CAPÍTULO 9: LOBO ROJO

(BELLA P.O.V.)

Bella, ¿eres tú? – me llamaba una voz que me era muy familiar.

Que olor más malo. ¿Huele a perro mojado?. Pensé. Me giré esperando encontrar a un humano que me hubiese reconocido.

Como un perro recién lavado, llena de angustia me giré poco a poco, para no llamar más la atención de ese humano. Pero a quien vi fue a un enorme lobo rojo que me miraba con unos ojos llenos de curiosidad.

– ¡Jacob! – Dije en un susurro.

Sí, Bella. Soy yo. Pensó. Pero tú eres, ¡eres un vampiro! Siguió pensando y me miró con muchísima curiosidad. ¿Qué ha pasado? Pensé que el chupasangre, ese que decía ser tu novio, te había abandonado. ¡Charlie y Reneé te dan por muerta! Bella… Pronunció mi nombre con tanta pena. Su mente era un revoltijo de pensamientos.

– Jacob. Para, para. Si no me dejas hablar, ¿cómo quieres que te conteste? ¿Puedo abrazarte primero, amigo? – Le pregunté.

Un momento ¿tú… tú puedes escucharme también?

– Sí, Jake. Yo también puedo escuchar tus pensamientos. Y déjame decirte, amigo, que tienes la cabeza hecha un lío. – Lo abracé y me sentí segura como siempre. – ¡Oh, Jacob! ¡Cómo te he echado de menos, amigo! – le dije en un susurro.

Yo también, Bells; yo también. Bueno, ¿ahora me lo explicarás todo? ¿O qué?

– Espera. Tengo que ir de caza, Jake. Luego te cuento. – Por un momento el terror invadió sus ojos. Yo ya sabía lo que pensaba así que le dije rápido para que no se asustara más: – No, Jake. No cazos humanos, cazo animales. Pero si no lo hago pronto, tendré que comerme a un perro rojo que tengo al lado. – le sonreí.

Muy graciosa, Bells.

– Así que, ¿me acompañas? – Le pregunté.

Claro que si ¿lo dudabas? Me guiñó un ojo. Nos fuimos de caza juntos y le conté todo lo sucedido en los últimos 7 años. El alucinaba con lo de la historia de Sandra de Egipto. No se lo podía creer, pero por ultimo, ahora convertido en humano, me dio un abrazo y me dijo:

– Bells, sabes que te quiero y me da igual lo que seas. No dejaré que nadie te haga daño, por muy vampiro poderoso que sea, cuenta conmigo y con mi manada, Bells.

– No, Jake. No te permito eso. Es muy peligroso y no soportaría que algo malo te pasara.

– No, Bells. No me tienes que pedir nada yo me ofrecí. Y no hay más que hablar. Bueno, ¿dónde está ese chupasangres que te salvo la vida? – me preguntó con una sonrisa de satisfacción en su cara. Ya sabía que había ganado la discusión.

– Espera, Jake. ¿Estás seguro de que lo quieres conocer?

– ¿Que pasa, Bells? ¿No es como tú y los Cullen? ¿No me digas que… – Su cuerpo comenzó a temblar y su cara estaba llena de ira. – ¿No se estará alimentando en estas tierras? Bells, ¿tú no lo habrás consentido? – Me preguntó gritando a pleno pulmón. Yo me quede en estado de shock por unos instantes. Nunca había visto a Jake de esa manera. – Bella, contéstame. – Estaba histérico.

¡Bella! Me gritaron en mi cabeza. ¿Qué sucede? Contéstame, Bella. Alice no puede verte. ¿Estás bien, Bella? No te encontraros los Volturi, ¿verdad? Avisaré a los demás. ¡¿Cómo que no los vio venir?! oí que Sergio le decía a alguien.

Tranquilízate, hermano. Estoy bien. Alice no me ve porque estoy con Jake. Pregúntale a ella.

Enseguida intenté explicarle a Jake, quien ya se había convertido en un enorme lobo rojizo. ¡Cómo había crecido desde la última vez que lo había visto! Era enorme; casi media lo mismo que yo estando en cuatro patas. ¡Y eso en forma de lobo! Me gruñía enseñándome los dientes. Se veía muy alterado.

– No, Jake. Tranquilo. Él se alimenta de animales, y sabes que jamás los dejaría cazar en estas tierras. – Me acerque a él con sumo cuidado, y le di una palmadita en la enorme cabeza de lobo. Pareció tranquilizarse. – Vamos, acompáñame. Ahora de seguro que no me caigo. – me reí al recordar lo torpe que era siendo humana, y a él pareció hacerle gracia también. Empezó a correr como alma que lleva al diablo. ¡Dios, que rápida era! ¡Cada día más! Los albores desaparecían en la nada, no me lo podía creer. A lo lejos vi un enorme paisaje con un gran lago. Era precioso. Estaba todo lleno de flores; la tonalidad de clores era perfecta. Al poco rato, Jake estaba detrás de mí, ya en forma humana. Llevaba unos tejanos negros destrozados por lo viejos que estaban, no llevaba camiseta e iba descalzo. – Jake. – le llamé.

– Dime, Bells.

– Esto es precioso.

– Lo sé, es mi lugar favorito. Vengo aquí muy a menudo.

– Sé que estamos en alguna parte de Forks, pero no sé muy bien dónde.

– ¡Bella, estamos en Canadá! ¿Cómo es que corres tanto? Los vampiros nunca superaron a los licántropos en una carrera, somos más veloces que vosotros. – Me encogí de hombros.

– No lo sé, Jake. Hay tantas cosas que aún no sé de mí. – El me miró y se dio cuenta de que estaba triste. Sin pensarlo ni un momento me abrazó y de golpe se tensó. – ¿Qué te pasa, Jake? – quise saber. Estaba un poco asustada por su reacción, él me miró con una enorme sonrisa y me respondió:

– Bella, apestas.

– Ja, ja. Muy gracioso, Jake. Tú tampoco hueles muy bien, lo sabes, ¿no? – le dije con mi mejor sonrisa. Él se quedó mirando el lago y luego dirigió su mirada a mí. – Ni se te ocurra, Jaco... – antes de que terminara de decir su nombre, ya estaba dentro del lago. Salí corriendo y lo perseguí chillándole. Él sólo reía. – ¡Jacob Black! ¡Te acabas de meter en un gran problema! – El seguía riendo y corriendo. Con un movimiento rápido lo inmovilicé, y en otro movimiento lo tiré al agua. Ahora la que reía era yo. Cuando salió me miraba con los ojos negros por la rabia.

– Te la ganaste, Bella. Ahora me toca a mí.

– No, no, Jake. Espera un momento. ¡Tengo que ir a casa de los Cullen! Sergio me llamo.

– ¿Cómo que te llamo, Bells? Si no hoy tu móvil. No me mientas para librarte, señorita chupasangre poderosa. – y se rió.

– No, Jake. Escucha. ¿Sabes? Lo que tú haces con tu manada, que cuando estás en forma de lobo te puedes comunicar con ellos. Pues eso nos pasa a Sergio y a mí, nada más que sin trasformación. Se ve que al convertirme, me pasó algo de su poder. Lo único es que yo puedo hablar, por decirlo de alguna manera, dentro de la cabeza de todo el mundo.

– Vaya. – Fue lo único que dijo. Y comenzó a caminar de regreso a casa.

– No, Jake. Ya te dije que no quiero que te metas en esto. ¿Vale? Ya está. No hay más que hablar.

– Si, Bella. Como tú digas. Vamos. Ya te dije que te ayudaría y lo haré, tanto como si quieras o no. Así que no perdamos más el tiempo y vamos que nos esperan.

Los dos nos pusimos a correr, Jake en forma de lobo, por supuesto. Pasamos unos 20 minutos corriendo hasta que llegamos a la casa. Paul no esperaba afuera. Mi amigo Jake se quedo más atrás para cambiar de forma. Cuando nos encontramos con mi hermano, éste no le miro muy bien, y en seguida le habló a Jake.

– Siento mi reacción. Pero no estoy acostumbrado a estar delante de un licántropo, sin temer por mi vida. – se disculpó. – Alice ya nos explicó. Espero que no te haya molestado mi reacción. – Le tendió la mano a Jake. Mi amigo lo observó de arriba abajo y luego me miró a mí. Yo asentí con la cabeza y él le tendió la mano también:

– Ahora el que se disculpa soy yo, tuve la misma reacción. – Yo comencé a reír cuando Paul me dijo:

– Hermanita, eres rara de verdad. Mira si no los amigos que tienes. – se unió a mis carcajadas.

– Jake. – le dije. – Recuerda que yo soy una de ellos. – Puse mi mejor cara de circunstancia. – él se rió.

– Pasemos nos están esperando… – nos interrumpió Paul.


PUES AKI UN CAPITILO MÁS. ESPERO SUS COMENTARIOS.

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GRACIAS A TODOS PERO SOBRETODO A KOKORO CULLEN POR DU APOYO Y AYUDA.