¡Holaaaaaaaa! ¡feliz año nuevo! ¿Qué tal las fiestas? ¿los regalitos? ¿los dulces *¬*? mhhh bombones *¬*.

Bueno, que me desmadro, espero que lo hayan pasado muy bien ^^.

Y sed muy buenos durante este año, para que la próxima navidad sea aun mejor y os traigan muchos más regalos =3

Aquí de nuevo con un capitulo, el numero 10 ^_^ (madre mía, parece que fue ayer cuando lo empecé)

Bueno, dejo de escribir tonterías, ¡ojala les guste!

Capitulo10

El suave tacto de su cuerpo, su sudor, sus gemidos… todo él era perfecto, tenerlo debajo suyo, mostrándole su amor, escucharle gritar su nombre con cada embestida, con cada orgasmo, realmente delicioso.

-¡Kai!- gritó su nombre tras darle una ultima embestida.

-Bryan…

-cayó sobre el cuerpo del bicolor.

-Bryan…-llamó el dueño de Dranzer- despierta…

El lavanda abrió los ojos, vio la imagen borrosa del bicolor, quien estaba debajo suyo.

-Kai, fue delicioso…

-¿Qué fue tan delicioso, idiota?-afiló su mirada

-escucharte gemir y gritar mi nombre mientras eras mío.

-idiota, ya te notaba bien raro, quítate de encima de mi, eres muy pesado.

-pero…-al verse, se dio cuenta, estaba vestido, todo había sido un sueño, uno muy agradable que haría realidad- valla, que decepción…

-me duele… todo el cuerpo-se quejó el bicolor- ¿Cómo te atreves a quedarte dormido encima de mi?

-es que eres muy cómodo…

-¡idiota! Levántate ya de una vez.

-está bien, está bien- se levantó- ¿así mejor dama?-dijo con una sonrisa burlona.

-estúpido- se levantó- te odio.

la sonrisa del lavanda se ensanchó aún más.

-pero ya me amarás.

-lo que digas, me voy.

-Yo voy a darme una ducha ¿me acompañas?

-¡claro! ¡encantado!-sarcasmo.

-vamos Kai, no seas malo, me duelen mis bracitos de la pelea de ayer, y necesito de alguien que me frote la espalda.

-un momento, ahora mismo voy.

-¿en serio?

-si, en serio- se acercó al closet- vamos, métete al baño y ve desvistiéndote.

-Kai- no se lo podía creer, sin embargo, le hizo caso, vería a Kai desnudo de nuevo y esta vez disfrutaría de él…

-¿ya estás listo?-se escuchó por detrás de la puerta.

-si, ya puedes entrar-se metió bajo el chorro de agua.

-ayúdame a abrir la puerta, creo que llevo demasiadas cosas.

-¿Qué cosas?-preguntó saliendo de la ducha.

-pues ropa ¿Qué si no? Te metiste al baño sin siquiera una muda.

-es cierto-se acercó la puerta, dispuesto a abrirla- debe ser la emoción de…

¿Qué pasa si al abrir la puerta un cubo lleno de harina te cae encima y te deja más blanco que la nieve? Pues eso, te quedas callado, mirando con cara de bobo a la persona que te lo tiró encima.

-¿Qué te pasa Bryan? Estás muy pálido-sonrisa burlona.

-¿por qué… has hecho eso?

-no se, me apetecía.

-¡Kai!-gritó con aparente furia en sus ojos.

-vamos, no te enojes, será mejor que te duches.

-¡no!

-eres un poco cochino…

-vas a pagar el haberme enharinado.

-¿y de que form…?

No hubo otra forma de callarlo más que con un beso, si, un apasionado beso que tomó desprevenido al bicolor, el mayor lo agarró de la cintura, luego, sin mucha dificultad, lo elevó, logrando que Kai enredara sus piernas en sus caderas, lo llevó hasta el lavamanos y lo sentó, todo eso sin dejar de probar esos deliciosos labios, pero la falta de aire se hizo presente, ambos se separaron.

-¿y ahora qué, Kai?- preguntó con una sonrisa socarrona.

-¡idiota! ¡mira lo que hiciste! ¡Me mojaste y me llenaste de harina!

-eso mismo hiciste tú conmigo.

-yo no te moje, tu lo hiciste solito.

-Kai…

-hum…

-dijiste que te bañarías conmigo…

-es cierto, yo cumplo lo que digo…

-¡bien! Desnúdate, yo también lo haré.

-ya estás…

-ah, es cierto, bueno, entonces yo te quitaré la ropa.

-¡quieto, manazas!-le dio un golpe en las manos-¿por qué no mejor vas a por ropa? yo te espero aquí…

-¿te da apuro desvestirte delante de mi, eh? Está bien, pero tu ve destapando ese bonito… quiero decir, ve desnudándote.

Dicho eso, salió, Kai hizo lo prometido, comenzó a quitarse la ropa, acto seguido, puso seguro a la puerta y se metió bajo el chorro de agua, Bryan llegó en ese momento, intentó abrir la puerta…

-¡Kai, abre la puerta!-se escucho al otro lado-¡no estoy para juegos!

-estoy ocupado…

-¡Kai! ¡o abres, o tiro la puerta! ¡tú decides!-no hubo respuestas- tú lo has querido.

Se alejo un poco de la puerta para soltar las ropas, luego, de un solo empujón, consiguió romper el seguro…

-¡Kai!-lo miró con rabia, cosa que desapareció al verlo bajo la cortina de agua, se quedó mirando por varios segundos- ¿Qué… qué haces duchándote con un bañador?

-prevenir.

-O.O

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Se encontraba en su lugar favorito del parque, debajo de aquel árbol que tanto compartió con él, sus alegrías, tristezas e incluso ideas, hoy era distinto, hoy compartía su frustración y rabia, si esos mal nacidos no se hubiesen metido, Kai Hiwatari sería suyo, solo suyo, pero hizo una promesa, y pensaba cumplirla.

Una sádica sonrisa salió de sus labios, mataría a esos dos, haría lo que hiciera falta con tal de quitarse a esos dos estorbos, y luego lo haría suyo, todas las noches, todos los días, no dejaría que nadie lo tocara, porque le pertenecía, ese hermoso bicolor le pertenecía solo a él, y lo haría sufrir por sus desplantes, quería verlo arrepentido por haberlo rechazado, si tenía que torturarlo, si tenia que atarlo a una cama, sin agua ni comida, si tenía que golpearlo, con sus propias manos a con una fusta, no dudaría, lo haría.

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-¡Brooklyn!-el aludido se volteó- tenemos que hablar.

-hola Yuriy- mostró su típica sonrisa- ¿Qué te trae por aquí?

-¿Por qué hiciste eso anoche?

-¿a qué te refieres?

-no te hagas el loco, Masefield, aunque ya lo estás, sabes perfectamente de que hablo.

-¡ah! Eso- volvió a sonreír- ¿ya se dio cuenta el idiota ese de que ama a Kai?

-¿qué?- su rostro mostraba confusión- ¿no habrás hecho eso para…?

-¡pues claro que no! Pero no puedo competir con Bryan, ya se que Kai a quien quiere es a él, así que dignamente me retiro- su sonrisa se volvió melancólica- lo de ayer si que fue un poco para que se diera cuenta.

-¿eh?

-nadie puede matar con esto- sacó la pistola- ¿o si?- se la puso al pelirrojo en las sienes, quien lo miraba sin mostrar ninguna emoción, apretó el gatillo, Yuriy cerró sus ojos, escuchó el ruido que salía del arma, un leve y casi insonoro click, volvió a abrirlos y miró con sorpresa al pelinaranja- ya te dije que nadie puede matar con esto.

-¿es… de juguete?- tonta pregunta, era obvia la respuesta- entonces ¿sólo querías asustar a Bryan?

-sabes que tengo mucha influencia, con solo haber hecho una llamada, podría tener una de verdad en mis mano- volvió a posar sus ojos en el juguete- lo pensé, creí que era lo mejor, matar a Bryan y quedarme con Kai- Yuriy iba a intervenir, pero el de cabellos naranja siguió hablando- después de que tú rompieras conmigo, me quedé pensando, me di cuenta de algo, y es que jamás tendría una oportunidad con él, así que he decidido olvidarlo…-dejó de mirar el objeto que estaba en sus manos para encarar al lobo- no quiero perderte a ti también.

-Brooklyn- susurró.

-por eso decidí atacar a Kai delante de él, para que se diera cuenta de que lo quiere y lo haga feliz- una lágrima se escapó de sus ojos, aún así, no dejó de sonreír- solo quiero que Kai sea feliz, aunque sea con otro.

-yo…

-¿me darías otra oportunidad?

-…

-está bien, no te preocupes, he sido un idiota, lo sé, no volveré a pedirte algo así.

-si prometes que no vas a hacer ninguna tontería más.

-Yuriy… -por primera vez, su sonrisa desapareció, mostraba confusión- ¿eso es un si?- volvió a sonreír.

-pero sólo si me haces esa promesa.

-claro que si, Yuriy, jamás volveré a meterme entre Bryan y Kai, te lo prometo.

-no es esa la promesa que espero.

-¿Qué?-otra vez confusión.

-lo que quiero que prometas es que no volverás a apuntarme con una pistola, aunque sea de juguete…

-ah… ah, cla… claro ^^u.

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Y así fueron pasando los días, con Bryan intentando conquistar a Kai, como aquella madrugada en que se presentó bajo su ventana de hotel cantándole una serenata, lo que no contaba era con el balde de agua fría que se cayó encima, curiosamente no había sido Kai quien se lo aventó, también estuvo esa noche que reservó una mesa en una marisquería, jamás olvidaría la respuesta del dueño de Dranzer al confesarle que era alérgico a esos bichos, o la mañana en la que una suave música lo despertó, encontrándose el cuarto lleno de globos rojos con forma de corazones, sonrió ante el bostezo del bicolor y su cara adormilada.

Era evidente que Kai no se lo estaba poniendo fácil, pero también era cierto que el fénix jamás le dio un "no" definitivo. No abandonaría por nada del mundo.

Kai se sentía feliz, aunque no lo demostrara, le gustaba los "acosos" del lavanda, y aunque deseaba correr a sus brazos, no quería, se había hecho una promesa, no ponérselo fácil, pero dándole siempre un alo de esperanza.

Pero esos días "mágicos" poco a poco fueron disminuyendo, Bryan ya no le prestaba tanta atención, de echo, se podía decir que Kai era prácticamente invisible para él.

-Bryan…

-…-sin respuesta.

-oye, te estoy hablando.

-…

-¡idiota! ¡contesta!-ni caso- maldita sea- se acercó a él- Bryan….tocó su hombro, la respuesta del dueño de Falborg fue, sin embargo, un golpe que lo lanzó al suelo-Bryan..-susurró mirándolo atónito.

-aléjate de mi, Kai.

-pero…

-no quiero que te acerques a mi, no quiero que me hables, es más, no quiero verte más, no te imaginas cuanto te odio, Hiwatari-observó el semblante triste el Kai- renuncio a este estúpido torneo, mañana mismo me voy de aquí, ¡no! Mañana no, hoy.

-pero ¿Qué te pasa?

-no me pasa nada-dijo mirándole con odio.

-Bry…

-¡que te calles! Dije que no quería que me hablaras.

Se quedó quieto, mirando confundido Bryan, sin decir nada, se acercó a la puerta, la abrió, lo miró unos segundos, y se fue. Bryan se sentó en la cama.

-soy un idiota, un maldito idiota-comenzó a dar golpes en la cama, mientras amargas lágrimas salían de sus ojos.

Kai no se había apartado de la puerta, se apoyó en ella, no sabía si entrar o no, se dio cuenta que había olvidado a Dranzer, pero ¿Cómo entrar con tu cara bañada en lágrimas? Miró un punto fijo en la pared, endureció su rostro, se limpió las lagrimas decidido y sin dudarlo más, entró.

Ver a Bryan en ese estado, totalmente desolado, lo descolocó, quería abrazarlo, demostrarle que a pesar de todo, lo quería, titubeante, se acercó a él, el dueño de Falborg levantó lentamente la cabeza al notar el cálido abrazo, el cual decidió corresponder.

-Kai…-susurró-te amo.

-yo también-lo miró a los ojos-lo siento mucho, no quería hacerte enfadar.

-Kai, tu no has hecho nada, no es tu culpa lo que acaba de pasar.

-¿entonces…?

-no puedo decírtelo, lo único que puedo decirte es que no podemos seguir juntos, no después de lo yo he hecho, porque no quiero que a ti te ocurra nada.

-pero ¿Qué es lo que pasa?

-¡no! Ya te lo he dicho, no quiero meterte en esto.

-pero…

-¡que no, Kai! -Se levantó bruscamente, provocando que el bicolor cayera al suelo- ya te he dicho que no voy a involucrarte a ti.

-¡maldita sea, Bryan! ¿Por qué no confías en mi?-se levantó rápidamente- Solo quiero saber que te pasa, ¡quiero ayudarte!

-¿de verdad quieres saber que me pasa, Hiwatari?-afiló su mirada- está bien- sacó algo de su bolsillo-esto es lo que me pasa-extendió su mano, entregándole al fénix un pequeño paquete.

Continuará.

Y bien, esto fue todo ojala les haya gustado ^_^

Muchas gracias a todos los que leyeron, especialmente a Yue Kokuyoku quien me dejó un hermoso Review, muchas gracias linda.

¡Feliz 2013 a todos!

Nos leemos.