EL PRIMER CONTACTO: EL CALLEJON OBSCURO
La seguí, me fui acercando a ella por entre la poca gente que había, aquel vestido negro que llevaba le ajustaba peligrosamente bien en la cadera, a cada pisada aquel vestido se adhería a su pierna, camine más rápido logrando alcanzarla desesperadamente la sujete del codo empujándola hacia el pequeño callejón que se encontraba a unos pasos. Esa mujer me había provocado y sin duda alguna esa noche sería mía. En la desesperación de tenerla no me contuve, siendo honesto fui agresivo con ella al pegarla contra la pared haciendo presión con mi cuerpo sobre el suyo, al tiempo que sujetaba una de sus piernas a la altura de mi muslo mientras ella trataba inútilmente de separarme con sus brazos, su cercanía me erizaba la piel, el dulce aroma a orquídeas que emanaba de su cuerpo me indicaba que no alucinaba y mi erección comenzaba a crecer, en la posición en que la tenía acorralada podía sentirme, lo supe en cuanto gimió al acércame más a ella, dejo de empujarme y me miró directo a los ojos.
-esta noche no te escaparás de mí... Rukia- le susurre mientras mi nariz aspiraba profundamente de cuello, inmediatamente ante mi acto pude sentir un leve temblor en ella que me obligó a separarme lentamente para ver su reacción ante mis sutiles insinuaciones.
Ahí me di cuenta de lo hermosa que era, su fina cara descompuesta por un placer que pretendía ser ignorado, aquellos divinos ojos suyos eran opacados por sus parpados finamente delineados por una línea negra elegantemente adornados por un par de pestañas delicadamente enchinadas y aquella boca de labios carnosos perfilados de color carmesí. En cuando recuperó la postura abrió aquellos profundos ojos suyos arrastrándome a un abismo de nerviosismo tomando mi mano con un poco de nerviosismo apretando mi mano sobre su muslo. El temblor de su mano era evidente.
-Me haces daño- se quejó, le era difícil hablar con mi cuerpo presionando el suyo, me empujaba con uno de sus brazos, pero yo me aferraba más a ella, me era excitante que forcejeara, sonreí mientras miraba aquellos labios rojos
-No es bueno provocar a la gente- le susurre estrechándola más ante mi creciente necesidad de ella
-agh ¿qué quieres imbécil?- explotó empujándome con ambas manos, desistiendo de tratar de alejar mi mano de su pierna al tiempo que miraba hacia el obscuro fondo del callejón
-quiero pasar una noche contigo, quiero hacerte mía una y otra vez hasta el amanecer- le volví a susurrar acariciando la pierna contraria a la que tenía aprisionada –o hasta que te hartes de mí-dije al último levantándola con fuerza obligándola a enredar ambas piernas alrededor mío, ella dejo de empujarme en cuanto me escucho, volteo a verme quedándose quieta mirándome a los ojos, no sabría decir si la luz de la luna o la pequeña lámpara a lo lejos o mi excitación me hacía verle así pero aquellos ojos violetas que me observaban se mostraban confundidos dejando ver que lágrimas saldrían de ellos en cualquier momento. Yo quería evitar aquello, así que tentativamente me acerque a su boca que al sentir mis labios, me acepto con fervor entusiasmo, aquellas manos suyas volaron de mi pecho a mi nuca profundizando el beso. Aquella lengua devota de un movimiento rítmico, sensual, se deleitaba sin piedad de mí. Un sincero gemido salió de mi garganta obligándome a separarme para pedir tregua pero al instante de tomar aire me atrapo nuevamente aquella exquisita boca.
-señorita kuchiki me acompañará a mi departamento en este preciso instante- le demande presionando su muslo que era sostenido nuevamente por mi mano, me miro sorprendida y confusa, pude notar como aquella satisfacción se desvanecía y se tornaba en miedo
-¿Quién… quién te dijo mi nombre? ¿Quién eres realmente bastardo?- me susurro volviendo a empujarme con ambas manos, nerviosa
-cariño, eso ya no importa ahora- le dije al oído agachándome un poco para acariciar su pierna de nuevo, con aquel último beso no percibí el cambio de posición, mi mano se deslizo desde la rodilla subiendo hasta tomarla del glúteo, su tersa piel me seducía mientras el dulce aroma de su cuerpo me invitaba a lo prohibido, gimió ante mis caricias e inclino la cabeza a un lado dejando al descubierto su cuello la bese con devoción sin sospechar su próximo movimiento pues en ese instante me golpeo con su muslo en mi entre pierna para zafarse de mí, creando un estruendoso dolor en mi miembro obligándome a separarme de ella e inclinarme un poco
-no sé cómo obtuviste mi nombre pero yo no pienso ir a ningún lado contigo imbécil- me dijo para después correr al fondo del callejón donde a lo lejos se encontraba una pequeña luz amarilla, reí pensando si lo hacía a propósito, pudo haber corrido del otro lado para salir del callejón, sin embargo camino a lado equivocado, me enderece aún con un poco de dolor pero mi excitación era mayor
-lamento mucho si te asuste pero me es difícil controlar este deseo hacia ti señorita kuchiki- le dije acorralándola nuevamente y es que por fortuna mía, había una reja antes de llegar a la luz -en verdad quiero tenerte hasta hartarme de tu lisa piel- le susurre mientras la empujaba nuevamente a la pared besándola con más pasión, si quería que la idolatrara lo haría, en esos momentos me arrodillaría por ella mientras se forzaba a no demostrar la satisfacción pues aquellos gemidos me decían lo contrario a sus palabras, con sus manos comenzó a empujar mi cara pero la tome de ellas y las extendí a los lados para besarla. Su manera de besar me hipnotizaba, aquella manera de recibirme abriendo completamente la boca para que yo pasará, su dulce e imponente boca me aceptaba con fascinación, desesperación, su lengua rozaba rápidamente la mía y hacia que una corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo, sus suaves labios acariciaban los míos con pasión.
Madre mía si ella se volvía tan dócil con un par de besos y caricias no quería imaginarla cuan podría ser estando en mí cama
-cariño mío, no creo poder resistir más, voy a hacerte mía en este obscuro e incómodo callejón- le dije entre besos, soltando sus brazos para introducir una mano en su vestido y así poder levantarla un poco para poder penetrarla. Ella al sentir que la levantaba se detuvo de mis hombros
-espera- me gimió al oído -aquí no... podrían vernos- me beso en el cuello, la baje, sus ojos violetas me miraban con pasión, ella trataba de mantener constante su respiración por la boca, sus labios se tornaron de un rojo escarlata hinchándose de inmediato, su cuello pálido tenía la huella de que la había besado muy a pesar de estar adornado por una costosa joyería que se posaba en su pecho aquella mancha sobresaltaba, la fina joyería le recorría el cuello posando unos diamantes entre sus senos para ser exacto, aquel pedazo de tela que le ajustaba perfectamente al contorno de sus pequeños senos enmarcaba sus firmes atributos. Me aferraba a la idea de no dejarla ir nuevamente por lo tanto me iba a acercar para besarla nuevamente pero justo en ese instante sentí como algo se impactaba contra mi mejilla izquierda y en un segundo me encontraba en el piso
-¿se encuentra bien señorita kuchiki?- se escuchó una voz gruesa
-¡Chad! si estoy bien vámonos ya por favor- dijo mientras lo tomaba del brazo para que se alejase del lugar mientras me miraba seria, yo me levante e inconscientemente pase una mano por mi boca secando el líquido que me corría por el labio. Como detestaba el sabor metálico de la sangre -vámonos Chad, ignóralo por favor- suplico mientras alternaba su mirada en él y en mí tratando de hacerlo retroceder
-Te lo advertiré solo una vez- me dijo aquel hombre enojado señalándome, comenzando a caminar hacia mi dejándola atrás, yo me quite la chaqueta y la tire para tener más libertad al pelear, comenzando a remangar mi camisa
-¡no Chad! stop- le exigió ella interponiéndose entre él y yo, la impotencia, pánico, miedo se detectaban en su voz, mientras ambos nos mirábamos retadoramente, él se detuvo al ver que le importaba a ella -Please come now- volteo a verme un segundo -llegaremos tarde a la boda y Jaegerjaquez se enfadará- dejo de verlo y volteo nuevamente a verme, en sus ojos había miedo, después comenzó a caminar
-Creí que en el parque habrías captado la indirecta de que no te cercaras a ella, esta es mi advertencia, la próxima vez no dejaré que te perdone o te defienda, te mataré donde quiera que estés si vuelves a acercarte a ella- me advirtió, ella se detuvo volteando a verlo sorprendida, en el segundo siguiente se encontraba alejándose con aquel hombre atrás de ella -le dije que se quedara dentro del carro, nos pudimos haber evitado esto. ¿Se encuentra bien verdad señorita? Me asuste cuando note que no se encontraba dentro del carro-
-si Chad estoy bien. Créeme si hubiera sabido que llegaríamos tarde por este acontecimiento hubiera mandado ponchar las llantas yo misma- el sarcasmo sobresalto más que su argumento.
Esa mujer era extraordinaria se alejaba mostrándose segura, elegante, fina al caminar, como si a la mujer que hace menos de cinco minutos iba a arrancarle el vestido fuese otra. Y de nuevo estaba yo ahí, viendo cómo se alejaba una vez más lejos de mí, mientras admiraba su caminar, hipnotizandome por aquel vestido negro con un pronunciado escote en la espalda. La tela comenzaba desde su muy fina cadera mostrando una de sus firmes piernas por una exquisita abertura desde medio muslo, aquel que no olvidaría jamás, la tersa piel la amplitud de este que tenía como función abrir paso a sus bien trabajados glúteos. El recuerdo me hacía temblar. Mientras su otra pierna era cubierta completamente por la delgada tela de su vestido que resaltaba su esbelta figura, a pesar de que era bajita aquellas piernas largas eran atribuidas por un par de zapatos de tacón alto que eran mi perdición. Su cabello negro había sido recogido en un moño que mantenía todo en su lugar excepto por un mechón rebelde que caía por enfrente. Aquella mujer una vez más me cautivo, su carácter, su manera de besar, de tomar las cosas tan a la ligera, seguramente eso fue lo que me hizo amarla demasiado. Sin mirar atrás camino por el largo callejón mientras su guarda espaldas la seguía
-¿segura que se encuentra bien señorita? ¿No le hizo daño?-
-Si Chad, ya te dije que estoy bien, despreocúpate-
Al decir lo último se detuvo girando un poco su cabeza para mirarme al tiempo que esbozaba una sonrisa, su camino no fue interrumpido por mucho tiempo. Pero hizo una última parada antes de dar la vuelta para salir del callejón volteando a verme con la misma mirada coqueta mientras sus dientes rozaban sus labios escarlata, astutamente provocaba, Chad se detuvo detrás de ella para colocarle su abrigo al tiempo que seguía su mirada hacia mí. Ella acepto el abrigo que Chad le había sobre puesto por la espalda y sin piedad continúo avanzando rompiendo el contacto visual. Chad redirigió su mirada a ella para negar con la cabeza y posteriormente seguirle de cerca. Me agache para recoger mi chaqueta del piso echándola hacia atrás con mi mano. Después de todo lo que ocurrió en ese callejón era motivo suficiente para apaciguar el frío de la noche.
Al llegar a mi departamento me deje caer en el sillón, francamente no sabría describir mi estado de humor de aquella noche, la excitación que me provocó el haberla besado, haber tocado esa lisa piel, haber provocado aquellos gemidos que me brindo y el dolor de mi ego al ser saboteado por su guarda espalda Chad, la frustración que sentí al ser golpeado y amenazado de muerte si volvía a acercarme a ella se habían mezclado para atormentarme. Quizá si ella no hubiera intervenido esa noche hubiera terminado atado a una cama del hospital, porque a diferencia de Chad quien es un ex-militar yo solo era un busca pleitos en mis años de estudiante, un punto a mí favor era que él buscaba evitar a toda costa los golpes motivo por el cual me advirtió no acercarme. Ella era como su hija, la había cuidado desde niña, la había visto crecer y por lo tanto le guardaba mucho cariño, por supuesto al darse cuenta de mis intenciones él no iba a permitir que yo alcanzará mi objetivo. El sonido de mi celular me despabilo de mis pensamientos, Renji como siempre me privaba de mí mismo.
-¿encontraste el número de los padres de Tat?- sonaba aún angustiado
-lo estoy buscando tuve un percance, disculpa, de cualquier modo yo investigo por si acaso los eh extraviado, tranquilo yo los llamare-
-Ichigo... gracias- colgó.
Mi mente me pedía recapitular una y otra vez mi encuentro con ella pero Tatsuki era como una hermana más y muy a pesar de mí cuerpo mi subconsciente me exigía por Tat. Me levante del sillón dirigiéndome al armario que había en el pasillo de la puerta principal del departamento, ahí tenia almacenadas mis pertenencias en mi estancia en el buffet, mi baúl de los recuerdos me volvía azotar a la realidad. Cuando encontré el número llamé a los padres de Tatsuki, quienes no contestaron mi llamada así que sin tener una mejor opción deje un mensaje de buzón. Ante la insistencia de mi cuerpo por un calor externo decidí tomar un baño de agua fría con la esperanza de apaciguar aquella necesidad. Iba saliendo de la regadera cuando escuche nuevamente el teléfono, los padres de Tat llamaron alarmados, tuve que decirles de la manera menos alarmante que Tat se encontraba gravemente en el hospital. En cuanto me escucharon acordaron en tomar el primer vuelo a Japón. Después de agradecerme colgué, al dejar el teléfono nuevamente en la mesilla aquel sobre color crema que Nell había dejado la noche anterior me hizo recordar que Rukia asistiría a la boda de Grimmjow y si la suerte estaba de mí lado sería el prometido de Nell. Rogaba porque el mundo fuera demasiado pequeño y que las coincidencias fueran precisas porque desde que Yuzu me habló de Rukia y ese tal Jaegerjaquez mi subconsciente dedujo que sería el mismo que en estos momentos estaría desposando a Nell. Tomando la invitación corrí a vestirme y presentarme en esa boda.
Boom ¿cómo están? Espero y muy bien, tarde en publicar lo se y lo siento, problemas personales pero había abandonado la historia una vez y dije que la terminaría, lento pero seguro, lo juro pequeños.
Disfrutenlo, espero sus comentarios y nos leemos pronto.
momo:)
