Holaaaaaaa.

Un día más, un cap. más

Bueno, ¿qué pensais que pasará ahora que tenemos a los 4 fundadores juntos? Para averiguarlo, solo tenéis que leer.

CAP. 9 Las preliminares

Después de caminar toda la mañana, llegamos al castillo de Merlín al atardecer.

Nada más salir de la espesura del bosque, divisamos las torres y la muralla del majestuoso edificio.

- Gracias a Dios – dijo Rowena – Este viaje ha sido pesadísimo. Estoy reventada.

- Venga, no seas flojucha, mujer – le respondió Godric, riendo

– Si no ha sido para tanto - le apoyó Salazar.

- ¿Flojucha, yo? – contestó mi amiga, en tono desafiante. – Mañana en las pruebas, Helga y yo os demostraremos lo flojuchas que somos ¿verdad, amiga? Os apuesto a que conseguimos más puntuación que vosotros.

Yo no pude menos que darle mi total apoyo a Rowena, después de todo, era mi mejor amiga. No obstante, dudaba mucho que pudiéramos superar a esos dos chicos, que sin duda, eran más hábiles y experimentados que nosotras.

Llegamos a las puertas del castillo, y nada mas atravesarlas, nos quedamos con los ojos como platos. Allí había al menos dos centenares de jóvenes magos y brujas, todos con la intención de entrar a formar parte del grupo que recibiría las enseñanzas de Merlín. Ante esto, incluso Salazar y Godric, parecían un poco preocupados.

- Parece que vamos a tener mucha competencia. – dijo Godric.

Parecía nervioso, pero al mismo tiempo, parecía que estaba deseando empezar. Por nuestra parte, Rowena y yo estábamos tan nerviosas que las rodillas nos temblaban. En cuanto a Salazar, era imposible saber si estaba nervioso o no, porque su expresión era neutra; pero apretaba con fuerza la varita en su bolsillo, como rogándole que no le fallara cuando llegara el momento.

Al poco rato de nuestra llegada, Apareció un hombre en un balcón de la torre más baja. Era un hombre muy anciano, alto y delgado, ataviado con una túnica azul oscuro. Tenía una larga barba blanca, que le llegaba casi hasta las rodillas.

- ¡¡Helga, es Merlín!! – dijo Rowena.

- Todos a nuestro alrededor, que oyeron en comentario de mi amiga, se apresuraron a mirar emocionados hacia la torre.

En ese momento, el gran mago se dispuso a hablar. Se apuntó con su varita a la garganta, para amplificar su voz.

- Queridos jóvenes. Estáis aquí para aprender todo lo que yo tengo para enseñaros. Y yo os aseguro que lo aprenderéis. No obstante, es imposible enseñárselo todo a todos. Por eso, me temo que voy a tener que seleccionar a un pequeño grupo de entre vosotros. Para eso tendréis que pasar una serie de pruebas eliminatorias. De momento, os sugiero que esta noche descanséis. Mañana será un día muy largo y duro para todos. Las pruebas comenzarán al amanecer.

Tras estas palabras Merlín se retiró, y las 200 personas que allí había, comenzaron a cuchichear emocionados.

Se formaron grupos y se hicieron hogueras para pasar la noche en los jardines. Esa noche nadie (ni siquiera Godric) pudo dormir. Al amanecer, Merlín salió a donde todos nosotros le esperábamos nerviosos e impacientes. Nos comunicó que antes de las pruebas, realizaríamos una especie de examen preliminar (también eliminatorio) para descartar a aquellos que no tenían poder o conocimientos suficientes para superar las pruebas.

Merlín conjuró una especie de tienda, y uno a uno nos hizo pasar. La tensión los nervios, se palpaban en el aire.

Mi turno llegó antes de lo que esperaba. Haciendo un esfuerzo por no salir corriendo, entré en la tienda, donde el anciano mago me esperaba. Temblando como una hoja, me senté donde el me indicó.

- Bien, señorita Hufflepuff, ahora tendrá usted que manejarse con la criatura que hay en ese cofre. Si tiene la bondad…

Me indicó con un gesto que me levantara y me situara ante el enorme habitáculo de madera. Después indicó a un elfo doméstico que lo abriera.

Del cofre se irguió amenazante una persona, un hombre de unos dos metros de altura, con una antorcha y un hacha en las manos. Se acercaba hacia mí, gritando:

- Bruja, deberían quemarte por practicar brujería.

Yo no sabía que hacer. No podía atacar a un muggle, eso sería un delito. Cada vez me ponía más nerviosa, y estaba paralizada.

Entonces lo comprendí: Un hombre de 2 metros no podía caber en un cofre tan pequeño. Tenía que ser una criatura mágica. Una con poder para transformarse. ¿Pero cómo podría hacer para devolverla a su forma original? Aquel ser transformado en humano se acercaba cada vez más, hasta que por fin di con la solución: ¿qué era lo que más miedo me daba?

- ¡¡Ridiculus!! – grité.

Al recibir el hechizo, el ¨muggle¨ fue impulsado hacia atrás, y cayó de nuevo dentro del cofre, convertido en una voluta de humo. Se trataba solo de un boggard.

- Extraordinario, señorita Hufflepuff. Ha superado usted la prueba. – dijo Merlín, sonriendo. – Puede marcharse.

Salí de la tienda, para dirigirme hacia donde estaban esperándome mis amigos. Puse la cara más triste que pude.

- ¿Qué tal te ha ido, Hel? – preguntó Rowena, preocupada.

Al ver mi cara, como es evidente, todos pensaron que no había pasado las preliminares. Así su sorpresa fue mayor, cuando un segundo después empecé a saltar y gritar:

- ¡¡Lo he logrado, he pasado!!

- Eres un mal bicho, nos habías asustado – dijo Godric sonriendo.

- Lo se. Ese era el plan – contesté.

Yo fui la primera de nosotros en pasar las preliminares. Después le tocó el turno a Salazar, Rowena, y finalmente, Godric. Todos pasaron la prueba sin ningún problema.

Tras las preliminares, ya solo quedábamos 50 personas.

--

Espero que os halla gustado. Gracias por leer. Hasta el próximo capítulo.