Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Payton79. I just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Payton79, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo 10

Me hizo falta fuerza sobrehumana para cruzar la calle. Apenas logré cerrar la puerta principal detrás de mí antes de desplomarme contra ella, deslizándome por la madera mientras mi compostura se desvanecía. Terminé con mis codos apoyados en las rodillas, con la cabeza sostenida en mis manos mientras los sollozos escapaban de mi garganta.

¿Qué había hecho yo? ¿Cómo la había jodido tanto? Mi pérdida de juicio por un momento había arruinado cualquier relación que tuviera con Bella. No había manera de que pudiéramos volver a ser amigos. Tendría que alejarme de ella, de verdad, de ahora en adelante. También tendría que mantenerme alejado de Seth y Riley, que se habían convertido en buenos amigos. Sin mencionar a su pequeña niña de la que me había enamorado por completo.

¿Bella les diría lo que pasó? Con la forma en que le concedieron abiertamente un pase gratis en la noche de nuestra cita no deberían sentirse demasiado molestos por el hecho de que ella tuvo relaciones sexuales fuera de su relación. Sin embargo, estaba seguro de que no estarían contentos con la forma en que la abandoné. Pero demonios, estaba tan lejos de mi zona de confort, no tenía idea de qué más hacer.

Me dolió el corazón ante el mero pensamiento de nunca volver a escuchar su risa musical. La comprensión de que nunca más podría tocarla causó que mi garganta se contrajera dolorosamente. Sin embargo, no podía arrepentirme completamente de lo que pasó esta noche. Claro, saber lo que se sentía besarla, abrazarla, estar dentro de ella, hacía mucho más difícil imaginar un futuro sin eso. Fue la experiencia más perfecta en mi vida.

El famoso proverbio decía que era mejor haber amado y perdido que nunca haber amado. Tan triste como era, ese dicho se aplicaba a mi situación. Sin embargo, dolió como el infierno haber perdido a Bella.

No tenía idea de cuánto tiempo había estado sentado así cuando la nariz húmeda de Gizmo me dio un toque en el brazo. A regañadientes, bajé las manos de mi cara. La mirada en los ojos del cachorro me dejó impresionado con su intuición, ya que estaba lleno de simpatía y consuelo sin palabras.

—Lo siento mucho, amigo, pero también jodí las cosas para ti. De ahora en adelante tendremos que hacerlo por nuestra cuenta. —Cuando dejé a Bella llorando en su cama, no me había dado cuenta que cortar todos los lazos incluiría terminar nuestro acuerdo tácito en el cuidado del perro. Eso no solo me dolería y me molestaría, sino que sería mucho más difícil para Gizmo y Maddie.

Envolviendo los brazos alrededor de mi peludo amigo, tomé todo el consuelo que él podía ofrecerme. De ahora en adelante, seríamos solo él y yo.

****ITaV****

A la mañana siguiente estaba aturdido, dolorido y de un humor excepcionalmente malo. Di vueltas y vueltas toda la noche, durmiendo dos horas en el mejor de los casos. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Bella en su cama, con los hombros encorvados mientras lloraba con la sábana apretada contra su pecho.

A las ocho, decidí renunciar a intentar descansar un poco. Tomé una larga ducha caliente y mis rodillas casi se doblaron cuando me di cuenta de que estaba lavando todo lo que había quedado de mi noche con Bella.

Una vez que me vestí, le di de comer a Gizmo y luego lo introduje en el auto para alejarme de la casa al otro lado de la calle antes de que hubiera signos visibles de vida. Me dirigía hacia Forks sin pensar realmente a dónde ir. Media hora más tarde, me encontré estacionado frente a la casa de Carlisle y Esme.

Todavía estaba pensando en golpear o simplemente llevar a Gizmo a dar un paseo por el bosque que rodeaba su propiedad cuando la puerta se abrió y una Esme de aspecto preocupado me invitó a entrar. Me dijo que me sentara a la mesa de la cocina y me dio una taza de café negro y esperó a que me desahogara como lo había hecho cientos de veces cuando era un niño.

Pero el dilema no era una ventana que rompí accidentalmente con una pelota de béisbol o una película que mi padre no me permitía ver. En un acto de pura estupidez, tuve relaciones sexuales con la mujer que amaba, que estaba casada y, con ello, destruí cualquier oportunidad de amistad que tuviéramos. Eso no era algo que estuviera dispuesto a discutir con mi tía.

Después de un largo e incómodo silencio, ella dijo:

—Sabes, Edward, si hay algo de lo que tengas que hablar, siempre estamos aquí para ti.

—Gracias, Esme. Lo sé. Pero esto no es nada en lo que tú o Carlisle puedan ayudarme. Tendré que aceptar un error que cometí y las consecuencias que tendrá en mi futuro. No te preocupes. Lo superaré. —Con suerte, agregué para mí mismo.

—Aun así, incluso si solo necesitas que alguien te escuche, estamos aquí. —Ella sonrió tristemente pero de manera tranquilizadora, involucrándome en una pequeña charla sobre un nuevo proyecto en el que estaba trabajando mi madre y luego escapé para llevar a Gizmo a dar un largo paseo por el bosque.

****ITaV****

Habíamos caminado sin rumbo por alrededor de una hora cuando llegamos al pequeño arroyo en el que Emmett y yo solíamos acampar cuando éramos niños. El lugar era tan tranquilo y silencioso, invitándome a sentarme y descansar un rato mientras Gizmo corría libremente.

Mi mente cansada había reproducido las imágenes de la noche anterior en un bucle para mí desde que había dejado la casa de mis tíos. Desde el momento en que envolví a Bella en mis brazos cuando tenía miedo de los truenos y relámpagos, hasta su última mirada hecha un lío por el llanto bajo las sábanas. Cada mirada, cada toque y cada caricia se repetían en mi cabeza, haciéndome querer arrancarme el corazón y tirarlo al arroyo como habíamos tirado piedras cuando éramos niños.

—Pensé que te encontraría aquí. —La voz de mi primo y mejor amigo me sacó de la tortura interior—. Mamá me llamó y me dijo que creía que necesitabas un amigo.

Emmett liberó a Nemo de su correa y los dos hermanos se persiguieron alrededor del pequeño claro.

Respiré hondo y, cuando solté el aire, le dije de forma monótona:

—Lo jodí, Em.

Tomando asiento a mi lado, miró el arroyo.

—¿Qué pasó, Ed? Nunca te había visto así, ni siquiera cuando Becky Hanson te dijo que iría a California a la escuela de leyes.

Becky había sido mi novia durante dos años en la universidad y, a diferencia de Jane, nos había visto casados con hijos algunos años después. En ese momento, pensé que estaba tan enamorado de ella que sentí que mi mundo se estaba acabando cuando rompió conmigo para ir a Berkeley.

Mirando hacia atrás, la angustia no era nada en comparación con el profundo dolor que estaba sintiendo ahora. Había superado a Becky bastante rápido cuando conocí a Maggie, mi novia de la escuela de medicina. No podía verme a mí mismo conociendo a alguien que incluso podría distraerme de la morena que vivía al otro lado de la calle.

—¿Te acuerdas de la mujer de la que te hablé?

—¿De la que estás locamente enamorado pero está casada y tiene una hija? —preguntó.

No le había contado todo el alcance del lío en el que estaba, pero lo que sabía era lo suficientemente complicado.

—Sí, esa.

—¿Qué hiciste? —Em sonaba curioso pero preocupado.

Cerré los ojos, desechando la imagen de una Bella llorando.

—Su esposo está fuera de la ciudad. Anoche ella me pidió que la ayudara con algo. Una cosa llevó a la otra y terminamos en la cama.

—¡Mierda! —exclamó Em—. Eso es definitivamente un desastre. ¿Cómo dejaste las cosas?

Suspiré.

—Le dije que no podía tener una aventura con ella y que me mantendría alejado de ahora en adelante.

En mi visión periférica, pude ver a Emmett fruncir las cejas.

—¿No eres amigo del marido también? ¿No sospechará él?

—Tienen una especie de matrimonio abierto, al parecer, por lo que no debería ser un problema. Por el bien de mi propia cordura, también tendré que alejarme de él. Y su hija no podrá jugar más con Gizmo.

Cogí una piedra y la tiré al arroyo con tanta fuerza como pude, como si eso pudiera ayudar con mis frustraciones.

—Mierda, Ed. Ella realmente te gusta, ¿no? —La voz de Em estaba llena de simpatía.

—La amo, joder —le contesté—. Pero no puedo pedirle que abandone al padre de su hija ni puedo ser su amante. No hay solución para este lío.

Emmett asintió sin decir una palabra y nos sentamos en silencio uno al lado del otro, viendo el arroyo correr sobre las piedras.

—¿Al menos usaste protección? —preguntó mi primo después de una larga pausa.

Me reí entre dientes sin humor.

—Eso es lo único que recordé hacer, no es que haga ninguna diferencia.

—Lo hace —insistió Em—. Lo último que necesitas es un bebé con dos posibles papás.

O tres en mi caso.

Estuvimos en silencio una vez más hasta que Emmett se levantó y silbó a Nemo para que volviera con él.

—Sabes, la mejor manera de superar a un amor fallido es seguir adelante. Ve a una cita. Ten una aventura. Quita a esa mujer de tu cerebro y sigue adelante. Sé que no es fácil. Demonios, me tomó un año mirar a otra chica cuando Rosie y yo terminamos antes de irnos a la universidad y aquí estoy, catorce años después, casado con mi ex novia del instituto. El destino a veces tiene formas divertidas de resolver las cosas.

Con eso, le puso a Nemo de vuelta su correa y me dio una palmada en el hombro.

»Sabes dónde encontrarme si necesitas un compañero para salir o incluso si solo necesitas hablar. Estoy aquí.

—Gracias, Em. No creo que necesite un compañero para eso pronto pero podría ir a tomar una cerveza la próxima semana cuando tenga tiempo.

Me aseguró que me llamaría para arreglar y se fue a casa con su familia.

****ITaV****

El lunes por la mañana fue la primera vez que vi a Bella de nuevo. El domingo por la noche logré quedarme fuera hasta después del anochecer, así que cuando regresé no había nadie fuera de la casa de los Clearwater para encontrarme.

Estaba tan agotado que dormí como los muertos; aunque mi sueño estuvo plagado de pesadillas de mis últimas palabras a Bella. Empapado en sudor, me levanté al primer timbre de mi alarma y me preparé para el trabajo. Con el arreglo para mi perro terminado, hoy sería el primer día que dejaba a Gizmo en casa mientras estaba en el consultorio.

Lo dejé salir al patio trasero mientras desayunaba, le preparaba comida y agua y trataba de explicarle que ahora era un niño grande y que volvería para mi hora de almuerzo. Parecía no entender y me sentía aún peor que antes cuando miraba ansiosamente al otro lado de la calle.

Sin embargo, era inútil. Por mucho que quisiera quedarme y enterrarme bajo las sábanas de mi cama por el resto de mi vida, tenía que salir de la casa. Después de un rápido adiós a mi cachorro, cerré la puerta detrás de mí, solo para detenerme en seco cuando me di la vuelta y mi mirada involuntariamente cruzó la calle. Allí, con unos vaqueros desgastados y una chaqueta larga y negra, con el pelo en una coleta desordenada, estaba Bella. Sus ojos estaban muy abiertos por la sorpresa; los círculos oscuros debajo de ellos no disminuían el hecho de que ella era la mujer más hermosa que jamás había visto.

Por un rápido segundo, las comisuras de su boca se convirtieron en una pequeña sonrisa y una mano se levantó para saludar pero luego su rostro cayó y una expresión de dolor se apoderó de su rostro. Bajó la mano y se apartó de mí para llevar a una desconcertada Maddie a su coche.

Me quedé quieto en mi lugar en el porche hasta que salieron de su camino de entrada y sus luces traseras desaparecieron por la calle. Mi pecho estaba apretado y mis ojos me picaron cuando me di cuenta de que mi resolución sería mucho más difícil de lo que nunca había pensado.

****ITaV****

Al día siguiente, logré evitar salir de la casa al mismo tiempo que Bella pero cuando regresé a casa esa noche, ella y Seth estaban en su porche delantero, teniendo una discusión acalorada. Tan pronto como él me vio al otro lado de la calle, me frunció el ceño y, si hubiera podido disparar dagas con los ojos, habría sido un hombre muerto. Aparentemente, sabía lo que sucedió mientras estuvo fuera el fin de semana. No estaba seguro de qué hacer con eso, pero esperaba que no se lo reprochara a Bella.

Él se dirigió hacia las escaleras en mi dirección cuando ella se paró frente a él, colocando su mano en medio de su pecho para detenerlo en seco. Él estrechó sus ojos hacia mí, luego su expresión se suavizó y envolvió sus brazos alrededor de su esposa, acercándola a él.

Me dolió mucho verlos así, sin embargo, al mismo tiempo me sentí aliviado de que todavía fuera tan cariñoso con ella. Después de todo, nunca quise causarles ningún problema.

Alejé mis ojos de ellos, me dirigí a la casa y después de dejar que Gizmo saliera al patio trasero, saqué una botella de Jack Daniels de un gabinete, rompí el sello y bebí directamente de la botella por el resto de la noche.

****ITaV****

Pasó el tiempo y encontré una rutina para salir de la casa cuando estaba seguro de que no me encontraría con ningún miembro de la familia de Bella. Una o dos veces, terminé con una mirada incómoda con Seth o Riley y, algunas veces, vislumbré a Bella cuando llevaba a Maddie a la escuela o regresaba a casa. Parecía cansada y yo deseaba acercarme tanto a ella que me dolía. Y no estaba solo. Gizmo gemía y lloraba cada vez que veía a Bella o Maddie desde su lugar favorito en el alféizar de la ventana al lado de la puerta principal.

La gente dice que se vuelve más fácil con el tiempo pero no fue así. Tres semanas después de esa fatídica noche, estaba cada vez peor y decidí hacerle caso al consejo de Emmett.

Ese jueves recibí la visita de una visitadora médica llamada Kate Livingston. Era una rubia, alta, en sus veintitantos años, con una bonita sonrisa y piernas que parecían durar para siempre. Ella había venido a mi consultorio para ofrecerme la fórmula para bebés más nueva de su compañía y nos caímos bien mutuamente al instante.

Durante nuestra charla de una hora sobre su producto y las necesidades de mis pacientes, mencionó varias veces que estaría en la ciudad hasta el sábado y que no le importaría la compañía. Como me había gustado mucho hablar con ella, decidí seguir la corriente e invitarla a cenar la noche siguiente.

La llevé a un restaurante italiano que Emmett me había recomendado.

—Entonces, Edward, ¿cómo es que un joven médico atractivo como tú todavía está soltero? —Comenzó la conversación después de que el camarero nos sirvió un poco de vino tinto—. Estoy segura de que a las madres solteras, así como las casadas, de tus pacientes no les importaría salir contigo. —Su sonrisa era amistosa y estaba claro que hizo el comentario con buen humor.

—Bueno, como sabes, solo he estado aquí durante unos tres meses, así que no ha habido mucho tiempo libre para comenzar nada. Aparte de eso, no quiero una relación con la madre de un paciente para luego tener posibles problemas en el trabajo. —Eso era mentira y lo sabía. Si Bella hubiera estado soltera, nada podría haberme impedido tener una relación con ella y la había llevado a una cita e incluso me había acostado con ella, a pesar del hecho de que estaba casada. Sin embargo, ese no era un tema que quisiera discutir con la atractiva mujer que estaba al otro lado de la mesa.

—Su pérdida es mi ganancia. —Kate me guiñó un ojo, tomando un sorbo de su vino.

Siguiendo su ejemplo, también probé el Merlot y luego le devolví la pregunta.

—¿Qué hay de ti, entonces? Escuché que se supone que los visitadores médicos son un buen partido. ¿Cómo es que estás aquí conmigo esta noche? No es que me queje. —Me reí.

—Supongo que todavía no ha llegado el hombre adecuado. No es por falta de oportunidades, tienes razón, pero por lo general no estoy de acuerdo con las citas con los médicos sexys.

—¿Qué me hace tan especial, entonces? —Quería saber.

Ella inclinó la cabeza hacia un lado, como para evaluarme.

—No eres demasiado agresivo. Me tratas como a una amiga e igual, en lugar de como a una presa escurridiza. Eso es bueno para un cambio.

A lo largo de la cena, la conversación entre nosotros nunca cesó o se volvió incómoda. Coqueteamos un poco, halagándonos mucho el uno al otro, pero al final no hubo química entre nosotros. Si no hubiera conocido a Bella, Kate habría sido el tipo de mujer que me habría gustado, pero conocer y enamorarme de la hermosa morena me había puesto la vida de cabeza.

Sospeché que Kate también lo sintió cuando rechazó mi invitación a tomar algo en algún lugar después de la cena. En cambio, me dio las gracias por la agradable velada y dijo que tenía que levantarse temprano a la mañana siguiente para regresar a Seattle.

Salimos del restaurante riéndonos y bromeando, y nos detuvimos frente a la entrada para esperar a que el valet recuperara mi auto. Me puse de espaldas a la calle, concentrándome en una historia divertida que Kate estaba contando sobre un médico en Tacoma que accidentalmente había puesto la fórmula que le estaba mostrando en su café en lugar de crema y había escupido todo sobre la mesa. Doblándose por la risa, se apoyó con una mano en mi pecho cuando escuché un jadeo y luego el sonido de algo estrellándose en el suelo detrás de mí.

Me giré, sujetando a Kate para que no perdiera el equilibrio y me encontré cara a cara con una Bella de ojos y boca muy abiertos. Sus brazos aún estaban en posición de sostener las bolsas de papel que obviamente había dejado caer cuando nos vio a mi cita y a mí.

Ella murmuró en voz baja un lo siento y luego se agachó para recoger sus comestibles. Sin pensarlo, me arrodillé junto a ella, ayudándola a recoger las naranjas que se habían caído de su bolsa.

—Lo siento —le contesté, tratando de mirar a cualquier lado menos a ella. Sin embargo, no pude evitar notar su expresión triste y la forma en que evitó tocarme.

Después de menos de un minuto, los dos nos pusimos de pie y recordé mis modales.

—Mmm, Kate, esta es Bella, mi... vecina. Bella, Kate Livingston. —No sabía cómo presentarla, pero Kate se apresuró a rectificar eso.

—Hola, Bella —saludó, inclinándose para estrechar la mano de Bella—. Estoy en la ciudad por negocios y Edward tuvo la amabilidad de llevarme a una cita para que no me sintiera sola.

La sonrisa de Bella fue forzada y me sentí aliviado cuando mi auto se detuvo frente a nosotros.

»Fue un placer conocerte —se despidió Kate de Bella.

Bella asintió y murmuró algo en la misma línea, luego giró sobre sus talones y se apresuró por la acera.

—Eso fue incómodo. —Kate se rió entre dientes mientras me alejaba del restaurante—. Supongo que tuviste tiempo para conocer a una persona, después de todo. —Ella sonrió—. Pero no te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo.

No sabía cómo responder a eso, así que miré directamente por el parabrisas.

El viaje hasta el hotel de Kate fue corto y, cuando estacioné el auto enfrente, ella se giró en su asiento para mirarme.

—Gracias por una noche tan agradable, doctor Cullen. Me divertí mucho contigo.

Le sonreí con sinceridad. Disfruté mucho de su compañía, pero no como esperaba, así que simplemente respondí:

—Yo también.

Los ojos azules de Kate brillaron cuando continuó:

—Puedo ver que no estás en el lugar correcto para una relación en este momento, al menos no conmigo. Y tampoco estoy realmente allí. Pero me gustaría verte de nuevo cuando regrese a la ciudad, como amigos. No puedo recordar la última vez que me reí tanto.

Aceptando mantenernos en contacto, nos despedimos y volví a casa con mi perro.

****ITaV****

A la cálida luz de las velas, estaba envuelto en el aroma de Bella, sus brazos alrededor de mi cuello, sus muslos acunando mis caderas. Nuestros cuerpos estaban resbaladizos por la transpiración y sus suaves gemidos en mi oído cuando entré en ella con una sensación de desesperación.

No quería que el momento terminara nunca. Ella era mía. Todo el dolor y la angustia se habían ido y éramos solo nosotros. Su marido no importaba. Su novio no importaba. Mi sentido de obligación de honrar su matrimonio se había desvanecido. Solo ella y yo permaneciendo unidos de la manera más íntima y primitiva.

Su calor me rodeó como una manta caliente y con cada empuje de mis caderas, la acercaba a su liberación, mientras me acercaba a la mía. Nuestra respiración era irregular, nuestras lenguas bailaban frenéticamente, cuando hubo un repentino: beep… beep… beep…

A medida que fui despertándome poco a poco, me encontré moviéndome contra mi colchón con una almohada apretada en mis brazos. La decepción y la tristeza me inundaron cuando me di cuenta de que no había sido más que un sueño. Bella estaba en la casa al otro lado de la calle, probablemente pasando el sábado por la mañana en la cama con su esposo, su novio o incluso ambos al mismo tiempo.

Ella tenía una vida y una familia, mientras que yo no tenía nada, excepto el trabajo y a mi perro. Algo tenía que cambiar y pronto.

****ITaV****

Durante el resto del fin de semana, contemplé lo que podía hacer con respecto al lío en el que me encontraba. La primera decisión que tomé fue salir más. Mi cita con Kate me había demostrado que si bien no estaba preparado para comenzar nada serio con nadie, igual disfruté mi tiempo con ella. Por lo tanto, trataría de ser más abierto con respecto a las citas, aunque solo fuera por casualidad.

En segundo lugar, por mucho que amaba mi casa cuando la compré, me di cuenta de que sería un prisionero en mi propia casa mientras viviera en la calle de Bella. Por lo tanto, me resigné a poner mi casa en el mercado y buscar otro lugar para vivir. No comenzaría la búsqueda de casa al día siguiente pero definitivamente me pondría en contacto con un agente de bienes raíces pronto.

La semana siguiente estuvo ocupada y no pude hacer mucho, pero de alguna manera logré reservar una primera cita con un nuevo agente de bienes raíces para el viernes después del trabajo. Estaba triste por deshacerme de mi hermosa casa; sin embargo, tenía la esperanza de que las cosas comenzaran a mejorar cuando me mudara a otra parte de la ciudad. Además de eso, me encontré con alguien del clan Clearwater-Biers casi todos los días, fortaleciendo mi decisión de alejarme y, con suerte, seguir adelante.

Con sentimientos muy encontrados, comencé a trabajar el viernes por la mañana. Parecía que toda la ciudad se había enfermado últimamente y ni siquiera tuve tiempo de mirar las citas del día antes de que empezaran a llegar paciente tras paciente con varias enfermedades.

Era media mañana cuando entré en el consultorio dos para ver al que se sentía como el centésimo paciente ese día, solo para detenerme cuando encontré a Bella de pie junto a una Maddie terriblemente pálida sentada en la camilla.

Cuando me escuchó entrar, cuadró los hombros y se volvió hacia mí.

—Hola, Edward. Eh… lamento molestarte, pero Maddie tiene fiebre y le duele la garganta. Quería que viera al doctor Gerandy pero ella insistió en verte a ti.

Sabía que llegaría el día en que tendríamos que ser civilizados y hablarnos, por el bien de Maddie. Así que respiré hondo y le aseguré que estaba bien.

—Está bien, Bella. —Entonces, dirigiendo mi atención a la niña enferma, forcé una gran sonrisa—. Por supuesto que Maddie puede venir a verme. Para eso estoy aquí, ¿verdad?

Sus ojos nublados me miraron.

—Me duele la garganta —susurró y pude escuchar el esfuerzo que le costó hablar conmigo.

—Está bien, entonces vamos a echar un vistazo. —No tuve que persuadirla mucho para que abriera la boca y, tan pronto como lo hizo, pude ver que sus amígdalas eran tan grandes como pelotas de ping-pong, de color rojo fuego y llenas de motas blancas—. Bueno, pequeña dama, parece que contrajiste un caso grave de amigdalitis. Te prescribiré un antibiótico, algunas pastillas para adormecer el dolor y algo para bajar la temperatura y, en un par de días, estarás como nueva.

El teléfono de Bella comenzó a sonar y ella presionó el botón de ignorar pero comenzó a sonar de nuevo unos segundos más tarde. Miré y noté que era Seth quien estaba llamando, probablemente queriendo saber qué estaba mal con su hija.

—Adelante, contesta. Me quedaré con Maddie hasta que vuelvas —le dije, sentándome junto a la niña en la camilla.

—Solo tardaré un minuto —aseguró Bella, mientras salía de la habitación. No pude evitar seguir su silueta con mis ojos.

Cuando la puerta se cerró detrás de ella, la dulce pero ronca voz de Maddie atrajo mi atención hacia ella.

—Doctor Edward, ¿puede por favor revisar a mi mamá también?

Sus grandes ojos color chocolate me recordaron mucho a los de su madre cuando me miraron suplicantes. Sorprendido por la sinceridad de su tono me puse serio.

—¿Qué pasa con tu mamá, cariño?

Tragó dolorosamente, luego hizo un pequeño puño y lo frotó sobre la mitad de su pecho.

—Ella está sufriendo aquí.

No tenía idea de a qué se refería, pero su preocupación obvia me ponía nervioso.

—¿Cómo sabes eso, Maddie?

Se mordió el labio inferior, otro rasgo que había heredado de su madre, y luego bajó los ojos con tristeza.

—Desde el apagón, mamá llora todas las noches y cuando le pregunté ella me lo dijo.

Un nudo caliente se formó en mi pecho al saber que no solo a Bella le dolía, sino también a Maddie, que tenía que ver a su madre sufriendo. A pesar de que sentí que me pateaban en el estómago por sus palabras y al comprender que probablemente había causado todo eso, sabía que necesitaba tranquilizar a la niña.

—Cariño, a veces los adultos también se ponen tristes y lloran. Estoy seguro de que tu papá también está triste, a veces.

Sus enormes y conmovedores ojos se encontraron con los míos una vez más y su rostro se volvió solemne.

—Pero papá tiene a Riley para abrazarlo y hacerlo sentir mejor. Mi mamá está completamente sola.

Eso no tenía ningún sentido pero las palabras me dejaron sin aliento.

¿Seth tenía a Riley? ¿Y Bella no tenía a nadie? ¿Pero no tenía ella a los dos? Un centenar de preguntas giraron en mi cabeza, pero sería poco ético, además de indecente, sacar más información de mi pequeña paciente que no se daba cuenta.

Al mismo tiempo, escuché los pasos de Bella más cerca de la puerta, así que para tranquilizar a Maddie, le di una palmadita en la mano y le dije:

—Estoy seguro de que todo saldrá bien, cariño.

Con una sonrisa que no llegó a sus ojos, Bella regresó y fue directamente a Maddie. Recogí la receta que había escrito y le indiqué cómo administrar el medicamento, antes de que ambas salieran de mi consultorio, Maddie despidiéndose con tristeza.

****ITaV****

El resto del día mi mente estuvo aturdida, mientras las palabras de Maddie se repetían en mi cabeza. ¿Me había perdido algo? ¿Podría haber entendido mal toda la situación? Tal vez las cosas no fueran como parecían.

Necesitaba respuestas y las necesitaba hoy.

Y sabía exactamente dónde conseguirlas.


¡Hola!

¿Qué les ha parecido el capítulo? Sé que es un poquito triste todo lo que está pasando, pero prometo que en el siguiente se aclara.

¿Disfrutaron la doble actualización del viernes? ¡Muchas gracias por todos los RR!

Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior a: Reno Alvarez, Pam Malfoy Black, cavendano13, Adriu, Cecy, Iza, Kriss21, Yoliki, saraipineda44, Liz Vidal, Alison, patymdn, krisr0405, Maryluna, freedom2604, Melina, Tulgarita, Shikara65, Mel. ACS, Jade HSos, Lady Grigori, angryc, Tata XOXO, bbluelilas, Tecupi, Yani B, kaja0507, alejandra1987, piligm, jupy, Labluegirl, Liduvina, sandy56, somas, Sabrina, Esal, ELIZABETH, Melania, Fallen Dark Angel 07, carlita16, Adriana Molina, terewee, Cary y los Guest (dejen sus nombres así puedo agraderles).

¿Me cuentan en los comentarios sus opiniones sobre este capítulo?

¡Gracias por leer!