Al llegar a la enfermería se encontró con que ya tenía ocupantes. Los cuatro merodeadores estaban cada uno en una camilla sepultados en vendas y la observaron cuando abrió la puerta.
- Qué bien… -murmuró la joven con disgusto.
- ¡Hombre Bennet!- exclamó James sonriente- ¿Te enteraste de nuestra desgracia y viniste a preocuparte por nosotros? ¿Ha venido también Evans?
El chico estiró el cuello y miró a ambos lados de Elizabeth emocionado.
- ¿Acaso eres ciego James? Mírale la mano…- gruñó Sirius, que no parecía muy contento de ver a la castaña.
- Vaya Lizzie, eso tiene mal aspecto.- dijo Remus con voz preocupada acercándose a su amiga.
- Con la sangre parece peor de lo que es.- afirmó ella.
- ¡Qué es todo este alboroto!- exclamó la señora Pomfrey entrando en la habitación como una exhalación- Los enfermos tienen que descansar.
Sus ojos pasaron inmediatamente de la cara a la mano de Elizabeth.
- ¡Pero niña! ¿Cómo te hiciste eso?- exclamó acercándose a ella y tomando su mano.
- Rompí la ventana de un puñetazo.- explicó la Gryffindor sin ganas de inventarse una excusa.
- ¡Pues entonces te está bien empleado!- rezongó la enfermera- Ven aquí a ver qué puedo hacer para arreglarlo.
En unos segundos la mano de Elizabeth estuvo como nueva. Quiso marcharse a su dormitorio, pero la señora Pomfrey se lo impidió.
- Te quedarás esta noche aquí, no vaya a ser que te dé por romper más cosas a puñetazos de camino a tu habitación.
A Elizabeth la idea de pasar la noche en la enfermería con los merodeadores disfrazados de momia le hacía muy poca gracia, pero la enfermera había sido tajante y no estaba de humor para entrar en discusiones. Cuando salió por la puerta James empezó a acribillarle a preguntas.
- ¡Caray Bennet! ¿Qué te hizo la pobre ventana para que la golpeases de esa manera?
- Ojalá le hubiese dado con la cabeza, así ahora estaría inconsciente y no tendría que aguantar tus tonterías.
- Relaja el tono Bennet.- le advirtió Sirius - Sólo está tratando de ser amable.
Elizabeth abrió la boca para replicar, pero finalmente se lo pensó mejor, sacudió la cabeza y se metió en una de las camas de la enfermería cerrando el dosel y echándole un encantamiento silenciador.
- ¿Qué creéis que le pueda haber pasado?- preguntó James mirando a sus amigos.
- ¿A ella? Nada, es así de desagradable por naturaleza.- contestó Sirius- Si quieres preocuparte por algo hazlo por la ventana.
- Es desagradable contigo porque eres un cretino Black.- atajó Lupin mirando a su amigo con el ceño fruncido.
- Deberías poner en orden tus lealtades Lunático, aunque siendo su amigo- dijo Sirius señalando con la cabeza a la cama que escondía a Elizabeth tras el dosel- no me extraña que estés un poco perdido en ese aspecto.
El encantamiento silenciador que había aplicado la chica sólo funcionaba de dentro de la cama hacia afuera, pues no quería que ellos le oyesen llorar, pero las voces de los tres chicos le llegaron altas y claras y la última frase de Sirius terminó por hacerle perder la paciencia. Abrió el dosel con ímpetu y saltó de la cama con los ojos anegados de lágrimas.
- ¡No tienes ni puta idea de lo que me pasa!- vociferó mirando con furia a Black- ¡No sabes por lo que está pasando mi familia desde que mi madre se junta con vete tú a saber qué gentuza!
Sirius cerró los ojos y apretó los puños con rabia.
- ¡¿AH NO?!- chilló sin poder contenerse- ¿Con que no tengo ni idea de lo que es convivir con escoria de magos oscuros? ¿Eh? ¿Eres de verdad así de imbécil o estás compitiendo por algún premio?
- Sirius, basta…- murmuró James tratando de calmar a su amigo.
- ¡No, James! Esta niñata tiene que entender de una vez por todas lo que les hace la casa Slytherin a las personas.
- ¡YA LO SÉ! - aulló Elizabeth cayendo sobre sus rodillas con las manos cubriendo sus lágrimas - Lo sé… sé que de ahí sale la gente que después mata a familias enteras por diversión, pero quiero pensar que…
- ¿Qué?- preguntó Sirius con desprecio- ¿Que la vida es un cuento de hadas y todo va a salir bien?
- ¡Mi madre era de Slytherin Black! - exclamó la chica con desesperación - Quiero pensar que todavía queda algo de la buena persona que fue antes de… ahora.
- Pues vete haciéndote a la idea de que…
Lupin le asestó un puñetazo a su amigo haciéndolo callar.
- ¡Basta ya Sirius! ¿No ves cómo está?- clamó indignado.
Sirius se limpió la sangre que brotaba de su labio inferior y miró a Remus.
- Claro, será mejor dejarla en su mundo de fantasía hasta que la verdad le estalle en la cara.
- Amigo, sabes que no suelo pararte en nada de lo que haces- la voz de James sonó tranquila mientras le ponía la mano sobre el hombro a Sirius- pero creo que esta vez deberías dejarlo.
Sirius miró a Elizabeth postrada en el suelo llorando desconsoladamente, Remus se había acercado a ella y la rodeaba con su brazo tratando de consolarla. Nunca la había visto tan vulnerable.
- Lo siento Bennet.- murmuró finalmente - Espero de verdad no tener razón y que tu situación se arregle, no le deseo una familia como la mía a nadie. Ni siquiera al idiota de Quejicus.
Elizabeth logró serenarse y se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.
- En fin, lo siento por el espectáculo. Supongo que en algún momento tenía que estallar.- murmuró la joven levantándose del suelo y dirigiéndose hacia su cama.
- No te preocupes, todo lo que sea estallar nosotros lo comprendemos perfectamente.- comentó James esbozando una sonrisa cautelosa.
Elizabeth empezó a reírse a carcajadas y los merodeadores la siguieron, incluído Sirius que se había relajado notablemente.
- ¿Es así cómo acabásteis disfrazados de momias, estallando cosas?- preguntó Elizabeth una vez se le pasó el ataque de risa y se sentó en el borde de su cama.
Los cuatro chicos se miraron, Sirius se encogió de hombros y James comenzó su relato.
- Eran las doce de la noche y en un oscuro castillo cuatro apuestos y valientes jóvenes se dispusieron a dar la bienvenida a la nueva jornada escolar.- relató dramáticamente mientras el resto rodaba los ojos con resignación- Era un plan perfecto, pues estos hermosos muchachos no sólo poseían belleza, sino una inteligencia excepcional.- Elizabeth no pudo evitar soltar un sonido de burla- Pero algo salió mal, al fin y al cabo son humanos que rozan la perfección pero tienen sus fallos, y todo explotó en sus caras y no en la sala común donde estaba planeado el acto.- finalizó con cara de profundo disgusto y pasándose la mano por los ojos como si se limpiase unas lágrimas ficticias.
- Conmovedor.- comentó Bennet entre risas.
- No te rías, por esto hemos perdido parte de nuestra increíble belleza.- se lamentó James pasándose la mano por las vendas de la cara.- Si se lo cuentas a Evans recuerda decirle que no importa lo que pase con mi cara, mi genética sigue ahí y nuestros hijos serán preciosos.
- Estoy segura de que le alegrará saberlo. - repuso Elizabeth.
- ¡QUÉ HACÉIS A ESTAS HORAS DE CHÁCHARA!- la señora Pomfrey entró chillando como una loca sobresaltándolos a todos- ¡Son las tres de la mañana y las clases empiezan a las nueve! ¡A dormir!
La enfermera cerró los doseles de las cinco camas y apagó la luz.
El día siguiente fue duro para los cinco, apenas habían dormido y tenían Transformaciones a primera hora de la mañana, aunque Elizabeth ya controlaba a la perfección la parte del temario por la que iban, la profesora McGonagall no era alguien a quien tomar a la ligera. Por lo tanto jamás se le ocurriría dejar de prestar atención en sus clases.
- La mayor parte de la clase ya es capaz de transformar pequeños animales vertebrados en objetos inanimados de similar tamaño.- la profesora vislumbró la cabellera negra de Sirius Black reposando sobre su mesa y se dirigió hacia él continuando con su explicación- Ahora resultará interesante comenzar con el proceso contrario y transformar pequeños objetos en animales, empezaremos con animales invertebrados…- Minerva se paró delante de Sirius y preparó su fajo de pergaminos- Aunque parece ser que al heredero de la ancestral casa Black le gusta más vaguear durante mis clases, debe ser que ya es capaz de hacer todo lo del temario.- diciendo esto le golpeó con fuerza en el cogote.
- ¡Ya estaba en llamas cuando llegué!- chilló desorientado mirando hacia todas partes.
- Estoy segura de que sí, señor Black- murmuró la profesora- Pero ahora me gustaría que dejase las llamas y realizase una transformación de este sacapuntas en un gusano.
Sirius miró con cara de pánico a su alrededor.
- Si quiere puedo transformarle un gusano en un sacapuntas pero…
- Pues si no va adelantado al temario me gustaría que hiciese el favor de atender en clase, porque eso estaba explicando durante su siesta.- le interrumpió McGonagall mirándole con una de sus expresiones más severas.
- Lo siento profesora, estaré atento.
Aunque Elizabeth ya podía realizar este tipo de encantamientos sin ningún problema, durante las clases disimulaba para no llamar demasiado la atención. Al final de la clase dejó su sacapuntas con la forma de un gusano metálico. La profesora pareció bastante satisfecha con el resultado.
- ¿Cómo lo haces para que te quede lo suficientemente mal?- le preguntó Lily a su amiga mientras salían hacia el comedor.- Ya es difícil hacerlo bien, pero quedarte a medias a posta…
- Es sencillo en realidad, con ejecutar el movimiento de la varita regular en lugar de bien, consigues algún resultado.- explicó Elizabeth rebuscando en su mochila ante la atenta mirada de sus amigas.
- ¿Qué buscas con tanto ahínco?- preguntó Fiona curiosa.
- Estaba segura de que tenía un mapa lunar en alguna parte, pero no soy capaz de encontrarlo…
- Te puedo prestar el mío después de comer.- intervino Scarlett solícita, desde su última charla se había tranquilizado mucho con el tema de Sirius.
- Me harías un favor.- le dijo Elizabeth con una mirada de gratitud.
- ¿Para qué lo quieres?- inquirió Lily entornando los ojos.
- Para limpiarme después de ir al váter.- contestó la castaña molesta provocando una mirada horrorizada de Scarlett.- Para consultar las fases de la luna, ¿para qué lo iba a querer?
- Ya pero es que en Astronom…-Elizabeth silenció a Lily lanzándole una mirada de advertencia.
En ese momento llegó Fabian y se colgó del cuello de su amiga.
- Tengo una cosita que te va a encantar.- dijo el pelirrojo con entusiasmo.
- ¿Y bien?- preguntó la castaña intrigada.
Fabian metió la mano dentro de la túnica y sacó ceremoniosamente un vinilo dorado, Elizabeth lo cogió rápidamente y le echó un vistazo rápido a la portada.
- ¿Esto es el álbum en directo que grabaron en Japón?- preguntó la chica observando el ejemplar de Made in Japan de Deep Purple que brillaba en sus manos.
- Efectivamente.- contestó Prewett con una amplia sonrisa- Me lo envió mi tío, llegó hace unos minutos y quería que fueses la primera en saberlo.
- ¿Me dejarás…?- comenzó ella emocionada.
- Por supuesto, esta noche en la sala común llevo mi tocadiscos y les damos a todos una lección de música. Ahora voy a buscar a mi hermano, que está atontado últimamente y le pierdo por todas partes.
Fabian se adentró en el comedor buscando a su hermano y tres pares de ojos se clavaron en Elizabeth.
- ¿Nos perdimos algo?- preguntó Scarlett mirándola con cara de circunstancias.
- Somos bastante amigos desde hace un tiempo, tenemos los mismos gustos musicales y me lo paso muy bien con él, nada más.- contestó Elizabeth sin hacerse de rogar.
- ¿Y te gusta?- insistió Scarlett.
- Como amigo mucho y no rebusques más - añadió cuando la morena abrió la boca para preguntar algo más- somos amigos y punto. No empecéis ahora a marearme con el tema.
Las tres Gryffindor quedaron un poco decepcionadas ante sus confesiones, pero conociendo a su amiga se dieron por vencidas. Lily no quiso intervenir porque aunque al volver de la enfermería esa mañana su amiga la había tratado con normalidad, no quería contrariarla tras su reacción de la noche.
Después de comer tenían una hora libre, así que Scarlett y Elizabeth fueron a por el mapa lunar mientras Fiona y Lily les esperaban en la sala común. La castaña se sentó junto a Lily mirando las fases de la luna atentamente mientras Fiona y Scarlett se enfrascaban en una conversación sobre métodos de belleza muggles.
- ¿Vas a empezar ya con la poción de animago?- preguntó Lily tratando de que nadie más que Elizabeth escuchase su voz.
- Sí, dentro de dos noches hay luna llena y tengo la hoja de mandrágora porque cogí varias en una de las clases de Herbología, mientras estábamos peleando con la dichosa planta.-explicó la castaña en voz queda- Tengo que tenerla un mes metida debajo de la lengua y a saber cuándo es la próxima tormenta eléctrica por aquí, cuando antes lo haga, mejor.
- Pero ¿tienes la gota de rocío?
- No, pero eso es fácil, seguro que en un mes consigo que me castiguen y me manden con Hagrid al Bosque Prohibido, allí habrá algún lugar que no haya pisado un ser humano y donde no haya dado la luz del sol para cogerla.
- ¿Te falta algo más?- inquirió la pelirroja tocándose un mechón de pelo con nerviosismo.
- La crisálida de polilla esfinge de la calavera, pero sé de buena tinta que hay en el armario de Slughorn.
- ¿Y cómo piensas cogerla?
- Tengo mis métodos.
- ¡Eh! ¿qué murmuráis?- preguntó Scarlett mirándolas con suspicacia- ¿Estáis escondiendo algún cotilleo?
- Estábamos hablando de un problema de Pociones O'Hara.- la morena puso cara de decepción al escuchar a Elizabeth- Jamás le esconderíamos un chisme a la reina cotilla.
Scarlett decidió que acercarse a Sirius que acababa de entrar por la puerta era mucho más interesante que escuchar a sus amigas hablar de Pociones, y Potter, que venía al lado de su mejor amigo, llamó a Fiona porque tenían que hablar sobre el próximo entrenamiento de quidditch. Lily y Elizabeth se quedaron solas en su sillón.
- Mira Lizzie…-comenzó la pelirroja.
- No empieces con tus clases de moral, por favor, odio que…
- No es eso, idiota.-la interrumpió- Sé perfectamente que vas a continuar con tu idea de chiflada te diga lo que te diga, sólo quiero darte un consejo. Yo no empezaría con lo de la mandrágora hasta no tener todo lo necesario- Lily siempre era muy práctica- Aunque ahora te parezca fácil pueden pasar mil cosas que te arruinen el plan, y andar por ahí un mes con una hoja de mandrágora debajo de la lengua- continuó poniendo un gesto de asco- para que luego se te fastidie el plan y tengas que volver a empezar…
Elizabeth la miró pensativamente, lo que decía tenía mucho sentido y en Hogwarts los planes podían fallar con una facilidad pasmosa, sólo había que ver cómo terminaron aquellos cuatro intentando hacer una bromita de las suyas.
- Tienes razón Lils, ya tengo el procedimiento muy claro, puedo esperar un poco más.-dijo al fin cerrando el mapa lunar.- Estuve todo este tiempo estudiando como una loca, creo que dedicaré unos meses en lo que consigo lo que me falta a divertirme un poco.
- Miedo me da lo que entiendes tú por diversión.- murmuró Lily mientras comprobaba que en su mochila estuviese todo lo necesario para la siguiente clase.- Tenemos que ir ya a Encantamientos.
Elizabeth se levantó de un salto, llevó corriendo el mapa lunar a la habitación y se encaminó con Lily al aula de Encantamientos. Después de las clases y de una abundante cena, Elizabeth buscó a Fabian para escuchar el disco de Deep Purple, lo encontró en la sala común poniendo petardos debajo de los sillones en los que estaban sentadas sus compañeras de curso.
- Muy maduro Prewett.- comentó ella observando a las alumnas de quinto saltando y chillando cuando explotaron los petardos.
- La vida es corta y hay que vivirla con intensidad, y explosiones.- se defendió mirándola con una sonrisa de oreja a oreja.
- Y escuchando discos de Deep Purple.- sugirió la castaña observándole con emoción.
- ¡Por supuesto!
Fabian se acercó a una de las mesas donde había preparado su tocadiscos y la melodía de Smoke on the water resonó por toda la estancia.
Fabian y Elizabeth comenzaron a saltar por los distintos sofás espantando a los que estaban sentados, y al rato se les unieron los cuatro merodeadores y Gideon, que apareció por la puerta poco después.
