Los personajes no son de mi invención si no de la excenlentísima Stephanie Meyer (Amy: Yo quiero a mi Edward!). Solo los utilizo por diversión y también para tener una escusa para mi misma (a mi madre no le vale) para estudiar.
-Bella, por favor...
-¡No! ¡Por favor, no!- las lágrimas se empezaban a acumular en mis ojos.
-Te encontraré- aseguró y su firmeza me descolocó.
-Yo...- no me dejaron terminar. De la nada, sentí como mis pies dejaban de apoyarse en el suelo y empezaban a flotar. Miré hacia abajo y vi que el suelo que se encontraba debajo mía había desaparecido dando lugar a un gran agujero. No me dio tiempo de nada mas. Un fuerte viento aspiró dejando atrás eso pequeño parque y mi misterioso visitante.
Todo se volvió oscuro y frío. Costaba respirar. Sentí que me ahogaba...
Rápidamente me incorporé con el sudor recoriendome toda la sién y el corazón latiendo a mil por hora. Tenía la respiración entre contada, así que para tranquilizarme cerré los ojos y respiré ondo varias veces. Aunque costó un poco, lo conseguí pero no fue del todo. Aún sin abrir los ojos, atraje las rodillas hacia mi pecho y apoyé mi cabeza en ellas.
¿Qué me pasaba? ¿Es qué no voy a dormir tranquila? ¿No va ha haber una noche en la que no tenga ese sueño? ¿Qué significaba? ¿Quién y qué quería la sombra? Y sobretodo... ¿Qué tiene que ver conmigo?
Tenía que pensar seriamente lo que iba a hacer, porque no sabía si iba a ser capaz de poder aguantar toda mi vida -o parte de ella- así, aunque sea una semana mas.
Además lo peor de todo es que no se lo podía decir a nadie. "Madre, Padre quiero plantearos una question que me tiene en vela por las noches. No os preocupes, no es nada; solo un sueño en la que un misteriosos muchacho me llama, pero lo extraño es que no lo conozco y da la casualidad que no me asusta si no todo lo contrario." Dios, no. Me iban a tomar por chiflada y me iban a encerrar.
Solté un suspiro resignada. Por ahora no iba a sacar nada. Tendré que esperar hasta mañana para tener la mente mas despejada.
Poco a poco me fui incorporando y abrí los ojos. La habitación estaba suavemente iluminada por la luz de la luna casi vacía, que podía entrar por la ventana con las cortinas corridas. Pasé la mirada por la habitación y vi un vulto a los pies de mi cama y supe inmediatamente que era Seth, dormido. Sonreí. Estiré un brazo hacia la mesita de noche para coger el móvil y mirar la hora, cuando bostecé y no lo reprimí, reproduciendolo sonoramente. Cuando lo cogí, encendí la pantalla vi que eran las 3:27a.m. Así que volví a dejar el móvil en su sitio, me acomodé mejor en la cama y cuando apoyé mi cabeza sentí algo duro como crujía. Rápidamente me levanté y encendí la luz de la lámpara que se encontraba a mi lado. Miré al causante y vi un trozo de papel doblado. Lo desdoblé y vi escrita una nota con una caligrafía hermosa.
Lo siento mucho, amor, el no poder estar ahí contigo cuando te despiertes.
Me ha surgido un asunto importante.
Intentaré venir lo antes posible.
Damián.
Suspiré. Otra vez igual. No sabía ni porqué me hacía ilusiones tonta. Desde hace unos meses Damián se ha vuelto un poco mas reservado. Ya no era el mismo de antes. Aunque lo amara, esto me molestaba bastante. Pero ya se había ido y no podía hacer nada, así que me volví a acomodar en la cama (después de volver a pargar la luz de la lámpara) dejando la nota, junto con mi mano derecha bajo la almohada.
Pasó poco tiempo antes de volver a caer profundamente dormida de nuevo.
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A partir de ahí los días empezaron a pasar hundiéndome de nuevo en la rutina. Pasó un mes y 15 días desde la visita de Damián y no se volvió a presentar. Todas las noches, después de preparar para dormirme y cepillarle el pelo a Seth, me sentaba en el alféizar de la ventana esperándolo, a veces leyendo e incluso cuando no tenía ganas me quedaba mirando las pocas estrellas que se podían distinguir, mientras pensaba. Pensaba en lo que fui, en mi infancia, en lo poco que recordaba de mi infancia, ¿por qué? Por mas que lo intentaba los recuerdos eran borrosos y si intentaba esforzarme mucho me entraba un dolor de cabeza insoportable. Por ejemplo, mis cumpleaños. Recordaba, mejor o peor, casi todos mis cumpleaños. Si, casi. Mi cumpleaños número 7 era el último que recordaba. Bueno, vale, se podía decir que era muy chica, pero ¿no devería preocuparme cuando no tenía ni recuerdo, ni foto, ni video, ni regalos... algo, referente a mi sexto cumpleaños cuando todo mis cumpleaños habían sido festejados? Ese... vacío en mi mente no me gustaba nada, me hacía sentir... como si me faltara algo. Por una parte no quería recordar nada, ¿si no lo recordaba era por algo? ¿podría ser que había presenciado algo traumático y mi mente lo ha olvidado para poder seguir? Ante eso, era mejor que se quedara en el olvido. Pero... por otro lado, ¿Por qué sentía en mi corazón un vació enorme, cómo si no estuviera completa? ¿Por qué en el fondo de mi corazón, en los mas hondo de éste, sentía que me faltaba alguien? Por mas que pensaba por qué me ocurría esto, no hayaba el motivo. Por mas que intentaba buscar solución, no se me ocurría ninguna. Estaba cansada de esto. Y además, si a esto le añadimos mi sueño, (o pesadilla) mi cabeza era un cacao de tanta confusión. ¿QUIÉN ERA ESE JOVEN?, me preguntaba una y otra vez. Pero para mi frustración no tenía ni una mísera respuesta o incluso una pista, por que, sí, tenía la firmeza (la tuve una noche después de despertarme de la pesadilla cansada de la incertidumbre de no saber nada de él) que lo iba a encontrar. Pero ¿por donde empiezo si no sabía nada de él? El mundo es muy grande, pero aunque me costara toda vida yendo de un lado para otro, lo encontraría. Tampoco me podía olvidar de mi otro problema. Mis padres. ¡Era imposible irme con ellos como mi sombra! ¡No podía salir a dar una vuelta tranquila, ¿podría viajar por el mundo detrás de un desconocido?! Imposible.
En esos momentos en la ventana pensaba, también, en el presente. Un presente muy aburrido. Por dios, ¿todo el día metida en casa? Bueno, perdón todo el día metido en casa o casa de Jess. ¡El mundo es enorme y me tenía que quedar en una casa! La casa me quedaba chica, ¡tenía que conocer mundo!
No había vuelto a coincidir con la señora Pigg y la señora Blurry, aunque por un lado estaba agradecida ya que no tenía ganar de otra cena formal. Por otro lado... la conversación que tuvieron...Todavía no me quitaba de la cabeza mi forma de actuar... ¿Quién demonios eran los Cullen? ¿Por qué me puse así? ¿Qué tenía que ver ellos? No quería volverme paranóica pero la verdad me empezaba a preocupar mi estado mentar. ¿Por qué tantas preguntas sin contestar?
Auch.
Durante el mes, sin que nadie se diera cuenta investigué un poco sobre la misteriosa familia pero no fue mucho lo que pude conseguir. Solo que era una familia de 7 intengrantes, aunque uno no pasaba mucho tiempo en casa, ya que viajaba mucho; que el padre es un médico muy bueno en su trabajo y la madre una gran diseñadora de interiores; y por últimos que sus hijos eran adolescentes. Ya está. Bueno, además del apellido, pero ni nombres (no sabía por qué no lo decían), ni dirección, ni edad... nada más. Muchas veces había rondado por mi cabeza la idea de ir a visitar al Doctor Cullen al hospital, para así poder disipar un poco mis cuestiones; pero rápidamente la deseché, no me iban a dejar ir ya que si me ponía enferma o si me pasaba algo venía un médico a casa (Lo dicho ¡La casa de me queda chica!) y no se podía escapar, seguro que me pillarían. Así que de nuevo estaba atada de pies y manos, sin saber que hacer.
Y por último también pensaba en... en mi futuro...por dios, ¿a quién engaño? ¡¿Qué futuro tenía?! Había veces en las que me imaginaba con 40 años soltera en mi habitación con 8 gatos. Una vieja solterona que no había salido de la casa con la único compañía de sus gatitos llagando un momento en las que me volvería loca y hablaría con ellos como si fueran personas.
Ahora mismo, me encontraba caminando por el pasillo para llegar a mi habitación aunque iba mas lenta ya que tenía un libro en mi mano derecha abierto y lo estaba leyendo mientras avanzaba. Estaba metida en el mundo de Orgullo y Prejuicio cuando me choqué contra alguien causando que me cayera de culo.
-Lo...lo siento- me disculpé rápidamente mientras me incorporaba. Alcé la mirada y me encontré con la mirada fulminante de Ágatha. Ágatha era una criada que llevaba trabajando 4 meses en la casa y desde que llegué no sabía por qué pero me odiaba. Y la verdad, a mi tampoco me caía muy bien. Su pelo caía como una cascada dorado por su espalda y sus ojos eran de un color negro intenso. Su piel, no llegaba a la mía pero si era clara.
-No se preocupe, señorita- escupió las palabras mientras inclinaba un poco la cabeza.- ¿Desea algo?
-N-no nada- y con otra inclinación de cabeza se marchó hacia donde iba. Giré mi cabeza y miré como se iba por el pasillo y doblaba en una esquina, escapándose así de mi mirada. Su actitud me molestaba un poco, la verdad.
Sin mas dilación seguí mi camino hacia mi habitación.
Llegué y entré a dentro y allí me encontré con Seth tumbado en el suelo.
-Hola, amigo- lo saludé y de su parte vi como movía sus orejas, significando que me había escuchado, pero no se movió.
Con una sonrisa, dejando atrás lo acontecido con Ágatha, me dirigí hacia el escritorio y dejé el libro encima, habiendo antes memorizado la página. A continuación, sin ganas de salir, me dirigir al vestidos para coger una chaqueta ya que aunque fuera Abril, durante esta época todavía hacia un poco de frío. Cerré la puerta y me dirigí hacia la salida.
-¿Vienes?- pregunté a Seth, dándole la opción también a quedarse; pero como me imaginaba no se lo tuve que repetir, rápidamente se levantó y se colocó a mi lado.-Pues vamos- le sonreí.
Y anduvimos el camino hacia la puerta principal, pasando antes por el despacho de mis padres. Por lo que me habían dicho, hoy mi madre tenía una reunión pero mi padre estaba en casa. Me paré enfrente de la puerta y di dos toques, sonando a continuación un esperado "Adelante". Abrí la puerta y vi a padre en su escritorio detrás de una torre de papeles.
-¿Qué sucede?- preguntó una vez que me reconoció, con el semblante serio.
-Padre, venía a pedirle permiso para ir a Cosmic´s
-¿Sola?
-No, no. Jess me acompañará, por supuesto.
-Si es así, adelante- y volvió a su papeleo.
-Gracias- susurré y me marché rápidamente de allí y ya sí me fui a la puerta seguida de Seth.
Llegamos al coche y el chófer me abrió la puerta.
-A Cosmic´s, por favor- pedí mientras me acomodaba en el asiento, con Seth a mis pies.
-Ahora mismo
El camino pasó en silencio y cuando llegamos el chófer (que creo que se llamaba Tom) me volvió a abrir la puerta. Bajé y delante mía vi la tienda mas famosa de esta pequeño pueblecito. Esta un edificio enorme donde te podías encontrar montones de ropas, zapatos, bolsos, complementos... todo lo que necesitabas de la moda.
Pude definir en la puerta la figura de mi amiga Jess por su pelo, que al reconocer ésta me saludó con un movimiento de mano. Con una sonrisa me acerqué a ella y al llegar a su lado me abrazó.
-Que empieze a temblar las paredes de la tienda porque ya llegamos- exclamó mientras se reía, causando que la acompañara.
-Vamos, que comienze el terremoto- la seguí mientras me enganchaba a su brazo pero antes de dar dos pasos me di la vuelta y soltandome de Jess, me agaché para quedar a la altura de Seth- Esperame aquí, ¿vale?- le acaricié la oreja derecha. Éste se colocó a la derecha de la puerta de entrada, sentándose en sus patas traseras mientas movía su cola de un lado a otro y soltaba un ladrido causando que soltara unas risitas-Muy bien
Ya sí, me levanté y me volví a Jess que en ese momento se encontraba mirando algo en su móvil pero que no le gustaba porque tenía el ceño fruncido.
-¿Ocurre algo?- inquirí.
-¿Eh? Ah, no nada- se sobresaltó al escucharme guardando rápidamente el móvil en el bolso.
-¿Vamos?
-¡Claro!
Y dirigiéndole una última mirada a Seth y ver que seguía en su sitio, entramos.
Cinco pantalones...tres faldas...seis blusas...dos vestidos...tres camisetas...y varias cosas mas que no me acordaba, tenía ahora mismo en mi brazos mientras esperaba a que un probador de la tienda se quedara libre. A Jess le había perdido la pista hace unos 10 min cuando miraba una blusa, al darme la vuelta no la encontré por mas buscara por toda la multitud de gente. Llegó un momento en el que cansada de buscar con la ropa en mano de un lado para otro me paré aquí. Ya la buscaría cuando acabara. Total, no se va a perder. Esperé otros 5 min mas, antes de que uno estuviera vacío y rápidamente entré a él.
Ya dentro me fui cambiando pero por mas que lo hacía, la verdad, no me convencía nada.
Acababa de subir la cremallera del unos de los vestidos (color rojo sangre con una escote palabra de honor que me llegaba por el medio muslo) cuando escuché la voz de Jess llamándome.
-Estoy aquí- le dije mientras sacaba la cabeza por la cortina para que me viera. Ésta miró a su alrededor y cuando me localizó vino muy alegre hacia mí.
-¿Te ha probado toda la ropa?
-No. Me queda tres blusa y un pantalón
-A ver... ¿Qué tienes puesto? ¿O es que estás en ropa interior?
-No, tengo un vestido. Mira.- y abrí la cortina del todo. Sus mirada me recorrieron todo el cuerpo mientras sus ojos parecían salir de sus órbitas.
-¡Isabella estás genial!-exclamó mientras con una mano me hacía dar un vuelta para verme mejor. Mis mejillas rápidamente se ruborizaron.- Salte, para que te vea mejor. Este vestido te hace ver muy guapa- y ahora con sus dos manos me hizo salir de ese pequeño lugar. Inmediatamente me arrepentí. Las personas que estaban ese lugar (hombres y mujeres) se me quedaron viendo, causando que mis mejillas se volvieran del color del vestido. Así que volví a dentro, dejando a Jess confundida.
Iba a cerrar de nuevo la cortina para cambiarme, cuando dislumbré algo a lo lejos que me dejó petrificada. No podía ver mucho por toda la gente que había pero ese no mucho a mi me dejó en mi sitio. Era una persona de estatura baja ya que lo único que podía ver era su pelo... pero ese pelo me recordaba algo. Ese pelo era de un negro intenso y corto, causando eso que las puntas apuntaran cada uno a un lado. Eso, me recordaba algo. Pero siempre que pasaba eso, no podía saber qué. Así que dispuesta a poder quitar esta neblina de mi mente empecé a andar hacia esa persona. Necesitaba respuesta.
Me daba igual los gritos de Jessica a mi espalda, el que la gente me mirara, el ir descalza...Tenía que encontrarla. Con el corazón a mil por hora, aparté a la gente para dirigirme al lugar donde la había visto.
Por fin respuesta... por fin ya no mas vacío...por fin se acabó esa marea de sentimientos que no yo sabía por qué...por fin
Solo doblar la esquina, solo eso...Vamos...
Y lo hice.
Pero... se esfumó.
No estaba.
¡¿Qué?! No...No podía estar pasando esto...no...
Con las lágrimas acumulándose en mis ojos empecé a buscarla por todos los lados... pero no estaba...se había ido.
Dios...
Sin saber realmente que hacer me dirigí, otra vez, hacia los vestidores con la mirada en el suelo y arrastrando, un poco, los pies. Sentía las lágrimas acumuladas en mis ojos, queriendo salir; pero no la iban a dejar salir.
¿Por qué?
¿POR QUÉ?
Diablos, ¡¿Por qué me pasa esto?!
-¡Isabella, ¿qué te pasa?!- escuché como me llamaba mi amiga pero su voz me sonaba muy lejana. Ja, que irónico. Me lo pregunta ella para que le responda. Pero ¿cómo? Si ni yo mismo lo sé. -Estas muy blanca
Me empezaba a doler la cabeza a horrores. Ese pitido volvía a mi.
Que alguien me aguantara, durante el camino mis piernas se habían convertido en gelatina. No podía sostenerme yo sola.
-Isabella...-escuché mientras sentía mis piernas desfallecer pero antes de que pudiera caer al suelo alguien me cogió.
-Señorita, ¿se encuentra bien?
No, quería decir. Mi cabeza era un lío de pensamientos pasando todos a la vez para ser procesados. Pero tenía un límite sentía como si fuera a explotar. Pero no podía decir nada, ¿cómo iba a explicar esto? Lo mejor era que me olvidara de esto, para cuando estuviera sola y ahora fingir.
-N-no, no es n-nada- dije mientras me incorporaba (con mucho esfuerzo)
-¿Está segura?- me di la vuelta para agradecérselo. Era un señor de unos 40 años, calvo y arrugas al rededor de sus ojos que me miraban con preocupación.
-S-si, solo fue... una bajada de tensión.- intententé sonreirle pero no me salía- Muchas gracias, por haberme agarrado.
-De nada. Si es así, tenga cuidado-me sonrió pero, de nuevo, no pude devolversela y se marchó.
Tengo que olvidarlo, me recordé a la vez que me giraba para ver a mi amiga. La pillé mirándome, pero ésta no reflejaba preocupación si no seriedad pero que rápidamente cambió cuando me vio.
-¿Cómo estás?
Tengo que olvidarlo
-Bien- mentí, odiaba hacerlo pero no tenía otra opción.
No tenía ganas de nada así que me fui a recoger mis cosas para irnos.
-Isabella-me llamó mientras terminaba de recoger lo mío. La verdad, no tenía ganas de hablar, pero hice un esfuerzo, no se merecía eso
-Dime
-¿Vamos a irnos?- no podía confiar en mi voz así que simplemente asentí- Pero ¿y el vestido?
Y caí en la cuenta. ¡Todavía llevaba el vestido rojo, y encima, iba descalza! ¡Maldición! Tenía que cambiarme y rápido.
En el menor tiempo posible, me cambié a mi ropa que traía y dejé todo en su sitio. Y ya sí, nos dirigimos a la salida. No hablamos en nada mas, tras esas palabras. Cada una estaba en sus pensamientos. Y lo prefería, no quería hablar ahora mismo con nadie.
Salimos al exterior y mi mirada buscó frenética a Seth que lo encontró en el mismo lugar que lo dejé. Al verme rápidamente vino hacia mi y siento que no era la misma frotó su mejilla en mi pierna, para demostrarme que estaba ahí; cosa que le agradecía con toda mi alma. Lo necesitaba.
-Nos vemos...- empecé a despedirme para marcharme rápido de ahí, sin poder mirarla a la cara.
-Amiga, ¿seguro que estás bien?
-Si, no te preocupes. Nada mas que llegue me acuesto a descansar.- pude sentir su mirada clavada en mi nuca, pero intenté hacer como que no notaba. Pasaron unos segundos en silencios cuando respondió:
-Si, es así, vale. Nos vemos.
-Adios- y me marché sin volver la mirada hacia atrás.
Rápidamente entre en el coche y éste se puso en marcha. El camino pasó en silencio, mientras a mi mente se formaba un revoltijo de pensamientos. Desesperada como estaba, cerré los ojos y en mi interior intenté contar para relajarme y pensar en otra cosa.
Uno...Dos...Tres...Cuatro...Vacio...Cinco...Soleda d...Seis...Recuerdos...Siete...Peinado...Ocho...Pr eguntas...Nueve...Dolor...Diez...Angustia...
¡No servía nada!
Entonces, el coche paró enfrente de casa y sin despedirme, y lo mas rápido que pude, me dirigí hacia mi habitación. Abrí la puerta y la cerré de un portazo, olvidandome de todo lo demás, y me tire en la cama. Y como si eso fuera la clave de la caja fuerte, todo lo que tenía escondido en mi interior agazapado, aguardando para salir, esperando para inundarme, me rodeó por completo dejándome en una neblina proporcionada por mi mis misma; mis temores, mis sueños, mis sentimientos, mis problemas... Todo a la vez vino a mí.
Un nudo se me formó en mi garganta, haciendo que me costara bastante respirar y las lágrimas empezaron a salir por mis ojos, llegando a parecerme que se iba a inundar la habitación. Por mi garganta, dejandolo ir libremente, salían sollozos desgarradores.
La neblina me estrujó, en el lugar donde tenía el corazón, causandome daño a la vez que en mi cabeza se instalaba ese dolor de cabeza que tanto conocía.
No se cuanto tiempo pasé llorando, o simplemente tirada en la cama junto a Seth, que se acostó junto a mí y no se movió, sintiendo la calidez de su cuerpo haciendome sentir que no estaba sola; cuando el cansancio cayó sobre mí, quedandome dormida.
XxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxXxX
Los días volvieron a pasar, pero esta vez, por mas que lo intentaba, lo juro; no podía quitarme de la cabeza lo que ocurrió...¿Qué demonios? Lo que no puedo olvidar es mi vida, toda mi vida. ¿Qué me estás pasando? Había veces en las que sentía...sentía que no era de aquí. Que no podía encajar en las piezas de este rompecabezas. Haber, no me malinterpreteis quiero mucho a mi mejor amiga, Jess. Es mi única amiga verdadera. También tengo un novio al que amo con locura al igual que él a mí. Tengo una enorme mansión, mucho dinero...¡Dios, me estoy volviendo loca! ¿Enserio? ¿Gran casa, dinero? Yo no soy así.
Mayo entró de forma silenciosa y sobre todo, calurosa. Las temperaturas habían subido bastante en solo pocos días. Ya era hora de empezar a guardar la ropa de invierno para poner en su lugar la de verano.
Para este verano había intentado por los medios convencer a mis padres para ir de viaje América, particularmente Seattle. Ese lugar desde siempre me había atraído mucho la atención. Pero ahí si que no. En ese aspecto se habían cerrado en banda y no cambiaban de parecer. Ni si quiera se podía hablar de eso, se ponían furiosos.
Me encontraba en este momento en la biblioteca, sentada en el escritorio mientras leía un libro, con el mentón apoyada en mi mano derecha cuando unos toques en la puerta me sobresaltaron. Alcé la mirada del libro para posarla en la madera con el ceño fruncido. No esperaba a nadie.
-Adelante
La puerta se abrió y de ella apareció Joel, con una reverencia con la cabeza avanzó unos pasos.
-¿Qué ocurre?
-Señorita Isabella, una joven desea veros.
¿Una joven?
-¿Sabes quién es?
-No señorita. Es la primera vez que la veo.
¿No la conoce? ¿Quiere verme? ¿Para qué?
-Hazla pasar, por favor.
-Si- y con otra reverencia salió de la habitación. Pasaron unos minutos cuando la puerta se volvió a abrir a una joven de mas o menos mi edad. El pelo lo tenía de color marron, rizado llegandole hasta los hombros. Tenía la mirada plantada en el suelo. La miré mas fijamente.
Me sonaba de algo pero no sabía de qué...Entonces, alzó sus ojos y los fijó en mí. Pude ver como era sus ojos marrones.
Me sonaba...
Algo que hizo me dejó en mis sitio. Al conectar nuestras miradas vi como sus ojos se aguaron y lágrimas empezaron a salir de sus ojos. ¿Por qué llora?
-Bella...-susurró.
¿Cómo...? Bella... al igual que mi sueño...pero...¡¿Cómo puede ser eso?! ¿Conocía al joven de mis sueños? No eran la misma persona, porque ella era una mujer. ¿Por qué ambos me llamaban así?
-Yo...- de repente las palabras no salían de mi boca, se me había olvidado como hablar.
-Bella...-volvío a repetir. Quería decirle que dejara de llamarme así ya que cada vez que lo escuchaba causaba que mi corazón saltara-Bella...- seguía parada en mi sitio sin saber que hacer y entonces, con las lágrimas todavía recorriendole en rostro, corrió hacia mí y me abrazó con fuerza. Confundida, como estaba, no se lo correspondí. Ella al darse cuenta se alejó de mi. -¿Bella?
Era hora de conseguir respuestas.
-Lo siento, pero yo... no sé quien eres- intenté arreglar un poco lo ocurrido, pero al momento de decirlo me arrepentí. Sus ojos, rojos por el llanto, se llenaron de dolor y desesperación.
-No...-decía una y otra vez, mientras negaba con la cebeza- Bella, por favor, dime que no es verdad
Tuve que apartar la mirada, no podía aguantarla.
-Lo siento...
-No...es mentira...¡es mentira!-dijo frenética. Se acercó a mi y con sus dos manos hizo girar mi cara para verla a los ojos- dime que no es cierto. Tienes que saber quién soy.
Ojalá lo supiera.
-L-lo si-siento
-Mentira...mentira...Dios, ¿no me reconoces? ¡Soy tu mejor amiga! ¡Nicole Dean!
Buenos días mundoooo! ¿Qué tal les va? ¿Os gustó este cap?
Bueno, pues esta es una de las respuesta del juego *redoble de tambores* ¡NICOLE! jejejjejeej ¿No se lo esperaba nadie? ¿en serio? =D lo sé soy mala pero sorry, no puedo decir nada
Hay algo que quiero comentar...¿Qué pasa? ¿Por qué nadie acertó en el Juego? ¿No os lo esperáis? Eso es ¿bueno o malo? Este fue el resultado:
Rose-4/Emm-4/Alice-4/Edd-1/Jake-1/Abuelita de Bella-1
Muchísimas gracias por eso Reviews. Son la energía que necesito para ESCRIBIR.
-Diana -Misumi Hyuuga -kathyms13 -PAOLITHA12 -brujcullen -SilviaSony -tefi98 -eddiellove -gesykag -isa Kathe -Debii Hale -TattusC13 -FloR KelleR -isa28 -kmi -Gaby Rivera -namy33-casiepl -ang -SolitariaCullen -satorichiva -mar -kimilavel -Nadiia16 -camila -Asuen -maleja twihard -chochidelanicullen -orora97 -Alexiita-Pattinson-Cullen -Alexandra Cullen Hale -Maru-Li Tsukiyomi -saori cullen*si se me olvida alguien avisadme* MUCHAS GRCIAS A TODAAAAS-Y también a todas las lectoras anónimas.-
MUCHOOOS ABRAZOS DE OSO (MADE IN EMMETLAND) Y BESITOS A TODAAAS
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