Capitulo 10: Eres mía
PV Eriol
Por lo que la situación era la siguiente, Tomoyo llorando de la rabia, Shaoran hecho una furia y ¿qué es eso, Thuskisiro y Sakura besándose?…Esto no va a acabar bien.
Cuando Tomoyo al fin llego a mi altura me di cuenta de lo realmente afectada que estaba, las rupturas nunca son fáciles pero estaba seguro que algo mas había pasado ahí arriba. Me dolía verla así y quería consolarla pero estaba en una completa tesitura ya que mi mejor amigo también podía meterse en problemas a solo unos poco metros mas allá. ¿Qué hago? esa era mi duda, hasta que Tomoyo me la resolvió.
-Eriol, ¿qué está sucediendo ahí?. - Me dijo mientras se limpiaba las lagrimas y miraba sorprendida hacia donde se encontraban nuestros amigos.
-Pues lo que ves.
-Y que haces ahí parado, vamos.- Dijo mientras salía corriendo en dirección a la cafetería; por lo visto su mayor prioridad ahora mismo era detener el desastre que se estaba a punto de producir.
-o-
PV Sakura
Cuando llegue a la cafetería Yue ya estaba esperándome en la puerta, me acerque a él y le salude con dos besos.
-Buenas Yue, has llegado pronto.
-Hola Sakura, no quería hacerte esperar.-Me respondió en un tono muy dulce aunque sin perder su masculinidad, pero aun así no era capaz de olvidar los besos de Shaoran de la noche anterior ni lo que me dolió el motivo por el cual me los dio. ¿Por qué coño siempre lo ha tenido que hacer todo tan complicado?
Aunque perdida en mis pensamientos, estaba a punto de decirle a mi acompañante que pasáramos dentro, cuando sin esperármelo sentí como unos cálidos labios se aferraban a los míos en un tierno beso. No sabía cómo reaccionar la verdad estaba perdida, anoche mi sueño era este, el sentir los labios de Yue en los míos, ¿pero porque no me sabían bien?, ¿por qué no estaba disfrutando de este beso?, en el fondo de mi subconsciente lo sabía y era todo por culpa del gilipollas de Li, de sus besos, del tacto de sus labios que se habían quedado grabados a fuego en los míos, y esa marca era ya imborrable.
No habíamos roto el contacto aun cuando escuche la voz de Li, dios esto ya era lo último, que pretende mi subconsciente volverme loca. Me quede sorprendida al sentir como Yue se separo de mi de manera brusca por lo que abrí los ojos y me encontré con que mi subconsciente no era el que me quería jugar una mala pasada, si no el destino, al ponerme justo enfrente de mí en este momento a la única persona que menos quiero ver pero que más ronda en mis pensamientos, y este no era otro que el cretino de Li.
-Suéltala.-Grito Li lleno de ira.
-¿Por que debería hacerlo, Li?.-Le pregunto con superioridad Yue.
-Suéltala antes de que te parta la cara, desgraciado.-Dijo Shaoran cada vez mas enfadado.
-No.- Dijo Yue aferrándome más a su cuerpo con la mano que tenía en mi cintura.
En esto Li se abalanza contra Yue asestándole un puñetazo en toda la boca, partiéndole el labio, cosa a la que Yue respondió y se enzarzaron en una pelea que yo no sabía cómo parar, mi cuerpo no respondía, y mi voz no quería salir, solo quería que pararan y que Li estuviera bien.
Cuando mi desesperación estaba en su punto más álgido, como ángeles caídos del cielo aparecieron Tomoyo y Eriol, el cual se metió en medio de los dos y consiguió agarrar a Shaoran, el cual estaba sangrando por la comisura del labio. Tomoyo asustada se puso a mi derecha e intentaba tranquilizarme, cosa que ahora mismo ni la mayor concentración de tila y valeriana en una infusión podrían conseguir.
-Ya basta.-Grito Eriol sujetando a su amigo por los brazos.
- Él empezó primero.-Escupió Yue como queriendo evadir toda parte de culpabilidad sobre lo ocurrido.
-Ella es mía, te queda claro. - Soltó Li al tiempo que se libraba de las ataduras de Eriol. Se acerco a mí y de forma brusca me sujeto del brazo y con bastante fuerza me arrastro con él ante la mirada atónita de mis amigos y de Yue.
Tiró de mi mientras que atravesábamos el parque de los cerezos, su agarre empezaba a doler pero las palabras seguían sin salir de mi boca, pero tenía que echarle coraje, no podía permitir que me siguiera arrastrando a su voluntad hasta vete a saber dónde.
-Suéltame Li.-Le impuse.
-No.-Fue su única y tajante respuesta
-Me haces daño.-Le dije sin obtener otra respuesta que la que ejerciera menos fuerza sobre mi brazo.
Llegamos a su coche, el cual estaba aparcado en una de las salidas al norte del parque que daba a una calle bastante tranquila, pero donde se encontraban las mejores librerías de la ciudad.
Me llevo aun agarrada por el brazo a la puerta del copiloto, y la abrió con su mano libre.
-Sube.-Me dijo en un tono bastante brusco, ¿pero que pretendía, de verdad creía que me iba a ir con él sin una explicación?.
-¿A dónde vamos Li?.-Fue lo único que salió de mi boca, ¿dónde estaba la Sakura decidida, que sabia enfrentarse a Li, cuando más la necesitaba?
-Sube ya.- Me volvió a repetir en ese modo autoritario y exigente.
Me subí al coche, me senté y abroche el cinturón de seguridad mientras el cerraba mi puerta y rodeaba el coche por la parte delantera para llegar a su respectivo asiento.
Una vez sentado en su asiento arranco el coche y sin dirigirme la palabra arranco rumbo a un destino completamente desconocido aun para mí.
-o-
PV Tomoyo
Me quede mirando a Eriol completamente atónita por lo que acababa de pasar ante mis ojos, por lo que pude deducir algo más que una tontería fue lo que paso anoche y esta relacionado con estos tres. Al menos toda esta situación había conseguido que olvidara mi reciente encontronazo con el capullo de mi ex-novio , si por fin ex-novio, pero ese no era el momento para divagar, ya que mientras yo estaba sumida en mis pensamientos, Eriol estaba lidiando con un muy cabreado Yue.
-¿Quién coño se cree tu amiguito para partirme la cara y encima llevarse a Sakura por la fuerza?.- Saltó Yue a Eriol como reprochándole lo sucedido.
-Mira no tengo ni idea de lo que pasa entre esos dos, pero te aseguro que si mi "amiguito" ha hecho esto tendrá sus motivos.-Le dijo Eriol intentando mantener la calma. -Así que te aconsejo que te alejes de Sakura.
Sin darle tiempo a contestar, Eriol me tomo de la mano de forma firme pero delicada y me dirigió hasta su coche, la verdad que después de todo lo sucedido solo tenía ganas de salir de ahí.
Subimos al coche y se puso en marcha dejando atrás a un Yue completamente desconcertado y bastante cabreado.
-¡Dios mío! la que se ha liado en un momento .- Dije ya mas aliviada al salir de allí y al sentir el confort del coche de Eriol.
-Ya ves.-Me respondió el también más calmado
-Si al menos hubiéramos sabido que ha sucedido, podríamos haber impedido esto antes.- Solté con un deje de tristeza al recordar la cara de desesperación que tenía mi mejor amiga hace solo un momento.
-Yo lo sabía.- Me dijo Eriol.
-¿Cómo es que lo sabías?.- Le pregunte ansiosa por saber cuándo se había enterado y de qué manera, ya que mi querida Saku no había soltado prenda y dudo mucho que se lo contara a él y a mí no, ¿o se lo había contado?.
-Me lo conto Shaoran antes de que bajaras del piso de tu ex.-Me alivie al oír eso de boca de Eriol, Sakura jamás me haría eso.
-¿Y qué hacia Shaoran contigo?.
-Le llame yo, quería saber que había pasado entre ellos dos anoche.- Y antes de que yo pudiera formular más preguntas que saciaran mi curiosidad me conto todo lo sucedido hasta el momento en que yo llegue a escena.
Justo acabó de contar a la vez que aparcaba el coche en la plazuelita donde estaba mi casa. Bajamos del coche y nos dirigimos hacia arriba hasta que nos topamos con la puerta del piso donde me pare para buscar las llaves dentro del bolso.
Una vez dentro nos acomodamos en el sofá y nos abrazamos, la verdad que al menos yo necesitaba su contacto, ya que era el único con el que me sentía segura y después de todo lo sucedido esa era la mejor forma de asimilarlo, ¿o no?.
Pues no a Eriol se le estaba ocurriendo una mejor manera de asimilar mi recién adquirida soltería, me separo de su pecho y me coloco la mano que tenia libre en el mentón y me puso de tal manera que podía contemplar sus grandes y ojos azules a través de las gafas que le hacían tan irresistible. Desvié la vista hasta sus labios, esos labios que ansiaba desde hace ya mucho tiempo probar y el pareció darse cuenta ya que lo siguiente que noté fueron sus labios sobre los míos a la vez que me aferraba a su cuerpo con la mano que tenía en mi cintura.
¡Dios! me sentía tan bien, tan viva, el sabor de los labios de Eriol era para mí un autentico elixir que a partir de ahora estoy segura que se convertiría en una adicción. El beso se intensifico y la mano que Eriol tenía en mi cintura se deslizo sutilmente y de manera suave hasta mi muslo donde empezó a introducirla por debajo de la pequeña falda de tela que llevaba puesta. Me estremecí ante el tacto de su mano cálida y el pareció notarlo porque la mano que tenia ahora en mi nuca paso a mi cintura para aferrarme, si era posible, aun más a él. Me sentía en una nube, con todo tipo de sensaciones recorriéndome, pero ya sabía hasta donde llegaría la cosa y sinceramente no pensaba detenerlo, quería que siguiera por lo que le di un pequeño mordisco en su labio inferior y ahí se percato de que yo también tenía ganas de ir más allá…
Termino de introducir su cálida mano por debajo de la falda, ahora por la parte interior del muslo, hasta que llego a su destino, aquella parte de mi anatomía inferior que ya estaba completamente empapada. Me tenía en sus manos y no deseaba otra cosa, comenzó a pasar su dedo de forma furtiva por encima de mi ropa interior pudiendo comprobar cómo mi humedad traspasaba la fina tela. Cuando pensé que por fin se había decido a introducir su mano bajo mi ropa, retiro su mano, llevándose por mi parte una mirada de desaprobación y reproche, que fue respondida con una sonrisa torcida por parte suya, la cual me provocó aun mas excitación. Llevó sus manos a mi camisa y fue desabrochando uno por uno todos los botones hasta dejar al descubierto mis firmes pechos aun ocultos por el sujetador, el cual no tardo mucho en seguir a la camisa que había sido tirada al suelo.
Se acerco con lentitud a mi cuello y empezó a dejar un reguero de besos cálidos y húmedos hasta llegar a mis pezones, a los cuales les había llegado el momento de ser saboreados por esos labios tan deliciosos que ahora me estaban llevando al placer absoluto, mientras con su boca lamia y mordía esos pequeños botoncitos del placer, su mano derecha se coló hábilmente por dentro de mi ropa interior para comenzar a acariciarme el clítoris de tal manera que un escalofrió recorrió toda mi espalda. No se detuvo en su labor hasta que me hizo llegar al orgasmo.
Ahora era mi turno, quería hacerle sentir el mismo placer que me había provocado, por lo que le quite la camiseta y mientras era yo la que hacía un camino de besos por su cuello y abdomen, iba desabrochándole el pantalón para poder jugar mejor con lo que este y su ropa interior ocultaban. Me conseguí deshacer de todos mis obstáculos en tiempo record, ya que las ganas de saborear cada parte de su cuerpo eran demasiadas, por lo que cuando su exuberante hombría estaba ya a mi vista, me fui dirección a ella y comencé a lamerla, saboreando cada parte de su miembro, notando como a cada lametón se estremecía. Termine la introducción y la metí en mi boca, comenzando con movimientos hábiles a masturbarle, cosa que estaba ocasionando que mi querido Eriol soltara pequeños gemidos que a mí me inspiraban a continuar con mi labor. Pasado un momento el me detuvo, me agarro la mano y me dirigió a mi habitación, deseaba sentirlo dentro de mí.
Me quito la poca ropa que me quedaba antes de tumbarme en la cama, se coloco el condón en su miembro erecto y se posiciono encima de mi introduciendo poco a poco su hombría en mi interior, cosa que hizo que se me escapara un gemido que pareció encantarle porque empezó ha embestirme de manera rápida y fogosa, lo que hacía que yo ya no pudiera parar de gemir.
No sé cuánto tiempo paso, pero para mi noción del tiempo fue demasiado poco, cuando ambos llegamos al máximo placer, a ese orgasmo que nos dejo a ambos rendidos, sudados y tirados en la cama, mirándonos el uno al otro, sin que nada mas existiera a nuestro alrededor.
-Ahora vengo.-Dijo Eriol levantándose de la cama, completamente desnudo.
-¿Dónde vas?. -Le pregunte curiosa.
-A por el tabaco.
-Tienes que dejar ese vicio insano Eriol.-Le dije a modo de regañina
-Puede que por ti lo haga.-Y dicho esto se marcho a por su tan ansiado vicio. Al volver a la habitación pude fijarme perfectamente en su anatomía, y vaya anatomía, me quedo tan sumamente embobada que no me había fijado siquiera que junto con el tabaco también había traído nuestra ropa, de la cual me había olvidado y que estaba tirada en pleno suelo del salón.
Dejó la ropa encima de la cama a lo que él se puso sus bóxer y yo mis bragas que aun seguían tiradas en el suelo y su camiseta. Nos sentamos abrazados en la cama, al principio en absoluto silencio disfrutando del momento, hasta que por fin Eriol fue el que habló.
-No me has contado al final que paso con tu ex.-Me dijo mirándome por encima de las gafas.
-Entre unas cosas y otras se me ha olvidado - le respondí con una sonrisa fingida - y de todas formas tu tampoco me has preguntado.
-Pues te pregunto ahora.-Me dijo mirándome pero ahora con una sonrisa picarona dibujada en su cara.
-Si insistes, te lo contare.- Y empecé a narrarle todo lo sucedido en casa del payaso de Yummi.
-Menos mal que te has librado de él, si llego a estar ahí le reviento la cara.-Me dijo Eriol con un deje de mosqueo en su voz.
-Y hablando de hostias, ¿Qué habrá pasado con Li y Sakura?, no han dado señales de vida desde que se fueron.-Esa pregunta la lance mas para mí que para él, pues mi mente recordó lo sucedido esta tarde con ellos.
-Seguro que estarán bien Tomoyo, ya verás que cuando se tranquilicen nos mandaran un whatsapp.-Dijo Eriol manteniendo su entereza y serenidad propias, ante cualquier situación.
-Sí, seguro que si.-Sus palabras consiguieron tranquilizarme, aunque eso no quitaba que siguiera un poco inquieta, pero decidí tener paciencia.
-Te apetece que veamos una peli.-Dijo Eriol sacándome de mis pensamientos.
-Sí, la verdad que estaría bastante bien.-Por lo que dicho esto nos levantamos de la cama, nos terminamos de vestir y nos dirigimos al salón para acomodarnos en uno de los sofás , a esperar que nuestros queridos amigos se manifestaran.
-o-
PV Sakura
Llegamos a su casa, aparco el coche justo en la puerta y paro el motor, todo el trayecto habíamos estado en un completo silencio que envolvía todo a nuestro alrededor. La verdad estaba mosqueada y furiosa ¿Quién se creía que era para arrástrame a la fuerza con él?, estaba a punto de reprocharle ese comportamiento tan absurdo cuando al fin él rompió el silencio.
-¿Se puede saber que hacías con ese payaso?.- No me lo puedo creer, el reprochándome a mí, yo soy la que esta cabreada, acaso se cree con algún derecho sobre mí.
-¿Eh oído bien Li?, creo que te deje ayer bastante claro que no te importa lo que haga con mi vida, con quien yo quede es asunto mío.-Esto era el colmo, me estaba volviendo loca.
-Lo recuerdo muy bien, como también recuerdo que te deje muy claro que tú eras mía, y no iba a dejar que nadie te pusiera una mano encima, ¿o es que acaso se te ha olvidado?.
-No se me ha olvidado Li, solamente lo he ignorado, ¿de verdad te piensas que iba a cumplir una cosa tan absurda?, si ni siquiera me has dicho el por qué de tus exigencias.-Le solté furiosa, de verdad no se que se le pasaba por la cabeza. No sé si lo hizo para que no siguiera hablando o por el mero hecho de cabrearme aun más, pero cuando me descuide ya tenía los fogosos labios de Shaoran atrapando a los míos, he de reconocerme a mi misma que los echaba de menos, a pesar de que otros labios que no fueran los suyos me han besado, el tacto de los de Shaoran sigue marcado en ellos. Me beso con desesperación, como si tuviera miedo a que me alejara de su lado en este momento, pero a pesar de eso, se separo de manera brusca y recordé que durante la pelea Yue le había partido el labio. Le mire y vi que aun lo tenía bastante hinchado.
-¿Te duele mucho?.-Le pregunte ya de forma más calmada, aun no sé muy bien por qué, pero en realidad no deseaba estar en otro lugar que no fuera este.
-Es soportable.- Me respondió de manera algo brusca, no lo entiendo me besa pero luego es un borde conmigo, si solo fuera un poco más sincero con lo que pretende yo…NO, NO, NO, te juraste a ti misma Sakura que jamás volverías a quererle, que jamás volverías a demostrarle lo mucho que te mueres por estar con él , que jamás te volverías a mostrar débil ante él. La voz de mi conciencia era la que me detenía para que no me lanzara a sus brazos, pero aun así, aunque no me pudiera dar el lujo de expresar todo lo que sentía por él en ese momento, tampoco podía evitar querer cuidarlo y curarle esa herida, porque en el fondo sea por los motivos que sea, la tiene por mi culpa.
-Li, deberíamos entrar a curarte esa herida, se te puede infectar.-Le dije con una voz suave impropia de mi y mucho menos hacia él.
-¿Cuándo vas a dejar de llamarme por mi apellido?, me revienta que me llames así.-Sus palabras me dejaron atónita, desde cuando Shaoran quería esa cercanía conmigo, desde cuando le molestaba tanto que lo llamara por su apellido.
-Muy bien, pues Shaoran vamos que te cure.- El afirmo con su cabeza pero en ningún momento me miró. Se bajo del coche y yo le seguí, y nos dirigimos a la puerta de su casa.
Una vez dentro me indico que le siguiera y me llevo hasta su dormitorio, donde ya había estado ayer, me dejo sentada en la cama y es se metió en el baño de la habitación a por el botiquín.
Se sentó a mi lado pero desviando su mirada, ¿Por qué no se atrevía a mirarme?, yo saque del botiquín todo lo necesario para curarle, y me puse a ello, se quejo un par de veces a causa del dolor, pero no me puso ninguna objeción. Cuando finalice él aparto la cajita que yo acababa de cerrar y la dejo en el suelo, y se me acerco decidido, sabía lo que iba a suceder y la verdad lo deseaba, ya no podía evitarlo más, me beso, y aunque ahora el sabor de sus besos estuviera mezclado con el sabor del yodo, no me importaba, solo deseaba aquel beso, sentir su contacto, sentirlo a él.
Me agarro por la cintura y me aferro a su cuerpo, por impulso coloque mis manos en su pecho, y lo acaricie, me deje llevar hasta que nos quedamos sin aire. Nos separamos lentamente, su labio seguía hinchado pero parecía no importarle, parecía de verdad que deseara aquellos besos tanto como yo, pero no podía ser, él me odiaba, me odiaba desde hace mucho tiempo, desde que paso aquello en bachillerato, por eso le lio con esa chica delante de mis narices aquel día, porque sabía que yo le quería y quiso putearme con eso y por eso decidí empezar a odiarle, cosa que no conseguí.
Necesitaba saberlo, necesitaba que me dijera el motivo por el cual me torturaba de aquella manera, aunque me dijera que es porque me odia, ya me da igual, pero el no saber porque hace prisioneros mis labios de los suyos a la mínima oportunidad o porque me reclama como suya, me está volviendo loca.
-Shaoran, ¿Por qué haces todo esto?.-Mi tono de voz sonó a desesperación y así era como me sentía.
-Porque eres mía, ya te lo dije en casa del gafotas.-¿Por qué no puede ser más claro?.
-Shaoran, necesito saber de verdad los motivos, no puedo seguir como si nada cada vez que me besas.
-¿Es que hace falta algún motivo?.-Sus palabras se me clavaron como puñales en mi pecho, de verdad me besaba sin motivo, solo por capricho, ¿qué pasa que ahora la había tomado conmigo y yo era su nuevo entretenimiento?, esto sí que no, se acabo.
-Li, no creas que voy a ser una más de tu lista, solo porque estés aburrido - las lagrimas de impotencia empezaban a recorrer mis mejillas - olvídate de mí, no quiero saber nada mas de ti, te odio. -Y salí de allí, salí de aquella habitación que olía a él, sali de aquella casa y me fui corriendo, corri lo mas rápido que pude sin mirar atrás mientras mis lagrimas seguían saliendo de mis ojos cada vez en mayor cantidad. Tarde un rato pero llegue al parque de los cerezos, donde se encontraba mi coche, aunque estaba exausta, las lagrimas aun no habian dejado de caer, me apolle en mi coche y llore, llore hasta que no me quedaban más lagrimas y cuando vi que era el momento de subirme al coche e irme lejos, cuanto mas lejos de él mejor, vi su coche que me impedia el paso, aparcado justo delante del mio.
Vi como se bajaba y se dirigia donde yo estaba, no quería verlo, quería que se fuera y me olvidara, el hecho de que me estuviera utilizando así, me dolía mucho más que el que me odiara. Se acerco a mi, me abrazo, intente librarme de su agarre, pero el tenía mas fuerza que yo, por lo que me fue imposible.
-TE ODIO, TE ODIO, TE ODI…-No me dio tiempo a terminar, pues sus labios volvieron hacer prisioneros a los mios, mientras mis lagrimas seguian su recorrido. Me separe de él y le mire, en su cara había dibujada una espresion de dolor, no comprendía nada, si no estaba jugando conmigo que quería.
-Sakura, te voy a dejar claras un par de cosas, la primera no vuelvas a largarte y dejarme con la palabra en la boca - su tono era serio - la segunda, que te preguntara si necesitaba motivo no es por que no lo tuviera, solo quería ver tu reacción.
-Y si tienes un motivo, ¿Te importaría decirmelo?.-Mis lagrimas se habían detenido, pero el dolor aun no había desaparecido, tenia miedo de conocer el motivo.
-¿Para qué quieres saberlo?.-Me preguntó en un tono seco.
-Creo que es obvio, ¿o es qué cuando besas a una chica, no te pide explicaciones?.-Le dije ya recobrando mi cordura, o al menos parte de ella, ya que esta situación se me seguía haciendo bastante surrealista, ¿Por qué no puede ser todo como en las películas románticas esas que tanto gustan al resto de las chicas, donde el amor siempre triunfa y donde el principe azul siempre es un perfecto caballero?, el porqué, porque esto es la vida real, y ni el amor todo lo puede, ni existen los principes azules porque todos, absolutamente todos, destiñen y mi caso no iba a ser diferente, no sería la primera ni la única, que se termina enamorando de un auténtico cretino.
-Pues obviamente no, cuando beso a una tía, ya sabe que es lo que busco de ella.- Me soltó con superioridad.
-Vamos que ya se conocen de sobra tu fama de Don Juan y no hacen preguntas.-Le dije yo con un aire de molestia , pero no por sus ligoteos, si no porque se dedicara a usar a las mujeres como si fueran clínex de usar y tirar.
-¿Por qué te molesta tanto que me ande ligando a unas y a otras?.-Me preguntó mirándome con una sonrisa torcida en su boca y con aires de triunfador. Como si cada mujer con la que se ha acostado es un trofeo más del que presumir con sus amigos. Como coño me pude fijar en un tío así, he aquí, en mi la prueba de que el amor te vuelve idiota.
-A mi no me molesta que andes follando con unas y con otras, lo que me jode es que trates así a las mujeres, aunque algunas se lo vayan buscando.-Dije esto dandome la vuelta y quedando de espaldas a él, la verdad estaba molesta y para qué negarlo también algo celosa, pero eso jamás se lo reconocería.
-Pues a mí sí me molesta que andes con otros tios que no sean yo.-Me susurró al oido mientras me pasaba los brazos por la cintura en un intento de abrazo.
-¿Me dirás porqué te molesta tanto que haga vida social?.-Ya de verdad me mataba la curiosidad, porque tanto misterio.
-Algún día puede qué te lo diga.-Dijo antes de darme un beso en el cuello, un beso nada inocente cabe añadir, cosa que hizo que me estremeciera y empezara a sentir un leve cosquilleo en mis partes bajas.
-Pues hasta que no me lo digas, no voy a dejar que me des un beso más.-Dije a modo de incitarle a que me dijera de una vez que se le pasaba por la cabeza. Aunque yo me este volviendo adicta a sus besos, tenía que ser fuerte si quería conseguir mi objetivo, sacarle la verdad. Pero algo me decía que iba a ser una lucha complicada.
-Eso no va así-Me dijo entre beso y beso en el cuello, que me estaban haciendo perder el sentido y la razón, cosa mala en ese momento, el enemigo estaba usando la distracción y yo tenía que mantenerme fría e inexpresiva o terminaria cayendo en su juego.
-¿Y cómo es entonces, Shaoran?.- Le dije girándome hacia él y con voz sensual. A este juego podemos jugar los dos.
-Pues yo te beso cuando yo quiera, y tu no haces preguntas que no debes.-Me dijo acercandose poco a poco a mi.
-¿Y qué pasa si no quiero seguirte el juego?.-Le susurre al odio.
-Pues esto.-Y me empotró contra mi coche, agarrándome las manos por encima de la cabeza, impidiendome cualquier movimiento, el peso de su cuerpo sobre el mío, se sentía de maravilla, sus labios recorriendo mi cuello, dando pequeños mordiscos a placer, para pasar a besarme en la boca de una manera apasionada, no hace falta decir que yo a estas alturas ya había empapado todo mi tanga y que el uso de mis facultades mentales estaba al nivel del subsuelo.
Le correspondí el beso, dando de vez en cuando pequeños mordiscos en su labio inferior, cosa que parecía gustarle y excitarle, porque al estar tan pegado a mi podía notar su miembro en mi cadera, en todo su explendor. Cuando vio que yo no oponia resistencia me soltó las manos y fue recorriendo despacio, como queriendo reconocer cada rincón de mi anatomía, hasta que se decidio por dejarlas en mi culo, agarrandolo con firmeza, mientras yo me ponía de puntillas para llegar bien a su boca y rodeándole el cuello con mis brazos.
Nos separamos por culpa de la falta de aire, y nos quedamos mirando como nunca lo habíamos hecho antes, saltaban chispas en el ambiente, había tension y estabamos a punto de volver con nuestro apasionado y loco juego, cuando me sonó el teléfono. Me había llegado un whatsapp, ¡Joder! que inoportuno, malditos cacharros, si no fuera porque son necesarios hace tiempo habría mandado a la mierda el mío, siempre me sonaba en los momentos más inoportunos.
Cogí el puñetero aparato y leí el Whatsapp, era de Tomoyo que estaba preocupada por mi, la verdad que ya era tarde, se había hecho de noche pero con tantas emociones no había caído en la hora.
-¿Quién es?.-Me dijo mosqueado
-Es Tomoyo, que esta preocupada por mi, creo que me voy ya a casa.
-Está bien, ya es tarde.
-Bueno,…adiós.- Le respondí.
-Espera, pídele mi número al gafotas, seguro estará con Daidouji, y cuando estés con ellos me avisas.-Enserio había oido bien, Shaoran se estaba preocupando por mí.
-OK.
-Bueno lo dicho nos vemos.- Y dicho esto, me dio un beso corto, se montó en su coche y se fue.
Yo le imite, me monte en el mío, lo arranque, y perdida en mis pensamientos recordando todo lo acontecido hoy llegue a mi casa. Aparte de mis muchas dudas con Shaoran, una que me rondaba ahora mismo la cabeza era, ¿Cómo se lo cuento yo a estos…?
A mi mejor amiga, la que es como mi hermana, por haber encontrado a su Eriol, enhorabuena y que seas muy feliz, y que tu sí que tengas un amor de película….Te Quiere Ruchy.
