentía como una de esas tantas noches en la cual extrañando a Susan acudía a la sala de los reyes de antaño a mirar sus retratos, deseando estar con ella, pero sabiendo que era imposible.
-Te vez tan infeliz Caspian- murmuro Narina sentándose a su lado con una copa también - ¿No era esto lo que mas querías? ¿Volverla a ver?
-Me alegra que este de regreso- exclamo Caspian sin apartar los ojos de la mujer de vestido carmesí -Tal vez no lo parece, pero de verdad estoy feliz por ella.
-Solo que en tu mente su regreso era diferente, y en esta fiesta eras tu quien bailaba con ella y todos festejaban su amor- rio Narina bebiendo de su copa y mirando también a la hermana de su marido - ¿Qué te lo impide?
-Tal vez no es lo que ella quiere- respondió el rey telmarino - ¿Ya lo habías pensado?
-Tal vez si es lo que ella quiere ¿Ya lo habías pensado? - repitió la mujer pelirroja con una sonrisa burlona -Jamás lo sabrás si no lo intentas.
-Ya lo intenté y ni siquiera me habla- se excuso Caspian apartando al fin su mirada de la mujer y mirando en cambio a la hija de Aslan - ¿Qué más puedo hacer sino respetar su decisión?
-Por Aslan Caspian, años sin verla, sufriendo y llorando por lo injusto de la vida que no les dejo vivir su amor y ahora que la tienes al alcance de tus manos ¿Te rindes al primer intento? - cuestiono la pelirroja con enfado que hacia brillar sus orbes doradas -Entonces no te la mereces ¿Qué pensabas? ¿Qué seria fácil? Nada que valga la pena lo es. Madura y ve tras lo que quieres por una vez en tu vida, sin importarte nada más, o terminaras de nuevo llorando en esa estúpida sala mirando su retrato.
Narina bebió su copa de golpe para luego levantarse enfadada con lo que consideraba su incompetencia para perseguir lo que quería, dejando a Caspian pensando sobre sus palabras. ¿Y si Narina tenia razón? ¿Estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados ahora que la tenia cerca, aguardando a que ella le diera una señal de que también lo quería aun? El único beso autentico que habían tenido fue gracias a que ella dio el primer paso, quizás porque ambos pensaban que era la ultima vez que se veían. Ahora le tocaba a él tomar la iniciativa.
Susan bailo algunas piezas con Peter antes de pasar a bailar con Edmund y luego con Eustace. Bailo con medio salón de entusiasmados narnianos que querían darle la bienvenida, antes de que al fin le permitieran sentarse en la mesa que compartía con sus hermanos y sus esposas. Caspian aprovecho el momento, y acercándose a la mesa donde Susan acababa de sentarse extendió su mano en una muda invitación.
¿Me concedes esta pieza? - pregunto el rey telmarino a la benévola.
Esta dudo mucho en que hacer, sentía la pesada mirada de todos con los que compartía la mesa, expectantes a su respuesta. Y al ver los ojos castaños del rey, se dio cuenta que no podría negarle nada en la vida. Así que dándole la mano se levantó y dejo que la llevará a la pista de baile.
Solo una vez, Caspian y Susan habían bailado en el pasado. Muchos años atrás durante la coronación del telmarino. Pero en ese momento, con la música lenta sonando, los brazos de Caspian rodeando su cintura y sintiendo su respiración en el cuello, a Susan le pareció que no habían pasado ni siquiera un día. Sentía que allí pertenecía.
Y Caspian sintió que al fin había llegado a casa, después de un viaje demasiado largo.
Viéndolos bailar a la distancia a Lucy no le quedo duda alguna de lo mucho que se amaban, y su corazón se alegró por su hermana después de haberla visto sufrir tanto. Pero al mismo tiempo sintió la amargura inundarla al sentir a Rilian a su lado tensarse y soltar su mano.
-Este es un descaro muy grande- murmuro Rilian entre dientes, temblando de la furia al sentir, al igual que la mayor parte de los invitados el amor que ambos se tenían –No puedo permitir que esto pase.
-Rilian por favor- suplicó Lucy, mirando a su prometido a los ojos –Por mí, déjalos ser felices.
-No me pidas cosas imposibles Lucy- negó Rilian viéndola molesto –No me pidas elegir entre el respeto a la memoria de mi madre y tú. No saldrías bien parada.
Y diciendo eso el príncipe se dio media vuelta y se alejó del baile sin querer seguir viendo esa escena tan dulce para la mayoría, pero amarga para él. Lucy se quedó de pie en el lugar, mirando a los dos bailarines, sintiendo sus ojos inundarse de lágrimas. Algo le decía que estaba a punto de tomar la decisión más dolorosa de su vida.
-Lucy- la llamo Peter, apareciendo repentinamente a su lado, después de haber contemplado toda la escena desde lejos –Dijiste que Susan jamás sería un impedimento entre Rilian y tú.
-Lo sé- susurro Lucy, abrazándose a su hermano con gran desesperación. Como quien siente que ha perdido el amor.
Cuando la canción terminó, Susan prácticamente huyo no solo del salón sino del castillo, encaminándose a la playa, donde contemplo las olas sintiendo que quería partirse en dos, sin poder hacerlo.
-Lo sentiste tan bien como yo- dijo una voz a su espalda –Sigue vivo Susan.
Susan no se giro a ver a su acompañante, ya sabía quién era, reconocería su voz en cualquier parte, solo que sentía que así sería más fácil.
- ¿Por qué Rilian me odia? - cuestiono Susan mirando el mar embravecido.
-No te odia- negó Caspian, pero ante el gruñido molesto que emitió Susan tuvo que rectificar -Solo no sabe que pensar, te ve y vuelve a ser un niño de 6 años confundido por ver a su madre llorar.
-No comprendo- negó Susan desconcertada, Caspian se colocó a su lado y metió las manos en sus bolsillos. Juntos observaban las olas chocar contra la arena y salpicar sus pies.
-Conocí a Liliandil cuando Edmund y Lucy regresaron después de nuestra despedida ¿recuerdas? - Caspian no espero una respuesta y prosiguió hablando -Al principio me impresiono su belleza, era una estrella muy hermosa, regrese a verla después de eso en varias ocasiones. Era divertida, inteligente y muy enérgica. Sabia que alguna vez tendría que casarme y dije ¿Por qué no? Sabía que podía ser feliz con ella, no seria un sacrificio una vida a su lado, ella me… agradaba.
-Te enamoraste- afirmo Susan sintiendo un nudo en la garganta.
-No como contigo, no de la misma manera o con la misma intensidad, pero si, la quería. Cuando la boda se acercaba le hable de ti- confeso Caspian, sintiendo que con sus palabras lastimaba a Susan -Le dije que siempre estarías en mi corazón, que siempre te recordaría, que eras y serias el amor de mi vida. Ella dijo que el amor que me tenía sería suficiente para los dos. Quiero pensar que ella si sabia que yo la quería y que al menos fue feliz un tiempo conmigo. Pero tal vez no…
Caspian inhalo profundamente, pensar en Liliandil y lo triste de su matrimonio aún era doloroso.
-En los primeros años y mas con el nacimiento de Rilian no pensaba mucho en ti, yo era feliz en mi matrimonio. Aunque en ocasiones visitaba la habitación donde estaba tu retrato e imaginaba una vida a tu lado, esto no era muy seguido, si soy sincero no sé qué hice mal- prosiguió contando Caspian con tono entristecido -Cuando Caspian tenia cinco o seis años Liliandil ya no fue capaz de ocultarlo, estaba celosa de no ser la única mujer en la que yo pensara, tenia arranques de ira siempre que algo le recordaba a ti o a tus hermanos, y esa ira la transmitía a Rilian.
-Constantemente me culpaba por no poder amarla y yo solo le recordaba que yo se lo había advertido pero eso no le importaba, para cuando Rilian entro en la adolescencia la convivencia ya era insoportable y todo el mundo se daba cuenta- Susan giro a ver el rostro del rey telmarino pero este miraba el mar con expresión concentrada y un profundo pesar -Cuando murió, no fui capaz de llorar, el sentimiento que Lliliandil alguna vez evoco en mi ella se encargo de matarlo, solo sentí alivio de que ella no fuera capaz de seguir envenenando a Rilian y se que el se dio cuenta. No me lo perdona, y a ti te culpa por la infelicidad de Liliandil.
-Yo ni siquiera la conocí- negó Susan tristemente
-La ira de Liliandil la cegó, le hizo mucho daño a Rilian, el solo repite lo que vio- se encogió de hombros Caspian mirando al fin a Susan, quien también lo miraba con sus ojos azules anegados en lagrimas -Lucy es la única capaz de ayudar a mi hijo, de sacar ese lado bueno que Liliandil casi destruye.
-Tal vez Rilian y también tu deberían dejar de recordar lo malo de Liliandil y empezar a recordar las cosas buenas- murmuro Susan tristemente -Así no sería tan doloroso recordarla.
Dentro del salón de baile la fiesta seguía, y cuando Rilian regreso a él busco por todas partes a su padre o a Susan, pero no logro dar con ninguno y con enfado sospecho que habían desaparecido juntos, en ningún momento considero que se hubieran ido de la celebración por separado. Resignado decidió buscarlos por los alrededores del castillo, pero se vio impedido de ello cuando al salir del salón se encontró de frente con Lucy. Esta tenia los ojos rojos que delataban que había estado llorando y lucia una expresión de infinita tristeza que estrujo el corazón de Rilian.
Si había algo que Rilian odiaba era ver a su prometida triste, más cuando él era el culpable, pero es que simplemente no podía evitarlo. Sabía que la amaba, pero también era consciente de que para un hombre la mujer mas importante de su vida siempre seria su madre ¿Cómo podía elegir entre respetar la memoria de su difunta madre o hacer feliz a su prometida? Lo único que le pedía a Lucy era que no se metiera en su camino de cumplir los deseos de Liliandil pero tal parecía que se empeñaba en aparecer donde no la llamaban ¿Era tan difícil comprenderlo acaso? ¿No entendía lo que esto significaba para él?
- ¿A dónde vas? - cuestiono Lucy sacándolo de sus pensamientos
-Estoy buscando a mi padre- respondió Rilian, esquivando a Lucy y siguiendo con su camino
-Rilian- lo llamo Lucy de nuevo, con un tono tan entristecido que Rilian detuvo su paso y giro a mirarla. La menuda chica se acercó a él y tomo su rostro entre sus manos - ¿Tú me amas? ¿Me amas de verdad?
-Sabes que si- respondió el príncipe narniano -Pero no puedo hacer lo que me pides Lucy, no elegiré entre mi madre o tú.
-Tu madre ya no está Rilian- contradijo Lucy con firmeza y sin soltar su rostro -No sabes lo que ella hubiera querido. Déjala descansar en paz, es hora de que tomes tus decisiones y vivas tu vida como ella ya tomo sus decisiones y vivió su vida.
-No insistas Lucy, tal vez no se que hubiera hecho mi madre con muchas cosas, pero si con esto, así que no me obligues a elegir y déjame en paz- exclamo Rilian tomando las manos de Lucy y alejándolas de su rostro -Esto no tiene nada que ver contigo y has te aun lado.
Con esas últimas palabras el chico alejo de su lado a la reina valiente y prosiguió su camino por los pasillos de Cair Paravel, en busca de su padre y la reina benévola. Después de un tiempo escucho voces familiares que venían de la entrada del castillo.
Caspian y Susan permanecieron algún tiempo más en la playa, en silencio con sus pensamientos hasta que la noche comenzó a enfriar, entonces Caspian se quito su capa y la puso sobre los hombros desnudos de la mujer instándola a entrar al calor del castillo.
-Tienes mucha fe en Lucy para lograr lo imposible Caspian- murmuro de pronto Susan, mientras subían las escalinatas que llevaban a la puerta del castillo - ¿Qué te hace pensar que lograra que tu hijo deje de odiarme?
-Ya te dije que no te odia- negó Caspian dejando entrar al castillo primero a Susan para después entrar el -Pero respondiendo a tu pregunta, considero que los hombres hacemos casi cualquier locura por la mujer que amamos.
Susan rio con una risa que a Caspian le sonó como la mejor melodía del mundo.
-Tal vez tienes razón, solo espero que Lucy no se pierda en el camino- murmuro Susan con cierta incertidumbre.
-No lo hará- negó Caspian parando su caminar y sujetando a Susan de la mano haciendo que esta girará a mirarlo -He esperado tanto para hacer esto.
Y tomándola por sorpresa la sujeto de la cintura y unió sus labios con los de ella en su primer beso después de mas de 20 años para él, pero la sensación que experimento en el pasado durante su despedida delante de todos los narnianos el día de su coronación seguía allí. Era un sentimiento que no había experimentado con nadie mas y sabia que nunca jamás lo haría. Por que el amor verdadero solo llega una vez y para el había sido el de Susan Pavensie.
Sus labios aun estaban unidos cuando una mano se cerro sobre el brazo izquierdo de Susan apartándola bruscamente de los brazos de Caspian.
- ¿POR QUÉ ESTO NO ME SORPRENDE? - exclamo Rilian furioso aun sosteniendo el brazo de Susan.
-Rilian por Aslan suéltala- exigió Caspian tomando a la sorprendida Susan y apartándola de las manos de su hijo - Pero ¿qué te pasa? ¿Has perdido la cabeza?
-Quien ha perdido la cabeza aquí eres tu y esta mujer- respondió Rilian alterado - ¿Cómo te atreves a hacer esto en el mismo lugar donde viviste con mi madre por tanto tiempo? ¿NO TIENES VERGÜENZA?
-Rilian, tranquilízate- reacciono Susan al fin, poniendo algo de distancia entre ella y el padre del chico para que este se relajara y sobándose el brazo donde el chico la agarro y donde estaba segura le saldría un moretón.
-TU NI ME HABLES- la señalo furioso el chico - ¿Cómo pueden ser tan descarados? Ni siquiera se escondieron para evitar que los vieran.
- ¿Por qué tendríamos que escondernos? - cuestiono Susan también comenzando a molestarse -No hay nada de qué avergonzarse.
- ¿PERO COMO TE ATRE…- el nuevo grito furioso del príncipe se vio interrumpido por Lucy quien llegaba a la escena atraída por los gritos de su prometido
- ¿Qué está pasando? - cuestiono la reina valiente, sintiendo una gran angustia ante la escena que ya se esperaba venir desde hace unos días.
-Los atrape besándose- explico Rilian con el rostro rojo de la furia.
-Lo dices como si fuera un delito- exclamo Susan harta de le escena melodramática -Aquí nadie ha matado a nadie.
-Susan por favor- pidió Caspian queriendo que su hijo no se alterara más, pero por descuido coloco una mano en el hombro de la mujer, lo que enfado de nuevo al príncipe.
- ¿PORQUÉ INSISTEN EN MANCHAR LA MEMORIA DE MI MADRE? ¿NO ES SUFICIENTE LO INFELIZ QUE YA LA HICIERON EN VIDA? - cuestiono Rilian a gritos, avanzando hacia ellos dispuesto a separarlos de nuevo.
-Ya basta Rilian- se interpuso en su camino Lucy extendiendo los brazos como si quisiera protegerlos -Ellos se aman, quieren estar juntos ¿Por qué si dices amarme no comprendes su agonía al estar separados?
-Esto no se trata de ti Lucy- negó Rilian con el rostro sonrojado, a espaldas de Lucy, Caspian soltó a Susan y se alejo una distancia prudencial - ¿Por qué no lo entiendes? Solo intento que respeten la memoria de mi madre ¿Es mucho pedir?
-Lo es si con ello los haces infelices- respondió Lucy con tono enfadado -Claro que se trata de mí, Susan es mi hermana.
-HABLAMOS DE MI MADRE, LUCY- grito Rilian de nuevo alterándose.
- ¿Por qué tantos gritos? - cuestiono Peter, quien llegaba al lugar con Narina del brazo, siendo seguido por Edmund - ¿Qué está pasando?
-Sera mejor que nos calmemos todos- intervino Caspian notando que todo eso no acabaría bien -Rilian vamos, hablaremos en tu habitación.
-No soy un niño para que me mandes a mi cuarto cada vez que pienses que me porto mal- se negó Rilian recuperando la fura que había perdido con la inesperada intervención de Peter.
-Entonces no te comportes como uno- intervino esta vez Lucy, bajando los brazos al fin -Déjalos vivir su vida.
- ¿Disculpa? Yo no me comporto como niño- negó Rilian sonrojándose ante las palabras de su prometida -Y si tanto te importa que nadie se meta en las vidas de los demás pues HASTE A UN LADO Y NO TE METAS EN LA MIA.
-NO LO HARE DADO QUE LA PERSONA A LA QUE NO DEJAS SER FELIZ ES MI HERMANA- grito Lucy con los ojos anegados en lagrimas ante las palabras del príncipe.
-Ya basta los dos- dijo Edmund con el ceño fruncido e intentando avanzar hacia ellos, pero el brazo de Narina se lo impidió.
-LA DEJARIA SER FELIZ SI NO FUERA TRAS MI PADRE COMO UNA ZORRA- el grito de Rilian solo fue superado por el sonido de la mano de Lucy al estrellarse con su mejilla, todos guardaron silencio sorprendidos. Por regla general Lucy no era fanática de la violencia física como medio para resolver lo problemas, y en las múltiples veces en las cuales se peleaba con Rilian jamás lo había golpeado, incluso este vio su furia apagada por el desconcierto -Lucy…
-Dijiste que no te obligara a elegir ¿No? - cuestiono Lucy con la cara rojo y diminutas lagrimas mojando su cara -Pues no lo hare, en su lugar elegiré yo. Y elijo a mi hermana, y lo hare siempre sobre ti. Es mi sangre, la conozco desde el día en que nací y la vi sufrir por estar lejos del hombre que amaba, y ahora que yo también estoy enamorada soy capaz de comprender la profundidad de su dolor, así que no permitiré que lo vuelva pasar.
En silencio Lucy se limpio las lagrimas del rostro y levanto el rostro, antes de quitarse el anillo de su mano, aquel que la señalaba como prometida de Rilian.
-Nunca serás feliz ni me harás feliz sabiendo que Susan y Caspian están juntos y yo jamás seré feliz ni te hare feliz sabiendo que mi felicidad se construye sobre el sufrimiento de mi hermana- continúo hablando Lucy con firmeza, ya sin rastros de llanto -Es cierto Rilian, no te entiendo y tu no me entiendes a mí. Pero es que mientras creces eres consciente de que sobrevivirás a tus padres, de que estos algún día ya no estarán contigo. Tus hermanos en cambio son las personas que siempre estarán, las que no sabes si enterraras, pero albergas la esperanza de que ellos te entierren a ti. Son el recuerdo viviente de tus padres y la familia que tuviste. Me prometí a mi misma que Susan no sería un obstáculo entre tu y yo, pero creo que jamás debes de prometer algo que no depende de ti sino de alguien más.
Ante la mirada de desconcierto de todos allí, Lucy tomo la mano de Rilian y coloco en ella el anillo.
-Estoy segura de que Caspian y Susan son el uno para el otro, pero tú y yo… si no pudimos superar esto, significa que no lo éramos- la reina de Narnia suspiro, consciente de que soltar la mano de Rilian sería el acto más valiente que hubiera hecho jamás -Adiós Rilian, esto se acabó.
Y entonces, dejo que la mano del príncipe de Narnia se soltara de su mano, dejando ir también el futuro que pudieran haber tenido juntos, y dándole la espalda se marchó.
-Lucy espera- la llamo Susan cuando al fin la sorpresa la dejo reaccionar -Lucy por favor.
Cuando la figura de Susan persiguiendo a Lucy desapareció en el pasillo oscuro al fin reaccionaron los demás.
- ¿Ya estas contento? – pregunto Rilian apretando el anillo en sus manos y mirando a su padre para después dar media vuelta y desaparecer por el lado contrario que las dos reinas de antaño. Caspian lo siguió enseguida preocupado por su hijo.
-Iré por Katherinn para que vaya tras Lucy y Susan- exclamo Edmund encaminándose a la habitación donde su esposa había llevado momentos antes a su hijo y sus dos sobrinas a dormir después de un día ajetreado.
-No tengo idea de que diablos paso- exclamo Peter desconcertado mirando a su esposa y reina.
-Creo que al fin Lucy comprendido que la tranquilidad mental es mejor que amar en el caos- explico la pelirroja, pero al mirar los ojos confundidos de su esposo suspiro resignada -Déjalo, yo me entiendo.
Lejos de allí Lucy sollozaba siendo abrazada por su hermana Susan, mientras le rogaba a Aslan por haber hecho lo correcto porqué, como dolía dejar ir al que siempre habías creído era tu amor verdadero.
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Hola se que ha pasado un muy largo tiempo. No tengo excusas y seria muy largo el explicarles el porque de mi ausencia tan prolongada. Aunque les sigo asegurando que aun pretendo finalizar esta historia. Lo cierto es que este capitulo lo tenia a medias desde hace mucho, hace algunos días me llego la inspiración para terminar el capitulo que tenia pendiente de mi fanfic de Harry Potter y al subir el capitulo me pase a revisar los review de esta historia. Me conmovieron tanto algunos, donde vi que aun tenían esperanzas de actualización, otros ya se habían resignado y expresaban preocupación por mi desaparición que decidí ponerme a escribir y actualizar.
Les confieso que no se como me quedo, la escena donde Lucy termina su compromiso con Rilian lo tenia planeado desde le comienzo de la precuela de esta historia "La mujer del corazón de piedra" así que no piensen que me la saque de la manga. Lucy al fin a madurado y ha decidió tomar las riendas de su vida, solo falta que Rilian haga lo mismo. Oficialmente estamos a la mitad de la historia. Les pido paciencia para el siguiente capítulo. Después de tanto tiempo sin escribir los personajes se sienten raros, como que se me ha olvidado como piensan asi que necesito empapelarme de nuevo con la historia. Les vuelvo a garantizar que terminare esta historia así sea lo último que haga.
Dedico este capitulo a todos los que esperaban ansiosos la actualización, en especial a Caro, Cecy, nitaweasley, Danny y mica quienes me inspiraron con sus review para ponerme a escribir y actualizar. Gracias y si no es mucha molestia déjenme su opinión por favor.
Fanny
