Nota: Holaaa... Hay alguien ahí? Espero que si... Bueno quería decirles que en este capítulo hay escenas no apta para menores... así que si eres uno no las leas. Otra cosa me gustaría saber que piensan de antedichas escenas ya que si bien esta historia las tenía ahora son un poco más descriptivas.

Los saludo

Capítulo 10 – El Camino de los Amantes

"El amor no está en la razón, el amor se encuentra en la sangre…la sangre que grita dentro de ustedes" (1)

-Te dije que no bebieras si no sabes- retó el hombre de pelos azabache a la pelirroja que se encontraba frente al inodoro- ¿te sientes bien?

Ginny miró a Harry con claras intenciones asesinas arqueando una ceja mientras se apoyaba contra la bañera. Su cara perlada de sudor y los ojos vidriosos no empeoraban el ya deteriorado aspecto general de la muchacha.

Mientras se incorporaba lenta y dolorosamente tomó nota mental de jamás volver a beber con el estómago vacío y suplicaba a Merlín que aquellos asquerosos vómitos hubiesen cesado. Colocó pasta dental en su cepillo y comenzó a limpiarse vigorosamente la boca.

-Vete al carajo Potter- contestó ella cuando hubo terminado la tarea de sacar de su boca aquel sabor amargo.

-Una niña no tiene ese vocabulario- meneó la cabeza en un gesto burlón- ¿Qué diría tu madre?

-Primero no soy una niña – se mojó un poco la cara – segundo mi madre me regañaría pero yo no la veo por aquí ¿y tú? y tercero… vete a la mierda.

Harry la siguió mirando detenidamente mientras Ginny tomaba un par de toallas del armario y le pasaba una a él. En ese instante ella notó que la camisa del muchacho, no solo seguía completamente abierta, sino que tenía en el pecho varios rastros de lápiz labial marcados. En ese momento ella no supo muy bien qué extraño ser se posesionó de ella pero una oleada de ira infinita tomo control de su cuerpo y vio todo rojo. Se acercó aun más a Harry, con la vista clavada en la evidente marca de labial y lo golpeó. Fuerte, muy fuerte en la mandíbula, a puño cerrado y se marchó a su habitación.

El morocho se quedó plantado en el medio del baño como si le hubiesen lanzado un petrificus totalus.

-Pero qué carajos... - susurró al tiempo que salía disparado hacia el mismo lugar por donde había desaparecido la muchacha.

-Ginny - Gritó al tiempo que la sujetaba de un brazo y la volteaba para poder verla. -¿Puedes decirme que coño ha sido eso?

-Eres un maldito hipócrita. - Le espetó ella al borde de las lágrimas.

-Ginny no… no te entiendo.

-Ah no, pues te jodes. Tú - le clavó un dedo en el pecho - Harry Dan o como quiera que sea tu nombre. Te vi con Parkinson y con una rubia en aquel lugar. Límpiate el labial barato cuando salgas con ellas quizás te salga una erupción. - Tomó aire para controlarse- Aunque pensándolo bien, no creo que te importe porque de seguro esas furcias te pegaron el herpes.

-Es trabajo y tú lo sabes- le contestó de mala manera.

-¿Si? Bueno entonces si es trabajo le diré que si a las insistencias de Zabini- Harry se tensó y la pelirroja disfrutó aquello- Después de todo es trabajo.

-Óyeme bien- el oji verde se acercó a ella amenazante, Ginny no cedió ni medio milímetro- Como llegue a enterarme…

-¿Qué harás? –ella se aproximó más a él- Te recuerdo que no soy nada tuyo Potter.

Harry la tomó por los brazos deseó besarla y hacerle saber que ella era solamente suya y de nadie más. También sintió un terrible acceso de furia y por precaución la apartó. Ginny vio como aquellos ojos verdes irradiaban pasión y furia al mismo tiempo, sintió miedo pero ella no cedería. Soltó el aire, que no sabía que estaba reteniendo, cuando Harry la liberó.

-Tú no puedes acostarte con Zabini- contestó por fin Harry con los dientes apretados- No está bien.

-Por qué no está bien. - preguntó ella.

-POR QUE ERES MÍA CON UN DEMONIO. - gritó al tiempo que la apretaba contra la pared y la besaba con toda la furia y el amor que sentía por ella.

-Suéltame- gruño ella al tiempo que lo empujaba y trataba de huir a su habitación, cosa bastante difícil porque Harry la tenía bien sujeta - Déjame ir.

-No se acabó esto de estar huyendo - dijo él mientras intentaba que ella se quedara quieta- Basta mujer, quédate quieta un segundo.

-¿Qué se acabo lo de huir dices? - se quedó quieta - Tú eres el que se la pasa huyendo de esto, eres un maldito cobarde que no es capaz de afrontar sus sentimientos - Él la soltó.

-Ginevra- articuló el – No vallas por ese lado.

- No, tú dejame en paz. Escúchame bien, me cansé todo esto - hizo un gesto con las manos señalándolos - De esta cosa que tenemos que no va para ningún lado.- el auto control se fue a saber dónde y las lágrimas anegaron los ojos de Ginny. Pero se mantuvo firme frente a Harry y mientras le clavaba el dedo índice en el pecho volvió al ataque.- Me cansé, me voy de aquí, si Kingsley quiere despedirme bien por él.

-Ginevra detente- ordenó él tomándola bruscamente del brazo.

-¿O qué?- repuso ella llorando- ¿Qué vas a hacerme? No puedes lastimarme más de lo que ya lo has hecho. Recuerdas que prometiste volver, yo te esperé cuatro malditos años y te sigo esperando porque para mi desgracia tú eres único. Eres una maldición, una especie de estigma que aparece en mi vida cada vez que intento ser feliz.

- Recuerdas Harry- siguió ella- cuando luego del hospital te hospedaste en la Madriguera. Me veías detrás de ti como aquella chiquilla de once años observándote a donde ibas. Tú me ignorabas y cada vez que me acercaba por lo menos a tres metros tú te desaparecías. ¿Cómo te crees que me sentí?- Ginny comenzó a golpear el pecho de Harry con sus puños- Te contesto muy mal, luego me fui a Hogwarts tú te presentaste para los ÉXTASIS a mediados de año y le sonreías como un tarado a tus fans y a mí ni un hola.

Y justo cuando me había resignado a seguir adelante, dedicarme a mi trabajo e intentar conformarme con algún buen chico ¿Qué sucede? Apareces tú de nuevo. Maldigo mi suerte y te maldigo a ti Potter por no dejarme vivir en paz, porque tu mera presencia es peor que una tortura.

-¿Crees que es fácil esto para mí? - Preguntó Harry - Verte, estar contigo todos los días y no poder siquiera tocarte. Para mí también es una tortura esto.

-Bien, entonces vete - espetó ella - Desaparece de mi vida de una vez y para siempre. - Lo miró directamente a los ojos - Porque yo lo haré -Tomó una bocanada de aire y dijo - Desapareceré de tu vida para siempre. Ahora vete y déjame sola.

-No - dijo él con autoridad, apretándola contra la pared - Te lo dije se acabó esto de estar huyendo.

Y sin más la besó. Tomó su cara entre sus manos y profundizó más el beso al tiempo que la apretaba, nuevamente, contra la pared. Harry gimió cuando sintió las suaves curvas de Ginny oprimiéndose contra su cuerpo. La pelirroja se quedó completamente en blanco. Una parte de ella anhelaba aquel beso, y más después de lo que había pasado días atrás pero su parte más racional le decía que si se dejaba llevar las cosas no terminarían bien, por mucho que Harry dijera que ya no habría más marcha atrás.

- Mírame – le ordenó Harry – No voy a intentar detener lo nuestro nunca más – Ginny lo miró con ojos desorbitados – Eres mía Ginevra para siempre.

- No pares entonces – dijo Ginny volviéndolo a besar, su resistencia había llegado a su fin ya habría tiempo de preocuparse por las consecuencias.

Los besos se hicieron más y más profundos, la mano de Harry comenzó a descender desde su cuello hasta su pecho. Mientras las manos de Ginny recorrían todo el cuerpo del muchacho forcejeando frenéticamente con la camisa. Cuando logró quitarla la lanzó lejos y abrazó al muchacho posesivamente enterrando sus uñas en su espala haciendo que él emitiera un sutil gruñido.

Ginny sintió como Harry la tomaba de las caderas, tirando de ellas hacía arriba, ella entendió el mensaje y enroscó sus piernas alrededor de la cintura de él. Siguieron besándose mientras la pelirroja dejaba suaves mordiscos en el cuello del muchacho y él le desataba el pequeño top de cuero que ella estaba usando.

Llegados a esta situación Harry empezó a caminar hacia su habitación sin dejar de besarla un segundo. Allí de pie fueron despojándose de sus ropas entre manos temblorosas y besos apasionados.

Harry fue el primero en comenzar. Con suma delicadeza le quitó la pollera y las botas a Ginny que seguían empapadas mientras esta luchaba con el cinturón del pantalón. Cuando logró quitárselo ambos cayeron sobre la cama de él, solamente con la ropa interior.

Ginny acariciaba todo lo masculino de Harry su pecho, sus anchos hombros. Mientras él acariciaba con la punta de sus dedos la cintura de ella hasta llegar al broche del sujetador de la pelirroja. Cuando se deshizo de él se quedó estático un segundo para luego incorporarse sobre sus codos y todavía con Ginny bajo él susurró:

-Mierda, eres tan jodidamente preciosa.-Ella ante esta simple declaración se sonrojó y volvió a besarlo.

Él rompió el beso pero solo para descender por el cuello de la pelirroja, siguiendo un curioso camino de pecas que llegaba hasta sus pechos. Mientras Harry la besaba en esa parte de su anatomía, ella intentaba sacarle el boxer que el muchacho todavía tenía puesto. Cuando logró dejarlo completamente desnudo, ella tomó su virilidad y comenzó a acariciarlo, y el infierno se desató porque ya no habría vuelta atrás para ninguno de ellos.

Harry empezó a descender desde el pecho de Ginny dejando pequeños mordiscos hasta llegar a las bragas de ella. Por un segundo pensó el destrozar el delicado material de encaje que lo separaba de aquello que tanto ansiaba, pero había pasado tanto tiempo, demasiado, que quería tomárselo tranquilo. Tomó una bocanada de aire para calmarse y delicadamente bajo la prenda mientras besaba los muslos, las piernas e, incluso los pies de Ginny. Quería hacerla sentir adorada, porque él la adoraba y ya no iba a concebir la vida sin aquella mujer.

Cuando no dejó lugar en el cuerpo de la pelirroja sin besar, Harry contempló fascinado a aquella mujer que yacía bajo el reclamándole mediante gemidos que la hiciera suya, así que casi reverencialmente se introdujo en ella. Al principio fue dulce y pausado, luego cuando la urgencia aumentó sus embestidas se hicieron más fuertes. Sintió a Ginny estremecerse para luego soltar sonoro gemido al tiempo que le clavaba las uñas en la espalada. Harry redobló esfuerzos y así logró arrancarle un segundo grito de placer a la pelirroja, esta vez llegando ambos al clímax.

El muchacho se recostó de lado para poder observar completamente a aquella joven que intentaba en esos momentos recobrar la respiración. Los reproches comenzaron a invadir su mente como restos de un naufragio. Pero la inmensa felicidad que sentía sumado al cansancio, producto de todo lo acontecido ese día, no le dejaba fuerzas para prestarle atención alguna a aquella molesta vocecita que le recordaba que aquello había sido una completa estupidez. Estaba tan cansado de correr, de huir. Tomó a Ginny de la cintura y la acomodó en su pecho y mientras ella le acomodaba, en vano, los rebeldes mechones de su pelo cayeron en un profundo y apacible sueño.

Cuando abrió los ojos notó que todavía era de noche y enseguida reparó que aquella no era su cama. Lentamente y tratando de no hacer el menor ruido posible se levantó y tomó "su" bata, que tenía su perfume y le quedaba veinte centímetros más grande, también le quitó las pantuflas. Aunque su cuarto quedase en frente del de él se sentía más cómoda usando su ropa. Harry dormía plácidamente enredado en las sábanas de la cama abrazado a una de las almohadas. Había tanta paz en el rostro del muchacho que, por un segundo, Ginny creyó volver a ver a aquel chico tímido y dulce que había conocido en la estación King Cross.

Decidió ir al baño principal, en planta baja, para darse una ducha y no despertar a Harry. Tenía que poner en orden sus ideas y una ducha quizás la ayudara en su cometido. En su viaje fue recolectando la ropa mojada de distintos sectores de la casa y la dejó en un cesto al entrar al baño. Fue cuando se vio, ahí de pie frente al gran espejo no estaba ella. En su lugar había una mujer completamente desconocida. Sus labios estaban rojos e hinchados producto de los besos, el pelo estaba completamente revuelto y ella recordó como él en el fragor de la noche la había tomado del pelo. Se acercó un poco más y pudo ver pequeñas marcas de arañazos en el cuello, pechos y estómago, seguramente hechos por la barba de Harry cuando la besaba.

-Detente- se dijo con autoridad - Esa clase de pensamientos no ayudan.

Por lo que detuvo su auto contemplación y se metió a la ducha. Puso el agua bien caliente en un intento que esta borrara la confusión interior que sentía. Trató de pensar, de aclararse emocionalmente, pero cada vez que la esponja tocaba alguna de las partes de su cuerpo, que la noche anterior había dejado sensible, los recuerdos volvían en todo su esplendor. Frustrada por no poder poner sus pensamientos en orden, se aclaró el pelo y salió del agua.

Sin saber muy bien a donde ir optó por ir a comer un tentempié ligero, puesto que lo poco que había comido ya había desaparecido de su sistema. Al llegar a la cocina tomó de la alacena una rana de chocolate y mientras la mordisqueaba se puso a pensar, nuevamente, en cuan complicada se había vuelto su vida.

-En qué demonios te has metido Ginevra- murmuró para sí misma.

Pensó en Harry o más bien en que había hecho con Harry y se preguntó que había pasado ahí. Muchas ideas cruzaron su mente quizás se estaba volviendo loca producto de la batalla con Voldemort o el golpe en la cabeza cuando se cayó de la escoba de Charlie si había tenido consecuencias o simplemente lo que había pasado era lo normal entre dos personas que se amaban. En realidad ella lo amaba a él pero no tenía ni la más remota idea de lo que él sentía por ella.

Frustrada suspiró sonoramente y tomó otra rana. Sabía que si hubiese aceptado la proposición de Dean ahora no se vería envuelta en aquella compleja situación, tendría una apacible vida en una modesta casita, pero ella estaba enamorada como una completa estúpida de Harry "es demasiado peligroso que estemos juntos" Potter. Definitivamente todo hubiese sido infinitamente sencillo si se hubiese olvidado de Harry.

Con otro suspiro, este más bien de resignación, abandonó la tarea de hurgar en su mente, o sería en su alma, una respuesta coherente para lo que había sucedido hacía solo unas horas. Inmediatamente su pensamiento la llevó a Malfoy. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la muchacha que se abrazó a sí misma en un intento de que aquella sensación producida por un mal recuerdo pasase pronto. Justo en ese momento sintió como alguien la abrazaba por detrás. Asustada dio un respingo.

-Maldita sea Harry- murmuró llevándose una mano al pecho- ¿Acaso deseas matarme?

El simplemente se encogió de hombros y encendió un cigarrillo, aparentemente él también se había dado una ducha. Tenía el pelo revuelto y mojado y vestía solamente unos jeans con el cierre subido pero el botón desprendido, la vista de Ginny se demoró allí un segundo más de lo necesario y el auror lo notó.

-¿Te gusta lo que ves?- preguntó dándose aires y revolviéndose el pelo como lo hacía su padre, salpicando un poco de agua.

-Déjate de idioteces.- cortó en seco Ginny.

-¿En qué pensabas?

-Malfoy.

Aquella afirmación salió de los labios de Ginny sin que ella lo pensase un segundo, buscó alguna reacción en el rostro de Harry el cual permaneció impasible. Resignada giró el pomo de la puerta y salió al pequeño patio interno de la casa. La fresca brisa la hizo estremecer, aún así permaneció en donde estaba inspirando el delicioso aroma de la noche.

-Sabes que no fue tu culpa, ¿no?

-No lo sé Harry- se apoyó en una barandilla y fijó su vista en el horizonte, la tormenta se había desplazado a la campiña londinense- Después de todo yo maté a su padre.

-Pero no fue tu culpa- el moreno se acercó a ella y la abrazó por detrás colocando su pera en el hombro de la muchacha, quien se sorprendió ante el gesto- Intentabas salvarme.

-Yo ni siquiera lo pensé solo… solo… salió dije el primer hechizo que se me cruzó por la mente y no me di cuenta de lo que había hecho hasta que fue muy tarde.

Harry se quedó callado inmerso en sus pensamientos mirando hacia el horizonte mientras que con una mano trazaba patrones irregulares en el vientre de la chica.

-Harry – lo llamó Ginny dulcemente.

-Mmm

-¿Qué sucedió aquella vez?

El moreno suspiró sabía muy bien a lo que la muchacha se refería como también sabía que el momento de decirle la verdad, o por lo menos casi toda, había llegado. Con un movimiento de su varita secó uno de los sillones del jardín, se sentó acomodando a Ginny en sus piernas. La muchacha por su parte se recostó sobre el pecho de él y se dejó abrazar.

-Recuerdas lo que sucedió luego que Malfoy cayera- ella asintió en silencio- Bueno también recordarás que te pusiste a mi lado antes de que Voldemort nos cercara en aquel campo de Magia.

-A… algo. No recuerdo quienes estaban ahí.

-Eso no importa- mintió Harry- El punto es que Riddle y yo comenzamos a luchar pero como nuestras varitas no funcionaban correctamente a ti no se te ocurrió nada más brillante que hacer que ponerte a luchar con él- Harry apretó un poco más su abrazo- yo no lo podía creer pero eso me dio la posibilidad de lanzarle un Avda. El maldito no cayó inerte sino que causó una tremenda explosión. Cuando logre encontrarte estabas casi muerta y para colmo de males muchos mortífagos todavía rondaban por el lugar fue ahí cuando Snape apareció…

-¿Qué raro que no lo mataras?

-Fue lo primero que intenté pero el me dijo algo como –intentó imitar su voz- "Estúpido Potter si quieres que ella viva soy tu única posibilidad" y yo le contesté que si tu morías el te seguiría. Entonces te llevamos a Hogwarts en un trasladador y ahí Snape preparó unas pociones y te estabilizó. Luego te llevé a St Mungo y el resto ya lo sabes.

-Qué raro, Hermione me dijo…

-Ya sé lo que te dijo yo le pedí que si preguntabas te contestaran eso.- Ginny puso cara fea

-Lo siento pero nadie debía saber la verdad sobre Snape.

-Todo eso y yo sin saberlo. Cuantos secretos más me ocultas Potter- Harry se quedó completamente callado pero Ginny no notó el cambio y siguió hablando- Me encanta este lugar es tan tranquilo.

-Si me pasa lo mismo.

-Es curioso ya que…

-Si lo sé. Créeme pensaba venderla pero cuando la remodelé me di cuenta de que la casa me gustaba y que a Sirius le hubiese gustado que yo fuera feliz en ella.

-Cuando me enteré que la vendías se lo comenté a Dean para comprarla pero cuando fuimos a la inmobiliaria nos dijeron que habías cambiado de opinión.

-¿Y eso?

-Bueno… Dean y yo, bueno salimos un tiempo y me propuso convivir.

-¿Están juntos?

-Para el sí.

Harry se tensó- Te lo pregunto a ti.

-No me acuesto con Dean si es lo que me estas sugiriendo.

-Mejor así, no me gusta compartir.

-Harry no somos nada.

-Claro que sí- le contestó mientras la besaba en el cuello y comenzaba a deshacer el nudo de su bata.

-Harry detente, esto no está bien- el moreno paró en seco.

-¿No lo deseas? ¿no lo quieres? - le preguntó mirándola directamente a los ojos.

-Una vez alguien me dijo que lo que quería y lo que era correcto eran dos cosas distintas.

-Ese alguien era un completo idiota.

-Eso significa…

-Que te quiero en mi vida Ginny, si tú me aceptas, claro.

-Oh Harry- lo besó.

-Pero…

-Pero que…- Ginny puso cara de molesta ya que con él siempre había un pero.

-Pero no creo que sea conveniente que el mundo se entere de lo nuestro- la pelirroja puso cara fea y amago a levantarse, Harry la retuvo- No me malinterpretes pero sería muy peligroso para ti. Se avecina una tercera guerra y ya estas bastante expuesta como para ponerte más luz encima. ¿Lo entiendes? - preguntó mientras depositaba suaves besos por su mandíbula bajando hacia el cuello.

-Harry yo…

-Shh, por favor solo quiero que seamos nosotros dos, sin nadie más en el medio, por favor dime que sí. – Comenzó a depositarle suaves besos por todo el rostro.

- No estás jugando limpio Harry – Susurró ella contra sus labios – Sabes lo que sufrí estos años… no sé si pueda pasar por eso de nuevo…

- Ginny, lo siento - los ojos de Ginny se abrieron por la sorpresa y Harry comenzó a acariciar su mandíbula con las puntas de sus dedos, dejando que su mano vagase hasta su pelo mojado, enroscándolo en un puño para atraerla hacia él. Su cuerpo se inclinó el suyo y Harry gruñó en cuanto sintió sus pezones duros acariciarle el pecho.

Harry movió su mano libre hasta el cuello de su bata y comenzó a bajarla por su hombro y por su brazo, besando cada parte del cuerpo de la pelirroja que quedaba descubierta.

-No sé si puedo hacer esto Harry – murmuró mientras cerraba los ojos y suspiraba.

- Se lo que quiero – dijo Harry mientras le tomaba la mandíbula y la hacía mirarlo a los ojos. - Te necesito, te deseo… pero no sé cómo hacerlo de manera correcta; tenerte y hacer las cosas bien sin lastimarte de nuevo en el camino. Dime cómo lo hago para estar contigo y hacerlo bien, Gin.

-No lo sé – susurró ella - Pero también quiero lo mismo…

Harry sabía lo que la pelirroja sentía hacia él, pero volver a escucharlo quitó un peso de encima de su alma. Volvió a besarla suave y sensualmente mientras le acariciaba un pezón.

- Te deseo Harry – suspiró ella mientras forcejeaba para quitarle el pantalón.

- Ya soy tuyo – Con la mano enroscada todavía en su pelo la atrajo hacia él y la besó lenta y profundamente, explorando su boca, deleitándose en su sabor. Solo cuando tuvo que tomar aire se separó de ella, apoyo su frente con la suya y la miró directamente a los ojos – Soy tuyo desde el verano en la Madriguera en el que nos la pasamos jugando quidditch.

Ginny presionó su boca contra la de Harry, bruscamente. Él se recostó en el respaldo ligeramente inclinado y ella se acomodó a horcajadas suyo quitándole los pantalones. Empezó a besarlo por su mandibula descendiendo por su pecho mientras lo arañaba suavemente. Harry no pudo suprimir un gemido.

- Ginny – susurro con la voz enronquecida de deseo – No voy a aguantar mucho más.

Ginny levantó su cuerpo sobre el y ambos gimieron cuando la penetró. Al principio fueron movimientos bruscos como si la necesidad conexión escapara al simple hecho de estar uno dentro del otro. En ese momento Harry entrelazó sus manos con las de ellas y se fundió en sus ojos, Ginny aceleró el ritmo.

- Cariño – gruño Harry – Te necesito.

Dicho esto soltó sus manos la agarró de la cara y le dio un beso que la consumió haciendo que ambos lleguen al clímax. Cuando sus respiraciones se calmaron Harry tomó la olvidada bata de la pelirroja y la cubrió con ella mientras acariciaba su pelo.

- Gin – susurró Harry temiendo romper el encanto.

- Mmmmm – murmuró una adormilada pelirroja.

- Vamos a la cama – dicho esto la tomó en brazos y la llevó a la habitación.