Disclaimer: crepúsculo ni sus personajes me pertenece, solo la trama de esta historia. Por su atención gracias.
FF no esta tirando las alertas hoy día, no sé que estará pasando pero lo subiré igual, espero que lleguen los alert atrasados auqnue sea XD
¡Enjoy!
-Es lo que vi – acercó su rostro al mío y dejo que nuestras narices se rozaran – Respóndeme ¿Besa bien? ¿Besa mejor que yo? –
La distancia entre nuestros labios era nula, nuestros alientos se mesclaban formando una exquisita fragancia. No me importo en ese momento los rumores de que el "Dios del sexo Cullen No besaba"… yo solo quería probarlo de nuevo. Solo una vez más
-No – susurre antes de que nuestros labios se encontraran.
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.Mía
Capítulo 10
¿En qué te has convertido?
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Pude sentir como se resistió cuando mis labios tocaron los suyos desesperados por el roce. Me quiso alejar pero su intento fallo irremediablemente cuando con mi lengua acaricie su labio inferior haciendo que él comenzara a responder el beso sin siquiera ser consiente de ello. Pude percibir su lucha interna cuando su ritmo se volvía irregular bajo mi lengua pero no me importó… a este punto ya no me importaba nada. Había pasados todos estos días recordando como se sintió mi piel ante su cercanía que no pude siquiera retener mi salud mental intacta ante mi imaginación… imaginación que me llevaba a este punto siempre.
Dejé de engañarme, dejé de tener miedo por su respuesta…sólo lo hice y ¡Vaya que se sentía celestialmente bien! Estaba como en casa despúes de estar tanto tiempo perdida.
En un intento más de osadía coloqué mis manos bajo su chaqueta buscando el máximo de contacto posible, subiendo y bajando para poder deleitarme con su pecho formado bajo su ropa. Habían pasados años y estos no pasaban en vano, Edward ya tenia un cuerpo de hombre, delineado y fuerte.
Jadeé.
En ese momento de debilidad él se separó de mí bajando su boca por mi cuello y despejando el camino hábilmente con sus manos. Su chaqueta ya estaba en el piso dejando al descubierto su polera ploma que se pegaba delicadamente en su cuerpo.
Sus labios abandonaban mi piel sólo para emitir suspiros entrecortados que agónicamente me quitaban la respiración. Ni siquiera habíamos avanzado más pasos de los que habíamos dado al entrar a mi departamento, estábamos besándonos y tocándonos donde fuera posible a mitad del pasillo de entrada.
-Edward –gemí cuando sus manos se encargaron de mi camisa dejando al descubierto mi sobreexcitada piel a su merced.
Mientras con una mano acariciaba uno de mis senos y la otra desabrochaba mi brasier recordé que quería decirle toda la verdad antes que esto fuera más allá. Ni él ni yo nos merecíamos hacer esto sin tener las cosas claras. Cuando su lengua se encontró con mi endurecido pezón supe que no podría retrasarlo más.
-No sabes lo difícil que fue… dejarte.- había mordido levemente mi sensible piel cuando pronuncié esas palabras, haciendo que emitiera un leve gemido.- No quería hacerlo, me obligaron a…-
De un momento a otro me tomó de los muslos y me depositó bruscamente en la pared. Mi espalda quedo apoyada en la superficie lisa y su cuerpo aprisionándome a ella de modo que podía mantener el equilibrio con mi espalda y sus manos peligrosamente ubicadas bajo mis gluteos, mientras su mirada me penetraba calándome los huesos. Podía sentir además, su erección potente y dura contra mi bajo vientre llamándome a tomarla y dejar que me tomara pero… debía ser firme, él tenía que saber.
-¿Y Tú crees que fue fácil para mi? No seas hipócrita – me respondió escúpiendo veneno en cada palabras. El hombre tierno y amoroso que me había respondido el beso hace menos de cinco minutos había desaparecido nuevamente siendo yo la única y autentica culpable.
-No lo soy. Jacob…-
-No me hables de él ¡Maldita sea! – presionó su cuerpo de forma violenta contra mi. Gemí ante la intensidad del movimiento. Su mano por otro lado había golpeado la pared continua a mi cabeza haciendo que girara mi rostro hacia el lado contrario evitando cualquier posible contacto con su puño.
Estaba tan excitada como asustada, imaginé que en cualquier momento alguna lágrima se escaparía de mis ojos.
Su mirada seguía puesta en la mía con terquedad ¿Qué quería que dijera? ¿Qué quería que hiciera?
De pronto me volvió a bajar de sus caderas donde tenías mis piernas enganchadas y sin previo avisa destrozo el botón de mi jeans y me quitó los pantalones de un solo movimiento. Su boca había tomado posesión del otro pezón y una de sus manos estaba desasiéndose de lo que quedaba de pantalones de mis rodillas. Cerré los ojos y deje que las sensaciones me embargaran. Como pude lleve mis manos a su propio pantalón y se los desabroché y bajé según me lo permitía la proximidad de nuestros cuerpos. No terminé de hacerlo porque él los había lanzado bien lejos de nosotros. Sin permitirme más movimientos y destrozando mis bragas con sus manos volvió a tomarme de los muslos y dejandome en la misma posición en que estaba anteriormente sin penetrarme. No aún sabía que quería jugar…torturarme antes.
Estando los dos completamente desnudos, tocándonos y sintiéndonos en cada recoveco de nuestros cuerpos nos quedamos mirando. No podría describir lo que vi porque no me parecía para nada familiar. Quizás el deseo era lo único que reconocía...nada más.
-Pídemelo…Pídeme que te haga mía – exigió mientas repartía sus besos por todo mi cuello, succionando y humedeciendo el lugar por donde pasaba dejando una sensación fresca en mi piel que recorría toda mi espina dorsal.
-Edward…- gemí cuando mordió un trocito de mi piel.
Yo ya no sabia donde tocar, todo estaba identificado por mis manos, su rostro, su hombro, su espalda, sus caderas…todo. Así que opté inconscientemente –ya que a estas alturas nada en mi era consiente más que su olor y su cuerpo pegado al mío - por dejar mis manos en su cabeza dejándome retorcer mis dedos en us cabellos haciendo que él gimiera cerca de mi oído donde había estado besando.
-Pídemelo- exigió de nuevo expeliendo su hálito en mi oído y mordiendo levemente el lóbulo de mi oreja.
Estaba perdida. No, rectifico... nunca tuve oportunidad con él, porque lo aceptará o no, lo amaba incluso más que antes ¡Y mierda! ¡Como lo extrañaba!
-Hazme tuya Edward –
No me di ni cuenta cuando había entrado en mi de una sola estocada haciendo que extendiera mi cuello golpeando mi cabeza contra la pared y gritará ante la sensación de plenitud. Mientras él salía y entraba a un ritmo frenético manteniéndome equilibrada con sus manos en mis glúteos. Parecía que mi respiración se desvanecía en cada embestida que recibía. Escondí mi rostro en su cuello mientras mi espalda chocaba sin misericordia contra la superficie lisa, de seguro me quedarían cardenales pero no me importaba. Valdría la pena.
Sentía sus labios devorar cada centímetro de piel que tenia a su alcance mientras mi boca no hacia nada más que gritar y gemir ante la intensidad de la actividad. Me sentí desfallecer tan solo de la anticipación del orgasmo, mis paredes internas ya se estaban preparando para la prominente liberación que el feroz roce de nuestros miembros producía y podía imaginar por sus gemidos en mi oído que él tampoco estaba lejos de su liberación.
-Eres… mía, Bella…- dijo en mientras seguía dando certeras y brutales embestidas – Sólo mía –
Sus palabras surtieron el efecto liberador que necesitaba para explotar, dejé que mi cuello chocara nuevamente con la pared y mis ojos se cerraran por la intensidad del orgasmo que acaba de golpearme. Hace tiempo que nada me dejada tan fuera de lona como me había dejado Edward en estos momentos. Y es que a nadie me entregaría como lo hacia con él.
Luego de que me embistiera un poco más lo sentí liberarse dentro de mí. Su semen recorrió cada parte de mi interior haciéndome casi repetir el orgasmo sin ambargo la sensacion no hizo nada más que intesificarse con el líquido recorriendo mis entrañas.
Se sentía tan cálido, acogedor, amoroso y mío. Tratando de sellar esta unión levanté mi rostro mientras ambos jadeabamos para buscar en sus labios un beso conciliador, sin embargo lo único que encontré fue el más puro y estremecedor rechazo.
Sin dejarme decir palabra me movió de la pared y me cargó a lo que supusó sería mi habitación sin mirarme en ningún momento.
¿Qué significaba eso? ¿Es que ya no quería besarme nunca? Eso también sólo me decía que tal vez para él esto significaba que yo le era tan importante como lo eran las zorras como con las que se acostaba a diario. Me dolió. ¡Vamos! Si tuviera tan solo una pisca de dignidad me detendría y le diría que no era de las putas con las que follaba. Como a las que no besaba nunca y quienes lo llamaban "Dios del sexo Cullen"
Sin embargo por muy patética que me sintiera por muy destrozara que estuviera no podía alejarme de él. Ya ni dignidad me quedaba.
Ambos alcanzamos a recuperar el aliento para lo que seria la segunda ronda en mi habitación. Me dejo caer hacía mi colchón, tomó mis pantorrillas y se recostó encima mío besando el espacio entre mis senos y bajando por mi vientre hasta llegar a la zona más sensible de mi cuerpo. Cuando estuvo ahí respiro contra mi sexo haciendo que me estremeciera, luego sentí como fue dejándome una infinidad de los besos más íntimos de todos para terminar por introducir su lengua y jugar con mi clítoris con sus dedos. Gemí su nombre como antaño haciendo que gruñera desde su posición estimulándome con su aliento tibio.
Cuando sentí que me aproximaba al borde se separó haciendo que jadeara por la sorpresa. Sin más que una mirada entró en mí estando tan o más duro que hace unos minutos. La cama se movía con nuestros movimientos sincronizados, en varias oportunidades levante mis caderas para hacer en contacto mas intimo y mucho mas profundo.
-Mía – Volvió a repetir con la voz más ronca que he escuchado en mi vida cuando ambos llegamos a un orgasmo animal.
Ya sin respiración se dejo caer sobre mí y yo dejé mis manos en su espalda púlida para acercarlo a mi y asegurar que estaba ahí, así como también para espantar mis dudas e inseguridades. Jadeamos en sincronía mientras recuperábamos la respiración y llenábamos nuestros pulmones del aroma del otro.
Sencillamente fascinante.
Iba a enterrar mi nariz en su cabello deleitándome con su hipnotizarte aroma cuando un sonido que no conocía me interrumpió desde el pasillo. Edward sin decir palabra se levantó saliendo de mí, dejándome vacía sin poder reclamar nada. Regresó con su celular en una mano y con su ropa en la otra. La vista de su cuerpo desnudo era incluso mas cegadora que la luz directa del sol en los ojos, me dejó completamente sin aliento al instante que cruzó por mi puerta. Su torso, su abdomen y más abajo también era la imagen perfecta de mis sueños recordándolo.
No, creo que ellos no le hacían ni la más mínima justicia.
Trate de tomar una de las sábanas que habían quedado en el piso para tapar parte de mis desnudes mientras él me miraba. Su celular seguía sonando así que lo contesto aún examinándome y viéndome extremadamente confuso.
¿Quién lo llamaría? Una gran loza se quebró en mi interior ¿Era una de esas chicas que lo buscaban para…para…hacer lo que acabamos de hacer? De pronto mi conciencia acallada por el placer renació como un fénix de la cenizas y la poca dignidad que me quedaba se aferró a mi evitándome caer en la desesperación de sentirme vilmente usaba.
-Hola – dijo evitando mirarme y colocándose sus pantalones mientras detenía el aparato entre su oreja y su hombro. – No, no estoy ocupado no estaba haciendo nada importante. –
Sin proponérmelo ya estaba de pie envuelta fieramente con la sábana, me acerqué a él aún con el hormigueo recorriéndome entera pero con la determinación de no dejarme humillar más. Tome su celular haciendo que se desestabilizaría de su posición casi cayéndose, apreté el botón rojo cortando la llamada y lo tiré lejos.
-¡Qué crees que haces! –
-¿¡Qué crees que haces tú!? ¿Nada importante? – grité encolerizada. Para mi había sido lo más importante que nos había pasado luego de cuatro años.
-Claro que no fue importante, tú…tú ya no eres para nada importante para mí. Solo fue un revolcón como tantos otros, para mi no eres nada más que una pu… -
Mi mano chocó violentamente con su mejilla sin poder evitar que lágrimas recorrieran las mías. Me las limpie frenéticamente, no quería que me viera derramar una sola lágrimas más por él.
-¿En que clase de hombre te has convertido, Edward? – Le pregunté dolida entre sollozos.- ¿Qué has hecho con el Edward del cual me enamoré? –
Su mirada inexpresiva me volvió a estremecer con el habitual escalofrió, mientras unas de sus manos se dirigía instintivamente al lugar donde lo había golpeado.
-Me he convertido en el hombre que tú creaste al destrozarme, ese Edward murió el mismo día que me abandonaste por el hijo de puta de Jacob – escupió acercándose. Yo retrocedí alejándome de este extraño.
-¡No me fui con él! ¡Mierda! ¡Él me chantajeo para que te dejara! ¡¡¡Nos vio en el bar esa misma noche!!! - grité soltando todo lo que tenía guardado. Ahora lo sabía, sabía porque lo había dejado.-¡No lo he visto hacer cuatro años!-
-Mientes – susurro confundido dejando su mirada fría delegada por unos minutos hasta que una sonrisa altanera tomo posesión de sus labios -¿De verdad crees que me creería tal mierda? No soy tan estúpido–
Rápidamente se coloco su polera gris y levantó su celular del piso dándome la espalda para, seguramente, salir de mi apartamento. Antes de que cruzara el umbral de mi habitación le murmuré lo suficientemente alto como para que me escuchará.
-Te estas comportando peor que cuando tenías 16 años –
Él solo golpeó la puerta con su puño y salió de mi habitación así como de mi departamento dejándome con la sensación de soledad más grande de mi vida.
Ahora si podía desmoronarme cuanto quisiera.
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POV Edward
Salí furioso de esas cuatro paredes. Estuve tentando a tirar por las escaleras mi celular pero me detuve al momento que recorde que quizás mi madre y Emmet podrían llamar de nuevo. De seguro lo harían y me preguntarian que había pasado...ya que Isabella había cortado tan abruptamente la comunicación tendría que inventarme una buena excusa pero ahora no podía pensar. Gruñí por trigésima vez pero por motivos diferentes, esta vez era rabia y no placer desbordante.
Si alguna vez dije que hace cuatros años que no sentía un orgasmo decente, pues eso quedaba nulo por los dos que acaba de disfrutar hace instantes –casi tres al verla disfrutar y saborear el sabor de su sexo con mi lengua -. Quedé sin sentidos ni pensamientos coherentes con tan sólo tocarla en primera instancia, con tan sólo olerla entre la pared y mi cuerpo, de tan sólo penar que ese estúpido viejo le haya puesto un dedo encima y de tan solo sentir sus labios contra los míos reclamándome como de su propiedad.
Había roto mi propia regla, pero en ese momento no me importo ni la más mínima mierda. La había vuelto a hacer mía tres veces. Porque eso era ella mía y solamente mía. Ningún hombre me la quitaría y eso se lo demostré hoy a ella. Me pertenece lo quiera o no. Me deseaba…la hice desearme con todo cumpliendo otra etapa de mi absurdo plan.
Sin embargo ella me había confrontado ¿Qué no había sido importante para mí? Puras mentiras ¡Claro que lo fue! Pero no se lo haría saber, ella no tenia que saber el poder que ejercía en mi. Yo tenía que dominarle y poseerla cuando quisiera, no al revés.
La usaría cuanto quisiera y luego la dejaría como ella lo hizo conmigo. Destrozado y moribundo.
¿Entonces porque me sentía tan mal? ¿Por qué sentía que estaba aun más destrozado que antes?
Me había dicho que ese mal nacido la había chantajeado para que me dejara y misteriosamente la historia me recordaba a lo que una vez me quiso decir Alice, pero esa vez que no la deje terminar porque no quería saber nada de ella. ¿Se habían puesto de acuerdo para engañarme? ¿Qué clase de idiota creen que soy?
Bufé mientras subía a mi volvo para encaminarme al único lugar que me hacía sentir bien en momentos como este. Cuando un semáforo estaba en rojo golpee el volante otra vez. Estaba tremendamente enfurecido.
"Te estas comportando peor que cuando tenías 16 años"
No. No estaba peor, ahora era un hombre con los objetivos claros y con deseos de venganza.
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Sin embargo siempre una vocecilla terminaba cuestionandóme todo...¿Me hacía mejor persona todo esto? ¿Valía realmente la pena?
Apreté el acelerador a más no poder estacionandólo finalmente entre los árboles que rodeaban un tranquilo prado solitario, bajé y me senté en un tronco que estaba partido en dos dando un excelente soporte.
Aún no podía calmarme, aún no podía respirar normalmente.
Lo que más me molestaba era el estado de vulnerabilidad que tenía frente a ella y es que eso me hacia cuestionarme muchas cosas. Arrepentirme de otras y querer echar todo por la borda.
Pero lo que más me asustaba era tener que reconocer lo que me hacía sentir y eso no lo podía permitir. No ahora cuando todo lo que había planeado había estado funcionando tan bien, no cuando la estaba destrozando poco a poco.
Me desgarraba por dentro el verla así y eso no estaba previsto.
Pero no podía flaquear... por mucho que me doliera.
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POV Bella
Tenía mis piernas cruzadas al estilo indio. Era domingo y mi departamento parecía un caos con ese duendecillo revoloteando por ahí. La echaba de menos y mucho pero eso no evitaba que a veces me crispará los nervios con sus idas y venidas de un lado a otro por mi casa diciendo que todo esto debería remodelarse, cambiarse, que estaba pasado de moda, etc.
Ni hablar de lo mal que me sentí – incluso más de lo que ya estaba – cuando me preguntó por la pequeña abolladura de la pared del pasillo de entrada. El solo hecho de contemplarla día y noche como obsesa cada vez que salía u entraba de mi departamento me dejaba pensando en él y en lo que había pasado. Eso sólo lograba dejarme más sumida en la desesperanza y desolación que de costumbre.
Alice había venido, como me había prometido luego de dos semanas de disfrutar a su familia en Forks. Aquí estaba instalándose para pasar unos días luego de decidir que hacer y donde mudarse aunque yo ya le había dicho que no tenía que hacerlo, sin embargo ella insistía en darme mi privacidad y que buscaría algo cerca. Ya eran las nueve de la noche del sábado y no habíamos parado ni un segundo de arreglar el cuarto de mi amiga, por lo menos esto me dejaba la mente ocupada en otras cosas y no me dejaba recordar mi corazón destrozado hace un poco más de 48 horas.
Realmente estaba loca...tenía la poca cordura de seguir dudando todo. Mi mente a ratos se engañaba diciéndome que él había mentido, que yo si le importaba y que lo que dijo fue nada más que una fachada para protegerse ¿Pero de qué? Obviamente de mí.
Aún podía sentir el roce de su miembro dentro de mí bombeando una y otra vez haciendo que me excitara ante el recuerdo.
-¿Bella estas bien? – me pregunto Alice tirándose, literalmente, en el sillón – estas tan roja … - continuó.
-Estoy bien – le aseguré moviendo mi cabeza para delegar inmediatamente todo recuerdo y sensación.
No lo había vuelto a ver desde que se fue de mi departamento, ni siquiera en la universidad y no creo que vuelva a verlo. No tenía ni la mas mínima esperanza que apareciera tampoco en mis clases y si lo hacia…¡Ay de mí!
Yo ya le había dicho lo que había pasado ahora él tendría que decidir que hacer con esa verdad, de eso trataba convencerme una y otra vez. Yo estaría con él, era lo que más quería, volver a lo que teníamos antes pero una parte de mi me decía que era prácticamente imposible. El Edward del cual me había enamorado ya no existía y lo había comprobado hace dos días.
Pero ¿Por qué volvió? ¿Por qué no se quedo en Inglaterra en su prestigiosa universidad? ¿Por qué me decía yo era suya … tan posesivamente si no tenia ni los mas mínimos sentimientos por mí?
Dejé mi cabeza recostada sobre el borde del sillón perdida en mis pensamientos. Estaba tab recondenadamente confundida.
Sentí como Alice bufo y picoteo mis costillas llamando mi atención.
-¡Bella! Hay algo que tú no me estas contando y puedo adivinar adonde nos llevara todo esto –
-Tú tampoco me has contado mucho desde que llegaste anoche – le recriminé sin moverme.
-Bueno este es el momento tonta, estoy prácticamente mudada en tu casa así que es tiempo de conversar. Lo mio no es tan importante - me dijo tratando de levantarme de mi deprimente posición -Sé que Edward esta en esta ciudad y esta en la misma universidad en donde tú das y tomas clases. Cuéntame todo lo que ha pasado – Me exigió haciendo que la mirara.
-Él, bueno nosotros… - evitando cualquier tipo de contacto visual me animé a contarle todo a Alice. Ella siempre era mi cable a tierra y mi paño de lagrimas – Nosotros nos acostamos el jueves, pero Alice él ya no es él mismo. Es un hombre frío, manipulador y violento… no es… no es el mismo niño de hace cuatro años. Tengo miedo porque aún lo amo – sollozando y conteniendo las interminables lagrimas logré continuar – y parece... que él ya no siente lo mismo que yo. Él solo… solo me utilizo para satisfacerse sin compromiso emocional alguno –
Ella me acunó mientras me desahogaba una vez más.
-Bella, él nunca volverá a ser el mismo después de lo que pasó entre ustedes. Estuvo muy herido, casi muerto. Te lo dije en su momento ¿Verdad?- asentí sintiendo como el nudo de mi garganta crecía y crecía a cada lágrima derramada - Había perdido el sentido de su vida, su norte. Eras todo para él y tú…-
-Lo sé, ¡Todo fue mi maldita culpa!... Pero pensé que si él había vuelto era porque le importaba un poco…-
-Sí volvió no fue porque te perdonó, eso debes tenerlo claro. Conozco a mi hermano y sé lo que es sentirse traicionado y herido, Bella –
-¿Para que volvió entonces? ¿Para que me buscó? –
-Quiere que sientas lo que él sintió… Esta siendo un maldito infantil ¡Le dije! – su mano chocó contra el sillón amortiguando su puño.
-Tú dices ¿venganza? ¿Vino a vengarse de mí?-
Ahora todo tenía sentido ¿Cómo pude ser tan estúpida? ¡Oh por Dios! ¿Si quería vengarse porque no simplemente tomo un arma y me disparó directamente en el corazón? ¿Por qué no me dejo encerrada en un cuarto sin comida? Eso hubiera sido más ligero que lo sentía ahora. Edward sabía que así acabaría conmigo ¿Verdad?
Me sentía vacía, usada, inútil y terriblemente deseosa de él. Con el corazón herido y destrozado sin posibilidad de reconstrucción. ¿Es así como se sintió el? Si así era, definitivamente me merecía la muerte en sus manos.
-No sabe lo que esta haciendo este juego lo esta afectando tanto a él como a ti, pero Bella no dejes que te afecte –
-¿Cómo quieres que no me afecte? ¡Yo lo sigo amando, maldita sea!...- mi voz se fue perdiendo hasta casi perderse en el silencio – Lo sigo amando –
-Por lo mismo, muy hermano mío será y también lo quiero mucho pero tiene que aprender que esta no es la mejor forma de superar sus fantasmas del pasado -
-Merezco todo esto – le dije como una respuesta. Mi mente no podía retener nada más que la culpa.
-No, no lo mereces. Le dijiste la verdad y el no te creyó, ni siquiera me creyó a mi que se lo traté de contar antes. Ahora es su problema –
-Eres fuerte Bella…- continuó mientras yo trataba de procesar todo lo que me estaba diciendo mi amiga -Haz como si no te afectara, haz como si nada paso. Eso lo descolócara y lo hará replantearse todo. Bella por favor confía en mi.- me rogó cuando baje mi rostro para ocultarlo.
Lo siguiente que sentí fueron sus finos brazos abrazándome en un símbolo universal de apoyo.
Todo esto fue demasiado para mí; todo lo que me dijo Alice, todo lo que recordaba, lo que estaba deduciendo y todo lo que encajaba perfectamente hacía que quisera morir en este mismo instante. Mi corazón aún se negaba a creer que Edward fuera capaz de algo así pero mi mente me decía todo lo contrario.
¿Qué haría, entonces?
¿Podría hacer como si realmente no me importara?
¿Realmente quería hacerlo?
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NDLA: ¡Hola! Espero les haya llegado el alert XD. Bueno.. uff. Buen reencuentro ¿no? pero aún sigen así de obstinados y Bella por lo menos ya descubrió el motivo del que Edward volviera gracias a la siempre perpicaz Alice ¿Que hará? ¿Que quieren que haga? Yoquiero que le pegue donde mas le duela a Edward xD jaja pero bueno...
Disculpen si se me escapó algo por ahi en la revisión. XD
Ahora lo que pasara o pasó con Alice lo subiré como un side story dentro de este mismo fic, porque la historia esta enfocada en EdwardxBella, asi que no pintaria un historia en POV Alice. Por eso dejare un side story en la proxima actualización ¿Que les parece?
Agradeciendo todos sus Review y alert. me despido.
Atte.
Enichepi
Abrazos de osos por monton
