Capitulo 10

Lazos fraternos

Un Amigo nunca te dice lo que Tú quieres escuchar, te dice la verdad y lo que es mejor para ti. (Anónimo)

Yuri y Layla terminaron su calentamiento y se dirigieron a los trapecios del gimnasio para ejecutar en primera instancia las tres técnicas que les habían pedido. Como de costumbre, el Fénix Dorado salió a la perfección, era una técnica que ya tenían bastante dominada y no fue mayor problema. La dificultad empezó cuando intentaron realizar el Ángel Negro, pues después de haberlo hecho en el festival ya no lo habían ejecutado en otros espectáculos. Los trapecios instalados en el gimnasio de Layla eran similares a los de aquella vez, tenían forma de estrella y su mecanismo era el mismo. Al subirse, dichos trapecios comenzaron a girar. Layla dio dos saltos muy altos para después regresar al trapecio en donde se encontraba Yuri. Ella se colocó de cabeza con los pies puestos en el trapecio como un murciélago. Yuri debía sujetarla de las piernas como aquella vez, pero cuando estaba por hacerlo, Layla hizo un movimiento equivocado lo cual provoco que ambos cayeran a la red de protección y chocaran de forma brusca sus cabezas.

—¡¿Qué demonios fue eso?! —Exclamo Evgeny—. ¡Como puede ser posible que ustedes dos no puedan ejecutar algo tan básico como eso! Y tu Yuri Killian, ¡como fuiste capaz de arriesgar la vida de tu compañera sin estar seguro de lo que hacías aquella vez! Es evidente que ambos estaban inseguros en esa ocasión y la prueba está en que ahora no pueden ejecutar esta técnica tan elemental. Jamás en la vida debemos arriesgar a nuestras parejas si no estamos seguros de lo que vamos a hacer y tú lo hiciste con Layla hace seis meses, eso es imperdonable.

—Evgeny, la culpa fue mía yo le dije a Yuri que no importaba el riesgo y…

— ¡Silencio Layla! —Grito un enfadado Evgeny—. En nuestra vida de artistas dentro de esta profesión que nosotros tenemos, ¡jamás, me oyen!, ¡jamás! deben hacer acto alguno si no están seguros, pues eso puede causarles la muerte. Yuri, tu mejor que nadie debes ser el primero en saberlo por lo sucedido con tu padre. Bien, relajémonos un poco.

— ¿Cómo pudiste darte cuenta que nosotros hicimos esta técnica no estando seguros de lo que pasaría? —pregunto Layla.

—¿No me estabas poniendo atención?, les estoy diciendo que me di cuenta aquella vez porque se les notaba en la mirada, alguien con la suficiente experiencia lo puede notar, los jueces lo hicieron y ustedes saben el resultado. Pero es lamentable que en Kaleido aquella vez no haya habido alguien con la determinación suficiente para hacérselos ver. Además de eso, hoy lo constate al ver que ustedes no pudieron ejecutar lo primera parte del Ángel Negro. Es claro que una técnica dominada nunca se olvida. Por ejemplo, su fénix dorado les salió a la perfección dado que es una técnica que dominan sin mayor problema, eso se nota al ver sus rostros tranquilos y seguros. Por todo eso fue que desde aquella vez me di cuenta de eso.

—Sora, Maksim, hagan el Ángel Imperial en este momento, al menos la parte en la cual no se necesitan patines —hablo Svetlana.

Sora y su pareja de inmediato se colocaron en posición y de forma perfecta ejecutaron dicha técnica.

—Sora, eres increíble —dijo Layla.

— ¡Nada de increíble!, tú también lo eres, pero te limitas —Exclamo Evgeny.

—Lo ven chicos —intervino de forma más calmada, Svetlana—. Eso es tener la certeza de lo que es dominar una técnica. Lo que vieron en Moscú de forma espectacular con el Ángel Imperial no ha cambiado, porque sus ejecutantes están seguros de lo que hacen, todo lo contrario a lo que ustedes hicieron. ¿Han comprendido un poco de lo que Evgeny quiso decirles?

—Ya veo, hemos jugado con nuestras vidas y una cosa es darlo todo en el escenario, incluso la vida, pero con la certeza y seguridad de lo que se está haciendo, no con titubeos y miedos internos. En pocas palabras, aquella vez le faltamos al respeto a nuestros compañeros, publicó y rivales—dijo Layla.

—Exacto Layla, por fin lo han entendido —hablo Evgeny—. Esto tomara tiempo, de entrada entrenaran para dominar el Ángel Negro, deben ser mucho más ligeros de lo que son ahora, así que trabajaremos en su agilidad, velocidad y peso.

Evgeny saco el mismo tipo de pesas que habían usado Sora y Layla y se las dio tanto a Yuri como a su pareja.

—Vayan a la alberca y pónganse a nadar durante una hora con estas pesas, descansaran en lapsos de cinco minutos. Para eso les daré estas alarmas, colóquenlas en sus muñecas así las escucharan más fácilmente. No quiero fallas. Una hora exacta con descansos de cinco minutos y ya, no deseo héroes o valientes que presuman de resistencia, el entrenamiento deben hacerlo tal y como lo ordene.

Yuri y Layla obedecieron y se dirigieron a la alberca para comenzar su entrenamiento. Mientras tanto en el gimnasio, Svetlana saco sus notas para hacer el plan de entrenamiento referente al Fénix Imperial.

—Maksim me ha platicado su idea sobre esta técnica y este es mi plan de entrenamiento. Mientras Evgeny se encarga de Layla y Yuri, yo me enfocare en ustedes.

—Me parece una gran idea —dijo Sora—. Compadezco a esos dos, Evgeny será una pesadilla para ambos.

—Oye que te pasa Sora, estoy aquí, hieres mis sentimientos y me haces pensar que soy una mala persona — digo Evgeny en tono de broma.

— ¿De verdad?, ¿aquí estabas? ni me había dado cuenta amigo —hablo Sora soltando una risotada, lo mismo hicieron sus amigos.

—Dejémonos de bromas y mejor voy a ver como siguen esos dos con su entrenamiento.

Evgeny salió al jardín donde se encontraban Layla y Yuri nadando, era ya un poco tarde y el clima estaba enfriando.

—Tal parece que están exhaustos —pensó Evgeny—. Bien, observare a detalle cada uno de sus movimientos.

—Dios, esto es muy pesado. Mi cuerpo siente como si lleváramos muchas horas nadando —dijo para sí Layla.

—Más rápido Layla eres muy lenta, sólo van veinticinco minutos de entrenamiento, todavía les falta bastante por hacer —dijo su entrenador.

— ¿Veinticinco minutos?, no puede ser, esto es eterno.

— ¡Alto, alto, alto! —Exclamo Evgeny—. Tomen su descanso de cinco minutos.

—Gracias a dios —pensó Layla.

—Estoy mirando un detalle contigo querida Layla, tu forma de nadar es muy limitada respecto al braceó, eso me indica que tienes dificultad de coordinación en tu brazo derecho. Seguramente ese defecto se originó desde que te lesionaste hace años y, si te permito seguir así, de nada servirá tanto entrenamiento. Así pues, el tiempo que resta deseo que nades únicamente con tu brazo derecho, aunque sientas que mueres no importa, es por tu bien.

Yuri miro seriamente a Evgeny, pero no dijo nada y reanudo su entrenamiento. Layla por su parte, obedeció las palabras de su entrenador y comenzó a nadar usando únicamente su brazo derecho.

— ¡Vamos Layla, rápido, rápido! —Gritaba Evgeny—. Pareces una inútil, tu actitud es deprimente, se supone que fuiste la gran estrella de Kaleido y me estás demostrando que no sirves para nada.

Layla, quien tenía el rostro lleno de agua, dejo salir unas lágrimas, pues las palabras de Evgeny de verdad habían calado hondo en ella y su frustración era tal que lo único que pudo hacer fue llorar mientras continuaba nadando.

— ¿No me digas que vas a empezar a llorar? eres patética, si de verdad vas a llorar hazlo, pero que sea por algo que valga la pena y no sólo por ser una inepta.

Yuri, no soporto más, detuvo su entrenamiento y salió de la alberca de forma muy rápida para enfrentarse a Evgeny. Su rostro tenía una expresión de furia incontenible y fue entonces que soltó tremendo y veloz golpe en el rostro del entrenador. La verdad, incluso el propio Yuri estaba sorprendido de la rapidez de su movimiento, atribuyéndolo al enfado que en ese momento tenía hacia Evgeny.

Por su parte, Layla, quien seguía llorando de rabia continúo su entrenamiento sin prestar atención a lo que Yuri hacía.

—Suficiente Layla, ya ha pasado el tiempo estipulado, sal de la alberca o ¿ni eso puedes hacer de tan inútil que eres?

Yuri soltó otro golpe el cual esta vez sí fue esquivado por su receptor. En ese momento Layla salió.

— ¡Ya basta Evgeny!, no tolerare un insulto más —dijo Layla con una expresión sumamente segura y decidida—.

—Vuelve a decir lo mismo Layla —dijo Evgeny.

Layla repitió las mismas palabras, con idéntico tono y seguridad.

—Ahora dime que soy tu peor enemigo, que me odias, que no te detendrás hasta haberme derrotado y que no me amas, que lo nuestro fue un error por ser hermanos y que me odias por haberte utilizado para mis planes.

Layla y Yuri quedaron extrañados, pero de inmediato ella comprendió algo que sería muy importante en ese momento y sin más repitió todo lo que le había pedido Evgeny. A sus palabras se le fueron agregando movimientos corporales espontáneos que coordinaban perfectamente con su dialogo. En su rostro había lágrimas, las cuales expresaban una fusión de odio y amor lo cual provoco en Yuri una gran nostalgia y que a la postre se transformó en lágrimas.

—Quítate las pesas Layla —dijo Evgeny—.Tu también Yuri.

Ambos obedecieron y de inmediato se quitaron ese peso de encima.

— ¿Notaste algo diferente Layla? —pregunto el experimentado ruso.

—No, la verdad no, sólo sentí un deseo enorme de decirte cuanto me habías enfadado, pero dije dentro de mí que no tenía por qué hacerlo y, mejor enfoque esa ira en proferir de la mejor manera lo que me habías pedido, me sentí libre al decidir qué hacer y cómo actuar, pero sólo eso.

—A eso querida Layla, se le llama reflexión, autoanálisis y comprensión y lo hiciste perfectamente bien, pues al canalizar toda esa ira para un fin correcto acabas de hacer una de las actuaciones más brillantes que he visto de ti y si no me crees mira el rostro de Yuri.

Layla volteo y observo que en los ojos de Yuri, aun había lágrimas y éste comenzó a aplaudirle, lo mismo que sus otros compañeros que estaban observado a la distancia.

— ¿Quieres decir que todo eso fue a propósito para sacar una mejor actuación de mi parte?

—Para sacar tu mejor cara, tu verdadero talento, pues todas las veces que he mirado tus actuaciones en películas, siempre fingías demasiado. Los verdaderos actores se burlaban de tu falta de credibilidad y, te tachaban de servir solo para las acrobacias y nada más. Entonces esto que hice fue una pequeña parte de lo que deberás hacer de ahora en adelante, pues en nuestra profesión no solo debemos hacer acrobacias, hay que actuar y conectarnos con el público, ser versátiles y variar nuestra forma de interpretar. En su momento la gente te aclamaba porque eras espectacular, únicamente espectáculo, pero tu sensibilidad y la verdadera calidad como artista nunca aparecían, no al menos para mí ojo que es muy exigente. En pocas palabras, tú, careces de todo eso y por ello fue que te orille a sacar ese verdadero ser al que aun te resistías a explotar por completo, pero gracias a tu talento ha sido más rápido de lo que creí. Debo decirte que eso junto al entrenamiento de nadar bajo presión te ayudara mucho y a tu pareja también.

Layla miro incrédula lo que estaba ocurriendo y volteo a ver a su mejor amiga, quien sólo sonreía dando a entender que eso tan solo era un poco de lo que ella había vivido en Rusia.

—Eso no es todo —dijo Evgeny—. Suban de nueva cuenta a los trapecios, y ejecuten la misma cantidad de giros del Ángel Negro.

Ambos artistas subieron y se miraron fijamente, tal pareciera que la situación causada por Evgeny al provocar a Layla, logro que en esa pareja se creara un vínculo; una seguridad y empatía real y aun mayor de la que ya tenían. A causa de eso fue que no dudaron y se arrojaron logrando dar las vueltas que se les había pedido, las dieron de forma tan rápida y ligera que no podían creerlo.

—Yuri, ¿te has dado cuenta de lo que hemos logrado?

—Así es Layla, por increíble que parezca hemos hecho sin temor los giros a los cuales siempre temimos y no solo eso, sino que ha sido muy fácil.

—Eso fue gracias a la hora que tuvieron para entrenar y aunque aún hay fallas debido a la falta de coordinación de Layla en su brazo derecho, ese detalle lo iremos arreglando con el pasar de los días. Lo que me importaba en este momento era lograr que Layla soltara su yo interno y comprendiera que la actuación y expresión artística son cosas muy diferentes. Puedes actuar, pero eso no significa que vas a expresarte como un verdadero artista. Sin embargo, ella en base a mi prueba logro sacar eso que necesitaba y ahora comprenderá mejor con el paso de los días y los ensayos como fusionar tanto la actuación, acrobacia, dialogo y arte en uno solo, y lo lograra porque ella tiene mucho talento.

—Gracias Evgeny y disculpa mi actitud —dijo Yuri.

—No hay nada que agradecer, en este momento somos equipo y jamás me ha gustado que en donde yo trabajo haya elementos con limitaciones, por eso les estoy ayudando, para darle solo lo mejor al público y no actuaciones mediocres.

—Por hoy terminamos —dijo Svetlana, mañana tendremos un día muy pesado así que vayan a descansar.

—Antes de que se vayan quiero preguntarle algo a Evgeny —hablo Layla—. Ese dialogo que me pediste decir es de Antarsia, ¿verdad?

—Así es Layla, es parte de lo que interpretaras y como Yuri es tu pareja y será Apolo, tú tienes que creerte Artemisa, volverte Artemisa y que tus diálogos fluyan y, como estabas en un momento de desesperación e ira fue el dialogo más indicado para lograr mi cometido.

—Ya comprendo, vaya que eres bastante único en tu forma de dirigir, enseñar y ser. Tal y como me lo había dicho Sora. De verdad me alegra el poder trabajar con alguien como tú.

—Lo mismo digo, para mí también es un placer trabajar con ustedes.

Los Safoskin se retiraron, antes de eso Svetlana les dejo un video con imágenes virtuales de la planeación de lo que sería el Fénix Imperial para que observaran cada detalle del mismo y después de eso se marcharon.

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Escenario Kaleido.

— ¡Te estoy pidiendo diez giros de un trapecio a otro, Rosetta!

—Lo sé, pero diez giros en un solo impulso es muy complicado Elena —respondió Rosetta.

En el gimnasio del Escenario Kaleido se encontraban, Elena, Alekséi y Rosetta. Todo indicaba que el entrenamiento en ese lugar no era menos pesado que el puesto a Sora, Layla y sus parejas.

—Por hoy hemos terminado —hablo Alekséi—. Puedes ir a descansar, mañana será un día igual de intenso.

Rosetta obedeció y se dirigió a los dormitorios. Era ya algo noche, las estrellas iluminaban la playa de aquel lugar, Rosetta observo fijamente al cielo mientras caminaba. En ese momento ante ella apareció de nueva cuenta Sophie.

—Ha sido muy complicado para ti este nuevo giro a tu carrera, ¿verdad Rosetta?

— ¡Sophie, tú de nuevo! —respondió sorprendida la pelirroja.

—Soy el espíritu supremo de los escenarios y siempre estaré en donde se me necesite. No tengas miedo de lo que estás haciendo, disfruta tu momento, aprovéchalo, recuerda que Sora y Layla no estarán toda la vida en este escenario y si tú no te atreves a intentarlo y te rindes a la primera dificultad que te aparece, más adelante te arrepentirás de no haber hecho lo correcto. Anímate, si hoy no salieron bien las cosas, en su momento saldrán; tú eres talentosa, confía en ti y notaras los cambios.

Después de dichas esas palabras, Sophie desapareció, todo indicaba que la chica de cabello plateado, ahora como espíritu se enfocaba más a motivar, reconfortar y ayudar a los artistas que sentían desconfianza de sí mismos.

Rosetta se sintió un poco mejor, mas no del todo, ella sabía que enfrentar a Sora no estaba en sus planes, no; para ella era difícil de creer que sería rival de su gran amiga y sobre todo sabiendo que Sora de verdad era bastante buena en el escenario, y como era de suponerse los nervios y la desconfianza la atraparon, al no sentirse capaz de enfrentarse a ella.

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Residencia Hamilton.

Las dos parejas terminaron de estudiar los videos que Svetlana les había dejado. El brillo en los ojos de Layla y Sora era evidente. Todo indicaba que la técnica que estaba a punto de nacer era algo que las dejaría realmente satisfechas. Un nuevo reto para ellas había llegado y no lo desaprovecharían. Esto demostraba claramente la diferencia entre una Rosetta novata y dos artistas ya experimentadas.

—Con esto concluimos la práctica de este día —dijo Maksim—. Yo me retiro, mañana nos vemos a primera hora para entrenar o para lo que tengamos que hacer.

Yuri hizo lo propio y de igual forma se retiró, dejando a las dos amigas solas en el hogar de Layla.

— ¿De verdad crees que podamos ejecutar esa técnica? —pregunto Layla.

—Sí, estoy segura de eso, creo en ti y creo en nuestros compañeros, juntos lograremos ejecutar el Fénix Imperial —Sora respondió con mucha seguridad.

—Lo que viví hoy bajo el entrenamiento de Evgeny, fue muy pesado para mí. Siempre fui fuerte, pero esa forma tan estricta de entrenar por parte de tu director fue algo que sobrepaso mis límites, esas palabras dolieron mucho, me sentí, como explicarlo…

—Te sentiste humillada, menospreciada, rechazada y una inútil ¿verdad?

—Así es Sora, lo has dicho perfectamente.

—Layla, tú te sentiste como yo cuando llegue al escenario Kaleido, cuando me humillabas, rechazabas y menospreciabas. Eso poco que tú sentiste hoy lo viví yo hace años. Sé que es una sensación terrible, frustrante, humillante, pero se puede superar y se logran cosas maravillosas cuando logras olvidarte de eso.

— ¡Por dios Sora, jamás creí que te hubiese hecho sentir tan mal! Aquella vez en Nueva York cuando cortaste mi cabello, me arrepentí de lo que te hice pasar, pero nunca supe cómo te habías sentido, no hasta hoy.

—No te preocupes amiga, esto es solo el comienzo, no es venganza no pienses de esa forma, pero el modo de trabajar de Evgeny siempre es así. Eficiente, pero muy duro y si deseas que él te acepte por completo, debes mejorar tu coordinación y explotar al máximo tu capacidad histriónica y artística o de lo contrario pasaras momentos mucho más amargos que el vivido hoy.

Layla abrazo a su amiga y de nueva cuenta se soltó a llorar al sentirse mal por todos los momentos amargos que le había hecho pasar tras su llegada a Kaleido.

—Ya no llores Layla, de verdad que Macquarie tenía razón cuando dijo que de niña eras una llorona y ahora que has regresado a ser como antes lo compruebo. Por mí no hay problema, el pasado eso es y se queda únicamente como un recuerdo más de nuestras vidas, un momento de aprendizaje y conocimiento personal, pero nada más. Así que ya no llores querida amiga.

—Gracias por ser mi amiga, tú me has enseñado muchas cosas y por todo eso es que aún sigo aquí en este lugar que tanto quiero y respeto —respondió Layla.

—Entonces demuestra ese amor por el escenario, levántate y supera tus errores.

Layla sonrió y se dirigió al trapecio para practicar un poco más.

El celular de Sora timbro, era su representante al cual Sora iba a despedir en pocos días. Él sin saber que eso ocurriría, le informo que había sido invitada a un programa de televisión cerca de la ciudad en donde se encontraba el escenario Kaleido. Dicha entrevista se llevaría a cabo al día siguiente a muy temprana hora.

—Déjame adivinar —dijo Layla—. Tienes entrevista de televisión, ¿verdad?

—Así es, otra aburrida entrevista, con personas aburridas que de arte saben lo que yo de psicología, es decir nada. Y todo eso lo provoca ese representante quien sólo gusta de lavar dinero con mi imagen y me hace asistir a lugares como ese, pero eso está a nada de terminar. Por el momento he de cumplir con ese compromiso.

Layla sonrió por el comentario de Sora y continuo sus ejecuciones en el trapecio.

—Aún recuerdo cuando yo tenía que asistir continuamente a esos llamados, a películas de una calidad infame y a todo lo referente con la farándula.

—Es una pena que ya seas una anciana quejumbrosa —dijo Sora en tono de broma.

Layla le arrojo un cojín de los que usaba para entrenar, a lo que Sora respondió arrojándole otro, lo cual provoco que Layla cayera en una colchoneta.

—No vayas a llorar otra vez ahora porque te caíste por favor —hablo Sora sin parar de reír, lo mismo que Layla.

—Pues creo que el haber estado una hora nadando y haciendo todo lo que Evgeny me dijo, me ayudo de mucho, mi cuerpo se siente más suelto y ágil, creo que por hoy ha sido suficiente, será mejor ir a descansar —dijo Layla.

—Sí, de hecho eso mismo iba a decir —profirió Sora—. Lo olvidaba, ¿deseas acompañarme mañana a mi entrevista?

—Claro que sí, con gusto te acompaño, aunque después digan que tú y yo tenemos una relación diferente, no me importa. Que digan lo que quieran, total a eso se dedican.

—Bien, pues antes de irnos a descansar voy a beber un poco de agua —dijo Sora.

A su regreso de la cocina, Sora, cargaba una caja muy linda, la cual entrego a su amiga.

— ¿Qué es esto Sora?

— ¡Feliz cumpleaños querida Layla!, jamás podría olvidarme de un día tan importante como este. Desde esa vez en la cual tu padre nos contrató, se quedó en mi memoria tu fecha y estando en Rusia, siempre recordaba ese momento. En aquel entonces por mis entrenamientos, estudios y todo eso, no podía distraerme y por ello no me comunicaba contigo, pero ahora es distinto y estando aquí frente a frente no podía pasarlo por alto.

Layla sonrió agradeciendo el gesto de Sora. Yuri no acostumbraba a festejarle nada a su pareja pues respetaba mucho las decisiones de Layla, y una de ellas era la de no celebrarle cumpleaños alguno. Pero Sora, Sora era diferente; a ella no le importaba que a Layla no le gustase eso y por ello mientras su amiga practicaba con Evgeny, ella aprovecho para pedirle al cocinero le hiciera un pastel, el cual era ese que Sora le había dado en aquella caja.

—Tú siempre con tus cosas —dijo Layla.

—Me conoces amiga, te aprecio mucho, eres la hermana mayor que siempre quise tener y lo hago con mucho cariño.

Después de haber comido un poco de pastel, ambas se fueron a bañar y después a dormir, pues era claro que al día siguiente tendrían una jornada muy larga.

Continuará…

N/A: queridas lectoras aquí les traigo un capítulo más de esta historia, espero sea de su agrado. Se los dejo con todo mi cariño y agradecimiento.

Nos leemos otro día.