Capítulo 10: "Lo que más amo en este mundo"

Levantó la vista confundido... ¿qué fue lo que había dicho?, no, de seguro estaba bromeando. La observó intentando buscar en su rostro alguna señal que le diera a entender que lo que había dicho no era verdad, pero nada. Miró a la joven que yacía en el suelo sin rastro de vida alguno. Acercó una mano a su rostro y lo tocó con suavidad. Ella... estaba muerta... por su culpa. No¿por qué¡maldita sea!. Bajó el rostro sintiéndose impotente y muy idiota. Sintió una mano sobre su hombro pero no movió un músculo.

- Lo siento Inuyasha... ella... -

- ¡No lo digas...! no puede morir... ¡Kagome no puede morir Kikyou!... ¡no puede!- Gritó el joven hanyou fuera de control.

- Lo lamento... pero... ya no hay vuelta atrás... – La joven sacerdotisa bajó la mirada apenada y muy herida por todo lo sucedido. ¿Por qué...?- Kagome... me prometiste... que todo iba a estar bien, que nada malo sucedería... ¿por qué dejaste que esto pasará...? ahora... Inuyasha... ¿qué será de él si no estas a su lado?- Limpió una lágrima que resbaló por su mejilla.

Sango y Miroku observaban desde lejos, apenados y muy tristes. No entendían nada de lo sucedido, pero lo único que sabían era que Kagome estaba muerta, y no había vuelta atrás. Miraron a Inuyasha que al parecer estaba en shock por la pérdida de su amada. Miroku dejo a Sango y se acercó al hanyou con algo de cautela.

- Inuyasha... mejor será que llevemos a la señorita Kagome para darle una sepultura... – Anunció intentando no ser demasiado brusco.

- No... nadie la moverá de aquí Miroku... -

El monje abrió los ojos, era la primera vez que Inuyasha lo llamaba por su nombre. Lo vio levantarse aun con la vista baja y los puños apretados, como si estuviera conteniendo la ira que en ese momento lo invadía. Se alejó unos pasos y Sango los miró sin comprender. Kikyou se acercó apenas intentando tocarlo, pero él se alejó y caminó hasta donde estaba el cuerpo de Kagome. La miró impactado por un largo rato, casi sin parpadear, bajó la vista hacia su mano, donde tenia la perla. Sonrió apenas y volvió a mirarla.

- ¿Inuyasha?... – Llamó Kikyou.

- Kagome... prometí... que siempre iba a protegerte... y cumpliré esa promesa hasta el día en que muera... por eso... – Tomó la perla de las manos de la joven- no permitiré que mueras... no de esta forma... después de todo... siempre quisimos estar juntos ¿no?... – Musitó de una manera dulce, sin quitar la vista de la chica.

- Inuyasha... acaso... ¿recordaste todo?... ¿sería posible que la muerte de Kagome te hiciera recordar todo lo que habías olvidado?- Kikyou siguió mirándolo sin poder evitar sonreír.

Inuyasha se levantó y miró a sus amigos, después a Kikyou y por último a Kagome. Todo eso había llegado demasiado lejos, no podía permitir que todo siguiera de esa manera. Suspiró con pesar y observó la perla que llevaba en su mano. Bajó la mirada con algo de inseguridad, es cierto, hace años, hubiera dado lo que fuera por esa joya, pero ahora... poco le importaba si llegaba a cumplirse su deseo, lo único que quería, era que todo volviera a ser como antes... antes del deseo... antes de aquella noche. Cerró sus ojos dorados en un intento de súplica.

- Inuyasha... ¿qué vas a hacer?- Preguntó la sacerdotisa con algo de curiosidad.

- Siento mucho lo que paso... – Musitó sin subir la vista ni abrir sus ojos- lamento todo lo que pasó... Miroku, Sango, Shippo, Kirara... perdón... jamás tendría que haber sucedido, fue un error, algo que no se pudo prevenir... y Kikyou- levantó su mirada de fuego clavándola en ella- perdóname... jamás quise que esto sucediera... lo lamento mucho... -

- Pero... ¿de qué estas hablando?- Contrarrestó la joven confundida.

- Lo cierto es... que otro momento de mi vida, hubiera dado lo que fuera con tal de tener la perla de Shikon en mis manos... – Inuyasha se sentó al lado del cuerpo de Kagome y la tomó con delicadeza, la recostó en sus piernas y comenzó a limpiar su rostro- siempre quise el poder- Comentó mientras que seguía con su labor- siempre quise ser alguien más fuerte, ya que ser un hanyou... no me servía para nada, siempre estaba en el medio, no era un youkai, pero tampoco era un humano, hasta que te conocí a ti Kikyou... contigo todo fue diferente... te amé es cierto, siempre te amé... pero luego Naraku cambió todo, él nos hizo matarnos el uno al otro y luego de eso no existió la confianza... hasta que llegó Kagome, ella... – La miró con los ojos lacrimosos- cambió mi vida... me ayudó a ser quien soy... y me aceptó... como tú, pero con una sola diferencia... ella... jamás me pidió que me convirtiera en humano... solo... me quiso como soy... como un hanyou... –

-¡Inuyasha!-

- ¡Keh!... ¿qué quieres?... no seas molesta... -

- No es eso... es que yo... ¿alguna vez te dije que te ves muy bien como un hanyou?

- ¡Tonta¿qué locuras estás diciendo?-

- Nada... solo que me gustas de la forma en que estas... no quiero que cambies... ¡nunca!-

- ¡Keh! Que molestas eres... -

- Dí lo que quieras... aunque yo sé que sabes que tengo razón... y que te importa lo que pienso de ti... -

- Ilusa... ¿quién te dijo esa mentira?-

- Nadie... yo... solo lo sé... me gustas así Inuyasha... como un hanyou, yo estoy contigo por quien eres... no por que eres... no me importa que seas... siempre estaré contigo... -

Bajó el rostro al recordar aquella conversación. Es cierto, ella jamás le había pedido que cambiara... que fuera uno de los dos, siempre... lo había alentado para que fuera quien era... y muy bien se lo había dicho, ella lo quería por quien era... no por lo que fuera... vaya, él siempre pensó que Kikyou fue la única que había dado su vida por él, pero jamás de dio cuenta que Kagome también había sacrificado su vida al no atender sus cosas, ni hacer lo que una chica normal de 15 años tendría que hacer. Acarició sus cabellos y acomodó la cabeza de la chica en sus piernas para que no se golpeara, como si aún tuviera que cuidar que no le pasara nada malo. Aunque él muy bien sabía que sus atenciones no servían de nada ahora.

- Inuyasha... – Murmuró la sacerdotisa.

- Arreglaré todo esto... no dejaré que ella muera... no de esta manera... porque... yo la amo... la amo más de lo que puedo querer ser un verdadero youkai, por eso... no quiero pederla, no quiero que termine de esta manera... – Comentó cerrando sus ojos y bajando la cabeza para dejarla apoyada en la frente de Kagome.

Todos se quedaron en silencio, observando al hanyou que de vez en cuando sollozaba muy bajito con el rostro escondido en el de Kagome. Kikyou lo miró sin ser capaz de decir nada. ¿Qué iba a decirle?. Acaba de perder a la persona que amaba... no podía hablarle de nada, en esos momentos, lo mejor era hacer silencio... solo silencio. Suspiró pesadamente soltando por un momento toda la angustia que había vivido. Si ella estaba de esa manera, no quería ni imaginarse como se encontraba Inuyasha. Seguramente se sentía solo y abatido. Inuyasha se levantó de pronto con Kagome en sus brazos. Todos lo miraron consternados.

- Disculpen... pero... quiero estar con ella a solas... – Dicho esto se alejó del grupo sin decir una palabra mas.

Kikyou miró a Miroku y Sango que le devolvieron la mirada desconfiados. Después de todo, ella no los había tratado muy bien la última vez que se vieron. La sacerdotisa caminó hasta llegar al lado de ambos jóvenes sin decir nada. Una vez que estuvo cerca suspiró nuevamente.

- De seguro... están muy tristes y cansados... ¿no quieren venir a la cabaña a tomar algo?- Ofreció con una sonrisa.

- Si no es molestia... – Dudó Miroku con algo de incomodidad.

- Para nada... vengan... – Dijo con simpatía comenzando a caminar seguida de ambos.

- Excelencia¿usted cree que es una buena idea?- Preguntó Sango por lo bajo.

- Descuida Sango, puedes quedarte tranquila... parece que la señorita Kikyou... no tiene malas intenciones... creo... que la charla de esa vez con la señorita Kagome... de verdad cambió su manera de ser... – Comentó el monje con una sonrisa cálida.

- Si... parece ser así... – Respondió Sango no muy convencida.

- Tranquila... estoy seguro que es así... – Afirmó el joven.

Llegaron a la cabaña y entraron con algo de incomodidad por la situación. Kaede los recibió con un poco de té y se sentaron junto al fuego que había en el centro. Los primero minutos fueron de silencio y un poco tensos. Kikyou se sentía mal, ya que, recordaba perfectamente como los había tratado antes... difícil de olvidar algo así. Los miró adolorida.

- Lo siento... – Murmuró.

- ¿De que habla?- Contrarrestó Miroku con algo de curiosidad.

- La otra vez... no fui muy cortes con ustedes... lamento eso... – Confesó la sacerdotisa.

- Descuida... esta bien, no hay problema- Contestó Sango con una sonrisa.

- Supongo... que querían mucho a Kagome¿no?... -

- Así es... Kagome... era mi mejor amiga... a pesar de que no recuerde mi vida anterior, sentimientos como esos no se olvidan... – Dijo la exterminadora con lágrimas en los ojos.

- Si, la señorita Kagome era una joven llena de alegría y bondad, era muy buena persona, la queríamos mucho... – Apoyó el monje pasando una mano por el hombro de la chica.

- Ya veo... e Inuyasha... de seguro el la amaba demasiado... -

- ¿Demasiado?... es poco decir que la amaba demasiado- Acotó Sango- él la amaba más que a su vida misma... por lo que ella me contó el poco tiempo que estuvimos juntas, Inuyasha siempre se preocupaba por su salud y por su seguridad, muchas veces fue a cuidarla a su casa cuando enfermaba y siempre la sobreprotegía, se ponía celoso cuando alguien más la miraba y era muy posesivo con ella... – Soltó rápidamente.

- Me imagino... – Fue todo lo que dijo Kikyou- Inuyasha... siempre amó a Kagome... él... la ama... Inuyasha... tu amas a Kagome... lo nuestro, es tan solo un recuerdo... un simple y dulce recuerdo de lo que pasó entre nosotros hace tanto tiempo... lo que sucedió en el pasado... yo soy tu pasado... pero... Kagome es tu presente... y será tu futuro... debes quedarte con ella... no permitas... que un simple capricho del destino te aleje de lo que más amas nuevamente... no dejes que te jueguen una mala pasada otra vez... tienes que lograr... que ella vuelva contigo... porque si te ama como dices que lo hace... de seguro... ni la misma muerte podrá separarlos... -

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La depositó en el suelo con sumo cuidado. La miró por un largo rato sintiendo que su corazón latía velozmente. ¿Por qué tuvo que pasarle a ella?... ¿por qué?. En ese momento, todo el orgullo que había tenido se desvaneció y dejó lugar al Inuyasha abatido por la pérdida de su amada, dejó lugar al joven que tanto temores tenía... y lloró, lloró como un niño que pierde un juguete, lloró como nunca antes lo había hecho, lloró sobre el cuerpo de la persona que más amaba en ese mundo. Solo... lloró.

Pasaron las horas y los minutos se hacían eternos y muy dolorosos. Cada vez que quería despedirse de ella, le resultaba imposible decirle adiós. Se negaba, se negaba a decirle adiós, a dejarla ir para siempre... a perderla de esa manera tan idiota. Todo por su culpa. Miró sus manos manchadas de sangre, de su sangre. Se sintió una basura, la peor persona de ese mundo, la había matado, él mismo... con sus propias manos. Todos los temores que hasta ese día había guardado en los más profundo de su alma, se estaban cumpliendo. Había sido capaz de matar a la persona que más amaba... Es cierto, la muerte de Kagome había hecho que recordara todo... pero... ¿qué caso tenía poder recordar si ella no estaba para gozar de eso?. Ninguno, la vida no tenía sentido si ella no estaba para poder compartirla junto a él. Nuevamente dejó recostar su rostro sobre el de ella.

Miró sus labios, los que tanto había deseado besar alguna vez... no como un fantasma, sino como era él. Los miró hasta que se acercó y depositó un suave beso. Los sintió fríos, sin vida, lejanos. No como los que recordaba... no como los que muchas veces le habían dado un beso en la mejilla, no como los que tantas veces lo regañaban o le decían que lo querían. Las lágrimas no tardaron en salir nuevamente de sus ojos. Estaba abatido, no le veía sentido a la vida. Se sentía abandonado, solo... era la misma sensación que la de aquella vez, de la vez que su madre murió, la misma que tuvo cuando supo que nadie nunca lo iba a querer porque era un hanyou, la misma que tuvo cuando Kikyou lo traicionó, pero esta vez era más fuerte y más dolorosa. Era mas intensa, y se hacía insoportable a medida que el tiempo pasaba. No podría soportarlo por mucho tiempo... no podría mantenerse vivo con ese sentimiento que tenía. Estaba seguro que jamás podría ser tan fuerte como para soportarlo. Se llevó una mano al rostro y se ocultó por varios minutos hasta que fue capaz de mirarla nuevamente.

Se veía tan tranquila, parecía como si no hubiera sufrido, como si nada malo le hubiera pasado, como si tan solo estuviera descansando después de una dura batalla contra algún youkai, solo... como si estuviera durmiendo. Ojalá lo estuviera, ojalá todo eso fuera un simple sueño, una pesadilla de la cuela se despertaría. Y cuando despertara... la vería a ella llegar de su mundo con su típica mochila amarilla repleta de cosas para el viaje y con su típica sonrisa y su alegría por poder verlo y estar a su lado. Nada lo hacía más feliz ni nada lo hacía estar más tranquilo cuando sentía el aroma de ella en el aire. No podía haber nada mejor que saber que Kagome había vuelto para quedarse con él y viajar juntos en busca de los fragmentos, que en realidad, solo era una excusa para poder estar a su lado. Es cierto, hace tiempo moría por encontrar esos pedazos de cristal, pero ahora... lo más importante en su vida era la persona que tenía enfrente, la persona que se había dormido para no volver a despertar jamás.

Suspiró con pesar. ¿Qué haría ahora?, se negaba a perderla, pero ya no había marcha atrás, lo hecho, hecho estaba y no había forma de que Kagome regresará... a menos, a menos que algo pudiera ayudarlo. Fue entonces cuando levantó la vista y se secó el rostro con la manga de su haori. La perla¡la maldita perla!... si, tal vez... tal vez si pedía un deseo, la perla podía ayudarlo a recuperar a lo que había perdido. Sonrió con algo de esperanza, estaba seguro que si confiaba podía lograr lo que se proponía, y ¿por qué no intentarlo?, tal vez... con algo de confianza podría lograr lo que se proponía... estaba seguro, no perdía nada con intentarlo. Miró la perla fijamente y cerró sus ojos.

Pidió su deseo con todo el amor que tenía por Kagome, con toda la esperanza de volverla a ver, con todo el deseo de que la pesadilla terminara de una buena vez y pudiera ser feliz como él se lo merecía, con la ilusión de tener un motivo para vivir, porque ese motivo era ella... Kagome. ¿Qué era su vida antes de que Kagome llegara?, nada. Solo un deseo frívolo... un deseo egoísta de ser una persona más fuerte, solo eso... pero aquella joven... cambió su mundo, llegó a él para hacer un caos con su vida, para cambiarle todos los planes y para darle vuelta el mundo de tal manera, que su objetivo fuera solamente cuidarla de que nada malo le sucediera... por eso es que la amaba. Porque ella había hecho con él lo que ninguna pudo hacer... lograr que se sintiera importante y querido por alguien. Eso fue lo que Kagome había logrado en su vida... hacerlo sentir alguien. Confió, confió con todo su ser en que su deseo se volviera realidad, se sintió impotente, y con la seguridad que de tal vez, fuera comprendido. Estaba seguro, que podía llegar a cumplirse lo que el tanto deseaba.

Miró el cielo estrellado esperanzado y de pronto... una estrella fugaz. Sonrió con pesar y nuevamente su frágil corazón se dejo ser... y lloró. Así había comenzado todo, así esa pesadilla había dado su inicio, con una estrella fugaz... y con un deseo que terminó convirtiéndose en un deseo peligroso. La vida no dejaba de sorprenderlo. ¿Por qué tenía que haberle tocado justamente a él?. Sin mucho que pensar y sin más voluntad para nada, cerró sus ojos y se dejó caer al lado de Kagome. Miró el cielo... perdiendo sus ojos dorados en él.

- Solo ruego... que no me quites... lo que más amo en este mundo... – Susurró cerrando sus ojos.

Luego de eso, un sueño profundo lo invadió. Todos aquellos temores, la tristeza y todos esos sentimientos que hasta ahora se habían adueñado de su mente, alma y corazón, desaparecieron. No sentía nada, solo la tranquilidad y la paz que había estado buscando desde el momento que supo que Kagome no estaría más a su lado. ¿Por qué de pronto se sentía así?... ¿qué había cambiado¿qué estaba pasando?. Suspiró nuevamente dejando escapar algo más que el cansancio. De pronto, sintió que no quería despertarse, que no quería volver a abrir los ojos, por lo menos por ahora... no entendía que era lo que estaba pasando. ¿Qué eran aquellos nuevos sentimientos que se apoderaban poco a poco de su ser?.

- Inuyasha...

Aquella voz... esa voz, le era tan familiar, se oía tan dulce y tan clara, que casi podía tocarla. ¿Quién era?... ¿por qué lo estaba llamando?... ¿por qué no podía ver nada?.

- Inuyasha...

Seguía llamándolo... ¿qué le estaba sucediendo...?... ¿se estaría volviendo loco?, acaso... ¿estaría soñando?... No, eso era imposible, aquel aroma... tan bien le era conocido.

- Inuyasha...

-¿Quién eres?... -

- Soy yo... Inuyasha... quédate tranquilo... ya todo esta bien...

- ¿Qué quieres decir con eso?...

- No te preocupes... de ahora en más... nada malo sucederá... te lo prometo...

- Dime quien eres...

- Lo sabrás... cuando sea el momento... por ahora, solo... espera...

- ¿Esperar?... ¿esperar a qué?...

Pero ya nadie le hablaba. ¿Qué había sido todo eso?... ¿quién era aquella persona...?... Nuevamente su mente se bloqueó... solo podía pensar en una sola cosa, algo que siempre había querido... que desde el momento en que supo que había perdido a Kagome deseaba, solo algo en ese momento era tan importante para él como para sacrificar su vida por eso... solo una sola cosa... no quería que todo quedara así, no quería que su historia tuviera un triste final, ya que si vida se había encargado de darle ese toque de desgracia a todo lo que le sucedía, desde la muerte de su padre, su madre y su cruel infancia, hasta sentir que nadie lo quería en ese mundo.

Pero poco a poco se fue dando cuenta que no estaba solo, porque estaban Miroku, su mejor y más leal a amigo, que a pesar de tener alguna manías era una buena persona, alguien en quien se podía confiar. También estaba Sango, un joven que muchas veces le hizo abrir sus ojos acerca de la actitud que tenía y acerca de su comportamiento. Shippo, que a pesar de ser molesto era como un hijo pequeño para él, Kirara... y Kagome... la que le había dado sentido a todo, la que le había enseñado lo que era tener amigos, la que siempre lo había ayudado, la que lo apoyó en momentos difíciles, la que siempre estuvo, la que nunca lo abandonó, la que lo aceptó por ser como era, por ser Inuyasha... por ser él mismo, con su carácter, con sus defectos, con su forma humana, con su forma de youkai, con todo lo que podía tener, ella así lo quería... fue ella quien cambió su vida, la que lo ayudó a salir de aquella oscuridad y soledad a la que estaba acostumbrado. Por eso, ahora debía ser él quien la ayudara a salir adelante, la que le diera un motivo para vivir...debía ser él quien... el que le diera a entender... que haría cualquier cosa por ella... porque... ella es... lo que más amaba en ese mundo.

Continuará...

N/A: Hola amigas!!! Pido perdón si el capítulo es muy corto, pero lo estoy escribiendo a las 6 am y estoy sumamente agitada, porque estoy algo enferma :s y me duele mucho la cabeza u.u pero hice el esfuerzo para que tengan el capítulo 10... ya que este jueves no podré subir porque es mi cumple y el viernes tampoco porque mis amigos pasaran por mi para festejarlo (jueves con la familia, viernes con los amigos xD) asi que pido mis disculpas por eso! Gracias por los hermosos reviews que me han dejado, siento haberlas tenido con el corazón el la boca y a punto de infartarse xD pero bueno... sin suspenso no hay fic, y la verdad... me gusta jejeje nnU de todas formas, creo que con este capítulo también las deje con la intriga, pero bueno... me esperarán hasta el sábado, que creo que podré subir... jejeje, bueno amigas... me despido porque me caigo de sueño y de enferma xD espero les guste y ojalá dejen muchos reviews, me animan muchoo!! Graciiiiasss!!! Las amo (LL) se cuidan mucho si!! Adios!!!

Ah, aviso que si no subo en varios días, es por problemas que últimamente hay con fanfiction, por alguna extraña razón a veces me es imposible subir los capítulos porque no me deja ¬¬ no se que le pasa... asi que quejas... a la red xD jajaja, no es mi culpa! ..U bueno, me voy, les dejo un besito!! Las amo y mucha suerte!! Chauu!! nn

Kag-