ADIÓS PECOSA.

.

-No puede ser cierto lo que dices Stear, William viene en camino y ¿tú tan tranquilo? Es una broma...

-No es broma Candy, pero tu ten calma.

-¡No sé como puedes pedirme calma cabeza hueca! Ni siquiera fuiste a despertarme...

-¡Hey Candy espera! no te pongas así, no es culpa de Stear todo esto. En todo caso saldré a dar la cara...

Dije sin pensarlo y sin tener exactamente claro como lo haría, obviamente dar la cara implicaba en este caso sacrificarla y soportar una nariz rota, los ojos morados, dar la cara era literalmente eso en esta ocasión.

-Cálmense los dos con sus dramas; tengo un plan... -dijo Stear -Además, no imaginé que estuvieras dormida todavía Candy, te envié varios mensajes por whatsapp, te llamé por teléfono y cuando vi que no contestabas Patty fue a buscarlos, regresó aquí un minuto antes de que ustedes llegaran, ya los había escuchado despiertos...

Después de escuchar en breves tres minutos el plan de Stear, me pidieron que me ocultara. Una elegante camioneta llegó a la casa y mis tres invitados se habían servido un cereal para disimular y de paso desayunar, se escuchó el timbre y Stear con toda la calma del mundo fue a abrir la puerta.

-Buen día Stear...

-Buen día tío, pasa por aquí.

-Señoritas, buen día, buen provecho.

-Gracias, buen día ¿usted gusta?

-No muchas gracias, sólo vengo por éste par... -dijo William mientras veía con una mirada de reproche a Candy y Stear.

Patty dejó salir una risita nerviosa.

-Espero que no tengan problema por haberme acompañado, me apenaría mucho que haya yo causado un conflicto. -comentó Patty.

-Usted no ha causado ninguno, pero, la verdad es que no esperaba que ellos fueran capaces de tomarnos el pelo de esta manera, ¡¿por qué no avisaron Candy, Stear?! Llegué a casa hace un rato y lo primero que vi fue a la tía Elroy llorando amargamente porque encontró las almohadotas en las camas de ambos, ¿qué creen que sintió ella? ¡ya es una señora muy grande de edad! Patty disculpe por regañarlos en su casa, me imagino que sus padres no están muy contentos con lo que ha sucedido, quisiera hablar con ellos.

-Eh... no es necesario señor Albert, ellos están fuera por unos días, por eso aprovechamos para reunirnos ésta noche en mi casa.

-Bueno, supongo que entonces no hay problema si nos retiramos.

-Ningún problema, al contrario, les agradezco la ayuda a Candy y Stear, si no fuera por ellos no habría podido dormir en toda la noche, si usted supiera como me acosan algunos espíritus...

Patty fingió una terrible angustia y se cubrió el rostro en señal de verdadero pesar.

-Nos retiramos entonces, espero que se sienta tranquila si nos vamos...

-Si gracias, el problema es en la noche... y discúlpeme por favor con su tía Elroy, todo fue mi culpa, yo les pedí ayuda.

-No se preocupe Patty, con su permiso, vámonos muchachos.

Mis padres me llamaron momentos después de que Patty se fue a su casa. Mi padre me avisaba que pronto pondría en venta la casa y que en Texas había mucho trabajo esperando por mi...

-Hay una escuela de actuación y cine en San Antonio hijo, no es necesario que te vayas a California, ya investigamos tu madre y yo. Estaríamos más cerca, ¿qué dices?

-Suena bastante bien, gracias por la información, la verdad es que los extraño mucho.

-He estado pensando que tal vez vaya por algunas cosas a Miami, ya sabes, fotos, la ropa que falta, podrías ayudarme a ir empacando adornos de tu madre. ¿Crees que puedas?

En ese momento giré a ver la estancia, estaba llena de fotos familiares, mis padres, mis hermanos y yo. Mi carota al menos en cinco o seis fotografías bastante visibles adornando nuestro recinto familiar.

-¿Terry?

-Ehhh... si, las fotos, si papá, yo empaco todo eso y ¿para cuándo vienen?

-Estoy planeando el viaje para la siguiente semana, ¿todo bien en casa? te escucho extraño.

-Todo bien, no te preocupes.

Hasta entonces me percaté del lío en el que estábamos metidos. El plan de Stear funcionó, al menos eso creía yo hasta hacía un minuto. Más tarde le llamé a mi pecosa, estaba llorando y tal como sospeché...

-Pero no es posible, todo había salido bien... dime que no es cierto Candy.

-No dijo fecha, pero si aseguró que nos vamos a ir.

-¡Que bonito regalo de cumpleaños te está dando! Voy a tener que hablar con él.

-Ni se te ocurra venir Terry.

-Pero es que quiero verte, ¿puedo pasar por ti? quiero invitarte al cine, a comer, comprarte un pastel... no es justo, ¡hoy es tu cumpleaños!

-Eso debí pensarlo antes... estamos castigados Terry, lo mejor será que no vengas.

-¡Me parece que es una exageración como está tomando el asunto el tal William! Te llamaré más tarde entonces.

-Está bien... ¡Terry espera!...

-¿Si?

-No te enojes con él, es justo lo que está haciendo, hicimos algo indebido, ahora hasta Patty perdió credibilidad con él y le llama mi amiga la Pinoccio.

-Vaya, supongo que debo sentirme afortunado entonces porque no ha regresado a romperme la cara.

-Ni de broma lo digas. Si llegara a ir a tu casa... prométeme que no saldrás.

-Eso sería cobarde de mi parte.

-¡Promételo Terry!

-Está bien pecosa... no quiero darte mas angustias hoy, ¡deberías estar pasando de lo lindo este día! Candy, perdóname.

-No fue tu culpa, en todo caso todos fuimos responsables por eso, ya voy a dejar de llorar, porque... lo pase increíble anoche.

-Yo también pecas, es increíble estar contigo. Te amo.

-Te amo Terry, te llamo después...

Nunca nos percatamos que tratábamos de hacer tonto a un personaje por demás inteligente, estábamos tratando con un importante empresario, un hombre de negocios internacionales, maduro y astuto. El motivo del castigo fue porque cuando William llegó a mi casa, al entrar por la estancia obviamente escaneó rápidamente los retratos familiares, sin pensar en los pequeños detalles que dejamos a la vista proporcionándole más pistas, una taza de mi hermano con su apellido "Grandchester", una foto de mi hermana, Candy y yo en el refrigerador y por último y no menos importante, el domicilio... cualquiera puede rastrear un domicilio y saber quienes habitan ahí. ¿Con quién creímos que estábamos tratando? con un niño de seis años seguramente...

Flash back.-

-Entonces su amiga Patty tiene espíritus en su casa... -Comentó en un tono de burla y molestia William mientras conducía.

-Al parecer si...

-Mmmmmm, me parece que más bien es su conciencia... ¡Por mentirosa! -gritó enojado.

-No es me... m..mentirosa -se atrevió a decir Candy.

-Mira Candice White Andley, tú eres la menos indicada para hablar o para tartamudear como cuando te atrapo en la mentira -le decía William a mi pecosa desde el retrovisor- esa casa en donde estuvimos no es de tu amiguita pinoccio, ¡es de tu novio Terrence Grandchester!

-¡Nnn... no Billy!

-¡Con que no Billyyyy ehhh! ¿Crees que no me di a la tarea de investigar con quién andaba saliendo mi princesita? ¡¿de verdad Candy me creen tan ingenuo?! Y tú Stear, supongo que tienes una excelente excusa para haberse ido a pasar la noche a la casa del novio de Candy... ¡qué alcahuete me saliste! ¡Qué decepción en serio!

-Discúlpanos tío.

-No sé... ni quiero saber que tanto pasó en esa casa anoche. Por sus ojerotas me imagino que fue duro el ajetreo, no voy a interrogar y ustedes saben lo que hacen de sus vidas. Tú Candice hoy cumples la mayoría de edad, agradece infinitamente a Dios por eso, de lo contrario ya estaría tu noviecito con cargos en la corte. Sinceramente quería festejarte hoy en tu cumpleaños, consentirte, darte un gran regalo... que lástima que ya no podrá ser así.

-Billy... yooo...

-No he terminado Candice, está de más que quiera comportarme como el padre que llegando a casa les dará unas nalgadas a ambos, no son ustedes niños chiquitos, ni mi tía es su nana tampoco. Lo que si les advierto es que no voy a ser un tonto que los tenga como niños bien, pagándoles todo; estudios, ropa, materiales, libros, viajes escolares, regalos, mientras ustedes se sigan burlando así de nuestra casa y mientras sigan haciendo pasar disgustos a mi tía. El hecho que yo no esté presente casi nunca no significa que puedan burlarse de la pobre vieja como ustedes quieran. Hoy tenía planes para ti en tu cumpleaños Candy, siento mucho que se hayan venido abajo. Están castigados, los dos.

Fin del flash back.-

El resto del ciclo escolar fue muy distinto. Se terminaron las visitas a mi casa, ya no había permisos para estudiar juntos. Para empeorar la situación, un grupo de vándalos intentó robar la mansión de los Andley y aunque no lo lograron, William reforzó la seguridad en la propiedad, mandó poner rejas en todas las ventanas y cámaras de seguridad perimetrales. Por lo que las escapadas nocturnas de Candy y mis visitas a ella fueron ya imposibles.

El único tiempo que teníamos para vernos era en el campus y al ser nuestras carreras tan distintas, la mía literatura y la de ella medicina, coincidíamos muy poco.

Tal vez lo mejor era no estar tan pendiente de ella, cuando por casualidad la veía siempre estaba acompañada por un grupo de chicos y chicas de su salón de clases, de sus prácticas, del laboratorio... no faltaba de qué pero nunca estaba sola. En varias ocasiones falté a clases y la convencí de saltarse alguna para estar juntos, para poder caminar por ahí con ella o invitarla a almorzar conmigo en la cafetería.

-Hoy voy a pasar por ti Candy, no me importa si tu tía Elroy se enoja.

-Terry, ya tengo un compromiso, tendré que salir con el equipo a hacer un proyecto, van a pasar por mi, pero... voy a darme prisa para que podamos vernos, ¿está bien?

-No tengo opción Candy...

-Terry no te pongas así, yo también te extraño pero William mantiene el castigo. Ya sé, a mi también me parece absurdo, ridículo, me esta haciendo ver mi suerte.

-Stear ya anda muy tranquilo con Patty, los veo siempre juntos.

-Lo sé, y no es porque quiera que ellos también estén separados, pero Billy está muy molesto conmigo todavía.

-¡William Candy, deja ya de llamarle Billy! o ¿acaso es muy comprensivo contigo? no lo creo...

-¡Terry!

-Sí Candy... es la verdad, si no fuera porque es bastante mayor que tú, pensaría que está celoso...

Candy se quedó en silencio y giró la vista hacia otro lado.

-¿No dices nada? ¿Tengo razón verdad?

-A veces... también lo he pensado...

-¡Lo sabía! ¡ese tipo es un cretino!

-Cálmate Terry, tampoco es tal cual lo dices. Yo, no tuve un padre para saber en realidad que se siente ser protegida, castigada, quiero pensar que así son los papás, además yo no puedo verlo a él como algo más que un protector o tutor... sólo lo veo como un padre aunque sólo sea ocho años mayor que yo...

-Ocho años... vaya, vaya... entonces no estoy tan equivocado. Tu querido Billy tal vez está esperando a que termines la carrera y te llevara como su esposa a Escocia Candy.

-Tienes demasiada imaginación Terryble...

-Y tu demasiada ingenuidad.

-Mejor me voy Terry, hoy estás imposible.

-Entonces ya no nos veremos más, creo que terminaremos el año escolar y yo tendré que conformarme con que "tal vez" te de permiso de asistir a mi graduación.

-¡Claro que iré!

-Así como están las cosas... lo dudo Candy.

Mi tiempo en la Universidad estaba llegando a su fin, la carga de trabajos y proyectos era muy pesada también y me había visto en la necesidad de abandonar mi trabajo en el Seaquarium, me despedí de los delfines, de Loanne y varios compañeros a los que tomé bastante aprecio. Mis tardes eran de preparar tesis y terminar ensayos e infinidad de artículos que tendríamos que entregar como trabajos finales, además de estudiar para los exámenes.

A pesar de todos los pendientes que tenía, entre ellos llevar toda mi ropa acumulada a la lavandería, no tenía ánimos de sumergirme en libros ni tampoco de quedarme tirado a ver televisión, tomé un baño y me arreglé para ir a ver a mi pecosa. Antes de llegar vi un auto conocido estacionado en el frente de su casa, el auto de Kevin Howard, supuse que se trataba del grupo que vendría por ella para hacer el proyecto. Me acerqué con la motocicleta y la esperé junto a la acera.

Kevin se giró a mirarme y con una sonrisa fingida y un asentimiento de cabeza me saludo desde la entrada de los Andley.

Candy salió y saludo de beso a su compañero, después de unos breves segundos de charla en los que el seguramente le advirtió con disimulo de mi presencia, ella caminó hacia mi.

-Terry, hola amor.

-Hola pecas, te vas a ir a trabajar en tu proyecto...

-Eh... si. Si te lo había dicho.

-Yo te llevo, tal vez vayan más cómodos todos en el auto con un lugar menos ocupado.

-La verdad es que nadie más viene en el auto.

-¿Y los demás?

-Ya nos esperan en casa de Kate.

-Creí que...

-Terry no vayas a empezar con tus celos, esto es sólo por la escuela. No creo que tenga caso que tu me lleves, Kevin va para allá.

-Tienes razón Candy... no tiene caso. Te veo luego.

Me retiré de ahí molesto, pensando mil cosas, ¿en qué momento mi relación con mi novia, mi mujer, había pasado de ser fantástica a ser tan complicada?, llena de restricciones, de poco o mínimo tiempo, de tan poco interés. Me molestaba demasiado que a veces al buscarla entre clases sus compañeras parecían más emocionadas con mi presencia que ella misma... ¿Acaso la noche de la pijamada vino a darle el punto final a una historia que prometía ser bastante buena? ¿a nuestra propia historia? No pude evitar que mis ojos se nublaran un poco con un par de tontas lágrimas. Esto en verdad dolía, era la primera vez que sentía a Candy tan distante y tan fría conmigo.

Avancé varias cuadras de regreso a mi casa, tan distraído iba en mis pensamientos que cometí un gran error, no tuve la precaución de detenerme con una luz de semáforo que había cambiado. Lo siguiente fue un estruendo fuerte, confusión, dolor intenso, los rayos del sol dándome de lleno en la cara, vi unos rostros borrosos y lo último que recuerdo es a alguien dándome ligeras bofetadas en las mejillas... una voz conocida pero lejana, cada vez más lejana:

-¡Terry, Terryy escúchame!, despierta, mantente despierto... ¡Terryyyy!...

-Candy... donde... adiós pecosa.

. .°:·.~¤~.·:°. .

.

-Candy, ¿dónde estás?

-En casa de Kate ¿que pasó Stear?

-Voy por tí.

-¿Pasó algo verdad?

-Es Terry, sufrió un accidente, está grave...

. .°:·.~¤~.·:°. .

CONTINUARÁ...

Chicas bellas no me odien, ya saben, un poquito de drama... los accidentes pasan y más cuando traemos un vehículo sea auto o motoclicleta o vamos hasta caminando distraídos pensando en los problemas. En la calle y hasta en casa debemos concentrarnos en cada paso, las preocupaciones pasan y hay que estar alertas para no hacer un problema más grande.

Gracias como siempre a mis bellas Territorias (o sea Terrytanas)

Stormaw. ELISA LUCIA V 2016. Feliz64. la dama del amor. Nally Graham. Grey. Eli. Candice White. Ayame DV. Marina W. Blanca G. Alesita77. Maritza. Nana. Amrica Gra. Miriam7. Jocemit. Dianley. Aurora. Mitsuki Kazumi. Sol Grandchester: Nada de sentirse excluida, lo que pasa es que escribí solo a las que comentaron el capitulo anterior. Pero entiendo que no siempre pueden comentar por todas sus ocupaciones. Un beso!

A todas les digo: amo sus comentarios! No siempre podré contestar individualmente como en esta ocasión, que llevo bastante prisa por unos pendientes, pero! quería dejarles este capítulo, no me odien. No me tardaré en actualizar!

Gracias a todas las aprecio muchísimo! y eso que no tengo el enorme privilegio de conocerlas personalmente!

Que Dios me las bendiga!