SEGUNDA OPORTUNIDAD

X: EL COMPLEJO ESPARTANO

Complejo junto al río Eurotas, Esparta

Lydia había sido devuelta al pequeño cuarto, donde estaba encerrada junto con Christoffer. La chica ya había intentado librarse de ese sitio varias veces, pero había sido vencida una y otra vez por el enorme cosmo de ese hombre llamado Erebus, que ni siquiera la dejaba ponerse de pie. Y cada vez que fallaba en escapar, maldecía al hombre por lo bajo. Había visto al hombre llegar, la primera vez que vio a Henry ahí, y llevar un cofrecito de oro y plata, y se preguntaba que tendría en su interior.

La chica se había resignado a que no podía escapar de esa manera, así que decidió ocupar su tiempo ayudando al pobre chico que estaba preso con ella. Encontró varios trozos de tela vieja en el viejo closet, y con sus hábiles manos hizo varios jirones para vendar sus heridas. Un trozo grande fue usado por ella para envolver el tórax del chico, pues Lydia notó que tenía dos costillas rotas con la patada que le habían dado.

-Gracias, Lydia- dijo Christoffer en voz baja, una vez que la chica hubo terminado de vendarlo- no entiendo como puedes ser tan buena conmigo, sobre todo cuando yo participé en el ataque contra tu Santuario junto con Satu-

-No digas eso- dijo Lydia, terminando de vendar el tórax del chico- los culpables son Henry y sus aliados. Ustedes dos no tuvieron la culpa de nada-

Christoffer sonrió levemente. Una vez que Lydia terminó, la puerta se abrió, y de nuevo se trataba de Henry.

-Buenas tardes, mi querida Lydia- dijo Henry, haciendo una reverencia exagerada. Lydia puso los ojos en blanco como única respuesta- creo que te interesarán las noticias que tengo para ti-

-Antes de eso, déjame preguntarte algo, ¿no está tu novio aquí contigo?- dijo Lydia con una sonrisa astuta- mejor llámalo para que te proteja, si no quieres que te deje como queso gruyere con mis rosas negras-

Henry la ignoró y señaló a Christoffer.

-Tengo noticias para ti, Christoffer. Pronto su amiga Satu va a venir a acompañarnos- dijo Henry en un tono malicioso, haciendo palidecer al chico- y, al parecer también uno de los gemelos del Santuario. Tu amiga va a pagar por habernos traicionado-

Lydia frunció el entrecejo al escuchar eso, e inmediatamente pensó en Kanon. Seguramente había intentado con todas sus fuerzas proteger a Satu, y por ello lo habían vencido.

-No sé que planeas hacer, Henry, pero…- comenzó a decir Lydia.

-Nuestros amos quieren la esfera de Arquímedes, Lydia- dijo Henry, interrumpiéndola- y tú eres nuestra moneda de cambio para obtenerla. Aunque no es como que te vamos a regresar cuando nos la entreguen-

Lydia entrecerró los ojos.

-No te la entregarán, creí que ya habías aprendido la lección- dijo Lydia con firmeza- ya viste lo que pasó cuando amenazaste a la novia de mi hermano Aioros. Ni siquiera por ella se atrevió a traicionar a Athena. No lo harán, Henry-

Henry se encogió de hombros.

-No importa- dijo Henry, tomándola por el mentón- te tengo a ti, y hay varias cosas que tengo en mente para hacer contigo- Lydia se soltó de él moviendo su cabeza, e intentó morderle la mano, pero Henry logró retirar su mano a tiempo- pareces una inofensiva pecesita, pero sí que eres una pequeña piraña, Lydia. Combinarás perfectamente con las lampreas del estanque-

Dicho esto, cerró la puerta de golpe, dejándola nuevamente encerrada junto con el chico rubio, quien comenzó a temblar de miedo nuevamente.

-¿Qué sucedió, Christoffer?- dijo Lydia al verlo tan alterado- ¿porqué estás tan preocupado?-

-No sabes que son las lampreas, ¿verdad?- dijo el chico, y Lydia sacudió la cabeza- son anguilas carnívoras. Si entras a ese estanque, demoran tu carne pedazo a pedazo, hasta que solo quedan los huesos…-

Lydia palideció.

-¿Tienen un… estanque así aquí?- preguntó la chica, llevándose las manos a la boca, y Christoffer asintió- por los dioses…-

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Septimo piso, Complejo junto al río Eurotas

Henry y Erebus se habían reunido en el último piso del complejo. El segundo bebía casualmente una copa de vino mientras hablaban.

-No sé que es lo que te atrae en esa mocosa, Henry- dijo Erebus, fastidiado- es bonita, pero ya estoy cansado de mantenerla a raya. Es gruñona e irreverente. Deberías darle una lección de una vez por todas-

-Paciencia, Erebus- dijo Henry en un tono despreocupado- ya aprenderá su lugar. Una vez que obtengamos la esfera, la haré mía y la pondré en su sitio-

-Deberías hacerlo ahora- insistió Erebus tras beber un poco más de vino- asegurarte pronto de que el santo de Athena no la haya estropeado para ti-

-No lo hizo, estoy seguro- dijo Henry sin dejar de sonreír- los santos de Athena tienen una cosa muy aburrida llamada "honor". Estoy seguro de que no se atrevería a hacerlo hasta que Lydia fuera mayor de edad-

-Con mayor razón- dijo Erebus- así podrías restregarle en la cara que la hiciste tuya, y destruirás no solo su cosmo, sino su mente-

Henry sonrió. No le desagradaba ni un poco la sugerencia de su compañero. Finalmente, ambos se pusieron de pie. Erebus dejó la copa de vino a un lado, sobre una mesita.

-Démonos prisa, Erebus- dijo Henry- no querrás perderte el espectáculo que hemos preparado en el patio con los recién llegados-

Erebus se echó a reír y asintió.

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Ruinas del templo norte, Santuario de Athena

Saga se apresuró a ir al templo norte, acompañado de otros santos dorados, incluyendo el mismo Patriarca. Se sorprendieron al encontrar solo escombros de lo que había sido el templo norte. No había rastro de Kanon o de Satu. Habían encontrado entre las rocas a Oskar, el amigo de Sofi, y rápidamente Aioros lo llevó a la enfermería del Santuario.

-Kanon…- dijo Saga en voz baja, parpadeando sin poder creer lo que estaba viendo, y después se volvió hacia Mu y Aioria- ¿qué sucedió aquí?-

-De seguro tú también lo sentiste, Saga- dijo Aioria- uno de esos dos malvados dioses se atrevió a entrar al Santuario y atacó el templo, destruyéndolo hasta los cimientos. No había nada que hacer. Kanon no tenía ninguna oportunidad de ganar-

Saga frunció el entrecejo. Eso sonó horrible. Pero no, sabía que Kanon estaría bien. Ellos estaban conectados por un lazo mucho más fuerte que el de cualquier hermano. Eran gemelos. Y podía sentir que su hermano estaba herido, débil quizá, pero que estaba vivo.

-Tenemos que darnos prisa, maestro- dijo Saga con un tono urgente, volviéndose hacia Shion- no solo es Lydia, sino Satu y Kanon están allá. Además, los espectros de Hades ya deben haber llegado-

-Lo sé- dijo Shion, y miró a Mu y a Aioria- vayan ustedes dos con él. Creo que será mejor que sean ustedes, después de todo. Tienen derecho a ir por Lydia-

Aioria y Mu asintieron y agradecieron a Shion. Saga suspiró, abriendo un portal a otra dimensión, listo para dirigirse al río Eurotas y buscar a sus enemigos.

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FLASHBACK

-¿Estás segura de esto, Violate?- dijo Agatha, alzando las cejas.

-Segurísima- dijo la espectro, guiñando un ojo y poniendo las manos en sus caderas- esconderme en las sombras es mi especialidad. Lo he hecho cientos de veces. Incluso he protegido al señor Hades-

-Confía en ella, Agatha- le dijo Perséfone- Violate es una excelente guardaespaldas. Estará oculta en tu sombra, y saldrá a pelear cuando te encuentres en peligro y la llames-

-Pero…- comenzó Agatha. Algo no le gustaba de ese plan- quiere decir que, si la situación lo amerita, ¿te vas a sacrificar por mi?-

-¿Porqué no?- dijo Violate, encogiéndose de hombros como si fuera lo más natural del mundo.

-No, Violate, eso no- dijo Perséfone antes de que Agatha contestara- tu tarea es solo proteger a Agatha. Nada más. Si algo malo te pasa, Aiacos nos va a hacer papilla, ¿no es así?-

Violate no contestó. Bajó la mirada disimuladamente, para intentar ocultar el fuerte sonrojo en sus mejillas. Perséfone se echó a reír, y Agatha sonrió levemente, olvidando momentáneamente su preocupación.

-Entonces hagámoslo- dijo Agatha.

Violate asintió y, con un movimiento rápido, desapareció, introduciéndose a la sombra de la chica griega. Agatha se miró, sin notar nada extraño, y sonrió. Antes de partir, Hypnos puso algo en sus manos. Un guante de color negro.

-Toma esto- dijo Hypnos, poniéndole el guante en la mano izquierda- este guante te permitirá abrir cualquier caja sellada. Y Agatha-

-¿Sí?- dijo la chica.

-Por favor, libera a mi hermano- dijo Hypnos en un tono que intentaba disimular su tristeza.

La chica sonrió.

-Lo haré, señor Hypnos- dijo Agatha.

FIN DEL FLASHBACK

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Orilla del río Eurotas, a 200 metros del complejo

Minos de Griffin dirigía el avance contra el complejo, seguido de sus fieles espectros y de Agatha, en cuya sombra iba oculta Violate de Behemoth. El complejo que estaba frente a ellos era muy moderno, metálico, de forma cuadrada, el cual era impresionante a la vista de quien lo miraba. Alrededor había una reja con púas, no muros ni otra defensa. Los ojos hábiles de la chica escudriñaron la terrible estructura, escoltada por otros dos espectros cuando lo hacían. En su mente, midió los ángulos e inclinaciones de algunas de las paredes. Una vez que terminó de examinarla y regresó a donde Minos y los otros espectros estaban esperando, estaba sonriendo. Había encontrado una gran debilidad en una de las paredes del complejo.

-¿Está segura, señorita Agatha?- dijo Minos, sorprendido que Agatha le haya señalado el ángulo más lejano de la estructura como su punto débil. A sus ojos, no tenía mucha lógica nada de lo que ella decía, pero Minos sabía perfectamente que Agatha había sido alumna de uno de los más grandes sabios de la antigua Grecia, y no solo era matemático sino también estratega en la defensa de la ciudad de Siracusa. Ella debía saber tanto como él.

-Matemáticamente hablando, hay un fallo en esa parte de la estructura, un ángulo mal aplicado en la construcción- explicó Agatha- un golpe de regular intensidad en ese punto tumbaría la pared del complejo-

-Bah- dijo uno de los espectros, en un tono tan incrédulo que parecía incluso insultante para la chica- uno pensaría que la parte más débil del complejo es la que está más cerca del río-

-Por favor, señor Minos, confíe en mí- dijo la chica, ignorando al otro espectro. Minos la miró, y asintió levemente.

-Haremos lo que indicó la señorita Agatha- dijo Minos en voz alta, dirigiéndose a sus espectros- ¡prepárense para atacar la pared más lejana de la estructura!-

Agatha sonrió, aliviada de que el juez la hubiera escuchado, y los espectros se apresuraron a obedecer sus órdenes. No había tiempo que perder. El corazón de la chica latía con fuerza. Thanatos estaba cerca.

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Patio central, Complejo junto al río Eurotas, Esparta

Kanon despertó de pronto dentro de una celda. Olía a moho y humedad, y por un momento, el gemelo menor pensó que estaba de regreso en Cabo Sunion. Un escalofrío lo recorrió ante la idea, pero pronto recordó que Saga no sería capaz de volver a hacer algo así. Fue consciente de que estrechaba a alguien en sus brazos, y abrió los ojos de golpe.

Satu estaba inconsciente en sus brazos, apoyando su cabeza en el pecho de él. Ambos habían sido atacados en el templo norte en el Santuario, que fue destruido, y Kanon la había abrazado con todas sus fuerzas para no perderla. Una fuerte presión divina les había robado el aliento y la consciencia, además de algunos golpes. El gemelo menor se cercioró de que Satu estuviera bien, después pasó sus dedos por por los cabellos de ella, y se levantó suavemente para poder mirar alrededor.

La celda en la que estaban daba hacia un patio relativamente amplio, en cuyo centro había un enorme estanque, formado quizá por filtraciones del río cercano. Sobre el estanque había cuatro columnas de metal, con varias cuerdas y poleas entre ellas. Las aguas del estanque estaban en calma. Kanon frunció el entrecejo, y volvió a aferrar a Satu contra él. Ya sabía exactamente donde estaban y porqué los habían llevado ahí. Tenían que salir de ahí de inmediato. Le desagradaba la idea de huir, pero no quería que Satu estuviera ni un minuto más tan cerca del origen de todas sus pesadillas.

Kanon se levantó y se dispuso a abrir un portal a otra dimensión, pero antes de que lo hiciera, una fuerte presión cayó sobre él, haciéndolo caer de rodillas al suelo. Aferró a Satu con una mano, mientras con la otra se apoyó en el suelo, tratando en vano de ponerse de pie. No pudo. Ese cosmo era muy fuerte y, por alguna razón, no lo dejaba usar el suyo. Incluso le comprimía las costillas y impedía respirar. Eso era un ataque, muy parecido a su propio laberinto. Al sentir la misma presión, Satu abrió los ojos y, al darse cuenta de donde estaba, emitió un grito ahogado, aferrándose a la camisa de Kanon.

Dos hombres se acercaron a los barrotes de la celda. A uno de ellos Kanon lo conocía, pues ya lo había visto dos veces: hacía casi un año, cuando Lydia fue por primera vez al Santuario, y hacía unas semanas en la ciudad subterránea de Catania. Henry. Al otro hombre no lo conocía. Era un hombre enorme, mucho más alto que él, que parecía ser griego, y tenía una expresión demasiado desagradable en el rostro. Él era quien mantenía esa presión y bloqueaba su propio cosmo.

-Satu, querida- dijo Henry, viendo que la chica se había levantado y ocultado detrás de Kanon, quien con mucha dificultad se volvió a poner de pie- ¿no estás agradecida con nosotros por rescatarte del Santuario de Athena? Espero que no te hayan lastimado…-

Kanon sintió que Satu se aferró a su brazo con más fuerza con una expresión nerviosa. El gemelo miró a los dos recién llegado con verdadero odio.

-Parece que Satu no está muy feliz de vernos, Henry- dijo el otro hombre.

-Se nota, Erebus, quizá es el calor- dijo Henry, dirigiéndole una sonrisa malvada- a lo mejor quiere tomar un pequeño chapuzón…- añadió señalando el estanque, y Satu se aferró con más fuerza a Kanon.

-¡Ya basta!- dijo Kanon en voz alta, enfurecido, haciendo que los dos se volvieran a él- ¡déjenla en paz!-

-No te preocupes, santo de Athena- dijo Henry, sonriendo con malignidad- no tocaremos uno solo de sus cabellos, pero de igual manera será severamente castigada por su traición-

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Fuera del complejo junto al río Eurotas

El portal a otra dimensión se abrió fuera del complejo. Estaba protegido por el cosmo maligno de los dioses Phobos y Deimos, y Saga no pudo abrir el portal en el interior. Pero el santo de Géminis había elegido un buen lugar para aparecer, pues rápidamente ellos se encontraron con el grupo de espectros de Hades, liderados por Minos. El juez de Hades les explicó rápidamente el plan de Agatha, y los santos estuvieron de acuerdo con ayudar.

-Podríamos enviar a algunos espectros a atacar la entrada del lado del río, como una distracción- dijo Saga, tras meditar un poco la situación- su ataque distraerá la atención de los enemigos, y no creerán que los atacaremos del otro lado…-

-El santo de Athena tiene razón- dijo Agatha a Minos- esa es una buena estrategia-

-De acuerdo- dijo Minos finalmente- mis espectros atacarán el frente del complejo, junto con los santos de plata, y con Milo, Camus y Shura- Saga asintió al escuchar eso- el resto atacaremos este muro, el cual la señorita Agatha indica que es el más débil del complejo-

-Perfecto- dijo Saga, mirando a los santos que iban con él- ya escucharon a Minos. No tenemos tiempo que perder-

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Templo del Patriarca, Santuario de Athena

Shion explicó a Saori todo lo que había ocurrido esas últimas horas, lo cual horrorizó a la joven diosa. Si bien estaba preocupada por Lydia y la había buscado incesantemente con su cosmo, confirmando la información que Satu les había dado, y después había sentido el cosmo de Phobos cerca del templo norte.

-Que bueno que dejaste ir a Mu y a Aioria, Shion- dijo Saori finalmente- ambos merecían su oportunidad de darle su merecido a Henry por todo lo que ha hecho-

Shion asintió, un poco preocupado. Él mismo estaba deseoso de ir a pelear también, al igual que el resto de los santos de Athena. Que esos dioses y sus seguidores, descaradamente entraran al Santuario de Athena en repetidas ocasiones, sin ningún permiso, e hicieran destrozos era imperdonable.

Fuera del despacho, en la antesala del templo, estaban Casandra y Kostas, a quienes Saga había llevado ahí antes de partir a su misión, y Cathy. Saori salió a verlas, y la chica escocesa se puso de pie inmediatamente.

-Saori- dijo Cathy- ¿sabes si hubo alguna noticia de Esparta?-

-Ninguna aún, Cathy- dijo Saori, sonriendo y poniendo su mano en el hombro de la chica- pero no te preocupas, ellos estarán bien, y volverán pronto. No van a perder-

-¿Señorita Athena?- dijo Kostas- ¿mi papá fue a pelear?- Saori asintió, sonriendo con ternura al pequeño- entonces van a ganar, Cathy, no te preocupes- añadió con seguridad.

Cathy sonrió y le revolvió los cabellos.

-Tienes razón, bonnie lad- dijo Cathy.

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Enfermería del Santuario

Aioros sonrió tristemente. Había insistido a acompañar a Sofi mientras atendía a su amigo Oskar. No sabía que había pasado con Kanon y con Satu, pero sabía que Saga y los otros ya habían ido a atacar el complejo en Esparta. Él había deseado ir también por su hermana, pero decidió quedarse con Sofi, quien estaba muy preocupada por su amigo. Aioros la observó atentamente mientras ella curaba las heridas de su amigo con una expresión cansada.

-¿Sabes algo, Sofi?- dijo Aioros cuando la chica terminó, mientras que él la tomaba de los hombros- no te pareces ni un poco a la hermanita de Oskar-

-Ni siquiera un poco- dijo Sofi- pero él mismo lo dijo-

-Quizá le recuerdas a Satu porque tienes la misma habilidad de meterte en problemas- dijo Aioros, besándola en la mejilla.

Sofi sonrió tristemente y asintió. Vencida por el sueño, ya que llevaba más de un día y medio sin dormir, Sofi se dejó caer rendida en una camilla vacía de la enfermería. Aioros la besó en la mejilla, y la chica sonrió en sueños.

Aioros se volvió a Oskar. El chico había recibido un fuerte golpe en la cabeza, así como otras heridas. Sofi le había dicho que no estaba en peligro, y que solo necesitaba descansar. El santo de Sagitario sonrió. Desde hacía unos meses, cuando Oskar lo había acompañado y apoyado al estar Sofi en peligro por su descompensación, Aioros se sentía en deuda con él. Le daba mucha pena. Apenas se había reunido con su hermana tras años de búsqueda, y justo ahora se la arrebataban de nuevo.

Frunció el entrecejo. No lo permitiría. Sabía que las cosas no se quedarían así.

Aioros se sentó sobre la camilla donde estaba dormida Sofi, y ésta se levantó unos momentos, sonriéndole, para apoyar su cabeza en el regazo de él. El santo le pasó los dedos por los cabellos con cariño mientras ella se volvía a dormir. Aioros suspiró, y miró hacia el techo. Tenía que confiar en que Mu y en Aioria lo lograrían. Pronto Lydia estaría de regreso con ellos.

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Séptimo Piso del Complejo, Esparta

-Señor Megalos, el señor Northumberland manda decir que los preparativos para la demostración de esta noche están completos- dijo el hombre con armadura negra.

-Supongo que Henry disfrutará mucho lo que está a punto de suceder- dijo Erebus con una sonrisa- castigar a esa tonta de Satu por traicionarlos, y asustar lo bastante a la mocosa para que se comporte-

-Hay otra cosa, señor Megalos- dijo el hombre en la armadura- hubo un ataque, un gran grupo de espectros y santos de Athena están atacando la puerta principal, junto al río-

Erebus sonrió maléficamente

-Esa pared es la parte mejor fortificada del complejo- dijo Erebus echándose a reír- envía a un grupo de sombras a la puerta principal y al patio central, pues supongo que Henry no querrá interrupciones con su diversión-

El hombre se inclinó y se apresuró a seguir sus instrucciones.

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Templo de Piscis, Santuario de Athena, Atenas

Afrodita había recogido los fragmentos de la máscara dorada rota de Lydia. Los había vuelto a guardar en una bolsa de tela, y los colocó en uno de los muebles de la sala del doceavo templo, junto con un ramillete de doce rosas rojas. Suspiró lleno de tristeza. No pasó mucho tiempo así, pues sintió un cosmo bien conocido detrás suyo.

-Largo de aquí, Death Mask- dijo el santo de Piscis en un tono fastidiado.

-No te preocupes por mí, Afro, solo voy al templo del Patriarca para ver si puedo ofrecerme voluntario como refuerzo para ir a Esparta- dijo Death Mask.

Afrodita gruñó como respuesta. Caminó hacia la mesa del comedor y se dejó caer en una de las sillas. Abrió la bolsita de tela tristemente y la vació sobre la mesa. Pasó los dedos sobre los fragmentos de la máscara.

Death Mask puso los ojos en blanco. Afrodita era su mejor amigo entre los dorados, pero ¿tenía que ser tan sentimental? A veces le daban náuseas. Pero era su amigo, y necesitaba apoyo moral. O algo por el estilo. El santo de Cáncer respiró hondo y se acercó a Afrodita, dandole unas palmadas en la espalda.

-No te atormentes, amigo- dijo Death Mask- hiciste lo que tenías que hacer. Si ella se hubiera quedado dentro del Santuario, el desenlace hubiera sido el mismo-

-Yo le di la orden de salir e intentar ayudar al chico- dijo Afrodita, cabizbajo- no me imaginé…-

-Por supuesto que no- dijo Death Mask- hiciste lo correcto. Deja de abatirte. Pronto regresará la mocosa, ya verás. No tienes tanta suerte-

Afrodita sonrió levemente. Death Mask tenía la medalla de oro en insensibilidad, pero en algunas contadas ocasiones (contadas con los dedos de una mano) podía llegar a aparentar un ser humano decente.

-Kanon tenía razón- dijo Afrodita finalmente- yo… reaccioné mal, porque se trataba de Lydia-

El santo de Cáncer alzó las cejas.

-Supongo que podrás disculparte con Kanon cuando regrese- dijo Death Mask, y le dio otra palmada- vamos, quita esa cara. El maestro dijo que nos preparemos, en caso de que se requieran refuerzos-

El santo de Piscis suspiró y asintió.

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Pared más lejana del complejo, Esparta

Minos sonrió ampliamente al ver el resultado de su ataque. Agatha había tenido razón todo el tiempo. Con uno de sus ataques más leves, sin siquiera necesitar encender su cosmo, la pared cedió, dejando un enorme hueco en ella. Minos, Mu y Aioria entraron por el hueco en la pared, seguidos de Saga.

-Bien, ¿ahora que hacemos?- dijo Minos- ¿nos dividimos?-

-Siento el cosmo de Kanon cerca del centro del complejo- dijo Saga, intentando ocultar lo más que pudo el tono preocupado en su voz.

-El cosmo de Lydia está en el quito piso- dijo Mu, señalando hacia arriba- del lado del río-

-No siento el cosmo del señor Thanatos- dijo Minos a su vez, y se volvió a Agatha. La chica respiró hondo y cerró los ojos, imaginando el complejo.

-Si tuviera que adivinar- dijo Agatha en voz baja- sería que tienen el cofre con el señor Thanatos en el séptimo piso del complejo, del lado del río. Es la zona mejor protegida, y una de las más complicadas de acceder-

-Bien, creo que ya sabemos que hacer- dijo Saga finalmente- Minos y Agatha irán al séptimo piso. Aioria y Mu irán al quinto piso por Lydia, y yo me dirigiré al centro del complejo por Kanon. Al final de esto, nos encontraremos aquí-

Los demás asintieron y se apresuraron. Saga hizo lo mismo. Estaba muy preocupado por Kanon.

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Quinto piso del complejo

Lydia había logrado romper a patadas el cerrojo de la pequeña habitación en la que ella y Christoffer estaban encerrados. Una vez que abrió la puerta y verificó que no había nadie en el pasillo, la chica ayudó a Christoffer a levantarse.

-Vamos, Christoffer- dijo Lydia, tirando de su mano para ayudarlo a levantarse- siento el cosmo de Mu y de Aioria, deben estar atacando el complejo en este momento. Tenemos una oportunidad de escapar-

-No, señorita, será mejor que usted se vaya y me deje atrás- dijo Christoffer tristemente, sin siquiera intentar levantarse- no puedo caminar, solo la retrasaría-

-No digas tonterías, yo…- comenzó a decir Lydia, pero se volvió al sentir un cosmo. Henry estaba de un lado del pasillo, acompañado de otros dos hombres, y Erebus del otro.

"Maldita sea…", pensó Lydia.

-¿Ibas a algún lado, querida?- dijo Henry, cruzándose de brazos y caminando hacia ella con una sonrisa torcida- si te queríamos invitar a presenciar un espectáculo que nunca has visto-

Lydia iba a responder, pero el cosmo de Erebus la hizo caer nuevamente al suelo de rodillas por el peso del mismo. Christoffer, por su parte, herido como estaba, simplemente cayó al suelo como peso muerto.

-¡Maldito!- gritó Lydia, frustrada de no poder pelear por ese sucio truco- ¡deja de hacer eso!-

Henry no dejó de sonreír. La tomó de los brazos para forzarla a levantarse, y la empujó contra la pared. Sintiendo que estaba demasiado cerca de ella, Lydia intentó empujarlo para alejarlo, pero Henry la tomó de las manos y se lo impidió, y con su otra mano la tomó por la barbilla. Con una sonrisa llena de lascivia, se acercó a ella para susurrar en su oído.

-No creas que no sé que tu novio está aquí- le dijo Henry al oído- esta noche, después de destruir a todos los santos que han venido, voy a hacerte lo que él ha sido demasiado cobarde para hacer, mi dulce Lydia. Pero primero te voy a mostrar que va a pasar contigo si vuelves a desobedecer-

Sin darle tiempo para responder, la obligó a poner las manos en la espalda y la hizo bajar al patio. El otro hombre, Erebus, tras hacer una señal a los dos hombres para que llevaran a Christoffer tras Henry, comenzó a caminar en sentido contrario.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que les esté gustando. Muchas gracias, karla, por tu review. Muchas gracias a todos. Les mando un gran abrazo.

Abby L.