Hechizo
Capítulo 10.- ¿Y ahora?
Podría llamársele karma o simples jugarretas del destino, tal vez estaban siendo demasiado ambiciosos al creer que todo saldría bien después del gran enredo en el que habían decidido meterse.
Por más que Evgenia Medvedeva revolviera su memoria una y mil veces, nada cambiaría la realidad que tenían al frente en ese momento… Realmente, desde el día que se había encontrado con Yuzuru Hanyu, todo parecía estar cayendo en un vórtice de una dimensión desconocida y cada vez estaba más aterrada.
A pesar de que no fue nada sencillo para ella obtener los resultados que esperaba en la final del Grand Prix, después de todo lo había logrado, había quedado en primer lugar luego de un programa corto que preferiría borrar de sus recuerdos y de la historia del patinaje artístico, librándose del segundo puesto sólo por un punto gracias a su programa libre; sin embargo, de lo que no logró salvarse fue de las duras críticas de su ahora, "íntimo conocido" y perfecto insoportable, Yuzuru Hanyu.
Algunos días atrás, después del programa corto femenino…
Yuzuru: No puedo creer que estropearas un programa tan bueno de esa forma… (moviendo la cabeza de forma reprobatoria).
Zhenya: ¿No tienes nada mejor que hacer? (evidentemente fastidiada).
Yuzuru: Ya que Shoma lo hizo perfecto, pues no, no tengo nada mejor que hacer… ¿y tú? (sonriendo burlonamente).
Zhenya: No sé si mi mente me engaña, pero dijiste que me dejarías en paz durante los días de competencia.
Yuzuru: Y podría decirme, "princesa", ¿cómo estoy perturbando su tranquilidad?
Zhenya: El sólo hecho de que estés aquí perturba mi tranquilidad Han- Yuzuru.
Yuzuru: ¿Te molesta que yo esté aquí o te molesta que estemos solos en la sala de calentamiento?
Zhenya: No puedo creer que uses tus absurdas influencias para manipular a la gente y correrla de aquí.
Yuzuru: Pues… ¿qué puedo decir? Ser tricampeón olímpico tiene algunas ventajas (sonrió cerrando los ojos).
Zhenya: Pues, pues… ¡Ah, Yuzuru! Quiero estar sola en este momento, no necesito que sigas burlándote de mí.
Yuzuru: No me estoy burlando "princesa".
Zhenya: Te dije que no era buena idea eso de estarnos viendo hasta que terminara la final, pero como es tu costumbre, todo se hace como a ti te da la gana.
Yuzuru: ¿Estás culpándome por haber arruinado tu programa corto? (mirándola serio de pronto).
Zhenya: No… no quise decir eso.
Yuzuru: Pues eso pareció, "princesa" y, que yo recuerde, sólo te llamé en un par de ocasiones, ¿verdad?
Zhenya: Sí (nuevamente molesta).
Yuzuru: ¿Te molesta que esté aquí? (dijo mientras se acercaba lentamente hasta donde ella estaba sentada).
Zhenya: N-no, tampoco dije eso.
Yuzuru: Dijiste que yo te gustaba, ¿cierto? (caminando los últimos pasos que la alejaban de ella y apoyando sus manos sobre los brazos de la silla de Evgenia, aprisionándola).
Zhenya: Alguien podría vernos Yuzuru (dijo nerviosa).
Yuzuru: Ya te dije que yo no tengo ningún problema con eso, además, tú hiciste una promesa, no creo que pretendas faltar a tu palabra, ¿no? (tomando su barbilla suavemente).
Zhenya: No estoy bromeando Yuzuru (empujándolo levemente hacia atrás colocando ambas manos sobre su pecho). Alguien podría entrar en cualquier momento.
Yuzuru se dio cuenta que estaba poniéndola realmente nerviosa y tampoco era su intención incomodarla de esa manera, probablemente no pensó que alguien con la mentalidad tan fuerte como la de Evgenia se perturbara de tal forma después del tonto programa corto que había tenido unas horas antes.
Yuzuru: Está bien, está bien (dijo mientras le daba palmaditas en la cabeza y se ponía de cuclillas frente a ella). Aunque no lo creas, sólo intento que pienses en algo diferente, que pienses en algo más, eso es todo.
Zhenya: Pues no me estás ayudando (mirándolo con pequeños rezagos de molestia).
Yuzuru: Sólo relájate, ¿sí? (buscando su mirada desde abajo).
Zhenya: Lo dices como si fuera tan fácil…
Yuzuru: ¿Sabes? Deberías estar agradecida de que alguien como yo no tenga ningún consejo técnico que darte, sólo concéntrate y ya (empujando la frente de ella con su dedo índice, lo cual parecía haberse hecho costumbre).
Zhenya: Tonto…
Yuzuru: Un tonto tricampeón olímpico, "princesa" (sonriendo de lado mientras cerraba los ojos aún más).
Evgenia no cabía en sí misma de la gran ternura y calidez que le generaba el hecho de tener a Yuzuru Hanyu frente a ella y de esa manera. Por ratos parecía estar viviendo en un sueño para segundos después darse cuenta de que no podía hacerse ilusiones con alguien como él, no cuando no habían dejado nada claro entre ellos.
Zhenya: Yuzuru, uhm… Hay algo de lo que debemos hablar (dijo mientras levantaba por fin la vista y lo miraba directamente a los ojos).
Yuzuru: Claro, te escucho (apoyándose con los codos sobre las rodillas de Evgenia).
Zhenya: ¿Podrías decirme qué somos tú y yo en este momento?
Yuzuru: ¿Q-qué? (poniéndose de pie).
Evgenia Medvedeva fue directa, no se iba a permitir andar con rodeos con él, mucho menos en un tema que le perforaba la cabeza día tras día desde que había salido de la habitación de Yuzuru en Toronto.
Yuzuru: No… no entiendo tu pregunta (mirándola contrariado).
Zhenya: ¿Qué somos? (mirándolo fijamente).
Yuzuru: ¿Qué… somos? (dijo mientras arrugaba la frente como si ella le hablara en ruso).
Zhenya: Sí, ¿qué somos?
Yuzuru: Me gustaría decirte que entiendo tu pregunta, pero no puedo…
Zhenya: No sé si no me entiendes o no me quieres entender Yuzuru (dijo seriamente más para sí misma, pero él logró escucharla).
Yuzuru: No entien-
Zhenya: ¿Somos conocidos, amigos, compañeros, novios… personas con beneficios? ¿qué?
Yuzuru: ¿Per-personas con beneficios? (arrugó el rostro como si no entendiera nada de lo que ella le dijera).
Zhenya: ¿Acaso no sabes qué es eso? Por favor, Yuzuru… (bufó molesta).
Evgenia no sólo le estaba preguntando a Yuzuru cosas que él consideraba extrañas e incomprensibles, sino que estaba molestándose cada vez más y él no tenía ni la más mínima idea de por qué aquello estaba ocurriendo.
Yuzuru: Si entendiera tu tonta pregunta no estaría insistiendo una y otra vez como un idiota (enojándose de pronto).
Zhenya: Pues yo no veo cómo podría ser más clara Hanyu.
Yuzuru: Te dije que no me llamarás así.
Zhenya: Lo siento, "su alteza", ¿cómo puedo explicarle mi tonta pregunta? ¿con un correo electrónico a su mánager tal vez?
Yuzuru: Sinceramente no entiendo qué te molesta tanto (calmando un poco las cosas al darse cuenta de que estaban discutiendo, otra vez). ¿Puedo preguntar algo?
Zhenya: …
Yuzuru: ¿Tienes una remota idea de con quién estás hablando? (preguntó evidentemente enojado).
Zhenya: ¿Qué? (levantando nuevamente la mirada, sin comprender).
Yuzuru: Puedo intentar entender todas las demás palabras que usaste para definir tu respuesta a "qué somos", pero decir "personas con beneficios", ¿acaso te volviste loca?
Zhenya: ¿Perdón? (molesta).
Yuzuru: ¿Tanto te afecta perder un tonto programa? (preguntó sabiendo que luego se arrepentiría de decir algo así).
Zhenya: ¿Un tonto programa? Ya tuve suficiente (dijo mientras tomaba su mochila y se la colocaba sin ningún cuidado).
Yuzuru: ¿Por qué te vas? Yo aún no te he dado una respuesta (poniéndose frente a ella mientras ella intentaba pasar por sus costados sin éxito).
Zhenya: ¡Agh, Hanyu! No necesito escuchar ninguna estúpida respuesta.
Yuzuru: Pero quiero dártela y hacerte ver que la única con ideas estúpidas aquí eres tú (frunciendo el ceño cada vez más).
Zhenya: Pues ya no quiero escucharte, déjame pasar (intentando avanzar, nuevamente sin conseguirlo).
Yuzuru: No puedo creer que para ser la persona que te gusta, no me conozcas en lo más mínimo (tomándola suavemente del antebrazo para que dejara de moverse).
Zhenya: Claro, el "Sr. Misterio" se sorprende de que no lo conozca, discúlpeme (dijo con sarcasmo).
Yuzuru: En este caso sólo hay algo simple que debes saber, niña tonta.
Zhenya: ¿Y se puede saber qué es?
Yuzuru: Pues que soy japonés (afirmó).
Zhenya: ¿Y eso qué tiene que ver? (haciendo un gesto de molestia por no entender algo que a él le parecía del todo lógico).
Yuzuru: ¿Có-cómo que qué tiene que ver? (preguntó confundido).
Zhenya: No estoy para adivinanzas Hanyu (intentando soltarse de su agarre).
Yuzuru: ¿Cuántas veces debo repetirte que no me gusta que me llames así? (insistiendo en su agarre con firmeza, pero haciendo todo lo posible por no lastimarla).
Zhenya: Pues yo no entiendo por qué te molesta tanto, ¿acaso ése no es tu nombre?
Yuzuru: No me gusta que TÚ me llames así (nuevamente enojado).
Zhenya: Está bien, Yuzuru (dijo mientras respiraba lentamente), no volveré a hacerlo. Debo irme, ¿podrías soltarme?
Yuzuru: …
Evgenia nunca pensó que alguna vez existiría algo que le pusiera más los nervios de punta que el hecho de perder de forma tan desastrosa en uno de sus programas, pero él lo había conseguido y ella sólo quería salir de allí antes de continuar exasperándose y teniendo una conversación retrucada de preguntas sin ninguna respuesta, cuando de pronto sintió que Yuzuru soltaba lentamente el agarre de su brazo.
Yuzuru: ¿Por qué besaría a alguien sólo porque sí? (dijo después de un corto silencio).
Zhenya: No lo sé, ¿por el mismo motivo por el cual te acuestas con esa persona? (notando inmediatamente que su respuesta había sonado peor de lo que esperaba).
Yuzuru: Pues sí, tienes razón (afirmó con extrema seriedad).
Zhenya: No… No comprendo.
Yuzuru: Permíteme contarte algo, Medvedeva-san (dijo con clara intención de molestarla). Oh, lo siento, ¿es incómodo que te llame de esa forma después de "acostarme contigo"? Al parecer sí (continuó, interrumpiéndola) … El día que apareciste en el club en Toronto, siendo honesto, jamás se me ocurrió que aquella persona que yo estaba besando fueras tú.
Zhenya: No tengo por qué escuchar esto.
Yuzuru: Pues te agradecería que lo hicieras, ¿está bien? (Continuó sin esperar su respuesta) Sé que puede parecerte ridículo y hasta alocado, peor viniendo de alguien como yo, pero te aseguro que yo estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviera a mi alcance para disculparme con esa persona por aquel abrupto encuentro y por primera vez en mi vida tener el valor de continuar, de hacer algo al respecto y, de ser posible, iniciar una siguiente etapa en mi vida.
Zhenya: Pues siento mucho haber estropeado tus planes de familia feliz apareciendo frente a ti aquel día.
Yuzuru: Yo no.
Zhenya: …
Yuzuru: Yo no lo siento, no lo lamento en absoluto (suspirando con pesadez) … Con esto no quiero decir que lo hubiera hecho con cualquier persona, no me malinterpretes, es sólo que nunca se sabe qué puede resultar hasta que te atreves a concretarlo y yo… estoy listo.
Zhenya: ¿Para qué?
Yuzuru: No pretendo engañarte ni hacer que esto se vea bien (decidiendo ignorar su pregunta), nunca esperé que fueras tú aquel día.
Zhenya: Ya te dije que lo sien-
Yuzuru: Pero no sabes lo feliz que me hizo que fueras tú aquella persona descuidada y desconsiderada a la que estaba besando… Jamás te habría llevado a casa si hubiese sido de otra manera.
Zhenya: Yo… yo no caeré de nuevo en mis propias falsas ilusiones, Yuzuru.
Mientras no dijera las cosas claras, de tal forma que no pudieran malinterpretarse, ella no tomaría en consideración nada de que lo que Yuzuru le dijera… No se haría ilusiones otra vez porque esta vez la caída sería mucho más dura, hasta que escuchó de sus labios una frase que nunca se habría esperado.
Yuzuru: "Ichi go, ichi e" (dijo de pronto en japonés).
Evgenia hubiera querido jamás entender aquello que él acababa de decir, pero sus años de amante de la cultura japonesa no le permitían negarse a algo que comprendía a la perfección; sin embargo, su interior había creado una coraza tan gruesa que no estaba dispuesta a aceptar nada que no sea directo y conciso, no se expondría de nuevo a malinterpretar nada que viniera de él, mucho menos de él… "Una oportunidad en la vida", se dijo mentalmente, "¿él realmente dijo eso?".
Yuzuru: Me… está resultando muy difícil leer tus gestos en este momento…
Zhenya: Debo irme (dijo sin mirarlo a los ojos).
Yuzuru pretendía tomarla nuevamente del brazo, pero escuchó que la puerta de la sala se abría de pronto.
Saya: Hermano, estás aquí, estuve buscándote por todos lados (entrando a paso rápido hasta que se dio cuenta que alguien más estaba allí) … Evgenia-san, perdón, ¿interrumpo algo? (se detuvo en su lugar con un gesto de sorpresa).
Zhenya: Buenas noches Saya-san. No, yo ya me iba. Adiós Yuzuru.
Evgenia salió del lugar dejando a ambos hermanos con pensamientos entre confusión y preocupación.
Saya: ¿Ocurrió algo? Lo siento, no pensé que…
Yuzuru: No, no tienes por qué disculparte… Ella… Ella… Es una tonta.
Saya: Hermanito, ¿puedo decirte algo?
Yuzuru: Saya, mi cabeza ya es un enredo, por favor no (suspiró cansado).
Saya: Bueno, igual lo haré.
Yuzuru sólo levantó los hombros en señal de rendición y de estar dispuesto a escucharla, sabiendo perfectamente que su hermana haría lo que quería independientemente de lo que él le dijera.
Saya: Tú y yo sabemos que eres un manojo de complicaciones, Yuzuru.
Yuzuru: Eso, eso no es cierto… del todo.
Saya: Creo que debes intentar entenderla hermanito, yo sé que es muy difícil para ti comprender algo así, pero… no todo gira alrededor tuyo Yuzuru.
Yuzuru: Yo no creo eso… bueno, no siempre.
Saya: ¿Sabes lo complicado que debe ser para una chica estar tanto tiempo enamorada de alguien que pretende no darse cuenta de lo que ella siente y que de pronto te haya dado por ser así de… intenso?
Yuzuru: Tú… ¿lo sabías? ¿sabías sobre sus sentimientos?
Saya: Tardarías poquísimo tiempo encontrando a las personas que jamás se dieron cuenta que ella estaba enamorada de ti (dijo sonriendo).
Yuzuru: No me parece gracioso Saya.
Saya: Tu condición siempre ha sido muy especial hermanito; como si no fuera suficiente, no sólo es tu forma de ser, ya que ambos sabemos que tienes una peculiaridad que no todos han sabido entender.
Yuzuru: A ella no parece molestarle (mencionó de pronto con una expresión que su hermana tardó en comprender).
Saya: ¿Y no crees que podrías tratar de ser un poco más comprensivo con ella, tal y como ella parece serlo contigo?
Yuzuru: Pero yo he sido muy claro, no entiendo qué más podría hacer (le dijo a su hermana con un rostro de confusión).
Saya: Ay hermanito, jamás me voy a acostumbrar a verte así.
Yuzuru: No tengo ganas de bromear Saya (girando para mirar hacia otro lugar).
Saya: No estoy bromeando. Si hubiera sabido que ella podía hacerte madurar tan rápido como veo que lo estás haciendo, hace tiempo que hubiera convencido a papá para que los case a la fuerza (soltó de pronto con una enorme carcajada).
Yuzuru: Me voy (dijo cerrando la conversación y saliendo del salón).
Saya: Y yo que lo buscaba para ir a cenar (dijo de forma resignada mientras se dirigía a la salida).
Recordar aquella situación se sentía tan frívolo y superficial en ese momento, sobre todo al ver la expresión contrariada y llena de preocupación en el rostro de Evgenia mientras ella sostenía un papel que parecía haberle arruinado la vida por completo y Yuzuru no podía dejar de sentirse culpable por todo lo que estaban pasando.
Había pasado una semana desde que Evgenia había conseguido ganar el oro en la final del Grand Prix con un programa libre increíble, incluso a él mismo lo había dejado sin palabras… "Tal vez nuestra discusión sirvió de algo", pensó mientras intentaba sonreír. Las múltiples ocupaciones que trae consigo ser ganadora de una competencia tan importante y, habiendo regresado de una lesión tan grave, la habían mantenido terriblemente ocupada a tal punto que ni siquiera había podido hablar con ella, salvo por unas insípidos y cortos mensajes por Line que ella se había tomado la molestia de responder. Él mejor que nadie comprendía lo agotadoras y abrumadoras que eran las actividades para un campeón de esa categoría, así que decidió darle el espacio que ella necesitara, pero nunca se imaginó que aquella noche, un sábado en el que pretendía leer un poco hasta quedarse dormido, tocaran a su ventana, teniendo en cuenta que su habitación estaba en un segundo nivel, menos aún se imaginó que sería Evgenia Medvedeva quien ingresara a su habitación por aquella ventana, otra vez.
No podía negar que se sentía algo inquieto y emocionado por la repentina visita, considerando que daba casi la medianoche… "esta niña tonta debe dejar de estar tan tarde en la calle", pensó. Aún con sorpresa en el rostro, abrió la ventana con mucho cuidado de no hacer ruidos extraños, le tendió la mano para ayudarla a entrar y vio cómo ella lentamente acomodaba su ropa y se sentaba en el pequeño sillón que estaba frente a él. Tampoco pudo evitar recordar que la última conversación que habían tenido fue en la sala de calentamiento hace una semana y no había sido uno de sus mejores intercambios de palabras.
Cuando Yuzuru estaba a punto de hablar, ella sacó un papel muy bien doblado de uno de sus bolsillos al interior de su delgada chamarra y se lo extendió esperando pacientemente a que él lo recibiera. Yuzuru tomó dicha hoja con ambas manos y lo fue desplegando lentamente hasta sentir un pequeño mareo al leer el contenido de ésta.
Yuzuru: Es-es… esto… ¿es lo que creo que es? ¿Zhenya? (la llamó por su nombre al ver que ella había desviado la mirada hacia cualquier otro punto de su habitación).
Evgenia no dio respuesta alguna, sólo siguió mirando hacia la nada mientras Yuzuru regresaba la vista hacia el papel que tenía entre las manos.
Yuzuru: Qué… cómo, claro, sí… pero…
Zhenya: Sólo sentí que debía mostrártelo Yuzuru, eso es todo… No empieces a imaginar cosas extrañas.
Yuzuru: ¿Cómo puedes estar tan tranquila con algo así? (le reclamó con claros signos de nerviosismo).
Zhenya: ¿Qué puedo hacer Yuzuru? Yo también me sorprendí cuando la doctora de mi federación me llamó hoy por la mañana (puso su cabeza entre sus manos).
Yuzuru: Y… esto… ¿es seguro?
Zhenya: No es como si supiera mucho sobre pruebas de embarazo Yuzuru (dijo molesta).
Yuzuru: Claro, per-perdón… (rascándose repetidamente la parte de atrás de su cabeza).
Lo que tenía en las manos, temblorosas manos, por cierto, era el resultado de una prueba de sangre para determinar el resultado positivo o negativo de un embarazo, donde claramente podía ver un gigantesco "positivo", como si existiera algún ser humano que no pudiera ver esa palabra en un papel tan importante como ése. Era momento de que pensara con serenidad y calma, como siempre lo había hecho. Evgenia se encontraba frente a él en ese instante, lo había ido a buscar a él, había confiado en él…
Yuzuru: Zhenya, yo… (acercando una de sus manos para retirar las de ella que cubrían su rostro). ¿Puedes mirarme? Por favor…
Ella sólo atinó a mirarlo y a dejar que él retirara sus manos, pudiendo de esa manera observar la notable expresión de preocupación y consternación que Yuzuru Hanyu tenía en ese preciso momento.
Zhenya: No quiero que te sientas presionado por nada, yo sólo necesitaba contárselo a alguien (suspiró como si le doliera hacerlo).
Yuzuru: ¿Presionado? ¿Te das cuenta de lo importante que es esto? (mientras continuaba revolviendo su cabello).
Zhenya: No necesito que compliques esto más de lo que ya está (le pidió con un gesto de cansancio).
Yuzuru: Tienes razón, yo no… Tienes razón.
Zhenya: Wow, nunca pensé presenciar el momento en el que el gran Yuzuru Hanyu dijera algo como "tienes razón" (dijo al mismo tiempo que sonreía de forma un poco apagada).
Yuzuru: ¿Estás… bien?
Zhenya: S-sí (apoyando los codos sobre sus rodillas y tomándose la frente con ambas manos mientras miraba perdidamente al piso de esa extraña habitación).
Yuzuru: Pu-puedes decirme… lo que quieras… de verdad.
Zhenya: Estoy bien Yuzuru, es sólo que…
Yuzuru: ¿Qué? (observándola preocupado mientras se ponía a su altura intentando ver su rostro).
Zhenya: No, no esperaba esto.
Yuzuru: Bueno… tampoco era algo im-imposible (jugando nerviosamente con sus labios y uno de sus pulgares).
Zhenya: Lo sé, pero… me entiendes, ¿verdad?
Yuzuru: Creo que sí, no lo sé, tal-tal vez.
Zhenya: Ni siquiera somos nada, no puedo creer que esto esté ocurriendo (refundiendo más su cabeza entre sus piernas).
Yuzuru: Yo sé y, te juro que entiendo, que tu mente tiene preocupaciones mucho más grandes ahora, pero realmente creo que no entendiste nada de lo que hablamos la última vez.
Zhenya: Yuzuru, por favor…
Yuzuru: Es que no sé cómo más podría explicarte algo así (poniéndose de pie y empezando a caminar en círculos).
Zhenya: Si tan sólo dejaras de dar tantas vueltas.
Yuzuru se detuvo pensando que ella se refería a que se quedara quieto, pero no entendía cómo podía permanecer tan calmada cuando él era un cúmulo de nervios y preocupaciones por todo lo que implicaba una noticia así. De pronto, sólo pudo pensar en una sola cosa.
Yuzuru: ¿Comiste algo?
Zhenya: ¿Qué?
Yuzuru: Preguntaba si ya habías comido algo (mirándola directamente como si aquello fuera de suma importancia).
Zhenya: N-no… Salí muy temprano de casa de Johnny y luego de estar con la doctora estuve en un parque cerca de su casa.
Yuzuru: ¿Estuviste en un parque tantas horas? Pero, qué…
Zhenya: No todos los días te enteras de algo así, ¿verdad?
Yuzuru: Espérame aquí, por favor.
Zhenya: Claro…
Yuzuru: No se te ocurra irte, estoy hablando en serio (le "ordenó" mientras le alcanzaba una de sus chaquetas que estaba guardada cuidadosamente en su armario). Promételo (insistió con desconfianza).
Zhenya: No iré a ningún lugar, te lo prometo, sólo llamaré a Johnny.
Yuzuru: Regreso en un momento.
El menor de los Hanyu salió de su habitación, intentando hacer el menor ruido posible ya que sus padres y su hermana se encontraban durmiendo, o por lo menos eso era lo que él pensaba.
Yuzuru: ¿Saya? ¿Qué haces despierta tan tarde?
Saya: No podía dormir, creo que no debí salir tan tarde, hace muchísimo frío afuera y creo que pillaré un resfriado (dijo a la vez que removía una bebida caliente frente a ella). ¿Tú qué haces despierto?
Yuzuru: Me dio un poco de sed… y hambre.
Saya: ¿A ti? Qué extraño…
Yuzuru: ¿Qué tiene de extraño? (preguntó mientras buscaba algo de comida en el refrigerador).
Saya: Al parecer la ausencia de cierta persona te pone tan tenso que te ha abierto el apetito de pronto (sonriendo y pegándole suaves golpes con el codo).
Yuzuru: Si supieras… (suspirando).
Saya: ¿Qué dijiste?
Yuzuru: Nada, nada… ya, vete a dormir, no querrás que tu hermoso rostro se arrugue, ¿verdad?
Saya: Ay, cállate. Ve a dormir tú también… Buenas noches hermanito.
Yuzuru: Buenas noches.
Esperó que su hermana ingresara a su habitación y cerrara su puerta. Sacó unas galletas que estaban en la despensa, tomó algunas frutas y sirvió un vaso con leche, haciendo algunos malabares para apagar la luz mientras llevaba toda esa carga de comida hacia su cuarto.
Evgenia lo vio ingresar nuevamente con algo de dificultad, por lo que se puso de pie para ayudarlo mientras él cerraba la puerta con cuidado.
Yuzuru: ¿Esto… está bien? (le preguntó mientras le mostraba lo que había traído consigo en su misión "secreta" a la cocina).
Zhenya: Sí, está bien. Gracias Yuzuru.
Yuzuru: No tienes por qué, esto no-
Zhenya: No sólo por esto… Gracias por estar aquí conmigo.
Yuzuru: Tampoco es que tenga a dónde huir, ésta es mi habitación "princesa" (nuevamente colocando su dedo índice en su frente).
Zhenya: Te gusta hacer eso, ¿no? (agarrándose la frente).
Yuzuru: Un poco… Vamos, come. Yo te acompañaré con una manzana (sonrió).
Nadie que los viera supondría el complicado momento por el que estaban atravesando, pero de alguna manera Evgenia estaba tranquila, así que él también guardó la calma. Ella había vuelto a sentarse en el mismo pequeño sillón de hace un momento y él se había sentado frente a ella al borde de su cama. Comieron en silencio por algunos minutos, extrañamente serenos. Él la miraba de tanto en tanto a la vez que notaba que ella realmente estaba hambrienta, ya que había terminado un par de frutas bastante rápido y en ese instante estaba abriendo el paquete de galletas que había llevado consigo mientras le arrebataba de sus manos el vaso con leche que él sostenía ya que ella tenía las manos ocupadas. Tal vez lo siguiente no sería lo más inteligente que diría en el mundo, pero sintió el impulso de hacerlo…
Yuzuru: ¿Y si nos casamos? (preguntó).
Lo que ocurrió después de aquella pregunta sucedió muy rápido, así que sólo vale la pena decir que Yuzuru estaba bañado en leche, cerrando los ojos para protegerlos de semejante reacción por parte de Evgenia Medvedeva.
Zhenya: Lo-lo siento Yuzuru, pero… ¿Acaso terminaste de perder la razón? (preguntó de forma muy exaltada, pero modulando su voz lo más que podía).
Yuzuru: Nuevamente, no, no perdí la razón (mientras se ponía de pie dispuesto a limpiar todo el desastre en el que se había convertido).
Zhenya: Déjame ayudarte… ¿por qué? ¿cómo se te ocurre?
Evgenia había dejado sus alimentos en el pequeño velador al lado de la cama de Yuzuru, había tomado rápidamente una de las toallas perfectamente dobladas del cuarto de baño e intentaba limpiar sin mucho cuidado el rostro y ropa de Yuzuru, a lo que él sólo atinó a cerrar los ojos mientras ella le pasaba con la toalla por toda la cara, claramente con dificultad al ser mucho más alto que ella.
Yuzuru: Ya, déjalo así, yo puedo hacerlo… (tomando la toalla de las manos de Evgenia).
Zhenya: Eres un idiota para preguntar algo así cuando estoy comiendo (le reclamó sin dejar de limpiar el pecho de Yuzuru con un pequeño pañuelo que sacó de sus bolsillos).
Yuzuru: Yo puedo hacerlo, no te preocupes.
Y como ya venía pasando desde hace muchos días anteriores, Yuzuru hizo algo que ella jamás se esperó que hiciera, mucho menos en un momento así. Sin la menor preocupación, dejó la toalla a un lado y se sacó las dos prendas superiores, quedando semidesnudo frente a ella.
Zhenya: ¿Qué-qué haces? (mientras intentaba mirar hacia el piso).
Yuzuru: Me desvisto, ¿no ves? No quiero coger un resfriado.
Zhenya: ¡Pues ve al baño! (levantando la voz sin querer).
Yuzuru: Conseguirás que alguien te escuche si gritas de esa forma… Préstame esto un momento (le dijo quitándole la chamarra que hace unos minutos le hubiera alcanzado, colocándosela rápidamente).
Evgenia vio como él caminó despreocupadamente hacia la habitación del baño, escuchando el sonido del grifo por unos segundos. Luego lo vio regresar nuevamente sin ninguna prenda superior encima.
Zhenya: ¿Podrías vestirte? Por favor.
Yuzuru: No es la primera vez que me ves así, no entiendo qué te ocurre.
Zhenya: No es lo mismo…
Yuzuru: Uhm… ¿Estás sugiriendo que debemos hacerlo para que no estés nerviosa? (preguntó en tono burlón).
Zhenya: ¿¡Qué!? (notando que había levantado la voz) Eres un estúpido Yuzuru, claro que no.
Yuzuru: Entonces, ¿cuál es el problema? (le preguntó mientras disimulaba buscar alguna prenda qué ponerse dentro de sus cajones pulcramente ordenados).
Zhenya: Pues que sales con una pregunta de semejante magnitud, ¿no te parece suficiente?
Como si las noticias del día no fueran suficientes, vio cómo Yuzuru se acercaba "peligrosamente" a ella, aún sin terminar de vestirse, lo que la obligó a retroceder y terminar sentada nuevamente en el sillón. Tal y como lo había hecho días antes, la aprisionó poniendo ambas manos sobre los brazos del pequeño mueble y acercándose sin tener consideración ni respeto por su espacio personal.
Yuzuru: Siento si te sorprendí, pero…
Zhenya: ¿Qué? ¿Qué persona en su sano juicio pregunta algo así de la nada? (preguntó mientras se refundía lo más que podía en el sofá).
Yuzuru: Es sólo una… uhm…
Zhenya: ¿Qué? (cada vez más nerviosa).
Yuzuru: Pensé que… Creí que sólo era una bonita forma de… de decir, ehm… de decirte…
Zhenya: Éstas haciendo que me desespere, ¿lo sabías?
Yuzuru: De decirte "estoy aquí, me quedaré aquí… contigo".
Si antes los "ataques" implacables de Yuzuru Hanyu no habían conseguido que se desmayara, Evgenia estaba casi segura de que en cualquier momento su alma dejaría su cuerpo y no regresaría jamás.
Yuzuru: Yo… apoyaré lo que tú decidas… Estaré junto a ti, eso es todo.
Zhenya: No quiero que te sientas obligado a nada Yuzuru, mucho menos ahora (dejó de mirarlo directamente).
Yuzuru: ¿Qué te hace pensar que alguien puede obligarme a hacer cosas que no deseo?
Zhenya: Yo no…
Yuzuru: ¿Me has visto hacer algo que no quiera alguna vez?
Zhenya: N-no (carraspeando su garganta) … No.
Yuzuru: ¿Por qué dices tonterías entonces?
Zhenya: Yuzuru, por si no te has percatado, venimos haciendo todo al revés desde que nos volvimos a encontrar, no quiero que pienses que estás en deuda conmigo o algo así.
Yuzuru: Éstas empezando a molestarme, ¿sabes? (mordiendo el interior de sus labios).
Zhenya: Eres tú el que comienza a molestarme al portarte de una manera tan extraña (afirmó enojada otra vez).
Yuzuru: ¿Extraña? (preguntó arrugando la frente). Yo he sido más que claro contigo.
Zhenya: Decirme frases de filosofía japonesa pretendiendo que lo entienda o proponerme matrimonio como si fueras un loco, ninguna de las dos cosas tiene nada de claro.
Yuzuru: Pero ¿qué más esperas que te diga? (manteniendo la corta distancia entre ellos).
Zhenya: ¿Sabes? Nada (suspiró cansada). Si tú no lo entiendes, menos yo. Siempre tienes que complicar todo.
Yuzuru: Pues no lamento ser como soy, aún si eso te "complica" la vida.
Se quedaron viendo fijamente por algunos segundos hasta que él decidiera levantarse y terminar de vestirse. Evgenia pudo ver la espalda de Yuzuru, claramente marcada por su permanente entrenamiento, aún cuando éste ya se había retirado, parecía haber cambiado su rutina ya que se veía más robusto que antes, pero sin perder su figura atlética.
Yuzuru: No creo que pretendas irte a casa a estas horas, ¿verdad?
Zhenya: No es tan tarde.
Yuzuru: Sí lo es, además, estoy seguro de que querrás salir por la ventana.
Zhenya: ¿Por dónde más entonces? (preguntó como si fuera lo más obvio).
Yuzuru: Quédate… Podrías lastimarte (le dijo mientras se volteaba y la miraba nuevamente).
Zhenya: Pero…
Yuzuru: Puedo dormir en el piso si así lo deseas (restándole importancia).
Zhenya: No, claro que no…
Yuzuru: Aunque eso no tendría mucho sentido ya que…
Zhenya: ¿Qué?
Yuzuru: ¿Qué más podría ocurrir? (le preguntó sonriendo y relajando el ambiente cortante que últimamente se había creado cada vez que se veían o hablaban por teléfono).
Zhenya: Tú miras hacia la pared, yo hacia tu armario, ¿está bien? (pasando por alto su sugestiva pregunta).
Yuzuru: De acuerdo.
Yuzuru le alcanzó la misma ropa que le había prestado semanas atrás, probablemente el día que habían causado todo ese desastre… "¿Desastre?", se preguntó de pronto, no convencido del todo de que se tratara de algo así. Le dio un poco de espacio mientras él llevaba nuevamente a la cocina los recipientes de comida que habían quedado vacíos. Al regresar a su habitación, la encontró sentada en el borde de la cama mirando hacia la nada, por lo que se acercó con sumo cuidado y se sentó a su lado.
Yuzuru: ¿Estás bien? (poniendo su mano en su hombro).
Zhenya: ¿Puedo ser sincera contigo? (mirándolo de lado).
Yuzuru: Ambos sabemos que sí (afirmó seriamente).
Zhenya: Está bien, seré sincera contigo, pero tienes que prometerme que no dirás nada hasta mañana por la mañana. Quiero descansar tranquila.
Yuzuru: Tienes que dejar de pedirme esas cosas Zhenya (resoplando su respuesta).
Zhenya: Promét-
Yuzuru: No (interrumpiéndola). N-no… Hablaré si lo veo necesario.
Zhenya: Entonces lo mejor será dormir. Buenas noches.
Evgenia, contrario a su acuerdo anterior, se acomodó entre las sábanas mirando hacia la pared de la habitación de Yuzuru, realmente incómoda porque jamás dormía mirando a la pared, pero se dio cuenta muy tarde de lo que había hecho, además de dejarlo sentado con la palabra en la boca. De pronto, sintió que él se levantaba de la cama y apagaba la luz, luego lo sintió acomodarse a su lado, pero casi sin rozarla. "¿Se habrá enfadado?", pensó.
Pasaron algunos minutos y ella estaba muy incómoda de dormir de ese lado, por lo que giró sobre sí sin esperar encontrarlo despierto apoyado en uno de sus brazos y viéndola fijamente… "¿Cuánto tiempo lleva viéndome la espalda?".
Zhenya: ¿Puedes girarte?
Yuzuru: No, yo duermo mirando hacia allá.
Zhenya: Entonces cambiemos de lugar.
Yuzuru: No, no es necesario, yo estoy bien así, gracias.
Zhenya: Pero yo no (se quejó, enojándose nuevamente).
Yuzuru: Yo sé que jamás voy a entender cómo te sientes…
Zhenya: No quiero hablar de nada ahora, Yuzuru.
Yuzuru: Y tal vez me esté costando muchísimo expresarme con claridad, pero mi intención no es confundirte ni nada parecido (ignorándola).
Zhenya: Ya basta Yuzuru, no tengo por qué escucharte.
Yuzuru: Pero te agradecería que lo hicieras… (le dijo mientras colocaba una de sus manos sobre su mejilla).
Zhenya: …
Yuzuru: Eres muy fácil de convencer, ¿sabías? (pellizcando su mejilla suavemente).
Zhenya: Cállate Hanyu.
Yuzuru: Podría decir miles de palabras, como siempre lo hago, incluso atropellarme torpemente intentando que nadie se dé cuenta cuando estoy tan nervioso… Tal y como lo estoy ahora, sintiendo que mi corazón saldrá de mi pecho en cualquier momento.
Evgenia, de forma inconsciente, pegó su rostro al pecho masculino, comprobando que lo que Yuzuru acababa de decir era realmente cierto. Recorrió la vista por su largo cuello para verlo hablar, abriendo los ojos con sorpresa.
Zhenya: ¿Cómo pu-puedes…? ¿Qué ocurre contigo? (le preguntó al notar las orejitas sobre su cabeza).
Yuzuru: No puedo evitarlo… y no me voy a disculpar por ello.
Zhenya: Pe-pero…
Yuzuru: No puedo controlar algo así, tal vez nunca consiga hacerlo, menos si te pegas de esta manera (dijo algo incómodo).
Evgenia separó su rostro del pecho de Yuzuru y se acomodó para continuar viéndolo de frente, como invitándolo a seguir hablando, lo cual él pareció entender rápidamente.
Yuzuru: No quiero enredarme con mis propias palabras, yo sólo… cuando te hice esa pregunta hace un momento, yo, yo sólo… (Apretó los labios como si estuviera molesto consigo mismo).
Zhenya: No tienes que sentirte obligado a decir nada Yuzuru.
Yuzuru: No me siento obligado (bufó fastidiado) … y no, tampoco siento que esto sea un deber ni nada parecido (dijo al ver que ella estaba a punto de replicar), es sólo que…
Zhenya: ¿Es sólo que qué? (viendo que a él verdaderamente le estaba costando decir lo que quería decir, pero se prometió no dejar nada al azar).
Yuzuru: Pues que es muy difícil enamorarse de alguien y decirle todo lo que sientes para que luego esa persona juegue contigo, te abandone y te haga sentir que no vales absolutamente nada y que nunca le importaste (dijo rápidamente).
Ella estaba totalmente segura de que tenía una muy bien sustentada respuesta para él, pero por alguna razón su mente y su boca no estaban articuladas en ese momento, por lo que sólo se quedó mirándolo con impotencia y rabia de querer enterarse qué persona ruin y estúpida había generado tal inseguridad en alguien como Yuzuru Hanyu, hasta que cayó en cuenta de algo en particular… "¿Acaso él acaba de…? No, deben ser ideas mías, él no puede haber dicho que está enamorado… ¿de mí? ¿o sí? No, es imposible", pensó.
Yuzuru sólo podía ver la expresión confundida de Evgenia, tratando de entender qué pasaba por su mente en ese instante, sin embargo…
Yuzuru: Buenas noches, Zhenya (se giró hacia el lado opuesto).
De pronto todo se hizo silencio. Evgenia también se giró incómodamente mirando hacia la pared, haciendo todo el esfuerzo posible por conciliar el sueño, lo cual logró más rápido de lo que esperaba.
Por su lado, Yuzuru se acurrucó en su almohada, viendo que Pooh-san había quedado tirado en el piso de su habitación, por lo que se estiró para recogerlo y dormir abrazado a él como era su costumbre; sin embargo, también encontró el dichoso papel que cambiaría su vida… sus vidas por completo. Repentinamente sintió un leve mareo y se acomodó nuevamente en la cama con la hoja en una de sus manos, también se sintió algo adormecido, pero lo atribuyó al cansancio. Bastante adormecido, pudo distinguir algo extraño en aquel papel.
Yuzuru: ¿Desde cuando Zhenya es tan alta? (se preguntó a sí mismo al ver un número que no terminaba de comprender y caía dormido rápidamente).
Mientras tanto, en la habitación de al lado.
Hidetoshi: Ya duérmete cariño, sólo debe haberse levantado por un poco de agua…
Yumi: Tal vez le dio su crisis de asma nuevamente. Iré a verlo (dispuesta a ponerse de pie).
Hidetoshi: Yumi, tienes que dejar de tratarlo como si fuera un niño (tomándola suavemente por el brazo).
Yumi: Tú no entiendes.
Hidetoshi: Exactamente, ¿qué es lo que no entiendo?
Yumi: Pues que él es una persona con una condición muy especial y nunca tendremos la certeza de si él estará bien o no.
Hidetoshi: Déjame recordarte que nada de lo que le ocurre es su culpa ni nada que él hubiera deseado en algún momento.
Yumi: Yo… yo lo sé. Yo nunca quise… (suspirando profundamente).
Hidetoshi: Lo sé cariño, lo sé, pero él ya no es un adolescente, ya es todo un hombre y tendrá que saber la verdad en algún momento para que pueda aprender a cuidarse solo. Como tú misma dices, no sabemos en qué terminará todo esto (le dijo acercándose a ella y abrazándola por detrás al mismo tiempo que depositaba un beso en la mejilla de su esposa). Descansa cariño, mañana comprobaremos que todo está bien.
Yumi: Está bien.
Yumi Hanyu se acomodó nuevamente en su cama, no sólo gracias a las palabras de su esposo, sino que ya no percibía ningún ruido extraño proveniente de la habitación de Yuzuru.
Yumi: Lo lamento tanto hijo (dijo en voz baja) … Si hubiera sabido que algo así ocurriría, yo jamás… (suspiró) Lo siento.
