Siento el gran retraso en actualizar, pero no me sentía para nada inspirada con este fic. De hecho lo he tenido que volver a leer desde el principio para poder retomarlo. Espero no estropearlo demasiado y que os siga gustando. Gracias por leerlo y dejar review, animan mucho :).
(Gracias a mi team por animarme a continuar :P)
Esa tarde, después de salir de trabajar y al poco de llegar a su apartamento, la abogada recibió un mensaje de Rick, preguntándole si cenaban juntos en su loft así que allí estaban ahora, en el loft del escritor, teniendo una bonita velada. Castle había preparado una lasaña especial, que según él, solo él sabía preparar.
-¿Y bien, te ha gustado la cena? – preguntó, deseoso de saber la opinión de Kate acerca de su lasaña.
-Estaba muy rica – asintió ella, antes de dar un sorbo a su copa de vino. Lo cierto es que esa lasaña era la mejor que ella había probado, pero no quería alimentar más el ego del escritor.
-¿Muy rica? – Dijo él, casi ofendido – ¡Vamos, estaba deliciosa! No, mejor que eso.
Ella rodó los ojos, intentando comprimir una sonrisa.
-¿Y cuándo aprendiste a hacer esa lasaña? – preguntó, ahora curiosa.
-Hace unos años estaba haciendo las investigaciones pertinentes para poder escribir el primero de los libros de Derrik Storm, que conocerías si te hubieses leído – dijo, de nuevo haciéndose el ofendido – y me hice amigo de Domenico, el dueño del mejor restaurante Italiano en Nueva York, él me enseñó a prepararla.
-Así que…. Una receta que solamente conocías tú – dijo ella, mirándolo divertida.
-Bueno, la receta era suya, pero yo la ha mejorado – dijo él totalmente convencido, levantándose para recoger la mesa.
Ella simplemente rió, divertida, y se levantó para ayudarle a recoger.
-Te reto a una partida al Minecraft – dijo él, de repente.
-¿Al qué?
-No me digas que no sabes lo que es – Ella se encogió de hombros inocentemente – Es un juego de la PS4, te gustará.
-Oh, si quieres jugar, juega tú, a mí no me gusta jugar a esas cosas – él hizo una mueca, torciendo sus labios hacia abajo – Además, tengo trabajo Rick, algunos nos lo tomamos más en serio que otros.
-Como quieras – dijo él, alzando ambas manos – Pero algún día me pedirás jugar.
Ella rodó los ojos de nuevo y se dirigió hasta la entrada, donde anteriormente había dejado su maletín con el material que necesitaba para repasar los casos, y después se puso a trabajar en la mesa del salón que quedaba al lado de la ventana. Mientras tanto, Rick encendió el televisor, enchufando la consola y comenzando su juego, con los auriculares puestos para no molestar a la abogada.
Ésta se quedó observándolo durante unos minutos, pensando en lo diferentes que eran el uno del otro. Sus vidas eran diferentes. Suspiró pensando si eso no resultaría un problema a la larga, esperando realmente que no fuese así ya que jamás se había sentido tan viva y feliz como se encontraba ahora con él.
Sacó los papeles de su caso, Green Enterprise. A tan solo unos días del juicio, tenía todavía mucho por lo que trabajar. Cualquier otro abogado hubiese pensado que ya lo tenía todo preparado, pero quizás eso era lo que diferenciaba a Kate del resto de abogados. Se tomaba bastante en serio su trabajo, le gustaba repasar una y otra vez todos los datos, no dejarse ningún cabo suelto para así, poder defender bien a sus clientes ante cualquier acusación que la parte contraria pudiese realizar. Sin embargo, los informes del caso de la custodia de Alexis que Ed, su secretario, le había conseguido esa tarde, sobresalían en su maletín y ella no podía concentrarse en su 'gran caso'. Dejó los informes de Green Enterprise de lado y empezó a ojear el caso de Alexis. Miró al escritor, que seguía centrado en su juego.
Comenzó a leer. Alexis, tal y como le había contado Rick, tan solo tenía 7 años por aquel entonces así que no había estado presente en el juicio ni nadie le había preguntado con quién quería vivir. Según los informes, Meredith provenía de una familia adinerada así que, el nivel económico que la actriz pudiese facilitarle a su hija era un aliciente para que su hija se marchase con ella. En ese caso la actriz y el escritor estaban empatados, pensó Kate, pues aunque él no provenía de una familia adinerada, por aquel entonces ya había escrito varios best sellers y, obviamente, no tenía ningún problema en mantener a Alexis y darle una buena calidad de vida, mejor de la que cualquier niño puede tener. Continuó leyendo el informe, encontrándose datos que Rick ya le había contado a ella. Realmente el abogado que había defendido al escritor había hecho una verdadera chapuza. Pasó a los siguientes informes, encontrándose una información que hasta ese momento desconocía.
Suspiró, indignada porque Rick no le hubiese contado aquello, y se levantó de la mesa. Se paró al lado del escritor, sin embargo él no le prestó atención, ya que seguía centrado en la pantalla del televisor. Ella bufó, si creía que podía jugar así con ella, es que realmente Richard Castle no la conocía. Se dirigió hasta el televisor y presionó el botón de la esquina inferior, apagándolo.
-¿Por qué has hecho eso? – preguntó él, totalmente confuso, quitándose los auriculares.
-¿Por qué narices no me has contado esto? – preguntó ella, alzando los papeles y sin hacer caso a las protestas de él.
-¿De qué me estás hablando?
Ella le tendió los informes que tenía en la mano y él comenzó a leerlos, a pesar de que la confusión no desapareció de su rostro.
-¿Es el caso de Alexis? – Preguntó - ¿Estás trabajando en él?
-Sí, es el caso de tu hija – dijo ella, cruzándose de brazos – Me estoy jugando el puesto en mi bufete, tratando de trabajar en ese caso por ti, cuando yo ya tengo mi propio caso y tú me ocultas información.
-Kate, cálmate – le pidió él, volviendo a echar un vistazo a aquellos papeles - ¿Qué es lo que te he ocultado?
Ella le quitó los papeles de las manos, todavía más molesta.
-Me dijiste que no habías conseguido la custodia de Alexis porque el abogado que te defendía te traicionó – Él asintió, sin decir nada, esperando a que Kate continuase ya que él seguía sin entender su cabreo – Aquí dice claramente que había cargos contra ti, cargos que se pusieron en tu contra para conseguir su custodia.
Bufó de nuevo ante la mirada, todavía más confusa ahora, del escritor, y comenzó a leer.
-Comportamiento agresivo, robo… ¡Joder Rick, robaste un caballo a la policía de Nueva York! – dijo, devolviéndole los papeles – Para después pasearte con él desnudo por Central Park.
-Vale, puedo explicar todo eso.
-No – dijo ella, alzando la mano y llevándosela a la frente – No quiero que me expliques nada ahora.
Estaba demasiado alterada, necesitaba irse, estar sola y pensar en todo esto, pensar si seguir adelante con el caso de Rick o no. Claramente Alexis lo estaba pasando mal y no tenía la culpa de lo que su padre hubiese hecho.
-Esos cargos tienen su explicación, además, después de eso conseguí que me los retirasen gracias a mi amistad con el alcalde.
Kate sacudió su cabeza, dirigiéndose a recoger sus cosas. Para colmo él creía que abusar del poder de su amistad con el alcalde estaba bien para poder retirar sus cargos y poder salirse con la suya. A ella le molestaba terriblemente ese abuso de poder. Él intentó agarrarla del brazo para hablar, pero ella se zafó, escapándose cuanto antes del loft del escritor.
Una hora más tarde, las lágrimas de su rostro se confundían con el agua de la bañera, al sumergir todo su cuerpo dentro de ésta. Estaba claro que el hecho de que ambos fuesen de mundos bien diferentes, ya había comenzado a ser un problema entre ellos. Sacó la cabeza del agua, echándose todo el pelo hacia atrás y apoyó su espalda en el respaldo de la bañera. No sabía cómo el escritor había podido llegar a su vida y ponerla patas arriba de ese modo. Ella antes vivía tranquila, es cierto que a su vida le faltaba ese toque de emoción que él le daba, pero al menos no lloraba metida en la bañera como estaba haciendo ahora. Y eso solo lo había provocado él. Kate se había enamorado de Rick y no podía evitar sentirse de ese modo al ver cómo sus mundos chocaban, haciendo que se alejasen el uno del otro.
Unos minutos después salió de la bañera. Se secó y se puso un pijama limpio, para después meterse en la cama. Vio cómo su móvil se iluminaba sobre su mesilla y lo ignoró, como llevaba haciéndolo desde que se había marchado del loft del escritor. Intentó dormir, pero no lo consiguió, era incapaz de conciliar el sueño después de la discusión que había tenido con Rick, ella no quería alejarse de él pero todo le resultaba muy frustrante. El timbre sonó, sacándola de sus pensamientos.
Cuando abrió la puerta, tal y como se había imaginado, Rick estaba esperándola al otro lado.
-Por favor, déjame explicarte – pidió él. Estaba totalmente serio y en su rostro se podía ver un tono de preocupación.
Ella no dijo nada, simplemente se retiró de la puerta y dejó que pasase. Fue hasta el sillón donde se sentó, encogiendo sus piernas y abrazándose a ella misma. Rick se sentó a su lado y comenzó a hablar.
-La acusación de comportamiento agresivo fue porque pegué al tipo que se estaba acostando con Meredith. No lo culpo a él de eso, era Meredith la que estaba casada, no él, pero tuvo un comportamiento jocoso cuando los descubrí, por no hablar de que se habían estado acostando en muchas ocasiones mientras Alexis estaba en casa, jugando en su dormitorio. No debí pegarle, pero no lo pude evitar. Y si me preguntas ahora te diré que no me arrepiento.
Kate le escuchaba, quizás comprendiendo un poco más a Rick ahora.
-A pesar de todo, fueron un par de puñetazos, solo que obviamente tendieron a exagerarlo todo en el juicio – aclaró él – Y lo de robar el caballo a la policía… Está bien, quizás eso no tenga mucha justificación, me emborraché, me bañé en el lago de Central Park y cuando salí mi ropa ya no estaba. Era pasearme completamente desnudo o pasearme a caballo completamente desnudo y… preferí lo segundo – dijo encogiéndose de hombros.
A pesar de seguir algo enfadada, Kate no pudo evitar reír ante aquella confusión.
-Debiste habérmelo contado – dijo ahora, volviendo a ponerse seria.
-Lo siento. Pero no creí que fuese relevante, además, es estúpido cuando lo que realmente hizo que no me diesen a mí la custodia de Alexis era que Meredith no quiso. Quiso hacerme daño y lo consiguió.
Kate se quedó en silencio, sabía que en el fondo tenía razón. De haber tenido un buen abogado que lo defendiese, Castle habría ganado sin duda aquel caso.
-No me gusta que utilices tus influencias con el alcalde, o cualquier otra persona con la que tengas enchufe – confesó ella. No estaba dispuesta a que las diferencias entre ellos les alejasen más.
-No lo volveré a hacer.
-Hay otras formas de divertirse Castle, no emborrachándote y tirándote al lago de Central Park, teniendo que utilizar después tus influencias para quitar esos cargos – dijo ella, sacudiendo la cabeza.
Él asintió, sonriendo ahora.
-Ahora tengo con quien divertirme – dijo, guiñando un ojo, haciendo que ella sonriese también – Kate, quiero que sepas que valoro mucho lo que estás haciendo, con el caso de Alexis, es muy importante para mí, pero…
Ella contuvo el aliento, pensando que ahora venía la parte mala, donde le decía que no quería estar con ella o algo. Un miedo realmente estúpido quizás pero no pudo evitar sentirse así.
-Kate, el caso que tienes entre manos ahora es realmente importante para ti, no quiero que renuncies a eso.
-Quiero ayudarte – insistió ella – Quizás ni siquiera es necesario que deje el caso de Green Enterprise.
Él se acercó a ella y alcanzó sus labios con los suyos propios. Después de sellar su reconciliación con un beso, Kate rodeó a Rick por el cuello, abrazándose a él. No quería dejarlo escapar, le estaba costando admitir este sentimiento, pero quería a aquel hombro como no había querido a ningún otro.
