La promesa de amor.

Los personajes que aparecen en esta historia no me perteneces, son de la increíble Rumiko Takahashi.


En el capitulo 7. Tu recuerdo vuelve.

Pasaron unos meses, todo iba de maravilla con el entrenamiento, cuando se lo proponía podía llegar a ser el discípulo más comprometido, incluso estaba demostrando bastante bien por que el mismo se considera el Gran Ranma Saotome, tanto que incluso el maestro que le enseñaba, decidió adelantar su prueba, quizá no pasaría mucho para que pudiese realizar el viaje de retorno.

Pero es acaso que el destino se ha enseñado con el joven...

- Ranma., acabamos recibir una carta para ti.

-Una carta?

La miro con detenimiento, de verdad era para el, nunca pensó en recibir una carta de ella.

- Debes saber que no se exactamente cuando tiempo tiene de que llegó, sólo tenía de destinatario Jusenkyo y como nota entregar al guía, con un p.d. por favor encargarse de que Ranma Saotome la reciba.

- Ya veo. Muchas gracias.

Por que ella habrá escrito? Algo andará mal? Muchas dudas en la cabeza del joven artista Marcial.


Capitulo 10. Adiós Ranko

Tomó aire y suspiro, pensaba que si abría esa carta, dejaría todo por ir con ella, y no quería regresar sin ningún cambio. El guía de Jusenkyo lo miraba detenidamente, era obvio que la carta le movía cosas al joven de trenza.

-Ranma, si tienes que volver, yo quizá pueda ayudarte, la verdad todo esto es mero trámite, si fuera por nosotros llegando te hubiésemos dado la cura

-Ah, como?- dijo sorprendido

-Nosotros te debemos mucho, aparte eres un gran artista Marcial, quien te enseñó debe haber puesto todo su empeño en ti, pero tú de verdad eres muy bueno para aprender lo nuevo, tienes un gran futuro, y estoy seguro que no volverás a caer en ninguna poza, así que hablaré con el Comité, para ver si te podemos dar la cura y pagar tu viaje a Tokio.

El joven de cabellera negra estaba extasiado, reconocían su potencial y aparte le ofrecían toda la ayuda posible.

-Bueno, yo no se que decir, pero creo que sería lo mejor, ya pase mucho fuera de casa.

-No se diga más, lee tu carta, mientras yo hago los preparativos.

(La carta), miro entre sus manos y la sostenía con cuidado, el intuía que era de su Akane, pues no tenía remitente, se fue a un lugar más privado y abrió lentamente el sobre, era una carta un poco larga, pero no era la letra de su prometida, así que comenzó a leerla:

No se como podría empezar, hace mucho que no sabemos de ti, quizá por eso acá las cosas van de mal en peor, así que comenzare por decirte que desde que te fuiste pude ver a Akane sólo una vez, ella lloraba por tu partida, ese mismo día llegó Ryoga y pues se le declaró, ella lo rechazó en ese momento, pues estaba muy reciente tu partida, el primer año ella te espero fielmente, después te seré sincera no se lo que pasó, en ella hubo un cambio, no es la misma, parece ser que ahora si ha aceptado a Ryoga, pero te escribo por que se que ella no lo ama, lo hace sufrir, y yo me he enamorado de el, muero de celos cuando sale a verla, quisiera que regresarás y recuperaras a tu Akane, tu deseaste que fuera feliz y mi felicidad, me la esta quitando la tuya. Ranma yo ya no podré aguantar más, los celos me carcomen, yo se que el siente algo por mi, pero se a obsesionado con Akane. ¿Por que tardas tanto? ¿Por que no le escribiste ni una sola carta? ¿O si lo hiciste? ¿Terminaste con ella? ¿Que pasó?, son tantas preguntas y quizá solo tu sepas las respuestas, al parecer ahora ella no quiere saber de ti. Aveces la maldigo, me quitó el amor de los dos hombres que más he querido, pero ahora no estoy dispuesta a perder a Ryoga, pero sin tu ayuda, yo no podré hacer nada, te digo todo esto, por que he comprendido como funciona su relación y que el amor entre ustedes es muy fuerte. Si vuelves, ven a verme primero.

Ukyo.

La noticia lo abrumo por completo, sentía tanta ira, odio, frustración.

-Maldito cerdo de mierda- golpeando con toda su fuerza a la pared, partiendola por completo.

-Eres un maldito abusivo, mira que en mi ausencia, acerca te a mi prometida- apretaba sus puños por impotencia, calló de rodillas y unas lágrimas rodaron por su mejilla

-Yo debí haberle escrito- se maldecía por su actitud

Mientra experimentaba unos celos enormes, hundía sus puños en el suelo.

-Ya verás maldito cerdo, acabaré contigo, haces sufrir Ukyo, ella merece ser feliz y aparte de todo, te atreves a estar con Akane, Considérate muerto.

Ya las lágrimas eran de coraje, enojo, celos y dolor.

-¿Que te pasó mi amor? Pero yo te prometí que incluso si decidías andar con alguien mas, yo te recuperaría, por que el único dueño de tu corazón, SOY YO!.

Dicho esto empezó a levantarse, camino sin rumbo fijo, sumergido en sus pensamientos, la sola idea de imaginarse a Akane con Ryoga lo llenaba de ira.

-Ya está todo listo Ranma, es sólo cuestión de uno o dos días.

-Yo no tengo tanto tiempo. Debo regresar inmediatamente.

-Bueno, podemos hacer lo mañana, El Comité no dudo en la decisión.

-Sigue en pie lo del viaje a Tokio?

-Claro, creo que de verdad había una urgencia para ti, hoy mismo se comprará el boleto de avión y mañana mismo podrás irte, nuestro cuidador te acompañara a la posa indicada, para librarte de tu maldición.

-Bueno, esperaré.

Tenía tantas ganas de volver, pero se dio cuenta que no podía regresar sin estar libre de la maldición, si no, todo el viaje habrá sido en vano, incluso esa pérdida de memoria.

Ranma estaba mirando hacia el horizonte, tan perdido en el paisaje, esperando y deseando que el tiempo transcurriera más deprisa, ante el, venía la imagen de su chica, sus cabellos cortos y azules, esos ojos color chocolate, esa sonrisa tan tierna, incluso venia a su mente aquellas veces que la había visto con poca ropa, su cuerpo era perfecto para el, a pensar que siempre le decía que tenía pechos planos, o que estaba pasada de peso, el nunca se atrevió a decir que le encantaba mirarla, sus piernas tonificadas, sus caderas pronunciadas, que hacían ver su cintura más pequeña. No podía negarlo más, estaba vuelto loco por ella, poco a poco se enamoró de esa chica, que incluso cuando se llenaba de celos le parecía gracioso y lo hacía sentir especial, aunque si le dolían los golpes de su peli azul.

-Te extrañó tanto mi Akane, quizá si debí hacerte mía cuando puede y así no dudarías de mi.

Por un momento fantaseo con lo que hubiera pasado si esa noche, el hubiera dejado lo correcto y aceptado hacerle el amor, ya que lo deseaba más que nada en la vida, pero debía ser un hombre completo para ella. Sacudió la cabeza fuertemente, esas ideas no le ayudaban a ser paciente, al contrario lo hacían desear salir corriendo a Nerima. No se dio cuenta pero la noche ya había llegado.

-Disculpe, Ranma?

-Que paso? Ya está listo todo?

-Bueno si, su vuelo es a las 8 am. De mañana.

-Muchas gracias.

-Yo le guiare al estanque correcto, la verdad este esta oculto. Sólo sigame

-Si, mientras más pronto mejor.

Empezaron a caminar, pasaron todas las Pozas, mientras su guía llevaba un pequeño mapa en mano, se internaron en una pequeña cueva, a simple vista todo parecía normal, pero ante sus ojos el guía abrió una pared de piedra y frente a él apareció un pozo de agua muy clara, sólo se limitó a hacer una pregunta.

-Esté es?

-Si joven, mire que su caso es especial, muchos decían que su maldición se curaría con el agua del hombre ahogado, pero sólo funciona con las personas que se convierten en animales, usted se convierte en otra persona.

-Entonces? No entiendo?

-Bueno este lugar es muy especial, nuestros ancestros crearon este estanque con la idea de ayudar a los que caían en Pozas que convierten en formas humanas, bueno pero lo importante que podrás librarte de tu maldición, sólo debes entrar...

-Sólo debo entrar?

Frente a él la solución de sus problemas, tenía nerviosismo, el despedirse de la peli roja le traían recuerdos, a pesar se cambiar de cuerpo,seguía siendo su esencia y a pesar de todo vivió buenos momentos, se atrevía a cosas que nunca hubiese hecho, como entrar a comer helado, pero bueno, a esto venía, a dejar atrás esa maldición, ser un hombre completamente.

-Si, sólo entre y todo será como antes de que cayera a esa poza.

Tomó una gran bocado de aire y se dispuso a entra, caminaba a pasos lentos, y frente al estanque, soltó un suspiro.

-Adiós para siempre Ranko.

Se introdujo poco a poco en el agua, estaba helada, nunca había experimentado tal grado de temblor, pero al mirar su cuerpo noto que no se había convertido en mujer, el seguía siendo hombre, se olvidó del frío del agua y empezó a danzar y gritar de felicidad por todo el estanque.

-Soy un hombre!

No se cansaba de repetirlo, dando grandes saltos por todo el lugar, la felicidad en el era inmensa.

-Me alegra que rompiera la maldición, pero creo que es momento de regresar, para que descanse y mañana pueda partir de regreso a Tokio.

-Si, aunque creo que no podré dormir, lo que más deseo es poder estar de nuevo en Nerima, para arreglar ciertos asuntos.

-Bueno, regresamos.

De regreso a la casa del guía, no dejaba de pensar que haría primero, ir directamente a ver a Akane, o ir con Ukyo. Era una decisión bastante difícil, el extrañaba inmensamente a su madre, y también al loco padre que tenía y sabía que no iba a tomar bien el hecho de no avisarles de la decisión que tomó.

La noche parecía eterna, una enorme felicidad llenaba su espíritu, pues ya no había una maldición en el, pero las consecuencias de su viaje le hacían estar enojado y triste, nunca pasó por su cabeza que sus peores temores al dejar a su prometida, se harían realidad.

-Fui tan idiota al dejarla, pero tampoco podía traerla conmigo, ya no quiero exponerla más peligros, no soportaría perder la.

Dejó escapar una pequeña lagrima, por el recuerdo de la batalla con Saffron.

Por fin logró conciliar el sueño, aunque por muy poco, pues debía estar con tiempo para tomar el vuelo, apenas despertó agradeció por todo y salió a toda prisa hacia el aeropuerto, era tanta su urgencia que llegó en cuestión de poco tiempo, al llegar pregunto por su vuelo, como era todavía un poco temprano debí esperar sentado mientras anunciaban el vuelo a Tokio. Para su desdicha todo parecía avanzar más lento, contabas los minutos, pero se volvían eternos. Justo cuando anunciaron el vuelo salió corriendo y pudo abordar el avión, Tomó el asiento correspondiente y se limito a mirar afuera, sólo volteaba para seguir las órdenes de la azafata, para ser su primer vuelo, fue bastante tranquilo, en su mente sólo estaba Akane.

Al llegar a Tokio sólo pensaba en salir corriendo a Nerima, pero no vía salir su mochila y eso lo desesperada.

A penas la vio aparecer, corrió a tomarla y sin más salió a toda prisa hacia Nerima.

No dejaba de pensar a donde debía ir primero, sus impulsos le nublaban la razón, sólo deseaba ver a Akane y besarla, pero por lo que le contó Ukyo, lo más conveniente era ir a verla a ella primero.


Muchas gracias por seguir la historia.

Espero sus comentarios, nos leemos en la próxima actualización.

Saludos :D