capitulo 10

Harry despertó al oir un tímido golpe en la puerta. Ron seguía dormido, así que fue y abrió.

"¿Gin?"

"Oh, estás despierto."

"Supongo. ¿Necesitas algo?"

"De hecho, esperaba poder hablar contigo."

"¿Quinez?" Ron masculló desde su cama.

"Sólo Ginny. Vuelve a dormir, Ron." Harry respondió suavemente para después salir hacia el pasillo. "Claro que puedes hablar conmigo, Gin."

"Genial." Ginny agarró la mano de Harry y lo llevó a su cuarto. Hermione no había pasado la noche ahí, así que estaba vacío. La chica cerró la puerta y se sentó en su cama mientras Harry tomó una silla.

"De acuerdo, tu cara me está diciendo que esto es serio, una intenta-matener-secreta conversación. ¿Quieres que ponga un Hechizo Silenciador?" Harry preguntó.

"Por favor."

Harry murmuró el encantamiento mientras movía su varita. "Listo." Asintió hacia la chica, escondiendo su varita en una manga, un hábito que había aprendido de Tom.

"Oí a George decirle a Blaise acerca de un Auror que ha estado pasando el tiempo contigo llamado Tom." Ginny dijo, yendo directo al punto. "¿Es el Tom que me temo?"

Harry se recargó en su silla, dando a la chica una mirada penetrante. "¿Quién crees que es, Gin?"

"Bueno, Tom Riddle."

"¿Yo y Voldemort?" Harry preguntó quedamente, pero en un tono serio, no en uno de burla.

"Eso es lo que pensé. Pero la descripción de George me hizo pensar en él."

"¿Descripción?"

"Blaise preguntó como era físicamente. George dijo que lucía parecido a ti." contesto Ginny.

"Maravilloso." Harry suspiró. "Sí, es Tom Riddle."

"¿Por qué?"

"Corrimos el uno al otro en el Callejón Diagon y tuvimos que hablarnos. Él no es tan malo cuando no trata de matarte o está molesto contigo."

"¿Molesto contigo?"

"Nos peleamos hace algunos días. Sabes que puede hacerme tener pesadillas."

"¡Por eso te veías tan cansado!"

"Exactamente."

"Te ves bien esta mañana."

"Creo que me dio un descanso por que era mi cumpleaños." Harry se detuvo. "Crees que esto es bueno."

"Creo es tu jucio." Ginny suspiró. "Y, de cualquier forma, conocí a un semi-agradable Tom."

"Lo sé. De otra forma no te hubiese dicho."

"¿Qué hacen ustedes dos?" Ginny preguntó, recostándose en su cama.

"Hablar, insultarnos mutuamente, hago la tarea y el maldice a Muggles." Harry sonrió. "Nos vemos en este pequeño café Muggle. También él es la razón de que haya conseguido tan buen disfraz."

"Tenía que asegurarse de conseguirte uno que pudiese engañar a sus seguidores." Ginny concordó.

"Si." Harry suspiró. "Sin embargo, es raro. Siento como si debería de estar peleando con él, y aún así no lo hago."

"¿Te agrada?"

"¿Eh?"

"Harry. ¿Te gusta?"

"¿Qué te hace pensar eso?"

"Esa mirada en tus ojos. La tenías por Cho hace dos años y por Seamus el año pasado."

"Mierda."

"¿Harry?"

"Ni siquiera había pensado en eso…"

Te gusta!"

"¡No apropósito!"

"¡Debería pensar que no!" Ginny sonrió. "¿Cuándo vas a decirle?"

"Nunca."

"Harry…"

"Lo digo en serio. Me mataría."

"Si te gusta ¡díselo por la volas de Merlín!"

"Gin ¡me mataría!"

"Entonces yo se lo diré."

"Noo…" Harry gimió. "No puedes. Jamás podré verlo de nuevo a la cara."

"¿Y qué tal si también le gustas?"

"¡El es el maldito Señor Oscuro, Gin ¡A él no le gusta nadie!"

"¡Ginny, Harry, Ron! ¡Hora de levantarse!" Molly llamó de repente desde las escaleras.

"Vamos. ¡Desayuno!" Ginny se incorporó y salió rápidamente de la habitación.

Harry gimió en sus manos. "Estoy condenado."

"¿Vas a dónde los Dursley?" Ron preguntó mientras todos desayunaban.

"Si. Sólo espero que pueda recuperar mis cosas." Harry suspiró

"¿Qué harás con tus libros? Ahora tienes dos juegos." Arthur preguntó.

"Ginny puede quedarse los más nuevos que tengo si los necesita o podría usar mejor copias de ellos. Los otros los puedo dar a una tienda de segunda mano." Harry respondió.

"¿En verdad!" Ginny miró fijamente a Harry.

"Claro." Harry asintió.

"Wow. Eres el mejor, Harry."

"Ahora, eso es sólo si puedo conseguir de vuelta mis cosas. Hechicé el baúl para que no pudiesen dañarlo, en su mayoría, pero conociéndolos encontrarán una manera de deshacerse de él." Harry suspiró tristemente.

"Estoy seguro que lo recuperarás." Ron sonrió. Los otros Weasleys alrededor de él asintieron.

"Gracias." Harry sonrió ligeramente. "Con todos ustedes apoyándome ¡no hay manera de que no lo recupere!"

Todos rieron.

Harry tocó en la puerta del Número Cuatro de Privet Drive con una mirada disgustada. El automóvil de Vernon estaba en casa, Harry se había dado cuenta demasiado tarde que era viernes y que Vernon iría más tarde al trabajo, lo que significaba que no podría solamente ordenarle a su tía que le entregara todas sus cosas.

No. tenía que tratar con su tío.

La puerta se abrió y Dudley chilló de miedo antes de tratar de cerrarle la puerta en la cara a Harry.

El pie de Harry bloqueó la puerta mientras una fría sonrisa se apoderaba de su cara. "Dudley ¿nadie te enseñó a verificar quién se encuentra de el otro lado de la puerta antes de abrirla?"

"¿Quién es?" Vernon llamó.

"Oh ¡solo soy yo, Tío Vernon!" Harry canturreó con una voz que combinaba con la sonrisa fría que mostraba. "¡Vine por mis cosas!"

"Sal de mi casa." Vernon gruñó mientras doblaba en la esquina y miraba hacia el pasillo.

Harry negó con su dedo ligeramente, como su estuviera hablando con un niñito. " Tío Vernon, esa no es la manera de tratar a un invitado. ¿Que pensarán los vecinos?"

Vernon se paralizó, la cara púrpura de ira y los ojos entrecerrados. "Dudley, déjalo entrar."

Harry entró a la casa mientras Duddley se movía rápidamente para permitirle el acceso. El mago cerró suavemente la puerta detrás de él antes de voltear hacia su enfurecido tío (Dudley había salido apresuradamente al comedor). "Mi baúl, Tío Vernon. Lo quisiera de vuelta, por favor."

"No."

La varita de Harry apareció en su mano y la pasó entre sus dedos cariñosamente, otro hábito que probablemente había adquirido de Tom, mientras observaba al hombre gordo. "No me negaría algo tan simple si fuera tú. Puedo usar magia ahora." El chico susurró suave y peligrosamente.

Vernon palideció. "Está en la alacena."

"Perfecto." Harry ronroneó, pasando al hombre para encararse con la puerta. "Alohomora." Murmuró al cerrojo, el cuál se abrió. Harry jaló la puerta, ignorando a Vernon, que estaba buscando frenéticamente la lechuza proveniente del Ministerio. Harry apuntó su varita a su baúl. "Minuta Tabula."

Harry colocó su baúl miniatura en su bolsillo y se volteó con una sonrisa hacia su tío. "Mis cosas siguen aún en mi cuarto¿correto?"

"Sí." El hombre gruñó.

"Encantador." Harry se pavoneó ante Vernon y subió las escaleras hacia la habitación más pequeña.

Un par de 'Alohomora's y se encontró en su cuarto, atravezándolo y recolectando sus pocas pertenecias. Un hechizo rápido liberó a Hedwig. "Me estoy hospedando en Londres, cerca de El Caldero Chorreante. Estoy seguro que podrás encontrarme ¿verdad?" Un ligero asentimiento del ave provocó una sonrisa en los labios de Harry."Perfecto. Vete. Diviértete. Te veré después." Hedwig ululó conforme antes de salir por la ventana abierta. Harry miniaturizó su jaula y la colocó en su bolsillo con todo lo demás.

"¿Ya terminaste, chico?" Vernon gruñó mientras Harry bajaba las escaleras con una gran sonrisa.

"Oh, no aún."

"Bueno ¡apúrate!" Petunia chilló desde atrás de su esposo.

Harry golpeó suavemente un par de regalos que estaban en el suelo, después lanzó dos maldiciones antes de desaparecer con un sonoro '¡crack!'

Dudley se asomó hacia el pasillo. "¿Mamá? ¿Papá?" Parpadeó hacia el dulce, que se encontraba junto a dos ratones, uno morado y gordo; el otro blanco y muy delgado. "Ooh…" Se metió el dulce a la boca y continúo buscando a sus padres, accidentalmente pisando al ratón morado.

Entonces Dudley se convirtió en un cerdo y se olvidó de sus padres.