Hola a todos! ^^
Hoy no poría estar mas feliz xD
Siento no haber actualizado antes, no lograba escribir, me trababa una y otra vez...
Pero bueno, hoy no os quejéis, que es bastante largo... y hay bastants cosas (cosas raras, pero cosas al fin y al cabo...)
Bueno, muchas gracias a todos los que leei y comentáis, me encantan vuestros comentarios, y siempre me sacáis una sonrisa ^^
El fic está a punto de terminar, y me ha encantado compartir todas estas pequeñas locuras con vootros.
Bueno, os dejo con el capi ^^ (Que ahora que me doy cuenta... es un capi demasiado raro, incluso para mí...)
Adioosh gracias por leer!
P.D: No os asustéis por lo que hace Eiri, le gusta bastante actuar, y aunque puede parecer algo mala... le cuesta muchísimo hacer lo que pronto veréis... y no lo hace por causar mal, que conste! Vale, vale, ya os dejo leer...
...
- Vale, he hablado con Fudo -Dijo Fidio mientras se sentaba en la playa, sobresaltando a Eiri.
- Perfecto, yo he hablado con Akemi.
Los dos se miraron por un momento fijamente, mientras pensaban en que decir.
- ¡Hermanos! -Gritaron los dos a la vez.
- ¿Te lo puedes creer? Fudo me dejó de piedra cuando me lo dijo.
- Lo mismo me pasó a mí con Akemi... ¿También te contó lo de su hermana?
- Si... pobrecilla. Menos mal que se está recuperando.
- Es todo tan increíble... ¿Quien hubiera pensado que eran hermanos?
- Yo no, desde luego...
- Bueno, supongo que ya está todo resuelto...
- Si, lástima que nuestra pequeña agencia de detectives haya durado tan poco.
Eiri puso cara de circunstancia mientras a Fidio se le ensanchaba la sonrisa.
- ¿Por qué no dejas de burlarte de mí?
- Me divierte.
- En fin. Pero aún así... Queda el tema de Natsumi...
- Es verdad. ¿Qué era lo que pasaba con ella?
- Vamos a ver... Ella dejó a Roccoco para volver al equipo y así poder estar con el chico que le gustaba en realidad, pero de momento no se ha lanzado a por nadie.
- ¿Alguna idea de quien podría ser el desafortunado?
- La verdad, si. Creo que tengo al candidato perfecto.
- ¿Quien?
- Nuestra amiguita ha aspirado a lo más alto... no se si me entiendes.
Fidio se quedó pensando. Puso cara de sorpresa.
- ¿Mamoru? ¿Lo dices en serio?
- Muy en serio. Tendrías que haberla visto ayer. Se quedó mirándolo embobada -Se quedó callada un momento, pensativa-. Fidio, yo no puedo quedar contigo, haces que me salga la cotilla que llevo dentro.
- Si, a Lena también le pasa... No se como lo hago, la verdad. Pero bueno, aún así es muy fuerte... Natsumi está por Mamoru... increíble.
- No vayas largando esto por ahí, ¿Vale? Mejor que esto quede en la sombra.
- ¿No se lo puedo decir ni siquiera a Lena? No se como lo hace, pero siempre adivina si miento o no...
- Está bien, a Lena si que puedes, pero no se lo digáis absolutamente a nadie.
- Prometido.
- Bueno... Pues hora solo falta que estos dos vuelvan...
- Ojalá vuelvan pronto, me pareció muy mal que Akemi no se despidiera de mí y de Lena.
- Te entiendo. Se fueron sin darnos explicaciones... Espero que vuelvan pronto para el partido...
...
Akemi y Fudo fueron al hospital, como el día anterior.
Caminaron ya un poco más tranquilos a la habitación de Sukui.
Cuando entraron, la niña les sonrió feliz, pero ellos se sorprendieron.
- Papá...
El padre de Akemi... bueno, el hombre que la había criado.
- Hola, Akemi.
- ¿Qué haces aquí? ¿No tendrías que estar en la oficina?
- La reunión será más tarde.
El señor Kyaria se quedó mirando al chico que acompañaba a su hija.
- ¿Que hace aquí el hijo de Fudo?
Akemi se quedó pensando.
Por lo que parecía, aún no sabía nada de lo que Fudo le había contado. Teniendo en cuenta que él sabía quien era su padre en realidad... y que se sentía enfadada todavía, decidió que su padre adoptivo tenía que escarmentar.
Decidió vengarse.
- Si, papá... tenemos noticias.
- ¿Noticias? -Dijo su padre, mientras empezaba a sudar por nervios.
Fudo también se puso nervioso. ¿Acaso pensaba decírselo todo? ¿Ahí mismo, en ese momento?
Se sorprendió más cuando Akemi lo agarró de la mano.
- Fud... Akio, Akio y yo estamos saliendo juntos -Dijo de lo más sonriente.
- ¿Perdona?
- ¿Como dices? -Su padre se sorprendió tanto que parecía que en cualquier momento iba a desmayarse. Realmente pensaba que le diría otra cosa.
- Akemi, ¿Que demon...? -Tuvo que callarse cuando Akemi le apretó la mano con una fuerza descomunal. Hizo una mueca de dolor.
- Como... ¿Como que salís juntos? ¿Como novios?
- Pues claro, papá. ¿Como se sale sino? Hemos empezado hace unos días, y nos va bastante bien.
- Bueno... -Dijo el hombre, más nervioso de lo que quería aparentar-. Pues... os dejaré solos, tengo que ir... a una reunión.
- Perfecto. Ah, papá, tenemos que despedirnos ya, nos vamos en tres horas.
- ¿A donde?
- Tenemos que volver a la isla donde se juega la final del Frontier. Hemos venido para despedirnos de Sukui, así que ya aprovecho para despedirme de ti hasta que volvamos.
- Bien... Bueno, suerte, Akio.
- Eh... gracias, señor.
El señor Kyaria salió nervioso de la habitación, casi chocando con la puerta.
Cuando estuvieron solos, Fudo fulminó a Akemi con la mirada.
- ¿Has perdido totalmente la cabeza?
- Necesitaba un escarmiento. De momento eso bastará.
- ¿Os vais a ir? -Preguntó Sukui mientras Akemi se sentaba a su lado y la abrazaba.
- Si, hermanita... pero tranquila, volveremos en unos días. No estaremos fuera mucho tiempo, te lo prometo.
- ¿De verdad ahora Akio y tú sois novios?
Akemi rió.
- No, para nada. Pero escúchame, Sukui. No puedes decirle a nadie, ni siquiera a papá, que él y yo no somos novios. Tiene que pensar que lo somos. ¿Nos guardas el secreto?
- Si. ¿Pero por qué? ¿Qué pasa?
- Ya te lo contaremos. Cuando volvamos, te lo contaré todo.
- Akemi, ¿Te has vuelto loca?
- Se lo tiene merecido, por esconderme tantas cosas desde que era pequeña. Además, no me digas que no ha sido graciosa su reacción.
- Bueno, si... pero de todos modos... te has pasado. Parecía que le iba a dar un infarto. Ha sido muy despiadado.
- Si. Será cosa de familia.
Dijo esto con una sonrisa divertida.
Fudo se quedó impresionado por el comentario, y luego rió discretamente.
Le gustaba que ya estuviera de mejor humor, y que incluso bromeara.
Así era la Akemi que le gustaba. Se alegraba de recuperarla.
...
- ¿Roccoco?
- ¿Eh?
El chico se giró después de parar el neumático para ver quien le llamaba.
Estaba cubierto de sudor, había estado entrenando sin parar toda la mañana.
- Eiri... hola de nuevo.
- Hola. ¿Qué tal estás?
- Aquí, entrenando... ya faltan muy pocos días para el partido.
- Ya... Y por lo que he podido ver, no te vas nunca de aquí.
- Si, bueno... me resulta más fácil entrenar así.
- A mí antes también me gustaba entrenar sola. Bueno...
- ¿Venías por algo en especial?
- No... Me aburría un poco... y me dije "Oye, ¿Por qué no vas a ver a Roccoco, que debe de estar muy solo?"... Vale. La verdad... es que venía a decirte que he hablado con Akemi.
- ¿Ah, si? ¿Qué... qué tal está?
- Está bastante bien. Pero... tengo una noticia un poco fuerte...
El chico se asustó ante la mirada baja de Eiri.
- ¿Qué? ¿Ha pasado algo? ¿Está bien?
- ¡Es broma! Gracias, me has demostrado que se actuar bastante bien. No, tranquilo, está perfectamente. Ella cogerá un vuelo esta tarde, y mañana mismo estará aquí.
- Vaya, eso es estupendo...
Escucharon una voz detrás de ellos.
- ¿Así que la señorita Kyaria va a volver?
- ¡Natsumi! -Dijeron los dos a la vez.
- Dime, Eiri... ¿Tan divertido te resulta meterte en los asuntos ajenos?
- Hmm... No se, me parece que los asuntos de mis amigos no son asuntos ajenos... Y menos cuando una niña mimada como tú se lo hace pasar mal.
- Ah, así que ahora sois amiguitos... que tierno.
- ¿Qué pasa, Natsumi? ¿Estás celosa de que tu exnovio tenga vida social? ¿O pretendías que anduviera llorando por las esquinas?
- Esto... Eiri... -Roccoco se sentía un poco incómodo de que su nueva amiga se pusiera a la defensiva por él. Mas la chica no le hizo ningún caso.
- Vamos, Eiri... no intentes ir de abogada de pleitos pobres por la vida... ¿Por qué te empeñas tanto en ayudar a Akemi, si no hace tanto tiempo que la conoces? No sabes tanto como yo sobre ella.
- Ya, pero yo no me dedico a espiar a la gente para conocerla, prefiero hablar en persona y directamente. Existe algo llamado amistad, Natsumi ¿Sabes lo que es? A mí no me van las conveniencias. No soy como tú, que te aprovechas de lo que te viene mejor en cada momento.
Las dos chicas se miraron directamente. Parecía que iban a saltar chispas.
A Eiri no le caería mal Natsumi, pero la castaña ya podía correr si se metía con sus amigos.
- Se quien es el chico que te gusta, Natsumi. El chico por el que dejaste a Roccoco.
- ¿Como? -Dijeron los dos a la vez.
- ¿Qué sabes quien me gusta? ¿Como lo sabes?
- Se me da bien observar. Sin embargo, no quiero causar mal ambiente para el partido, así que no pienso decir quien es.
- Es un farol. No sabes quien es.
- Le encantan los fideos y tiene mala letra... y además tiene el pelo...
- ¡Vale, vale! Déjalo, está claro que lo sabes...
- Ya sabes, Natsumi. Deja en paz a mis amigos o... por tu culpa se estropeará el partido.
- ¡Estás intentando chantajearme!
- ¡Chantajear! ¿Como puedes pensar eso de mí? No exageres. -Cambió su expresión de sorpresa fingida y se puso seria- Pero si sigues molestando a Roccoco, o a Akemi, o a alguno de mis amigos, contaré quien es el chico que te gusta. Sobre todo, creo que a Akemi le interesaría bastante esa información...
Natsumi sonrió irónica.
- Te subestimé, Tsuki. Jamás creí que fueras capaz de esto por defender a alguien a quien seguramente no vas a volver a ver. Pero te lo has montado bastante bien.
- Gracias, Raimon. Al fin y al cabo, soy una abogada de pleitos pobres.
La castaña los miró, y después se fue.
Cuando estuvieron seguros de que se había ido, Eiri dio un largo suspiro.
- Dioses... que nerviosa estaba... odio recurrir a las amenazas.
- Eiri, ¿Eso iba en serio?
- Ya lo creo que si. Me ha costado arrancar, creo que se ha notado un poco que he dudado.
- ¡Ha sido alucinante! Como has manejado la situación...
- Si, bueno... pero ahora me siento un poco mal. No me gusta hacer estas cosas. Es horrible. En cuanto termine el partido, podré dejar este rollo.
- ¿Pero en serio sabes quien es el chico que le gusta a Natsumi?
- Si. Y no, no insistas, no te lo pienso decir.
- ¡Espera! Tengo derecho a saberlo.
- Pues lo siento, pero no te lo voy a decir. Lo que le he dicho a Natsumi de no decírselo a nadie iba también por ti. Especialmente por ti. Si te dijera quien es... irías a por él en el partido. Y eso no estaría bien.
- ...
- Lo siento, me tengo que ir. Tengo que hablar con mi novio, y me he dejado el móvil en la habitación. Nos vemos, Roccoco. Que te vaya bien en el entrenamiento.
Dejó al chico boquiabierto mientras se iba sonriente y lo despedía con la mano.
Roccoco se sorprendía cada vez más por la actitud tan extraña que demostraba esa chica
Que rara era... aunque se veía que se preocupaba mucho por Akemi.
Aunque... ahora estaba demasiado intrigado como para admirarla.
- ¿pero será posible...?
...
Tras pasar casi dos horas con Sukui, los dos salieron del hospital y terminaron de preparar las cosas para irse.
- ¿Ya estás nervioso por el partido?
- Pues no. ¿Y tú? ¿Estás nerviosa por volver a ver a ese chico?
- Para nada.
Se miraron a los ojos y sonrieron.
- Por lo que me dijo Eiri ayer... cree que ya sabe quien es el chico por el cuál Natsumi dejó a Roccoco. Pero aún así, Eiri no me quiso decir quien era. -Sonrió irónicamente- Se nota que sabe que no me cae bien Natsumi, y que podría utilizar lo de ese chico en su contra.
- ¿Tú quien crees que es?
- Ni idea... podría ser cualquiera... esa cabeza de chorlito siempre ha tenido un gusto... bueno, nunca le han gustado los chicos que le gustarían a una chica como ella. Y como es una niñita de papá, se cree que puede tener todo lo que le da la gana, aunque tenga que hacer daño a otras personas.
- Realmente la odias.
- No sabes cuanto. ¿Recuerdas cuando la conocimos?
- Como para olvidarlo... Que miedo me diste ese día. En ese momento, supe que si no quería terminar con el pelo verde, era mejor ser tu amigo.
- Venga ya. A ti solo te fastidió que nos quedáramos sin pintura durante una semana. Reconoce que te reíste muchísimo.
- Eso es verdad. Bueno, ¿Nos vamos?
- Si.
Y se fueron para coger el avión, y volver a la isla... donde pronto tendrían que solucionar varios temas pendientes.
