Capítulo X
El barrio Hyūga no había cambiado mucho en esos años y eso significaba –que para desgracia de muchos-, las ideas de estos tampoco habían evolucionado.
Menma miró alrededor y comentó.
–No parece haber mucha actividad.
Sasuke negó:
–Tienes razón, pero no bajes la guardia.
Naruto rodó los ojos al comentar:
–Están conscientes de que estamos en Konoha y solo venimos a una reunión con mi ex suegro, verdad.
Los Uchiha se encogieron de hombros; pues para ellos el estar siempre en vigilancia era normal y más cuando, al contrario del rubio, opinaban que aquella no sería una simple reunión.
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Hinata esperaba junto a su padre que Naruto arribara. Hiashi la vio de reojo y pregunto un poco contrariado.
–¿Por qué no dejaste que Hanabi se llevara a los niños?
–Ellos deben estar presentes.
-Peor no veo porque exponerlos a esto.
–Padre, lo quieras o no, ellos ya lo saben y considero que no dirás nada que les afecte ¿o sí?
–Mujer necia.
Hinata se removió inquieta ante lo dicho por su progenitor, pero no se amedrentó, ella consideraba que Boruto y Himawari serían un freno para que este no fuese hiriente con Naruto.
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Al llegar a la casa principal; Naruto tocó y la puerta fue abierta por uno de los sirvientes. El rubio saludó y entró seguido por los dos pelinegros.
Los tres fueron conducidos hasta el salón principal y ahí les dejaron con los dos Hyūga.
Hiashi saludó cortés, al igual que Hinata y les invitaron a sentarse.
Naruto les imitó…
–Buenas noches. No veo porque tratarnos con tanta formalidad. –opinó el Nanadaime.
El Hyūga respondió, viendo a los Uchiha.
–Pues lo mismo digo, no veo porque venir con guardaespaldas si vienes a visitar a tu familia, porque aún somos familia ¿no?
Por supuesto hizo hincapié en la última frase. El Nanadaime observo a Hiashi y respondió serio:
–Como veo que ya te han puesto al tanto y nunca ha sido mi estilo andar por las ramas en asuntos importantes; no veo por qué no responder a esto. No, no vengo con guardaespaldas, vengo con el padre de mi hijo y con este.
El Hyūga frunció el ceño y se removió molesto.
–Pensé que lo que me dijo mi hija solo era un malentendido.
–No veo donde ve el malentendido. Ustedes lo sabían desde un principio. Yo nunca les oculté a tu hija y a ti, que tenía un hijo con Sasuke.
–Y te aceptamos aun con eso… –mencionaba Hiashi.
–Oh no, eso no fue así –intervino el Uchiha mayor– ustedes lo obligaron a casarse y separarse de nosotros, no fue como si le hubiesen hecho un favor.
Hiashi casi asesinó a Sasuke con la mirada, mas este ni se inmutó.
–No lo quieren aceptar. Más si le hicimos un favor. Konoha no hubiera aceptado una relación como la de ustedes y menos a un niño nacido… así…
Naruto se incorporó como si le hubiesen golpeado.
–Ya no soy el jovencito que deseaba agradar a los otros y ser aceptado, ya no soy el que temió que hirieran a su familia y como lo que soy ahora, un hombre, te advierto que no digas nada en contra de mi hijo ¡Oíste!
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Las voces altas llamaron la atención de los dos menores y cerca del pasillo –donde estaban– decidieron acercarse y asomarse para verlo que sucedía. Himawari al ver a su padre quiso ir con este, mas Boruto la detuvo.
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Dentro del salón, Hinata por fin intervino.
–Padre, si lo único que deseabas constatar es la decisión de Naruto; no veo, porque seguir con esto que…
–Silencio Hinata. –calló el mayor– Quiero hacer saber a tu esposo, pues aún lo es, las consecuencias de divorciarse de ti.
–¿Y qué consecuencias serían esas, según usted? –cuestionó Sasuke.
–Perder al apoyo del clan más importante de Konoha, y con eso que las habladurías al igual que los señalamientos hacia ustedes, no se harán esperar.
–Apoyo de su clan… –masculló Naruto, como si pensara y luego aseguró– No me interesa Hiashi, Konoha cuenta con shinobis fuertes y si ustedes no apoyan, no veo tampoco el motivo para vivir en esta aldea.
–¡¿Cómo?! –se ofuscó el mayor.
–Pues sí, si no van a ayudar, no sirven de nada Konoha; por lo que su barrio no es necesario ¿no?
–¿Es una amenaza? –preguntó indignado el Hyūga.
–No, solo explicó lo que aseguraste.
El castaño se levantó y se notaba que estaba furioso.
–Así que por fin este traidor te puso de su lado.
–¡Sasuke no es ningún traidor!
Exclamó Naruto.
–Si historia dice lo contrario.
–La historia en la que su hermano mató a su clan por el bien de Konoha o la que le ordenaron hacerlo pudiendo buscar otra solución. Claro, pero el clan –que si era el más fuerte–, y fundador de Konoha, no tenía derecho al dialogo, ¿no? Por si fuera poco él estuvo luchando conmigo en la cuarta guerra ninja, por si lo olvidaste. –Hiashi no pudo refutar la lógica aplastante de lo que dijo el rubio– Que no he venido a hablar de pasado de Sasuke, lo que vengo a decir que me voy separar de Hinata y eso ya lo sabían.
–Piénsalo aun estas a tiempo de no tira lo que tienes por… –insistió el Hyūga.
–No, gracias, no quiero seguir con ese genjutsu que me hizo sentir culpa y aceptar esta farsa.
Naruto no había querido ser duro, sin embargo las explicaciones, ahí entre ellos que sabían toda la verdad, sobraban.
–¿Y tus hijos? – Hiashi jugó su carta fuerte– ellos no te importan, deben de vivir con sus padres, con los dos.
En ese momento, Himawari por fin se soltó de su hermano y corrió al salón.
Y en un movimiento digno de un hombre de su experiencia. Hiashi la interceptó tomándola en brazos y le dijo…
–Himawari, verdad que no quieres que tu papá se vaya de la casa. Que no quieres que los deje a mamá y a ustedes por ellos. –El hombre señaló a Menma y a Sasuke.
–¡Padre, suéltala! –reaccionó Hinata y corrió a quitarle a la niña de los brazos a Hiashi.
–¿Mamá?
La niña miró a los que señalaba su abuelo y a su padre a lado de estos y comenzó a llorar.
Sasuke la observó y esperó por la misma reacción que tuvo en alguna ocasión; pues se enteró que hizo rabietas y evitó que Naruto fuese a la ceremonia de la toma de cargo.
Y el Uchiha no se equivocó, si bien no sabía que el Byakugan nacía de pronto, la niña si lo tuvo de ese modo.
Himawari estaba siendo calmada por su madre y fue cuando Boruto entró también.
–¡Ya basta Himawari! –exigió el niño rubio.
De eso a os ojos con pupila clara, los rasgos transformándose siguieron en la menor.
–¡Basta! –gritó alguien más.
El aura del Kyūbi se sintió arder, de esta, unas llamas negras la envolvieron y el rinnegan en los ojos de quien poseía todas estas características; sin embargo Menma no miraba a la niña, sino…
–¡Está usando a su familia para su propio beneficio! ¡¿Y todo porque?! ¡Solo para no perder el estatus en el que vive!
Hiashi lo había logrado, había puesto nervioso y molesto a un niño…. A Menma.
El Hyūga vio con admiración el chakra del adolecente y no solo él. La habitación pareció paralizarse todo y como no; si ante ellos estaba lo que la historia predijo… la reunión de la sangre de Ashura e Indra… el poseedor del rinnegan original.
Naruto se levantó y llamó a su hijo…
–Menma… tranquilo.
–¡Pero él…!
Aun se resistía el menor. Sasuke se unió al rubio Hokage y…
–Lo sabemos, solo es un hombre mayor que no ha sabido dejar el pasado atrás.
Himawari al igual que los demás veía todo con asombro y con eso había dejado de usar el Kekkei Genkai.
Boruto se acercó al pelinegro menor…
–Está bien… aniki, el abuelo ya no se opondrá ni dirá nada más. ¿Verdad? –dijo mirando al mayor, el que ya no pudo negar le verdad aplastante que tenía frente a él.
–No.
Claudicó el Hyūga y al ver a sus nietos, supo que había cometido un gran error.
–Aunque no vivan juntos… sus padres los aman y yo… también.
Menma poco a poco dejó de dejar fluir el chakra del Kurama y se sentó de nuevo. Boruto corrió a su lado y se sentó junto a él.
Naruto suspiró y dijo divertido.
–Eso sellos para que no se notara el rinnegan, no sirvieron de mucho, cierto.
–No –dijo sonrojado Menma.
Hiashi observó a los tres hombres y negó.
–Lo innegable no se puede ocultar. Lamento mi actitud y lo que te hicimos en el pasado, Naruto.
El rubio sin dejar de acariciar a Menma y a Boruto, aseguró…
–¡Todo olvidado, ttebayo!
Sasuke negó; a ese Naruto amaba, a ese sin melancolía o amargura y que perdonaba con una sonrisa.
Himawari sin dejar los brazos de su mamá aun miraba con curiosidad al menor de los de cabello oscuro; pues nunca nadie antes la había impresionado de ese modo y todo… para bien.*
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La familia de Suna se reunió en la casa que usaba el Kazekage en su estadía; Shikadai esperaba a sus padres y al verlos, corrió a abrazarlos.
–¡Los extrañé!
Gaara lo alzó y abrazó, sintiendo como el menor suspiraba satisfecho al sentir esos mimos.
–Yo también te extrañé, mi pequeño.
Gaara besó el cabello negro del infante, mientras Shikamaru lo acariciaba. Con esa tranquilidad reinando, el pelirrojo opinó:
–Deberíamos descansar un poco, mañana será un largo viaje de vuelta a casa.
Kankurō dejando al pequeño con sus padres, se decidió a realizar esa otra cosa importante.
–Voy a ver a Temari.
Gaara asintió y cuestionó:
–Si tú crees que debo retirar los cargos, porque es nuestra hermana...
El mayor movió la mano...
–No. Precisamente por el lazo de sangre que nos une, debió abstenerse y no agredirte, no sólo eres el Kazekage sino también nuestro otouto. Veré si ha pensado bien lo que hizo y si el Hokage permite que cumpla su condena en Suna. ¿Estás de acuerdo?
–Si estarás más tranquilo de ese modo, sin embargo la quiero bien vigilada.
Kankurō se retiró y la pequeña familia entró a la casa donde Shikadai pidió relatos de cuando sus padres estaban juntos.
Así trascurrió un par de horas, hasta que Shikadai se quedó dormido. Gaara o fue a dejar a su habitación y regresó para ver a Shikamaru.
Se sentó junto a él y tomó su mano…
–Suna aún es un poco dura…
–Lo enfrentaremos juntos, lo que venga estaremos unidos.
Y eso fue una promesa.
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En el barrio Uchiha; Sakura alistaba a Sarada para que durmiera.
–Mamá…
–¿Si?
–Espero que Boruto aprecie lo genial que es mi aniki.
La de cabello rosa suspiró y besó la frente de su hija.
–Sí y ya verás que lo amara como lo amas tú.
La niña hizo un puchero….
–No, yo lo quiero muchísimo más.
La mayor rió divertida.
–Seguro que si mi niña.
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Los Uchiha y Naruto se retiraban. Hinata y su padre vieron como Boruto y Himawari aun agitaban las manos desde la puerta despidiéndose...
–Himawari, sabes que papá nos quiere mucho. –aseguró Boruto.
–Si.
–Y no importa que no viva en casa…
Ella frunció el ceño, mas alzó la vista y vio como agitaba la mano Menma en su dirección…
–Sí, se lo prestaremos al zorrito oscuro.
–¿Quien?
–A él –Señaló la niña– él es un zorrito oscuro y tiene ojos bonitos.
–Boruto se rió.
–Supongo que sí, eso parece. Y si se lo prestaremos o más bien… se lo devolvernos porque él… nos lo prestó mucho tiempo.
–¿Si?
La niña miró con curiosidad a su hermano. Boruto sonrió con ternura y abrazó a su hermana.
–Ya verás que todo será muy divertido de ahora en adelante.
Hinata sonrió a su padre, que la acercaba hacia él.
–Siento haber sido permisivo contigo.
–…
–Debí sacarte de tu error y no usarlo para atraer a ese chico.
–Aunque gracias a ello, tengo a Boruto y a Himawari.
–Si… –Hiashi se quedó un momento callado y luego comentó– Me imagino si las otras aldeas se enteraran de que existe una reencarnación de Hagoromo… –Hinata negó e Hiashi siguió– No, sé que nadie debe saberlo, esos dos me lo advirtieron y aun si no lo hubieran hecho, no diría nada.
…
*Si, me cae súper mal la mocosa por la estupidez que hizo… No debí ver esas películas, pero en fin, trate de no plasmar me enojo en el fic.
Y bueno ya saben que siempre he creído que la unión de Sasuke y Naruto da como resultado a un Sabio de los siete caminos, claro es mi opinión. Jejeje
Muchísimas gracias:
Gabycha, Ying Fa Malfoy de Potter, Alba marina y jennitanime.
