Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar n.n

Llegando al final de este proyecto, no tengo más que palabras de agradecimiento para todos los que han seguido la historia y la han apoyado con sus hermosos comentarios. Mil gracias :)

Saludos para Tsuki-shin, me alegra que te hayan gustado las razones, hoy serán las últimas. Gracias por haberte enganchado con la historia, por tu tiempo y por tus amables palabras. Que sigas bien :)

Espero que disfruten de esta última entrega. Disculpen por los posibles fallos que puedan encontrar y gracias por leer :D


Proyecto: Cien drabbles por cien historias

Pareja: Sasuke/Hinata

Motivo: Razones para quedarse


XIX

Las razones por las que deberías quedarte

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En la aldea, desde luego, los recibieron con los brazos abiertos, incluso al rezagado y conflictivo sobreviviente de la familia Uchiha. Cada quien había depositado determinadas expectativas en cada uno de ellos, y por lo que veían no se sentirían muy decepcionados. Sin embargo, cuando los Hyuuga supieron por Hinata de la buena nueva de su relación, no supieron cómo reaccionar.

Jamás hubieran imaginado que algo por el estilo pudiera ocurrir entre dos shinobis de naturaleza tan opuesta, tan evidentemente disímil, no sólo en cuanto a temperamento. Tal y como Sasuke había vaticinado, necesitaron mucho tiempo para digerir la novedad.

Para Hinata fue como sacarse un peso de encima y no tendría ningún problema en esperar el tiempo que fuese necesario. Consideraba que bastante barato les había salido la broma. Era tan respetuosa de sus mayores que ni siquiera tomó conciencia de su edad y de su derecho a elegir.

Aun así los respetaba, y Sasuke, que la quería, la respetaba a su vez.

-¿Ves? Nadie nos arrojó a la fosa de los réprobos por haber comenzado a salir –ironizó él un día.

Hinata supuso que era bueno que al menos uno de los dos pudiese bromear con eso.

-Pero todavía no podremos cocontar con su autorización.

-¿Necesitas autorización?

-No, pero…

-¿Los peros otra vez, Hyuuga? Los echaba de menos.

Ella terminó por sonreír. Habían iniciado una conversación que no los conduciría a ninguna parte, porque él la entendía a pesar de todo y, a pesar de todo, tendrían que esperar. Pero eso era lo de menos. Ya nada podría desalentarlos después de haberse enfrentado a sus propios fantasmas.

-Qué bueno que permanezcas aquí, Sasuke-kun –dijo luego con dulzura.

-Veremos si sigues pensando así dentro de veinte años.

La kunoichi desestimó la broma.

-Es bueno que por fin hayas encontrado razones para quedarte, para volver a ser parte del que siempre ha sido tu hogar –continuó ella-. Yo podría darte miles, y Naruto otras tantas, y Sakura otras tantas, pero sólo tú hallarás las que sean valiosas para ti, aquellas a las que te aferrarás.

-Como si no supieras que tú eres la primera.

Ella negó con la cabeza, aunque por dentro aceptase emocionada su sinceridad.

-No se trata sólo de mí, y lo sabes. Se trata del lugar al que perteneces, del lugar donde siguen extendiéndose tus verdaderas raíces.

-Todavía no he pensado en eso… Todavía no quiero pensarlo.

-Hazlo cucuando puedas.

-Maldita sea…

Vaya novia que se había agenciado. Sin embargo, tenía razón. Pronto llegaría el día en que deba enfrentarse a sus razones para quedarse, las razones que todavía podían atarlo a Konoha. El amor que sentía por Hinata podía ser más que suficiente, pero para el caso podría amarla en cualquier otra parte porque sus sentimientos iban consigo. El asunto era permanecer en esa aldea, que era también el centro de su dolor.

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XX

Las razones por las que deberías quedarte tú

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Con el tiempo, entonces, las cosas se fueron acomodando. Verlos andar juntos ya no le resultó extraño a nadie y pronto todos supieron bendecir a la nueva pareja y a la nueva familia que iban a fundar. Naruto, en particular, no dejó de bromear sobre la clase de súper-jutsu ocular que heredarían sus futuros descendientes.

La referencia a los hijos hacía ruborizar a Hinata, y esto a su vez hacía mosquear a Sasuke. Aquel joven nunca mostraba consideración hacia los pudores ajenos. Sin embargo, tal y como le había pedido ella, supo pensar en él como otra de las principales razones que lo ataban a la aldea, por lo que contendría sus ansias de matar al bocazas. Al menos por el momento.

Sí, Sasuke pensó con cuidado en cada una de las palabras de Hinata, y en Konoha y en la vida que después de tantas malhadadas circunstancias todavía podía construir allí. Al principio, desde luego, tuvo que soportar ciertas miradas de reproche, incluso gestos desdeñosos hacia su persona, pero con el correr de los días todo parecía haberse calmado. Cada quien halló el modo de desahogar sus rencores y después supieron tomar su presencia con naturalidad. Sasuke no sabía qué pensar al respecto, todavía no era bueno aceptando el perdón.

Sobre todo porque él conocía otras formas de revancha… Pero qué más daba. La influencia de Naruto había llegado a tocarlo a él, así que no podía esperarse menos con respecto al resto de las personas. Algún día tendría que preguntarle cómo diablos lo hacía.

-Pareces preocupado –le dijo Hinata, que caminaba a su lado de camino al edificio del Hokage.

-Sólo pensaba.

-¿Puedo saber en qué cosa? ¿Necesitas ayuda con algo?

Sasuke se detuvo de súbito, obligándola a hacer lo mismo.

-¿Por qué siempre crees que necesito ayuda? ¿Y por qué demonios siempre la ofreces?

La joven no supo qué responder. Él suspiró con resignación y la tomó por los hombros. Se inclinó y la besó largamente, sin importar las miradas curiosas que depositaban sobre ellos. Luego se apartó apenas para decirle:

-Nunca te alejes de mí, Hyuuga, porque sería capaz de irte a buscar al mismísimo infierno, y lo sabes –declaró-. Yo también tengo miles de razones para que te quedes justo aquí, conmigo, pero la principal es que ahora esta maldita vida me parece un fardo de mediocridad cuando no te veo.

-Sasuke-kun…

-Y cuando apareces, cuando por fin te veo venir hacia mí –continuó él-, es como si todo, absolutamente todo, hubiese valido la pena.

De nuevo ella se quedó boqueando como pez fuera del agua, conmovida hasta lo más profundo. Él había cambiado tanto… ¿Lo sabría? ¿Se daría cuenta por fin de cuánto había valido la pena luchar por permanecer a su lado?

Sin agregar nada más, él la abrazó y la meció lentamente. Ningún lugar prometía tanto como aquel que estaban construyendo cada día, con esfuerzo, desde el momento que supieron que se querían.

FIN