HOLAAAAA!! Siento mucho la tardanza, de verdad, pero el trabajo me consume, y creo que mi musa literaria ha decidido irse de vacaciones y dejarme sola. La verdad me costó un mundo hacer este capitulo, no saben lo difícil que me resulto escribir un POV de estos dos y todavía no llegaron a nada!!! DIABLOS!!, pero espero que algo suceda pronto. Aquí se los dejo, espero sus opiniones, sinceramente, no se como quedaría....

Gracias por todo! Un beso!!

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Por siempre y para siempre

Capítulo 10: Un día de pequeños descubrimientos internos.

Alice POV

Estaba dando vueltas y vueltas en la fabulosa fiesta que yo, la espectacular Alice Cullen, había hecho para mi mejor amiga en el mundo, Bella, el día de su cumpleaños. Había buena música, buena comida y mucha gente. Pobre Bella, pensé frunciendo el ceño, se que debe estar un poco, solo un poquito aterrada con todo esto, pero no entiendo todavía por qué. Voy caminando entre la gente, tratando de divisar a la cumpleañeras, pero mis ojitos se encuentran con una vista mil veces mejor. Jasper estaba recostado en una de las paredes de la casa, con un vaso de ponche en sus manos, mirando distraídamente a la gente que bailaba, las luces le daban un aire misterioso, del cual ya era dueño. Simplemente hermoso, pensé y sonreí.

Desde que llegamos al pueblo de Forks, sentí que Jasper era el hombre de mi vida, aunque era, y quizás lo sigo siendo, esa era la conclusión a la que mi corazoncito había llegado. Pase por un lado de Rose y Emmett quienes bailaban amenamente, ganándome un exagerado guiño por parte de mi hermanote, me reí negando suavemente con la cabeza; también estaban Ben y Ángela, y Stanley (sinceramente no se como se me ocurrió invitarla, con lo mal que me cae) bailando con Mike Newton (si a eso se le puede llamar bailar).

Llegue hasta donde estaba Jasper, sonriéndole cuando volteó a verme, ganándome una linda sonrisa de su parte también.

- Hola – dije con mis manos hacia atrás y balanceándome suavemente en mis talones - ¿Divirtiéndote? -

- Hola Alice – definitivamente, en sus labios mi nombre sonaba como un concierto de ángeles – si, un poco... te quedó excelente la fiesta de Bells, felicitaciones – me dijo, haciendo que brindaba con su vaso, le sonreí

- Gracias, no podía hacer menos, es mi mejor amiga – conteste sinceramente

- Sabes – me dijo acercándose un poco, haciendo que mi corazón se volviera como loco – que Rose no te escuche decir eso – me dijo en secreto, para después soltar una risa, yo simplemente reí también.

- Bueno, no tiene que enterarse, al menos que tu se lo digas – le dije mirando fijamente sus ojos azules.

- Por mi no hay problema, pequeña – me dijo alborotándome un poco mas el cabello

- Bueno, yo voy a buscar a Bella, tengo tiempo que no la veo. ¿La has visto? -

- Si no me equivoco la vi con Edward en el jardín trasero de la casa – me dijo – Yo... voy por mas ponche – concluyó algo ¿contrariado? ¿Nervioso?, y salió en dirección a la mesa de comidas. Suspiré y entable camino hacia la puerta trasera de la casa que daba hacia el jardín.

Salí y nada, no estaban, no había ni rastros. Crucé mis brazos en mi pecho y empecé a hacer un puchero. ¿Cómo era posible que Bella se escapara de su propia fiesta y en mis narices? Ay Isabella Swan, esta no se queda así, te vas a ver con la furia de la gran Alice cuando vuelvas a dar la cara.

Caminé y me senté en los bancos, enfurruñada y muy muy muy molesta con la personita que se hace llamar mi amiga y con quien se hace llamar mi hermano, porque seguramente el tuvo algo que ver con todo, y cuidado si no había sido el autor intelectual del asunto. Suspiré y apoyé mis codos en mis piernas y mi cara en mis manos.

Pensando bien las cosas, era hasta bonito y principesco el hecho de que Edward salvara a su "princesa" de las garras de la horrible bruja, aunque en este cuento la horrible bruja sea nada más y nada menos que yo. Resoplé. Yo una bruja, por favor!! Me quedé pensando si algún día Edward se dejaría de idioteces y le diría a Bella todo lo que sentía por ella, aunque el no me lo había dicho, eso se notaba a leguas, pero lo entendía, Edward tenía miedo, miedo a su futuro, miedo a lo que lo obligaban a hacer, pero gracias a ese estúpido miedo el podía perder lo que mas amaba en la vida. Al igual que tu, me dijo una vocecita muy en el fondo. Suspiré y escondí la cara entre mis manos.

- Bueno, basta Alice Cullen – me regañé en voz alta – es hora de seguir disfrutando de la archimegafabulosa fiesta que hiciste, allá Bella y Edward que no sepan apreciar tu talento – me dije sonriendo y me dispuse a adentrarme al salón.

La música retumbaba y en ese instante me empecé a animar nuevamente. Bailé con Emmett, era la escena más cómica que podía imaginar, luego de haber bailado el vals con el en los quince años de Rose.

Como a la medianoche, la gente fue yendo, la fiesta estaba terminando. Creo que al final muy pocos recordaban el verdadero motivo de la fiesta, ya que solo contados me preguntaron que donde se había metido Bella, y yo solo podía encogerme de hombros, no tenía respuesta.

- Estoy agotada – dije lanzándome en el sofá después que todos ya se habían ido y solo quedaban Rose y Jasper, aunque ellos eran ya parte de nuestra familia.

- A mi me duelen los pies – replicó Rose, sentándose a mi lado.

Los chicos se estaban riendo de nosotras, ganándose cada uno que un cojín volara en su dirección, haciendo que el primero impactara de lleno en la cara de Emmett y el segundo fuera magistralmente atrapado por Jasper, quien me sonrió luego, haciéndome ruborizar un poco.

- Bueno niños, ya es hora de que se vayan a dormir – dijo cariñosamente mi madre, quien bajaba enfundada en su bata de dormir y sus pantuflas.

En ese momento escuchamos un auto afuera, todos nos miramos y mi mamá frunció el seño, comenzando a caminar hacia la salida y nosotros fuimos tras ella. Mi boca se abrió al ver lo que era: Edward y Bella llegando en el auto de MI madre. Oh, oh, esto se iba a poner feo.

- EDWARD ANTHONY CULLEN – gritó mi madre, estaba furiosa. Bella saltó de la impresión y Edward se quedó paralizado, sosteniéndole la mirada a mamá.- Adentro, AHORA – dio media vuelta, haciéndonos apartar de golpe y logrando que yo chocara contra Jasper, quien me veía entre asustado y extrañado. Mamá pasó y detrás de ella un tranquilo Edward y una muy nerviosa y asustada Bella. – ¿Y bien? – preguntó mi madre, ganándose toda la atención

- Veras mamá – empezó a explicar mi hermano – Bella estaba algo.... – buscaba la palabra correcta – incomoda en la fiesta, sabes que no es lo de ella – mi madre alzó las cejas – y bueno a mi se me ocurrió que podía llevarla a un lado mas tranquilo – dijo mirándonos, yo me crucé de brazos – es su cumpleaños ¿no? Tenía que hacer que la pasara bien, para eso estamos los amigos ¿no? – Bella no había dicho nada, estaba encogida con los brazos cruzados y mirando el suelo, en cierto modo me dio pena por ella, pero solo por un instante, luego me acorde que ella había despreciado mi fiesta y me enfurruñe de nuevo.

- Eso no es excusa, Edward – dijo mi madre suavizando un poco, solo un poco, la voz – Tienes 15 años Edward...-

- 16 – replicó el contrariado

- Lo que sea – continuó mi madre - ¿y que si algo les hubiera pasado? Como crees que me hubiese sentido, que nos hubiésemos sentido. Eso fue algo muy irresponsable de tu parte, Edward -

- No es solo su culpa, Esme – dijo suavemente Bella hablando por primera vez – yo también deje que lo hiciera, si le hubiera dicho que no, el me hubiera hecho caso, también yo tengo culpa – dijo bajando la mirada, no sin antes lanzarle una mirada a Edward, quien tenía el ceño fruncido. Awwww eran tan lindos defendiéndose los dos, estaba a punto de ponerme a dar saltitos, pero no, no iba a olvidar que me habían traicionado, inmediatamente borré mi sonrisa.

- Bella, cariño – dijo mi madre – tienes razón la culpa es de los dos, pero tranquila no se lo diré al Jefe Swan – Bella respiró – sin embargo, tu, jovencito, estás castigado – Edward abrió la boca, pero no dijo nada, la mirada de mi madre era para no contrariar, resopló y se fue malhumorado a su habitación – Vayan a dormir ya, niños – dicho esto, dio las buenas noches y se fue a su habitación.

- ¿Y bien? – pregunté a Bella, con los brazos cruzados y golpeando el suelo ligeramente con el pie, ella se volteo lentamente, temerosa – Me puedes más o menos explicar por que te fuiste de TU fiesta, la cual YO hice con TANTO cariños para TI en el día de TU cumpleaños, Isabella Swan -

- Alice – dijo con voz estrangulada – yo... de verdad... en serio... yo... este...- empezó a tartamudear nerviosa

- ¿Piensas decir algo coherente el día de hoy o nos vamos a dormir sin escuchar tu explicación a la diabólica duende? – dijo divertido Emmett, tratando de contener su risa.

- No ayudas en nada, Osito – le dijo Rose, haciendo que él hiciera un puchero.

Me le quedé viendo a Bella, quien se mordía nerviosamente el labio inferior, no sabía que decir, estaba segura, suspiré y me acerqué a ella, haciendo que se encogiera un poco.

- Ay Bells – la abracé – dime que por lo menos valió la pena – le susurré, ella se sonrojó fuertemente, haciéndome reír, al fin y al cabo no podía estar mucho tiempo enfadada con ella.

- Bueeeehno – dijo Emmett bostezando – creo que es hora de irnos a la cama en serio, ya me esta matando el sueño – Rose volteó los ojos y Jasper sonrió. Emmett comenzó a subir las escaleras, seguido de Jasper y Rose. Yo pasé un brazo por los hombros de Bella y nos fuimos detrás de ellos.

- Buenas noches – me dijo Jasper, dándome un beso en la mejilla, haciéndome sonreír como una tonta y ganándome las bromas de mis amigas después.

- Buenas noches, Jazz – le dije, despidiéndome con la mano antes de entrar a mi habitación, cerrar la puerta y dejarme caer contra ella, con la tonta sonrisa en mi cara. Definitivamente estaba perdida y locamente enamorada del chico rubio, de ojos azules y tono sureño que estaba durmiendo en la habitación continua a la mía.

Tenía que ser valiente, y decirle todo a mi Jazz, no podía seguir así, un día de esto iba a explotar. Me quedé dormida soñando con mi chico sureño, con una sonrisa en la cara.

A la mañana siguiente, luego de darme una ducha, baje feliz, como siempre y encontré a mi familia comiendo en el comedor.

- Hola familiaaaaaaaaaa!!! – dije entrando, para luego darle un beso a mi papá y a mi mamá – yumi yumi... comida – dije frotando las manos, haciendo sonreír a mis padres y hermanos.

- Buen día, pequeña – dijo mi papá

- Hola hija, te sirvo? – me preguntó Esme

- Si mami, gracias – dije y pase por un lado de un sonriente Emmett quien conversaba con Jasper, los saludé. Edward estaba muy callado, mirando fijamente su plato como con enojo y Bella, frente a el, también comiendo en silencio, y mirándolo de vez en cuando con la duda marcada en el rostro – Hola Rose, Bella – me senté a su lado - ¿Qué le sucede? – le pregunté en un susurro. Ella lo miró y luego a mi, y se encogió de hombros.

- Creo que esta molesto – dijo por lo bajo, yo rodé los ojos

- Eso es evidente – le dije, mientras mi madre llegaba con mi comida y me sonreía

Comí en silencio, dándole miradas a todos: Papá comía tranquilo, serio, como es el siempre; Mamá estaba tranquila, de vez en cuando conversaba con papá; Emmett y Jasper estaban metidos en una conversación acerca de autos, en la cual de vez en cuando Rose intervenía; Bella comía en silencio, hablaba conmigo de vez en cuando, y miraba a Edward constantemente para luego suspirar disimuladamente; y Edward comía callado, no hacía más nada, no hablaba ni miraba otra cosa que no fuera su plato, y fruncía el ceño constantemente. Mi familia era peor que la familia Adams, ahora eso lo había comprobado.

- ¿Y que haremos hoy? – pregunte dando saltitos involuntarios en mi silla, ganándome la sonrisa de mi padre – Podemos ir a LaPush, esta el día claro!! – dije dando una vista por el ventanal de la sala

- Me parece buena idea, enana – dijo Emmett. Los demás asintieron, menos Edward

- ¿Edward? – pregunté. El levantó la vista hacia mí

- Estoy castigado – masculló y se levantó de la mesa, directo a su habitación, supongo. Suspiré y vi que Bella se le quedó viendo algo triste mientras se iba.

Mis padres se miraron un momento, y papá hizo ademán de levantarse, pero mamá le puso suavemente la mano en el antebrazo.

- Yo voy – dije y se levantó rumbo escaleras arriba. Papá se despidió y se fue, ya que tenía que ir al hospital.

- Oh vamos Bells, no estés triste – le dije abrazándola – no es tu culpa, ni siquiera de el, solamente quería que te sintieras feliz en tu cumpleaños, y lo logró ¿o me equivoco? -

- No Alice, no te equivocas – me dijo medio sonriendo – pero por mi culpa el está castigado – suspiró, y se levantó – voy a arreglarme – dijo y se fue a su cuarto.

Rose y Emmett ya se habían ido también, dejándome sola con Jasper, quien se levantó de su silla y se sentó frente a mi, mientras yo picaba mi comida distraídamente.

- Alice – dijo y lo miré – No estés triste, todo va a estar bien – dijo estirando su mano hasta posarla sobre la mía – Ya veras – sonrió, haciéndome sonreír a mi también.

- Gracias, Jazz – dije sinceramente

- Por nada pequeña, recuerda que siempre estaré aquí para lo que necesites -

Mi mano aun estaba debajo de la de él, se sentía bien. El no hizo esfuerzo en quitarla y yo menos, podría estar así por siempre, con mi chico sureño. Nada quería yo más que eso, nada. Sonreí y el me devolvió la sonrisa.

Jasper POV

Alice era especial, eso bien lo sabía. Mi duendecillo, por más que estuviera molesta con Bella por dejarla "plantada" en su fiesta de cumpleaños, siempre la iba a perdonar. Porque su corazón era dulce y sin maldad alguna, se preocupaba por sus amigos, más que por ella misma, así no se diera cuenta. Anoche brillaba con luz propia, radiante, feliz, hermosa, y yo seguía siendo un tonto, un idiota que no se atrevía a dar un paso más, temía ser rechazado, temía que las cosas no funcionaran. Si señores, Jasper Hale Withlook era un cobarde en las cosas del amor, pero prefería tener a mi dulce Alice cerca, así no fuera junto a mi, que perderla del todo.

Cuando Edward se fue abatido a su cuarto y luego Bella también, la pobre Alice estaba sumamente triste, sus ojitos no brillaban como siempre y su ánimo había caído en un grado que creo que ni siquiera invitándola a ir de compras lo subiría. Cuando todos se fueron dudé un segundo si irme también o hacerle compañía, inmediatamente decidí que no era nada caballeroso dejarla sola, así no más.

Me levanté y me senté frente a ella. Alice picoteaba y jugaba distraídamente con su comida.

- Alice – comencé y me miró – No estés triste, todo va a estar bien – dije y estiré mi mano hasta colocarla sobre la de ella – Ya veras – sonreí, haciéndola sonreír también.

- Gracias, Jazz – dijo sinceramente

- Por nada pequeña, recuerda que siempre estaré aquí para lo que necesites – era verdad, pase lo que pase, sea como sea siempre estaré ahí para ella, para lo que necesite, porque mal o bien la amaba con locura y eso nada lo iba a cambiar.

Mi mano seguía sobre la de ella, tan cálida, tan ella. No quería quitar mi mano de allí y ella tampoco se esforzó por hacerlo. Me sonrió, más hermosa y dulcemente imposible, le devolví la sonrisa, deseando que nada en el mundo interrumpiera este momento. Pero definitivamente nada en el mundo es perfecto.