Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Slash, Rated M. Dark!Harry, Lightbashing (en un principio), temas maduros.
-"ABC..."-. Diálogo
-"ABC..."-. Pensamiento
Hello! Alguien se acuerda de mí? Espero que sí, el capítulo anterior recibí muchos reviews, muchas alertas de historia y de autor, y sólo quiero decir lo feliz que me hacen sentir, creo que me dan fuerza para seguir escribiendo, aunque me tarde tanto para hacerlo, lo siento!
Aquí contesto a los anónimos:
Angel1672: Muchas gracias por tu comentario! Harry tiene un corazón débil, quizá perdone a algunos, pero Dumbledore… mm… tendrás que leerlo, jajaja. Espero que el siguiente capítulo sea de tu agrado.
Susy kstorena: Definitivamente el reinado de la Orden va a terminar, el problema de depender de una sola persona para seguir existiendo, no? Jajaja, como sea, este capítulo va a explicar algunas cosas :)
Lady Slyffindor: No te fijes, creo que yo nunca voy a superar lo que le hizo a Harry en los libros, de verdad que Dumbledore no tenía mucha idea de lo que estaba causando. Ya verás lo que pasa con él y todos los demás.
Leuke: Lo siento, sé que estoy tardando mucho, pero espero que este capítulo compense un poco mis horribles tiempos.
Guest: Es que Harry es Harry, él siempre quiere ver lo bueno en todos, es su debilidad, lo siento. Pero eso no quiere decir que alguien más no vaya a querer vengarse, o no? Jejeje. Después hablaré sobre Albus, él sigue siendo algo raro para mí como para escribir sobre él, lo siento.
Bien, disfruten, por favor!
Culpable
Capítulo X, Reflexiones
Nadie tuvo el valor de visitar a Harry de nuevo y con decepción, el menor tuvo que añadir a Draco Malfoy a esa lista. La comida aparecía en una bandeja de plata sobre la mesa, de tal manera que Harry se sentía de nuevo en Azkaban, lo único bueno era que podía ducharse y pasar al sanitario las veces que quisiera. Él tampoco tuvo el suficiente valor como para salir de la habitación en busca de otro libro para leer, una vez que se dio cuenta de que había terminado de leer los dos libros que el rubio le había conseguido. Tom había sido su única compañía, como siempre, y en realidad tampoco había sido de mucha ayuda.
Ahora, más que antes, se sentía solo y apartado del resto del mundo.
-"Tal vez no fue buena idea enseñarles eso"- se dijo por enésima vez. Por mucho que le doliera aceptarlo, él quería la compañía de alguien, había estado demasiado tiempo encerrado en la oscuridad, que necesitaba el contacto con las personas, por mínimo que fuera… pero Draco, el único al que soportaba, ni siquiera parecía querer acercársele y no estaba seguro de querer soportar las miradas de todos los demás, así que se había quedado en su habitación.
De todas formas pasaría lo inevitable, porque dentro de unas cuantas horas alguien entraría, Harry estaba totalmente seguro, para avisarle que ese día tenía que presentarse frente a muchas otras personas, la mayoría de ellos periodistas.
No tenía idea de lo que iba a pasar, Tom no le había dicho nada aún y nadie parecía querer avisarle más.
Volteó a ver por la ventana. El jardín era enorme y muy bello, obviamente propiedad de su padrino, pero estaba descuidado. A Harry le hubiera encantado bajar y hacerse cargo de las plantas y los árboles, no le hubiera importado hacerle un favor a todos… sólo pretendía salir de su nueva celda. Todos le habían dicho que él podía pasear libremente por ese lugar, que esa era su casa, tanto como la de su padrino, pero… no creía que su presencia fuera a ser bien recibida y él no quería someterse a convivir con tantos ojos encima. Todos lo hacían sentir incómodo, aunque añorara la compañía humana, y solamente querrían preguntarle tonterías.
-"Aburrido"- se quejó por tercera vez con Tom, que había optado por ignorarlo –"¿Por qué no salimos un rato?"-.
Obviamente, la voz en su cabeza no contestó a eso y Harry se quedó en silencio de nuevo. Tal parecía que, cada vez que había un plan que lo envolvía, nadie pensaba que era importante incluirlo y avisarle lo que pasaría. Sin querer admitirlo, Harry estaba enojado con todos, no sólo los habitantes de esa casa, sino también Tom y sus planes, también estaba frustrado con la actitud de todos y no tenía idea de cómo descargarlo.
Pronto, aunque Harry no tenía idea de cuánto tiempo había pasado gracias a su encierro en Azkaban, la puerta de su habitación se abrió y él esperaba encontrarse con Draco, el único que entraba ahí; sin embargo, Sirius Black entraba lentamente, como si temiera que Harry le fuera a decir algo o golpearlo –"Tal vez tenga razón en entrar así"- pensó, porque en verdad quería golpear a alguien.
El hombre no conectó su mirada con la de Harry, sino hasta que llegó hasta la silla que normalmente ocupaba el rubio y se sentó, entonces, a pesar de las protestas que corrían en la mente de Harry, el hombre apoyó su mano en su pierna y el menor no se movió.
-"Hola, Harry"- el menor arqueó una ceja, y Sirius se aclaró la garganta –"Sé que no quieres verme… y lo entiendo, más de lo que te imaginas"- Harry miró hacia la mano que seguía apoyada en su pierna y el otro lo notó, la quitó rápidamente –"L-Lo siento"-.
-"¿Qué es lo que quieres?"- Harry no había hablado en una semana, era perfectamente normal encontrar que su voz sonara lastimada, pero ni el menor ni el adulto encontraron eso.
-"… Realmente… quisiera regresar cinco años en el tiempo y evitar que te llevaran a Azkaban… como debí haberlo hecho"- Sirius rió incómodo, preguntándose si en verdad podría pensar antes de actuar, cuando no escuchó réplica del menor, continuó con lo que iba a decir –"Toda la Orden salió de la mansión… excepto Severus, pero él siempre está en su laboratorio"- Harry escuchó tanto cariño en el tono, que no pudo evitar sentirse celoso.
Él siempre había querido que Sirius, o sus padres, pronunciaran su nombre con ese mismo tono… bueno, quizá no el mismo tono, pero el sentimiento era muy parecido. Al final, las palabras que más resonaban en su cabeza, y los sentimientos que habían transmitido, eran las que lo habían matado por dentro. Sirius era su padrino, el hombre había estado fuera de su vida por doce años antes de conocerlo apropiadamente y, para entonces, Harry había esperado tener, por fin, una familia. Pero era obvio que no sería así, con el hombre como fugitivo, lo único que había tenido era un par de cartas y una que otra broma a los Dursley, después de eso… nada, no ayuda, no apoyo, no cariño, no palabras amables (no realmente).
Por lo tanto sí, estaba celoso de Snape y de cómo él había logrado ganar toda la atención de su padrino, también estaba furioso con Sirius (el hombre lo había enviado, prácticamente, a su prisión favorita). Sacudió mentalmente la cabeza, al entender que en esa ocasión no estaba Tom para evitar que pensara tonterías, y se concentró en el monólogo del hombre.
-"… cosas que hacer"- se encogió de hombros y Harry asintió con la cabeza, aunque no sabía lo que el otro había dicho –"Aproveché el tiempo, Harry"- de pronto, el hombre estaba nervioso a su lado, más de lo que lo había visto antes –"Quiero disculparme…"- el menor abrió la boca para hablar, pero el otro lo detuvo –"Sé que no lo merezco, incluso tú no me podrías perdonar… seguramente Lily y James me odian y me quieren ver muerto… y no los culpo, yo también quisiera verme muerto, si con eso aliviara todo lo que estás pasando"-.
Harry se tomó su tiempo para asimilar esas palabras y observar a Sirius con atención, no era como si pudiera hacer otra cosa, después de todo. Había algo extraño en él, algo a lo que no le podía poner un nombre; el hombre lucía bien, claro, con comida todos los días era inevitable que ganara un poco de peso, pero el rostro, surcado por líneas que no correspondían a su edad, y con una mirada perdida no le ayudaban a lucir sano. Harry, que sabía no estaba considerado mentalmente sano, lo podía ver, se preguntaba si los demás notaban esas cosas en su padrino.
-"Cada vez que un dementor se me acerca, escucho a mi padre y a mi madre, también escucho a Voldemort reír"- dijo como si eso respondiera al pequeño discurso del otro –"Mi padre le pide a mi madre huir conmigo, pero ella sólo logra llegar a mi habitación…"- observó cómo el otro tenía lágrimas corriendo por sus mejillas al escuchar eso –"Voldemort le pidió a mi madre apartarse, pero ella no lo hizo"-.
-"Ella era la mujer más valiente que he conocido"- Harry lo sabía, él pensaba lo mismo, aunque hubiera preferido que no lo fuera sólo para saber que ella seguiría viva –"Su muerte fue mi culpa, sino fuera por mis ideas… ellos seguirían vivos"- suspiró.
-"Pero tú no"- respondió simplemente –"Y el profesor Snape estaría solo en estos momentos… seguramente muriendo por dentro"- Harry no lo decía por ser amable o perdonar a su padrino, sino porque eso era verdad, no necesitaba hacer sentir bien a alguien diciendo mentiras o ignorando algunas cosas.
-"Voldemort jodió nuestras vidas, ¿verdad?"- Harry podía ver el dolor que el provocaba al adulto hablar de todos esos temas, quizá la pérdida de sus amigos había sido mucho más fuerte para él que para Harry, teniendo en cuenta que apenas podía recordar a sus padres. Era algo… patético, pero podía entenderlo, él extrañaba a Cedric, y ni siquiera lo había conocido muy bien.
Negó con la cabeza –"Es una guerra, siempre habrán sacrificios… En todo caso fue culpa de mis padres, porque ellos seguían luchando, cuando podrían haber huido"- Harry se encogió de hombros y miró directamente al mayor. Sirius parecía recriminarle con la mirada la forma en que veía la muerte de sus padres, pero al final del día, era su visión, no era importante si su padrino compartía o no lo que pensaba.
-"T-Tus padres fueron muy valientes, Harry"- dijo con cuidado, temiendo una reacción negativa después de lograr entablar una conversación privada con él.
-"… ¿De qué sirvió?"- preguntó después de un rato en silencio. En verdad se preguntaba eso, ¿de que servía ser valiente? Lo único que habían conseguido era morir a manos de Voldemort y dejar a su hijo huérfano, al cuidado de una familia que lo odiaba… ¿valía la pena ser valiente? Él lo había sido cinco años atrás, lo que obtuvo fue la muerte de Cedric y su encarcelamiento por cinco años.
-"Harry…"- la voz del otro sonaba desesperada, no era difícil notarlo cuando el mayor no sabía ocultar sus emociones muy bien últimamente.
Y Harry tuvo suficiente de esa conversación, se sentía cansado e incómodo, quería que se terminara todo, por alguna razón no podía permanecer completamente enojado con el hombre y eso era mucho peor –"Quise ser valiente cuando competí en el Torneo, aun cuando yo no debía haber estado ahí"- frunció el ceño –"Quise ser valiente cuando Colagusano mató a Cedric sólo porque su amo se lo dijo…"- no se dio cuenta de que algunas lágrimas escapaban de sus ojos –"Quise ser valiente cuando lo vi resucitar y cuando regresé con el cuerpo de Cedric… ¡Quise ser valiente cuando la única persona que me importaba me apartó y…! ¡QUISE SER VALIENTE CUANDO FUI ARROJADO A MI CELDA!"- de pronto, Harry se tranquilizó –"¿De qué me sirvió ser valiente, Sirius?"- preguntó con una dulzura falsa en su voz –"Dime, porque yo no puedo ver nada bueno en serlo…"-.
-"… No es… es decir, l-lo que yo quería… no quería que…"- Sirius bajó la cabeza, sabiendo que él mismo había conducido esa conversación en la dirección equivocada cuando sabía perfectamente que Harry no soportaría esos comentarios, pero había creído que hablar de sus padres era algo… bueno. En sus cartas siempre habían preguntas sobre sus padres, Harry había querido saber de ambos y ahora… no.
-"Lo sé"- dijo al fin –"Nunca piensas antes de hablar"- frunció el ceño y apartó la mirada. Esa era una de las razones por las que necesitaba a Tom, si no podía permanecer completamente furioso (empezaba a sentirse confundido y quería llorar), no sabía de lo que podía ser capaz.
-"No quería hacerlo"- dijo, justo cuando el menor pensó que la conversación ya había terminado y que el otro iba a salir del lugar, huyendo como el cobarde que había sido, en vez de eso, se contuvo y escuchó lo que el otro estaba balbuceando –"Aquel día… recuerdo que sólo quería quedarme a tu lado… pero Dumbledore me dijo que no sería de mucha ayuda junto a ti"- Harry lo miró con indiferencia –"Así que lo acompañé"- Harry asintió, sabía perfectamente que ese había sido el momento en que el gran director de la escuela había fabricado su plan enfermizo –"Me preguntó si haría cualquier cosa por mantenerte vivo y yo sólo respondí que sí"- el menor notó que Sirius estaba llorando, pero no hizo nada por acercarse y consolarlo.
-"¿Por qué crees que voy a creerte?"- el mayor lo miró confundido –"¿Para qué me cuentas esto?"-.
En realidad, Harry no sabía si ese hombre estaba intentando manipularlo o en verdad se estaba disculpando con él; hacía mucho tiempo que no podía distinguir la realidad de la fantasía o la verdad de la mentira. La paranoia se había vuelto una buena medida de protección contra su propia mente, así que no cuestionaba ciertos instintos que habían crecido en él; pero ahora, escuchando a Sirius, no tenía nada que le dijera que esas disculpas eran mentira.
-"Sólo quiero disculparme…"-.
-"Es una excusa estúpida, ¿me crees tan idiota como para creerte?"- Harry negó con la cabeza –"Al final fue tu culpa… fue tu culpa"- murmuró –"Fui a Azkaban, Sirius, un lugar que juraste nunca volver a pisar"- Harry quería entender, pero cada vez era más difícil –"¿Por qué me enviaste a ese lugar?"-.
-"Deberías dejarlo, no creo que te pueda responder…"- dijo Tom, que había escuchado la conversación.
-"¿Crees que está diciendo la verdad?"-.
La respuesta tardó en llegar, tanto en su conversación con Tom, como en la de Sirius –"Sí, creo que está diciendo la verdad"- dijo por fin, como si le costara un enorme esfuerzo decirlo o siquiera aceptarlo, tal como le estaba pasando a Harry.
-"Al principio me juraron que no estarías en peligro"- admitió el mayor –"Fudge le aseguró a Dumbledore que estarías alejado de todos los dementores y que tendrías ciertos… privilegios, lo escuché y pensé que podría pensarlo… sé que fue una estupidez, un año después nos enteramos que no seríamos capaces de sacarte de ahí… que…"- Sirius temblaba –"¿Sabías que Fudge había planeado reelegirse como Ministro liberándote? Fue por eso que iba a ser reemplazado"-.
-"¿Quién es el Ministro de Magia ahora?"- preguntó por inercia.
-"Rufus Scrimgeour… fue un auror… no ha hecho muy buen trabajo"-.
Se quedaron en silencio por un rato, hasta que Harry respiró hondo y abrió la boca –"Hoy es la conferencia"- el mayor asintió, culpable de seguir causándole a su ahijado tanto.
-"Tenemos que arreglarnos ahora, si queremos llegar"-.
-"Yo no quiero hacer nada de eso…"- Harry bajó la cabeza –"Aunque no creo que lo que yo quiera sea importante… para nadie"- ese último comentario era más para Tom, porque era él quien le había insistido no quejarse, no estaba contento con él.
-"Lo siento"- suspiró –"Te dejaré para que puedas arreglarte"- sacó su varita y de la nada apareció un conjunto de ropa perfectamente doblada y unos zapatos encima de todo –"La ordené para ti, espero que te guste"- y salió.
Harry miró el lugar donde había estado sentado su padrino y se preguntó si él podía ser tan estúpido como para querer encontrar una justificación para ese hombre y querer perdonarlo, ¿acaso estaría tan desesperado por algo de cariño que simplemente buscaría la manera de perdonar a todos cada vez que lo engañaran o torturaran como lo habían hecho? Era patético.
Con ese pensamiento se levantó de su cama, tomó la ropa y fue directamente al baño, no era como si lo necesitara después de todas las veces que ya había estado ahí, pero era un pequeño confort que estaba dispuesto a tener. Terminó con su rutina de aseo personal (lavó su cuerpo, cabello, dientes) sin importarle si todavía tenía tiempo para hacerlo o no, y se vistió con la ropa que le habían dado. Esa sería la primera muda que era explícitamente suya, desde que comprara su último uniforme para Hogwarts. Aunque era bastante simple, teniendo en cuenta que había sido su padrino quien había comprado todo: una camisa blanca, un pantalón de vestir gris, un chaleco oscuro con algunos detalles azules y una túnica ceñida. Sí, definitivamente había sido la vanidad de su padrino quien había comprado todo eso; los zapatos eran lo único que se veía cómodo y normal.
-"Deberías estar agradecido… te compró algo de ropa interior"- Harry se sonrojó y no se dignó en contestar eso, sabía que Tom solamente lo quería molestar y no quería seguirle el juego. Se puso la ropa sin mirar a nada en particular y salió del baño listo para enfrentarse a quien estuviera esperando.
No había nadie esperándolo, extraño. Se encogió de hombros y se sentó a los pies de la cama, preguntándose qué pasaría en esa conferencia, donde probablemente sólo Rita Skeeter estaría presente… De hecho, no sabía que hubiera más reporteros en el mundo mágico, porque siempre era la misma mujer haciendo el trabajo sucio. Esperaba que no fuera tan cansado, todavía no empezaba con sus rutinas de ejercicio para recobrar el uso de sus miembros, así que se cansaba con suma facilidad, a pesar de no hacer mucho más esfuerzo del que antes hacía.
¿Qué podrían preguntarle? No lo entendía, ¿acaso no era obvio el hecho de que Azkaban no era el mejor destino turístico del Mundo Mágico? Harry no creía necesario tener que explicar que había sufrido más de lo que muchos se imaginarían, era evidente, ¿qué más debían saber? ¿Si le había gustado la vista? Era estúpido, los magos eran estúpidos, y cada vez se convencía más de que un cambio radical era necesario, porque esa sociedad se mataría antes de aceptar que habían enviado a un niño a la prisión para protegerlo, una excusa idiota que Harry estaba empezando a odiar.
La puerta se abrió y por ella entró Sirius, vistiendo mucho mejor de lo que lo había visto antes, claro que Harry tenía que tener en cuenta que el hombre había estado escapando de la cárcel cuando lo había conocido. Agradeció en silencio el hecho de que el hombre no lo presionara para hablar o para que aceptara sus vagas disculpas. Sin decir nada, ambos bajaron las escaleras sin toparse con nadie, tal como Sirius le había apuntado antes.
Harry pensó si Tom lo salvaría, porque Tom le mentía tan seguido como todos –pero lo hacía mucho mejor que la mayoría–, sin embargo, había sido perfectamente claro, el día de la conferencia respondería las preguntas según las palabras de Tom, al final se emanciparía y alguien se lo llevaría lejos de todos los que alguna vez había considerado algo.
Tenía miedo.
Quizá Tom se había arrepentido de ayudarlo –"No seas idiota, yo soy su hórrocrux"- asintió con la cabeza a eso y dejó que su padrino lo llevara a la salida de esa mansión.
Se sorprendió levemente al notar que no se dirigían a ninguna puerta, sino a un pequeño estudio con una chimenea. Había olvidado por completo que los magos podían transportarse de esa forma… ¿por qué no podían inventar algo mejor? Se encogió ligeramente, esperando que –por su orgullo– el hombre no notara el nerviosismo que se estaba apoderando de él. No quería pararse frente a un grupo de estúpidos vestidos como idiotas, que esperarían que él les resolviera todos sus problemas.
Sirius murmuró su destino, Harry no puso demasiada atención a sus palabras, inmerso en sus pensamientos. Antes de que se diera cuenta, ya no estaban en el pequeño estudio en la Mansión donde lo tenían secuestrado. Frente a él estaba una gran estatua de un mago y algunas criaturas mirándolo desde abajo; el piso era negro y tenía un encanto que en otro momento quizá habría apreciado.
Justo en el centro de ese lugar, estaba una gran mesa con algunos micrófonos mágicos (porque Harry dudaba que funcionaran con electricidad) y algunas sillas; frente a esa mesa estaban quince o más asientos cómodos, y en cada uno de ellos se encontraban personas tomando fotografías de él y de su padrino. Instintivamente, Harry se irguió e ignoró el hecho de que su cuerpo no estaba acostumbrado al esfuerzo físico, caminó sin mirar a nadie en particular y se sentó donde alcanzó a ver su nombre (justo al centro de la mesa).
-"Nunca había visto una conferencia"- dijo Tom.
-"Yo nunca quise estar en una"- le respondió y se quedó en silencio.
Con curiosidad, que no intentó ocultar, miró a los reporteros tomar las fotografías que consideraran necesarias y miró que, poco a poco, se reunían espectadores al evento. Algunos de pie, otros sentados, pero mirando fijamente al fenómeno del show. A su lado izquierdo estaba Sirius Black, de su lado derecho (no se había dado cuenta en qué momento había aparecido el hombre) estaba Albus Dumbledore, sonriendo placenteramente a todos. Un hombre con el cabello cano y rostro fiero estaba junto a Sirius y al final de ese lado estaba Draco. Junto a Dumbledore estaba una mujer con un monocular y Hermione Granger.
Nadie decía gran cosa, pero de vez en cuando Harry podía ver que Dumbledore murmuraba algo a la mujer que tenía a su lado. No tenía importancia, su cabeza estaba palpitando dolorosamente y de pronto, sentía que no tendría fuerza para seguir sentado ahí.
-"Buen día a todos los presentes y bienvenidos a esta conferencia de prensa"- dijo el hombre junto a Sirius –"Tenemos tiempo para todas sus preguntas, así que pido orden"- miró a nadie en especial y a Harry le pareció que ese hombre era una farsa, así que inmediatamente supo que se trataba de Rufus Scrimgeour, el Ministro de Magia.
Inmediatamente todos los presentes levantaron una mano, en una muy buena imitación de Hermione en clase. Harry se preguntó si ese era el momento para dejar a Tom tomar el control, pero negó internamente, tenía que escuchar las preguntas de todas formas.
Como era de esperarse, Rita Sketeer fue la primera en recibir la palabra –"Hace cinco años fue el Torneo de los Tres Magos en donde participó el señor Potter, me preguntaba si se ha hecho la investigación apropiada para saber quién fue la persona que puso su nombre en el Cáliz"- de hecho, tanto Harry como Tom pensaron, esa era una buena pregunta (aunque ya supieran la respuesta).
Harry arqueó una ceja y miró casi divertido a Dumbledore, quien era el que debía responder a esa; el anciano se aclaró la garganta y contestó tranquilamente –"Como sabemos, mi amigo Alastor Moody había accedido a enseñar por un año Defensa Contra las Artes Oscuras, sin embargo fue emboscado semanas antes de su arribo a Hogwarts y, en su lugar, Bartemius Crouch hijo fue quien lo suplantó, utilizando poción multijugos y manteniendo a Alastor como su prisionero…"- Harry vio a todos escribiendo furiosamente o dictándole a la vuelapluma que tenían.
Un hombre joven alzó la mano antes que nadie más y le dieron la palabra –"Buenas tardes. Después de la captura de Crouch y el reconocimiento del cuerpo del señor Diggory, el señor Potter fue sentenciado a una cadena perpetua en Azkaban, mi pregunta es la siguiente, ¿por qué ha sido liberado si la sentencia fue su culpabilidad de los hechos?"- Harry tragó saliva, pero no contestó, en vez de eso, sorprendido, escuchó la voz de Hermione Granger responder.
-"El Ministro de Magia, Cornelius Fudge, consideró apropiado mantener una condena sin juicio previo, al revisar el caso y someter a uno de los mortífagos que estuvo en el evento, con el uso legal de veritaserum, Peter Pettigrew fue encontrado culpable del asesinato de Cedric Diggory… la liberación de Harry se demoró por la poca eficacia del Ministerio y la corrupción que existe en la prisión de Azkaban"- tal parecía, como Harry lo veía, que ese era un discurso completamente aprendido palabra por palabra; bufó por lo bajo, pero el reportero lo escuchó.
-"¿Puede agregar algo, señor Potter?"- preguntó con genuina curiosidad, mientras su compañero seguía tomando notas.
-"… Sí, creo que puedo hacerlo"- dijo con una ligera sonrisa ladeada –"Sí… er… la culpa puede recaer en el anterior ministro y la corrupción de Azkaban, pero recordemos que, como menor de edad en ese momento, mi guardián mágico debía estar de acuerdo con mi sentencia o exigir un juicio con veritaserum"- amplió su sonrisa al notar que, de reojo, tanto su padrino como el director palidecían, él sólo seguiría repitiendo las palabras que Tom le diera.
-"Lo que sea para arruinar a ese hombre"- dijo Tom al escuchar sus pensamientos –"Sigue repitiendo mis palabras, lo estás haciendo bien"-.
-"Harry…"- escuchó al anciano, obviamente sabía que no era posible que Harry pudiera saber todo eso, así que estaba empezando a sospechar algo.
-"Como mi padrino, y guardián mágico, estaba acusado falsamente del asesinato de trece muggles y Pettigrew, mi custodia recaía en la siguiente autoridad mágica, es decir, mi director, el profesor Albus Dumbledore"- escuchó la risa de Tom y miró fascinado la forma en que las cámaras tomaban más fotografías y las plumas parecían volar sobre el papel (lo que le parecía muy probable).
-"G-Gracias por su respuesta, señor Potter"- Harry asintió.
Una mano, temerosa, se levantó después de la sorpresa ante la declaración de Harry –"¿Qué se siente ser un hombre libre, señor Potter?"- Harry abrió los ojos en sorpresa, pero empezó a repetir las palabras de Tom, contra todo lo que estaba pensando decir (o hacerle) a la bruja que había osado preguntar semejante estupidez.
-"… No sabría decirlo con certeza…"- miró hacia un lado –"Después de salir de mi celda, fui llevado a una casa desconocida y contra mi voluntad. Me negaron la asistencia médica pertinente y el único medimago calificado, Draco Malfoy, tenía limitaciones al igual que yo… ninguno de los dos podía hacer mucho ahí"- notó la lástima que la bruja, y muchas otras mujeres ahí, le estaban mandando con la simple mirada, pero lo ignoró lo mejor que pudo.
Odiaba la lástima.
-"Es mejor que las acusaciones, ¿no crees?"- le susurró Tom.
-"Supongo que tienes razón"-.
-"Siempre tengo razón"-.
-"¿Es cierto que usted estuvo en una celda especial?"- escuchó la pregunta a lo lejos.
-"¿Los magos siempre han sido así de estúpidos?"- le preguntó a Tom con molestia –"No tengo la información para ello… el número de mi celda era mil cuatrocientos doce, si eso sirve de algo"-.
Los murmullos aumentaron y Harry supuso que lo que había dicho no era lo más apropiado, Tom no le había ayudado con esa respuesta, pero tampoco parecía muy molesto, en vez de eso, Tom estaba riendo en su cabeza –"Esto es demasiado fácil"- dijo a Harry.
La mujer del monocular se levantó de su asiento y con eso el sitio quedó en completo silencio, después volteó a ver a Harry con una expresión seria y grave, afortunadamente para Harry, ella no lo miraba con lástima… no completamente.
-"Señor Potter"- los periodistas empezaron a escribir, pero ella los ignoró –"Debido al encarcelamiento sin juicio y los errores que el Ministerio ha causado, se le entregará una indemnización mensual a la cuenta de su familia en Gringotts, en nombre de nuestro gobierno y sociedad me disculpo públicamente"- Harry alzó una ceja ante esa declaración.
Eran palabras oficiales y sin ninguna carga sentimental, la mujer no se molestó en dar un largo discurso sobre el sufrimiento y esas cosas que la sociedad mágica buscaba, el drama que conllevaba ser una celebridad. No era lo que buscaba o necesitaba, pero era lo mejor que había recibido desde que había salido de Azkaban, así que lo tomó sin protestar. Inclinó la cabeza para darle a entender que había escuchado perfectamente, pero que no estaba de acuerdo.
Posó su vista en el público y en los reporteros, ¿qué alcance tendría esa conferencia? ¿Qué tan grande era la sociedad mágica como para estar todo el tiempo tan interesados en su vida? O quizá no era motivo de dar a conocer la noticia a todo el mundo, sino que buscaban ganar alguna ventaja, ¿no? Cualquiera que fuera el motivo, el resultado sería el mismo; Harry Potter no quería tener nada que ver con ese tipo de personas, no cuando eran ignorantes y no cuando dependían de un niño para sobrevivir.
-"Tú ya no eres un niño"- le recordó la voz en su cabeza, Harry lo sabía, se había dado cuenta en el momento que había puesto un pie en su pequeña celda, ¡demonios! Se había dado cuenta en el momento en que se había intentado enfrentar a Quirrell tantos años atrás… pero eso no lo hacía más justo.
Cerró los ojos y se concentró en las siguientes preguntas que no iban dirigidas a él, sino que esperaban que él respondiera cualquiera de ellas… pero se quedó callado, a pesar de las protestas de Tom, a pesar de seguir sus órdenes; contrario a lo que Tom pudiera pensar, él podía tomar las decisiones que quisiera, todavía no estaba completamente loco como para no hacerlo. Y sabía que Tom seguía siendo una parte de Voldemort.
No era un secreto, pero al parecer Tom no lo había descubierto aún. Harry Potter había decidido no ser manipulado de nuevo, y si para eso necesitaba valerse de aquellos que creían que seguiría ciegamente sus órdenes, bueno… Napoleón Bonaparte, malinterpretando a Maquiavelo, había dicho que el fin justificaba los medios, ¿o no? Harry recordaba muy bien esas lecturas y lecciones privadas en la biblioteca pública en su infancia.
El mundo se llevaría una gran sorpresa.
-"¿Cuál será la sentencia de Bartemius Crouch hijo? Tenemos entendido que fue él quien asesinó a su padre y torturó, junto con Bellatrix Lestrange, a la familia Longbottom"- escuchó Harry a lo lejos.
Bueno, eso era nuevo –"¿Cuándo pasó eso?"-.
Pobre Neville.
-"Hace dieciocho años…"- dio Tom fastidiado.
Escuchó que alguien se aclaraba la garganta –"Las sentencias que da el Wizengamot son estrictamente confidenciales, la prensa sabrá el veredicto final y la sentencia correspondiente la siguiente semana"- por supuesto, ser incompetentes era especialidad de esas personas.
El silencio sólo se interrumpió por el sonido de las plumas escribiendo, hasta que otra voz se alzó cuando le dieron su turno –"¿Qué pueden decirnos respecto a la condición física y mental del señor Potter"- Harry pensó que esas personas se estaban metiendo en algo que no les importaba, eso era obviamente privado y nadie más que él tenía el completo derecho de saber lo loco que estaba.
Fue Draco quien habló por primera vez, su voz era la de uno más de los hombres del lugar, casi como su padre le había hablado en su segundo y cuarto año, era un tono autoritario y confiado, pero algo más agudo que el del mayor de los Malfoy –"Me pregunto qué habrá pasado con esa familia"- porque era algo que no podía comprender, a pesar de saber que los Malfoy nunca habían sido sus personas favoritas, la curiosidad era más grande, ¿en qué momento había llegado Draco con la Orden? ¿Por qué? Cuando supo lo de Lucius Malfoy y su posición como espía, había entendido algunas cosas, sin embargo, había otras que no llegaba a comprender, ¿Draco se habría sacrificado por su familia? Era lo más probable y al mismo tiempo lo más improbable.
-"Potter se encuentra en un estado delicado, el ambiente de Azkaban ha causado algunos problemas de salud graves y la presencia de dementores rondando su celda no fue la mejor poción… actualmente está bajo observación y en un ambiente confinado para que la presencia de una multitud no pueda alterar el tratamiento"-era una explicación vaga, básicamente no había dicho nada, y aun así, Harry sentía que había dicho demasiado. Aplaudió a Draco, mentalmente por supuesto, entendiendo que había hecho lo que tenía que hacer sin violar la confidencialidad que le había prometido.
-"Muchas gracias"- murmuró el mago que había hecho la pregunta.
Harry abrió los ojos y sintió un ligero peso en su sien derecha, seguramente la mirada de su antiguo director. Escuchó algunas otras preguntas que se dirigían a su padrino, algunas hablaban sobre el estado de la Noble y Ancestral familia Black y cómo es que Sirius Black planeaba restaurar la antigua gloria de su familia, Harry no tenía idea de qué tipo de familia era a la que su padrino pertenecía, pero se podía dar una idea por las muecas de disgusto que el hombre no intentaba ocultar al responder las preguntas.
-"… Por eso, el estado de mi familia va a pasar a segundo plano. En este momento sólo quiero dedicarme a recuperar mi salud por completo y a cuidar a mi ahijado como debía haberlo hecho antes"- declaró con firmeza.
Harry tuvo que aguantar un bufido de indignación al escucharlo.
-"Lord Black, ¿cómo es que piensa hacer eso? El señor Potter es un adulto ante la ley mágica y la ley estipula que Harry Potter sea enviado a San Mungo para llevar el tratamiento apropiado a manos de sanadores con más… recursos. Además, tenemos entendido que usted no ha seguido los procedimientos adecuados para su recuperación después de una estadía en Azkaban de doce años… ¿me equivoco?"- Harry no sonrió, pero quiso hacerlo, la risa ligera de Tom y ese último comentario del periodista joven que había preguntado a Harry en un inicio fueron demasiado.
-"¡Bravo, señor reportero!"- pensó con diversión infantil.
-"Er…"- Sirius volteó a ver a Harry y luego suspiró, era obvio que no obtendría ayuda de él y Dumbledore no estaba siendo precisamente convincente para que los dejaran en paz –"Por ahora recibo… mi tratamiento a manos de Draco"- sonrió falsamente al medimago, quien asintió levemente sabiendo que no podía decir la verdad –"Me concentraré en terminar la educación de mi ahijado con tutores privados, después hará su elección de carrera y el tratamiento de ambos se verá por nuestro sanador privado"-.
Harry no supo qué pensar de eso, ¿su padrino quería que terminara su educación mágica? Eso era… algo diferente, estaba levemente sorprendido cuando lo escuchó –"No te sorprendas tanto, era la respuesta más lógica que debía dar, ¿o no?"-.
-"… No lo sé, no creo que vaya a ser la respuesta que todos esperan"- y por eso mismo miró de reojo a su padrino y sintió que debía ignorar lo que estaba sintiendo, y así lo hizo.
Una mano con demasiados anillos se levantó sobre el resto y recibió su oportunidad de hacer su pregunta –"¿Eso quiere decir que Harry Potter se aislará del Mundo Mágico? ¿Qué hay de Hogwarts? ¿Y de la guerra?"- la nota de pánico en su voz hizo que Harry frunciera el ceño.
-"Como dije, por su salud, Potter no puede estar en un ambiente público y mucho menos concurrido, así que un lugar en Hogwarts no es recomendable… lo mejor que se puede hacer es mantener el estrés al mínimo"- dijo Draco, salvando el día… o casi.
-"¡¿Por qué habríamos de creerle a un mortífago como tú?!"- gritó una voz a lo lejos, Draco no cambió su expresión, sin embargo, Harry podía ver la furia escondida en sus facciones.
-"Creo que es hora de que hables, ¿no lo crees?"- Harry estuvo de acuerdo y alzó una mano, todo el mundo se calló.
Se aclaró la garganta –"Draco ha sido un excelente medimago, el tratamiento y las indicaciones que me ha dado son perfectamente claras y definitivamente ha habido una mejora en mi salud física y mental, si Draco Malfoy es un mortífago o no, no es algo que en este momento me importe mucho, siendo que recibo un tratamiento para recuperar mi salud lo antes posible"- sonrió ligeramente, suavemente, como lo había hecho desde que había salido de Azkaban, era la sonrisa que a nadie le gustaba, era la sonrisa que ponía en alerta a Dumbledore y al resto de aquellos que conocían a Voldemort en persona.
Una mano se alzó y Harry le dio voluntariamente la palabra –"¿Eso quiere decir que has decidido qué bando apoyarás en la guerra? El-que-no-debe-ser-nombrado tiene a los mortífagos y su bando está creciendo"- soltó una risita nerviosa –"Quizá no lo sabes, Potter, pero…"- Harry la interrumpió.
-"En este momento no tengo alguna inclinación política"- dijo con el mismo tono que Tom le estaba hablando, casi como si intentara decirles con el tono lo increíblemente idiotas que los consideraba, al igual que Tom –"Mi prioridad es reponer mis fuerzas y buscar qué hacer con mi vida. Voldemort"- esperó a que pasara la conmoción por escuchar el nombre y siguió hablando –"Él no es una de mis preocupaciones… después de todo tengo sólo los conocimientos de un chico de catorce años, ¿qué podría hacer, no es así?"- rió ligeramente, haciendo que algunos rieran con él y otros lo miraran con el ceño fruncido, otros lo miraban indignados.
-"¡Pero si usted es el principal objetivo de quién ustedes saben! ¡Asesinó a James y Lily Potter!"-.
-"Sí, estoy consciente de ello, muchas gracias, recuerdo perfectamente vivir en la casa de mis tíos muggles"- casi escupe la palabra.
-"Lo que Harry quiere decir"- interrumpió Dumbledore –"Es que su entrenamiento será paralelo a sus estudios y su recuperación"-.
Harry escuchó a Tom decirle lo que tenía que decir –"En realidad… Yo no planeo entrar en este conflicto ideológico… Voldemort asesinó a mi familia, sí, pero eso no significa que esté dispuesto a arriesgar mi vida, con total seguridad de que voy a perderla, por el Mundo Mágico que ustedes conocen… no cuando lo único que he recibido es una celda de lujo en Azkaban"- antes de que Tom siguiera añadiendo palabras, Harry tomó el control de la conversación –"Tampoco pueden confundirse, no estoy de acuerdo con la ideología de Voldemort o sus métodos"-.
-"¡Oye!"-.
-"Sabes que es verdad"- pensó Harry con cierta diversión –"Ni siquiera sé cuál es su objetivo y su ideología"- Tom no respondió a eso.
Por el rabillo del ojo, Harry notó que algunas personas entraban por el mismo sitio que él y Sirius habían usado. Todos venían con túnicas y la capucha hacia arriba, no parecía que fueran juntos, era como si hubieran coincidido en ese lugar y no tuvieran otro remedio que entrar al mismo tiempo. Pero Harry sabía mejor, no solamente porque Tom le estaba diciendo que ese era el método más efectivo para filtrarse sin que un grupo de personas grande se diera cuenta, sino porque dentro del desorden en que las personas entraban, había un orden particular, algo que gritaba peligro si se acercaban demasiado.
-"Aunque son un poco dramáticos"- había dicho Tom.
Poco a poco, mientras las preguntas iban saliendo y los demás respondían lo que ellos querían, las personas con capuchas se situaban en puntos entre la multitud, los reporteros y un perímetro que no parecía lógico u ordenado, casi completamente al azar. Y Harry debía admitir que Tom sí sabía lo que hacía, debía ser difícil que las personas se coordinaran de esa forma, aunque Harry tenía una ligera idea de cómo hacerlo funcionar mejor, quizá podría conversar con Tom de eso, claro, después de estar lejos de Dumbledore y esas personas.
Lo que pasó después Harry lo recordaría con gracia y hasta cierto miedo. Nunca se había dado cuenta de lo letales que podían ser los seguidores de Lord Voldemort, tampoco se había dado cuenta lo poderoso que realmente era Dumbledore. Como si fuera una secuencia coordinada, uno a uno los hombres con capucha lanzaban hechizos a las personas de la multitud, quizá a aquellas que no resultarían heridas o que querían quitar del camino, las personas se quedaban en su asiento y poco a poco cerraban los ojos. Como no tenían un ritmo específico al momento de lanzar sus hechizos, hasta ahora la vista entrenada de Dumbledore no se había dado cuenta de algo sospechoso, pero Harry había entendido que pronto empezaría algo.
Cuando diez o quince personas estuvieron en sus asientos, inconscientes e ignorantes al peligro que amenazaba la habitación, los que estaban a su lado empezaron a notar que aunque los movían, éstos no despertaban. La calma relativa se rompió cuando alguien gritó a todo pulmón una simple y sencilla palabra –"¡MORTÍFAGOS!"-antes de que fuera callada con un hechizo más potente, un desmaius directo al pecho.
Después de ahí, Harry se levantó de su asiento, sin saber qué hacer, no tenía varita, así que estaba indefenso y a merced de la Orden y los mortífagos, sabía que tenía que permanecer oculto, por lo menos hasta que alguien se le acercara, si era amigo o enemigo, bueno… estaba por verse.
Fue Draco quien lo sacó de sus pensamientos –"¡Potter, debajo de la mesa!"- cuando Harry no lo hizo, el rubio lo tomó por el brazo y lo lanzó ahí –"¡AHORA! ¡No salgas, no hagas nada estúpido y espera a que alguien de la Orden te rescate! Estoy seguro que no te dejarán mucho tiempo solo"- Draco sacó su varita y la puso en su cabeza, Harry sintió como si hubieran derramado agua helada en su cabeza –"No es mucho, pero servirá"- se dijo el rubio y Harry no tuvo corazón como para decirle el plan que tenía, ahora era traslúcido, notó cuando llevó su mano al rostro para quitarse unos mechones de los ojos, era un buen hechizo, pero si se movía las personas podrían verlo inmediatamente.
-"Gracias"- dijo en vez de decir lo que pensaba.
En cuanto el rubio se fue, Harry salió de debajo de la mesa, moviéndose lento, esperando no llamar la atención de la Orden –especialmente la de Dumbledore– y dirigirse a cualquier otro punto de ese lugar.
-"¿Cuánto tiempo?"- cuánto tiempo tenía antes de que fuera descubierto, fue lo que quería preguntar.
-"No lo sé, ¿cuánto necesitas?"- Harry no lo sabía.
En realidad no necesitaba nada de tiempo, sólo quería irse de ese lugar ya, no le importaba mucho el tiempo, pero… estaban en el Ministerio de Magia, ¿no? Debía haber algo importante ahí, por mínimo que fuera. Además, El Ministro, los reporteros, Dumbledore, las personas importantes, estaban ahí; seguramente algunos otros sitios no estarían tan vigilados. Eso era algo importante, ¿no?
Caminó lento y en silencio, tal como le había enseñado su tío Vernon hacía tantos años atrás, para evitar las miradas de cualquiera que estuviera en la batalla. Cuando se dio cuenta de que estaba alejándose lo suficiente, caminó lo más rápido que le permitían sus piernas, teniendo que detenerse algunas veces porque se cansaba demasiado rápido.
-"¿Qué crees que podamos encontrar antes de que noten que ya no estoy ahí?"- la voz de Tom no se escuchó inmediatamente, haciendo que Harry se dedicara a mirar las diferentes salidas y puertas que veía.
-"Ve a ese elevador"- Harry volteó a todas partes antes de notar los elevadores que Tom mencionaba, cuando llegó ahí, miró los botones –"¿Qué tal si eliges el último nivel y después preguntas qué es lo que guardan los otros?"- el menor sabía perfectamente que esa sugerencia no era una sugerencia, sino que Tom tenía un motivo para decirlo, prefirió no hacer evidente que lo sabía y le hizo caso.
Entró en el ascensor y tocó el botón que decía era para el noveno nivel, si se referían a pisos superiores o inferiores, Harry nunca lo supo. El ministerio tenía sólo nueve niveles y ellos se encontraban en el octavo, el Atrio, así que no fue muy difícil llegar al noveno. Era, según la voz del ascensor, el Departamento de Misterios.
-"Eso se escucha interesante"- pensó con un poco de curiosidad, claro, los magos nunca habían sido especialmente originales con sus nombres, pero si había un departamento exclusivo para algo que los magos podían llamar misterios, ese debía ser el lugar más interesante de todo el Ministerio.
Ni siquiera Tom, que hacía comentarios de vez en cuando, pudo decir algo al encontrarse con todas de las habitaciones que ese lugar tenía. Después de pasar un pasillo negro y abrir una puerta, Harry se encontró con una sala circular y con muchos estantes con cosas extrañas de las que Harry no estaba muy seguro de querer saber qué eran, tenían puertas con diferentes diseños y cada una era diferente.
Harry se dirigió a una que estaba ligeramente a su derecha, porque no tenía idea de qué podría encontrar en cualquiera de ellas.
Bueno, no tengo mucho qué decir, así que sólo diré que me costó mucho trabajo escribir este capítulo y lo mucho que espero que les agrade, de hecho, este capítulo responde muchas preguntas que me han hecho.
Obviamente Harry va a entrar a una habitación del Departamento de Misterios, pero quién quiere adivinar a qué habitación? ;)
Los veré en el siguiente capítulo.
Reviews! Por favor :3
