¡Hola queridos lectores! Aquí estamos de regreso con el décimo capítulo de este fanfic. Me alegro que esta vez no me tarde tanto en actualizar xD, pero la verdad andaba muy inspirada. Este capítulo es especial, ya que es la primera vez que escribo de Gray y Juvia. Espero que les guste, ya que me esmeré mucho para que les agrade esta linda parejita. También quisiera avisar que el próximo fin de semana, en mi país se va a realizar la 38ª Convención de Cómics y Juegos de Mesa en Monterrey, y lógico ahí vamos a estar. Ahora me iré de Sakura CC, me quedó precioso el cosplay *-*. Deséenme suerte.

Ahora sí, al fanfic.

Los personajes ni la historia me pertenecen, todos sus derechos a Hiro Mashima.

Capítulo No. 10: "Conexiones & Incertidumbre"

~Especial GrayxJuvia~

POV de Lucy

No tenía ni la más remota idea de donde estabas. No sabía si estabas bien, si no estabas pasando hambre, o frío. Yo quería encontrarte a salvo, ya que si no era así, no me lo perdonaría nunca. No me perdonaría el haberte dejado ir con ella. Sé que tuve que detenerte, que tuve que intentar que dieras la vuelta; pero no lo hice. Y no sabes lo mal que eso me hace sentir. Te amo Natsu, más que nunca.

Ya le habíamos dado mil vueltas al mismo maldito lugar. Y ni rastro de ti ni de Yunna…

Hacía tres días que salimos de Fairy Tail, y aún no llevábamos un solo avance. Aún lo recuerdo.

FLASH BACK

Corrí como nunca a mi casa. Debía partir en tu búsqueda de inmediato, no iba a dejar pasar un solo minuto más. Abrí de golpe la puerta, y subí estrepitosamente las escaleras. Saqué de mi armario una enorme maleta, esa misma de cuando fuimos a Lienzo. La abrí de un solo jalón. De enormes bultos, metía mi ropa, sin siquiera fijarme bien en ella. Me metí al baño, y saqué todo tipo de utensilios que a mi juicio serían de utilidad: Cepillo de dientes, un kit de primeros auxilios, toallas limpias y secas, toallas sanitarias, etc. Después, me fui a mis demás cajones. Tomé mis llaves de inmediato. Presentía fielmente que las utilizaría. Y buscando otras cosas, me encontré con una foto tuya y mía juntos. El vidrio, por supuesto, quebrado. La tomé entre mis manos, y la miré un momento. Quería encontrarte, no sabes cuanto quería encontrarte. Quería, para decirte que te amaba, que te extrañaba, que te quería. No sabes cuantas cosas quiero decirte. La besé. Y después la saqué del marco, para meterla en la maleta.

No perdí más tiempo. Bajé con dificultad por las escaleras, por lo pesado que estaba el bolso. Y por andar intentando de más, me tropecé, pero una mano amiga me sostuvo. Era Gray.

-¿Estás bien?- me preguntó, serio.

-Sí, gracias- contesté, sonriente.

Él me miró fijamente, aún sosteniendo mi cintura. Yo, también lo miré, pero bajé mi vista de inmediato. Yo presentía que esto a él le dolía, aunque no lo deseara en realidad. Yo no quería lastimarlo, no a él, mi mejor amigo. Decidida, tomé su rostro entre mis palmas, e hice que me viera directamente a los ojos. Se los admiré un rato, queriendo con mi silencio sus ganas de llorar se fueran. Quería consolarlo. Después, hablé…

-Yo lo siento mucho, Gray. Ahora que he sabido lo de Natsu, no puedo corresponderte. Yo te quiero mucho, no tienes idea de cuánto, pero así, de la forma en la que tú me quieres, no puedo hacer yo lo mismo. Perdóname por favor. Pero es a Natsu, a quién amo.

Y continúe tomándolo del rostro. Sus lágrimas, poco a poco, afloraron de sus párpados. Me rompió el alma verlo así. Como quería, que esto no hubiera pasado. Pero no podía hacer nada. Casi pude creer, que sostenía su roto corazón entre mis palmas, en vez de su rostro bañado en lágrimas. Quería reordenarlo, quería curarlo…pero no podía; no sintiendo esto. Bajé mi vista, triste. Sus sollozos, mudos, inundaron mis oídos. Lo miré, y contemplé aquélla faceta suya, tan escondida. Lloraba, lloraba sin cesar, y era por mi causa. Yo le hacía llorar. Besó ligeramente una de mis manos, para luego llevárselas al pecho. Sentía como la fuerza de sus puños, aprisionaban mis blancas manos. Su temblor no se iba. Gotas, cayeron como lluvia sobre mis dedos. Su mandíbula, dura. Sus ojos, escondidos en su cabello. Se sentía impotente, casi lo pude adivinar. Lo miré aún más preocupada. Pero él, me cayó con su mirada…

-No te preocupes Lucy. Yo lo entiendo. Es solo que, mi felicidad duró tan poco; que me hace sentir pésimo. Si tan solo pudiera, tener uno de tus besos, pero esta vez, con algo de amor- me decía, con sus ojos fijos sobre los míos. Un pequeño brillo los inundó, creado por su llanto. Yo comprendí lo que quiso decir, realmente lo comprendía. Y lo aceptaba. Él se lo merecía, después de todo. Alcé mi rostro hacía él, y lentamente, fui depositando mis labios sobre los suyos. Abrió su boca, apoderándose de la mía con sensualidad. Movía firmemente mis labios sobre los de él, explorándolos, friccionándolos. Su lengua, enrollada en la mía, danzando. Suspiré. Detuve el beso en seco, no quería seguir lastimándolo más. Junté mi frente con la de él. Y cerré mis ojos, con una sonrisa.

-Soy una estúpida como Joy- le susurré, recordando lo que me había dicho aquél día.

-Y yo un ciego como Mike- me contestó, sabiendo a que me refería.

-Pero…- siguió, volviendo a besarme- Me alegro de serlo. Porque me hace saber, que te amo de verdad.

Yo le sonreí. Muy en el fondo de mi corazón, le agradecía. Pero, mi destino no era con él, sino con Natsu, con mi Natsu. Volví a sonreír.

-Yo sé que la encontrarás muy pronto Gray. Y espero que ella te corresponda, y te sepa hacer feliz.

-Yo también lo espero Lucy.

Me separé de él. Con mirada decidida, partimos hacía la estación de tren, donde nos esperaba Myra-san. Iba acompañada de Juvia y Happy, ya que ellos también habían querido acompañarnos. Y así, partimos, en busca de Natsu…

FLASH BACK END

Abrí mis ojos. Miré el horizonte. Myra-san se me acercó por la espalda, tomando uno de mis hombros.

-¿Estás dormida?- me preguntó.

-No, no.

-Ahh.

Se sentó a mi lado. Ambas nos quedamos viendo hacia el crepúsculo. Después, Myra habló…

-Espero que podamos encontrarlo pronto- me dijo, serenamente sonriente, como siempre suele estar.

-Yo también, Myra.

Silencio.

-¿Lo extrañas?

Lo pensé un momento.

-Sí, lo extraño.

Ella suspiró.

-Espero que no creas que todo es tu culpa, porque no lo es. Y conociéndote, seguramente eso has pensado.

-No, no lo he hecho Myra-san.

-Bueno.

Happy se me acercó un poco.

-Natsu no era el mismo desde que conoció a Yunna. Yo lo presentía- me dijo, con sus enormes ojitos tristes. Yo le sonreí.

-No te preocupes Happy, no fue tuya tampoco- le dijo Myra-san, sonriéndole con dulzura. El pequeño gato azul sonrió con ternura. Yo suspiré. Volteé mis ojos de nuevo al cielo.

-Quiero encontrarlo, pronto.

-Lo sé Lucy.

-Y lo encontraremos- exclamó Gray, llegando por mi espalda. Intenté sonreír ante ese comentario, pero me salió tan falsa, que ni siquiera yo me la pude creer. Mis esperanzas se estaban apagando. Empezaba a sentir, que nunca te encontraría. Me llené de miedo, de desconfianza, de incertidumbre. Bajé el rostro. Apoyé fuertemente mis puños sobre mi falda, sin despegarles los ojos de encima. Rogué al cielo, poder encontrarte.

-.-

La tarde, de nuevo se nos fue en buscarte. Los últimos días han sido así, cortos, pero sin ningún resultado. Siempre que creemos saber en donde te encuentras, de nuevo nuestra pista se esfuma, se pierde. Es como si huyeras de nosotros. Hemos pasado ya casi todos los pueblos de Fiore, incluso las ciudades.

A veces me pregunto, si tú esperas que te encontremos, si tú confías en que lo haremos. De seguro, en el lugar donde te encuentres, estés inmovilizado. ¡Claro, conociéndote, si no es así, estarías armando jaleo por todos lados, y ya pronto hubiéramos escuchado hablar de ti en cada pueblo que visitamos! Pero no es así; entonces sospecho eso. Probablemente, Yunna te ha de tener encerrado. No quisiera ni imaginármelo. También, tú tal vez no sepas ni en donde te tienen. Pero si lo sabes, ¡házmelo saber! Que de inmediato me moveré a encontrarte. ¡Grita!¡Grita mi nombre!¡Qué mis oídos estarán siempre para escucharte, solo a tu voz! Sé que lo haré. En serio, de verdad, yo debo encontrarte.

Descansamos en un modesto motel, en el pueblo de Lyoukre*. Gray estaba conversando con el dueño del lugar, preguntando por ti. Pero, como siempre, la respuesta es negativa. Myra acomodaba las camas para que pudiéramos descansar mejor. Juvia y yo, estábamos en la terraza, admirando las estrellas de la noche. Yo suspiré. Ella volteó.

-Lucy.

-Dime, Juvia.

-No debes preocuparte, s-sé que todo e-estará bien.

Se le dificultó decirlo, lo sé. Ella lleva poco tiempo con nosotros, y es muy mala con las palabras, pero sé que me lo dijo sinceramente. Le sonreí, así como tú sueles hacerlo.

-Gracias, Juvia.

Ella sólo se sonrojó, y afirmó con la cabeza. Presentí, que tenía algo más que decirme. Para ser más concreta, algo que preguntarme. La vi bacilar, pero de nuevo me miró con determinación.

-¿C-Cómo fueron las cosas…con Natsu-kun?- sí, me lo preguntó, tal y como lo supuse. Pero, no supe que responder.

-¿A qué te refieres con "las cosas"?

Ella se sonrojó más.

-Quiero decir, las cosas como pareja entre ustedes dos.

-¡Ah! Comprendo.

Silencio.

-Bueno, yo lo quiero mucho, y trataba de hacer lo mejor que podía con la relación. Digo, por ejemplo, siempre trataba de verme linda para él, no era muy exigente ni quejosa. Y él por su parte, era muy dulce conmigo, me daba regalos y me sonreía siempre. Esos tiempos eran muy tiernos entre nosotros- le relaté, recordando las pocas veces que salimos, lo poco que disfrutamos, antes de que ella apareciera. Juvia me miraba con seriedad ésta vez.

-Y él, ¿era detallista contigo?

-Si, lo era. Era muy lindo con sus detalles.

-¿Te decía que te amaba?- lo preguntó con cierta ilusión, y una sonrisa pintada en su cara.

-Cada momento que pasábamos juntos. Nunca se le iba decirlo, y le gustaba recordármelo. Y después de que lo hacía, me besaba con pasión.

-¿Besaba bien?- con cierta pena lo preguntó, creyendo que era imprudente su cuestión.

-Como no tienes idea. Sus labios eran tan dulces y finos, y el sabía como hacerlo, como besarme.

-Entiendo.

-Pero, ¿por qué me preguntas eso Juvia?- quise saber, tantas dudas no eran por cualquier cosa. Aunque, yo ya lo sabía.

Sus mejillas, más rojas que el fuego. Volteó a la ventana, y divisó a Gray. Sus ojos mostraron un brillo especial. Yo sonreí por eso. Lo sabía. Me le acerqué para hablarle quedito.

-¿Es por Gray?- le susurré. Ella abrió mucho sus ojos, pero luego me miró y asintió enérgicamente, con timidez.

-Juvia, ¿te gusta Gray?- aún aunque lo sabía, no lo podía creer. Y aunque se lo dije a él, no estuve muy segura en su momento, pero ahora estaba completamente segura.

-S-S-Sí…

-Uhmm, ya veo.

Una mirada triste se asomó por sus ojos, bajándolos hasta el suelo. Yo sentí pena por ella.

-Pero Gray-sama no siente nada por Juvia…- de nuevo hablaba en tercera persona, así era cuando estaba triste o enojada, inclusive feliz. Pude ver como sus ojos se oscurecían, y agua se asomaba por ellos. Suspiré.

-No te rindas, Juvia. Yo sé, que él será capaz de quererte así como tú a él. Pero no debes perder las esperanzas. Gray es un buen chico.

-Pero es que, Gray-sama está enamorado de Lucy…

Ella ya lo sabía. Demonios, me sentí más mal. Sus pucheros lo hicieron. Suspiré de nuevo.

-Pero yo no lo quiero a él, Juvia. Ya le expliqué que a quién yo quiero es a Natsu, no a él. Y Gray lo entendió, lo aceptó. Además, bueno yo…le dije que a ti te gustaba- sí, metí la pata entera, pero no podía mentirle a mi amiga. Sus ojos, llenos de terror, se fijaron en mí.

-¡Cómo, pero porqué?

-Debía hacerlo, Juvia.

-Y él, ¿qué te dijo?- habló, como esperando una condena.

-Bueno él me dijo…que pensaba, que tú eras linda.

Sin poder creerlo, una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

-Pero que lo único que le molestaba, era que lo atosigaras todo el tiempo.

Toda la felicidad de antes, se esfumó de golpe. ¡Cielos, no debí haberle dicho eso! Pero era la verdad, y ella merecía saber la verdad.

-Y-Ya veo.

Suspiró. Yo me quedé atenta a lo que dijera.

-E-Es que yo, no sé como hacer que Gray-sama me note, que sepa que estoy ahí. Siempre ocupado con Natsu-kun o con alguien más, y nunca con Juvia- me dijo, con el ceño flojo, como alguien a punto de echarse a llorar amargamente. En ese momento, Myra-san nos llama, para que vayamos a cenar.

-Todo estará bien Juvia, ya lo verás- le dije, tratando de alentarla. Pero ella lo único que hizo fue suspirar.

Entré yo primero, y Juvia esperó unos minutos para hacerlo.

Los 5, incluyendo a Happy, tomamos lugar en el comedor. Todo estaba en silencio. Comíamos sin hablar, no teníamos nada que decirnos uno a otro. Juvia apenas comía, su rostro era de total decepción, y Myra-san lo notó.

-Juvia-chan, come un poco- le sugirió.

-N-No tengo mucha hambre, Myra-san.

-Pero, ¿por qué?

Ella no dijo nada. Juvia miró a Gray, quién comía como si no estuviera enterado de la conversación. Ella suspiró, y se puso de pie.

-Lo siento Myra-san, iré a descansar un poco- le dijo, educadamente. Myra no pudo más que aceptar, aunque se quedara preocupada por ella.

POV de Lucy END.

POV de Juvia

Todos se habían ido a dormir. Se les veía muy cansados. Yo también lo estaba, pero simplemente no podía dormir. La pequeña habitación había quedado a oscuras. Éramos Myra-san, Lucy y yo en una, y Gray-sama en otra aparte. Eso fue bueno, ya que estando aquí Gray-sama, simplemente no hubiera podido dormir con calma. Aunque, no pueda de todas formas.

Me quedé recostada en mi cama, sin ser capaz de cerrar los ojos. Los tenía puestos en el techo, como si fuera lo más interesante por ver, aunque realmente no veía nada. Además, yo siempre le he temido a la oscuridad. Pero bueno, eso no viene al caso.

Me senté en la cama, y de inmediato me paré. Salí al balcón, y me trepé al techo. Quería ver mejor el cielo nocturno. Subí con dificultad, pero logré llegar a la punta. Y me senté.

Levanté la vista al cielo, metida en mis pensamientos, sin darme cuenta de la persona que estaba detrás de mí, quién ya se había percatado de mi presencia. Pensaba y pensaba en Gray-sama, no podía alejarlo de mi mente. Como deseaba que me mirara con naturalidad, que yo no tuviera que hacer nada para que él volteara a verme. Quería que se preocupara por mí, quería que tuviera los mismos detalles que Natsu-kun tenía con Lucy. Quería que me quisiera, como yo lo quiero a él.

-Gray-sama…- suspiré su nombre, muy bajito. De repente, una voz se oye a mis espaldas.

-¿Ya te sientes mejor?- me preguntó él, era Gray-sama.

Mi corazón empezó a palpitar con furia, acelerando mi pulso, y dejándolo en mi garganta. Me sonrojé, pensando que por un momento el había escuchado mi susurro, pero creo que no fue así. Él, al no escuchar una contestación, se volvió hacía mí, y clavó esos azules ojos sobre mí. Yo no pude sostenerle la mirada, y la desvíe hacía cualquier otro lado. Asentí, con lentitud. Me sentí emocionada, ya que él se había dado cuenta de lo que había dicho en el comedor. Me había notado, aunque fuese un poco.

-¿Por qué no te acercas?

-¿Ehh?

-¿Me tienes miedo o qué?

Yo negué con rapidez. Me sonrojé enormemente por su comentario. Me acerqué muuuy lentamente, alejadísima de él. Ambos estábamos viendo las estrellas, desde la parte trasera del techo de la morada. Mis dedos no podían parar de moverse, al igual que mis mejillas no podían dejar de colorearse de rosado. Tenía miedo de incomodarle con mis estúpidos latidos, que cada vez se hacían más sonoros. Me llevé una mano al pecho. "Cálmate, por favor", le dije a mi corazón, tratando de que se callara de una vez. Desvié mis ojos a una de sus manos, que estaba bastante cerca de la mía. Estaba extendida sobre el techo. La observé, examiné cada rincón de ella. Era varonil, grande, y dura, como la de un hombre. Me sonrojé de nuevo, al pensar en Gray-sama de esa manera. "Claro, él es un chico, es lógico que tenga unas manos de ese tipo, ¿no?", me dije mentalmente, aturdida por mi ingenuidad. De nuevo, mis ojos sobre esa bendita mano. Miré un momento la mía, y la quise acercar a la de él, y tomársela. Lo hice con lentitud, sin hacer un solo ruido. Cuando mis dedos estaban por unirse con los de él, Gray-sama volteó de improviso, y yo alejé mi mano de inmediato.

-¿Por qué estás tan callada? Hace rato que te he mirado de reojo, y no paras de hacer caras extrañas y ponerte roja, ¿estás bien, no estás enferma?- me soltó todo eso, de golpe, sin dejarme almacenarlo si quiera. Yo me sorprendí. "Él me ha mirado a escondidas", fue lo único que pensé en ese momento. Él seguía mirándome, con una ceja levantada.

-Y ahí estamos de nuevo, no me dices nada.

Se acerca hacía mi. No puedo evitar ponerme rígida. Acerca su rostro al mío, y cierra los ojos. Yo, nerviosa y sorprendida, me alejo de él, completamente roja. Él pone cara de extrañeza.

-¿Qué sucede? Voy a tomarte la temperatura- me dijo, con la ceja levantada. Yo, avergonzada, y a la vez decepcionada, asiento de nuevo. Por un momento, pensé que él me…besaría. Me sonrojé.

"¡No seas estúpida! Gray-sama nunca lo haría…", pensé para mí misma, bajando la mirada, mientras que Gray-sama tenía su frente pegada a la mía. En eso, él abre sus ojos de golpe, y mira los míos. Yo ni siquiera parpadeo. Luego, los vuelvo a llevar al suelo. Él se aleja, con mirada preocupada...

-¿Estás bien?- se escuchó su voz preguntarme, sin dejar ir mis ojos. Yo los movía de un lado a otro, sin querer mirarlo. Empecé a sentir miedo, mucho miedo. Mis nervios no me ayudaron mucho, y me hicieron colorearme más y a tartamudear.

-E-E-Es q-q-ue-e, y-yo…G-Gray-s-sama…- le decía en pausas, casi a punto de llorar. Las lágrimas nublaron mi vista, y llenaron mis ojos. Mi labio temblaba más en ese momento que cuando tenía frío. Mis manos, pegadas a mi pecho, temblorosas. No podía decirle, sé que no podía; pero debía decírselo, era el momento. No quería guardarme esto para toda la vida, pero carecía del valor para hablarle de frente. Ahora sabía, que con Lucy nunca hubo nada, ni habrá; ya que ella rechazó a Gray-sama. Me sentía mal por él, ya que yo lo comprendía. Mis ojos seguían al suelo, mientras que las lágrimas luchaban por salírseme de ellos. Tenía tantas cosas que decirle en ese momento, pero mi voz no podía salir. El nudo enorme que tenía hecho tanto en la garganta como en el estómago, no la dejaban salir. Y mirar su rostro expectante a una explicación, me ponía mucho más nerviosa. Sí, esa mirada me lo decía todo. Me iba a rechazar, una vez me le haya declarado. No quería. Yo no quería que me rechazara. Y ahí estaba yo, una niña frágil y temblorosa como el agua, con las lágrimas que se le salían de los ojos, frente al hombre más perfecto del mundo, intentando declararle su amor. Qué estúpido suena, pero así era. Y las lágrimas, tras una ardua batalla contra mis ojos, por la victoria de mis mejillas, han salido ganadoras; y cayeron de golpe. No pude detenerlas. Una a una, caían por mis ojos, rodando por mis mejillas, moldeando mi barbilla, y precipitándose al suelo. El rojo carmesí de la vergüenza y la timidez se apoderó de mi cara. No podía ver su cara llena de preocupación, ya que el agua me lo impedía. Sollozos cada vez más sonoros, comenzaron a tronar desde mi pecho. No quería que él me viera así, frágil e incapaz de encararlo. Pero, sin embargo, seguía llorando. Cubrí mi rostro lleno de vergüenza y lágrimas con mis manos, tratando de esconderlo lo más que podía. Ahí estaba, declarándole mi amor, con mi silencio, con mis lágrimas, con mis sollozos. Él solo me miraba, preocupado se podía notar, aunque yo ni me daba cuenta de ello. Se acercó a mí, y apartó una mano de mi cara.

-Juvia, ¿Qué sucede, porqué lloras así?- preguntó, dejando relucir su creciente preocupación. Claro, si una de las tantas cosas que odiaba Gray-sama, era ver que una mujer llorara desconsoladamente frente a sus ojos. Por eso esa preocupación, pero sin nada de especial. Yo no podía decirle por mis sollozos que quebraban mi voz. Sin pensarlo, pegué mi rostro en su pecho, cubriéndolo. Mis palmas, hechas un suave puño, se colgaron de sus hombros. Él, sorprendido, rodeó mi espalda con sus brazos. En otra situación, probablemente me hubiese emocionado y sonrojado por eso, pero ahora no me quedaban fuerzas para eso. Gray-sama acariciaba con dulzura mi espalda, tratando de calmarme. Ya no lo soportaba más, quería amarlo con todas mis fuerzas, quería gritárselo con la más fuerte voz de la que era capaz. Decidida, y solo sostenida por mis esperanzas al final, me armé del extinto valor que me faltaba. Limpié mis lágrimas, de golpe. Lo miré a los ojos. Él, con una sonrisa nerviosa, me miró también.

-¿Ya estás mejor?- trató de sonar agradable, lográndolo.

-Sí, lo siento Gray-sama.

-Ya te dije que no me llames 'Gray-sama', solo 'Gray', ¿de acuerdo?- sí, ese sobrenombre le avergonzaba. Apreté mis manos en sus hombros, tratando que el valor no se me fuera ahora.

-G-Gray-s-sama…

-Uhmpj. ¿Qué sucede ahora?

-Juvia, quiere decirle algo…

Él no dijo nada después de eso. Yo seguía mirándolo, encontrando en su profundo iris azul, una paz indescriptible. Me acerqué a su oído, para que mi susurro solo lo escuchara él.

-Te amo con todo mi corazón…

Sus ojos, expandidos por aquélla revelación, de alguna forma inesperada. Yo solo, sin resistirme más a la cercanía, apreté mis labios con los suaves de él. Los abrí un poco, inexperta, siendo ese, mi primer beso de amor. Gray-sama no reaccionaba. Mis ojos, cerrados, los de él, abiertos por la impresión. Sostuve con una de mis manos, su nuca. Con la otra, rodeé ligeramente sus hombros. Mis mejillas ardían por la incómoda vergüenza que eso me hacía sentir. Yo estaba besando a Gray-sama. No recibía respuesta, y aunque eso me doliera un poco, de alguna forma no lo hacía del todo. Tal vez, era la emoción de mi primer beso con un chico del que estaba enamorada, lo que hacía el dolor casi impalpable. De pronto, la boca de Gray-sama se abrió bajo la mía. Abrí mis ojos de golpe, sorprendida, para encontrarme con unos juguetones de parte de él. Entonces, él los cerró, saboreando más mi boca. Sus manos, respondieron a las mías, y rodearon con firmeza mi cintura. Yo, llevada por la pasión, me apegué más a él. Quería sentir el tacto de sus labios, de sus manos, de su pecho. Quería sentir que tan cálido podía llegar a ser Gray-sama. De un acto de locura, estiré con mis manos de su cabello, al sentir su lengua jugar con la mía. Era algo que jamás había sentido. Un rico calorcito recorrer mi espina dorsal. Me di cuenta, de lo térmico que era Gray-sama. Pude sentir en su abrazo, un calor suave y lindo. Era genial sentirse así. Ahora comprendo como se sentía Lucy al besar a Natsu-kun. ¿Así de lindo ha de haber sentido también? Creo que mañana le preguntaré. De repente, me acordé por un momento de Lucy y MyraJane. ¡No, que pena! Me separé de golpe de Gray-sama, mirándolo aterrada. Él, aún aturdido, muy apenas recordaba como se llamaba. Aún me tenía entre sus brazos, y yo, con la pena más grande del mundo, me deshice de sus manos. Me puse de pie inmediato. Volteé para todos lados, queriendo notar si alguien nos había visto en esa…bueno, pues…situación. Mi corazón, palpitaba aterrado. Mi pecho, subía y bajaba con rapidez, por la respiración irregular que aquél beso me había creado. Fue un momento realmente cálido entre él y yo, algo que jamás se iba a repetir, como un sueño al despertar. Con miedo a dar más explicaciones, me bajé como pude del techo. Gray, recobrándose del beso, intentó detenerme.

-Espera Juvia, no te vayas…- susurró casi gritando. Él al igual que yo, temía que alguien se diese cuenta de nuestro "encuentro". Yo, justo antes de entrar por la puerta del balcón, un poco abochornada me volteé a verlo. Él, se había asomado lo suficientemente cerca. Su rostro y el mío, de nuevo peligrosamente cercanos. Mis mejillas coloreadas de rojo.

-B-Buenas n-noches, G-Gray-sama…- le dije con dificultad. No quería sonar descortés, pero fue lo único que me salió en ese momento. Volteé mi cara, para emprender camino dentro, pero su mano detuvo mi rostro por la barbilla. Lo giró hasta quedar de frente a él de nuevo, para luego besarme con la misma pasión que antes. De nuevo, el calor recorrió mi esqueleto completito. Yo tampoco quería terminar. Yo tampoco quería irme a dormir aún. Lo admito, yo tampoco quería dejar de besarlo. Acaricié con mi mano izquierda su mejilla derecha. Y él, tomaba con fuerte posesión, de mi rostro, y además con ardiente desesperación, de mis labios. Otra vez, fui yo quién terminó con el ósculo. Una última mirada de emoción, una sonrisa seductora y un "Buenas noches, Juvia", y me metí al cuarto.

No podía calmar a mi corazón, que brincos daba por lo que acababa de ocurrir. Ligeros suspiros se escapaban de mi boca. No me creía lo nerviosa que me podía poner Gray-sama. Y ahora con el sabor de sus labios reciente.

-Lo sabía, eran dulces- dije, en un susurro casi nulo. De pronto, las luces se encendieron de golpe. Yo, asustada, volteé al frente, y me encontré con una Myra-san y una Lucy con sonrisitas pervertidas y las manos en las caderas. Yo estuve a punto de decir algo, pero la voz de Lucy me detuvo…

-Lo hemos visto y escuchado TODO.

POV de Juvia END.

POV de Gray

Todavía no podía creerlo. Me recosté en la cama, boca abajo. Recordé cada momento del encuentro. Levanté la cara, y me llevé las yemas de los dedos a los labios. Su sabor aún seguía ahí. Sonreí.

-Nunca pensé que fuese a besar tan…bien.

Y creer que Juvia sentía (o siente) eso por mí. Entonces, Lucy tenía razón. Esta mujer está loquita por mí. Rio ligeramente.

-Y eso me emociona.

Me giré, para quedar de frente al techo. Comenzaba a sentir, cosas nuevas. Nunca antes, me hubiese importado si Juvia era o no linda, pero ahora, la veía hermosa. Se veía hermosa con esas mejillas coloreadas de vergüenza, con esos ojos pintados de timidez. Ella es hermosa, no lo niego ahora. Un cosquilleo de emoción se creaba en mi estómago. Mi "compañero" ya se había apaciguado. Eso era lo peor de ser hombre, que de inmediato nos ponemos en evidencia por culpa del compañero. Pero bueno, en fin. Sus labios, me acababa de dar cuenta que me volvían loco lentamente. Saborearlos, atraparlos entre los dientes, era algo sin palabras. Me sabían a dulce. Era su primer beso, lo pude notar. Pero, nunca creí que ella diera un paso tan grande como ese. Siempre la creí tímida, cohibida todo el tiempo. Claro, hostigosa ni se diga también. Pero, ella siempre estaba ahí, hostigándome quizá, pero estaba ahí. Tal vez, lo hacía para que la notara. Y nunca lo había hecho, hasta esta noche. De puro milagro me grabé su nombre porque era la novedad del gremio cuando entró, además de que en ese entonces Lucy estaba "Juvia esto, Juvia lo otro". Quién lo diría…

Suspiré. Estaba un poco cansado. Vi las luces prendidas en la habitación de las mujeres, pero eso fue lo último que vi, antes de quedarme dormido.

POV de Gray END.

POV de Lucy

-¡ES EN SERIO!- exclamé, tan alto como suelo hacerlo. Juvia solo bajó la cara avergonzada, y Myra me tapó la boca.

-Lucy, no queremos que el buen Gray se entere de nuestra interrogación privada a Juvia-chan…- me dijo Myra-san al oído. Yo asentí, dándole la razón.

-Y luego, dinos, ¿él correspondió el beso?- prosiguió MyraJane, experta en interrogaciones de índole amorosas, con las preguntas.

-A-Al principio se quedó como que congelado por la revelación, pero después…ehh…- divagó al último. No quería contarnos, lo sabía. Sus mejillas se volvieron mucho más rosadas.

-Ay ándale dinos- la animé a que nos contara.

-B-Bueno…é-él me besó también, de una forma…un tanto…fuerte- lo dijo con toda la vergüenza al por mayor. Pobrecita, tan vergonzosa que era y contándonos esto, con lujo de detalles y todo.

-¿Cómo, de lengua?- se apresuró Myra, sin ningún pelo en la lengua al preguntarlo. Juvia y yo nos sonrojamos al instante.

-S-Sí…- soltó al fin, con la cara que echaba humo de lo caliente que estaba. Yo desvié el rostro, también lleno de pena.

-¡Vaya, Juvia! Hoy has dado un gran paso mujer, ¡Ya era hora de que nuestro Gray se enterara que estabas que babeabas por él!- la animó, pero Juvia no se veía con una sola pizca de emoción. Pero lo que queríamos saber, era lo que vino después…

-Y entonces, ¿ya son novios?- pregunté yo, tratando de sonar amigable.

-B-Bueno…él n-no mencionó nada de eso, n-ni lo preguntó tampoco.

-Entonces, nos estás diciendo que aún no te lo pidió, aún después de besarte.

-S-Sí.

-¡Aay, son un par de tontos los dos!- la regañó Myra-san. Juvia solo bajó la cara, sintiéndose terriblemente culpable.

-¡Lo siento Myra-san, yo no tenía idea!- exclamó, aterrada se pudo ver.

-Mañana mismo deben tener los asuntos terminados señorita. Si para mañana ustedes no son novios aún, MyraJane se encargará de no lleguen a la tumba sin antes haber pisado el altar, ¿entendiste?- le dijo lo más macabra que Myra pudo ser, dejando a la pobre Juvia casi llorando del miedo.

-S-S-S-Síííí!- exclamó.

Yo solo negué lentamente con la cabeza, en señal de desaprobación. Mañana sería un largo día…

-.-

Y sí, como lo supieron, amaneció. Los rayos del Sol se colaron uno a uno por la ventana, iluminándonos la cara. Me estiré un momento antes de levantarme. Bostecé una última vez, para luego ponerme de pie y andar a la bañera. Me fijé que la cama de Juvia estaba vacía. Incluso MyraJane aún seguía dormida. Me deshice del pijama, y me metí al agua tibia. ¡Ahh, que bien se sentía!

POV de Lucy END.

POV de Juvia

-Entonces, luego se menean ligeramente hasta que queden bien fritos…- leía en voz alta, la receta de los huevos revueltos con frijoles y un poco de queso. O al menos así se veía en la fotografía del platillo. Hice exactamente lo que decía el libro, tratando de ser delicada para no estropear la comida. Luego, después de batearlos bien y echarles la suficiente sal, quedaron listos. Me limpié las manos con el delantal, y llevé la sartén a la mesa. Debía llamar a todos para desayunar. Cuando estuve por hacerlo, una voz a mis espaldas, me erizó cada vello de la piel.

-Huele delicioso…

Sí, era él. No podía ser nadie más. Esa voz era inconfundible. Me giré lentamente, llena de miedo, como en esas películas de terror, cuando sabes que el malo se encuentra detrás de ti. De nuevo sus ojos, se encontraron con los míos. Pude ver, que llevaba rato ahí donde se encontraba. Tragué saliva con dificultad.

-B-B-Buenos d-días, G-Gray-s-sama- otra vez el maldito tartamudeo.

-Buenos días, Juvia.

Él se acercó a mí, creo yo que para saludarme de beso, como hacía con todas sus compañeras al llegar al gremio. Algo que me hacía arder de celos. Su aliento, se estrellaba contra mis mejillas. Justo así, me di cuenta de lo alto que era. Yo apenas le llegaba a la mitad de la boca. Noté también, lo bien formados que estaban sus brazos. Sus facciones toscas y sombrías, dignas de un joven en pleno crecimiento. Sus ojos profundos y fuertes. Sus manos grandes y varoniles. En ese momento, estaba en paños menores como acostumbraba estar, fue que noté todo lo anterior. Era un hombre, con toda la extensión de la palabra. Me gustaba, me gustaba tanto. Su oscuro cabello azul, su sonrisa juguetona que adornaba su rostro. Su sello de Fairy Tail que adornaba sensualmente su pecho. Era tan sexy. Bajó lentamente su cabeza, para besar con la misma lentitud, mi mejilla. Su beso fue tan tierno. Duró segundos eternos pegado a mi pómulo, que a mi se me hicieron vidas completas. Se alejó, para verme a los ojos. Mis ojos no lo veían, sino a sus labios terriblemente antojables. De nuevo, sin temor a nada, se volvió a acercar a mí. Yo retrocedí un paso, temerosa, pero él aprisionó mis brazos con sus fuertes manos.

-No temas- me dijo, con suavidad. En eso, deslizó sus manos por mis brazos, para unirlos detrás, en mi espalda, formando una prisión. Yo temblaba, no podía evitarlos. Yo ya le había declarado mi amor, pero él no me había dado una respuesta aún. Y eso él lo estaba aprovechando. Como sabía que me volvía loca, hacía lo que hacía. No sé porqué razón, pero lo hacía. Sin embargo, yo no le reprochaba nada. Mientras me siguiera besando de esa manera, era más que suficiente. Fijó sus profundos zafiros en mis ojos, y de nuevo bajando su rostro, estaba a punto de besarme. Justo en ese instante, llega MyraJane y él de inmediato me suelta y se aleja.

-¿Qué estaban haciendo?- nos preguntó, con una ceja levantada. Tanto él y yo, teníamos el rostro lleno de vergüenza.

-Bueno yo…- traté de hablar, pero no tenía las palabras.

-Es que, ella tenía un pedazo de queso en una de sus pestañas, y yo trataba de quitárselo- mencionó Gray. Tanto Myra como yo, nos le quedamos viendo con cara de "Esa excusa ya nadie se la cree, Gray".

-Bien. ¡Vaya Juvia! Hiciste el desayuno tú sola- tomó un poco y lo probó- y te quedó delicioso. ¿Ya lo probaste Gray?

-No, estaba a punto de hacerlo.

-Bien, entonces sentémonos a desayunar. ¡Lucy, a desayunar!- llamó emocionada Myra.

-¡Ya voy!- exclamó Lucy, desde la bañera.

-Ok, mientras ayúdenme a acomodar la mesa- nos dijo, con esa sonrisa macabra que se le da tan bien. Nosotros solo nos estremecimos y asentimos enérgicamente. A veces, Myra-san podía dar mucho miedo. Ella enjuagaba los platos y cubiertos, Gray ponía el mantel y todo eso, y yo terminaba de preparar té. Mi pulso seguía ligeramente agitado. Decidí dejar los ojos fijos en la tetera, evitando así mirar los de él. Pero, soy débil, y no pude impedir voltear a verle. Él, sintiendo mis ojos, también levantá la vista. Me sonrió, con una pizca de seducción. Mi rostro se sonrojó exageradamente. ¡Cómo odiaba que él me pusiera de esta manera! Era bastante incómodo. En eso, la voz de MyraJane me saca de mis pensamientos…

-¡Juvia-chan, el té!- me dijo, secándose las manos y apagando la parrilla. Yo, asustada, solo pude hacerme para atrás.

-¡L-Lo siento M-Myra-san!- me disculpé, por mi bobada. Ella solo suspiró, y me sonrió con comprensión. Gray-sama sólo sonrió de medio lado.

En ese momento, arriba Lucy al comedor. Happy y ella son los primeros en sentarse, después Gray lo hace en silencio. Myra les sirve a Happy y a Lucy, y a mí me deja a Gray. Sí, lo ha hecho adrede. Sirvo una porción moderada en su plato. Luego, le acerco el cubierto. Así, se lo llevo a su lugar. Él, me miró, y me sonrió dulcemente…

-Gracias, Juvia- me dijo con voz suave. Yo me sonrojé.

-D-De nada, G-Gray-sama.

Los otros 3 nos miraron pícaramente.

-Ella te gggggggusta, Gray- exclamó Happy, haciendo sonrojar a Gray-sama muy ligeramente.

-C-Cállate Happy.

-¿Y por qué te sonrojas, eh Gray?- esta vez fue Myra-san, mirándolo con una sonrisilla sagaz.

-No se de qué hablas, Myra.

-Alguien está avergonzado…- canturreó Lucy, con una mirada igual a la de Myra.

-Aye!- exclamó Happy.

-Bueno, ya déjenme- exclamó, aparentemente enojado, pero se escuchó más avergonzado. Entonces, Happy se dirigió ahora a mí.

-Juvia, tu novio es muy sentido.

Yo también me sonrojé. Yo sé que lo hacían para ayudarme, pero eso sonaba más increíble de lo que realmente era. Lo creía imposible. Y ellos lo mencionaban así de fácil, como si fuese algo simple. Pero no, no lo era; era algo sumamente especial. Suspiré.

-Happy, Gray-sama no es mi novio…

Se callaron. Me miraron con ojos de "¿Qué estás haciendo?¡Te estamos ayudando!", pero no era correcto. Eso a él le molestaba, y yo no quería molestarlo más. Gray, también me volteó a ver, entre sorprendido y emocionado. Suspiré.

-Les quisiera pedir que dejaran de hacer ese tipo de comentarios. A Gray-sama le molestan.

Y me senté. Tomé mi taza de té y bebí un poco. El momento se volvió tenso, de repente. Pero Myra, decidió romperlo.

-Bueno, comamos.

Y todos cogieron sus cubiertos, y empezaron a almorzar.

POV de Juvia END

POV de Lucy

El día siguió sin irregularidades. Partimos de ahí, y empezamos de nuevo, a buscarte. Se me hacía que duraríamos así todo el día, tal y como hace un par de semanas veníamos haciéndolo. Y como siempre, sin ninguna pista de dónde pudieras tú estar. Era algo desesperante. Ya no aguantaba más, sin ti. Había veces en las que necesitaba desesperadamente un beso tuyo, un abrazo tuyo, o un "Todo estará bien. Confía en mí" de tu parte. Pero, no se oía nada. Solo el silencio, que sustituía tu voz. Caminábamos, partiendo de la última pista que nos habían dado de ti. Mencionaron algo así de una enorme fortaleza, en el límite entre Fiore y Russia. Decidimos ir ahí, recordando que Yunna era del reino de Russia.

Seguíamos. Gray iba al frente, con un mapa, guiándonos. Myra y Happy se encontraban luego, entonces yo y al último Juvia. Ella se veía algo distraída, y suspiraba constantemente. Lo que nos dijo en el comedor, nos dejó helados. De repente, había tomado carácter, y nos había mandado a callar. Vaya, nunca lo esperé de ella. Pero, eso demuestra lo decidida que podía llegar a ser y eso me hizo sentir feliz. Deseaba de corazón que las cosas entre ella y Gray se aclararan, y terminaran de novios. Sería algo estupendo, de seguro, a ti también te va a alegrar cuando te enteres.

Atravesamos un pequeño pueblo, y después lo demás es bosque. Nosotros seguíamos a Gray, quién se veía concentrado en su labor de guía. Él ya se sabía estos rumbos, ya que era cerca del lugar donde entrenaba con Ul. En determinadas veces nos decía hacía donde íbamos a ir. Además de que estaba al pendiente de todos, como todo buen hombre. Era un excelente guía, lo admiraba. Y no se detenía ni a descansar. A veces nos deteníamos por Myra, que se cansaba con facilidad, pero él no mostraba señas de fatiga o cansancio. Es excepcional. Juvia no hablaba para nada, solo se dedicaba a admirar el paisaje, como pensativa. A veces le sacaba plática, pero ella respondía cortadamente. La entendía.

Ya pasaba de medio día, y nosotros seguíamos sin detenernos. Yo no quería detenerme, deseaba llegar lo más pronto que se pudiera a ese lugar. Quería saber si ya por fin te habíamos encontrado. Algo dentro de mí, me decía que sí. Ya casi podía escuchar tu voz. Ya casi podía oler tu perfume. Lo sé, exagero, pero así es como me convenzo que pronto llegaremos a ti.

El Sol era cansado. Incluso Gray, se limpiaba montones de sudor, aun yendo semidesnudo. Juvia no se veía tan afectada, después de todo era una Maga de Agua, ella controlaba perfectamente el agua dentro de ella. Happy se veía fatigado sobre el hombro de Myra, igualmente ella. Yo tomaba montones de agua, y me arremangaba la playera y los pantalones cortos. Hacía demasiado calor.

Ya habíamos surcado la gran mayoría del bosque. Después, quedaban unas cascadas y por fin, la frontera. Era una pradera enorme, de tan solo unos 40 kilómetros, ya que lo demás pertenecía a Russia. Ya, habíamos cruzado casi todo Fiore, solo para buscarte. Y a pié. Vaya viajeros nosotros.

No medíamos el tiempo. O al menos, yo no. Solo recuerdo haber partido a las 11:00 AM en punto.

-Oye Gray…- le dije, el volteó- ¿Qué hora es?

-Son las 5:23 PM, Lucy.

Sí, me pasmé. ¡Había sido así de tanto desde que partimos! Y todo eso con cortos y escasos descansos de 3 o 4 minutos. Y yo no me había quejado ni una vez. En verdad, me sorprendí. Casi siempre, cuando íbamos a alguna misión, me quejaba constantemente durante todo el camino. Gray se hartaba, Erza ni nos prestaba atención, y tú, Happy y yo nos la pasábamos haciendo preguntas de "¿Ya mero llegamos?". Era algo tonto, y yo te lo remarcaba. Aún lo recuerdo…

FLASH BACK

-Natsu, ¿ya mero llegamos?- te pregunté, con cara de fastidio.

-No lo sé Lucy. Oye Happy, ¿ya mero llegamos?- dijiste, con tu voz inocente.

-No sé Natsu. ¿Ya mero llegamos, Gray?

Y él, hastiado, solo nos volteó a ver con cara de demonio (en sentido figurado, por supuesto)…

-¡YA DEJENSE DE '¿YA MERO LLEGAMOS?', ME TIENEN HARTO!- gritó, enojadísimo. Yo me estremecí, Natsu frunció el ceño, y Happy puso los ojos en blanco.

-¡BUENO, QUE SOLO ERA UNA PREGUNTA, OJOS CAÍDOS!- le contestó Natsu, dándole cara. Y Gray no se quedó atrás, ya saben, con lo temperamental que es, al igual que Natsu.

-¿SÓLO UNA? PREGUNTARON 100 VECES LO MISMO, IDIOTA!

- Y TÚ RESPONDISTE 100 VECES LA MISMA ESTÚPIDA RESPUESTA!

- REPITE ESO, CABRÓN!

- CON MUCHO GUSTO, H-E-N-T-A-I!

Y así, sin más, se pusieron a pelear. Erza, ya cansada, decidió ignorarlos, ya que sabía que tarde o temprano pararían. Happy y yo, los mirábamos.

-Bueno, al menos ya encontramos algo con qué distraernos.

-Ni tanto…

FLASH BACK END

Cuando menos me di cuenta, ya habíamos llegado a las cascadas. El Sol ya se estaba ocultando, dando una hermosa vista. Y así, Gray habló…

-Por hoy, nos quedaremos aquí. Mañana por la mañana seguiremos- nos dijo, dejando caer su mochila. Todos hicieron lo mismo, excepto yo, qué fui a reclamarle.

-Pero ¿por qué debemos quedarnos? Ya casi llegamos…

-Por eso mismo Lucy. No falta más de una hora para llegar a la frontera.

-Entonces, ¿porqué esperar?

-¿Qué pasaría si hay enemigos ahí, quieres pelear fatigada? Necesitamos descansar. Debemos reponer fuerzas para mañana.

Yo sólo bajé la vista, no sabía si enojada o avergonzada. Myra-san me tomó un hombro.

-Comprende por favor Lucy. Estamos muy cansados, debemos pararnos aquí esta noche. Mañana, seguiremos, ¿está bien?

-Sí, lo siento Myra, es sólo…

Ella me miró, comprensiva.

-Quieres ver ya a Natsu.

Asentí.

-Lo entiendo, Lucy. Pero no puedes seguir tú sola, y menos cansada. Mejor, refréscate un poco en el agua y descansa.

-Sí. Gracias, Myra.

Sonrió.

Gray nos dijo donde ir acomodando nuestras cosas. Y nos permitió ducharnos en la cascada. Él, mencionó algo así de que iría, junto con Happy, a cazar algo para cenar. Y mientras, Juvia, Myra y yo nos bañábamos. Comencé a despojarme de mi ropa, y me metí al agua. Se sentía tan bien. Durante todo el día quise refrescarme un poco, y hasta ahora pude hacerlo. Myra y Juvia también se introdujeron al agua.

-¡Ah, se siente tan bien!- exclamé, colocando mis codos sobre la roca que rodeaba a la pequeña laguna donde desbocaba la cascada. Levanté mi vista al cielo, para admirar como el rojizo intenso se apoderaba de él, y ya dejaba ver alguna que otra estrella.

-Juvia se siente más fresca ahora.

-¿Verdad? El agua está deliciosa.

Y las 3 reímos.

Suspiré. Miré al cielo de nuevo. ¿Tú estarías viendo al cielo, también? Eso espero. Quería encontrar entre las estrellas, el brillo de tus ojos. Quería escuchar de entre el viento, tus susurros. Deseaba sentir el calor de tus llamas. Quería verte. Quiero verte, abrazarte. Pronto. Pronto lo haré. Y esta vez, no te soltaré. Te retendré con mis brazos, y te silenciaré con mis labios. Sí, te besaré. No como antes, no. Sino, con todas las fuerzas de mi corazón. Quiero que mi alma te alcance con ese beso. Quiero que la sientas. Me quedaré a tu lado, pase lo que pase, y también pase lo que no pase. Ahí estaré, contigo. Si necesitas mis fuerzas, te las daré. Todo. Todo. Siempre para ti.

-Lucy- me llamó Myra-san.

-¿Ehh?- contesté, medio ida todavía.

-Mañana lo encontraremos.

Yo sonreí.

-Sí, lo encontraremos.

Y suspiré, con una sonrisa.

POV de Lucy END

POV de Juvia

La cena estuvo deliciosa. Gray-sama había cazado un ciervo del bosque. Myra lo había cocinado.

Y así, todos se fueron a descansar. Myra y Lucy ya estaban profundamente dormidos, o eso parecía. Happy, dormido a pata tirante como siempre. Gray-sama se hallaba en lo alto de la cascada, vigilando el terreno. Pero, yo creo que no sólo era para eso, sino también para pensar un poco. Últimamente se veía bastante pensativo. Y averiguando la razón, era que me encontraba en camino hacía allá. Sonaba estúpido, pero no pude resistirme más, quería saber cual era la razón por la que Gray-sama le daba muchas vueltas al asunto. Aunque no lo quisiera, la posibilidad de que la razón fuera la declaración que le hice ayer por la noche, me asaltó de pronto.

"No seas tonta Juvia, no creo que él se acuerde si quiera de eso…", me dije a mí misma, para evitar desilusionarme. Pero, no por eso el sonrojó se borró de mi cara, no. Ahí seguía, fastidiando.

Llegué hacía la cascada por fin, y ahí lo divisé. Estaba sentado frente al horizonte, donde se podía observar la gran fortaleza de la que nos habían hablado. Yo me sorprendí por eso. Me quise acercar en silencio, pero a los pocos pasos, su voz sonó.

-Ya sé que eres tú Lucy- mencionó. Yo puse cara de extrañeza, y él al no escuchar nada, se volvió hacia atrás.

-Juvia…n-no pensé que fueses tú.

Bajé la vista. Claro, no se lo esperaba. Entonces, mis sospechas no eran las correctas. Las ganas de llorar se hicieron palpables.

-Y...¿qué se te ofrece?

Yo levanté la vista, para después desviarla, completamente roja.

-Bueno pues, yo…

Y entonces, él también se sonrojó. Yo lo noté, y eso me hizo sentir feliz. ¡Se había sonrojado, por mí!

-¿Puedo quedarme…a tu lado esta noche?- ni yo misma me creí haberlo preguntado. Él se sorprendió por eso, e hizo que se enrojeciera más. Yo esperé. La distancia no era realmente larga entre él y yo, era solo cuestión de un par de pasos para lograr tocarlo. Dándose la vuelta, fue como habló…

-S-Sí- vaciló, pero lo dijo. No pude contener la sonrisa. Di los pasos que faltaban, y me senté a su lado. El cielo resplandecía de estrellas. En lugares abiertos como este, se podía ver este tipo de espectáculos. El silencio reinó entre nosotros. Yo temía ser directa con lo que fui a buscarle. Pero debía hacerlo. La duda me estaba matando. Pero, sin esperarlo, de nuevo habló.

-N-No me respondiste…a q-qué habías v-venido.

Nunca esperé que dijera eso. No quise hacerlo, pero mi cara de tristeza se dibujó.

-¿Debo tener una razón para estar contigo?- me salió la pregunta, sin titubeos. Eso me agradó. Y él, solo me volteó a ver, sorprendido quizás por mi reacción. Yo le sostuve la mirada, no la aparte. Pero, su silencio, me lo decía todo. Suspiré.

-Entonces, si Gray-sama no quiere que Juvia se quede, entonces me-

Su roce me cortó. Tomó delicadamente mi mano. Mi corazón se agitó, tal y como anoche. Y mi temblor, regresó. Él sonrió, y no supe porqué, hasta que habló…

-Ahí estás tú de nuevo, tan sumisa y frágil- susurró, acercándome a él. Yo me sonrojé. Nos quedamos viendo fijamente. La noche no impedía que yo notara el brillo tan intenso de sus ojos. El silencio, dejaba escuchar como la brisa soplaba, revolviendo nuestros cabellos. Yo bajé mis ojos, temerosa.

-Sé a qué has venido…- me dijo él, serio. Eso fue suficiente para que lo volviera a ver, y me pusiera más roja de lo que ya estaba. Su cercanía me ponía así. Tragué saliva.

-A-Ah…

Se quedó en silencio un minuto, solo viéndome. Entonces, se acercó a mí, y pegó su aliento a mi oído.

-Y yo ya tengo la respuesta…

Abrí mucho mis ojos. Si, él sabía como hacerme quedar en evidencia, y más ahora que ya sabía todo lo que sentía por él. Llevé mis manos a mi pecho, y el tomó mis antebrazos. Estábamos demasiado cerca. El miedo me invadió. Por fin, por fin conocería la verdad. Empecé a temblar, por el miedo. No quería saberla, no. De alguna manera, presentía lo peor. Él me rechazaría, sí. Mis párpados comenzaron a generar lágrimas, listas para salir en cuanto lo oyera. Pero él, sintiendo este temor mío, levantó mi rostro, que ya estaba ligeramente bañado de agua. Me mostró una sonrisa de ternura.

-Así es cómo me gustas Juvia, que seas transparente, que no temas mostrar como te sientes. Es por eso qué, he decidido…

Mi corazón parecía una fiera. Mis ojos se abrieron más, expectantes. Él suspiró, y luego me sonrió…

-¿Prefieres que te lo diga o…que te lo muestre?- me dijo, acercándose más a mi rostro, divisando mi boca, que ya estaba hinchada de lo loca que estaba por besarlo. Me sorprendí. Me estaba diciendo abiertamente que si quería que me besara. Entonces, eso solo significaba una cosa: él…me amaba. Un sollozo se ahogó en mi garganta. Eso lo hizo ensanchar su sonrisa.

-Entonces, ya lo entendiste. Vaya, en serio pensé que tendría que decirlo…

Eso me hizo reír. Yo entendía lo difícil que era para Gray-sama decirle a alguien que la quería. Pero eso no le quitaba intensidad al sentimiento. Aún sin palabras, su sentimiento me alcanzó. Lo pude sentir, lo acaricié. Dejé caer algunas lágrimas de felicidad, dejando que él me las secara. Coloqué lentamente mis palmas sobre sus hombros, y él rodeó mi cintura. Abracé su cuello, acercándonos más. Él sonrió.

-Bésame- le susurré, haciendo que se sonrojara, ya que mi voz salió un poco provocadora. Pero eso no evitó su sonrisa angelical.

-Como quieras…

Y lentamente, acercó sus labios a los míos. Primero, rozando nuestras narices. Entonces, abrí mi boca muy ligeramente, para sentir de pronto sus labios húmedos sobre ella. Me besaba con intensa pasión, haciéndome sonrojar a mí ahora. Mordió uno de mis labios, y eso me hizo abrir los ojos, encontrándome con los seductores de él. Subió sus manos a mis costillas. Y yo acaricié su nuca. Volví a cerrar mis ojos, solo para sentir su lengua buscando desesperadamente la mía. Y lo dejé. Seguíamos friccionando nuestras bocas con pasión. Y la sentí. Por fin la sentí. Esa conexión. Algo que nos uniría para siempre. Llorando, le seguí besando. Al pedirnos nuestros pulmones aire, fijé mi vista sobre sus ojos. Sus labios, hinchados por la caricia. Su rostro, caliente. Al igual que todo su cuerpo. De repente, sentí como me sentaba sobre su cadera, y me besaba con entera locura. Estaba de frente a él, así como era de esperarse, me sonrojé al sentir sobre mis muslos ciertas cosas. Él tomaba mi boca con enloquecimiento. Pero yo lo separé poniendo mis palmas sobre su pecho. Me miró, y yo solo le dediqué una sonrisa de inocencia. Él entendió lo que le quise transmitir. Y sonrió. Me bajó de él, y me colocó en el suelo.

-Lo siento Juvia, pensarás que soy un…

-No se preocupe Gray-sama, lo entiendo.

Él suspiró, sonriendo.

-Oye, si vas a ser mi novia, será mejor que dejes de llamarme así.

Escuchar esa palabra, "novia", salir de sus labios me sentí tan contenta. Tanto tiempo para escucharla. Yo le miré, entre conmocionada y sonriente.

-¿Tu novia?

-Por supuesto.

Sonreí de nuevo, con los ojos llenos de agua. Llevé mis manos a mi pecho, y cerré los ojos. Por fin, su novia. Él me miró, pero sin contener su sonrisa. Me tomó por la cintura. En ningún momento me di cuenta de que ya estábamos de pie, hasta que sentí su altura. Acercó sus labios de nuevo al lóbulo de mi oído.

-Mi novia, y solo mía, ¿ok?

Emocionada, asentí. Y eso lo hizo reír. Me agradaba escucharlo reír. Entonces, él suspiro.

-Ahora, ¿me dejarás dormir?- me preguntó, con ojos llenos de sueño. Ahí comprendí, que estaba despierto solamente esperándome. No cabía de la felicidad.

-Claro, Gray-s- digo, sólo Gray.

Sonrió. Me tomó en sus brazos, y bajamos de un salto. Me puso de pie, y me miró un último momento.

-Juvia yo…

Yo lo miré, expectante.

-T…Te amo.

Sonreí, llena de felicidad. Escucharlo decirlo, me iluminó el alma.

-Yo también, Gray.

Y así, depositó sus labios sobre los míos. Fue un beso corto y lleno de dulzura.

-Nos vemos mañana- se despidió, yendo a su bosa de dormir.

-Sí, hasta mañana.

Y yo también me acosté. Esa noche, sería la más feliz de toda mi vida. Sí, lo sería. Pensando en él, me quedé dormida, esperando el siguiente día, para volver a sentir los besos de mi Gray-sama.

Bueno, aquí está. La verdad, el final me encantó. Mucha miel entre estos dos xD. Lamento informar que a este fanfic solo le queda un capítulo más, a lo mejor dos, si incluyen el epílogo. Pero no se decepcionen, ya que inmediatamente empezaré a publicar mi historia de Death Note. Hasta entonces.

*Lyoukre: Ciudad que yo inventé xD.

Juvia: Recuerden que pueden dejar su comentario pulsando "Review this capter" aquí abajito. Abby-san estará muy contenta de recibirlos.

Yo: Gracias Juvia eres un amor ^^.

Juvia: Lo sé, lo sé.

Yo: Qué modesta ¬¬.

Bueno, nos leemos!

AbbyKoikeSan