"¿Qué es lo que vez en el espejo? Yo he dejado de verme, la última vez no encontré luz en mi mirada, no había verdad en mi sonrisa, ni razón en mi semblante..."
Hace ya una semana que estábamos en casa de Seth, este se había encargado de guiarnos por los sitios más populares de Miami corriendo de un lugar a otro y yendo de tienda en tienda debido a Alice. Aunque debía admitir que me alegraba poder darle un giro a mi guardarropas y así culminar efectivamente con mi cambio de look.
Ahora nos encontrábamos a pocas horas del cumpleaños de Rosalie, quien no dejaba de cantarlo a los cuatro vientos y de lanzarle indirectas a Emmet para que le diera el regalo perfecto de cumpleaños. Él no paraba de observarme con una cara de consternación a lo cual no podía responder con algo mas que risas. Para hacer feliz a Rosalie tendría que esforzarse un poco y Emmet no parecía exactamente el chico más romántico del planeta. Mi amiga detrás de toda esa pantalla de vanidad y tenacidad, era un corazón de puro algodón de azúcar, se derretía con los detalles dulces, románticos, podría decir que hasta antaños, no recuerdo la última vez que un chico fuera tan empalagoso como ella soñaba.
-Oh vamos Issie, no seas aguafiestas, será divertido- Rosalie me observaba con esa expresión de perrito degollado que tanto odiaba, era imposible decirle que no cuando me hacia eso.
-Rose, cumplirás 27 años, no 15. Me parece un poco infantil que quieras celebrar en Disney World, además estamos muy lejos. ¿No prefieres la barbacoa?- su rostro y la mirada con la cual me apuñalaba hablaba mas que mil palabras.
-De repente Rosalie tiene razón Bella- salio a defender Alice envuelta en una toalla mientras que con la otra secaba su negra cabellera- el hecho de, no implica que. Será divertido sacarnos a todos un trozo de infancia.
Gire mis ojos en blanco, podían decirme aguafiestas y todo lo que quisieran pero la última vez que pise Disney World termine vomitando hasta la bilis luego de haber bajado de un torpe juego de atracción al cual Rosalie me obligo a subir, Seth no paro de reírse de mi en mucho tiempo, sobre todo al ver las fotos días después. Recuerdo que aquella vez Jake había preferido quedarse en casa de mi hermano, arreglando algunos documentos que tenia que pasar por fax esa misma noche.
-Muy bien, vamos a Disney- decidí, puesto que no quería quedarme en casa como una tonta y pensar en que eso hubiera hecho mi ex novio.
Las chicas hicieron unos cuantos vítores antes de que Rosalie saliera como loca de la habitación para avisar a los chicos del nuevo plan. Mañana a primera hora saldríamos a Orlando. Dios me ayudara y cuidara mi delicado estomago.
Esta vez decidí ir en el mismo auto que mi amiga y Alice, mientras que los chicos iban en el auto de Seth. Había despertado a Rosalie con un gran pastel de chocolate con el cual Edward me había ayudado, se veía que quería tomar el mando de vez en cuando pero lo convencí de que sabia lo que hacia y luego termino relamiéndose los labios cuando hubimos cantado el primer cumpleaños del día. Mi regalo para Rosalie fue una cadena de oro, de la cual colgaba un dije en cristales, de Minnie, me pareció que estaba acorde con la ocasión. Además, le combinaba muy bien con el atuendo de hoy, llevaba un short negro junto con una blusa roja de lunares blancos, termino el atuendo con unas zapatillas amarillas y unas orejitas de ratoncita.
-Muy temática- comente en cuanto la vi bajar por las escaleras antes de salir de la casa.
La música de Maroon 5 llenaba por completo el ambiente del auto, cantábamos a todo pulmón con la capota abierta. Podía sentirme 10 años mas joven, dejando que la brisa chocara con mi rostro en el convertible de Rosalie. Recordé aquella chica casi flacucha con el cabello castaño oscuro hasta la cintura, cuando no colocaba ni una gota de maquillaje en mi rostro y vestía normalmente un par de jeans y una camiseta a cuadros. Yo en mis peores y mejores momentos.
Rosalie en cambio siempre sobresalió de entre nosotras, con sus cortos short de mezclilla y sus franelas siempre a la moda, pocas veces hacia algo con su cabello, pero se veía hermoso así, dorado y desordenado. Tan solo se colocaba un poco de rimel y algo de brillo sobre los labios y ya estaba lista para conquistar al mundo. No necesitaba mas que su escultural cuerpo y sus ojos azules para encantar a cuanto hombre se le antojara, sin embargo, hasta que hubo cumplido los 18 años y Royce se fue a Europa, nunca tuvo ojos para nadie mas.
Podía decirse a simple vista que éramos tan distintas…ella el sol y yo tan solo las nubes grises a su alrededor. O al menos era así, a mis 26 años creo que por fin el tiempo me agracio un poco y Dios se apiado de mí, dejando que si por lo menos no era tan hermosa como Rosalie, al menos no tuviera nada que envidiarle.
-Miren- grito Alice por sobre el sonido de la música, ahora Ellie Goulding. Lleve mi atención a donde indicaba su dedo y observe un castillo que se alzaba sobre lo demás, el castillo de los sueños, donde el mundo se detiene, donde todo puede hacerse realidad.
No había terminado de sacar la llave del suiche cuando Rosalie ya hubo saltado fuera del auto entusiasmada por comenzar el recorrido. Edward, Emmet y Seth bajaron del auto un poco menos entusiasmados, creo que en realidad nadie estaba tan animado como Rosalie.
-Rose…-le llamo Emmet, mantenía las manos dentro de los bolsillos del pantalón y me observaba de refilón cada tanto. Cuando mi amiga hubo llegado hasta él le pidió que le acompañara y entonces se adelantaron unos pasos más allá. Me quede un instante sin saber muy bien que hacer- sigan sin nosotros…les llamaremos- nos indico Emmet.
-¿Qué se trae entre manos?- le pregunte a Edward sin más, apresurando el paso para ir a la par que él.
-No lo se…ha estado extraño desde ayer en la noche, intente averiguar que le sucede y no quiso decirme.
Mire tras de mi por donde Rosalie y Emmet se habían marchado y me sentí preocupada de repente. Memorice lo que le había dicho a Rosalie en mi departamento y me sentí culpable de un momento a otro, Emmet no seria capaz de terminar con ella el día de su cumpleaños ¿o si?
-¿Crees que sea algo malo?- cuestione a Edward sin tener realmente ganas de que me contestara.
-Tienes la cara crispada Bella, tranquila…todo estará bien.
-Oh vamos no me vengas con ello.- me queje, sin saber muy bien que pensar.
-¡Oigan chicos!- Seth se coloco al lado de nosotros con Alice siguiéndonos los pasos.- ¿les parece si nos pasamos a desayunar mientras esperamos a los demás?
Mi estomago se retorció respondiendo por mi, note como la sangre subía a mis mejillas por la vergüenza.
Comí distraída mirando el reloj cada 5 minutos, se me hacia una eternidad esperando a que Rose o Emmet aparecieran, o al menos llamaran. Tal vez me estaba haciendo demasiadas ideas, seguramente estaba todo bien y no era mas que una tonta pesimista. Me preocupe en convencerme de ello y dejar que el nudo en la garganta desapareciera y me dejara alimentarme en paz. Un rato mas tarde ya estábamos saliendo del establecimiento donde nos metimos a desayunar y Rose y Emmet nada que daban señales de vida.
-No te preocupes Bells, si fuera algo malo ya nos habríamos enterado- intento tranquilizarme Alice.
Como era posible que Alice, su hermana y confidente, tampoco supiera que se traía entre planes Emmet, era una tontería por completo, o alguien me estaba mintiendo y sabían más de lo que decían, o Emmet se había asegurado de guardarse muy bien el secreto.
-¿Bueno y entonces que hacemos sin la cumpleañera?- indago mi hermano observando mas allá de la gente frente a nosotros.
No sabia que responder, no me apetecía mucho volver a visitar Disney y mucho menos sin la testaruda que me había obligado a venir. Busque mi teléfono con rapidez en la cartera en cuanto lo sentí vibrar, estaba actuando con demasiado drama, pero realmente no estaba de ánimo para intrigas. Deslice el dedo por la pantalla abriendo el whatsapp que Rose me había enviado.
"-Tienen el día libre…nos vemos en la noche. Los quiero.
-Estoy bien bella despreocúpate- agrego después sin dejarme escribir alguna silaba antes de desaparecer el "en línea" bajo su nombre"
Okey…seguía sin entender mucho. Pero si Rosalie dice que esta bien, entonces tenía que creerle. Levante la mirada del teléfono y mire a los demás aun consternada, alterne mi vista de ellos a la entrada del parque y de nuevo a ellos.
-Rosalie dice que nos vemos en la noche, creo que se fueron.-explique.
Una de las cejas de Alice se elevo por sobre la otra, confundida también.
-¿Entonces no entraremos?- pregunto de nuevo Seth, lo único que le importaba era saber cual era el plan.
Después de someterlo a votación termine siendo arrastrada al parque de todos modos, iniciamos por Magic Kingdom…vaya que no era divertido.
-Vamos Bella, si estuviéramos en ese tonto parque de Harry Potter no tendrías esa cara.
Mire a mi hermano como si de mis ojos emergieran llamas, vaya que había tocado un punto débil. No importaba hace cuanto que no leía uno de mis libros favoritos pero no tenia derecho a meterse con ellos.
-Bien, bien…lo siento. Solo diviértete un poco ¿vale?
-Esto es absurdo, lo de las princesas y blah blah blah. ¿Por qué siempre tiene que haber un príncipe para que sean felices para siempre? Es una tontería, en la vida real somos más autosuficientes de lo que ellas le pintan a las niñas.
-Santo cielos, no dejare ni a mis hijas ni a mis sobrinas a tu merced Isabella Swan, les romperás las ilusiones en pañales.
-Solo serán realistas e independientes.
-Soñar no hace daño- añadió Edward, se detuvo un momento frente a un puesto de globos, dando al vendedor un par de billetes en cambio de dos de ellos, entrego a Alice uno de Minnie ganándose un beso en la mejilla de su parte- para ti- dijo ofreciéndome aquella inmensa cabeza de Mickey rellena de confeti de colores.
Acepte con una pequeña sonrisa en el rostro, tenia que admitir que era un agradable detalle, aunque ahora si que parecía una chiquilla.
-Lo vez Bella, hasta tu tienes una pequeña en el interior- dijo Alice enrollando su brazo en el mío- vamos, diviértete que la vida es una sola.
-Ustedes dos parecen haber sido criados por Blancanieves o algo así, de un momento a otro los veré cantando entre pájaros- señale refiriéndome a Alice y Edward.
Después de unas tantas horas por fin habían logrado que me sintiera en ambiente, mi cabeza adornada por un cintillo de orejitas de ratón iba apoyada en el hombro de Seth mientras mirábamos hacia los lados los animales al pasar. Animal Kingdom era por más mi parte favorita de Disney World, al menos ellos si eran reales y no exactamente como ir a un zoológico donde estaban encerrados tras aquellas grises y feas rejas. Aquí era por poco como estar en un safari, algo que me agradaba bastante.
Estaba por anochecer y nuestra última parada luego de haber apreciado el desfile por las calles del parque fue una tienda de peluches, decenas de ellos por doquier. El que quisieras e imaginaras, de inmediato me enamore de una peluche de Mérida, son aquel abundante cabello rojo y grandes ojos azules, era preciosa. Seth termino pagando por ella obsequiándomela como un padre a su hija cuando esta se enamora de un juguete.
A la final salí comprando un par más, uno de Dori y otro de Boo, la pequeña de Monster Inc. Caminaba satisfecha con mi trío de peluches, cuando se trataba de esas cosas peluditas no tenia ningún problema en dejar salir mi niña interior.
Seth tomaba mi mano mientras conducía de nuevo hacia Miami, Alice iba atrás acostada con su cabeza sobre el regazo de Edward, vaya que estábamos exhaustos, había sido un día largo pero al final de todo divertido, esta vez me negué rotundamente a subir a cualquier juego de atracción, con lo cual Ed estuvo de acuerdo puesto que la mayoría involucraba altura y no era algo que le hiciera mucha gracia.
Sentía el suelo moverse bajo mi cuerpo y no fue hasta que abrí los ojos que me di cuenta de que Seth me llevaba entre brazos en el porche de su casa. Debimos de haber llegado en algún momento que me quede dormida.
-Bájame Seth, esta bien- le pedí aun medio soñolienta.
-Shhh, duerme tranquila mi Mosa- susurro mientras Alice buscaba la llave bajo la alfombra.
Cerré los ojos, lo cual no sirvió de nada cuando hubimos cruzado el umbral pues el grito de Rosalie me saco de inmediato de mi sueño.
-¡SORPRESA!- esta vez si abrí los ojos de par en par, observando los globos a nuestro alrededor y por sobre la madera del piso. Rosalie nos observaba risueña y corrió hacia mi como enloquecida.- ¡Bella me caso!
La observe con el rostro ceniciento aun sobre los brazos de Seth que también sorprendido no dio ni señales de que me soltaría, Alice chillo como chiquilla y se lanzo sobre Rose envolviéndola con sus níveos brazos. Emmet salía de la cocina con una botella de champaña entre sus manos la cual abrió lanzando el corcho por el aire. Carraspee un poco mirando a mi hermano quien al percatarse de que aun no reaccionaba me dejo de nuevo en el suelo.
-Issie di algo- pidió Rosalie poniendo su atención de nuevo en mi. ¿Qué se supone que dijera?...hasta donde tenia conocimiento, había pasado en mi estado de zombie uno meses. Podría estar casi segura que durante ese tiempo estuvo saliendo Rosalie con Emmet, hasta decidí concederle un tiempo mas y agregarle 2 meses por el tiempo que había descuidado nuestra amistad tratando de levantar mi relación con Jacob, quizás en ese tiempo o ella no me contaba muchas cosas o yo no le prestaba atención a unas otras.
Pero aun así, ni en mis 3 años de noviazgo había estado segura de si quería compartir el resto de mi vida con Jacob y mi amiga a solo 6 meses de relación como mucho ¿decidía entregarle su mano a Emmet?...No es que sonara muy sensato.
-Vaya que es una sorpresa de cumpleaños- exprese pensando que eran las palabras perfectas para resumir el torbellino de pensamientos en mi mente.
Rosalie me abrazo fuertemente interpretando mi respuesta como unas felicitaciones, no pude mas que devolverle el abrazo aun vacilante. Me escabullí al porche una vez que Alice pronuncio el brindis de celebración, la cabeza me daba vueltas y la bilis amenazaba por subir de nuevo por mi tracto digestivo. Me apoye en las barandillas en cuanto sentí las piernas flojas y demasiado sudor en mi frente.
¡¿Qué demonios le pasaba al mundo?! Le pregunte al suelo de madera puesto que no tenía fuerzas para alzar mí vista hacia la luna. Rosalie jamás había sido insensata, no a este nivel, la única explicación que tenia para lo sucedido es que realmente se amaban, que Emmet en serio sentía que era ella lo que tanto había estado esperando y que Rosalie había encontrado el hombre ideal para compartir su vida y sus sueños, pero ¿Cómo? ¿Cómo podían saberlo si apenas se conocían? ¿Y si un día se despertaban en la misma cama preguntándose que demonios habían hecho? ¿Y si de pronto las diferencias fueran tantas que su felicidad se teñiría de gris? ¿Qué pasaría si Emmet un día se diera cuenta de que se había equivocado, que no amaba más a Rosalie? ¿Y si llegaba a sentir esa sortija roja en su anular como un par de esposas?
Salí del porche porque no podía soportar las risas dentro de la casa, la voz de Rosalie contando como Emmet le había hecho la maravillosa petición. No podía soportarlo, no aguantaba el zumbido en mis oídos. Camine tan rápido como pude sobre la arena paralelo al mar, alejándome de las olas en la orilla y perdiendo poco a poco de vista la casa, la brisa chocaba contra mi rostro y saboree la sal de una lagrima en cuanto se sumergió en mi boca. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué me parecía tan inaudita la felicidad de mi mejor amiga? ¿Por qué no podía estar feliz por ella?
Después de todo tenia derecho a equivocarse, tenia derecho a enloquecer un poco y hacer tonterías por amor…pero casarse… ¿?
Me deje caer sobre la arena en cuanto mis piernas estuvieron demasiado cansadas para seguir andando y mi vista se vio nublada por el mar de lagrimas que salían de mis ojos. Los espasmos no me dejaban respirar bien, escuche como los sollozos salían descontroladamente de mí y me abrace a mis piernas como lo había hecho ya tantas veces.
Me importaba un comino el mar frente a mí, no me inspiraba nada de paz, era demasiado gigantesco, demasiado oscuro y lúgubre. Esta noche no era hermosa su inmensidad, más bien agobiante, molesta. Lo observe con odio, odio por él, por la brisa que se estampaba contra mi, por el olor a sal que desprendía, odio por la vida, por el mundo, por el amor, por las ilusiones, odio por los sueños rotos, odio porque hace un año todo tenia sentido, todo estaba en su lugar, pero hoy estaba demasiado lejos de aquello, hoy todo estaba fuera de control.
Sentí odio, porque aquello que Rosalie tanto celebraba a mi me fue arrebatado, porque no era justo, no era justo que ella consiguiera ser feliz en tan poco tiempo y yo después de tanto tiempo seguía cayéndome a trompicones de un escalón a otro. Sentí odio por mi misma, por ser tan egoísta y ególatra, porque en vez de dar la vuelta y fingir que estaba feliz por mi mejor amiga solo era capaz de autocompadecerme, de dejarme sentir este sentimiento tan arrogante y vanidoso. Me aborrecía, me daba asco por completo, me apenaba mi reacción y aun así no podía detener mis lagrimas, no podía dejar de sentirme traicionada, confundida, engañada.
Ella el sol y yo tan solo las nubes grises a su alrededor... al menos no tenia nada que envidiarle.
No tenía nada que envidiarle a Rosalie. De eso necesitaba convencerme.
Hola hola! Un capitulo dedicado a la imperfección. Así tal cual, la vida no es mas que una lucha entre lo que debemos hacer y lo que queremos. Nos empeñamos en colocar todo en tonos grises cuando en lo mas profundo de nosotros están la emociones desnudas, unas negras y otras blancas, sin mas. A veces se caen las mascaras, a veces se liberan los demonios dentro de nosotros.
Que piensan ¿comprenderían a Bella en su lugar?
Les dejo esa pregunta, como siempre, gracias por leer esta historia y por los favoritos. No hay mensaje mas hermoso en el correo que un aviso de favorito, seguidor o un review. Saber que les sigue agradando la historia, me alienta a seguir escribiendo. Un abrazo gigante, nos estamos leyendo ;)
