Aquí otro capítulo, trato de dejar mis fic largos lo menos botados posible porque si lo hago quizás se olviden de la trama -me ha pasado- bueno, eso por ahora, a leer :3
Allí, ante sus ojos... su platónico amor.
El niño se dejó vencer por el sueño mortificado por los acontecimientos, los besos, las profundas caricias que jamás había sentido en su adolescente cuerpo lo estremecieron como un demente, se volvía loco de sólo recordarlo, sonrojado hasta las orejas. Pero pudo dormir alejándose algo de Secu, para que después éste le agarrara la cintura y posara un brazo debajo de su cuerpo, podía sentir el aliento mojado y cálido de Secu sobre su cuello, pero aún así quiso dormir, de cierta manera era agradable y en otra lo llenaba de nervios.
Lo que acababa de ver, lo que había pasado y lo que pasaría, todo lo confunde, hace latir su pequeño corazón, estalla, le causan un nudo en el estomago. La verdad, estaba choqueado, su amor platónico es... las palabras se le entrecortaban en la garganta nuevamente. Allí, abrazándolo como si fuera el único y a la vez no era más que un patético abrazo de un borracho a quien acaban de descubrir.
No, no debía pensar más, si seguía así se volvería loco y sumamente nervioso, también, si seguía pensando en él quizás llorara de la impotencia, lo golpearía, ahora más que nunca, porque ha vivido mirándolo en secreto para que ese tipo salga de la nada como un "Power Rangers" y lo secuestrara sólo por su dinero, eso era realmente triste. Acompasó su respirar con el muchacho luego de un tiempo, quedando ambos profundamente dormidos, Arthur con los ojos rojos, pero siendo valiente, ninguna lágrima salió de sus orbes verdes.
A la mañana siguiente sus ojos jades se abrieron aún somnolientos, casi pegó un brinco al acordarse de lo de aquella extraña noche. No encontró nada al lado de la cama, nadie en su habitación. Los pómulos se volvieron rojizos nuevamente.
¿Dónde estaría esa idiota? se revisó un poco siguiendo los consejos -de esas afeminadas teleseries inglesas- que le dictaba su cabeza y se revisó entero, no, nada estaba fuera de su lugar, tampoco se imaginaba gritando como una niña "no, no me dejes Carlos, el bebé que espero es tuyo" oh dios, sólo de escuchárselo escupía fuego.
–¿Se-Secu?–preguntó con algo de inseguridad, con la voz tambaleante y algo molesta.
De cierta manera, despertar así, tan solo... le hacia sentir que todo lo que pasó no fue más que un error de cálculos, se tocó a sí mismo al no escuchar ruido alguno, se paró sobre las sábanas.
Primero se desabrochó la parte de arriba de su camisa mientras miraba con algo de molestia pequeñas manchas moradas y rojizas en su piel. Pasó sus dedos sobre las recientes marcas, luego se bajó su pantalón, allí no había nada, miró con algo de intriga la ropa de cambio que había al pie de la cama. Se deslizó lo que quedaba de su ropa hacia abajo, gruñó un poco al sentirse tan solo, cogió la ropa que había para él, no sabía si darse un baño primero.
Afirmó la ropa contra su pecho, notando un olor diferente al detergente barato que solía usar ese americano, aspiró el aroma, entrelazó sus brazos sobre la chaqueta, olía como a él. Olía como a Secu, olía a ternura, maldita sea... así olía también el chico de la sonrisa brillante en la cancha de baloncesto.
Se levantó, se iría a bañar, iba a ir por la toalla que se colgaría en la cintura cuando siente la puerta ser abierta con suavidad, un Secu aún enmascarado se hacía presente, los ojos algo entrecerrados y las mejillas rojas sin mirarlo.
–Arthur...–empezó, el menor se quería matar por las pintas en las que estaba, oh dios, prefería ser el esclavo de toda la vida de ese escocés a eso.
Que se lo tragara la tierra, el mayor aún no levantaba el rostro, el pequeño estaba colorado hasta las orejas acurrucándose más en la gruesa chaqueta, que alguien lo matara, por favor...
–Siento no haberme levantado contigo pero yo... anoche ¡te lo juro! ¡no sé que pasó! ¡tú eres tierno y todas esas cosas pero yo no podría... digo! ¡tú no me gustas... digo, no deberias...! ¡yo, yo a ti! y-yo...–y mira directamente hacia adelante.
Se muere, Secu se está literalmente muriendo, casi se tropieza y las mejillas se encienden, el niño parece un mini-ogro arrojándole cosas, Secu las esquiva con maestría, con la cara roja ¡allí la pobre víctima era él!
–¡No me golpees Arthur, yo s-sólo entraba a d-disculparme y...!–las mejillas se coloraban todavía más cuando veía al menor ocultarse en su chaqueta, completamente desnudo.
Lindo, tierno, suyo. No, no era suyo, era...
–¡E-eres un estúpido, se toca la puerta!–gruñó el menor frunciendo sus gruesas cejas.
–¡No sabia que estabas aquí, exhibiéndote para que yo me pusiera así... tan raro!–exclamó el joven de cabellos rubios y ojos azules cielo.
La cara roja y el tono elevado, Arthur nunca lo había visto así, lo hizo sentirse más nervioso cuando el americano lo recorrió con la mirada y luego se llevo ambas manos a la cara.
–¿Qué, ahora me echas la culpa?–inquirió el pequeño.
Secu empezó a caminar a ciegas golpeándose con la pared cuando trató de salir de la habitación y no ver nada, antes no se hubiera sentido así, tan torpe y extraño , pero la culpa y la moral le recalcaban lo que había hecho, le dolía hasta el estomago.
¿Por qué ese niño entre todos los demás? una que otra vez había caído borracho y jamás sintió ese ardor moviéndose con tanta locura a otro alguien. Algo allí estaba mal, quizás ese niño, quizás él. Quizás lo que se empezaba a instalar en su corazón.
–So... Solo vístete, please...–rogaba el muchacho por fin saliendo mirando escondido detrás de la puerta.
El niño lo notó con ingenuidad, allí quien estaba más avergonzado no era él, sino Secu... quizás, sólo quizás se sentía igual que él, ambos confundidos hasta el punto de enloquecer, aún así, las circunstancias no hicieron más que separarlos.
Arthur era una bolita de sábanas avergonzada que se iba al baño a velocidades inhumanas, mientras Secu era un adolescente contrariado oculto en sus revistas de superhéroes.
Era... terrible, eso era como si Bruce -Batman- se violara en secreto a Dick -Robin- o le tuviera ganas, aunque... los fanes siempre sospecharon con su "ay, mi chico maravilla" tan masculino de ese héroe de la oscuridad.
Se mordió los labios, sólo era la confusión de esas imágenes extrañas agolpándose en su cabeza. Ese niño era... él era...
El pequeño se sumergió en sus dudas, el agua tibia empañaba cada una de éstas. Ambos lo sabían, después de ese día nada volvería a ser igual. El chico salió del baño, comieron nerviosos, el mayor sonreía con alegría típica en él, pero que ahora parecía forzada, ya no le regalaba abrazos y besos en la mejilla juguetones al pequeño y hablaban de pocas cosas.
–¿Y... qué has hecho?–preguntó inseguro Secu.
–Estar atrapado por ti, es todo lo que puedo hacer... y eso te da derecho a hacerme lo que sea no ¿no?–
–Que no fue intencional... o sea, yo y tú...–
–Lo entiendo, soy tu juguete... ¡maldita sea, me harás lo mismo cada vez que se te de la gana! ¡te odio!–
–¡Me harté, no tengo que estar disculpándome ni dando explicaciones a un niño como tú! ¡sólo eres mi rehén, nada más! ¡además tengo novia y la amo, sólo olvídalo y sigamos... como estábamos antes! –
El inglés estaba sentido, las palabras se escapaban de su garganta antes que las lágrimas, ser... sólo usado, ser únicamente un rehén, eso era él.
Dolía, dolía mucho.
–¡Ni siquiera tienes novia, tus amigos de la cancha de baloncesto lo dijeron! ¡ellos dijeron que...!–
La voz se le congeló, qué... ¿qué acababa de decir? acaba de revelar que conoce la identidad de Secu, quizás no su nombre ni dirección, pero sí su rostro, que lo ve cada mañana, sintió miedo...
–¿Así que... me conoces, Arthur?–la voz de Secu salió fría como nunca antes, luego forjó una sonrisa extraña.
N.A: Después de actualizar este viene "Padrino mágico" awwww, está que termina... me da penita cuando uno de mis pocos fics largos de acaban, en fin, a este aún le queda mucho, no tanto pero sí :3
