Disclaimer: Los personajes de este Fics son propiedad de Marvel, por ende también de Disney, y son usados sólo para mi diversión y la vuestra.


Capítulo 9.


No aguantaré más

Miles de veces he dicho: hoy… hoy… hoy…

– Up in the Air – 30 Seconds To Mars –


Darcy se quedó mirando cómo el avión desaparecía y sintió pánico de que Loki no volviera. De que se quedara como Jane años atrás, mirando el cielo, esperando que de pronto una luz entre las nubes le dijera que estaba viajando por ese extraño puente del arcoíris. Esperando y esperando sin que él volviera.

– ¡Vaya! Ustedes sí que saben cómo mantener las cosas calientes – comentó Tony quien había estado grabando la escena con su celular marca propia y registrada. – Realmente cuernitos puede ser cariñoso con alguien, esto va a Youtube, ¿quieres que te tape la cara, Darce?

– Basta, Tony – Lo reprendió Steve quien había seguido a su amiga.

– ¿Estás bien, Darcy? – Preguntó Jane, quien Darcy ni siquiera había notado que estaba en el lugar.

– ¿Qué pasa si no vuelve? ¿Qué pasa si tengo que vivir el resto de mi vida sabiendo que hay una parte de mí que no conozco? ¿Y si Odín… lo vuelve a encerrar en una celda? – Comenzó a hiperventilar.– No es como si no lo mereciera, porque… el tipo es a veces un demente, pero también ha hecho cosas buenas, ir a Asgard es una cosa buena, ¿no?

– Thor no dejará que eso pase. – Aseguró.– Vamos. Deberías estar descansando. – La mujer la tomó del brazo y la hizo caminar de vuelta al ala médica.

Horas más tarde, Darcy dormía gracias a los tranquilizantes que le habían inyectado y Jane estaba sentada al lado de ella, en un sofá que el Capitán había puesto en reemplazo de la incómoda silla, con un aparato en sus manos y un cuaderno en su regazo, monitoreando cualquier actividad electromagnética que le indicara que el Bifrost se había abierto o cualquiera de los tres portales que Loki había ubicado en el mapa para ella y que eran sus posibles vías de escape.

Hizo sonar el lápiz contra el cuaderno, impaciente por alguna señal, pero nada pasaba. Habían pasado horas y aún no volvían. Sabía que debía mantener la calma, sobre todo porque confiaba en que Thor era un gran guerrero y volvería, pero por extraño que pareciera también estaba preocupada por Loki. Odín podía querer volver a tenerlo encerrado y controlado de esa manera y sabía que no habría forma de que Darcy no cometiera una locura si las cosas eran así, y a eso debía de añadir, puestos a ser egoístas, que su investigación avanzaba más rápido con la colaboración del dios.

– ¿Por qué sabías la verdad y no me dijiste? – Preguntó de pronto Darcy. Jane se sobresaltó.

– Pensé que estabas dormida.

– Lo estaba, pero parece que estás tocando la batería o algo. – Señaló el lápiz en su mano, el cual seguía haciéndolo chocar contra la tapa del cuaderno.

– Oh, lo siento – detuvo el movimiento de golpe. – No me di cuenta…

– Estás nerviosa y lo entiendo. – Sonrió un poco forzadamente.

– Cuando crucen el Bifrost o alguno de los portales de vuelta, lo sabremos. – Tomó una de las manos de Darcy, notando algunos cortes a medio cicatrizar. Ya no había quemaduras de hielo, pero quedaban todos esos cortes y leves moretones que le hacían preguntarse qué tipo de horror había vivido en manos de los gigantes de hielo y Thanos.

– ¿Puedes contestar mi pregunta? – Murmuró la menor, después de un momento de silencio. – Vi el video de cuando Loki me borró la memoria. Estabas ahí, ¿por qué no me contaste la verdad?

– Porque… – No sabía muy bien cómo continuar, pero sabía que le debía una explicación, por lo que hizo un esfuerzo por ordenar sus pensamientos.– Oh, Darcy, te habías involucrado con un asesino.– Darcy la soltó, se cruzó de brazos y frunció el entrecejo.– Es lo que es, Darce. Puede que haya cambiado, que esté en su mejor comportamiento y que realmente sea bueno para ti tanto como eres buena para él, pero en ese momento sólo sabía que mi amiga me había ocultado una verdad que podría haber perjudicado a medio planeta y que tenía una oportunidad de volver a empezar, sin… amar a alguien tan peligroso.

– Admito que es peligroso y que no tengo idea hasta qué punto estaba involucrada en sus planes o cuanto no…

– No creo que hayas sido parte de su plan… – la interrumpió.

– ¿Por qué?

– Eres humana, como yo… y al menos que le escribieras sus discursos enfermizos, no veo cómo. Además, cuando fue el ataque chitauri dijiste que tu novio te había obligado a ir hasta el subterráneo para protegerte del fuego cruzado. – Soltó un suspiro.– Algo que tengo que admitir es que siempre te protegió.

– Loki me tiene que haber llevado – Trató de recordar algo, pero no logró nada más que recordar haber estado en el subterráneo del metro para resguardarse, pero no cómo había llegado hasta allá. Desde que Loki le había contado la verdad era mucho más consiente de esos vacíos en su memoria a los que antes no prestaba atención.

– Ahora veo que parece que no era malo contigo, de hecho… creo que es algo muy de Asgard la sobreprotección – bromeó.– Pero en ese tiempo no sabía que era así, para mí Loki solo era un monstruo.

– Eso es lo triste, que para mí durante dos años también lo fue. – Comenzó a llorar nuevamente.– Quiero que vuelva, quiero recordar y abrazarlo… realmente necesito abrazarlo…

– Darcy…

– No me había dado cuenta hasta qué punto he extrañado todo de él hasta ahora. Y es una locura porque no lo recordaba, pero lo extrañaba…

– Volverán o construiré mi propio puente Einstein– Rosen y los traeremos de vuelta. – Abrazó a su amiga mientras ella reía divertida a pesar del llanto.

– Estoy segura de que Loki diría algo así como que quiere ver la cara de Odín cuando un simple mortal haga un puente mejor que el de él – se rió entre lágrimas, – y luego algo sobre arrodillarse…

– Y sólo tú encuentras gracioso eso.

– ¡Lo es! Aunque si yo hubiera escrito ese discurso habría dicho "arrodíllense, perras" – Comenzó a reír fuertemente. – ¿Te había comentado que los analgésicos suelen drogarme un poco?

– Creo que lo estoy descubriendo.– Volvió a sentarse en el sofá y checar el aparato que seguía muerto.– Trata de dormir un poco, te despertaré si algo sucede.

– De acuerdo – Suspiró la chica y se obligó a cerrar los ojos, cayendo dormida rápidamente, aunque en un sueño intranquilo producto de la preocupación.

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En Asgard, las cosas no se veían bien. Thrym había irrumpido usando un portal y había recuperado el control del cofre de los antiguos inviernos, a juzgar por los soldados asgardianos convertidos en estatuas de hielo que adornaban el lugar o que se rompían en pedazos con los impactos que recibían a causa del combate. Ese espectáculo hizo que ambos hermanos se preocuparan por donde estaban los reyes, pues según Sif, Odín luchaba contra los gigantes, mientras Frigga se encargaban de resguardar a los otros miembros de la corte, así como a sus aprendices.

– Panorama alentador. – Comentó Loki con ironía mientras miraba hacia el exterior a través del vidrio. Varios gigantes de hielo comenzaban a rodear la nave lentamente.– Me cansé de hacer los planes. ¿Sugerencias? – Miró a Sif se estaba peleando con el cinturón de seguridad, y luego a Thor que recogía su martillo del suelo de la nave. – Esperen, lo adivinaré: golpear, luego golpear y finalmente golpear.

– ¿Qué hay de malo en eso? – preguntó Thor desconcertado.

– ¡Ahí está! Al fin es el Loki que conozco. – Dijo Sif por su parte, quien había logrado al fin estar de pie y libre del cinturón de seguridad. Sacó espada y accionó la doble hoja.– Aunque aún no me encaja que dejes que una humana se acerque a ti. Además, ¿esa no era Darcy?

Loki había enfilado ya hacia la puerta del avión, ignorando a los dos guerreros, pero a la mención del nombre de la chica se dio la vuelta, curioso muy a su pesar. Sabía que Darcy había conocido a los tres guerreros, ella misma se lo había contado, pero Sif no se aprendía el nombre de cualquier persona solo por conocerla.

– ¿Cómo es que recuerdas su nombre?

– Fandral no paró de hablar de ella desde que fuimos por Thor a Midgard. – Contestó la mujer con simpleza mientras miraba por el parabrisas con una mueca de suficiencia.– La situación está más controlada que cuando me fui.

– ¡Oh! Es cierto. Ambos tuvieron sus miradas y cruces de palabras sexuales aquella vez.– Rió Thor ignorando el comentario sobre la batalla y mirando a Loki con una mueca divertida al ver el evidente desconcierto y furia que empezaba a embargar sus facciones.

– ¿Y recuerdas toda es charla sobre sus grandes pechos y sus lamentos por el Bifrost roto y no poder volver a la tierra a disfrutar de sus atributos? – Añadió Sif dándose cuenta de las intenciones del dios del trueno.

– ¿A si? – Loki apretó la mandíbula. Definitivamente iba a arrancarle los ojos a Fandral o mejor aún, hacer que cada vez que tuviese un pensamiento pecaminoso sobre la chica sufriera de un dolor horrible en la entrepierna.

– ¿Celoso, hermano? – Loki no contestó, por lo que se dirigió a Sif nuevamente. – Creo que querían tener una cita o algo, justo antes de que… bueno… – de pronto estaba incómodo.

– Cuando envié el destructor, dilo. – Loki lo miró fijamente.– Esos tiempos ya pasaron de todas formas, y si seguimos con esta charla sin sentido, mejor nos hubiéramos ahorrado la molestia de venir.

Bajaron de la nave cubriéndose las espaldas, como en los viejos tiempos. Para todos era extraño tratar de confiar ciegamente el uno en el otro, sobre todo para Sif quien le había preguntado un millón de veces a Thor si estaba seguro de que podía confiar en Loki recibiendo la misma respuesta segura del asgardiano.

Prontamente se vieron rodeados de gigantes que los apuntaban con sus dagas y lanzas hechas de hielo, así como con algunas armas robadas de los soldados caídos en batalla.

A pesar de haber burlado de los dos guerreros sobre su obsesión con golpear sin pensar, fue Loki el que dio el primer golpe y desde ese momento se dedicó a atacar con sus dagas y su magia. Podían sobrepasarlo en altura, pero toda su vida había aprendido a luchar desde lejos, ya que cualquier asgardiano promedio era más fuerte físicamente que él y era un experto en dar en su objetivo lanzando dagas y confundiendo a sus oponentes con sus dobles y trucos.

A lo lejos podía oír como Thor invocaba rayos y truenos que enviaban a los gigantes volando contra las columnas de piedra y oro que aún estaban en pie. Sif por su parte peleaban con valor y maestría, como siempre, demostrando que una mujer podía ser igual de fuerte y ágil que un hombre. Y si hay algo que Loki admiraba de la mujer era eso, el valor de defender sus habilidades diferentes en un mundo tan estructurado en cuanto a costumbres como lo era Asgard.

Lograron abrirse paso con lesiones leves y dejando a varios gigantes muertos o heridos a su paso. Volvieron a juntar sus espaldas, y avanzaron por la sala del trono hasta llegar a la gran silla de oro que normalmente estaba ocupada por el padre de todo, pero que en este momento llenaba con su colosal figura un muy satisfecho Thrym.

– Si alguien va a robar ese trono, seré yo – Dijo Loki en cuanto lo vio.– Saca tus sucias manos de él.

– ¡Ya era hora de que llegaras, Loki! Como dijiste, el pasadizo hasta la sala del tesoro fue fácil se seguir. – Dijo Thrym con un tono amistoso que desconcertó a todos.

– ¿Qué…?

– ¿No le has dicho a tu tonto hermano tus planes aún? – Se dirigió a Thor.– Siento decírtelo, asgardiano, pero confiar en tu hermano es un gran error. Después de todo es uno de nosotros, un gigante de hielo más. Tu enemigo.

– ¿Qué clase de trampa es esta? – Preguntó Sif.– ¡Sabía que no podías estar del lado de Asgard, traidor!

– Sif, espera… – Thor miró a Loki quien ya había comprendido el juego que estaba tratando de jugar Thrym, pero no sabía muy bien cómo salir de él. Su mente trataba de crear un plan de acción, pues simplemente iniciar una lucha no iba a servir de nada en ese momento. – ¿Loki, qué es lo que sucede?

– Lo que sucede es que, como acaba de decir él mismo, el trono de Asgard es lo único que le importa y este es nuestro plan, funcionando a la perfección.

– No tengo ningún trato contigo, pero ahora que lo pienso no es una mala idea. – Avanzó un paso hasta el trono, rompiendo la formación.– Tienes poderes que pueden ser útiles y si aliamos nuestras fuerzas podremos gobernar los nueve reinos sin problemas.

– Qué fácil es convencerte y ponerte en contra de tu hermano. ¿Y todo por este incómodo trono? – Se paró y se lo ofreció dramáticamente.

– Me criaron diciendo que había nacido para ser rey y sólo he querido demostrarles que puedo ser mejor rey que cualquier estúpido asgardiano. – Miró a Thor intentando que el desprecio fuera genuino y se sorprendió al notar cuanto le costaba. – ¿Dónde están los reyes? – Preguntó apartando la mirada incómodo.– Quiero ser yo mismo el que acabe con Odín.

– ¡Loki! – Grito Thor, horrorizado, saliendo de tu estupor al fin. ¿Cuántas veces sería traicionado por Loki antes de entender que ya no era su hermano?

– Te guiaré hasta ellos y podrás hacer lo que desees. – Thrym lo hizo seguirlo, mientras Sif hacia ademán de correr detrás de ellos, listo para atacarlos, pero una mano la retuvo. Miró hacia atrás encontrándose con los ojos verdes de Loki.

– No lo arruines con tu falta de cerebro – Susurró.

– ¿Loki, qué…?

– Es un doble. – Murmuró. – Si me atacas habrás destrozado la oportunidad de salvar Asgard.– Se dirigió a Thor. – Créelo o no, pero ese trono ya no significa mucho para mí, pero tampoco permitiré que Thrym se siente en él.

– ¿Por qué nunca puedes avisar?

– ¿Por qué no puedes confiar en mí? – Cerró los ojos un momento.– ¡Tiene a la mayoría de la corte en el salón de las armas!

Mientras ellos se dirigían hasta el lugar indicado, el doble de Loki junto a Thrym miró a su alrededor en busca de su madre, pero lo primero que vio fue a angustiado Odín quien sostenía a una sangrante Frigga. La reina estaba pálida, y apretaba con manos temblorosas una herida en su costado. Varios de los Aesir se hallaban congelados o heridos, y eso sumado a que estaban altamente custodiados por los gigantes, de los cuales uno de ellos sostenía a Gungnir, por lo que no había mucha maniobra de escape que realizar.

– ¿Qué le has hecho? – Preguntó señalándola, la mujer quien no se había percatado de la entrada de los hombres, pero que cuando escuchó la voz de Loki levantó la cabeza. Con sus emociones bullendo en su interior, el pelinegro trató de mantenerse en el papel.

– ¿Qué te preocupa más obtener el trono o mami? – Se burló. Loki no contestó, pero sus ojos se desviaron a los de Frigga sin siquiera pensarlo. Ella lo miraba como siempre, como a un hijo. Odín por su parte, tenía la decepción pintada en sus facciones. – Eres patético. ¿Crees que me iba a creer que serias mi aliado? Vi tu mente, nunca olvides eso. Ansías el trono, siempre lo harás pero por las razones más infantiles que jamás he visto.

Se acercó un paso y trató de alcanzarlo, sólo para encontrarse con que su cuerpo se desvanecía al tocarlo.

– ¡Encuéntrenlo! – Gritó al Jotun que sostenía el arma del rey. El soldado Jotun hizo lo que se le indicaba y pronto se escucharon sonidos de lucha.

Thrym salió del lugar justo para ver cómo Loki lograba quitarle Gungnir al gigante y asesinarlo con el arma, convirtiendo en polvo.

– ¡Vayan adentro, tengo un asunto pendiente con él! – Les dijo a Thor y a Sif. Ambos guerreros hicieron lo indicado y por un segundo Loki pensó en que debía de haberle advertido a Thor lo que se encontraría allí dentro, pero sus pensamientos se calmaron cuando ruidos de lucha comenzaron a oírse.

– ¿Qué asunto pendiente, enano? – Preguntó burlesco.

– Sabes perfectamente cada cosa que has hecho y de la que me vengaré. – Le apuntó con la lanza, así como Thrym lo apuntó con el cofre.

– Sentimentalismo… – dijo el gigante antes de que varias dagas hechas de hielo salieran disparadas del cofre. Loki las esquivó todas con algo de ayuda de su magia. – ¿Todo esto por una humana, Farbauti y mami agonizando?

Thrym se distrajo un poco cuando varios de los dioses y diosas comenzaron su huida por el pasillo, muchos de ellos cargando algún arma con el que defender el palacio, lapsus que Loki aprovechó para atacar al gigante, enfrascándose así en una lucha violenta que acabó con Loki varias veces tirado en el suelo y Thrym sangrando profusamente a causa de los cortes que el dios le infligía.

– Sabes pelear – le reconoció.– No sólo eres palabras y trucos.

Loki no contestó, simplemente volvió a atacar. Esta vez intentando distraer a Thrym creando varios dobles de sí mismo que fueron hacia él riendo con Gungnir en la mano. El gigante golpeó en redondo, haciéndolo caer de espaldas justo en el momento en el que el martillo de Thor pasaba volando frente a sus ojos. Ya en el suelo sintió como el piso se removía con la caída del gigante y pronto la voz de Thor gritando.

– ¿Qué le hiciste? ¡Responde, sucio Jotun!

Loki se paró con algo de dificultad y miró a su hermano que con los ojos desorbitados miraba a Thyrm y golpeaba sin parar solo recibiendo risas en respuesta.

– ¿Thor…? – Susurró acercándose.

– ¿Qué le hiciste? ¡Responde! ¿Qué clase de veneno usaste? – Más golpes y más risas.

– Thor, para. – Lo sujetó por los hombros haciéndolo reaccionar al fin. – ¿Qué sucede con madre?

– Eir no puede determinar qué veneno hay en la herida. No puede cerrarla… – Miró a Loki desesperado y ese pequeño momento de debilidad les costó el volver a ser atacados desprevenidamente. Thor acabó en el suelo, con su martillo a varios metros de él. Loki por su parte, también perdió su arma y cayó al suelo nuevamente.

– Lo curioso de todo este asunto es que para haber pasado años luchando entre ustedes, parece que tienen muchas cosas que los unen. – Thrym miró a Thor quien se estaba parando del suelo e invocando a mjolnir y apuntándolo con el cofre de los antiguos inviernos lo congeló en su sitio.

– ¿Qué veneno usaste? – Preguntó Loki parándose mientras se limpiaba la sangre que corría por su sien.

– ¿Crees que te lo voy a decir? – Caminó hasta Gungnir y lo tomó, abandonando el cofre en el suelo. – Ahora creo que soy el rey de Asgard, de todas formas la familia real está a punto de morir.

– No voy a permitirlo, como no permití que asesinaran a Darcy, no voy a permitir que mates a Frigga ni a nadie más.

– Salvaste a la humana ahora, pero morirá algún día. – Le recordó.

– No lo voy a permitir.

– Su vida es un suspiro. Arena entre tus dedos. – Se rió.– Aunque no importa ya, porque tienes esta batalla perdida. Tu querido hermano congelado y prontamente muerto. Tu madre biológica muerta, tu adorada Frigga agonizando y tu padre, aquel al que tanto deseabas agradar verá que todo es tu culpa, que su esposa e hijo están muertos y te odiará más que nunca y lo último que verás en su rostro vivo será desprecio. Luego, te mataré a ti. Dejaría que Odín mismo te mate, pero no le voy a dar la satisfacción al anciano. Y finalmente, pondré todas sus cabezas como adorno en mi trono.

– ¿Terminaste? – Preguntó el hechicero.– Porque algo que he aprendido es que la peor forma de ejecutar un plan es contarlo a tu enemigo.

– Yo nunca fallo.

– Ya veremos. – Lanzó un par de dagas para distraerle. Thrym las esquivó todas.

– ¿Es lo mejor que tienes?

– Por supuesto que no.

Volvió a lanzarse contra Thrym. Lanzó dagas y lo golpeó con todas sus fuerzas, sin apenas sentir el dolor de los golpes que recibía de vuelta. La rabia lo embargaba por completo. No iba a permitir que Thrym ganara. No iba a permitir que hiriera a todos los que le importaban. Desesperado, como estaba y viéndose sobrepasado por la fuerza del gigante a pesar de utilizar la magia contra él, aferró Mjolnir en una mano, dispuesto a usarlo de soporte para golpear la entrepierna del gigante, cuando notó que el martillo se movió con sólo tomarlo.

Conjuró una barrera para que Thrym no pudiese alcanzarle mientras con incredulidad levantó el martillo entre sus manos como si este pesara lo mismo que una pluma. Dejó caer la barrera y rápidamente combinó un ataque con magia, convirtiendo al Jotún, irónicamente, en una estatua de hielo sin movimiento alguno y luego arrojó el Mjolnir contra él.

Pudo ver con cierto placer cómo Thrym miraban horrorizado mientras el martillo lo destrozaba. Rápidamente, Loki quemó los restos del gigante, y mientras estos ardían corrió hasta la sala de las armas.

Su madre estaba siendo atendida por Eir, la diosa de la curación, mientras Odín sostenía su cabeza en su regazo.

– Loki… – Frigga sonrió.– Es bueno verte antes de…

– Silencio, madre. Hoy no vas a morir. – Se arrodilló a su lado y tocó la herida que poco a poco se iba abriendo más y más. Llevó los dedos ensangrentados a su boca y probó el veneno en su paladar. Rápidamente se limpió la lengua con magia y miró a Eir a quien le indicó lo que necesitaba, luego volvió su vista a Frigga, eludiendo la mirada del ojo de Odín sobre él.

– ¿Dónde está Thor? – Preguntó Sif ante el silencio del lugar.

– Congelado… – hizo un gesto con su mano y el sonido de los pasos inconfundibles de Thor se hicieron presentes en el lugar.

– Te perdono que te olvides de mí sólo por madre – Dijo el rubio arrodillándose al otro lado de su madre. Loki hubiera contestado, si no se sintiera tan aterrado como se sentía.

Sif al ver la escena familiar decidió que lo mejor era retirarse. Les informó a los presentes que iría a custodiar que ningún Jotun quedase escondido en el castillo, lo cual Thor agradeció.

Eir volvió con lo indiciado y Loki rápidamente hizo beber a Frigga de la pequeña botellita que contenía un líquido azul oscuro, que la diosa le había entregado. Luego, con algo de cuidado tocó la herida y murmuró hechizos que la fue cerrando poco a poco. Cuando acabó estaba agotado como no lo había estado en mucho tiempo. Estaba herido y su magia había llegado al límite por lo que sólo alcanzó a ver la sonrisa agradecida de su madre antes de que el mundo se fuera a negro.

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Cuando abrió los ojos estaba en su antigua habitación. Las paredes doradas, las cortinas verdes con ribetes negros, sus estanterías gigantes llenas de libros, así como su mesa de estudio y los varios artículos de hechicería que coleccionaba, le dieron la bienvenida a la conciencia, aunque la majestuosidad del lugar lo abrumó. Llevaba años viviendo en lugares que tenían un tamaño mucho más reducido y sin tantas comodidades propias de la realeza que ese ambiente de pronto era extraño.

Se rió un poco ante el pensamiento. Él, que tanto había batallado por ser rey, sintiéndose fuera de lugar en sus lujosas habitaciones.

Miró alrededor y se encontró con Thor y Frigga sentados a su lado.

– Es bueno verte despierto, cariño – susurró su madre.

– ¿Cuánto llevo dormido? – Preguntó sentándose y notando que ya no llevaba su armadura, sino que su antigua ropa de diario, y una cosa más: el brazalete de cuero que lo mantenía sin posibilidad de huir estaba nuevamente en su brazo, drenando su magia, con más fuerza que antes.– ¿Soy un prisionero nuevamente?

– Llevas sólo unas horas dormido. – Acarició su mejilla.– Y claro que no eres un prisionero. Salvaste el reino.

– ¿Entonces por qué siento que no es así? –Señaló su brazo antes de sentarse en el borde del colchón y calzarse sus botas.

– Padre quiere hablar contigo. – Dijo Thor algo tenso.

– No es mi padre – Susurró entre dientes.

– Loki, hijo… – Frigga llamó su atención. – Pase lo que pase, él es tu padre y yo soy tu madre. Y ambos estamos agradecidos por lo que han hecho tu hermano tú el día de hoy. – Acarició la mejilla de Loki.– Y gracias por salvar mi vida.

– Yo la puse en peligro en mi primer lugar. – Bajó la mirada justo en el momento en el que tres golpes firmes sonaban contra la puerta.

Se encaminaron hasta el salón del trono, donde Odín esperaba sentado en el trono. Algunos dioses y miembros de la guardia aún eran atendidos por Eir en el lugar. Loki los ignoró, así como a Lady Sif y los tres guerreros que esperaban a un costado, todos algo heridos pero en pie.

– Padre de todo. – Loki hizo sonar sus botas y realizó una exagerada reverencia.– ¿Qué asunto quieres tratar conmigo ahora?

– No te burles, Loki. ¿Puedes comportarte alguna vez? – Claramente era una pregunta retórica.– El pueblo de Asgard y yo mismo te agradecemos tus servicios este día, pero hay otros temas que discutir.

– ¿Cómo cuáles? Porque tengo sugerencias. – Señaló su brazo.– ¿Vuelvo a ser un prisionero?

– Vuelves a serlo y sabes muy bien por qué. – Lo miró duramente.– Te advertí que no podías volver a Asgard hasta que yo lo indicara y que debías mantener esa pulsera en tu brazo como castigo a tus crímenes.

– No te recuerdo reprendiéndome así de duramente cuando salvé tu trono y a tu reina – replicó con sarcasmo.

– ¡Has incumplido con tu castigo! Deberías estar en Midgard. – Dirigió su ojo a su primogénito.– Y tú Thor, ¿cómo has podido ser cómplice y ayudar a Loki en esta locura?

– Estás siendo muy injusto, padre. Loki ha cambiado, ha ayudado en la tierra…

– ¡Silencio! – Demandó el rey.– Loki, no te enviaré a las celdas nuevamente, sólo por tus servicios de hoy con el reino, pero como habrás notado, este nuevo brazalete te deja sin magia por completo. Podrás vivir en Asgard y moverte libremente por el reino, pero no eres miembro de la realeza, ni se te considerará un príncipe.

Loki dio un paso hacia atrás sintiendo que la injusticia de la situación lo sobrepasaba. Ahora estaría libre, pero sería humillado más que antes. Sin poderes, sin recursos para defenderse y mucho menos para volver a Midgard.

–¡Odín! – Frigga parecía escandalizada.– ¡No permitiré que eso suceda!

–Aún es culpable de traición. Sus acciones de hoy sólo son producto de su egoísmo.

–¿Lo culpas por amar a su madre? Nos ha salvado de la devastación. Los nueves reinos podrían haber caído en manos de Thrym y eso sería el Ragnarok. Loki merece volver a ser un príncipe de Asgard y utilizar su magia a su antojo. Hoy ha demostrado dónde están sus lealtades.

–No luches contra lo inevitable, madre. Estoy acostumbrado a perder delante del poderoso Odín. - Dijo el nombre con rencor.

– Es una medida injusta y como reina de Asgard, lo prohíbo.

– ¡Madre! – puso sus manos en sus hombros y la miró a los ojos.– ¡Basta! El rey ha decidido y oponerse a sus mandatos es traición. Estoy preparado para afrontar este nuevo castigo.

Adiós, Darcy… Adiós, para siempre…

– Lo siento, padre, pero yo tampoco permitiré que este castigo se lleve acabo – Loki levantó la cabeza sorprendido. Jamás pensó que Thor saldría en su defensa.– He sido testigo de su cambio en la tierra. Nos ha sido de mucha ayuda allí y ahora ha demostrado que su lealtad está con Asgard y la paz de los nueve reinos.

– Podría haberme salvado solamente a mí, si fuera egoísmo, como lo acusas, pero no fue así. Salvó al reino. – Argumentó la reina.

–¿Y quién nos asegura de que no es otro de sus trucos? – intervino Lady Sif.

–Estás equivocada, Sif. – Thor la corrigió de inmediato, mirándola con dureza.– Durante la batalla, Loki perdió el control de Gungnir y Mjolnir estaba su alcance, mientras yo permanecía congelado. Loki fue capaz de usarlo para derrotar a Thrym, eso demuestra que es digno de confianza.

La sala se sumió en un silencio casi ensordecedor. Que el traidor fuese capaz de sostener el famoso Mjolnir parecía casi una broma de mal gusto, pero que demostraba que las propósitos del dios del engaño habían sido puras y sin segundas intenciones escondidas por una vez en la vida.

– ¿Es eso cierto, hijo? – La atronadora voz de Odín llamó su atención.

¿Hijo? Odín no lo llamaba hijo desde aquella vez en la bóveda de los tesoros de Asgard, cuando había descubierto la verdad sobre su origen. Cuando agradar a su padre, hacer que estuviera orgulloso de él, tanto como estaba orgulloso de Thor era una prioridad.

Sólo habían pasado unos años de eso. Un suspiro en su vida, pero se sentían como tiempos tan lejanos e irreconciliables con el actual.

– Un arma bastante arcaica y poco útil la mayoría del tiempo, si me lo preguntan – Trató de romper la tensión. – Pero sí, por unos minutos pude usarla. Al parecer, contra todo pronóstico, soy capaz de hacer algo noble.

Si la admiración en el ojo bueno de Odín se sentía así, prefería volver a ser la oveja negra de la familia. Era un sentimiento desconocido y un poco incómodo el ser digno. Él, que siempre encontraba la salida a sus problemas y luchas en el engaño, por primera vez lo había hecho de forma honorable, y al parecer eso estaba calando poco a poco en la mente del rey.

– Si fueras el rey en este momento, Thor – Odín dirigió su ojo a su hijo legítimo.– ¿Dejarías a tu hermano en libertad?

– Sin lugar a dudas. Puede seguir colaborando conmigo en la tierra, si es lo que desea, o volver aquí a Asgard, pero dejaría que fuese su decisión. Merece que le demos un voto de confianza.

– Mis estándares están en el subsuelo luego de ser un prisionero, así que supongo que la tierra es una buena opción.

– Silencio, Loki.

– ¡Oh, a eso es a lo que estoy acostumbrado! Es un alivio, pensé que iba a ser el favorito solo por sostener ese tonto martillo, y ya estoy muy a gusto con ser la paria.

– Loki – reprendió Frigga, aunque una sonrisa adornó su rostro.

– Eres mi hijo, Loki. Te lo dije al contarte la verdad y no quisiste escuchar. Torciste mis palabras a tu antojo y luego todo ese odio hizo que casi destrozaras tu vida. Te di una segunda oportunidad de enmendar tus errores y creo que lo lograste. Pero tengo una pregunta más que hacerte: ¿Te arrepientes de tus crímenes? ¿Les has tomado el peso real?

– Sigo sin arrepentirme de nada. – Levantó el mentón con altivez ante el sonido de desaprobación de los asistentes.– Adelante, siéntete decepcionado, porque sé que jamás lo entenderás. Pero hay alguien esperando por mí en la tierra y si no hubiera hecho todo lo que hice, jamás la hubiera valorado como corresponde. Cada acción tiene una consecuencia, y mis acciones pasadas me han llevado hasta este momento. He aprendido más de esta… familia y de mí mismo, en los últimos meses que en todos los siglos pasados.

Frigga miró a Thor y este sonrió enigmáticamente. La reina ató cabos rápidamente y suspiró contenta. Había llegado a temer, muy en el fondo, que su hijo jamás encontrase a alguien que lo amara por toda esa coraza que solía usar con todo el mundo. ¿Quién sería la humana que había logrado llegar al corazón de su hijo?

– Estás empezando a entender la sabiduría…

– Son demasiados cumplidos por hoy. ¿Cuándo volvemos a la normalidad?

– Puedes ir a la tierra o quedarte en Asgard, siendo un príncipe, Loki. Eres libre de moverte entre mundos, pero Heimdall seguirá manteniendo un ojo sobre ti. – Advirtió el rey mientras uno de los guardias se acercaba y le quitaba el brazalete. La magia fluyó por sus venas nuevamente.

– ¡Oh, desconfianza! Volvemos a entendernos, padre – Usó la palabra de forma irónica y aún con algo de rencor, pero era un comienzo. – De todas formas, me parece muy escalofriante que me estén observando todo el tiempo, así no se alarmen si me esfumo es sólo que creo que Heimdall es un poco pervertido. – Hizo una inclinación medio un burla, medio en serio y se dio la media vuelta, caminando hacia las grandes puertas doradas.– En fin, creo que me retiraré, ya que soy libre y no quiero arriesgarme a que cambies de opinión, padre de todo.

No alcanzó a llegar a las puertas y atravesarlas, cuando simplemente se evaporó en el aire.

– Tenía prisa por ir a la tierra, quién lo iba a decir – rió Thor, pero Frigga frunció el entrecejo al sentir aún la presencia de su hijo en Asgard.

– Si me disculpan, creo que necesito ir a descansar. Ha sido un día muy largo– Les sonrió a ambos hombres y se encaminó por uno de los largos corredores siguiendo el flujo de magia fresca de su hijo.

Sus pasos la dirigieron hasta el invernadero principal, donde el árbol de las doradas manzanas de Idunn se encontraba, siempre resguardado por guardias, pero ellos siendo de la realeza tenían total acceso, aunque no para tomar el fruto por su propia cuenta. Las manzanas pertenecían a la diosa y estas las otorgaba a quienes se juzgaban dignos de ser un Aesir o para grandes celebraciones.

Loki, quien volvía a utilizar su armadura de cuero y oro, se hallaba mirando el árbol intensamente. Una de las manzanas en su mano.

– ¿Qué haces, hijo?

– Sabía que no tenía que pararme a pensar en esto más de lo necesario. – Se dio la vuelta haciendo una mueca, lanzando la manzana al aire y volviendo a atraparla.

– Devuélvela y todo estará olvidado. – Una advertencia sutil que no pasó desapercibida para el recientemente restituido príncipe.

– ¿Me entregarías por este robo, así de fácil?

– Sabes que no tienes que hacer las cosas de esta forma. Si la amas lo suficiente para pensar en hacerla tu compañera por todos los siglos de vida que te quedan por vivir, puedes tratar de hacer las cosas de forma correcta.

– Thrym me dijo algo que es cierto, madre. Cada segundo que pasa la estoy perdiendo. Nunca había sido consiente del tiempo tanto como ahora y jamás había estado tan desesperado al respecto. – Frigga lo observó sincerarse, como cuando era un niño e iba a llorar a sus brazos cuando algo sucedía.– Creí que iba a tener siglos para demostrar que puedo ser alguien digno de un trono, pero sólo los decepcioné a todos y lo peor es que aún puedo sentir esa rabia en mí y las ganas de… dejarme llevar por esa rabia. – Confesó.– Aún envidio a Thor, aún me cuestiono por qué no me dijeron la verdad, incluso si he empezado a perdonar y olvidar. Pero… cuando estoy con ella todo eso no importa. Soy solo Loki y podría conformarme con tener el tiempo que ella vaya a vivir, pero… creo que el conformarme no está en mi naturaleza.

– Hijo, hay otras formas. Si ella es importante para ti, demuéstrale que puedes ser mejor.

– Odín jamás le dará la oportunidad. –Aferró la manzana más fuerte en su mano.– No soy tan tonto como Thor pensando que podrá convencer a padre de que haga a su humana una Aesir. Incluso si la pone a prueba, no será justo en su prueba, la diseñará para que falle e inexorablemente fracasará. Jane será enviada a la tierra sin recuerdos de Thor y puede que todos esos mitos sobre el Ragnarok se hagan realidad, pero con el hermano equivocado.

Loki hablaba por Thor, pero pudo escuchar en su tono que también hablaba por él. Si era Loki el que quedaba sin su amor, sin su humana, Frigga tuvo la certeza de que nadie podría consolar a su hijo menor y que la destrucción de todo el panteón era la conclusión a ese dilema si las cosas fallaban.

– Es vuestro padre y quiere lo mejor para ambos. – Trató de razonar.

– Sí, puede ser, pero también parece que cuando se trata de nosotros sólo es capaz de usar el ojo que no sirve. Créeme que Jane Foster es todo lo que Thor necesita. Él no necesita una mujer que le diga que sí a todo, o a una guerrera, – añadió refiriéndose obviamente a Sif,– como padre quiere. Y en cuanto a Darcy…

– ¿Ese es su nombre?

– Darcy Lewis – sonrió con cierta tristeza.– Si ella me acepta de vuelta, te la presentaré. Te agradará, lo sé.

– ¿Por qué no habría de hacerlo, hijo?

– Porque adorable como puede ser, Darcy tiene su carácter y le he hecho mucho daño en mi afán de protegerla. Es curioso que hasta cuando intento hacer algo bueno las cosas se tuercen de esta forma.

– Si es alguien que es capaz de llegar hasta ti y ver más allá de tus errores, es alguien que puede ver que lo que has hecho, lo has hecho por su bien y si sabe apreciarte, te perdonará.

– Eso mismo pienso. Pero si ella me quiere de vuelta, quiero tener la oportunidad de que ella esté conmigo siempre. Tengo que llevarme el fruto. – Añadió con determinación.– Lo siento, madre.

Iba a desaparecer cuando Frigga lo retuvo con su magia. Loki era más poderoso que ella, por lo que no tardaría en soltarse, así que se acercó a él y puso una mano en su mejilla, obligándolo a mirarla a los ojos, como cuando era pequeño y ella era capaz de ver cada sentimiento de Loki en sus ojos y ofrecer su consuelo o ayuda.

Aún habían sombras de rencor y dolor en sus ojos verdes, pero también había una desesperación que Frigga podía leer fácilmente como producto del amor, un amor puro que cuando toda la locura de Loki se había desatado sobre los nueve reinos había llegado a pensar, con gran pena, que su hijo era incapaz de sentir. Era un alivio haber estado equivocada.

– Vas a hacer esto de la forma correcta, hijo. Vas a volver a la tierra y cuando ella te perdone, la traerás a Asgard. Nos la presentarás y me encargaré de que ella reciba la manzana. – Prometió.– Y con respecto a tu hermano, hago la misma promesa. Es muy noble que te preocupes por él.

– Supongo que he abierto los ojos, un poco. – Reconoció sin luchar contra la magia de su madre, por miedo a dañarla.– Thor es mi hermano y puede que jamás volvamos a tener la relación que teníamos, pero puedo comenzar a preocuparme de él nuevamente, tratar de dejar todo el rencor atrás. – negó con la cabeza.– He tratado de matarlo dos veces, y él me ha perdonado. Si las cosas hubieran sido al revés, sé que no hubiera tenido tanta conmiseración.

– Eso es porque él es Thor y tú eres Loki y ambos diferentes, pero eso no tiene nada de malo.

– Hablas como Darcy.

– Chica, sabia. Hablaré con Odín y te juro que lo convenceré.

Loki vaciló. Era más fácil robarla ahora y guardarla hasta el momento indicado, con sus poderes de vuelta al completo podría huir fácilmente, pero por otra parte, Frigga tenía razón, podía hacer las cosas mejor, podía hacer el intento…

– Si fallas, la robaré y lo sabes, madre. – Advirtió pasándole la manzana. Frigga lo liberó.

Él besó su frente suavemente, como hace años no hacía y desapareció, esta vez reapareciendo en uno de sus múltiples pasadizos derivados del Yggdrasil, lo cruzó y luego reapareció en Midgard, específicamente en la habitación del ala médica de S.H.I.E.L.D. donde estaba Darcy.

La chica dormía suavemente. Los cortes en su rostro a medio sanar, la hacían parecer tan frágil que Loki tuvo el impulso de volver a Asgard y robar el fruto dorado, pero se detuvo, tratando de confiar en su madre, después de todo ella jamás le había fallado.

Se acercó a la cama y tocó cada herida haciendo que se desvaneciera.

– ¡Hey! ¿Quién está echando limón en mis heridas? – Darcy se quejó aún con los ojos cerrados.

– Lo siento por sanarte – bromeó Loki tratando de permanecer lo más normal posible frente a ella.

– ¡Loki! ¡Estás de vuelta! – sonrió ella, abriendo los ojos al fin. Entonces frunció el entrecejo.– ¿Eres un fugitivo?

– No, increíble como parece, soy libre nuevamente.

– Oh, eso es… genial. Significa que puedes irte cuando quieras. Viajar entre mundo y todo eso de dioses que haces, ¿no? Aunque es una locura, yo reina de algún planeta no te dejo en libertad, eres un peligro. Un peligro muy bonito y sexy, pero de todas formas me alegro… – Se quedó callada de pronto al ver la ceja alzada del dios y su mueca de diversión.– Lo siento, estoy hablando mucho, es que me dieron un analgésico que me tiene en las nubes.

– Por los nueves reinos, ¿cómo es posible que algo que debe adormecerte te haga más habladora? – Rodó los ojos dramáticamente.

– Bienvenido a la curiosa vida de Darcy Lewis. – Suspiró.– ¿Vienes a despedirte?

– ¿De qué hablas?

– Bueno, me estabas sanando mientras dormía, y ahora eres libre. Además pensé que odiabas la tierra…

– Sólo la odiaría si no estuvieras aquí.

Darcy procesó sus palabras lentamente.

– Entonces, ¿me vas a devolver mis recuerdos como te pedí? – Preguntó acomodándose en el borde de la cama.

– Si eso es lo que quieres, sí.

– Es lo que quiero. Es raro saber que hay partes de mi vida que no recuerdo. – Loki asintió una vez.– ¿Qué tengo que hacer?

– Sólo quédate quieta. – Puso las manos sobre rostro, enmarcándolo. Con las yemas de sus dedos tocando sus sienes, comenzó a murmurar un hechizo.

Darcy cerró los ojos cuando un dolor punzante comenzó a filtrarse a través de sus sienes. Fue como si del fondo de su cerebro un montón de imágenes de pronto comenzaran a golpear desde dentro de su cabeza.

Se recordó en el desierto, yendo a buscar algo que había dejado olvidado en una roca. Se recordó viendo a una figura tambalearse después de aparecer de la nada. Recordó ayudarlo a llegar hasta su auto y transportarlo hasta su casa, sólo para descubrir que no era otro que Loki, el hermano de Thor, quien había intentado matarlos y había destruido su pueblo, e incluso pero a pesar de eso lo mantuvo en su casa.

Recordó cada momento vivido. Las conversaciones, las peleas, las tardes interminables frente a la televisión viendo series y películas, comiendo comida chatarra. Recordó las tardes en las que él le quitaba de las manos el libro que estuviese leyendo y se lo leyera en voz baja y relajante por horas. Recordó también los besos, las palabras susurradas entre jadeos y gemidos.

Recordó cada fogoso encuentro entre ambos, sonrojándose profundamente y preguntándose si no estaba añadiendo detalles sexuales extra a sus recuerdos, porque si había pensado que aquella noche en el departamento de Loki había sido perfecta y caliente como nada, lo que estaba recordando era digno de una especie de galardón a la cachondez o algo.

Y finalmente, para romper su burbuja de felicidad, recordó el final de su historia…

– ¡No vayas! ¡Loki es una locura! ¡Te van a matar! No quiero verte morir, por favor…

Frunció el entrecejo, él fue de todas formas e intentó dominar la tierra. Recordó cómo la había llevado hasta la estación de metro para protegerla y le había dicho por primera vez, justamente en ese fatídico día, que ella era importante para él…

… y luego, horas más tarde, derrotado y herido había confesado que la amaba, con sus palabras filtrándose a través del vidrio que los separaba…

Loki terminó de susurrar el hechizo y espero a que Darcy reaccionara, pero la chica mantenía los ojos cerrados y las manos convertidas en puños apretando el colchón.

–¿Darcy? – susurró. La chica levantó la cabeza y abrió los ojos lentamente.

– Ouch, ouch… – se quejó, tocando su frente y volviendo a cerrar los ojos.

–¿Estás bien?

–Mi cabeza – susurró lastimeramente.– ¡Me duele mucho!

– Te dolerá unas horas, pero pronto estarás bien. – acarició su sien susurrando un hechizo y el dolor disminuyó un poco.

– Juro que cuando me sienta mejor, estaré muy enojada contigo. ¡Y tienes mucha suerte de que ahora recuerde cuánto te amé y te sigo amando, porque has sido un completo imbécil!

– Te salvo la vida, te devuelvo tus recuerdos y así es cómo pagas, con enojos. – susurró limpiando sus lágrimas.

– Llorón – Le sacó la lengua, y de inmediato hizo una mueca de dolor. – ¡Ay! ¿No podías hacer toda tu magia sin todo este sufrimiento, cierto?

– No, lo siento. Era un hechizo fuerte. El dolor tiene que pasar solo. - Contestó apesadumbrado.

– ¡Esto es peor que si hubieras roto mi iPod! ¡Y lo has roto una vez!

– Lo reparé y recuerdo que no estabas enojada.

–¡Estaba aterrada porque creía que podías matarme! ¿Y sabes por qué? ¡Porque borraste mis preciosos recuerdos! No hubiera estado asustada de ti, te habría ayudado con lo que fuera que estuviera mal en ese momento. – Sus ojos se llenaron de lágrimas, otra vez.– ¿Por qué no me devolviste la memoria cuando volviste?

– Nada era seguro en ese momento. No te podía hacer eso.

–¡No, lo que no podías es pedir perdón por tu errores! ¿Por qué eres tan orgulloso? ¡Estoy enojada contigo! – Lo golpeó en los brazos y el pecho con los puños cerrados.

– ¿Sabes que no me haces daño, cierto?

– Lo sé, pero se siente bien.

– Claro, supongo que se siente bien golpear al monstruo que jugó con tu mente.

– ¡No eres un monstruo! – Lo golpeó en el hombro, pero luego rodeó su cuello con un brazo.– No podría amar a un monstruo y te amo tanto, Loki. – Lo abrazó refugiándose en sus brazos, los cuales la apretaron firmemente contra él.– No tienes idea cuánto te eché de menos sin siquiera saber que lo hacía.

– Y yo a ti… – murmuró contra su pelo. – No hubo día en el que no deseara verte, en donde no evocara tu imagen en mi celda, pero… era siempre tan imperfecta, porque no eras tú.

– Pero ahora eres libre, y me encargaré personalmente de que no te vuelvas un loco nuevamente y quieras conquistar la tierra o algo.

– Aprendí de mis errores. No necesito un trono. Además, ser rey quita mucho tiempo, tiempo que puedo pasar haciendo cosas más interesantes… – Besó su cuello y siguió lentamente el hueso de su mandíbula hasta llegar a sus labios.

Se besaron lentamente hasta que Darcy se echó hacia atrás, rompiendo el beso mientras se llevaba una mano a la frente, haciendo una mueca de dolor.

– ¿Me puedes llevar a mi departamento? – Pidió con voz algo entrecortada a causa del dolor.

No tuvo que decirlo dos veces. La cargó en brazos y ambos aparecieron en el pequeño departamento de ella. Loki encendió las luces con magia y se dirigió al sofá para recostarla, pero Darcy frunció el ceño y él se detuvo.

–¡Cama! – puso voz lastimera. Loki rodó los ojos, pero los transportó hasta la cama de ella y la recostó.

– Deberías sentirte mejor en unas horas, duerme… – Se estaba alejando, con dirección a la puerta cuando la voz de ella lo detuvo.

–¡Hey! ¿No te quedas conmigo?

– Creí que estabas enojada…

- ¡Quítate esa complicada armadura y ven aquí! – Exigió ella riendo, aunque una punzada en su cabeza, especialmente fuerte, la hizo parar rápidamente.

–¿Estás pidiéndome que me desnude?

–¿Crees que quiero usarte como juguete sexual con este dolor de cabeza? – Loki contuvo una risa.– ¡No, te voy a usar como compresa de hielo! ¡Ven acá!

– Me siento aliviado de que mi virtud estará intacta.

Darcy rodó los ojos, pero sonrió cuando él se acostó a su lado y la abrazó.

Cuando ella se acurrucó contra él y comenzó a buscar sus labios, supo que no importaba cuanto tiempo ella pasara diciéndole que estaba enojada, ya estaba perdonado y mientras la besaba sin temores ya, se dio la libertad, por primera vez en meses, de dejarse llevar por la sensación de estar en casa nuevamente.


Y este es el fin…

Quiero agradecer a todo aquel que leyó este fics, lo agregó a favoritos y a sus alertas. A todos los que leyeron sin dejar comentarios y se mantuvieron en las sombras, así como a los que se fueron perdiendo en el camino y principalmente a los que semana a semana aportaron con sus comentarios, preguntas y teorías. Muchas gracias por el apoyo desde el principio hasta el final…

¡Aunque queda el epilogo! Les adelanto que es de un tono más ligero y que si le tuviera que poner nombre se llamaría "Venganzas midgardianas" ¿Se imaginan por qué?

Oh! Y los invito a leer "Glory and Gore" que es un fics Loki/Sigyn, que espero que les entusiasme tanto como Inevitable, aunque no aparezca Darcy aún, porque en el universo de ese fics aparecerá en determinado momento (ejem, ahí lo dejo...) En fin, lo importante es que no estoy muy segura si mañana lo podré actualizar, por cosas de la universidad, pero si no, desde la semana que sigue, serán actualizaciones semanales como acostumbro.

Besos y espero sus comentarios ansiosamente.

Triana C