Capítulo 10: Vuelta

En el poco tiempo que llevaban hablando, su madre le había contado cómo de maravilloso era el sitio en el que estaban, lo bonito que era y lo que estaban disfrutando, por lo que Marinette no pudo más que alegrarse

-Sí, todo bien – Dijo

Estaba claro que su madre le estaba preguntando ahora por ella y también estaba claro que ella tendría que mentir en una cosa o dos

-¿Qué tal la panadería? ¿Ha habido muchos clientes? – Oyó del otro lado del teléfono

-...La panadería... – Susurró, tan bajo que ni siquiera ella se escuchó a sí misma. Ni siquiera se había acordado de ella. Es más, no la había abierto en los días que sus padres llevaban fuera – No, no ha habido muchos – Dijo en voz baja

-Qué extraño...

-Sí, sí. Muy extraño... – Manifestó apurada – ¿Yo? Sí, yo estoy bien, ¿por qué no iba a estarlo? – Pensaba que sus padres se referían al ya famoso asunto de Adrien, aunque, si se ponía a hacer memoria, Marinette nunca había mostrado que se encontraba mal delante de sus padres. Tan solo de Alya y de Tikki. Miró a Adrien, quien la miraba con diversión. Así que, de nuevo, había sacado su faceta despistada... – Sí, mamá, los estudios bien – Aunque hacía días que no estudiaba nada – Y...¿qué? ¿Las prácticas? – Preguntó al mismo tiempo que el cuerpo se le congeló

¡Las prácticas! Llevaba dos días seguidos sin ir. El primer día por ir a ver a Jagged Stone, y el segundo, por ir a hablar con Adrien

Estaba tan inmersa en sus cosas que ni siquiera se había dado cuenta de ir al tan acogedor sitio donde la explotaban sin ningún miramiento

-Por supuesto que las prácticas van bien – dijo con una voz sospechosamente aguda – pero ahora tengo que colgar. Ya hablaremos, mamá. Adiós – Colgó inmediatamente y exhaló de manera exagerada – Oh, no... – Rápidamente, salió de la habitación para dar vueltas una y otra vez sobre el mismo sitio del salón mientras se daba ligeramente en la frente con el puño – Las prácticas...¿Cómo he podido ser tan idiota? – Se decía a sí misma una y otra vez – Ahora me regañarán, me echarán y tendré que decir adiós a mi sueño definitivamente – Dijo desconsoladamente. Si tan solo Alya estuviera con ella en esos momentos...

-¿Qué pasa? – Le preguntó él. Ella no se había dado cuenta, pero Adrien la había seguido y se encontraba a tan solo unos pasos de ella

-Ah, nada... – Milagrosamente, volvió parcialmente a la realidad – Pero ahora tengo que irme

Sin decir ni siquiera adiós, Marinette se encaminó a la puerta para salir lo antes posible hacia su perdición. Puso la mano en el picaporte...

-Espera – Él había posado la mano sobre la de ella, aún sobre el pomo de la puerta, impidiéndole abrirla. Marinette le miró. ¿Qué querría que fuera tan urgente como para interrumpirla en su camino a la devastación? – Espero que esta vez nos veamos pronto

Ella sonrió cuando vio que él se había sonrojado, probablemente avergonzada recordando la última vez que se vieron sin decirse adiós ni despedirse. Sonrisa que él tomó como una más que válida afirmación. Finalmente, él apartó la mano, tranquilo

-Hasta luego – Sin pausa alguna, abrió la puerta y salió a la calle

Debía correr mucho si no quería meterse en un lío. Aunque, probablemente, ya estaría metido en uno bien gordo

Adrien cerró la puerta lentamente, no creyéndose que hubiera sido la propia Marinette la que la había abierto, ni la que se había presentado en su casa tiempo antes, ni la que le había besado, ni la que se había abierto con él después de mucho tiempo.

Se apoyó en la puerta y se dejó caer hasta que tocó el suelo, sentándose finalmente

-¿Qué ha sido todo eso? – Escuchó una voz burlona a poca distancia desde donde él se encontraba – Parece que al final ha salido todo como querías – Adrien miró a su kwami – ¿No llevaba yo razón en que debías contarle la verdad?

-Sí, vale, de acuerdo...Llevabas razón. ¿Contento? – Él se levantó y se dirigió de nuevo hacia el ventanal mientras Plagg lo seguía

Lo primero que vio cuando posó sus ojos por el cristal fue a Marinette, corriendo sin descanso, por lo que él sonrió de manera divertida

Tan solo quince minutos después, Adrien y Plagg dejaron de estar solos

-¡Hola! – Se escuchó alegremente por toda la casa

Adrien salió de su habitación, en la que estaba recogiendo los vestigios de la mudanza, es decir, las cajas de cartón, para, finalmente, tirarlas

-Ah, hola, mamá

-¿Qué tal? ¿Todo bien? – Le dio un beso en la mejilla a su hijo, como le gustaba hacer cuando lo veía, e, inmediatamente, se puso a ayudarle

-Sí, todo bien – Dijo, recordando todo lo que había acabado de pasar con Marinette hacía escasos minutos. Si tan solo ella hubiera estado allí, se podrían haber conocido, pero... – Por cierto, ¿dónde has estado? Últimamente apenas nos vemos. Estás todo el día fuera y...

-Ya sabes que solamente salgo a dar paseos, Adrien – Le interrumpió ella con sequedad – Solo eso

-Lo sé, y me parece bien. Solo lo decía porque Marinette acaba de estar aquí – Dijo él con una impasividad que llamaba la atención. Psicología inversa, ¿quizá?

-¿Qué? – Volvió a recuperar su típica personalidad animada – ¿En serio? ¿Y qué ha sucedido? Bueno, veo que no estás herido, así que no ha debido de ir tan mal

Adrien dejó ver, tras un momento de perplejidad, una expresión de falso enfado en su rostro, que su madre correspondió riéndose

-Hablando en serio, ¿ha ido todo bien? – Le preguntó más calmada, pero no por ello menos interesada, mientras seguía con su labor de recoger

-Sí. Más que bien. Yo diría que ha ido estupendamente – Le confesó sin poder evitar sonreír y enrojecer

Al ver como sus mejillas se teñían de rojo, decidió divertirse un poco a su costa

-¿Ah, sí? Vaya...Ya veo que, al final, has podido hacerlo tú solo, y se diría... – se llevó una mano a la nuca y ladeó la cabeza – que no me has necesitado para nada

-Claro que te he necesitado – Le dijo, aparentemente ofendido de que su madre se infravalorase de ese modo – Sin ti, no habría sido capaz de regresar y seguiría lejos de aquí, sin la más mínima posibilidad de arreglar las cosas

Ella sonrió de manera sincera y entrañable. Sabía perfectamente lo agradecido que su hijo estaba con ella, aunque, por otra parte, no debía estarlo. Ella era su madre y ese tipo de cosas se hacen por los hijos. Aunque si se tomaba como referencia a Gabriel...Ese ya era otro tema

-Lo sé

Adrien le devolvió la sonrisa, manteniéndola ambos durante unos segundos en los que no dijeron nada, tan solo se alegraban de la sonrisa del otro. Adrien había recuperado a Marinette, y su madre había recuperado a su hijo feliz. Y puede que la sonrisa de ambos se incrementara al ver al otro sonreír

-Bueno, no esperarás que me quede todo el día esperando, ¿no? Creo que tienes bastantes cosas que contarme

-Claro...


Una hora más tarde, y después de haber recibido una llamada de Alya hacía media hora para reunirse con ella lo antes posible, Marinette salía de las prácticas consternada, sin creerse lo que le acababa de pasar. Una vez en la calle, Tikki asomó la cabeza por el pequeño bolso

-Es increíble, ¿no te parece? – Obviamente, estaba refiriéndose a lo que acababa de pasar

-Sí...Quién pensaría que todo ocurriría haciendo lo que hice. Tengo suerte de que no me hayan echado

-¿Suerte? No, Marinette. ¡No ha sido suerte! Ha sido por el coraje que demostraste. Ya te dije en su momento que hiciste lo correcto

Marinette sonrió a su kwami con cariño. Siempre le daba los ánimos que necesitaba

-Normalmente soy tan desastre que no pienso con claridad, tienes razón. Además... – En su paseo, Marinette miraba las tiendas que iba pasando de largo, mirando la ropa que adornaban los maniquíes de algunas de ellas – si no hubiera sido por ti, yo no habría llamado a la puerta de Adrien

-Tan solo lo hice porque era lo mejor para ti

-Gracias, Tikki. A veces no sé qué haría sin ti...

-Entonces, ¿qué ha pasado con Adrien? – Marinette se sonrojó de inmediato – ¿Lo que ha pasado significa que volvéis a estar juntos?

-Ah, pues...Supongo que sí

-¿Supones?

-Ahg...¡No lo sé! No le he preguntado – Dijo ella, arrepentida totalmente por no haber dejado claro el tema una vez descubierta la verdad – Por eso supongo que sí, creo. No lo sé... Oh... – Dejó caer los brazos y se encorvó ligeramente con la cabeza agachada – ¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?

-Marinette...¿sabes que siempre puedes hablar con él de nuevo para averiguarlo?

-Lo sé...Pero, de algún modo, me habría hecho ilusión volver a salir con él y... – Se dijo para sí misma, susurrando antes de suspirar. Pero Tikki la escuchó a la perfección – ¡Ah! – Marinette miró la hora que era en su teléfono – Y sé de alguien a quien no le va a hacer ilusión que llegue tarde. ¡Alya!

De nuevo, salió corriendo hacia su lugar de destino. Ahora que lo pensaba, llevaba varios días llenos de ajetreo. ¿Y cómo se las arreglaba siempre para llegar tarde a todos lados? Lo bueno es que había quedado con Alya en el parque que se encontraba al lado de su casa, por lo que se conocía el camino a la perfección, y podría haber sido mucho peor

Además, estaba deseando hablar con Alya y contarle todo lo que le había pasado. Lo único era que pensaba que ella le había dicho que tenía un examen próximamente y tenía que estudiar, así que le extrañó que fuera la propia Alya la que hubiera, no solo propuesto que quedaran, sino que hubiera insistido tanto en verse

Así pues, Marinette recorrió dos calles, giró a la derecha una vez, tres a la izquierda y, tras cruzar otra calle, tan solo le quedaba pasar por enfrente de su casa y acceder al parque

Cuando Marinette llegó, ella ya estaba allí, sentada en un banco y concentrada en su teléfono, como de costumbre, y con una pierna puesta sobre la otra

-¡Alya! – Gritó desde la distancia

La aludida se levantó y miró a su alrededor, viendo a Marinette corriendo hacia ella

-Ah, ¡Marinette! Ya has llegado

Una vez que Marinette se puso a la altura de Alya, las dos se abrazaron

-Siento llegar tarde, de verdad, lo siento. Y más cuando me has dicho que era algo urgente lo que tenías que contarme. He tenido algunas cosas que hacer...

-Tranquila, relájate – Alya le sonrió a su amiga y las dos se sentaron en el banco que antes solamente esta primera estaba ocupando – Ya me contarás eso después, ¿eh? – Acto seguido, le guiñó un ojo, haciendo que Marinette se estremeciera. ¿Cómo era siempre capaz de adivinarlo todo? El espíritu periodístico supuso

-Bueno, eh, y...¿qué me tenías que contar? Aunque pensaba que tenías un examen mañana...

-No te preocupes por mi examen, lo tengo todo controlado

Marinette frunció el ceño

-¿Ah, sí? – Susurró. ¿Cómo se las había apañado?

-El caso es que Nino ha vuelto

-¿Nino? Pero, pensaba que estaba en el extranjero...¿no?

-¡Claro! Pero fue anoche cuando llegó de Hollywood. Ha estado un tiempo aprendiendo de directores y realizadores de películas

-¿En serio?

-Pero, ¿acaso es que no te acuerdas? Te lo conté hace tiempo, cuando se fue

-Ah, cierto... – Dijo en voz baja cuando agachó la cabeza

-En ese caso, tampoco te acordarás de que él y yo seguimos saliendo juntos

Enfadada, Alya se cruzó de brazos

-¿Qué? ¿Después de tanto tiempo y separados? Es increíble...

-Vamos, Marinette, ¿en serio no te acuerdas? También te dije que habíamos tomado la decisión de seguir siendo novios

Ah, sí. Pero hacía tanto tiempo de eso que...Prácticamente, Nino se fue cuando se fue Adrien, tan solo unos meses después

Marinette se sintió culpable. Era cierto. Todo lo que le había dicho Alya era cierto. Ella le había contado sus cosas y Marinette no le había hecho el más mínimo caso. Había estado demasiado pendiente del tema de Adrien, de su propio problema, de una manera tan absorbente que apenas se preocupaba por los asuntos de su amiga. Bueno, amiga...Eso en el caso de que Alya no terminara enfadándose definitivamente, y con razón

La culpabilidad se instaló en la expresión de los ojos de Marinette. Era una pésima amiga y Alya era tan buena con ella...No se la merecía en absoluto

Pero Alya, al ver la cara de Marinette, se rio, extrañándola

-Era una broma. ¿En serio pensabas que iba a enfadarme por eso? Sé que lo has pasado mal con el asunto de Adrien, y te comprendo. Tranquila, no te culpo

-Entonces, ¿está bien? ¿Nino está bien? ¿Ha disfrutado? ¿Qué tal estáis vosotros dos? – Así, con la culpabilidad por bandera. Marinette dejó que de sus labios salieran las típicas preguntas que, no por ser predecibles, fueran menos sinceras, sobre el estado de alguien al que no se ve desde hace tiempo. En cualquier caso, iría a hacerle una visita a Nino próximamente

-Sí, claro. Nino está perfectamente y nosotros estamos bien. Y, si ha disfrutado...Puede que menos de lo que pensaba – Alya volvió a reírse. Era triste pero cierto. Probablemente, a Nino también le habrían explotado – Pero no te he llamado para eso. Escucha – Le pidió ansiosamente – Tampoco hemos hablado mucho. Ya sabes, el desfase horario, yo necesitaba estudiar y él dormir...Y esta mañana no me he centrado en otra cosa que no sea lo que tenía pensado decirte

-D...Dime. Te escucho... – Marinette estaba empezando a asustarse. ¿Tan importante era aquello que tenía que contarle?

-Resulta que Nino me contó que, aunque él estaba en Estados Unidos, seguía en contacto con Adrien, aunque él tampoco se encontrara aquí, sino en China

-¿Qué? – Preguntó sorprendida. Así que a Nino sí que le había dado su número de teléfono...

-Sí, y cada vez que tenía tiempo libre, hablaban. Mediante una llamada, por mensaje...

-Y...¿Y de qué hablaron?

-¡De muchas cosas! Lo típico entre amigos. Pero una de ellas, según Nino, eras tú

-¿Cómo? – Marinette se sacudió la cabeza por si acaso había oído mal – Espera un momento, ¿estaban hablando de mí?

-Sí

-¿Y por qué de mí? ¿De qué exactamente? – Preguntó, deseosa de una respuesta. ¿Qué es lo que había hecho ella para que hablaran de ella?

Alya, que ya sabía el motivo, le sonrió a su amiga con cariño

-Nino me ha contado que, durante estos años, y sobre todo al principio, Adrien no paraba de decirle que te echaba de menos

-¿Que me echaba de menos? – Le preguntó, en un principio, petrificada

-Sí. También, le decía que quería saber cómo te encontrabas, quería saber sobre ti y sobre tu vida, y tenía la esperanza de llegar a saberlo a través de él

-¿A través de él?

-Sí, porque Nino podría saber de ti a través de mí. Y luego él, se lo contaría a Adrien – Alya torció el gesto, desaprobando todo aquel lío – Claro que yo me enteré de esto anoche. Nino no me quiso contar nunca nada, por si acaso tú llegabas a enterarte y llegara a ser peor para ti. Pero Adrien tampoco se atrevía a llamarte después de la manera en la que te dejó – Sea cual fuera exactamente, pues lo que sabía Alya estaba un poco maquillado por las palabras de Marinette. Algún día le contaría de verdad lo que pasó, con pelos y señales

Vaya...Era toda una idiota. ¿Por qué no se habría mordido la lengua cuando le dijo todas aquellas palabras hirientes a Adrien cada vez que él quería solucionar las cosas o, al menos hablar? Era una idiota y había sido totalmente injusta. Y, por qué no, una egoísta. Adrien también lo había pasado mal. Solo- al menos, hasta la llegada de su madre -a bastantes kilómetros de su casa, sin sus amigos, sin su vida y con el corazón roto. Por eso nunca la había llamado ni mandado ningún mensaje. Al parecer, no había tenido el valor suficiente después del numerito que le había montado el último día que se separaron y vieron por última vez. Y luego iba ella y lo hundía más en la miseria dos años después. Claro que no había estado hablando ella, sino el dolor y el enfado

Pero, ¿acaso eso era una excusa?

Alya puso las manos en los hombros de su amiga, encarándola

-Lo que te quiero decir, Marinette, es que no es cierto que Adrien no se haya interesado por ti. Se ha preocupado hasta tal punto de estar dispuesto a hacer esa locura, esa...tontería. Ya te dije que debías hablar con él – Alya tomó aire para relajarse un poco – escucha. No quiero decirte cómo o qué es lo que tienes que hacer, pero si necesitas una buena razón para hablar con él y utilizar el número que te conseguí ayer, es esta

Alya. Siempre tan buena, tan amable y tan dedicada a sus amigos, o sea, a ella. Algún día esperaba poder recompensárselo

Marinette se apartó las manos de su amiga de los hombros con delicadeza y sonrió, triunfante

-Gracias, pero ya he encontrado la oportunidad para hablar con él

-¿Hablas en serio? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? – De la emoción, Alya parecía predispuesta a caerse del banco. Y hacer eso era difícil

-Esta mañana, en su casa, por necesidad – Marinette trató de responder en el orden en el que Alya formuló las preguntas, con éxito

-Pero, ¡eso es genial! ¿Cómo ha surgido?

-En realidad ayer, después de conseguirme el número de Adrien, justo después, le envié un mensaje pidiéndole su dirección para poder hablar tranquilamente

-¡Ah! ¡Entonces yo tenía razón!

-¿De qué hablas?

-Ah, nada. Es solo que lo perdiste. Ayer un akuma quería atacarme y Ladybug me salvó

'Técnicamente, no me lo perdí' pensó Marinette con diversión

-¡Incluso apareció Chat Noir colaborando con Ladybug de nuevo!

-Sí, lo sé... – Susurró

-¿Qué? ¿Lo sabes?

-¿Eh? ¿Qué? ¡Oh, no, no, no! Solamente lo suponía. Es...lo que se va comentando por ahí... – Marinette sonrió forzadamente. Ya tenía práctica en ello – Sigue

-El caso es que mientras Ladybug combatía lejos, yo vi a Adrien con su teléfono en la mano y pensé que podría estar respondiendo a un mensaje que tú probablemente le habrías podido mandar. ¡Y he acertado!

-Ah, entiendo...Oye, ¿y fue ahí cuando viste a la madre de Adrien?

-Sí

-Ya veo – Ahora todo encajaba, el motivo por el cual Alya había sabido quién era la madre de Adrien

-Bueno, ¿y después? ¿Qué pasó?

-Ah, sí – Cierto. Era ella la que estaba contando la historia – No tardó en responderme: me dio su dirección. Pero en ese momento, me entraron dudas. No sabía si en realidad debía ir a verle. Me obstiné con que debía ser él el que viniera a verme, ya que fue él el que me dejó. Luego me di cuenta de que él ya había ido a mi casa para arreglar las cosas y por mi culpa acabamos con gritos – Marinette suspiró, volviendo a pensar de nuevo en lo injusta que había sido con él. ¿Cómo podía haberlo tratado así? – Así que, al día siguiente, hoy, me presenté en su casa. Me había dado cuenta de que era lo que quería y lo que, en realidad, yo debía hacer. Llamé a la puerta – o, mejor dicho, Tikki – me abrió, y empezamos a hablar

-¿Y qué te dijo él?

-Nada en especial. Él ya sabía que me iba a presentar en su casa y me estaba esperando

-Pero, entonces, ¿te sirvió para aclararte algunas cosas? Estabas muy confusa hace unos días...

-Sí. Sí que me ha servido para aclararme. Me lo ha contado todo, Alya

-¿Todo? – Si es que aún era posible, el entusiasmo de Alya aumento – ¿Quieres decir...?

-Sí. Por qué se peleó conmigo, por qué se fue, por qué ha vuelto... – Dijo en un ya pensado de antemano orden

-¿Lo dices en serio? ¿Y cómo ha acabado todo?

-La verdad es que no me ha gustado mucho lo que me ha contado – Le confesó algo apenada – Me ha dicho que fue su padre el que le obligó a irse, pero él no quería. Ya sabes cómo es su padre, ¿no? – Alya asintió con la cabeza, dejándola que prosiguiera – no quería que yo me enterara. Había pensado que, si llegaba a saberlo, me entristecería o querría irme con él dejando aquí mi vida. Aunque, lógicamente, me enteraría de todas maneras. No sabiendo cómo arreglar el tema y agobiado por toda la presión de su padre, terminó estallando contra mí y empezó a gritarme. Adrien pensó que, si me enfadaba, sería yo la que decidiría quedarme aquí, y así, no me despojaría de mis amigos, de mis padres, de la universidad, las prácticas...En fin, todo lo que tenía aquí

-Esa es una idea estúpida... – Le dijo Alya. Y con toda la razón del mundo – De hecho, es la peor idea de todas

-Ya lo sé, pero...Dice que no se le ocurrió otra manera de hacerlo. Y ahora pienso que haber vivido su situación no debe de haber sido nada fácil, controlado siempre por tu padre...

-Entonces...Tú...

-¿Yo...?

-¿Le has perdonado?

-Ah... – Marinette sonrió de manera radiante, olvidando el pasado – Sí. Y parece que nos hemos reconciliado

-¡Esa es una gran noticia! – Alya se abalanzó contra Marinette para darle un fuerte abrazó que terminó, desgraciadamente, por oprimirle el cuello – Me alegro tanto por ti. Sabía que podíais arreglar las cosas. Estaba convencida de ello – Alya se separó y se calmó – Tan solo tenías que haberme hecho caso y haber ido a hablar con él antes...

-Sí. Tienes toda la razón. A veces no sé qué haría sin ti – Era la misma frase que le había dicho a Tikki

Marinette dirigió la mirada automáticamente a su bolso y vio cómo Tikki, de la manera más disimulada posible para no ser vista por Alya, le guiñaba un ojo a Marinette, quien sonrió

-Ah, espera, no me has contado por qué Adrien decidió volver. Si no quería irse, podría haber vuelto antes

-Ah, eso...Eso es porque allí, bueno, por casualidad, se encontró con su madre

-¡Su madre! ¿Ha vuelto por ella?

-Sí. Adrien me ha dicho que fue ella la que le propuso que volvieran juntos. Si no se la hubiera encontrado, él seguiría allí, y yo, aquí, ignorante sobre todo lo que pasó – Marinette agachó la cabeza. No quería recordar los momentos en los que se comía la cabeza pensando en su amarga ruptura

-Eh... – Alya le puso a Marinette una mano en la barbilla para levantarle ligeramente la cabeza. Agachó un poco a suya buscando sus ojos azules – Ya lo sabes todo, ¿no es cierto? No pienses más en el pasado

Marinette analizó la sincera expresión de su amiga de manera milimétrica, para sonreír. Primero, de manera tímida, y, después, convencida, como queriendo decir 'de acuerdo'

-Pero, ¿por qué la madre de Adrien también se encontraba en China? Hmmm...¿Te ha contado algo respecto a ese detalle?

-Sí, lo ha hecho

-¿Y cuál es la razón?

-Ah, pues los Mirac...

Un momento, un momento. Había bajado la guardia e iba a nombrar los Miraculous. Que ese fue el verdadero motivo de la marcha de la madre de Adrien. Se tapó la boca rápidamente con las dos manos

-Quiero decir...Proyecto... – Tosió para afinar la voz – Por un proyecto

-¿Un proyecto? ¿Qué clase de proyecto?

-Eh... – Marinette pudo notar cómo le temblaba ligeramente la voz. Solo esperaba que Alya no lo notara – No lo sé. Adrien solo me ha dicho que se trataba de un proyecto importante, pero secreto. No me ha querido contar nada más. Seguramente él tampoco lo sabrá...

Esa mentira se llevaba el premio del día. Comparadas con ella, las mentiras que le había contado a su madre por teléfono esa mañana no eran más que claras mentirijillas para principiantes

-...Pero hay algo que no me cuadra en lo del regreso

-¿Qué es lo que no te cuadra? ¿Algo de Adrien?

-No, no. De Adrien no. Él no quería estar allí, así que no me extraña que no pusiera ningún inconveniente a la hora de volver. Pero sí me has dicho que la madre de Adrien se encontraba en un proyecto importante

-Sí

-¿Entonces? ¿Por qué decidió volver de repente?

-Está claro, Alya, por su hijo

-¿Y dejar todo lo de ese proyecto allí a medias a pesar de su importancia? No. Tiene que haber algo más

¿Pero qué más iba a haber? La madre de Adrien se dedicaba a cuidar un Miraculous. Cuando se enteró de que su hijo era Chat Noir, ya no necesitaba garantizarle un mundo más seguro a su hijo, así que ambos volvieron

-Alya, creo que estás exagerando...

De repente, un pitido sonó entre ellas interrumpiendo su conversación. Era la alarma que Alya se había programado en el teléfono para retomar sus estudios del examen del día siguiente: Las 12 de la mañana

-No. Hazme caso, Marinette – Alya recogió su mochila y se levantó – Hay algo raro en todo eso, y no sé lo que es

-¿Algo raro...? – No obstante, aunque le pareciera imposible que hubiera algo detrás, Marinette confiaba en la capacidad periodística de Alya

-Pero ahora debo irme a estudiar – Y retrocedió unos pasos para marcharse – ¡Ya hablamos mañana! – Y salió corriendo

-¡Ah, no, espera! – Demasiado tarde. Alya ya no estaba en su campo de visión y, esa vez, no había sido amenazada por ningún akuma. Menos mal

Vaya. Llevaban bastante rato hablando de estudios, Nino, Adrien y vuelta a empezar, y se le había olvidado decirle a Alya que acababan de darle un ascenso en las prácticas

Una vez que estaba sola, aunque había niños y padres en los alrededores del parque, se fue a su casa con el teléfono en la mano


Ya por la tarde, cuando el sol no calentaba lo suficiente y las primeras zonas sombrías hacían compañía a las sombras estilizadas y alargadas de los edificios, Marinette se encontraba en la calle, concretamente en el portal de su casa, hablando animadamente con Tikki cuando vio, por la zona contraria del edificio, la panadería, aparecer al joven rubio de ojos verdes

En cuanto le vio, sonrió y dejó de hablar con Tikki para dirigirse hacia él, corriendo, como a veces hacía en los viejos tiempos

Entrelazó los brazos en torno a su cuello en un abrazo que le desestabilizó durante unos segundos no cayéndose por muy poco

-¿Qué pasa? – Preguntó él sonriendo cuando ella se apartó un poco, pero no por ello dejó de abrazarle

-Oh, nada. Digamos que ahora soy feliz – Dijo ella con inocencia mal fingida

-¿Feliz? Ha debido de pasarte algo estupendo, mi lady – Le guiñó un ojo y le sonrió como solo él sabía – ¿Estoy en lo cierto?

Marinette dio una respuesta afirmativa con la mirada

-Da la casualidad de que sí. Y, además, acaban de ascenderme en las prácticas de moda que estoy haciendo

-Ah, ¡es genial!

-¿Verdad? – Marinette no cabía en sí de gozo. Si a Alya no se lo había terminado contando, al menos tenía a Adrien – Dijiste que aún te acuerdas de cómo hace dos años vine corriendo hacia ti para decirte que me habían contratado. Pues ahora, hago lo mismo para anunciarte que me han ascendido – Por fin, quiso añadir exasperada. Pero el momento era demasiado bonito como para estropearlo de esa agorera manera

-Me alegro mucho – Le dijo en voz baja, sonriendo cálidamente

Y tan solo la habían ascendido por plantarle cara a aquella mujer rubia, porque estaba claro que no había sido por mostrar su talento. No la habían dejado. Pero a partir de ahora aquello cambiaría, estaba segura de ello. Y todo, absolutamente todo, iría a mejor

-Adrien – Pero había una cosa que quedaba pendiente aún – hay una cosa que quiero comentarte

-¿Y qué es? – Preguntó con curiosidad

-Tú y yo...Ahora...Bueno, después de lo de esta mañana...Solo si tú quieres...ya sabes...Volvemos a estar juntos, ¿no? – Y casi pronunció la última palabra sin voz, y con miedo ante la respuesta. Además, mientras balbuceaba y Adrien le prestaba toda la atención del mundo, Marinette se había sonrojado. Y él, claramente, lo había notado

Sonrió, confiado

-Marinette, ya sabes mi respuesta

Eso era un sí, ¿no?

Adrien pareció leer los pensamientos confusos de Marinette

-Sí – Aclaro él

Habría dicho 'por supuesto que sí', pero eso le pareció demasiado ostentoso y optó por la clara sencillez

Al igual que él, ella sonrió, y se acercaron para unir sus labios, pero antes de que el contacto tuviera lugar, Adrien, alarmado, se separó para mirar algo detrás de Marinette, quedándose pensativo cuando no vio lo que esperaba

-¿Qué pasa? – Ella se volvió y miró en la dirección en la que Adrien clavaba sus ojos

-Pensaba que había visto algo...Una sombra que se ha movido – pero la sombra no volvió a moverse – nada, no es nada...

Marinette no sabía qué había captado la atención de Adrien en aquel momento, ya que ella estaba de espaldas a la sombra que decía haber visto moverse, pero lo que sí sabía es que, por fin, después de mucho tiempo, aquella noche durmió perfectamente


¡Capítulo 10! Y parece que fue ayer cuando subí mi primer capítulo...(Ahora es cuando debería llorar de la emoción)

Aprovecho para decir que este no es, ni de lejos, el final de esta historia a pesar de que a lo mejor a alguien se lo haya podido parecer ;)

eljefe2000: No, no. Retiro la amenaza ^^ ¿Algún personaje en el crossover dices? ¿De Ladybug o de otra serie? Si es de otra serie, mejor elígela tú, que eres la persona que ha creado la historia y no quiero yo aquí desestabilizarte tus planes. Pero supongo que te refieres a un personaje de Ladybug, así que lo de los kwamis me ha convencido a mí también. Quizá una mayor aparición y una mayor intervención estaría genial. Y yo diría el maestro Fu, pero como ya está, pues nada. Así que, creo que está bien como está (añadiendo lo de los kwamis, claro) PD.: Mata al padre de Adrien, no pasa nada, te doy permiso, pero cuando acabe mi historia que si no me quedo sin personaje

ElliotVanBuuren: Ah, muy bien, muy bien. Demuestra, demuestra, que yo encantada de la vida ;) ¡Y gracias, por supuesto! Claro que tus ánimos son de ayuda, no lo dudes, y me encanta que quieras seguirla hasta el final. PD.: Según fui escribiendo el anterior capítulo allá por...ni me acuerdo ya, yo también pensaba que mi pervertida mente estaba dirigiéndose lenta e inexorablemente hacia el lemon. Sin embargo, no me gusta el lemon, así que interrumpí todo lo que podría haber pasado con sutileza y astucia, es decir, con una torpe e incómoda caída de Marinette

sonrais777: Las madres, ya se sabe, siempre molestando en los momentos más oportunos, pero hay que quererlas irremediablemente. Espero que te siga encantando y no te preocupes, que tengo varios capítulos futuros ya escritos y mi mente chorreando ideas

AlbaSky: 1- ¿Por qué no va a durar mucho la paz? Ya veo, quieres desgracias en la historia, ¿eh? ¡Alguna habrá, así que 0 preocupaciones! En cuanto a lo del nombre, ¡lo sé! pero se me hace raro ponerle un nombre que no sea el suyo auténtico, que aún, desgraciadamente, no se sabe (¿Alguna sugerencia en cuanto a los nombres que podría ponerle?). Por cierto, yo siempre he creído que la madre de Adrien es una mujer llena de sorpresas, y por eso, en esta historia no iba a ser menos ;)

2-Que lío tuvo lugar, ¿no? Menudo embrollo...Pues sí, esperemos a la versión full. Y, por favor, consígueme más covers, que yo me dejo aconsejar

3-Matemáticas va bien, o en ello estoy. Tengo el examen dentro de dos semanas y a mí, con aprobar...más que suficiente, pero gracias por las recomendaciones. Y guardo los capítulos en un pendrive porque mi ordenador es una chatarra que funciona cuando quiere (Desgraciadamente, es así) y que tengo desde hace bastantes años. Prefiero tener todos mis documentos en una memoria USB antes que en mi consumido aparato que apenas tiene memoria. Pero de aquí a unos meses, tendré uno nuevo, pues estoy ahorrando para ello. ¡Esperemos que mi sueño se haga realidad! y así poder tirar el que tengo por la ventana