Holas!
FELIZ NAVIDAD PARA TOOOOODOOOOOOSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!
Lamento mucho la espera... pero entre las fiestas y otras tantas cosas por delante se me fue la semana u.u
Pero aquí vamos... XD
Este capítulo va dedicado con mención especial a mis amadas Ootori-chan y Chiye-chan, y a todos quienes lo siguen capi tras capi, así no me dejen review u.u
Bueno... Una pequeña aclaración... A partir de este capi medio iremos vagando entre Esmeralda, la calle, los departamentos y Departamentos, así que... requiero su muy especial ayuda en esto de identificar los pisos en los que están situados Japun, Esmeralda, Ventas y Gerencia... Tengo una vaga idea, pero en lo que pienso los siguientes capis, háganse una, por favor... :3
En un capi anterior les dije que los Títulos están relacionados con lo contrario de lo que trata el contenido... Pues bien... Confianza... Un concepto que encontrarán y no encontrarán al mismo tiempo en cada personaje...
Y así... empezamos el lento camino... hacia el verdadero drama... No me odien, sí?
Y bueno, los dejo antes de que me maten...
LOS QUIERO!
Confianza
Su casi ultrasónica alarma sonó a la misma hora de siempre… las cuatro de la mañana… para indicarle que era hora de tomar aquello que tomaba desde hacía un año. Nadie lo sabía, de modo que era una suerte para él el que Zen fuese tan respetuoso de su espacio. Por ello, aunque siempre lo sacaba de quicio, como hacía unas horas… lo amaba.
Mucho.
Muchísimo.
Y extrañaba esa calidez que traía consigo el olor de hogar que había extrañado en la época de universidad…
Sí, era típico de cualquier primer amor o de un amor verdadero: las partes de su vida asociadas a su rubio, estaban plagadas de hermosos recuerdos, mientras que las otras, de soledad y dependencia…
- …supongo… que puedo ir a acompañarlo luego de tomarme la – su mirada casi azul se posó sobre el bulto que estaba a su costado derecho, apoyado desde el piso – ¿Zen…? – su respiración acompasada era su melodía favorita. Su rostro se enterneció, y le acarició los cabellos – Oi… Kirishima-san…
- ¿Mmm…? – tomó la mano que lo tocaba y la colocó bajo su mejilla – Un ratito más, amor…
- Tendrás más ratitos, pero ven… Sube… - entre sueños, su novio logró meterse bajo las cobijas y se abrazó a su cintura – Hey… déjame ir un ratito, voy a tomar agua…
- No…
- Me muero de sed…
- Bebe de mi boca…
- Idiota… Vamos, déjame…
- No. Te irás, lo sé…
- No me voy a ir…
- No quiero que me dejes ni un segundo… Más tarde ya no te veré… - lo abrazó fuerte. Yokozawa supo que se refería a Marukawa, y las tripas se le hicieron nudo. Sí. Ese día no se verían… no podrían seducirse mutuamente de rato en rato con algún intercambio subido de tono por el celular… O una visita furtiva.
- Hoy iré contigo…
- Pero no será igual. Tendrás que coordinar todo con ese hijo de…
- Oi, ya, basta, no mencionemos a Iokawa… Está bien, me quedaré contigo... Pero si mi cabeza se separa de mi cuerpo cuando me quede dormido y sale en busca de agua será por tu culpa…
- Extrañaré tu boca, pero la parte más importante estará conmigo, no interesa…
- ¡Oye! – Kirishima rió – Eres un pervertido…
- ¿Ah? Hablaba de tu corazón… ¿En qué pensabas, precioso…? – lo besó suavemente.
- En… na...nada…
- ¿Seguro…? – le acarició el pezón derecho por encima del pijama.
- S…si… ¿Por qué no subiste a la cama, a qué hora viniste…?
- A las doce… Tenía miedo de que me echaras, pero no podía dormir solo…
- Pareces un niño de primaria… ¿Cuándo me he enfadado verdaderamente contigo? – el otro se incorporó y lo miró a los ojos.
- Nunca… y quiero mantenerlo así, en ceros… Por eso prefiero no molestarte… - bajó la mirada con tristeza.
- ¿Ya te he dicho que estoy orgulloso de ti…? – lo miró. Takafumi le sonreía dulcemente – Por todo… Si no te admirara como te admiro, no estaría contigo por amor… Yo… yo te amo… - se sonrojó – Nunca vas a molestarme… Te extraño… - su corazón y el de Kirishima se aceleraron – Yo… mi… mi cuerpo…
- Shhh… - puso un dedo en sus labios y luego le acarició el rostro y los cabellos – Yokozawa Takafumi… A veces… siento que hacerte el amor no me basta… Quisiera tener el poder de llenarte por completo con mi amor… ¿Sabes cómo puedo lograr eso…?
- Pues… tendría que hacerme una súper operación que me convirtiese en mujer… Así me embarazarías y estaría lleno de ti…
- ¡Jajaja! Tonto… - lo besó con pasión y dulzura, cubriéndolo por completo – Tengo permiso para violarte…
- Jajaja… Mis padres me quieren prostituir contigo – el otro reprimió una carcajada. Le alzó las caderas por debajo de las cobijas y pegó su pelvis contra la suya – Haaa… Kirishima…
- Juguemos un poco… - susurró – A ver quién pierde primero la cordura…
- No… no es motivo de juego… - el problema era que había tenido la muy inteligente idea de no ponerse bóxers… cabreado por el hecho de que Kirishima le hubiese hecho usar ese maldito delantal sin nada debajo, por lo que le había mostrado a su madre un muy explícito relato visual de la razón por la cual no habían contestado inmediatamente.
- ¿Qué pasa… no te… gus…? – al acariciar sus nalgas, lo descubrió. Y mandó al diablo el juego – Estás desnudo…. Con este pijama delgado… Takafumi, ¿por qué te encanta seducirme de esta manera, quieres que me muera de un multi orgasmo…?
- ¡Claro que no…!
- Takafumi… - siguió acariciándolo, haciéndolo jadear debido a su creciente erección rozando su entrada - …haaa… - apoyó el rostro en su pecho debido a su propia excitación.
- Zen… - le alzó el rostro y lo besó con desesperación. Ambas caderas empezaron a moverse, con ansiedad creciente, hasta que alcanzaron el orgasmo, abrazándose con fuerza, jadeando contra sus bocas.
- …Takafumi… - le valió poco que la madre de su novio estuviera en casa… total, tenía su permiso. Lo desnudó de la parte de abajo y bajándose el pantalón hasta las rodillas, lo penetró, arrancándole un gemido – Ahhh… Estás muy húmedo, no va
- Zen-kun… si lo necesitas dejé en la mesita de tu habitación un frasquito de lubricante… Hasta mañana – la voz cantarina de su suegra les llegó desde fuera, seguida de sus pasos alejándose. Quedaron en silencio un instante, y luego Zen se retiró, para echarse a su lado.
Yokozawa sintió que acababa de ocurrir algo muy malo para ellos… y tuvo miedo… Mucho miedo. Su mamá era sin lugar a dudas hasta el momento mucho más madre que Kirishima-sama, pero… A veces se excedía. ¿Y si Zen llegado el momento se cansaba… si decidía que en verdad era asqueroso hacer el amor con un hombre…? ¿Que era suficiente hasta ahí ese tonto juego…?
Sus ojos empezaron a arderle, así que se levantó de la cama una milésima de segundo antes de que Kirishima volteara para abrazarlo, recuperado de la vergüenza inicial. El rubio frunció el ceño. Lo conocía muy bien, y empezó a temer el haberlo herido sin quererlo.
- ¿A dónde vas…?
- A tomar agua… – intentó por todos los medios no mostrarle su tristeza – Tengo mucha sed…
- Iré yo a traer…
- No – se puso su yucata y salió a toda prisa… Dejándolo también sumido en sus miedos.
Llegó a la cocina, se sirvió el agua, tomó la medicina y luego… Luego se dejó caer en la silla y empezó a llorar, mordiéndose el dorso de la mano.
- …perdóname… Es mi culpa…
Fue sólo un susurro, pero Saki lo escuchó. Y por primera vez en su vida, pero a que le desesperó el sufrimiento enorme de su hijo…
Decidió no intervenir.
OwO
- Buenos días...
- Buenos días, amor… Zen-kun preparó un delicioso desayuno para ti, mira – en otro momento esa información lo habría llevado a usar su sarcasmo para burlarse de él… Pero lejos de hacerlo, sonrió dulcemente a su madre, evitando ambas miradas.
- Todo se ve delicioso… Me lavaré las manos para empezar a comer… - caminó hacia la cocina.
- Sí, estoy segura de que disfrutarás todo, amor… Yo vuelvo más tarde…
- ¿No te quedas? – la miró con asombro antes de llegar al umbral.
- No. Tu padre llega esta noche y debo buscar un hotel…
- Nada de eso… Yo dormiré en el cuarto de Hiyo y Takafumi en el mío, ustedes ocuparán el suyo – a Yokozawa ese comentario le confirmó que Kirishima al fin había analizado las cosas y ya no lo quería más en su vida. Bajó la mirada, con una desolación hiriente.
- Gracias, hijo… pero creo que mas bien podríamos ocupar el antiguo departamento de Taka-chan… ¿Podemos, mi amor…? – ambos lo miraron, pero él no reaccionó.
Kirishima frunció el ceño, pero no dijo nada, mientras que la mujer entendió. Después de todo había visto a su hijo llorar, y sospechaba desde entonces que tal vez lo mejor era dejarlos solos… y no volver a interferir. Le regaló una hermosa sonrisa a Kirishima seguida de un beso en su mejilla, y salió del departamento en silencio, sin hablarle a su hijo.
Yokozawa la escuchó marcharse, pero como pocas veces no se puso nervioso ante la perspectiva de quedarse a solas con él. ¿Cómo había pasado todo…? No se arrepentía de nada, pero… ¿sería acaso diferente si antes de salir con él hubiese pedido su mano a sus padres…? ¿Habría sido diferente si ambos hubiesen hablado con ellos…? ¿Sería todo mejor si dejaba de ser hombre y quedaba embarazado, eso se podría lograr…? ¿Su noviazgo habría terminado ya, o Kirishima esperaría a recuperar a la niña…?
- Takafumi… - alzó la vista al oírlo, sorprendiéndose al verlo a cinco centímetros de él. El otro limpió las lágrimas que habían caído y lo apachurró – ¿Qué pasa, mi amor…? ¿Te duele algo…? ¿He hecho algo malo…?
- Claro que no… - sollozó.
- ¿Entonces…? ¿Por qué estás así…?
- Yo… - no pudo evitar llorar, aferrado a él.
- Me partes el alma… - lo miró fijamente, con la angustia en sus facciones perfectas – Odio verte llorar, me siento un completo inútil si encima no me dices nada… Dime qué pasa, por favor…
- Es que… - sollozó – Siento que… empiezas a arrepentirte… - el rostro del rubio lo miró con incredulidad.
- ¿Qué…?
- Anoche… mamá habló y me dejaste… ¿Te doy asco, verdad…? – gimoteó – Es obvio que soy lo que menos soñabas conseguir como madre para Hiyo…
- Oye…
- Yo… yo sé que soy lo peor, comenzando por mi carácter de porquería…
- ¿Pero qué mierdas dices, maldita sea?
- Quisiera ser otra persona – empezó a llorar, sintiéndose cada vez más extraño - …quizás una mujer… Así no tendrías tantos problemas, todo es mi culpa…
- Taka… – ya iba a reprenderlo, pero se asustó al verlo palidecer – Oye, ya, basta… Vamos a desayunar, necesitas recuperar energías… - lo abrazó por la cintura, pero él siguió hablando entre sollozos.
- Me vas a dejar… yo lo sé… Te amo… te amo demasiado…
- Y yo te adoro… Te amo, te adoro, te quiero, me gustas, te deseo, y por ende si no dejas de decir cojudeces te voy a violar… - pese a lo último, estaba aterrado. Buscó con desesperación su celular con la mirada, mientras tocaba su frente. Y se detuvo, aún más asustado – Takafumi, estás ardiendo… Te llevaré al hospital…
- …tienes que ir a Marukawa… Déjame…
- ¿Dónde dejé las llaves…? – lo sentó suavemente en una de las sillas del comedor y corrió a la habitación. La mirada casi azul empezó a nublarse.
- Te amo… pero… pero… - llevó su mano a su pecho y abrió la boca, como si le faltara el aire.
- ¡TAKAFUMI! – lo sostuvo antes de que cayera de bruces, arrodillándose de manera brusca frente a él – Yokozawa… Oi… no es gracioso… - lo cacheteó, mirándolo con ojos exorbitados, hasta que poco a poco fue reaccionando – Takafumi, mírame… Vamos al hospital, me vale un carajo lo que opines…
- Es un simp
- ¡CON UNA MIERDA! – lo calló, alzando la voz y mirándolo molesto – ¡IREMOS AL HOSPITAL SI O SI, DEJA DE SER TAN TERCO, MALDITA SEA!
- …yo…
- ¿Te pones así por lo de anoche, baka? ¿Quieres saber por qué reaccioné así…? Porque estaba esperando a que regresase al cuarto para poder amarte sin temer que nos oyera… El hecho de que tus padres sean comprensivos no quiere decir que yo deba abusar de su amor…
- Pero…
- No quería exponerte tampoco… Amo que nos dejemos llevar, y sé que te habrías contenido al saberla cerca, y eso no nos hace bien, ni a nivel sexual ni a nivel físico…
- Yo…
- Lo primero que me conquistó de ti fue tu personalidad… pero obviamente te considero el hombre más apuesto del mundo… Te hago el amor porque me gustas y despiertas mis instintos sexuales precisamente por esa atracción que generas en mí, porque tu cuerpo se me hace apetecible… - el otro bajó la mirada – Dime, pequeño tonto, ¿eso podría sentirlo si me dieras asco?
- …no… - se sentía como un niño regañado. Poco a poco el color le regresó.
- ¿Entonces…? – acomodó sus cabellos detrás de sus orejas, con amor y preocupación – Hay días en los que te pones tan tonto, mi amor…
- P…perdón…
- Y lo peor es que pones en riesgo a la persona que más amo en el mundo junto a nuestra hija…
- Lo… lo siento…
- Está bien, hermoso… Olvidémoslo… – lo abrazó suavemente – Te amo muchísimo… muchísimo… Vamos al médico, ¿si? Te juro que yo me encargaré de poner todo en orden en Japun cuando sepa que estás bien…
- ¿…y me llamarás durante el día…? – se engrió, sin importarle mostrarse así. Kirishima se separó, y luego de asentir, buscó sus labios, pero en ese momento tocaron el timbre. Lo acomodó con cuidado en el mueble, gruñendo contra el visitante indeseable, y abrió la puerta. Sorprendiéndose ingratamente.
- Iokawa-san… - su ceño se frunció con molestia.
- Buenos días, Kirishima-san. Pensé que ya se encontraría en Marukawa, es muy tar – los ojos del hombre captaron a Yokozawa en su campo visual. Soltó un gritito ridículo - ¡POR KAMI, ¿SE SIENTE BIEN?! – casi se teletransportó sin siquiera calzarse las pantuflas, por poco empujando a Kirishima, y le colocó con total irrespeto una mano sobre la frente – ¡AH, YOKOZAWA-SAN, ESTÁ ARDIENDO! Lo llevaré al hospital – hizo el ademán de pasarle un brazo por la cintura, despertando a la fiera.
- Tranquilo su coche, Iokawa. Takafumi y yo estábamos a punto de ir, no es necesario que se preocupe, él es mi responsabilidad – lo empujó sin miramientos, sentándose al lado de su novio y abrazándolo. Era una guerra declarada a partir de ese momento, y para Yokozawa fue claro que el otro algo había captado, por la mirada seria que le lanzó a Kirishima, ajena a su sonrisa boba y diligente de siempre.
- Sin embargo, recuerda que tú debes ir a Marukawa… - el visitante ya iba a responder, pero, para empeorar la situación, la madre de Kirishima estaba ahora en el umbral, al lado de Isaka, hablando con indiferencia mezclada con mal ocultada molestia – Acaban de informarme que esas son las nuevas medidas…
Kirishima apretó los puños, incapaz de creer que su madre pudiese ser tan caradura, cínica y desagradable. Le dieron ganas de llamar a su suegra para que le diese clases de cómo ser una auténtica mamá.
- Eso es fácil de solucionar. Tómelo como un día de vacaciones, Isaka-san, o descuéntelo de mi paga mensual, no me interesa. Llevaré a mi
- Yo he sido asignado como Asistente de Yokozawa-san, me corresponde
- …asistirlo en todo lo relacionado con Marukawa, así es que estás fuera de esto – sus palabras sonaron a una sentencia legal. El pobre Gerente sólo lanzó un suspiro antes de manifestarse.
- De cualquier manera los acompañará, Kirishima… mientras Henmi instruye a Tanaka-san en los temas de Ventas relacionados con Japun, y tú le indicas – se le notó incómodo – a la nueva niñera de tu hija las cosas que debe tomar en cuenta…
Se hizo el silencio, hasta que Zen rió de manera tétrica, asustando incluso a Takafumi.
- No contrato ni contrataré nunca niñeras, Isaka-san… A Hiyori la criamos ambos, y a partir de ahora sus abuelos Yokozawa – miró desafiante a su madre, quien no varió su expresión.
- Me temo que te equivocas… A partir de hoy tendrá una. Haruka… Hiyo… Entren – una seria Hiyori ingresó, seguida de una mujer preciosa enfundada en un vestido muy ajustado, que a Takafumi le recordó mucho a las fotos de Sakura que ellos le habían enseñado en algún momento. Aunque, claramente, la madre de Hiyo no poseía esa sensualidad intimidante que a él no le movía ni un cabello, sino una dulzura que sabía muy bien había sido el motivo del embelesamiento de Zen.
Kirishima miró de su madre a la mujer, y de la mujer a su madre… Y luego a Hiyo. La niña estaba tan seria como él, y con sólo mirarse se transmitieron el mismo pensamiento.
- De modo que nos devuelves a Hiyori a cambio de que esta mujer conviva con nosotros…
- Lo captas muy rápido…
- Bien… Como desde un inicio no fui yo quien quiso exponer a mi bebé a una vejación como la que tú querías suscitar, acepto, por ella, porque el mejor lugar del mundo para ella es esta casa, con sus padres… Pero ya verás dónde mandas a dormir a esta chica, y de su salario te encargarás tú… Yo no la necesito, Takafumi es padre de Hiyori – Iokawa los miró con espanto, confirmando su sospecha – y el mejor maestro que puede tener en todos los temas. Así que esta mujer se encargará únicamente de
- …asistirlo a usted… en todo lo que necesite y que Yokozawa-san no pueda brindarle debido a sus otras responsabilidades… - Kirishima la miró fijamente, poniéndose muy rojo.
- Quien como usted… Un ofrecimiento tan tentador definitivamente cualquier hombre heterosexual lo recibiría con agrado… - Iokawa pensó que metía más leña al fuego, así que sonrió con burla.
- Cualquier hombre heterosexual, pero resulta que soy NOVIO de Yokozawa…
- Sobre el hospedaje, no hay problema – la mujer se acercó de manera provocativa, sin importarle las palabras del rubio, y le sonrió con descaro – Puedo dormir en el mueble…
- …de la casa de mi madre – mantuvo la vista fija en los ojos de la mujer, por más que ésta intentaba captar su atención moviendo su escote – En esta casa no hay espacio para ti, y necesito mi intimidad para disfrutarla con mi pareja… - esa fue la señal de alarma para Yokozawa.
- Pero… si lo intenta… tal vez yo podría
- ¡Bien! – alzó la voz – acordado esto, nos disculpan, pero íbamos al hospital…
- Takafumi…
- ¡Zen, apúrate, vamos, vamos! – metió el llavero en sus manos y lanzando una mirada de súplica a Isaka los sacó a Hiyori y a él fuera del departamento.
OwO
- Aquí está, niichan...
- Gracias – tomó el vaso con limonada helada y lo acercó a sus labios – No seas terco, tómatelo…
- Es una… Yo… - el rojo aún permanecía en su rostro como un tatuaje. No habían ido al hospital, aunque Yokozawa empezaba a arrepentirse de no haberlo hecho ya que su amado parecía a punto de una embolia. Sin embargo, la intimidad de su propio departamento se sentía dulcemente hogareña, y presta para calmar al ogro.
- Oye… Me dijiste algo hace un rato… ¿Crees que a mí me gusta que te dejes llevar por la ira? Ya no eres joven, idiota… Te puede dar un soponcio… - Hiyo acarició la cabellera de su papá. El que sus dos tesoros se preocuparan por él, lo tranquilizó. Los abrazó, suspirando, y besó ambas frentes.
- Lo siento… Es sólo que… Me da cólera que no respete a mi hija… y que te falte el respeto también a ti… Desde ya te advierto que me va a importar muy poco que sea una marioneta de mi madre, la sacaré a patadas si ella intenta algo en nuestra contra…
- Está bien, no te detendré…
- Y yo haré que Sora-ch – Hiyo lanzó un gritito, asustándolos - ¡AHHH, SORA-CHAN! ¡LO DEJÉ EN CASA!
- Tranquila… Le diré a mamá que lo traiga aquí… - se incorporó y llamó a su madre, dejándolos solos.
- La abuela dijo que era la mujer perfecta para ti porque se parece a mamá… Y porque en el fondo eres un hombre y no un gay – habló apurada, para evitar que Yokozawa la oyese – Le ha dado carta abierta para conquistarte. Por favor, papá… Recuerda que amas a niichan… - sus ojitos miel se nublaron – Yo sólo lo quiero a él de mamá…
- ¿Y quién dice que ese maniquí lleno de protuberancias puede llegar a gustarme? – Hiyo rió al oírlo. Él le limpió los ojitos – No te preocupes… Tu madre fue la única mujer a la que yo amé y tú eres la materialización de ese amor… Ahora sólo tengo ojos para mi primer amor… Ese oso tierno e intimidante de gran trasero… - lo miraron regresar. Hiyo aguantándose las ganas de reír por el último comentario.
- Irá a recogerlo con papá y vendrán para instalarse… ¿De qué te ríes…? – la pequeña acababa de lanzar una sonora carcajada cuando se dejó caer en el sofá frente a ellos.
- Nada, nada… Le estaba diciendo que tu trasero está más formado que el de la polilla que llegó a casa con ellas – sonrojó brutalmente a su novio.
- ¿Cómo puedes decir eso delante de Hiyori…? Y… ¿CÓMO DIABLOS SABES ESO, LA ESTUVISTE MIRANDO, IMBÉCIL?
- Jajaja, uuuyyy, Hiyo, ¿ves? – juntaron cabecitas – Esto es positivo, algo bueno tenía que traernos la aparición de esa bruja… Niichan estará celoso a cada instante y yo podré besarlo muchas veces para hacer las pases…
- ¿QUÉ?
- Pero… - la niña se sentó junto a Yokozawa y susurró con complicidad – tú también estarás así… Recuerda que ese tal Iokawa-san está enamorado de niichan… - la sonrisa de Kirishima desapareció, instalándose en el rostro del más joven.
- Gracias, Hiyo…
- Eso no es gracioso… Niichan es un seductor en potencia, es capaz de
- ¡SUFICIENTE! – Takafumi lo miró con ganas de matarlo – Si ya terminaste de decir tus estupideces del día mejor ve a Marukawa…
- No. No aproveches el pánico, Yokozawa. Tenemos un tema pendiente que sólo te corresponde responder a ti… – ambos le lanzaron miradas cargadas de acusación, intimidándolo, especialmente Hiyori, quien se puso de pie nuevamente y colocó sus manitas en su cintura, como una Zen en miniatura de largos cabellos dorados – Tú no estás bien de salud, y yo voy a encargarme de averiguar qué te ocurre… Te cuento que tuvo una especie de ataque, Hiyo…
- ¿Qué? – Hiyo se alarmó, tocando toda su carita en busca de señales de peligro.
- Como lo oyes. Este irresponsable de seguro no está comiendo bien…
- ¡Ah! Tiene los ojos muy amarillos…
- N…no, Hiyo, te equivocas, es
- ¿Eh? – Kirishima acercó su rostro al suyo – Es cierto… Eso me pasa por hacerte caso y apagar la luz cuando nos vamos a dormir…
- Cá…cállate…
- …y fijarme sólo en la parte azulada de tus ojos – se los abrió con sus dos pulgares, haciéndole doler.
- ¡AUCH, BESTIA! – intentó soltarse pero el otro lo agarró de las muñecas. Tanto Hiyori como Yokozawa se asustaron. Estaba en verdad enfadado.
- Papá, no seas tosco…
- Perdón… - lo soltó, pero la mirada no cambió – Vamos a ir al Hospital en cuanto tus padres lleguen para que cuiden de Hiyo… y yo estaré contigo en todo momento dentro del consultorio… - la palidez de Yokozawa le confirmó sus peores temores – Como que no te agrada la idea, ¿eh? ¿Algo de lo que no deba enterarme, quizás…?
- C…claro que no – esa ligera dubitación le dio muy mala espina incluso a Hiyori, quien frunció el ceño muy a lo Yokozawa.
- Niichan… ¿aca – pero ya el timbre sonaba y tuvieron que dejar la conversación en el aire.
OwO
Saki iba ya por el segundo té, cuando Akane llegó, seguida de Chikako. Se sentaron a la mesa y quedaron sumidas en un breve silencio.
- Sé que su presencia, Yoko
- Por favor… Llámame Saki. Al final de cuentas Masamune-kun fue un invitado regular en nuestra casa durante la etapa universitaria de Takafumi.
- Lo cual agradeceré infinitamente hasta el final de mis días… Respondo por la actitud posterior de mi hijo, pero creo que usted más que nadie en el mundo puede entender que el retorno de su primer amor pesó irremediablemente más que la promesa de un amor sano y devoto como el de su hijo… por más que el de Onodera haya sido desde siempre una especie de enfermedad más que algo de lo cual podrían ambos sentirse dichosos… como en el caso de Kirishima-san y su hijo – era obvio que veía a la madre de Yokozawa como a un superior y jamás se atrevería, aunque tuviese permiso, a tratarla de tú. Por su parte, Akane se removió con incomodidad en su lugar, habiendo escuchado semejante sacrilegio.
- Creo que… hacer el amor por primera vez y luego asumir que una risa era una señal de falta de interés es un error que sólo un adolescente cometería… Ese amor nunca estuvo enfermo… sólo tenía una venda del tamaño de la estratósfera cubriendo los ojos verdes de Onodera-kun… Pero en fin, afortunadamente ellos solucionaron sus asuntos, vencieron sus absurdos temores asociados al pasado – miró de reojo a su amiga – y ahora están construyendo un hermoso futuro, ¿me equivoco?
- Está en lo correcto. Como le contaba a Kirishima-sama, ellos se aman mucho…
- Circunstancia que si sus padres llegan a conocer, estoy segura los llevará a desheredarlo – la de ojos miel habló casi con asco, entristeciéndolas.
- Creí… cuando desististe de este absurdo del juicio por tenencia… que había logrado hacerte entrar en razón…
- Y yo que el ver que nunca es tarde para recuperar el amor de un hijo
- Eso fue muy prometedor y conmovedor, Chikako, pero… No aplicable a mí. No sé qué tanto te haya compartido Saki, pero mi historia no tiene comparación con ninguna estúpida calentura adolescente – Takano desvió la mirada, a punto de llorar, pero la alzó al oír que alguien golpeaba la mesa luego de sentarse al lado de Saki. Incluso ella miraba al intruso con los ojos abiertos.
- ¿Calentura? Ja, si no sabe nada de mí y de Ritsu, lo mejor es que coma su cucharita o se meta el dedo en el
- ¡MASAMUNE!
- ¡MAMÁ, ESTA MUJER TE OFENDIÓ! – miró a Kirishima con una expresión fiera – ¿Quiere que le dé más y variados motivos para denunciarme, o para cagarnos la vida a las personas que somos felices? Bien, se los daré… Cuando Onodera decidió irse quedé sumido en la depresión, por muchos otros motivos que no le compartiría a una víbora como usted…
- Masamune, cálmate, por favor… - Saki le acarició el hombro, pero él le sonrió dulcemente, para luego voltear con la misma expresión de rabia hacia su agresora.
- En la universidad… fui un despojo humano que a duras penas logró alcanzar una profesión… ¿Sabe gracias a quién? Pues al maldito y asqueroso gay que su hijo trata con una devoción infinita. Gracias al maldito y asqueroso gay que es capaz de arrastrarse por el suelo con tal de lograr que le den el día libre pese a tener un cúmulo de trabajo con tal de no dejar sola a su nieta cuando está enferma o Zen tiene mucho más trabajo que él… Me consta que muchas veces ha dejado de almorzar por haber olvidado la billetera en casa para poder llevarle a su nieta sus dulces favoritos… Pasó muchas semanas pendiente de las ventas de Japun e incluso me pidió que los ayudara cuando tuvieron un retraso por un ataque depresivo de su autor estrella… Me cons
- Todas esas son cosas que cualquier mujer enamorada podría hacer por Zen.
Takano-san la escuchó, y sintió su comentario frío y carente de sentimiento atravesarlo como una daga. Bajó la mirada, sin poder frenar su lágrima de frustración. Pero al alzar el rostro, le habló con una determinación propia de su calidad de Jefe de Departamento… y causante del pasado dolor de Yokozawa.
- No voy a descansar… hasta ver a mi amigo dichoso… Así tardemos ochenta años en lograrlo… lo haremos. Aunque, al final – sonrió de manera maliciosa – quien más va a perder es usted… Faltan sólo tres años para que Hiyori-chan alcance la adultez y por ende la capacidad de decidir lo que desea… ¿Qué cree que hará? Hasta donde sé, a usted la llama abuela, pero… A Yokozawa desde el primer día lo llamó hermano. La palabra hacia usted es un derecho y una deferencia… Lo otro es una elección del alma – besó dulcemente a Saki en la frente y a su madre en ambas mejillas. Y se fue sin mirar atrás, dejando un extraño silencio.
- …hum… Definitivamente es un Takano… Tiene vena de abogado, ¿no lo crees? – la madre de Yokozawa sonrió de manera cínica a su amiga, quien se limitó a mirar hacia otro lado. Chikako siguió con la mirada a su hijo, con los ojos cargados de orgullo.
OwO
- Eres la persona más exagerada e insoportable del mundo…
- Supongo que papá también, ¿no? – sí, le salía tan natural asumirlos como suyos, que ya Kotaro y Saki eran sus propios padres sin que se le trabara la lengua - ¿O debo recordarte cómo conseguiste esa mejilla roja?
- Eso es tu culpa por asustarlo… - aún le dolía el fuerte pellizco/reprimenda de su padre – Mi papá sufre del
- …caso más crítico de hijo irresponsable de sí mismo… Escúchame bien – lo detuvo. Y lo llevó a un ambiente alejado de la vista de otras personas. Sus ojos miel nada tenían de cálidos en ese momento, y los seis años de diferencia le pesaron a Yokozawa peor que un yunque – Si el médico dice que hay algo malo, lo sobrellevaremos juntos como una pareja, porque es mi deber protegerte…
- Ese es el mío…
- El mío, el tuyo es acompañarme. Yo soy el mayor y el seme…
- Chst – se sonrojó – Lo… lo último puede cambiar…
- Cuando sea el momento será algo que hagamos de mutuo acuerdo cuando lo deseemos. Pero cuando te acepté con todo y tu maleta me hice cargo de ti a plenitud… y eso implica mantenerte a salvo de todos y todo… Aun si es algo que no tiene remedio futuro – lo abrazó. Y a Yokozawa se le aceleró el corazón, sabiendo que el otro tenía mucho miedo – Quiero estar contigo… para sobrellevarlo juntos…
- No voy a dejarte nunca, sí que eres terco, te lo he dicho ochenta mil veces… Nada malo va a pasarme…
- ¿Cómo puedes estar seguro…?
- Yo… - titubeó de nuevo. Y Kirishima lanzó un suspiro. Lo separó y lo miró directo a los ojos, con esa seriedad casi asesina.
- Yokozawa. Si llego a enterarme de que hay algo malo… y que me lo ocultaste… No te lo perdonaré nunca… No me iré, pero la relación se terminará en ese preciso instante – los ojos aterrados de Yokozawa lo miraron con terror – Así que estás a tiempo. Si quieres dime que sospechas de algo, que te lo medio diagnosticaron, que no están seguros… no sé. Pero dímelo, en este instante puedo perdonarte, pero en cuanto pasemos a ese consultorio… No habrá retorno ni cabida para arrepentimientos…
No me iré, pero la relación se terminará en ese preciso instante…
No.
Eso no.
Lo amaba, lo deseaba… Amaba su maldita forma de ser y ya estaba medio pensando que en el cumpleaños 18 de Hiyo le pediría que le hiciera el amor de corrido por una semana entera…
Bajó la mirada, y se aferró a su saco. Kirishima relajó el entrecejo y lo miró, preocupado. ¿Acaso… acaso en verdad…?
- ¿Amor…?
- …
- ¿Takafumi…? Amor, dilo… por favor…
- Yo… yo te
- ¡AL FIN LOS ENCUENTRO! – fueron interrumpidos por un desagradable Iokawa que al notar la actitud de Yokozawa, lo separó de él y lo llevó diligente hacia unas bancas, bajo la mirada indignada de Kirishima, e incluso tuvo el descaro de reprender al mayor – Siéntese… Es increíble, está débil, ¿no puede regañarlo en otro momento?
- Él no…
- Para empezar, lo increíble es tu falta total de criterio… Si estás aquí por trabajo, debo recordarte que estás ante dos superiores – el hombre se puso pálido. Aparentemente había olvidado ese detallito – Y aún si estás aquí por tus propias y asquerosas pezuñas…
- Zen…
- …debo recordarte – susurró sólo para los tres – que este hombre es mi pareja. Mi prometido… El padre de mi hija… Interrumpiste una plática íntima, lo cual es de una terrible falta de respeto. Yo mismo llevaré a Yokozawa a Marukawa en cuanto salgamos de aquí, así que vete…
- Te…tengo órdenes de Isaka-san, y
- Debiste decirlo antes, yo mismo lo llamaré para decirle que me importa un carajo si me suspenden con tal de no tenerte cerca más de lo necesario… – marcó el número y justo cuando le contestaron, Yokozawa fue llamado.
- Usted haga su llamada, yo lo acompañaré… – gesticuló triunfante Iokawa, mientras Yokozawa lo miraba con miedo. Era ahora o nunca… debía…
- ¡Kirishima-san! – estiró su mano hacia él, en lo que pareció la cámara lenta de una escena de película en la que dos amantes eran separados, pero…
- …está bien, Isaka-san – miró hacia su novio con resignación, agitando la mano hacia él en señal de despedida. Sólo cuando Yokozawa hubo desaparecido tras la puerta, contestó – Lo pensaré…
OwO
- Y es así como concluye el proceso de evaluación de las ventas… ¿Comprendiste am… Tanaka-san? – Henmi se sonrojó bajo la mirada dulce de su novio. El mayor rió. Lo había honrado que Henmi pensase en él, pero aún más que asumiese su relación delante incluso de Ryuuichirou, el pequeño granuja que había poblado sus pesadillas en los años de su juventud a causa de sus constantes travesuras.
- Lo comprendí. Eres muy bueno enseñando… - el rostro de Henmi tenía el color de un pulpo hervido - …estas cosas del trabajo…
- No… no empieces con tus comentarios de doble sentido, por favor… - todas las mujeres del Departamento les lanzaban miradas coquetas a ambos, pero más al apuesto hombre maduro que le doblaba la edad y que sin embargo bien podría haber pasado por contemporáneo de Asahina y Kirishima.
- No fue doble sentido… El que te encuentres en constante estado de alerta a causa de mi cercanía es algo que me halaga… y… - se le pegó ligeramente, ocasionando un suspiro colectivo – prepara para lo que viene en la noche…
- Y…yo… t…tú…
- Taka-chan – la voz de Kaoru los interrumpió. Cual niño pequeño, se lanzó en brazos del mayor y lo abrazó con fuerza – ¡Ha pasado tanto tiempo! Te extrañé mucho…
- Y yo a ti… Aunque supongo que ahora debo llamarte Asahina-sama…
- Nada de eso… Con un Kaoru-san delante de los autores y editores estará bien… Siempre me has llamado Kaoru, y así me gusta que lo sigas haciendo… - Henmi tosió, evidentemente celoso ante semejante recibimiento. Ambos mayores rieron con complicidad – No se enfade, Henmi. Tanaka-san me limpiaba mis mocos y otras partes desde los diez años…
- Ejem… No, no hay problema, Asahina-san… Pero me alegra saber que está aquí… Le comento que el tal Iokawa no se ha reportado siquiera… Considero que deberían sacarlo de la Editorial, es una falta total de respeto – era evidente que no estaba de acuerdo con la presencia del tipo cerca de su Jefe.
- Lamento decir que sí lo hizo… Es más – lanzó un suspiro – Ya le ocasionó un problema a Kirishima-san y Yokozawa-san…
- ¿Lo ve? Ese estúpido
- Henmi… - lo reprendió sutilmente su novio.
- Perdón… Ese hombre sólo nos traerá inconvenientes…
- Pues sí, pero
- Buenos días – la voz femenina les capturó la atención. Y, por increíble que pareciese, hasta cierto punto, las miradas. La tal Haruka estaba de pie ante ellos, con su traje ajustado, sonriendo de manera provocativa – Disculpen, busco el Departamento Japun… ¿Podrían orientarme? – varios de los del Departamento de Henmi se ofrecieron cual lobos al acecho… o perritos falderos.
- Pues… está en el cuarto piso… Puede ir por ese ascensor – A Asahina la presencia de esa mujer le dio muy mala espina porque coincidía con la descripción de Ryuuichirou del sex symbol que les estaban imponiendo a los Kirishima.
- Ah, ya veo… ¿Y alguno de ustedes podría acompañarme? – miró directamente a Tanaka, quien se vio obligado a ofrecerse.
- Pues, yo justament
- No – Henmi tomó del brazo a Tanaka de manera posesiva y le lanzó una mirada de fastidio a la mujer – Estamos muy ocupados, señora.
- Ya veo… Usted debe ser Henmi, ¿verdad? – le hizo dar un respingo – Iokawa-san me mandó indicarle que no se preocupara por Yokozawa-san – un extraño brillo inundó sus ojos al mencionar el apellido – Él personalmente está pasando en estos momentos la revisión médica con él.
- Ya… ya veo… Gracias – contestó con frialdad, sintiendo de repente un fuerte rechazo por la mujer y ese tipo.
- Bueno, en ese caso… me despido… Ya nos veremos con regularidad… Estoy segura de que le seré muy útil a Kirishima-san en Marukawa también… - se metió al ascensor moviendo las caderas como pantera, ganándose silbidos y babas de parte de los heterosexuales del área.
- …ahora entiendo por qué Ryuuichi le pidió a Kirishima-san no hacer nada en contra de Iokawa… Me temo que esos dos van a tener unas semanas muy duras…
- Aunque no me gusta la idea de que esté cerca de ti también, Tanaka-san…
- Jamás la miraría, Henmi. Yo te amo a ti – lo sonrojó.
- Lo sé… Pero pese a ello, por favor. Mantenla vigilada. He sido mudo testigo de cómo esa relación se fue formando… No quiero que se eche a perder por culpa de dos personas tan desagradables.
OwO
- De modo que como ya hay alguien dentro… SU NOVIO no puede pasar…
- Lo lamento mucho, Kirishima-san – Zen apretó los puños con molestia – Son políticas del Hospital, comprenda…
- Está bien, está bien… - se sentó. Junto con la solicitud casi orden de Isaka de no darle la contraria a Iokawa, la imposibilidad de confirmar sus temores le hizo doler terriblemente el estómago – Takafumi… Confío ciegamente en ti como novio, pero no como el guardián del amor de mi vida… Por favor… no me sigas ocultando lo que pasas, te lo ruego…
Por su parte, Yokozawa estaba en verdad absolutamente incómodo, tanto, que tuvo que sincerarse con el médico.
- Doctor, no pienso desnudarme estando este tipo presente.
- Pero… ¡Yokozawa-san!
- Yo creía que era su novio… - la sugerencia del médico lo hizo renegar.
- No. Mi novio esta fuera, y quiero que entre… Sólo así podré estar tranquilo, y usted hará su trabajo correctamente…
- De acuerdo. Por favor, vaya por él – a regañadientes, el tipo los dejó solos. Y fue ahí que Yokozawa se apresuró.
- Doctor… Tomo esto desde hace un año, pero no quiero que él lo sepa…
- A ver – sus ojos se abrieron por completo – Si usted lo toma hace un año, es porque esto no está resultando…
- Quiere que sea usted quien lo vea desnudo…
- ¿Perdón? – estuvo a punto de golpearlo.
- ¡Que quiere que esté en la revisión! – Kirishima no se lo hizo repetir, pero antes de que caminara hacia el consultorio, Iokawa lo detuvo – Esto no tiene sentido ni futuro… Somos tres contra ustedes dos… No lo olvide…
- No, no está funcionando…
- ¿Porque no se alimenta bien, quizás? – bajó la mirada - ¿Exceso de sexo, tal vez…?
- ¡NO! – se sonrojó – Bu…bueno… algo… así…
- Le daré otras… - firmó una rápida receta y se la dio – Creo que tengo una muestra gratis, espere…
- No. No somos solo dos – lo encaró en toda su altura – Somos Takafumi, yo, sus padres, mi hija, Sorata, los Takano, los Isaka, Marukawa en pleno… El mundo… Dios… El Destino… Si los dos últimos quieren que él y yo nos alejemos como pareja, así será – el doctor le entregó la medicina a Yokozawa, quien la metió rápidamente en su maletín, perdiendo sin darse cuenta la receta en su apuro por borrar toda evidencia – Pero mientras tanto hay algo que jamás podrás lograr y es el conquistarlo… Me ama. Y me encargaré personalmente de que ese sentimiento esté perenne en su pecho…
Le dio la espalda y, acomodándose el traje y los cabellos caminó hacia su amor, apurando el paso. Mil imágenes le vinieron a la mente, entrecruzadas con la muerte de Sakura y las muchas ocasiones del inicio de su historia común en la que se creyó a un paso de perderlo.
No… No de nuevo…
No a él…
- Ya vi…
Pero en cuanto abrí la puerta, volví a enamorarme de ese hermoso cuerpo desnudo, y su rostro sonrojado… Y todo quedó estúpida e irremediablemente hundido en lo más profundo de mi mente…
Por cierto, haré todo lo posible por hacer un capi extra en este fic sobre la Navidad de los chicocos, para publicarlo antes del 31... Espero lograrlo... TÉNGANME PACIENCIA! LOS AMOOOO!
