Nuevo capítulo, espero que os gusten, he tenido que poner cosas en este capítulo para empezar con el verdadero de Shura y poner cosas que vayan con la historia original de Shura, como por ejemplo, que al final Shura ha sido atraído al Santuario a través de la armadura para que se empiece su entrenamiento en el Santuario, donde lo entrenarán para conseguir de nuevo su armadura en la prueba del combate contra otro caballero. Si quieren, pueden ayudarme con la trama, dándome ideas, como por ejemplo que tipo de entrenamiento le daríais a Shura durante una semana.
La Armadura de Oro, el cebo
Al día siguiente, el joven Shura se despertó y vio que su armadura de oro no estaba. Se dirigió hacia el Patriarca y le preguntó cuál fue el motivo por el que la armadura de Capricornio había desaparecido.
—Esta armadura te la dio Ionia, pero aun te falta pasar una prueba, por esa razón, aun no te la has puesto—Explicó El Patriarca que tenía la armadura de capricornio ante sus narices.
Shura suspiró y preguntó, que tenía que hacer. El Patriarca se dio la vuelta y se sentó en el trono, mandando la armadura hasta el Coliseo, como trofeo para el joven, que por desgracia, aun no era el caballero de Capricornio.
—Aún te falta mucho por aprender, El Cid entrenó con Fabio, pero luego, cuando vino al Santuario siguió entrenando para conseguir su armadura, por esa razón estás aquí, para que consigas ser más fuerte y así poder conseguir lo que El Cid consiguió hace muchos años. Venga, te esperan para entrenar, cuando tengas la fuerza suficiente para enfrentarte a un contrincante me avisas—
—Creo que puedo enfrentarme a mis rivales, pero necesito entrenar. Por favor, quiero portar esa armadura—dijo Shura disgustado ante las pruebas que le han hecho pasar.
—Bien, te recomiendo que vayas hasta el Coliseo, allí conocerás a la persona que te seguirá entrenando y el Sábado tendrás un combate para que puedas conseguir la armadura de capricornio. Estamos aún a Lunes... ¿estás preparado?—preguntó el Patriarca al joven que se sentía confuso ante los paseos inútiles que hizo en España para conseguir la armadura.
Shura, cruzó las casas, se dirigió hacia el Coliseo y allí estaba Aioros de Sagitario, que recibió al pequeño con cariño y le acarició en la cabeza, mostrando aprecio por él.
—Te veo enfadado... me enteré que aun te falta pruebas para conseguir ser un caballero de oro... ese Ionia... ¿cómo te pudo engañar?—dijo preocupado Aioros ante la cara de enfado que tenía Shura.
—Seguro que era la primera prueba, para llevar la armadura de oro hasta aquí y luego, tener que entregársela al Patriarca para que termine con el entrenamiento y haga ese combate...—
—Habrás tenido un entrenamiento digno de un caballero de oro, allí dicen que El Cid entrenó para obtener su armadura, espero que toda esta semana que tienes, puedas ser más fuerte de lo que eres y vencer al contrincante que te pongan en el Coliseo, te deseo suerte...—le dijo Aioros confiando en su nuevo compañero.
Ante los dos muchachos, apareció un hombre de aspecto débil y de horrible aspecto, aunque para Shura le pareció un hombre de fuerte, por el cosmos que desprendía. El caballero parecía un hombre que se había retirado, pero la espada que tenía en su mano demuestra que es alguien de gran habilidad con el arma que Shura solía usar en sus entrenamientos, pero lo que más le sorprendió fue que el hombre estaba rodeado de cuervos y al hablar, su acento inglés llamó la atención del pequeño, pero Aioros confiaba en aquel hombre.
—¿Quién es?—le preguntó Shura a Aioros, confuso ante la presencia de aquel hombre.
El hombre, empezó a demostrar su buena agilidad con la espada, atacando a Shura, pero el pequeño no pudo pararla a tiempo, pero el hombre pudo detener su ataque y ponerle la espada en el cuello del joven.
—Lento...Fabio solo te entrenó con la Excalibur y la agilidad de sus ataques, pero no tienes velocidad para detener los ataques de tus enemigos—dijo el hombre con aquella voz grave y varonil.
—Me... me haces daño...—dijo con dolor Shura cuando vio como el hombre le causó un corte en el cuello.
Éste, vio el colgante que tenía Shura y lo cogió, vio una foto dentro de ella, de Shura con Minerva y su mirada de hombre estricto cambió a la de una persona que empezó a sentir cierta tristeza, porque aquella niña la conocía de algo.
—Una niña muy bonita... ¿era una hermana?—preguntó el hombre mirando atentamente la foto.
—La consideraba como una hermana, pero en realidad éramos muy buenos amigos—explicó Shura mirando con rabia hacia el hombre.
—Mi nombre es Morris, yo te enseñaré a ser más rápido, a ser mejor con los ataques a distancias y... como no... a mejorar tu habilidad con la espada—dijo el hombre estrictamente.
—Pero ya se manejarme con una espada—comentó Shura molesto ante la última frase de aquel hombre.
—No eres el único muchacho que ha venido aquí gracias a un cebo, esa armadura ha servido para que vinieras aquí y yo estoy para entrenarte, así que coge una espada y a ver si eres capaz de parar con la espada todos mis ataques—
—¿Cebo? ¿No soy el único? Entonces... Deathmask y Afrodita... ¿ellos también han sido atraídos por un cebo?—preguntó Shura confuso ante las palabras de Morris.
—A ellos también les hemos usado el cebo de la armadura, a todos, por eso están aquí, ya han pasado la prueba, y ahora te toca a ti pasarla—
Shura se despidió de Aioros y acompañó a Morris. Ambos llegaron hasta el Coliseo, donde todos los jóvenes entrenaban para ser caballeros. El hombre, lo llevó hacia una máquina lanza pelotas, Shura no entendió para que quería un caballero esa máquina, si no sirve para entrenar, solo para jugar.
—¿Vamos a jugar al Beisbol? Creí que era un entrenamiento para ser caballero—preguntó muy sorprendido el pequeño que se acercaba a la máquina.
—Ponte ahí delante mocoso, a ver si eres capaz de esquivar una pelota—
—En serio... ¿esto es para ser caballero de oro? Me parece absurdo—
Morris activó la máquina y lanzó una pelota que Shura esquivó con facilidad.
—Esa es una... ¿qué pasaría si te lanzo todas?—dijo Morris con mirada fría.
Shura se puso en posición y se puso a mirar fijamente a la máquina, le parecía una chorrada, así que pensó que igual las iba a esquivar todas. Morris, activó la máquina y las pelotas empezaron a salir a mucha velocidad. Shura empezó a esquivar una, dos, tres... pero cuando iba más rápido esquivaba y le golpeaba una pelota, hasta que todas empezaron a darle al pobre y a gritar del dolor por los pelotazos.
—Si son pelotas de plástico... venga, más rápido—ordenó Morris parando la máquina y esperando a que Shura se levantara después de los pelotazos recibidos.
Deathmask y Afrodita estaban viendo el entrenamiento, la cara de ambos era de preocupación.
—Menudo maestro le tocó—dijo Deathmask como si conociera a Morris de algo.
—La primera prueba la de las pelotas... pero... luego te hacen luchar contra él y algunos soldados experimentados hasta que aprendas a luchar. Me da pena Shura, este tipo es duro—
—Era un caballero de plata... ¿porqué dejó de serlo?—
—Creó que escuché algo de que está enfermo de cáncer, seguramente este será el último entrenamiento que hará, aunque sigue igual de estricto—contó Afrodita.
A Shura le costaba esquivar las pelotas, parecía que iban demasiado rápidas y siempre se llevaba más de un pelotazo. El pequeño parecía cansado, pero Morris agarró por la camiseta al joven y lo puso de pie obligándolo a seguir entrenando. Él, volvió a activar la máquina de las pelotas y Shura empezó a esquivar unas pocas, algún pelotazo recibía, pero intentaba esforzarse.
—Maldito crío, usa la intuición, deberías pensar por donde viene la pelota para esquivarla—explicó muy estrictamente Morris sin importar lo que le pasara al pequeño Shura.
Durante ocho horas, Shura se ha dedicado a esquivar pelotas, hasta que pudo esquivarlas gracias a la intuición que su maestro le explicaba. Él, paró la máquina y se acercó al pequeño con la intención de observarle atentamente y después, ofrecerle una toalla para que se secara el sudor.
—Muy bien, veo que has esquivados todas esas pelotas... ¿eres capaz de evitar que unos animales salvajes te ataquen o te coman?—preguntó Morris sin cambiar la expresión de frialdad de su rostro.
—¿Animales salvajes?—
Morris hizo un silbido y una gran cantidad de cuervos sobrevolaban el cielo alrededor de él. Shura se sorprendió ante tal cantidad de aves, pero no entendía que quería hacer su maestro con ellas, hasta que ordenó a uno de sus cuervos que atacara a Shura. El pequeño esquivó a la ave, pero el animal volvía atacar una y otra vez, para que el pequeño esquivara sus ataques.
—¿Eres rápido esquivando y atacando al mismo tiempo? Venga, esquiva y ataca...—
Todos los cuervos fueron directamente hacia Shura, el pequeño se puso en posición de combate y se puso a esquivar y a golpear a tantos cuervos como podía, pero hasta cierto punto, empezaron a golpearle, el pequeño se cayó al suelo a causa de los golpes y el cansancio, pero Morris de nuevo se acercó a él y lo levantó bruscamente para que siguiera entrenando.
—¿Nunca te enseñaron a atacar rápido?—
Shura se acordó del entrenamiento con Fabio, recordó el momento que le enseñó a usar los ataques con gran velocidad, pero esquivar y atacar al mismo tiempo como Morris quiere, le parecía muy difícil, pero tenía que hacerlo. El maestro, ordenó a sus cuervos atacar de nuevo y Shura canalizó su Cosmos en sus manos para usar la velocidad que su maestro una vez le dijo hace un par de meses. Shura empezó a usar su velocidad canalizada y su intuición para esquivar, todos los cuervos caían como papeles y Morris se sorprendía ante el ataque del pequeño.
Todo ese entrenamiento duró hasta las doce de la noche y Shura no podía más, tenía que descansar, así que su maestro le dejó ir a descansar junto con los otros alumnos.
Al entrar, se encontró con una muchacha con una máscara, de cabellos negros, no sabía quién podía ser, pero su cuerpo y su pelo le recordaba a la de Minerva. Shura estaba convencido de que no podía ser ella, si no otra persona. Morris apareció tras él mencionando el nombre de la joven.
—Xenia, ¿me estabas esperando?—preguntó Morris.
—Si padre, ya sabes que no me gusta volver sola a casa—
—¿Has dejado a tu hermano pequeño solo?—
Shura escuchó atentamente la conversación, la voz de aquella muchacha le recordaba mucho a la de Minerva, pero seguía pensando que no podría ser ella, que sería imposible que su amiga siguiera con vida, después de haberla enterrado y haberla visto con sus propios ojos como aquel miserable la tenía en sus manos ensangrentada y sin vida.
¿Cuál será el siguiente entrenamiento? ¿Porqué usaron como cebo la armadura de capricornio para atraer a Shura al Santuario? ¿Podrá lograr su objetivo de ser caballero de oro? ¿Esa chica era Minerva? ¿Quién es Morris?
