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Ahora que tengo su atención, Kai, la escritora informa: Este capitulo tiene contenido Russia x Prussia UNILATERAL osea solo por un lado, así que no se me alteren! xD respire y vuelva a su asiento (¿?).
Segundo, Este capitulo es el penúltimo, osea que el último es el que viene ;A; así que aprovecho aquí para darle mis agradecimientos a TODAS y TODOS los que leyeron este fic, para los que dejaron reviews y los que no, GRACIAS! Por malgastar su tiempo conmigo u.u básicamente eso… lo más seguro es que de todos modos haya un epilogo luego del último capitulo no lo se aun, pero si lo hay será corto ;) ¡ahora a leer!
[HETALIA NO ME PERTENECE]
Cap 10: Las razones de Ivan
Sabía perfectamente como estaba el clima allí afuera, era un día hermoso, un sol brillante, y lo podía ver aun con las cortinas completamente cerradas de su habitación, es que ese día no se había animado a levantarse para nada…. Ni había dormido, solo se había quedado acurrucado en sus sabanas, sintiendo como frío que le envolvía a través de las delgadas, a pesar del clima que existía en realidad…"Es que los días de invierno acaban de irse" se repetía mentalmente planteándose una excusa… por que sabía que en realidad era el único que sentía el invierno abrazándole con tanta fuerza pese a que el sol se presentaba delante de él en gloria y majestad… por que sabía, que era el único que sentía aquél frío en sus huesos, tenía claro, que la razón de dicho invierno personal… era la misma por la que en sus ojos ahora mismo se debatía una vaga llovizna, luego de una gran tormenta.
¿Hacia donde nos puede conducir un error tan pequeño?, ¿Cuánto daño estamos haciéndole a los que nos rodean, solo con nuestras palabras?... ¿Cuánto daño nos hacemos a nosotros mismos… por no decir lo que realmente pensamos?, había estado preguntándose eso toda la noche, aquellas y otras preguntas más eran la razón de su decadente estado allí en la cama, con las sabanas enrolladas a la cintura, ante tanto cambio de posición durante la noche, buscando así espantar la horripilante y dolorosa compilación de imágenes en su cerebro, que mostraban al albino mirándole sin ver, con una expresión de enojo tan grande que incluso había tenido miedo cuando lo vio por primera ves, imágenes que mostraban al oji-rojo postrado en la camilla del hospital… su reacción al conocer la noticia de la perdida de visión… y sus gritos de enojo… llamándole cínico…y tenía razón…había sido cínico… con ambos.
=Flash back=
Ambos germanos estaban en la sala de espera del hospital, claro… ya no seguían siendo un desastre como el primer día, habían tomado turnos para dormir y habían cambiado sus ropas y bañado, si no les echarían del recinto por anti-higiene… si no hubiese sido por eso, ambos, el castaño y el rubio podía dar por firmado que no se hubiesen movido de allí.
-¿Roderich? –llamó el rubio que estaba sentado en una de las bancas del hospital, mientras veía pasar al castaño pasearse impacientemente delante de él, pero con aquél llamado el austriaco se detuvo abruptamente, para abrir sus ojos con curiosidad, y por primera vez en el día, romper su semblante serio.
-¿Pasa algo Ludwig? – cuestionó el susodicho, cruzándose de brazos para girarse y observan al rubio frente a él que le miraba con una expresión neutral en el rostro, al parecer sabía perfectamente que decir.
-Ja… ¿Recuerdas… que hace uno o dos días –vaciló, después de todo habían perdido la cuenta del tiempo ¿no habrán sido tres?- me dijiste que por tu culpa Gilbert se había largado de casa? – finalizó, alzando una de sus cejas en duda, esperando casi con impaciencia una respuesta clara, haciendo por supuesto que el castaño abriera los ojos de par en par recordando aquél momento en que se había quebrado delante del hermano menor del ex-prusiano.
-Lo recuerdo… ¿Pasa algo al respecto?- cuestionó esta vez tomando asiento al lado del oji-azul, cruzando una pierna por sobre la otra, sin separar en ningún momento su cruce de brazos.
-Así es… ¿Qué sientes exactamente por mi hermano?... por favor, no mientas…-comentó al final, haciendo que el castaño casi se tragara su propia lengua, y quedase con el rostro completamente desencajado y así poco a poco comenzar a ponerse de un millón de colores, haciendo que el rubio juraba haber visto amarillo entre todos ellos, lo que era muy, muy raro.
-Y... yo...bueno pues, no, no mentiré.. pero, es algo…. no sabría explicarlo – finalizó evadiendo la mirada, por supuesto que sabría explicarlo, sin embargo, su ganancia por mentir no duró en llegar, y esta fue un "asombroso" tirón de patillas por supuesto.
-¡Que no mientas! –exclamó el rubio soltando al fin la delicada zona que había sido inesperadamente atacada y había hecho quejarse ruidosamente al castaño, quien ahora veía molesto al rubio.
-¡No hacía falta eso!-espetó mirándole con la vista afilada, acariciando la zona atacada, con pequeñas lagrimillas en los ojos por la reprimenda- … bueno… a mi, yo, ehm… pues, desde hace ya un tiempo… tu hermano a sido muy importante para mi… yo, ¿tengo que decirlo? – finalizó, mirando con gran complicación la rubio que no pudo más que golpearse el rostro con una de sus manos, por la evasión del otro, incluso ahora estaba dispuesto a gritar, claro, si no hubiese sido por una ruidosa intervención…
-¡Ya era hora que llegaran! – saltó el castaño, apartándose abruptamente del rubio, que le observaba con desaprobación desde su asiento, viendo como este se acercaba a los dos amigos del albino que venían caminando con un semblante preocupado, ambos habían sido llamados por el rubio en la mañana y acompañados por Elizabeta quien, en cambio, por el castaño había sido llamada. Quedando entre ellos dicha conversación inconclusa.
=Fin Flash back=
Cinco minutos duró su recuerdo de aquél día… Cinco minutos para pensar en sus palabras, cinco minutos para pensar en por que no había sido capaz de decir algo tan noble como la verdad de sus sentimientos, cinco minutos para hacerse una idea de cómo podrían ser las cosas si hubiera dicho lo que realmente sentía en ese único momento en el que pudo… Cinco minutos para pensar "¿Realmente hubiese habido algún cambio con su situación actual?"
-Seguramente no- soltó a la nada, creyendo oír unos golpes en la puerta de entrada de su hogar, los cuales rápidamente descartó, atribuyéndolos a su estado actual, quizás solo estaba imaginando cosas ya…y de ser así ¿Qué importaba ya?.
Pero no, al parecer no eran ideas suyas, realmente había alguien allí en la puerta de su casa… esta vez tres golpes contra la vieja madera de su puerta llamaron su atención, haciendo que se levantara lentamente, frotándose la cara con una pieza de sabana, intentando así borrar los rastros de las lágrimas que rodaron por sus mejillas durante toda la noche, entonces se dispuso a atender la puerta incluso con su pijama, después de todo no quedaba otra ya, había alguien con notable apuro en la puerta de su casa, ya iba el tercer golpeteo… y sonaba muy impaciente.
Entonces abrió la puerta lentamente, observando a su visitante, unos ojos violáceos con una sombra particular le saludaron y una sonrisa fingida e infantil le pedía autorización para entrar en la casa, mientras el más bajo de ambos, que tenía un rostro notablemente cansado y deprimido, no podía hacer más que observar con sorpresa… delante de él nada más y nada menos que Iván Braginsky, no pasaron más de 5 minutos para que el ruso se cansara de esperar una reacción del austriaco e iniciara la conversación.
-Hola Roderich- saludó el ruso levantando una mano y moviéndola ligeramente en el aire a modo de saludo, con su sonrisa pegada en los labios y la mirada fija en el más bajo - ¿Puedo pasar? –
-C-claro… perdona mi descortesía –atinó a decir dejándole pasar a su casa, esperando a que este entrara de una buena vez para cerrar la puerta detrás de ambos y entonces encaminarse a la sala de estar- pido disculpa por mis fachas también –añadió ya que en el camino el ruso no decía absolutamente nada, y continuó así, sin decir nada hasta llegar al lugar destinado, entonces su sonrisa se borró dando lugar a una expresión mucho más seria, que pocas veces había apreciado el castaño en el otro.
-Tengo que hablar contigo- declaró el rubio ceniza, completamente calmado, casi inmutable ante la reacción de sorpresa del castaño, que solo pudo abrir sus ojos de par en par ante esa declaración, parpadeando al a vez repetidas veces ¿Qué podría querer el ruso con él? … todo lo que fuera relaciones exteriores quedaba a manos de los jefes de ambas naciones después de todo, por lo que una visita de parte del ruso, a esa hora del día era… muy extraña y sorprendente para él, sobre todo si se había presentado de esta forma y le miraba de esa manera… por no tomar en cuenta, además, la situación en que se encontraba emocionalmente y lo que una visita del ruso significaba.
-… ¿Qué se te ofrece?- terminó preguntando luego de su análisis de la situación co gran desconfianza en la mirada… fuese lo que fuese… no quería agregar más problemas a su lista…y esta situación tenía todas las de acarrear más problemas.
-…- unos minutos de silencio sucedieron a la pregunta del austriaco, mientras el ruso cambiaba la expresión de su rostro a una de relativa desaprobación – Hablemos de Gilbert –
= Flash Back (Ivan)=
Como siempre hacía mucho frío allí, en ese lugar dentro de aquél gran país llamado Rusia en donde se ubicaba el hogar de la representación de dicha nación, aun así, en dicho hogar no solo vivía esta nación si no unas cuantas más… las cuales aquél día le daban la "Bienvenida" a un nuevo miembro en sus filas.
-Vamos Gilbert… esta es tu nueva habitación perfecta para alguien que ya no tiene nada verdad?- Cuestionó, con su típica sonrisa infantil e inocente en sus labios: Ivan Braginsky, el dueño de casa, empujando a la ex-nación prusiana al interior de un pequeño cuartucho, sin ventanas y una sola cama en el fondo acompañada de una diminuta mesita de noche y un precario sistema d iluminación compuesto de una sola ampolleta en medio del techo la habitación.
-…¿Realmente esperas que duerma aquí?- cuestionó el albino notablemente molesto, con el ceño fruncido y observándole con fiereza desde su altura y zafándose del empujón otorgado por el más alto dispuesto a salir de la habitación, completamente indignado por el trato que estaba recibiendo "alguien como él" nada más el primer día de su estadía en dicha casa, pero no pudo lograr su cometido, ya que el más grande de los dos se interpuso entre su camino y la salida.
-… mi casa, mis reglas… -comentó completamente escéptico ante la fiera mirada de lo que alguna vez fue el águila negra del norte- si no quieres dormir aquí, entonces querrás dormir en la cómoda nieve, ¿no?- cuestionó con ese tono infantil, casi amigable que solo el ruso podía tener aun que claro, ignorando completamente la sonrisa "dulce" en sus labios, la expresión de sus ojos demostraba sus verdaderos pensamientos, lo que le daba un aspecto tétrico, el cual obviamente comenzó a asustar al albino.
=Fin Flash Back=
-¿Sabes la razón por la que dejé que Gilbert se quedara en mi casa en vez de dejarlo morir, en medio de la nada?- cuestionó sonriendo un poco, notando claramente como le cuerpo ajeno se estremecía ante tales palabras, y es que claro… ¿Cómo no hacerlo?, si la situación que el mismo ruso acababa de nombras había pasado /literalmente/ hace unas semanas atrás, además de no entender nada de lo que el rubio ceniza quería decir… "¿Por qué EL quiere hablar de Gilbert conmigo?" fue lo primero que pasó por su mente, de ahí su sorpresa, aun así no pudo gesticular palabra aun… solo negando levemente con su cabeza como respuesta.
=Flash Back (Ivan)=
El escenario ahora cambió totalmente, no había ni despampanantes construcciones a su alrededor, ni nieve, todo era verde, grandes árboles que movían sus gruesas ramas con ayuda del viento, mientras el cielo se volvía a un color amarillento anaranjado con la puesta de sol allá detrás de los cerros a lo lejos de el lugar donde estaba él, sentado e una pequeña roca que desde hace unas horas se le había hecho "cómoda" para sentarse… se había escapado de "casa" y ahora no quería volver…sabía que tenía que hacerlo…pero… prefería estar allí, sin obedecer ordenes, sin ser sometido por "alguien más" a quien con suerte conocía… pero entonces sus pensamientos fueron interrumpidos.
-¿Por qué estás solo? – Interrumpió una voz a sus espaldas, había escuchado esa voz antes, en algún sitio, era una voz infantil, pero ligeramente carrasposa, con dejes de arrogancia… inmediatamente volteó lentamente su rostro sucio para ver a su nuevo acompañante, entonces descubrió quien era, este chico… a diferencia de él, que vestía ropas sucias y gastadas, traía consigo una especie de sotana blanca con detalles en negro y una enorme cruz negra en su pecho, el resto de sus prendas de vestir también eran blancas, casi como su cabello por lo que hacían destacar mucho más sus ojos rojos como la sangre… ahora lo recordaba, había peleado con él hace unos días… pero al notar que el muchacho no estaba armado, no hizo nada -¡Te hablé!- exigió de repente el pequeño muchacho delante de él, notando como debajo de sus ropas traía lo que se veía como un libro pesado.
-¡ah!... pues…. Nada… solo no quería estar en casa – comentó con un tono triste volviendo su mirada hacia el hermoso atardecer delante de él, que anunciaba que pronto /aun que no quisiera/ tendría que partir a su casa nuevamente y a afrontar las consecuencias de sus acciones, pero mientras pensaba en eso el otro muchacho se sentó a su lado hurgueteando por todas partes en sus pantalones como si buscase algo.
-ah! – Comentó casi alegre sacando algo de pan de sus pantalones con una sonrisa inocente en sus labios extendiéndoselo al muchacho, lo cual era una especia de "regalo" – kesesesese ¡ten!, el maestro dice que tengo que compartir con el prójimo – se excusó sin dudar en ningún momento mientras el otro extendía tímidamente su mano para recibir lo que el otro le estaba dando… muchas veces le habían dicho que "no debía hacer eso", pero estaba muriendo de hambre…y tenía la oportunidad de comer, inmediatamente se lo echó a la boca algo nervioso – kesesese, tranquilízate –comentó aun que más sonó a una orden mientras se ponía de pie siempre con su sonrisa presente en sus labios - ¡nos vemos! – fue todo lo que dijo para luego salir corriendo.
=Fin Flash Back=
-Le debía un pequeño favor- respondió con calma, inclinando su cabeza hacia un costado sin perder la sonrisa en sus labios en ningún momento y mucho menos su mirada de el rostro del castaño.
-¿Un favor? – cuestionó el austriaco, alzando un poco sus cejas a modo de interrogación, a lo que el más alto no pudo hacer más que asentir lentamente- ¡¿entonces por qué volvió en "ese" estado hace años atrás, luego de la caída del muro?- exigió saber ahora el castaño, haciendo más dinámica su participación en la conversación
-Gilbert… ha hecho muchas cosas malas durante su vida… pero eso no quiere decir que sea una mala persona… de todos modos, ¿alguien tenía que hacerle ver sus errores verdad?- respondió con sinceridad, pero ganándose una mirada mucho más confusa del austriaco quien ya poco entendía de las palabras del ruso y por que este quería hablar de Gilbert con él.
=Flash Back (Ivan)=
Los pasos apresuradas de las botas del uniforme militar del prusiano resonaban por todo el largo pasillo de aquél edificio y detrás de él, no muy lejos le seguían el ritmo las botas del uniforme militar del ruso, así llevaban aproximadamente 15 minutos de persecución, la cual por obvias razones no pasó desapercibida por nadie; y es que el ruso le había pedido al prusiano "Conversar", pero este se había negado rotundamente diciendo "tengo mucho trabajo ahora", continuando con sus papeleos, pero obviamente el ruso no se daría por vencido tan rápido y así había comenzado todo.
Pero entonces el albino, cansado de esa carrera sin sentido (y en realidad muy apurado en cuestiones laborales) se detuvo, dando un giro en 180º sobre sus talones para enfrentar cara a cara al "enemigo" cansinamente.
-¿Qué tan interesante tienes que contarme y no puedes esperar un día o dos, Ivan? –cuestionó notablemente molesto con la situación, con los brazos cruzados… es que tenía demasiados problemas encima como para recibir uno más por no entregar un informe a tiempo, sobre todo ahora que al jefe loco que tenían con su hermano se le había metido entre ceja y ceja que los jefes de …. Justamente quien tenía en frente suyo habían roto el pacto de no-agresión que se tenían.
-Solo quiero que me escuches… se uno comigo – espetó directo al grano con una enorme seriedad, la cual dejó completamente descolocado al albino que le miraba con incredulidad y la boca ligeramente abierta, en una expresión clara de no saber si le hablan en serio o no.
-¿Perdona?... el grandioso yo /no quiere/ no te entendió bien… ¿estás…?,¡¿Te puedes explicar? – cuestionó al final, continuando con su incredulidad al máximo, poniendo ambas manos sobre sus caderas, exigiendo explicaciones con la mirada.
-eso… déjalos a todos… y ven conmigo- insistió el ruso, esta vez tomando del brazo al albino, el que rápidamente se crispó asustado por el agarre, pero al rubio ceniza no le importó demasiado y ahora le miró con preocupación y casi sin darle tiempo a responder continuó explicándose- ¡¿Por qué sigues ordenes de alguien como él?, ¡Si vienes conmigo, no correrás más peligro en esta guerra!.. ¡ni siquiera estás peleando por ti!... ¡vamos, Gilbert! – siguió tirando del cuerpo del otro, que se resistía como podía del agarre sorpresa, zafándose como pudo, alejándose rápidamente para evitar otro agarre.
-¡No voy a dejar a Ludwig solo! –casi gritó mirándole con los ojos llenos de furia, torciendo la boca en un gesto de desagrado- ¡¿Cómo podría hacerlo en momento de guerra?, ¡¿estás pensando adecuadamente?... quizás el vodka terminó del derretirte el cerebro –se mofó al final recobrando la compostura de siempre, mirándole con el ceño fruncido al igual que la mueca en su boca.
-¡Pero! –insistió el ruso, que fue rápidamente cortado por la voz del albino.
-Haré como que esta conversación nunca existió, Braginsky… No importa lo que me pase… no voy a dejar a mein bruder solo… menos por un capricho tuyo…-
=Fin Flash Back=
-Rusia… no entiendo nada de lo que quieres decirme... ¿Porqué vienes aquí, temprano por la mañana a hablarme de Gilbert? … ¡no estoy entendiendo nada!, ¿Por qué querría yo que tú me hablaras de Gilbert? , ¿Podrías ser más especifico, por favor?- cuestionó ahora el castaño, sentándose en el borde del sofá, inclinando su cuerpo hacia delante, observando confundido a su acompañante.
-… deberías saberlo… ¿Creían que no me daría cuenta de que ya lo habían encontrado?, en verdad… si se hubieran demorado más lo habría llevado a casa- declaró esta vez observando directamente a los ojos del austriaco, con su sonrisa infantil y ojos a medio cerrar, provocando un silencio insoportable en la sala – Yo se que tu lo amas... pero también se que no te lo mereces- habló ahora ácidamente con un tono juguetón en su voz, provocando rápidamente una respuesta espontánea en el otro.
-¡Eso no es cierto! –dejó escapar de sus labios mirándole con molestia.
-Hay lo tienes, si lo amas, ¿Por qué niegas lo obvio? … yo lo amo y lo merezco más que tú – canturreó con su sonrisa inocente y juguetona de siempre.
-¡Mientes!- exclamó, apretando la mandíbula haciendo chocar sus dientes con furia y empuñando sus puños sobre los brazos del sofá - ¡¿Si lo amas por qué le haz hecho tanto daño?, ¡¿Por qué lo tratas como si fuera un objeto de tu propiedad?, ¡El te odia! – soltó con furia, mirándole con una expresión fiera en su mirada.
- Y a ti también, Austria~ -entonces el silencio volvió a los dos, el austriaco no tenía nada que decir en su defensa, no tenía idea de cómo responder a eso… por que tenía razón- ¿preguntaste que porqué le he hecho tanto daño, verdad?- cuestionó, ganándose una mirada de repudio de la nación más pequeña.
-Ja… lo hice- respondió simplemente, sacando una sonrisa de los labios del rubio.
-Ustedes dos se parecen mucho…si te detienes a pensar, he!- comentó haciendo que el castaño se erizara cual gato, en realidad… ahora entendía por que al albino le molestaba tanto tan solo su presencia –Con respecto a tu pregunta… ya te lo he dicho…alguien tenía que enseñarle… que todo lo que hizo estaba mal, ¿tienes mala memoria? –
-¡Pero eso fue demasiado! –se quejó el austriaco frunciendo el ceño una vez más.
-Pero aprendió~ … además ¿no vino luego algo bueno para él?... aun que no sabría si decir bueno a la forma en que lo tratan…definitivamente si yo lo tuviera en casa haría las cosas mejor- comentó sonriente, haciendo que el castaño se comiera las ganas de echarlo a patadas de su casa.
-¡¿Qué sabes tú? Haz estado 20 años ausente en su vida!... y es el peor momento para que intentes entrar de nuevo ¡déjalo en paz!-
-Bueno yo lo vi quejándose en el bar por que a un "estúpido aristócrata" le faltó poco para escupirle en la cara- comentó sonriendo ampliamente al notar como el austriaco se había quedado completamente de piedra al escuchar eso -¿Quieres saber más sobre eso, verdad?... quise ayudarlo... él quería desaparecer… hice lo mejor que pude pero parece que no fue suficiente ¿Qué secuelas tuvo?, ¿Puede hablar?-
-¡FUERA DE MI CASA!- gritó el castaño poniéndose de pie por primera vez en la tarde, estaba furioso… él había sido… ¡¿qué se creía!, ¿Qué podía manejar la vida de los demás a su antojo?... y encima…. Hacer tal cosa.
-¡Claro!, ya hice lo que quería hacer –sonrió poniéndose de pie y moviendo una de sus manos en el aire a señal de despedida- da svidaniya! …¡oh cierto!, espero que ahora que sabes todo eso, hagas algo bueno de tu existencia- finalizó sonriendo nuevamente y yéndose a paso normal del lugar, dejando a un austriaco irradiando odio por los poros...
-Claro que haré algo… Te arrepentirás… yo lo sé…. ¡maldita sea! –se quejó volteándose para patear un sofá en un arranque de ira, pero ni eso pudo hacer, ya que terminó doliendo más que haciendo algo por apaciguar su ira.
