Dancing in the Dark
Capítulo X – Asuntos de familia
—¿Qué coño se supone que está haciendo Karofsky?
Azimio tomó sus libros, cerró su casillero con mucha tranquilidad y luego miró a Dave y a Hummel al final del pasillo. Dave tenía apoyado el brazo derecho en uno de los casilleros. Hummel estaba demasiado cerca de él pero no se tocaban ni acariciaban, simplemente estaban demasiado cerca. Y Dave sonreía como un idiota. Azimio casi podría jurar que los ojos de su amigo se iluminaban con pequeños puntos dorados cada vez que veía a Kurt Hummel. Azimio miró un poco más allá de la pareja y sonrió.
—Strando, ¿has escuchado eso de que lo que se ve no se juzga? —Strando observó a Azimio y luego a Dave y Hummel sin decir nada pero con una cara de confusión tremenda—. ¿Por qué no te consigues una chica? Ten una cita con ella, llévala al cine, a cenar… Yo que sé. Lo importante es que te compres una vida, ¿ok?
—¿Qué les pasa a ustedes? —Azimio se encogió de hombros.
—No sé. Probablemente estamos poseídos por algún demonio que logró que maduráramos antes que ustedes. —Azimio se alejó de Strando, pasó al lado de Dave y Hummel saludando a ambos y después se reunió con Mercedes Jones y le sostuvo los libros que tenía entre los brazos.
Dave estaba consciente de su entorno. Se encontraban en McKinley y ese no era un buen lugar para demostraciones de afecto entre dos chicos pero, aun así, no podía evitar estar tan cerca de Kurt. Y eso se contuvo de besarlo o tocarle la mano cuando Kurt empezó a tocarle a él el pecho con el dedo índice para remarcar lo que le estaba diciendo. Azimio pasó de largo para encontrarse con Mercedes. Dave evitó un suspiro. Su amigo sí podía tomar de la mano a su chica y darle un beso de vez en cuando durante el día. Era injusto, pero Dave tenía que respetar los deseos de Kurt. Le había dicho que nada de muestras publicas de afecto en McKinley y Dave se lo cumpliría aunque tuviese que amarrarse las manos.
—Por cierto, ¿has hablado con Blaine? He intentado comunicarme con él esta mañana y no me ha respondido —dijo Kurt. Dave sabía que Blaine le había dicho a Liam que al regresar iría directamente a clase y que llegaría a casa por la tarde. Aunque su padre no lo sabía, Blaine había pasado el fin de semana en Columbus con Malik así que seguramente se despediría de él esa misma mañana.
—Pues Malik se habrá quedado con él todo el fin de semana así que… —Dave hubiese querido no enterarse pero allí estaba. Kurt, su Kurt, muriéndose de celos. Dave lo sentía tan claro que quemaba.
—Así que va en serio con Malik… —comentó Kurt. Internamente, Dave contó hasta diez. Sabía en lo que se metía, sabía que Kurt aún tenía sentimientos importantes por Blaine, así que no tenía porque ponerse como un loco histérico aunque le costara un montón.
—Blaine me dijo que sólo quería pasar tiempo con Malik en un lugar tranquilo y alejado de las miradas suspicaces de la gente —explicó Dave. Kurt asintió y en ese momento recordó que Dave podía percibir las sensaciones, todo tipo de ellas, y casi se patea mentalmente.
—Dave…
—Vámonos a clase, Kurt.
El día perfecto y tranquilo que Kurt quería había volado muy lejos. Era evidente que Dave se esforzaba por ser un caballero y por ganarse un lugar. Ni siquiera le había hablado mal de Blaine cuando mencionó su fin de semana con Malik. Parecía que Dave había defendido la posición de su amigo pero Kurt no podía evitar sentirse algo celoso. ¿Qué estaba mal con él? Dave era bueno y sabía que con Blaine no tenía futuro.
Todos los miembros del club Glee se unieron en el auditorio para planear las nuevas canciones para las Seccionales pero Kurt no estaba de humor. Seguía pensando en Dave, en lo mucho que le gustaba estar con él y en cómo sus besos eran diferentes a los que había tenido con Blaine.
—Sí sigues pensado tanto vas a tener líneas de expresión por el estrés. —Mercedes se sentó a su lado mirando al foro, donde Rachel, Santana y Blaine discutían acaloradamente.
—¿No quieres la cabeza de Rachel para que te den un solo? —Mercedes negó.
—Me he tomado cinco minutos de descanso; pelear con Rachel es agotador. Lo bueno es que Blaine sabe controlarla muy bien. —Mercedes le dio unos minutos—. Bien, ¿me vas a decir lo que te pasa?
—Es Dave.
—Pensaba que se habían arreglado, por eso salí con Az el sábado de la semana pasada. —Kurt asintió.
—Lo arreglamos y nuestra cita fue genial. El domingo incluso me invitó a desayunar en el centro comercial y fue igual de genial. Y también el resto de la semana. Sin embargo, hoy en la mañana le he preguntado por Blaine y, cuando me dijo que había pasado todo el fin de semana con su novio, yo me sentí celoso. Dave se dio cuenta. Aunque no me dijo nada en ese momento ni en el desayuno y todo está como si nada, yo sé que le dolió. No sé qué pasa conmigo, Cedes. Blaine y yo ya cerramos el ciclo, sé que no siento por él nada más que un gran cariño, pero aun así…
—Tienes miedo a dejarte llevar, Kurt. Sientes que si sueltas a Blaine podrías caer irremediablemente entre los brazos de Dave y eso te da miedo. Porque es Dave Karofsky, porque hasta hace unos meses había hecho de tu vida un infierno. Pero ese David Karofsky ya no existe, Boo, tal vez nunca existió. Simplemente era algo que nosotros nos esforzábamos en ver porque no queríamos darnos cuenta de que detrás de la bestia había un pobre ser humano dañado y necesitado de cariño y comprensión.
—Todo esto no es por Dave, ¿cierto? —Mercedes bajó un poco la vista y se sonrojó—. ¿Azimio?
—Es más de lo que se ve. Creo que en eso tanto tú como yo estamos iguales: los dos creíamos que Azimio y Dave no eran más que dos tarados sin ningún talento. Pero Azimio me está mostrando una parte de él que no creía que pudiera existir. Es divertido, encantador, un caballero, ama a su madre y a su hermano, es el hombre de la casa desde que su papá los abandonó, cuidaba a su hermano pequeño cuando su madre no estaba en casa y tan sólo tenía ocho años y, ¿sabes qué es lo mejor?. Todo eso, que debería significar para él un triste pasado, me lo cuenta con una sonrisa de satisfacción en el rostro. —Kurt, que estaba mirando atentamente a su amiga, tomó las manos de Mercedes entre las suyas y habló calmadamente.
—Mercedes, ¿estás… de Azimio?
—Aún no pero si sigue por ese camino seguramente si voy a caer como una estúpida enamorada. ¿Te imaginas? Yo, enamorada de Azimio Adams. ¿Qué puede ser más surrealista?
—¿Que yo intente pedirle disculpas a Dave Karofsky por lastimar sus sentimientos?
—Sólo bésalo. Los chicos como Dave y Azimio son muy físicos. Aún no he besado a Azimio pero acariciar su brazo cuando va conduciendo le hace sonreír. Si besas a Dave creo que disculpará tu desliz.
Cuando el ensayo del club Glee por fin terminó, Kurt corrió al estacionamiento donde Dave lo esperaba apoyado en su coche y mirando distraído el móvil. Kurt prácticamente se arrojó a los brazos de Dave y lo besó como si no existiera un mañana. En un principio Dave no respondió pero poco a poco fue entrado en calor y rodeó la cintura de Kurt con los brazos mientras profundizaba el beso. Las manos de Kurt se colaron por debajo de la camiseta de Dave provocándole un gemido gutural. Entonces Kurt se separó un poco de él.
—Pensé que no tendríamos este tipo de demostraciones en público. —Kurt volvió a besarlo con fuerza.
—Tenía unas ganas inmensas de besarte, Dave.
Dave gimió y se obligó a alejarse de los besos de Kurt antes de cometer una locura. Aunque él estaba dispuesto a dar muestras de exhibicionismo sabía que Kurt no estaría tan contento con ello. Dejó que Kurt desbloqueara las puertas de la camioneta y subió al asiento del copiloto intentando pensar en todo menos en los labios de Kurt gimiendo su nombre. Prefirió pensar en un tema más serio. Kurt y él tenían saliendo una semana. Dave respetaba muchas de las imposiciones que Kurt le daba pero había una en especial que no le gustaba nada y tenía que dejárselo claro.
—Kurt, creo que es momento que hable con tu papá. —Dave sintió perfectamente como todo el cuerpo de Kurt se tensaba—. Entiendo que no quieras hacerlo público en McKinley pero a tu papá tenemos que decírselo. ¿Cuánto crees que se siga tragándose el cuento de que sales con Mercedes?
—Dave, ¿podemos dejarlo para después? No creo que…
—Cuanto más tiempo pase será peor y lo sabes.
Dave no siguió presionando. Dejó que Kurt condujera hasta el hospital donde Dave recogería a Emily para irse a casa. En el estacionamiento todavía hubo un momento más de silencio. Dave comprendía los temores de Kurt pero le dolían hasta el alma. Era como si no quisiera más que verlo para besarlo y Dave lo quería por completo, incluso con las cosas malas.
—¿Por qué no quieres decírselo a tu viejo?
—No es por lo que crees, Dave. Esta semana prácticamente he caminado entre nubes. Ha sido magnifico estar contigo y no quiero arruinarlo con el drama de mi familia. Sé lo que mi padre dirá y lo que pensará y no quería perder tanta felicidad tan pronto.
Dave se quito el cinturón de seguridad y abrazó a Kurt. Dave entendía lo dramático y teatral que podía ser Kurt y estaba seguro de que a Burt Hummel no le haría ninguna gracia enterarse de que su hijo estaba con él, pero aun así Dave no se desanimaba. Quería a Kurt y Burt Hummel lo entendería tarde o temprano.
—Voy a hablar con él, Kurt. Lo voy a convencer. Tú no tienes que preocuparte por eso, bonito. Sólo quiero que lo entiendas. —Dave besó la frente de Kurt y luego sus labios mientras le acariciaba el cuello con la yema de los dedos causando un escalofrío generalizado en el cuerpo de Kurt—. Quiero que sientas lo mucho que tengo guardado para ti. —Dave no había mencionado nada sobre el amor porque, a pesar de que Kurt era su pareja, él quería estar seguro de que Kurt sentía algo por él, algo que se acercara al amor—. Bueno, tengo que ir por la princesa.
—¿En qué vas a irte a tu casa? —Kurt no se separó de los brazos de Dave, simplemente se acomodó mejor casi subiendo al regazo de Dave.
—Seguramente me llevare el auto de mamá y papá pasará más tarde por ella. ¿Por qué? —Kurt no podía estar quieto y empezó a dar a Dave pequeños besos en el cuello. Le encantaba ver como Dave parecía reducirse a un charco de baba cuando él le acariciaba así.
—Deja que les lleve.
—No quiero que después regreses solo. Mi casa está muy lejos. —Dave estaba jadeando.
—No soy una niña, Karofsky. Puedo cuidarme sólo. —Dave besó a Kurt mientras hacía vagar la mano izquierda por su cuerpo llegando hasta su polla.
—Gracias a Dios que no eres una niña. Sabes que tendrás que aguantar a Emily, ¿verdad?
—Valdrá la pena si tenemos la casa para nosotros por un rato, ¿no crees? —Dave estaba a punto de bajar la cremallera del pantalón de Kurt cuando su móvil sonó.
—Es mamá preguntándome donde estoy. —Kurt se levantó a regañadientes y regresó a su asiento.
—Anda, ve por tu hermanita.
Dave se tomó cinco segundos para respirar y calmarse. Emily iba a desatar la guerra en cuanto viera a Kurt.
Blaine estaba esperando el momento en que su padre abriera la boca y le dijera que ya sabía que le había mentido y que no había estado en Columbus con los Warblers como le había dicho. Pero Liam no dijo nada durante la comida. Hablaron de la escuela y de Dave y Kurt pero nada más. No fue hasta que llegó el café que Liam se decidió.
—¿Por qué me mentiste, Blaine? —Blaine evitó exasperarse tan pronto.
—Porque no ibas a darme permiso para ir con Malik a Columbus.
—No confió en él, hijo. Lo siento pero opino que los Nosgoth no son lo que dicen ser. Y Malik es uno de ellos.
—Es que no te entiendo, papá. Desde que empecé a salir con chicos tú querías que encontrara a mi pareja y ahora que tengo un prospecto para que su…
—Malik no es tu pareja. —Blaine sintió que la sangre le hervía ante las palabras tan contundentes de su padre. Su padre ni siquiera podía pensar que quizá Blaine tenía razón.
—¿Por qué no, papá? —preguntó intentando calmarse.
—Porque eso se siente de inmediato, se da con una mirada, con un gesto. —Blaine no entendía porque su papá tenía la necesidad de pensar que las cosas tenían que ser iguales para él.
—¿Y si soy diferente, papá? ¿Y si lo mío es primero conocer y luego sentir?
—Bueno, entonces, ¿porque no preferiste conocer a Dave en lugar a ese chico Nosgoth? —Blaine se levantó violentamente de la silla.
—¿Dave? Papá, él está con Kurt. No entiendo cual era tu afán de que estuviera con Dave. ¡Qué demonios tiene Dave que no tiene Malik?
—Que es un Alfa y que podría cuidarte de todo y de todos. —Blaine siempre había ignorado el hecho de que su padre lo veía débil ante los demás. Siempre se había esforzado por demostrarle que era fuerte, que podía aprender a disparar armas, a ser un lobo sin tener que renunciar a su esencia, pero su padre no parecía entenderlo. Liam miró a su hijo y sintió lo que lo había dañado con esa simple frase—. Blaine… —Quiso acercarse pero su hijo se alejó—. No quise decir que seas débil o que no puedas…
—Déjalo así, papá.
—Blaine…
—¡No quiero hablar de ello! Sé que no soy el hijo que hubieras querido. Sé que perdiste la oportunidad de tener el gran Clan de los Anderson de regreso.
—Eso nunca me importó, hijo. —Blaine se alejó de su padre.
—¡Basta ya! Seamos honestos, porque hemos vivido sin hablarnos claro durante años. ¿Crees que a mí me gusta verte borracho y convertido en un guiñapo cada vez que estas caliente? Porque es eso, papá. Buscas mujerzuelas para sacarte la calentura y usas el pretexto de que extrañas a mamá pero, ¿sabes qué, papá? Lo haces porque tienes miedo. Tienes miedo de no poder sobreponerte a ser lo que eres y te escudas en el pretexto de ser un lobo para no levantarte y buscar algo más para tu vida. No creo en las parejas destinadas y si quiero estar con Malik, lo estaré. Con tu permiso o sin él.
Blaine se calmó, miró a su padre y se dio cuenta de que le había destrozado el corazón. El hombre se estaba tragando el nudo que se le había formado en la garganta y tenía los ojos enrojecidos. Pero, sobre todo, Blaine sentía el dolor que le había causado a su padre con lo que le había dicho. Eran años de callarse, de frustraciones tontas y otras no tanto que se había ido guardando hasta que había explotado de la peor forma y por algo que no debía haber crecido tanto. Blaine necesitaba salir de allí. Tomó su chaqueta, salió de su casa y se subió a su coche ignorando el llamado de su padre para que no se fuera.
Condujo sin rumbo mientras ignoraba las llamadas de su padre. Pensó en llamar a Malik pero no quería alarmarlo y aún menos que viajara, porque seguramente Malik iría a buscarlo. Kurt y Dave tampoco eran una opción: seguramente estaban estar juntos y Blaine no quería ocasionarles ningún problema. Se detuvo en el estacionamiento del Lima Bean y llamó a la única persona capaz de escucharlo o de pegarle un tiro.
—¿Azimio?
Quince minutos después la camioneta de Azimio Adams se detenía al lado de su coche. Azimio iba con una sudadera y unos pantalones de deporte de McKinley y parecía listo para alguna actividad deportiva.
—Anderson, bonito coche para alguien tan naturalito como tú. —Blaine asintió y luego hubo un momento de incomodo silencio—. Vamos, tío, empieza a decirme lo que ha pasado con el señor A. No esperarás que entre a la cafetería contigo y te invite un café de esos que ustedes toman, ¿cierto? —Blaine se encogió de hombros.
—Eso habría sido un buen inicio.
—Tengo mejores planes para nosotros. Habla.
Al principio fue difícil hablar con Azimio pero luego las palabras fluyeron solas y fueron cada vez más y más fáciles de decir. Azimio era bueno escuchando, era bueno diciendo sólo las palabras justas para que Blaine siguiera hablando y hablando hasta que al final se sintió prácticamente drenado de todos sus sentimientos. Azimio no lo juzgaba, no emitía opiniones, simplemente asentía. Blaine terminó de hablar, soltó un suspiró y sintió que se quitaba una tonelada de encima.
—Bueno, ¿me sigues? —Azimio estaba por bajar del coche dejando a Blaine aturdido.
—Ey, ¿adónde te sigo?
—Ya verás, hombre.
Azimio había conducido hasta un centro comunitario donde había un montón de chicos. Blaine estaba seguro de que estaban participando en algún tipo de evento deportivo. Un chico joven se acercó a Azimio. Detrás de él venía una mujer muy guapa a pesar de verse más mayor de lo que en realidad era.
—Hijo, has tardado horrores. ¿Dónde estabas?
—Ma, este es Blaine Anderson. —La mujer sonrió a Blaine y le dio un cálido abrazo—. Y este púbero es mi hermano Andy. —Andy Adams le dio un fuerte apretón de manos. Era igual de intimidante que su hermano a pesar de ser más pequeño y mucho menos corpulento.
—Entonces, ¿vamos a jugar?
—Claro, mientras tengas el cambio de ropa que te pedí para Anderson.
—En el coche. —Azimio llevó a Blaine hacia otra camioneta.
—¿Jugar? ¿A qué se supone que voy a jugar?
—Baloncesto, con los amigos de mi hermano y conmigo. ¿Sabes jugar? —Blaine boqueó. Conocía las reglas y alguna que otra jugada pero tenía años que no jugaba a nada más que ajedrez. Nunca fue muy popular en la escuela para los juegos de contacto, justamente por su físico.
—Sí, un poco, pero…
—Cámbiate. —Blaine iba a protestar con que no tenía los zapatos adecuados pero Azimio tenía dispuestos un par de tenis junto con la ropa.
Ya cambiado, Azimio lo llevó a la cancha y el partido empezó sin que Blaine estuviera preparado. Al principio Blaine no sabía ni lo que hacía pero poco a poco se fue soltando, dando pases más acertados y robando buenos balones. Blaine se sentía mucho mejor. A esos chicos con los que jugaba no les importaba si era gay o no, si era un lobo o no. Para ellos sólo era un tipo intentando jugar baloncesto. Se burlaban de él cuando fallaba y le daban palmaditas cuando hacia una buena jugada y él se sentía liberado.
Cuando el partido terminó con un empate, Blaine estaba rendido. Se sentó en el suelo al lado de la cancha. La señora Adams le dio algo de beber mientras Azimio y Andy se despedían de los otros chicos. Azimio terminó sentándose a su lado cuando la señora Adams empezó a hablar con otras mujeres que imaginó eran las madres de los amigos de Andy.
—¿Sabes? Deberías hablar con tu papá. El señor A no es tan malo. De hecho, se ve buen tipo. Seguro que entenderá que eres un idiota que se guarda todo hasta que explota como olla exprés vieja.
—Le dije cosas horribles.
—Que sentías y que habías guardado desde que eras un mocoso. Todos la cagamos, tío. Hay ocasiones en las que yo no entiendo a mi madre y otros en los que Andy quiere sacarme los ojos por casi obligarlo a decirle la verdad a su novia. Somos humanos. —Blaine miró a Azimio a los ojos—. A pesar de lo extra seguimos siendo humanos, aunque que seamos más pasionales no ayude. Tu padre te adora y sólo quiere protegerte. Deber ser una mierda eso de quedarte sin el amor de tu vida. Seguro que tiene miedo a perder lo único que de verdad le importa, lo único que le queda su amor.
Blaine regresó a casa ya por la noche. Liam Anderson estaba sentado a media luz en su sillón favorito en la sala de su casa. Tenía una taza de café en la mano. Blaine se acercó a él. No sabía qué decirle ni cómo empezar pero no fue necesario. Liam se puso de pie después de dejar su café en la mesa de centro.
—Lamento haber sido un cobarde todo este tiempo. Te lastimé y ni siquiera me había dado cuenta de cuánto. —Blaine abrazó a su padre con fuerza.
—Siento haberme guardado tanto y luego explotar de esa forma.
—Hablaremos siempre, hijo, como cuando eras pequeño y tenías dudas. Tienes que traer a tu chico a cenar la próxima vez. Y nada de visitar moteles de mala muerte ni hoteles. Si quieres la casa para ti yo… —Blaine se ruborizó.
—Papá, por favor. —Liam sonrió a su hijo y supo que podrían superarlo todo mientras estuvieran juntos.
Dave se removió incomodo en el sofá de casa. Emily había estado magistral con sus rabietas todo el día. La primera diciéndole a Kurt que su camioneta era vieja y que olía a los productos para el cabello que les ponían a las ancianas en el salón de belleza.
Dave le había pedido a Kurt que se quedara a comer aprovechando que Burt y Carol estaban en Findlay visitando a un hermano de Carol y que llegarían por la noche. Emily de inmediato frunció el ceño y dijo que no tenía hambre. Cuando Kurt le propuso hacerle pasta Emily le dijo que la pasta la engordaría y que ella no quería tener forma de pera. Kurt le había advertido que regañarla sería contraproducente así que Dave dijo que Kurt se veía guapísimo tal y como estaba, cosa que molesto a Emily y la hizo estar en silencio durante toda la comida.
Al terminar, Dave les propuso ver una película. Emily era fanática de Disney, igual que Kurt, pero cuando se enteró se empeñó en ver una película que le gustara a Dave. Fue corriendo a la habitación de su hermano y cogió la película de The Losers. Después se colocó entre ellos en el sofá abrazando con fuerza a Dave y sin permitir que Kurt pudiera acercársele. Dave hubiese preferido ver La Bella y la Bestia, ya que en cierta forma le recordaba un poco lo que pasaba entre Kurt y él, y así no tener que ver a Kurt prácticamente babear por el torso de Chris Evans.
Para el final de la película Emily se había quedado profundamente dormida, había ido soltando los brazos del cuerpo de Dave y se había girado hacia el lado de Kurt abrazándose a él. Cuando la película terminó, Dave quiso sostener a su hermana pero Kurt se lo impidió.
—Voy a necesitar que esté dormida para que me quiera. —Kurt acarició la cabellera rizada de Emily, quien se acurrucó más contra su cuerpo.
—Déjame llevarla a la cama. —Antes de que Dave pudiera llegar a ella Kurt se puso de pie con la niña en brazos.
—¿Dónde está su habitación? —Kurt la subió en brazos.
La habitación de Emily era prácticamente la de una princesa en su castillo. La colocó suavemente en la cama. Emily buscó su oso y se aferró a él. Kurt la cubrió con las mantas.
—Buenas noches, papá —murmuró la niña en su sueño. Kurt le dio un beso en la frente.
—Buenas noches, princesa.
Dave estaba definitivamente colado por Kurt. En ese justo momento lo único en lo que podía pensar era una frase que le recordaba a Scott Pilgrim contra el mundo: quiero tener hijos con él. Salieron en silencio de la habitación y, una vez cerrada la puerta, Dave tomó a Kurt entre sus brazos para besarlo y llevarlo entre tumbos hasta el final del pasillo donde estaba la puerta de su cuarto.
Dave trastabilló un poco al chocar con la silla de su escritorio, que estaba fuera de su lugar. Kurt aprovechó eso para tirarlo sobre la cama. La primera vez, Dave había tenido tiempo para explorar el cuerpo de Kurt, pero en ésta se habían invertido los papeles. A Dave le encantaba ver a Kurt reaccionando así, mirándolo con esa hambre y decidido a probarlo.
La camiseta de Dave voló tan rápido como el resto de su ropa. Se sintió un poco cohibido al estar completamente desnudo mientras Kurt aún estaba vestido y viéndole como lo hacía. Kurt se preguntaba por qué no había visto antes los obvios atractivos del guapo de Dave: sus brazos enormes y definidos, su pecho masculino y, sobre todo, saber que él lo encendía así. Dave estaba completamente duro y Kurt no había hecho aún nada, sólo mirarlo y preguntarse si en algún momento de su vida, con mucho ensayo, podría llegar a tener a Dave completamente en su boca.
Kurt uso la lengua para lamer completa la polla de Dave y saborearla. Dave gimió fuerte y ronco animando a Kurt para que lo tomara en su boca, cosa que Kurt intentó moviéndose por puro instinto. Siguió los jadeos y gemidos de Dave para saber qué le gustaba y qué lo estaba llevando al borde del éxtasis. Dave estaba cerca de acabar gracias a la exquisita boca de Kurt. La sola imagen de su miembro siendo devorado por ella era algo que Dave no olvidaría jamás. Pero necesitaba sentir a Kurt.
Dave se alejó de Kurt, a quien no le dio tiempo quejarse porque Dave lo besó mientras se deshacía de sus pantalones. Kurt se desvistió rápidamente y cayó encima de Dave, rozando sus cuerpos y gimiendo por la sensación de sentir su polla desnuda sobre la de él. Kurt se movía sobre el cuerpo de Dave por puro instinto y placer, dejándose cegar por todas las sensaciones que le provocaba esa posición y las manos de Dave subiendo y bajando por su cuerpo.
La mano derecha de Dave sujetó firmemente la cintura de Kurt mientras empezaba a masturbarse gimiendo su nombre y perdiéndose en sus ojos azules. Kurt se quedó quieto por un segundo disfrutando del espectáculo hasta que su propio deseo se hizo urgente y también empezó a tocarse, anclando su mano izquierda sobre el pecho de Dave. Los dos se miraban a los ojos y gemían sus nombres entrecortados por las ganas.
Kurt fue el primero en correrse sobre el pecho de Dave; quería ver ese vello que le adornaba cubierto del blanco de su semen. Dave se corrió sobre la polla de Kurt sintiendo vibrar cada pequeño musculo de su cuerpo. Kurt se desplomó sobre él sin importarle que ambos fueran un lío de semen, sudor y saliva.
La noche era pacifica, no había una sola nube que turbara el cielo. Sólo las estrellas brillantes en el firmamento invitaban a perderse en ellas. Sabía que era un sueño. Tenía tres noches soñando con el mismo cielo y con él contemplándolo pero esa noche algo estaba cambiado: esta vez no estaba solo.
—Entrar a los sueños de alguien no es sencillo. Pero eso ya lo sabes, viejo amigo ―dijo el visitante.
—Raziel. —De entre las sombras de la noche la figura de Raziel Kaine se mostró ante él.
—No pareces contento de verme, viejo amigo. No esta noche por lo menos. Antes era distinto ―le recordó Raziel.
—Antes necesitaba de ti. —Raziel se le acercó. Aún le imponía el hecho de verlo vivo.
—Lo sé, y ya te di lo que me pediste a cambio de tu ayuda. Ahora quiero que me digas dónde está el último de los Karofsky —pidió Raziel. Él rio ante la ironía.
—Ya sabes dónde está. El problema es que no lo puedes tocar. Audron hizo el sacrificio. —Raziel no vaciló pero él sabía que estaba molesto.
—Audron, mi viejo líder, mi viejo amigo, siempre tan astuto. Se me adelantó y tú hablas de él como si aún sintieras un gran respeto por su memoria. —Un golpe bajo, los favoritos de Raziel—. Oh, pero no te sientas mal. Cuando mueras seguro que Audron irá a tu encuentro para decirte que te perdonó.
—Ya tienes lo que querías. ¿Por qué sigues persiguiendo al nieto de Audron?
—Tengo mis motivos. No lo puedo tocarle a él pero sí a los que le rodean ―finalizó Raziel.
El abrumador silencio llegó. Raziel desapareció de su vista y segundos después el cielo se tornó rojo. Despertó de inmediato con pesar en el corazón. Raziel era capaz de todo y él lo sabía muy bien. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Esa noche no durmió más.
Como es malo ese Raziel ¿verdad? No, y la que viene. Este capítulo creo que asienta todo de una forma para poder continuar con la parte de acción, sexo desenfrenado y la historia lobuna. Siguen muchas cosas interesantes ^^.
* Los drabblers. Estoy empezando con ellos, llevó tres por lo pronto, aun no decido cuando empezar a publicarlos pero ya veremos. Todas sus ideas fueron maravillosas de verdad.
Mil gracias por sus comentarios, mil gracias por sus buenos deseos y por todas sus bendiciones.
Un abrazote para tods, en especial para la magnífica Winter y para quien además de leerme se tomé unos segundos para comentarme.
