Los ninjas de la orden de las sombras se retiraron cuidadosamente de los pasillos a sus habitaciones en cuanto sintieron el sonido de una de las esferas de la soberana oscura chocar contra una pared, advirtiendo la prominente batalla campal que libraría contra el maestro de las sombras. Una discusión ardua y relampagueante sobre quién ocuparía la cama.
– Acepté tus condiciones de dormir en mi habitación, no entiendo de qué es lo que te quejas ahora, Syndra. – Zed sin su máscara frunció el entrecejo masajeándose la sien. No entendería jamás a las mujeres.
Syndra estaba enrojecida de ira y frustración, cuando Zed tomó sus cosas para dejarle a ella su habitación. Ella empezó a balbucear e insultarlo a diestra y siniestra.
– Sí, pero… - Syndra lo miró furiosa golpeo otra esfera contra el suelo sentándose en la cama cruzada de brazos.
Zed suspiró y se acercó a ella. Acarició sus cabellos con suavidad y Syndra le dirigió una sonrisa, mucho más calmada.
– Estúpido. – Syndra sonrió con tranquilidad pasando sus brazos alrededor del cuello de Zed atrayéndolo suavemente hacía ella, rozando sus frentes.
Chocaron ambos alientos, y Syndra trató de rozar sus labios con los contrarios pero Zed se alejó.
– Descansa Syndra, te veré por la mañana. – Y fue estampado contra la pared más cercana con magia. Abrió los ojos con dificultad luego de sentir el frio del granito contra su espalda. – ¿Ya me dirás qué te sucede o seguirás lanzándome por los aires como un súbdito?
La hechicera lo soltó con brusquedad y se lanzó directamente a la cama de un salto. Zed enarcó una ceja y su subconsciente repitió "Mujeres".
– Adios Syndra. – Zed realizó una reverencia mientras se dirigía a la puerta, y fue respondido con un murmullo casi inaudible.
Syndra cerró los ojos, cansada y se sobresalto al sentir una mano en su cabeza.
Giró para verle el rostro y en una mínima fracción de segundo sus mejillas se colorearon y volvió su cabeza escondida en la almohada, mientras Zed cambiaba de lugar con su sombra nuevamente, saliendo victorioso después de sorprender a Syndra estrechando sus labios con la sutileza de un ninja.
Sintió el golpe de la puerta al cerrarse y se acurrucó aun más contra la almohada sonriendo al sentirse impregnada del olor de Zed; ella solo quería que él pudiera dormir con ella esa noche, una vez más. Pero él era tan cerrado para esas cosas. Se acurrucó entre las mantas, quizás no hoy, quizás no mañana, pero ya lograría sacar al maestro de las sombras de ese caparazón del cual tan reaciamente se negaba a salir.
Caminó pesadamente mientras estiraba sus músculos adoloridos y entumecidos. Odiaba que lo invoquen en las ligas bajas, creían que podían utilizarlo como su invocador favorito*, y no tenían idea de cómo utilizar sus habilidades decentemente para explotarlas en su máximo potencial. No podía esperar a la fase de campeonatos nuevamente para poder demostrar que tan bueno era. Ser baneado y pickeado todo el tiempo, mientras su rival* era olvidado en un rincón.
Buscó a Syndra con la mirada, era extraño salir de la cámara de invocación y no ser hostigado directamente por ella, aunque tampoco que le molestara. Ella era un buen descargue para relajarse luego de días como ese.
Nada lo intimidaba, jamás, ni siquiera la enorme sombra que se colocó detrás de él mientras su hacha golpeaba el suelo.
Zed se giró lentamente mientras Draven (Draven no, Draaaaaaaaven) pasaba su brazo por sus hombros y su hermano los observaba con su expresión ruda.
– Maestro de las sombras, hay rumores ¿Sabes? Se dice por ahí, que estás en un tipo de, llamémoslo alianza, con la Soberana oscura. Y a Noxus, le interesa eso. ¿Entiendes de lo que hablo? – Draven hablaba con su tonada arrogante y ególatra, Zed se removió asqueado quitando el brazo contrario de sus hombros. El tuteo le parecía insoportable. Años esforzándose para ser temido y que llegue un mundano como él haciéndose la estrella para tutearlo.
– Creo que te estás equivocando. – Zed hizo amago para retirarse y la voz de Darius resonó con fuerza.
– Creo que aquí eres tú el equivocado. Escucha maestro de las sombras. Si realmente estás con la soberana oscura en una alianza a Noxus realmente le interesa. Creeme, no los vemos como amenaza, podríamos hacerlos añicos. Pero Jonia es un premio jugoso, imagina una alianza entre ustedes y Noxus. Ambos ejércitos unidos serían devastadores. No solo Jonia, ¿Qué tal toda Runaterra? Nuestro Alto Mando piensa en grande, esperamos que tu también, maestro de las sombras.
Zed ocultó una risa que casi aflora con desdén; con el rabillo de su ojo observo a Syndra a lo lejos dudando de acercarse a él o no, e increíblemente a un manojo de ninjas de Jonia observando con curiosidad. No podía haber pedido un mejor escenario. Se jactó de su suerte y haciéndole una sutil seña a la soberana oscura para que se acerque realizo el plan más bizarro que jamás pensó que se le ocurriría y podría salvarlo de tantos aprietos y sospechas. Le costaría caro en un sentido, pero valía la pena.
– Permítanme decirles. Ustedes, su Tirano en alto mando, y toda la gente que ha estado creyendo y esparciendo el rumor de la alianza, están completamente equivocados. No puedo objetar que muchos tienen razón al levantar sospechas hacia nosotros. Dos campeones tan poderosos con unos ideales y metas parecidos, pero créanme, de que esas cosas ya han pasado a un plano que ya no interesa. – Zed continuó con su circo. Ya había llamado la atención suficiente de sus enemigos. Distinguió a Irelia casi exigiéndole con la mirada que continuara o moriría de un infarto ante la duda de qué pasaba ahí.
El maestro de las sombras atrajo a Syndra hacía él cuando ella ya estaba a la distancia requerida. "Sígueme la corriente" Fue lo que logró, por suerte, distinguir Syndra en un susurro de la voz de Zed.
– La Soberana y yo, no nos encontramos en una alianza. No teman. Hemos decidido alejarnos de las guerras y dedicarnos a ser pareja.
El rostro de Syndra se coloreo de rojo mientras Zed la estrechaba con fuerza. Improviso una sonrisa altiva como pudo, ocultando su risa y sorpresa. Se daría el lujo, luego, de gritarle un enorme QUÉ a Zed en la cara.
El maestro de las sombras se quitó su máscara en una velocidad alarmante y plantó un beso en los labios de Syndra con fuerza. La hechicera, todavía descolocada le siguió el juego, luego le gritaría con todas sus fuerzas. Lo abrazó con sutileza.
(n/a: ¡SURPRISE!)
La mandíbula de Draven y muchos ninjas cercanos a ellos, y campeones que presenciaban esa escena casi rozan el suelo. El Maestro Yi tuvo que sacar un pañuelo de su túnica y limpiar los muchos lentes de su casco. Irelia desapareció furiosa con paso apresurado, mientras Darius solo los miraba con asco.
– Le diré a nuestro mando que no les interesa. Hasta nunca. – Darius se retiro arrastrando a su hermano de la ropa.
En el fondo, Wukong tuvo que pagar cien monedas de oro a su maestro en una apuesta perdida. Vladimir chocaba los cinco con la Dama Elise. Fue, quizás, la situación más extraña que Zed tuvo el placer de protagonizar en su vida.
Invocador favorito: Está hablando de Faker.
Alto mando Noxiano: Cuando dice "Tirano" se refiere a Swain, y también a su skin "Swain el tirano"
Rival: Hablemos de Shen y cuando empezara a tomar protagonismo. Esperan al capítulo que sigue. Él no, pero Yi y Wukong aparecen un poco más.
.
.
.
.
WIIIII, publique esto sin mucha diferencia de tiempo con el otro, ajajaja, ahora a esperar 700 años ajajaja, perdón. *Se hace bolita*
El capitulo 11 esta medianamente escrito, o por lo menos la idea principal. NO LLOREN POR MI.
Espero que les haya gustado el capitulo. Me divertí bastante escribiéndolo. ❤
Como apartado especial para el próximo capítulo, relean el 9no. Es muy importante y guarda mucha conexión. Estén atentos, aprovechare las vacaciones para escribir lo más que pueda y mantener vivo esta cosa.
LOS ADORO.
.
.
.
Special thanks to Marfelle, again, hue. For the help with this chaper and chaper 11. You're so lovely! Thanks again. ❤ ❤ ❤ ❤ ❤ ❤
