10 – Something

Ese día, temprano en la mañana Makoto había subido a un autobús en dirección a la ciudad para hacer unas compras a petición de su madre, ya estaban por terminarse las cosas indispensables y a ella no le gustaba que faltase hasta el mínimo ingrediente.

Miraba los alrededores, una fina capa de nieve cubría el paisaje, era realmente hermoso; fue en ese momento que sintió la necesidad de estar con alguien, quería compartir aquella vista, "Haru..." no pudo entender por qué apareció aquel nombre en sus pensamientos, ni mucho menos de porque su corazón palpitó bruscamente, ¿qué era eso? ¿Por qué en ese momento? No podía entenderlo.

Bajó en donde le habían indicado, caminó un poco y llegó.

El lugar no era la gran cosa, por lo menos no el mejor centro comercial, pero tenía lo suficiente para abastecer cualquier casa.

—Makoto-sempai, buenos días.

—Ah, Rei. Hola—. Le saludo con una cálida sonrisa.

El chico de gafas miraba unos productos, eso había sido una gran sorpresa para Makoto, el encontrarlo en ese lugar y tan temprano.

—¿También estas de compras?

—Sí—. Rei, a diferencia de Makoto, sólo salió por algunas cosas de uso personal y uno que otro bocadillo.

—¿Te molestaría si lo hacemos juntos?

—En absoluto.

—Bien—. Sonrió nuevamente.

Comenzaron a caminar por los pasillos buscando las cosas que comprarían, hacían comentarios aleatoriamente y reían de vez en cuando.

—Hum... ¿Cuál debería llevar? — Makoto sostenía dos pequeñas latas de conservas.

"¿Por qué lo piensa tanto? Todos saben que la mejor marca es la de su mano derecha", pensó.

—Si Haru estuviera aquí... — Makoto suspiro.

Hasta que había escuchado un "Haru" por parte de él, en toda la mañana no lo había mencionado, ya comenzaba a preocuparse... No, espera, ¿qué? ¿Qué había dicho?

—¿Eh? —¿Quizás había escuchado mal?

—Por lo general, Haru es el que me ayuda a elegir. Es un experto en esto…— Su expresión estaba llena de melancolía.

—¿Makoto-sempai? ¿Cómo pudo recordar eso? —Lo miraba con atención.

—¿Hm? —Y como si hubiera sido arte de magia salió de sus pensamientos.

—Acaba de decir que Haruka-sempai siempre le ayuda en estas cosas…—Explicaba, aun mirándolo detenidamente. —Usted pudo recordad eso—. Su expresión cambio por una de alegría.

Él simplemente observaba las conservas, una sonrisa débil se dibujaba en sus labios, sin prestarle atención a la efusividad de Rei.

—Makoto-sempai, opino que debería llevar esa—. Rei señalo la lata de su mano derecha, era mejor dejar el tema del recuerdo.

—Ah sí, gracias, Rei— Hasta ese momento lo miró y le regalo una sonrisa. Siguieron avanzando.

—¿Y por qué Haruka-sempai no está con usted?

—Bueno... No quise despertarle, aún es muy temprano. Además, no me pareció correcto, él tiene cosas que hacer.

"Aun después de todo realmente lo sigue cuidando mucho," pensó. El celular de Rei comenzó a timbrar.

—¿Si?— Le dio la espalda a Makoto y se alejó unos pasos.

—Rei-chan, ¿qué haces?

—Estoy haciendo unas compras.

—Ya veo. ¿Me compras unos dulces?

—No.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Porque no, Nagisa-kun. Aún es muy temprano para pensar en comer dulces. Nos vemos—. Colgó y suspiró pesadamente.

—¿Quién era?

—Era Nagisa-kun, quería unos dulces.

—Ya veo. Deberíamos llevarle unos.

—Makoto-sempai, no debería mimarlo.

—¿Eh? ¿Mimarlo? No lo hago.

—Sí lo hace, es como sí usted fuera la madre y Haruka-sempai el padre—. Comenzó a reír discretamente.

—¿Eh? ¿Ese tipo de imagen damos? —Dejó la pregunta al aire, pensando que sólo había sido un pensamiento.

Rei por su cuenta termino su risa en seco, maldición, ¿quizás lo había incomodado?

—Por favor, olvide lo que acabo de decir, no fue mi intención…

—Ah, no te preocupes, está bien. Entiendo que olvides mi estado actual—. Sonrió sin ganas.

—Lo siento, Makoto-sempai—. Intento disculparse.

—Más bien, debería ser yo quien me disculpe, por no recordar todo aun.

—Makoto-sempai…

Después de eso las compras fueron en silencio, el ambiente se había tornado un poco incómodo, Rei se sentía culpable por ello.

—¿Ya terminaste tus compras? —La canasta de Makoto estaba relativamente más llena que la de Rei.

—Ah, sí.

Pasaron a la caja y salieron del pequeño centro comercial. Una ventisca los recibió al instante. La nieve que cubría la ciudad poco a poco iba amontonándose, quizás por la noche caería más nieve, eso sería perfecto. Makoto miraba el paisaje asombrado.

—Es tan lindo…— Fue casi un susurro.

—Sí…— Rei respondió. Miró al chico de reojo, tenía una sonrisa. No supo el por qué pero en ese momento se veía, ¿adorable? Haruka debía ser en verdad suertudo por tener al chico día tras día y ver ese tipo de expresiones... Jaja ¿pero qué pensaba?

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Haruka se levantó pesadamente esa mañana, se quedó en la cama unos momentos sin pensar en nada, simplemente veía a un punto inexistente en el techo de madera, aquel que había visto diariamente durante varios años.

Decidió levantarse y darse una ducha, de aquellas que te relajan y te hacen pensar detenidamente en las cosas.

Fue hasta el baño, quitándose la ropa miró al cesto, estaba la playera de Makoto, la observó durante unos segundos y decidió echar todo el contenido a la lavadora.

Dejó trabajando aquel aparato mientras él se duchaba.

Después de lavarse entró a la tina, aquella donde esperaba que el agua terminará por reconfortarlo, durante esos días no se había sentido mejor al estar ahí, ah, hace tanto que no había sentido eso, aquel sentimiento de no saber qué hacer...

Dejó que su cuerpo se hundiera, miraba como el movimiento del agua distorsionaba el techo, ¿qué debía hacer ahora? ¿Las palabras de Rin eran ciertas? ¿Él podía hacer qué Makoto recordara todo sin tanto esfuerzo? No lo sabía, no sabía nada. La ira lo invadido por un momento, se sentía inútil por no poder ayudar más a ese chico.

A falta de oxígeno salió a la superficie, ya no se escuchaba el sonido del motor de la lavadora. Recostó su cabeza en la orilla de la tina cerrando los ojos por un momento, escuchó un "click" parecido al sonido que se hacía al momento de abrir una puerta, abrió nuevamente sus ojos esperando ver a Makoto entrar por esa puerta, pero más rápido se dio cuenta que eso no pasaría, el sonido había sido de la secadora, sí, ahora la ropa también estaba seca, quizás la decepción que sentía diariamente también se volvería parte de su rutina. Debida acostumbrarse a sentir eso. Cerró los ojos una vez más.

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Los chicos caminaban despacio en dirección a la estación de autobuses, para que Makoto pudiera regresar a casa.

De pronto un perro pasó corriendo a lado de Rei, sorprendiéndolo un poco.

—Makkou... — Pronunció y corrió detrás de él.

Rei lo observó sin entender que pasaba y de igual forma lo siguió.

Ese perro, le parecía tan familiar, esas patas, ese color, ¿de donde lo conocía? Más bien, ¿en qué momento de su vida lo había visto? Corría detrás de él, sin importarle mucho.

—Bien hecho... —El perro se detuvo frente alguien. —Hola, Makoto. Ha pasado un tiempo.

Makoto intentaba recuperar un poco de aire, inhalaba y exhalaba mientras tenía sus manos sobre sus rodillas.

—¡Makoto-sempai! —Rei llegaba de la misma forma.

En ese momento levantó la mirada encontrando a alguien con un balón de baloncesto, sus cabellos se movieron con el viento y sus relucientes dientes brillaban con la tenue luz solar.

—¿… Kisumi...? —Dijo como un susurro y varias imágenes tomaron forma en su cabeza, cada una detrás de otra, todas referentes al chico que estaba frente a él.

—Me alegra saber que me recuerdas, y sin necesidad de decirte algo.

¿Cómo olvidar semejante sonrisa? El perro que había seguido antes se acercó a él, comenzando a olfatearlo.

—Makkou...

—¿Makkou...? — Kisumi y Rei hablaron al mismo tiempo.

—Este perro… siento que lo he visto en algún otro lado…— Se agachó para quedar a la altura del perro, le acaricio la cabeza y lo miraba con melancolía.

—Vi a este pequeño y me pareció divertido jugar con la vara, nunca pensé que se te haría conocido—. Acortaba la distancia que había entre ellos. —Hola, un gusto, soy Kisumi, amigo de Makoto, cómo pudiste notarlo.

Se presentó con Rei y este le devolvió el gesto amablemente.

—Makoto-sempai, parece que encontró una buena compañía; me adelanto.

Y aquel chico que se había mantenido estudiando al perro como si fuera la cosa más interesante del planeta observo a Rei.

—¿En verdad? Te acompaño a la estación…

—No, así está bien—. Lo interrumpió. —Puede que descubra más cosas de su pasado con Kisumi-san.

Antes de pudiera decir algo se despidió de él, avanzando en dirección a la estación.

Los dos observaron como el chico desaparecía entre la multitud, después un silencio se adueñó del lugar.

—Bueno, estaba por encontrarme con Rin para un partido, ¿quieres venir? No creo que le moleste.

—Yo… No sé si debería, tengo que…

—¡Oh, vamos! ¡No seas aguafiestas! ¡Vamos, vamos! — Aun y ante las oposiciones de Makoto fue arrastrado por él.

Caminaron unas cuantas calles, el estar con aquel chico de cabello rosa le había servido para recordar un poco más de la secundaria, aunque fueran pocas cosas pero eran algunas divertidas.

Llegaron a un parque, algunas partes estaban cubiertas de nieve, pero parecía que la cancha de baloncesto estaba intacta, a excepción de los alrededores.

—¡Hey, Rin! —Kisumi llamo la atención del joven que observaba su celular detenidamente.

—¡Llegas tarde! — Le reclamaba una vez que lo vio.

—Pasaron unas cosas durante el camino y mira a quien me encontré—. Señalaba a su costado.

—¡Makoto! — Estaba algo sorprendido al verlo tan temprano, no era algo común, a decir verdad.

—Fue una coincidencia, ¡no es genial! Podremos jugar los tres.

—Ah, seguramente no conoces a este tipo, ¿eh?

—Eres terrible, Rin—. Se quejó ante el comentario. —Pero para tu información, Makoto recordó todo de mí, sin necesidad de decirle.

Rin lo miró sorprendido, ¿había recordado todo acerca de él? Una pequeña esperanza creció en su pecho, era posible que dentro de poco ya pudiera recordar todo, ¿verdad?

Después de unas cuantas palabras más se dispusieron a iniciar el juego, arreglándoselas para que pudieran jugar los tres. El cuerpo de Makoto parecía moverse solo, no sabía que también era hábil en ese deporte, y nuevamente imágenes de lo que pudo ser su pasado aparecían, una detrás de otra pero esta vez de forma más natural.

El tiempo había pasado y ni siquiera lo habían sentido, aquella convivencia fue algo nuevo para él, algo que necesitaba para sentirse un poco mejor, extrañamente no sentía la necesidad de querer recordar todo, no se sentía agobiado por ello, ¿eral alguna extraña habilidad de Kisumi? ¿O era la refrescante actitud de Rin? No lo sabía, pero se sentía un poco mejor, dejando aquellos problemas de lado por un segundo.

Comenzaron a caminar, hablando de lo buenos que eran para dar pases y cosas así, y también criticaban en lo que fallaban hasta que pasaron por delante de una escuela, sí, era la secundaria Iwatobi.

—¡Uwaa! ¡Cuantos recuerdos! —Miró a los chicos. —Aunque Rin no estuvo para formar parte de ellos.

—Estabas en Australia para ese entonces—. Miró la escuela con detenimiento.

—Sí, estaba en Australia—. Volvió su mirada al más alto. —Pero no recuerdo haberte dicho de esto antes.

—¿Es así?— Soltó un pequeño bufido. —Parece que encontrarme con ustedes dos me a ayudado a recordar varias cosas.

El celular del peli rosa comenzó a vibrar, atendió la llamada mientras los otros dos hablaban.

—Lamento esto, Makoto—. Tomo un respiro y continúo. — Contarle del accidente…

—No, está bien así, he podido recordar varias cosas.

Ahora que lo mencionaba, todos hablaban acerca de su amnesia, de los recuerdos que debía mantener, pero nadie le había dicho acerca de lo ocurrido o el porqué de su estado actual, absolutamente nadie, ¿era algo que no debía saber? ¿O simplemente lo habían olvidado?

—Rin…—Los dos hablaron al mismo tiempo, aunque Makoto prefirió callar, en cualquier otro momento le preguntaría del accidente.

—Vayamos a la estación todos juntos—. Y sin esperar respuesta los llevo a rastras, tan común de él.

Caminaban tranquilamente en dirección a la estación, todas las chicas los miraban como si fueran idols o modelos, aunque era de esperarse, Rin sabia como vestirse y Kisumi llamaba la atención de forma natural, ¿pero él que tenía que ver en todo eso? Simple, estaba rodeado de ellos dos. Se sentía un poco apenado ante la situación pero no podía hacer nada, al final de cuentas.

—Haru…—Rompió el silencio. —Debe estarla pasando muy mal, ¿cierto?

—Kisumi…— Rin intento detenerlo, lo que menos quería era que tocara ese tema, ya ellos lo arreglarían a su manera, pero era algo inevitable.

—¿A qué te refieres?

—Esto es algo que ya dije hace mucho tiempo pero…— Se detuvo recordando aquellas palabras.—Cuando los conocí por primera vez pensé que eran como hermanos, era obvio que estaba equivocado—, rio un poco ante su afirmación—Ustedes siempre se han entendido a un nivel completamente diferente… Es como si sus corazones estuvieran conectados.

—Y el romántico soy yo—. Dijo Rin restándole importancia a lo que había dicho. —Son amigos de la infancia, eso es todo.

—Haru me dijo lo mismo, en ese entonces. —Miró a Makoto. —No puedo imaginarme lo mal que la debe estar pasando.

Y ahí estaba nuevamente, aquella relación casi incompresible para los demás que tenían, ¿de qué trataba su relación entonces? ¿Era más que una amistad? No sabía que pensar.

—Aunque si me lo preguntaran ahora, supongo que los dos serían más como una pareja de ansíanos—los chicos lo miraron sin entender a que se refería, —ya saben, apoyándose el uno al otro y una convivencia donde ya no hay problema alguno. ¿Por qué no lo pensé en ese entonces?

—Entonces esa clase de relación aparentamos, ¿eh?

—Sí, una pareja muy estable, a decir verdad.

—Kisumi, no digas cosas innecesarias.

Siguieron su camino riéndose del gran descubrimiento que había hecho, el trayecto de esa forma se volvió más ameno.

—Kisumi—.Llamo la atención del joven, quien estaba por subir al tren de regreso. —Nosotros tomaremos otra dirección, aquí nos despedimos.

Y como fue, se despidieron prometiendo algún otro día jugar nuevamente.

Aunque no sabía lo que planeaba Rin, Makoto le siguió la corriente. Pasaban las calles en silencio, no era algo incómodo pues ya había cierta confianza entre ellos, pero claro, se conocían desde hace años, ¿cómo podría haber un aire de desconfianza?

—Llegamos.

Se detuvo frente a un edificio, parecía otra escuela, las puertas estaban cerradas, claro, eran vacaciones, debían estar cerradas.

—¿Esto es…?—Preguntó después de observar el lugar.

—La Primaria Iwatobi, donde me hice amigo de ustedes—. Después de decir aquello fue en dirección trasera de la escuela donde se miraba un árbol con las ramas secas. —Creo que fue por esta época.

Lo dijo a la nada, parecía más bien que se lo recordaba a él mismo.

—Cuando llegaste y te trajimos hasta aquí—. Lo susurro, completando la oración de Rin.

—¡Lo recordaste!

—También fue aquí donde nos dijiste que te irías a Australia—. Makoto tenía una mirada triste, no era algo que le hubiera gustado recordar ya que en esa época fue un tanto doloroso para él. —Lo recuerdo…

—Eso es fabuloso, ¿no? Poder recordar de a poco tu pasado—. Tenía una gran sonrisa en su rostro.

—¿Pero por qué sólo te puedo recordar a ti? —Apretó más las bolsas en las que llevaba los víveres. —Todo es tan borroso, pareciera que faltara un fragmento de eso, no sé con quién estuvimos cuando dijiste lo de Australia, sólo hay una silueta, no puedo saber quién es, ¿por qué?

Rin se quedó mudo, realmente esa confesión le había tomado por sorpresa, pensaba que al recordar algo lo hacía por completo, vaya que estaba equivocado, es más, eran recuerdos que involucraban a Haruka, ¿acaso no quería o no podía recordarlo? Pero que tonterías pensaba, claro que quería recordarlo.

—Rin…—Nuevamente tomo la palabra. —Anoche tuve una pesadilla… No, un recuerdo— Se corrigió a si mismo. —Ahora es un poco más claro, ¿salvamos a alguien de un rio?

Lanzo la pregunta, y como algo fugaz también lo recordó, lo tenía presente, como si hubiera pasado apenas unos meses, era de las pocas veces que había visto a Makoto tan desesperado, no era como en ese momento, tenía una expresión dolorosa, pero no más. Se quedó en silencio, pensando en lo que iba a responder.

—Todos hablan acerca de los recuerdos que debería tener, lo importantes que son para mí—. Tomó aire—. Pero nadie me dice lo que ocurrió como para que terminara en este estado.—Lo miraba directamente a los ojos, esperando al fin, que le diera una respuesta a todo. —Dime, ¿es algo que no debo saber? ¿O simplemente lo han olvidado?

Hasta sonaba irónico viniendo de él, olvidar lo que les había pasado, claro, como sería algo tan fácil. Miró de nueva cuenta en dirección al árbol, y con una sonrisa regreso su mirada a Makoto, comenzando a avanzar en dirección a la estación.

—Después de todo… Hay cosas que Haru debe decirte directamente.

Y con eso llegaron a la estación. Rin al no tener nada mejor que hacer decidió acompañarlo hasta su casa, también para dar la explicación a su madre del porque la hora en la que llegaba, debieron perderse el desayuno, ¿no?

Las risas se escuchaban, Rin lanzaba cada comentario tan random que en verdad le divertía, sentía que había sido una eternidad desde que reía de ese modo; tanto era su estupor por el momento que no se dio cuenta cuando llegaron y mucho menos la existencia de la persona que estaba ahí parado.

—¡Haru! ¡Buenos días! —Rin saludo normalmente. —Tome prestado a Makoto por un momento, pero está de regreso.

—Rin—. No sabía si saludarlo o fulminarlo con la mirada, cualquiera de las dos no sonaba tan bien para él. Al ver a Makoto reír de esa forma con él… algo en su pecho comenzó a doler, era aquel mismo dolor que había sentido tiempo atrás, como le encantaría saber que era.

—Haruka, buenos días.

—Bien, ahora que ya está en casa me voy—. Dio media vuelta. —Ustedes dos tienen mucho de qué hablar, ¿de acuerdo?

Y con un ademan se despidió de los dos, dejándolos sin palabras, observando cómo se perdía entre el camino.