Capitulo 10: Descubriendo mentiras.
Sanosuke comprobó la hora en su reloj, Aoshi ya debía de estar por salir rumbo a la universidad y Saito se quedaría solo, eso era lo que el esperaba, necesitaba hablar con el.
Se apoyo en el muro intentando no ser visto pero a la vez no quería perder detalle de la casa de su amigo, durante la noche había pensado mucho en que le diría a Saito cuando fuera a verlo y aun no lo tenia realmente claro, así que se dejaría guiar por su intuición mas que por otro cosa, y no le diría nada a Aoshi hasta que sacara algo en claro sobre todo ese lió.
Cuando Aoshi salio de su casa tomo el camino contrario al habitual, por lo cual Sano supuso que pasaría a recoger a Misao, se alegraba por su amigo y la nueva relación que había empezado, Misao Makimachi era bonita y agradable, además le había devuelto las esperanzas de que Aoshi quisiera iniciar una nueva vida, con eso la joven ya se había ganado su apoyo incondicional. Espero unos minutos mas y se aventuro a llamar a la puerta, a los pocos minuto Saito le abrió.
- Sagara- le dijo con su habitual desdén-. Llegas tarde, Aoshi ya se fue a la universidad, quizás aun puedes alcanzarlo.
- No es a el a quien vengo a ver- le contesto con calma el joven intentando no sentirse intimidado por el-. Es contigo con quien deseo hablar esta vez, ¿tienes unos minutos?
Saito se aparto de la puerta para dejarlo entrar y Sanosuke no dudó en hacerlo. No podía dar marcha atrás. No le gustaba mucho el estar en aquella casa, siempre le daba la sensación de que era un lugar frió y demasiado solitario, y como Aoshi casi nunca estaba allí el no se veía en la obligación de visitarlo con frecuencia, ahora era distinto.
- ¿A que se debe tu agradable visita, Sagara?- le pregunto Saito con evidente mal humor-. ¿Hay algo que mi hijo no se atreva a decirme y te ha enviado a ti ha hacerlo?
-Aoshi es perfectamente capas de solucionar sus problemas contigo, si he venido a hablar contigo hoy es para aclarar mis dudas. Aoshi no tiene idea de que he venido y me gustaría pedirte que no se lo dijeras.
Una carcajada escapo de los labios del hombre y miro a Sanosuke con cierta burla, el joven se sentía como si estuviera en su manos, Saito eres despreciable.
- Como gustes- le dijo mientras sacaba un cigarrillo y lo encendía-. Así que has venido a hablar conmigo a espaldas de tu queridísimo amigo, me intriga el saber por que, prensaba que entre Aoshi y tu no existían los secretos, veo que me equivocaba.
El joven apretó los puños con rabia, si las condiciones hubieran sido otras quizás no habría dudado en partirle la cara a ese sujeto, aunque después se hubiera arrepentido, sin embargo tenia que conseguir la información que quería y tenia que controlarse aunque le costara mucho hacerlo. Tenía que hacerlo por Aoshi.
-Solo estoy aquí por un tema en particular. Sayo.
Saito lo miro con interés por un momento, como si estuviera estudiándolo y decidiendo que le diría y que no, luego de unos minutos en silencio sonrió.
- Me sorprende que hayas tardado tantos años en venir a aclarar eso conmigo, Sagara- le dijo con tranquilidad-. Te esperaba hace dos años, ¿Por qué has demorado tanto? ¿Que te impulso a hacerlo ahora?
El miedo había sido lo que no le había permitido ir a verlo antes, ahora era la necesidad de ayudar a Aoshi.
- Supongo que no le di la importancia que debía en ese momento, Sayo era novia de tu hijo y pensé que quizás estaba intentando solucionar los problemas que tu tenias con el, pero ahora que ella ha regresado las dudas también han vuelto a mi… no creo que ella este tan arrepentida como aparenta, no creo que sus intenciones hayan sido tan inocentes como nos esta intentando hacer creer.
- Una observación muy inteligente. Te seguro que esa muchacha no tiene un pelo de tonta, es una verdadera víbora.
Sanosuke sintió como un escalofrió lo recorría, Saito lo miro con satisfacción.
-¿Que quieres decir con que es una verdadera víbora? Reconozco que Sayo fue algo manipuladora y que se porto muy mal con Aoshi, pero de allí a clasificarla de esa manera hay una gran diferencia, no estoy seguro de que se lo merezca.
-No te vengas a hacer el inocente conmigo, Sagara, sabes a la perfección a lo que me refiero por que tu también lo viste en millones de ocasiones- le dedico una sonrisa desagradable-. Por lo que sabia, tu y ella era muy bueno amigos, confianza plena, ¿Qué paso después? ¿Sayo quiso cambiar las reglas?
Sanosuke se sonrojo levemente, no entendía como Saito podía esta al tanto de eso.
-Nada- le dijo con seguridad-. No paso nada.
El moré soltó una carcajada y lo volvió a mirar.
-Te creo. Estoy seguro de que la amistad que le profesas a Aoshi es verdadera, no te negare que lo veo como algo admirable por tu parte, sin embargo estoy seguro de que para ti la tentación debe haber sido algo difícil, ¿verdad? Ambos se llevaban muy bien y estaba al alcance de la mano, después de eso , cuando te diste cuenta del peligro simplemente pusiste distancia, muy sabio de tu parte.
- Eso no tiene nada que ver con lo que yo quiero saber- le dijo Sano molesto-. Vi a Sayo saliendo de tu casa días antes de que ella terminara con Aoshi y se marchara, según tu hijo tu apenas la habías visto un par de veces y no era lógico que mantuvieran una conversación tan agradable, quiero saber que se traía entre manos ella y tu.
- Sabia que nos habías visto- le contesto Saito-. Y se lo dije a Sayo, para ella debe haber sido terrible esperar a que en cualquier momento revelaras su secreto. Me alegra que lo haya pasado mal.
Sanosuke intentaba aclarar un poco toda aquella confusión de pensamientos. No le gustaba el hecho de que Saito hubiera sacado a relucir que estaba al tanto de su pequeño error, tampoco lograba comprender como parecía despreciar tanto a Sayo cuando el estaba convenido de que ambos tenían que ver en lo que había ocurrido dos años atrás.
-¿Por qué Sayo estaba aquí ese día, Saito? ¿Qué era lo que tú y ella tenían realmente?
-¿Sabes cual es le problema de buscar la verdad, Sagara?- le dijo muy serio-. Que corres el riesgo de encontrarla, y esta no siempre es agradable.
- No tengo miedo, ya he esperado dos años para oírla.
- Espero que así sea…
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Seijuro terminaba de revisar algunos informes aquella mañana, tenía la siguiente hora libre y quería ver si se daba una vuelta por la cafetería, para ver a Okon antes de que tuviera que regresar al trabajo. Una lastima que tuviera que revisar aquellos informes.
Una joven que el había visto solo en un par de ocasiones lo miro algo cohibida. Sonrió con cautela murmurando una disculpa y noto como sus ojos verdes lo miraban con aprensión. La novia de Aoshi.
-Señorita Makimachi, supongo que ha recibido mi mensaje y a eso debo el honor de su visita. ¿Por que no pasa y toma asiento?- le indico Hiko con una sonrisa-. Le aseguro que no soy peligroso y si algo le pasara mi querido alumno serie el primero en venir a partirme la cara.
Misao entro en la oficina bastante nerviosa. Esa mañana cuando llego a trabajar, Okon le había dicho que Hiko necesitaba hablar con ella y que esperaba se pudiera hacer un tiempo esa mañana,.Así que después de realizar su trabajo a toda prisa logro escaparse unos minutos antes y ahora estaba frente a aquel hombre que había visto muchas veces junto a Aoshi y que sin embargo jamás le había dirigido la palabra.
- Me ha intrigado un poco que necesitara hablar conmigo- le dijo con seriedad-. Creo que no había tenido el gusto de conocerlo.
-Lo se, lo se. Aoshi no me la ha querido presentar formalmente aun, así que me he visto en la obligación de presentarme yo mismo. Soy Seijuro Hiko, maestro de filosofía de esta universidad y también jefe y amigo de su novio, trabaja para mi en la tienda.
-Si me lo había contado, la verdad es que habla mucho de usted- le contesto la joven con una sonrisa.
La satisfacción que sintió Hiko ante este comentario era evidente. El nunca había intentado competir con el idiota de Saito, pero sin proponérselo le había quitado lo que el había perdido por su insensibilidad. Tenia el afecto de su hijo.
- Con Aoshi tenemos una relación muy buena, es un excelente alumno, mi mejor estudiante- concedió con evidente orgullo-. Además de ser un muchacho maravilloso. Me alegra muchísimo de que usted de haya dado cuenta de eso y ahora este a su lado, el parece estar muy complacido con su compañía, desde hacia mucho tiempo que no se le veía tan feliz, desde que…
- Estaba con Sayo- concluyo Misao-. Descuide, estoy al tanto de eso, Aoshi no quiere que haya secretos entre nosotros, aunque estoy segura de que quedan mucha cosas por describir.
- El amor es un descubrimiento constante, señorita Misao. Es la búsqueda eterna de saber más de quien estamos enamorados, eso es lo que lo hace hermoso.
- Sin embargo a veces los secreto pueden ser dolorosos- le dijo Misao con amargura.
-Lo dice por la llegada de Sayo- le preguntó Seijuro-. Le reconozco que a todos nos pillo de sorpresa, tenia la esperanza de no volver a verla mas por aquí, no me agrada que este cerca de Aoshi.
- Es verdad que no me agrado enterarme de la llegada de Sayo por ella misma, pero en ese momento Aoshi y yo solo éramos amigos, por lo cual no tengo nada que reclamarle- le sonrió con sinceridad-. Me intriga que le haya advertido a Aoshi sobre que no permitiera que Sayo se acercara a mi, así que le agradezco la preocupación.
Hiko sonrió.
- Así que se lo ha dicho. Bueno, eso demuestra que confía en ti- le dijo el-. Pero no existe nada que agradecer en eso, conocí a Sayo bastante y se que es algo caprichosa a veces, creo que si estaba enamorada de Aoshi, era una muchacha de dieciséis años y veía las cosas de una manera muy diferente, pero creció las cosas comenzaron a cambiar ante sus ojos y cuando tanto ella como Aoshi maduraron el amor por su parte se vio afectado, ya no era lo que ella creía cuando se conocieron, por lo cual la vida de mi pupilo, con todas su complicación le comenzó a resultar insoportable y luego se marcho.
- Puede haberse dado cuenta de su error- se aventuró a decir Misao-. ¿No ha pensado que quizás se diera cuenta de que realmente quería a Aoshi y ha regresado para intentar enmendar el daño que hizo?
- Puede ser, sin embargo, señorita Misao, respondame a esta pregunta. Si usted supiera que Aoshi aun ama a Sayo y que ella siente lo mismo por el, ¿que haría usted?
La joven sintió como un dolor la traspasaba de solo pensar en aquella posibilidad. Aoshi le había dicho que la quería y le había demostrado que quería estar a su lado, sin embargo aun tenia miedo de que el regreso de Sayo fuera una sombra constante en sus vidas.
-Lo dejaría- le contesto con sinceridad-. Si se que el tiene la posibilidad de ser feliz con ella yo no tendría el valor para negársela.
Seijuro le sonrió.
- Esa es la principal diferencia entre Sayo y usted, señorita Misao. Si ella estuviera en su lugar, le aseguro que la respuesta seria muy diferente. El amor es buscar la felicidad de quienes nos rodean, no la nuestra, por que al ver felices a las personas que amamos, nosotros también lo somos.
La puerta se abrió y Aoshi entro con cierta curiosidad al ver que Misao estaba con Seijuro.
-Muchacho, me alegra mucho verte, como ves me he visto en la obligación de presentarme yo mismo a tu hermosa novia, espero no te haya molestado.
-No te importaría mucho si me molestaras, así que ni siquiera se para que me lo preguntas- le dijo Aoshi con una sonrisa, se acerco a Misao y la beso en la mejilla-. Te fui a buscar a la cafetería y Okon me dijo que habías venido para acá, me sorprendió mucho.
-Las sorpresas son parte de la vida, ¿no lo crees así, muchacho?- le dijo Hiko con un suspiro-. Bueno, tengo que seguir trabajando, ¿por que no se van a dar una vuelta por los alrededores y a declararse su amor incondicional mientras yo me aburro con estos informes?, necesito terminar luego si yo también quiero ir a declararle mi amor a alguien.
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Sayo corrió a abrazar el joven que se acercaba hasta donde ella lo esperaba. Shogo se alegraba de que su hermana fuera tan puntual.
-Lamento haberte llamado a esta hora, pero temía que Megumi o mi madre contestaran, ¿Cómo te encuentras?- le preguntó con preocupación el joven.
Sayo bajo la vista con cierta amargura pero luego volvió a sonreírle.
- Aoshi no quiere saber nada de mi, y esa joven, Misao Makimachi es su novia y no lo piensa dejar en paz. Creo que eso me da derecho a no estar muy bien, ¿verdad?
- Claro que si, Sayo. Supongo que hablaste con ella, que te pareció.
- Demasiado simple para el gusto de Aoshi. Me sorprendió que se hubiera fijado en esa muchacha, es bastante menor que el y no creo que compartan muchas cosas en común. Sin embargo ella parece estar muy segura de que Aoshi siente algo por ella.
-¿Y tu que opinas sobre eso? ¿Crees que Shinomori este enamorado de ella?
Sayo puso una expresión de disgusto. La verdad es que por lo que había visto en la cafetería Aoshi si estaba interesado en Misao Makimachi, aunque no le gustara reconocerlo, sabia que si Aoshi estaba enamorado seria muy difícil quitar de en medio esa muchacha.
- Quiero creer que es solo un capricho pasajero. El no sabia que yo regresaría, ahora que me tiene nuevamente aquí no tiene por que buscarme una sustituta.
Shogo le lanzo una mirada de reproche a su hermana pequeña. Quería muchísimo a Sayo pero no podía entender aquella obsesión que tenia con Shinomori, a través de la conversación que habían tenido a el le había quedado bastante claro que Aoshi no quería nada mas con Sayo.
-¿Y tu hablaste con Aoshi?- le pregunto expectante-. ¿Que te dijo?
- No esta convencido del todo con respecto a lo que le conté- le dijo Shogo con seguridad-. Solo esperemos que Saito se niegue a hablar con el o que Aoshi no le quiera preguntar nada, no se hasta que punto podrá aguantar esta mentira.
- No es una mentira- le corrigió Sayo-. Solamente hemos cambiado algunos puntos, tu no debes sentirte culpable, la idea a ha sido mía así que si algo sale mal me echaré toda la culpa, ¿Qué te pareció el? ¿Que te dijo cuando supo que eres mi hermano?
- El me pareció insufrible, además de estar demasiado preocupado por esa amiguita suya, y sobre mi identidad, creo que eso fue lo único que no puso en duda, lo tomo con mas altura de mira que Meg y mamá.
Sayo soltó una carcajada y lo abraso.
-Terminaran por aceptarte, yo me encargare de eso- le prometió-. Lo único que de lo que debemos preocuparnos ahora es de que Misao Makimachi salga de mi camino y de que Aoshi me vuelva a querer tanto como me quería antes.
Shogo dejo escapar un suspiro. No estaba tan seguro de que su hermana pudiera conseguir alguna de esa cosas. La única manera de que Aoshi terminara con Misao seria que ella lo dejara a el, pero de que volviera a amar a Sayo… tendría que existir una muy buena excusa para que volviera a hacerlo. Por el momento el no encontraba ninguna, su hermana había sido demasiado cruel con el, Shinomori no parecía de las persona que perdonaban con facilidad.
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Sano corrió entre las aulas de clase buscando la que necesitaba. Entro en una y de solo echar un vistazo se dio cuenta de que se había equivocado, pidió disculpas y cerro nuevamente la puerta. Cuando al fin encontró la que buscaba ni siquiera llamo a la puerta y entro sin previos aviso, Megumi estaba sentado con Kaoru en los primeros asientos, el maestro lo miro con sorpresa.
-Disculpe, ¿desea algo señor…?
- Necesito hablar con la señorita Takani- le dijo con energía-. Soy su primo y tenemos problemas familiares…muy graves.
El maestro le indicó a Megumi que podía salir, ella recogió sus cosas con manos temblorosas y salio a toda prisa. En cuanto estuvo fuera Sano la tomo del brazo para llevarla aun sitio apartado. Estaba pálido y visiblemente nervioso, Megumi temía que le pasara algo malo.
- Sanosuke, te ves muy mal, ¿pasa algo?.
- Fui a ver a Saito- le dijo con nerviosismo, al ver la expresión de interrogación de Meg se recordó que ella no lo conocía-. Es el padre de Aoshi, el desgraciado del que te hable.
- Entiendo, ¿Qué ocurre con eso? ¿Te hizo algo?
- Me contó la verdad, Meg.- le dijo con rabia-. Se el verdadero motivo por el que tu hermana se fue de aquí, por que dejo a Aoshi y por que la ayudo Saito. Es una verdadera locura.
Sano se llevo las manos al ya desordenado cabello como intentando ordenar sus ideas, miro a la joven que estaba sentada a su lado con expresión preocupada y se sintió culpable.
-Lamento haberte sacado de clases, pero necesitaba hablar con alguien y solo pude pensar en ti. Aoshi no puede saber nada de esto aun, hasta que encuentre las respuestas que me faltan y Seijuro, bueno, Seijuro se habría ido directamente a matar a Saito…
- No me molesta que hayas pesando en mi, Sanosuke- le dijo con una sonrisa-. Mientras no me grites ni me insultes puedes contar conmigo para lo que sea.
- Espero que cuando sepas la verdad también pienses lo mismo. Es tu hermana a la que voy a dejar muy mal, Megumi- le advirtió en joven-. Podrías odiarme por esto, si no deseas escucharlo solo dímelo, lo entenderé perfectamente.
Megumi tuvo la tentación de decirle que mejor no le contara nada. Ella quería mucho a Sayo, pero no sabia si podría seguir mantenido aquel cariño si lo que le contaba Sano era tan terrible como el aparentaba. Sin embargo prefería saber la verdad, por dolorosa que fuera antes que seguir viviendo una mentira.
-Te escucho- le dijo Megumi con seguridad-. Quizás me arrepienta toda mi vida de esto pero no me puedo quedar con la duda, si Sayo hizo algo malo, quiero saberlo.
Sano suspiro con resignación. Si Aoshi se enteraba de todo aquello lo pasaría muy mal, no había sido solo una mentira, sino que muchas mentiras unidas. Saito era despreciable por haberle ocultado la verdad durante tanto tiempo, Sayo lo era aun mas por haber sido la que ideo todo aquel plan. ¿Hasta que punto pensaría seguir mintiendo?, el lo averiguaría y la desenmascararía delante de todo el mundo, solo necesitaba un poco mas de tiempo.
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Misao esperaba paciente a que Aoshi pasara a recogerla esa tarde al trabajo, le había dicho que tenia algo muy importante que contarle, y cierta desconfianza en su actitud le indicaba que no seria algo muy bueno.
-Lamento llegar tarde, mi ultima clase se retrazó un poco…- Aoshi no alcanzó a terminar por que Misao se acerco hasta el y lo beso. Cuando ella se separo la miro con sorpresa- ¿Y eso?- le preguntó sin comprender.
- Las cosas no tienen por que ser siempre como uno espera que sean, Aoshi- le dijo con una sonrisa-. Yo no soy como todo el mundo espera que sea.
- Y me guatas por eso- le dijo con una sonrisa-. La primera ves que comimos juntos, cuando te acercaste a mi de esa manera pensé que eras la chica mas rara del mundo, desde es día no pude dejar de pensar en ti.
- Me alegra saberlo. Vamos, ¿Qué es lo que tenias que decirme?
El gesto de fastidio y resignación del joven confirmo sus sospechas. Estaba segura de que Sayo estaba detrás de todo eso.
- Sayo tiene un hermano, Shogo- le dijo Aoshi-. Yo no lo sabia hasta ayer, fue con el con quien me junte en la tarde.
Misao lo miraba con una expresión indescifrable en sus ojos verdes, Aoshi supuso que tenia que estar pensado Shogo había tratado de conseguir que volviera con su hermana, algo que en parte era cierto.
-¿Que quería?
- Lo que ya supones, Misao- le dijo tomándole la mano-. Hablar de Sayo y explicarme el motivo por el cual se marcho hace dos años, me dijo que mi padre se lo había pedido a cambio de darle la dirección de Shogo, su medio hermano al que ella no conocía. Eso deja a Sayo en un papel de victima y no de victimaria.
Los ojos de la joven lo miraron con curiosidad. Aoshi sintió deseos de besarla pero sabia que no era el momento. Estaban hablando de algo serio y el solo quería estar con ella. No sabia que le había hecho Misao para cambiar así sus prioridades.
-¿Crees que tu padre realmente tiene algo que ver en todo esto?- le pregunto con algo de temor-. Se que tu y el no se llevan muy bien, pero de ahí a querer hacerte tanto daño…
-Mi padre seria capas de eso y muchísimo mas, Misao, pero ese no es el punto. Pensé en hablar anoche con el para preguntarle sobre lo que había ocurrido realmente, pero quería que tu lo supieras primero y me dieras tu opinión, anoche creo que no estábamos en condiciones de hablar de nada de esto, por eso no te lo dije.
Misao se sonrojo un poco. La noche anterior ella había llorado mucho por lo que ocurría en su familia y luego se había dejado consolar por Aoshi, habían platicado sobre sus vidas cuando eran niños pero sin entrar en temas profundos o dolorosos. Como Aoshi le había hecho ver se estaban conociendo desde lo más simple a lo mas profundo.
-¿De verdad esperabas saber mi opinión sobre este asunto?- le preguntó emocionada.
- Claro que si. Yo cumplo lo que prometo. Quiero estar contigo y para eso debemos confiar el uno en el otro. Reconozco que las cosas no se nos han dado fáciles, pero eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.
- Tu también lo eres- Misao se sonrió al ver la incertidumbre el los ojos de Aoshi-. Es la verdad, si quieres puedes hacer como que Soujiro no cuenta. Volviendo al tema… creo que quizás el hermano de Sayo te esta mintiendo, tu no lo conoces realmente y no puedes fiarte de el así tan a la ligera, no me gusta como suena toda esta historia, ¿Sayo sabe que el hablo contigo?
- Amakusa dice que no, la verdad es que yo no estoy tan seguro. En un comienzo pensé que si, pero cuando me contaste que Sayo te había venido a ver a la universidad creo que comencé a duda de la honestidad de las palabras de Shogo.
-¿Hablaras con tu padre?- le preguntó Misao-. Creo que si no sabes la verdad sobre ese asunto no podrás sacártelo de la cabeza y menos del corazón.
-Lo se, sin embargo estoy consiente de que el seria capas de mentirme, nunca nos hemos llevado muy bien, no creo que este sea el mejor momento para empezar una buena relación entre ambos.
La joven le sonrió y se recostó en su hombro.
- Somos un caso perdido, no se cual de los dos tiene la peor relación familiar. Si tu con un padre que no te quiere o yo con una madre para la que no existo, ¿crees que el destino se haya encargado de juntarnos?
La teoría de Misao le parecía interesante a Aoshi, en un comienzo el había pensado que realmente la vida de ella era muy simple, sin embargo cada día que pasaba a su lado se había ido dando cuenta de que había algo mas en ella, algo que se apreciaba en sus ojos y sin embargo no era capas de descubrir del todo hasta que se arriesgo a conocerla, a confiar.
"Dicen que los ojos son el espejo de alma. Yo quiero saber como es la tuya".
Aquellas simples palabras fueron suficiente para que ella entrara sin mas a mi vida. Misao, con su ingenuidad y su forma de ser tan abierta había logrado abrir una pequeña brecha por la que se había colado en mis pensamientos y lo que más había temido, también en mi corazón.
Quizás en un principio su intención no fue la de que termináramos estando juntos, tampoco era la mía. No quería compromisos y ella ya tenia uno, sin embargo, poco a poco, sin que nos diéramos cuenta nuestros sueños se fueron pareciendo, nuestras almas se entrelazaron y antes de poder abrir los ojos ante la realidad y despertáramos de este sueño, habíamos dejado de ser dos para convertirnos en uno.
Dicen que los ojos son el espejo del alma, no lo quiero poner en duda, sin embargo en su caso, solamente en su caso, quisiera pensar que su alma se refleja en cada parte de ella, con solo una mirada puedes llegar a conocerla, pero para llegar a amarla… para amarla es necesario correr riesgos, aprender a confiar ciegamente, intentar descubrir su seños porque serán los tuyos. Pare amarle simplemente es necesario querer hacerlo, ella se encargara del resto.
-Supongo que si, me gusta pensar que llegaste a mi vida por un motivo. Las casualidades no existen, solo lo inevitable.
- Siguiendo esa teoría, señor Shinomori, creo que tendremos que hablar con tu padre, si es verdad lo que dice Shogo Amakusa, entonces tendrás que disculparte con Sayo.
-¿De verdad deseas que haga eso?- le pregunto Aoshi arqueando una ceja. No podía imaginarse a Misao tranquilamente sentada sabiendo que el estaría hablando con su ex novia.
- La verdad es que no- le confeso ella-. Pero no puedes ser injusto. Si es verdad lo que el te dijo, entonces Sayo tenia un buen motivo para hacer lo que hizo, y si es mentira…
- Si es mentira dejare de pensar en ella, no quiero mas intromisiones entre nosotros, tu eres lo mas importante para mi.
Misao lo beso despacio pero el la retuvo para poder continuar haciéndolo. Quería que todo eso se solucionara, tanto por el bien de Aoshi como por el de su relación. Lo amaba, estaba segura de eso, pero sabia que el aun no estaba listo para una confesión de ese tipo, Aoshi necesitaba tiempo y ella lo entendía, no quería confesarle sus miedos por temor a despertar la duda en el. Solo le quedaba esperar y confiar. Confiar en que tarde o temprano la verdad se sabría, solo deseba que no fueran ellos los que salieran mas lastimados en todo eso.
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Megumi entro directamente a su cuarto en cuanto llego a casa, su made no le hizo preguntas, Ya daba por hecho de que tenia que estudia mucho y que no le gustaba que la importunaran. Durante algunos minutos se quedo sentaba en su cama con las piernas apoyadas en el pecho. Pensó en Sayo y sintió como la rabia la recorría nuevamente.
Cuando Sano le había contado lo que había ocurrido ella se lo tomo bastan mal y salio corriendo rumbo a su casa, ni siquiera se había dado el tiempo de avisarle a Kaoru que no era una verdadera emergencia familiar, ¿Por qué habría hecho su hermana todo eso?
Se puso de pie y fue hasta su cuarto, estaba vació y supuso que Sayo había salido. Recorrió con la vista la habitación que durante dos años no había visitado. Cuando Sayo se fue, había discutido con ella y su made por lo ocurrido con Shogo, pensó que nunca mas regresaría a ese lugar, sin embargo ahora se encontraba allí, de pie, frente a los recuerdos mezclados con el presente.
Sayo había crecido y había cambiado, ella también lo había hecho… y Aoshi… y Sanosuke. ¡Maldito fuera! Odiaba a Sagara por haberle contado al verdad y por saber que se había fijado en su hermana. Lo odiaba por gustarle y por tener la en ese estado de confusión. En ese momento se arrepentía de haberle prometido no contarle nada ni a Aoshi ni a Seijuro, ellos merecían saber toda la verdad. Sin embargo…
Rebusco entre sus cosa hasta dar con su agenda. Nerviosa recorrió las paginas hasta dar con lo que buscaba. Disco el numero y espero paciente a que le contestaran, la voz de Misas le devolvió el alma al cuerpo.
- Misao, soy Megumi- le dijo intentando no parecer tan ansiosa-. ¿Podríamos vernos en media hora mas en la cafetería de la universidad?.
Misao acepto y Meg recogía de nuevo sus cosas para ir a la cita, no sabia si seria capas d contarle toda la verdad a Misao, pero por lo menos le diría lo mas importante. La parte que tenia que ver con Aoshi.
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-No te puedes esconder de mi todo el día- le dijo Aoshi a su amigo con aun sonrisa-. ¿Que pasa, Sano? No tienes buen aspecto.
El joven le dedico una mirada de de culpabilidad. "El que busca la verdad, corre el riesgo de encontrarla". Cuanta razón tenía Saito cuando le dijo esas palabras. Sano sabia que tenia que ser honesto con Aoshi, pero el miedo de perder su amistad era lo que lo detenía, además aun no estaba del todo claro, Saito solo se había limitado darle las ideas mas básicas del asunto. ¿Como se tomaría Aoshi aquella noticia? Imposible saberlo.
Sano se dio cuenta de que Aoshi todavía esperaba su respuesta por lo que le dijo lo primero que se le vino a la mente.
- Nada serio, solo he tenido algunos pequeños problemas con Megumi Takani- le dijo el joven conciente de que en parte aquella mentira era verdad, Megumi debía estarlo odiado con toda la fuerza de su alma en esos momentos-. Pero nada de importancia.
- Megumi me parece una muchacha interesante. Nunca te había visto tan interesado en alguien. Por qué esta interesado en ella, ¿verdad?- le pregunto Aoshi.
-Se podría decir que si, por el momento solo deseo que no me arranque la cabeza del cuello, pero en si es una joven encantadora cuando desea serlo.
- Misao y ella se han hecho muy amigas de un tiempo a esta parte. No te negare que en un comienzo me desagradaba un poco porque sabía que era hermana de Sayo, pero no podemos culpar a las dos por el error de una.
- Dímelo a mi, por culpa de Sayo la trate pésimo en mas de guanín ocasión.
-¿Y es grave los problema que han tenido? Si pudiera hacer algo para ayudarte…
Sano sonrió. Era increíble lo que había cambiado Aoshi en tan poco tiempo. Hacia un mes atrás su amigo le hubiera aconsejado que se alejara lo mas posible de cualquier mujer que le resultara un problema, ahora le aconsejaba que saliera con Megumi.
- Solo necesito hablar con ella para aclarar algunas cosas, se marcho corriendo a toda prisa y no se donde esta.
-Esta en la cafetería con Misao- le dijo Aoshi con una sonrisa-. La llamo como hace media hora para pedirle que se juntaran, creo que estaba un poco alterada y necesitaba hablar con alguien, seguramente por la discusión contigo.
Un terror frió se apodero de Sanosuke, Megumi no había llamado a Misao para llorar sobre su hombro los problemas que tenia con el, la había llamado para contarle la verdad y que la joven se la contara a Aoshi, no podía negar que era lista.
-Debo verla- le dijo Sano hachando a correr con desesperación, tenia que alcanzar a Megumi antes de que le contara algo a Misao, seguramente Takani estaría confusa y molesta, podía terminar haciendo mas daño en lugar de hacer un bien.
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Megumi entro prácticamente corriendo a la cafetería, suspiro aliviada al ver que Misao ya la esperaba y que no había ido con Aoshi, por unos minutos había temido que el la acompañara.
-Meg, ¿Qué te ocurre?- le pregunto Misao en cuanto la joven se sentó frente a ella-. Pareces muy nerviosa.
-Lo estoy, creeme- Megumi suspiro-. Lamento mucho haberte hecho venir de esta forma, poro tenia que hablar con alguien y la única persona a la que se lo podía contar era a ti, así que… no te saque de clases, ¿verdad?
-No, estaba con Aoshi, pero cuéntame que te ocurre.
Megumi intento recordar como se había planteado empezar aquella conversación, pero todos sus esfuerzos parecían inútiles, Misao la contemplaba expectante, sin imaginar lo que ella le pensaba revelar.
-Hoy Sanosuke llego a buscarme a una de mis clases, estaba un poco alterado por algo de lo que se había enterado…- la joven suspiro resignada- Había ido a hablar con el padre de Aoshi, no se por que lo hizo, creo recordar que me contó que algunas cosas que el sabia no calzaban y quería despejar dudas, el caso es que hoy se reunió con el y… Misao ¿Qué es lo que tu sabes del padre de Aoshi?
La joven la miro con sorpresa, cuando había aceptado reunirse con Megumi había dado por sentado que se trataría de algunos problemas relacionado con ella o incluso con Sanosuke, no entendía que tenia que ver Aoshi en todo eso.
-Eh… lo que sabe la mayoría de las personas, que el y su padre no se llevan muy bien, Aoshi realmente no habla mucho de el.
-¿No te has preguntado nunca a que se debe eso?- le insistió Takani-. Lo normal es que a veces uno tiene problemas con los padres, pero según Sano, la relación de ellos es pésima.
Misao se sentía bastante incomoda hablando de los problemas familiares de Aoshi con Megumi, no creía que a el le pareciera correcto, seguramente se molestaría.
- Meg, ¿que es lo que ocurre realmente? ¿Que tiene que ver Aoshi en todo esto?
-Todo, Misao. El motivo por el que te cite es por que me acabo de enterar de algo que no puedo revelarle a la persona adecuada, por eso te pido que tu lo hagas… Misao, el principal motivo por el que Saito no se lleva bien con Aoshi es por que no es su hijo.
La joven la miro incrédula, cuando vio a los dos jóvenes que estaban a su lado, Misao sintió que se iba a desmayar.
-¿Que es lo que has dicho, Takani?- le pregunto Aoshi molesto-. ¿Saito no es mi padre?
Megumi lo miro sin saber que decir, Sanosuke le lanzó una mirada de reproche. Aoshi miro a Misao que parecía tan confundida como el, luego se dio la vuelta y salio de la cafetería a toda prisa. Quería estar solo.
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Ya chicas, fin del chap de esta semana y espero les haya gustado, como siempre agradezco a todas las que leen y especialmente a las que dejan su opinión, así que:
RinKo InuKai: Amiga, como ves las cosas empiezan a complicarse, la intromisión de Sano ha causado mas problemas que otra cosa, ahora ver como lo soluciona. Gracias pro el apoyo, un beso y nos leemos la próxima semana, ciao.
Miara Makisan: Como ves Aoshi si le contó la verdad a Misao y las cosas marchan bastante bien entre ellos, sin embargo ahora Sano esta desenterrando algunas cosas que complicaran todo. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
gabyhyatt: Espero que ya e te haya aclarado una de las dudas, aunque aun falta saber todo el resto, sobre Sayo también hay algo mas que todo lo que Shogo le contó a Aoshi. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
KaRiTo-Chan: Amigui. Como ves ya lo complique todo, puedes odiarme pero te prometo que se por que lo hago, sobre Sayo se que la detestas desde antes de esta historia así que no me culpes a mi. Gracias por el regalo, pro el apoyo y por la comprensión, un beso y nos leemos al próxima semana, ciao.
Amai Kaoru: Me alegra te haya gustado la historia, y espero lo siga haciendo, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
