Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan

Desde aquí, el equipo deTraducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^


Capítulo Diez

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería

1996


Después de que Harry hubiese dominado tenazmente sus turbulentas emociones, había permitido a Ron que le guiase desde el despacho del director, observando los familiares pasillos y posando sus ojos sobre los retratos móviles frente a los que había pasado tantas veces en su infancia. Su corazón se henchía un poco al ver que el castillo no había cambiado ni una pizca, conservando la misma imagen que él había salvaguardado en su mente durante sus tres años de ausencia.

Después de su saludo inicial, Ron parecía no saber qué decir al chico con el que había crecido, lanzando numerosas miradas hacia Harry, sus ojos azules deteniéndose en el collar de plata de su hermano adoptivo. Abrió su boca muchas veces como si estuviese a punto de iniciar una conversación pero cada vez dejaba que su mandíbula se cerrase.

Incapaz de soportar el embarazoso e incómodo silencio Harry se lanzó a llenar el vacío entre ambos. Quería a Ron como un hermano y le dolía que los dos no pudiesen encontrar nada que decir después de estar tanto tiempo separados.

—Así que... ¿qué ha pasado mientras he estado... fuera? —comenzó Harry a modo de prueba, sobresaltado internamente por su titubeante tono. Sin embargo ver el gesto de alivio de Ron al darle un tema seguro sobre el que hablar compensó un poco por ello.

—No demasiado en realidad, compañero. Quiero decir, lo más importante que pasó después de que tú te marchases fue cuando Gin fue elegida como Procreadora —. La cara de Ron se tensó de furia y Harry se dio cuenta de cómo apretaba los puños mientras luchaba por dominar su cólera.

Harry ya sabía que la quinceañera pelirroja había sido enviada a la Casa de Damara gracias a su contacto con Hermione, pero ver el dolor y la impotente ira en la cara de Ron puso de manifiesto la terrible situación.

Buscando alguna forma de calmar el creciente enfado de su amigo, Harry preguntó rápidamente— ¿Cómo ha estado todo el mundo por aquí? ¿Los gemelos siguen haciendo bromas?

Dio un silencioso suspiro de alivio cuando algo de la tensión desapareció de Ron y el chico se lanzó a una detallada y ligeramente envidiosa descripción de las elaboradas y todavía efectivas bromas que los gemelos gastaban a los habitantes de Hogwarts. Los chicos eran maestros en evitar que se les echase la culpa por los muchos "desafortunados" percances que ocurrían en la escuela, tomando especial placer en tomar como objetivo al avinagrado conserje, Filch.

A pesar del oscuro tema anterior Harry se encontró riendo a carcajadas ante el relato de la broma que los gemelos habían realizado hacía unos meses, aparentemente creando algún tipo de dulce con ingredientes mágicos robados que causaban que aquel que lo ingiriese se llenase de horribles forúnculos. Filch había sido el desdichado receptor de una caja de esas golosinas y había estado cubierto de desagradables llagas durante varias semanas.

Mientras los dos chicos se unían una vez más gracias a la risa y a discutir acerca de los momentos que Harry se había perdido mientras estaba aprendiendo las maneras de un Cortesano, descendieron aún más en el interior de Hogwarts, pasando los antiguos dormitorios Slytherin y a través de la dolorosamente familiar red de pasadizos en la parte más profunda del castillo.

Al girar una esquina Harry sólo tuvo tiempo de dejar rápidamente la jaula de Hedwig en el suelo antes de ser derribado por las dos amenazas pelirrojas que de las que Ron y él habían estado hablando sólo unos instantes antes. Con un grito gemelo de—¡Harry! —fue tirado al suelo sin contemplaciones por su peso combinado y se encontró con dos caras sonrientes cerniéndose sobre la suya.

Ron observaba divertido mientras su viejo amigo era asfixiado en un abrazo de cada uno de sus hermanos gemelos. Finalmente el chico de pelo negro fue soltado, ligeramente sin aliento después de ser casi ser estrujado hasta la muerte por Fred y George.

—Me alegro de veros a ambos —dijo Harry afectuosamente, sintiendo su ánimo alegrarse aún más simplemente por estar en presencia de los dos bulliciosos bromistas. Entonces añadió con una sonrisa maliciosa—, he oído que habéis estado manteniendo en alerta a Hogwarts.

Fue recompensado con sonrisas ladinas por parte de los chicos mayores, quienes entonces intercambiaron una mirada significativa el uno con el otro. Fred buscó en su túnica gris de Sirviente y pareció tocar algo en su bolsillo como si comprobase que todavía estaba allí. Harry confió en que no hubiese una broma inestable escondida allí pero simplemente entrevió un pergamino amarillento y nada más.

—Quizá te enseñemos el secreto de nuestro éxito más tarde, Harry —prometió George, ignorando el balbuceo de indignación de Ron—. Tú asistirás a la escuela después de todo y siempre hemos querido tener un infiltrado.

Pasando un brazo cada uno por encima de Harry, con Fred llevando la jaula de Hedwig, los gemelos escoltaron a su hermanastro por el corredor hacia la cocina donde la familia Weasley y su cada vez mayor grupo de hijos adoptivos trabajaban.

Ron todavía estaba farfullando tras el trío, murmurando algo acerca de unos estúpidos que no compartían sus secretos para el éxito con su propio hermano menor.

Cuando entraron en la cocina los gemelos se hicieron a un lado para dejar que Harry fuese envuelto en un cálido abrazo de la matriarca de la familia Weasley, la cual se agarró a Harry como si se estuviese ahogando y él fuese un trozo de madera flotante. Pero Harry no se quejaba, apretándose aún más a la persona más parecida a una madre que había tenido y dejando que algunas de sus preocupaciones se desvaneciesen.

Cuando finalmente Molly Weasley se separó de él escrutó su cara de una forma muy parecida a la de Angelina, buscando signos de abuso o depresión. Con ternura en sus cálidos ojos marrones apartó a un lado su flequillo negro y examinó sus rasgos como memorizando todos los detalles que allí veía.

Finalmente ella proclamó al aire con una sonrisa ligeramente temblorosa—, estás demasiado delgado, Harry querido —, y el Cortesano supo que todo estaba igual que siempre, con la señora Weasley siendo la protectora madre gallina.

O al menos casi igual. La mujer tenía sombras oscuras bajo los ojos como si la pérdida combinada de Harry, Hermione y Lavender, y después de su propia hija natural, Ginny, le hubiese robado algo de vida. Había líneas de cansancio en su cara donde antes sólo había habido piel suave y Harry descubrió algunas hebras plateadas en su pelo.

—Es bueno estar en casa —, murmuró Harry suavemente y fue arrastrado a otro fuerte abrazo. A ese ritmo sus costillas fallarían antes de que acabase el día. ¡Y sólo era por la mañana!

Después de ser obligado a sentarse Harry observó confundido mientras la señora Weasley iba de aquí para allá por la cocina improvisando una comida para él, insistiendo en que no podía marcharse tan pronto sin que ella intentase engordarle un poco más ya que al parecer estaba tan espantosamente delgado.

Ron, Fred y George se habían marchado en algún momento mientras la señora Weasley le daba la bienvenida, obviamente queriendo otorgar a Harry algo de privacidad con su madre adoptiva.

Tan fascinado estaba mirando los familiares movimientos de la mujer, que pasó por alto el par de ojos de color azul plateado que le miraban sin pestañear desde un asiento en una esquina de la habitación. Sintiendo la piel erizarse en su nuca, Harry estiró la mano para frotar el lugar, frunciendo un poco el ceño.

Echando un vistazo por la cocina, la atención de Harry se posó en una chica de aspecto extraño que le miraba resueltamente. Sus enormes ojos estaban fijos en él de forma desconcertante, un pálido y afilado rostro enmarcado por un pelo igualmente pálido. Mechones de color rubio claro caían en un descuidado y enredado revoltijo hasta la mitad de su espalda. Parecía algo más joven que él, quizá cerca de la edad de Ginny y al principio Harry pensó que era una nueva Sirviente. Entonces vio la túnica negra con el escudo de Hogwarts y el cuello sin collar y se dio cuenta de quienquiera que fuese aquella chica, era una estudiante de la escuela.

¿Quién era?

La señora Weasley pareció darse cuenta de que la atención de Harry había cambiado y echó una mirada desde donde estaba ocupada cortando verduras.

—Ah, veo que has descubierto a Luna —, le dijo con una sonrisa afectuosa. Entonces se centró en la extraña chica y dijo—, éste es el chico del que te hablé, querida, Harry Potter.

Luna se levantó de su asiento y caminó hasta donde estaba Harry, dejándose caer a su lado. Pasó un mechón de pelo rubio tras su oreja y Harry se dio cuenta de que llevaba pendientes con forma de rábano.

Distraído por su extraña elección de joyería, Harry casi se perdió la sonrisa soñadora que ella le dedicó y la tranquila voz que anunció—, soy Luna Lovegood.

—Encantado de conocerte, Luna —, dijo Harry educadamente y extendió su mano para estrechar la de ella.

Luna miró hacia abajo a la extremidad que le ofrecía pero no la tomó, con un gesto en su cara como si estuviese observando un espécimen de algún tipo. Las mejillas de Harry enrojecieron y retiró su mano, examinando el rostro de Luna para ver si tenía alguna intención maliciosa.

En cambio ella le dedicó otra sonrisa soñadora y dijo con su voz, que tenía un acento apenas perceptible—, yo también me alegro de conocerte, Harry Potter —. Entonces rápidamente se concentró en una grieta, que corría por el techo, e inclinó su cabeza a un lado como un pájaro mientras la contemplaba.

Completa y totalmente perdido acerca de cómo tratar a aquella extraña chica Harry miró de forma desamparada en dirección a la señora Weasley, la cual le sonrió lastimeramente como asegurándole que ese era el comportamiento normal de Luna.

Afortunadamente Neville y Dean eligieron ese momento para entrar y Harry se reunió felizmente con los dos chicos de su infancia. Luna seguía enfocada en la grieta del techo y la señora Weasley tarareaba en voz baja mientras preparaba la comida de bienvenida, creando una pantalla perfecta para la pregunta que él quería formular. Aprovechando la oportunidad, Harry preguntó a Neville y Dean discretamente qué estaba haciendo Luna en la cocina de los Sirvientes y por qué era tan... rara.

—Aproximadamente un año después de que los otros y tú os fueseis, Harry, ella simplemente encontró el camino hasta aquí abajo. Viene de visita desde entonces. No dice demasiado y sus extravagancias son tremendas, pero es una persona dulce cuando llegas a conocerla —le informó Neville, sonrojándose ligeramente tras describirla como dulce.

Dean sonrió mientras le daba un codazo a Neville y le dijo a Harry con una mueca—. Aquí Neville está colado por Luna.

Las mejillas del pobre Neville ardieron y miró a Dean horriblemente mortificado, sus ojos yendo con rapidez hasta la chica rubia para ver si les había oído. Luna ya no miraba a la grieta en el techo, en vez de eso había conseguido de alguna forma una revista y estaba leyéndola del revés.

Las excentricidades de la chica nunca terminaban.

Tras conseguir permiso de la señora Weasley para ir a buscar al señor Weasley y al resto de los hermanos adoptivos de Harry que todavía le quedaban por ver, el trío abandonó la cocina y halló el camino de vuelta al exterior, hacia la vieja cabaña del guardabosques, la cual aparentemente había sido una vez el hogar de un buen hombre llamado Rubeus Hagrid. Miembro de la Orden, había logrado huir y esconderse con otros seguidores fugitivos.

Ahora su vieja casa había sido convertida en un taller propiedad del señor Weasley el cual lo usaba para crear aparatos útiles a partir de viejos materiales. Era allí donde Harry esperaba encontrar a su padre adoptivo cacharreando.

Alcanzaron la cima de un montículo cubierto de hierba y el gigantesco campo de Quidditch quedó a la vista trayendo viejos recuerdos a Harry de cuando se sentaba en lo alto de la Torre de Astronomía y observaba los partidos con un par de binoculares. Con un súbito arranque de excitación Harry se preguntó si podría volar en escoba ahora que era un estudiante oficial. Podría incluso hacer una prueba para entrar en un equipo.

El júbilo floreció en su interior ante ese pensamiento, y sus ojos siguieron ávidamente a las figuras distantes que al parecer estaban recibiendo una clase de vuelo. Fue interrumpido en su contemplación de la gente volando por el campo por un eufórico Charlie que le sobresaltó abrazándole por detrás.

Riendo, Harry se giró y abrazó a Charlie apropiadamente, echando de menos su personalidad jovial y despreocupada. Percy estaba de pie detrás de su hermano mayor, esperando pacientemente para abrazar a Harry de una forma mucho más sosegada que el vivaracho hombre.

Después de abrazar al ceremonioso joven de veintiún años, que le ofreció una bienvenida bastante formal después de tres años enteros de ausencia, Harry preguntó a los dos dónde estaban Bill y el señor Weasley. Le enviaron al taller, el cual había sido el destino original de Neville, Dean y él. Percy y Charlie tuvieron que marcharse a completar un inventario acerca de las plantas en los invernaderos de Herbología así que los tres muchachos quedaron a solas para ir a saludar.

Dentro de la casa convertida en taller, Bill sujetaba firmemente un trozo de cable con unas tenazas mientras el señor Weasley lo enrollaba a través de un pequeño artefacto. En vez de interrumpir a la pareja y arriesgarse a asustarles, los tres esperaron. Harry les observó con una sonrisa afectuosa en su rostro mientras recordaba todas las veces que había tenido que ir hasta el taller del señor Weasley para darle al hombre un plato de cena o almuerzo después de que no apareciese a la mesa, absorto en su última invención.

Finalmente con un grito de éxito el señor Weasley sujetó el artilugio completado y sonrió en dirección a su hijo mayor. Echando un vistazo al reloj en su muñeca, un objeto muggle que había restaurado unos años atrás, el señor Weasley emitió otro grito, esta vez de sorpresa.

—¡El maldito reloj ha dejado de funcionar de nuevo! ¡Harry probablemente se habrá ido a casa ya!

Limpiando rápidamente sus grasientas manos en un trapo, el agotado hombre se giró sólo para divisar a sus tres hijos adoptivos, un sonriente Harry en el medio. Tras caminar hasta él y llevar al chico de ojos color esmeralda a sus brazos, Harry respiró su olor de hierba recién cortada y aceite de motor. Como siempre había sido.

Una mano encallecida apretó su cabeza contra el hombro de su padre adoptivo y una voz susurró junto a su oído—, no sabes lo feliz que estoy de verte, Harry. Molly se tomó tu ausencia, la ausencia de todos, muy mal. Te hemos echado muchísimo de menos.

Tener una confirmación verbal de las penurias a las que Molly se había enfrentado hizo que Harry tuviese que alejar el repentino ardor de las lágrimas que hizo escocer sus ojos. Apartándose se giró hacia Bill, le dio al hombre un abrazo y aceptó sus palabras de bienvenida ligeramente distraído.

Todo en lo que Harry podía pensar era en el dolor que había pasado la señora Weasley tras perder a cuatro niños, en las dificultades y miedos a los que Hermione, Ginny y Lavender, por no mencionar a Angelina, Katie y Alicia, bien podrían estar enfrentándose hoy. Todo a causa de un estúpido conjunto de leyes que habían creado la casta Servil.

Un conjunto de leyes que el contratante de Harry, y el hombre que le había dado más libertad de la que jamás había experimentado, había instaurado.

¿Cómo podía todavía tolerar, y atreverse a pensar, en sentirse atraído por el hombre que había causado tanto dolor en las vidas de su familia y amigos, y en miles de otras?


Tras una deliciosa comida caliente preparada por la señora Weasley, Harry se sentía lleno y alegre una vez más, sus pensamientos oscuros anteriores desterrados por ahora. Con su familia adoptiva y la chica de antes, Luna, reunidos a su alrededor, disfrutó del presente e ignoró su creciente aprensión acerca de qué ocurriría cuando entrase en su dormitorio y se encontrase con sus compañeros de sexto curso.

Tenía programado reunirse con sus compañeros durante la pausa para el almuerzo, su contratante le había informado de que se había arreglado para que ocurriese en la sala común de sexto año. Cada uno de los cursos tenía su propia cámara comunal donde ambos sexos podían interactuar y formar grupos de estudio. Había dormitorios separados para chicos y chicas partiendo de la sala común. Harry sabía que había dos o tres personas por cuarto ahora, casi la mitad de estudiantes de los que solían asistir a Hogwarts.

Harry se preguntó ociosamente con quién compartiría habitación y deseó fervientemente que quienquiera que fuese, al menos fuese tolerante con él y su estatus.

Mientras la pausa para el almuerzo se acercaba Harry se distrajo a sí mismo liberando a Hedwig de su jaula y alimentándola con algunas tiras de bacon de su tardío desayuno. Alzó la vista a tiempo para escuchar a la señora Weasley decir—, Ron, acabo de recordar que necesitaba que fueses al aula de pociones, el Profesor Slughorn requería ayuda etiquetando su nueva remesa de ingredientes.

Ron al instante protestó con su lloriqueo habitual diciendo—, pero mamá, quería llevar a Harry a su dormitorio para echar un vistazo con él.

Mientras que los Sirvientes estaban familiarizados con casi cualquier rincón y grieta de la escuela, no se les permitía entrar en los dormitorios de los estudiantes. Sólo los elfos domésticos se ocupaban de la limpieza diaria de las habitaciones privadas. Ron obviamente quería fisgonear y ver qué tipo de nivel de vida iba a disfrutar su amigo.

La señora Weasley no se estaba dejando convencer por ninguno de los intentos de Ron de escapar a su tarea—. Ahora, Ronald —ordenó de manera seca, y con un resoplido Ron se deslizó de su silla y se despidió de Harry, haciéndole prometer que vendría a visitarle a las cocinas.

En cuanto Ron se hubo marchado la señora Weasley se volvió hacia Harry y le dijo amablemente—, deberías subir querido. Tus compañeros de curso llegarán pronto para encontrarse contigo.

Tragando saliva Harry se puso en pie y esperó mientras Hedwig revoloteaba para posarse en su hombro. Cogiendo su jaula vacía y frotando sus dedos contra su encogido baúl para asegurarse de que todavía estaba seguro en su bolsillo, Harry se volvió hacia su familia adoptiva. Fred y George se levantaron y se pusieron a su lado. Fred le aseguró—, iremos contigo a tu dormitorio, Harry.

—No haréis nada de eso. Ron no es el único que tiene tareas —, les reprendió la señora Weasley con una mirada de disculpa hacia Harry.

—¿Entonces quién va a acompañarle? —preguntó George.

—Yo le llevaré —dijo una voz tranquila.

Harry se giró hacia su origen y se encontró con aquellos extraños ojos azul plateado mirándole de nuevo. Hubo una pausa incómoda antes de que la señora Weasley hablase una vez más diciendo—, gracias por ofrecerte, Luna, querida. Es muy amable por tu parte.

La chica se levantó de un salto de su silla y caminó hasta Harry, que descubrió con alegría que ella era dos centímetros y medio más baja que él. Para su sorpresa, Hedwig abandonó el hombro de Harry en favor del de Luna, acomodándose sobre la chica y dando a su pelo un acicalado afectuoso.

Luna no pareció sorprendida en lo más mínimo, girándose ligeramente para acariciar las plumas blancas como la nieve de Hedwig. Debió sentir a toda la familia observándola y alzó la vista, concentrando su mirada en Harry.

—Bueno, ¿nos vamos?

Volviendo a la realidad Harry dio otra ronda rápida de abrazos, incluso aunque sabía que iba a ver mucho a su familia. Dejando atrás la cocina de los Weasley caminó junto a Luna, la cual estaba tarareando suavemente a Hedwig.

Ascendieron los pisos a un buen ritmo y Harry descubrió que aunque el silencio entre ambos era completo, no era ni opresivo ni incómodo. Había algo tranquilizador en la muchacha que reconfortaba la mente de Harry. Aunque había que reconocer que era extraña, Harry podía sentir cierta simpatía hacia ella. Tenía la aprobación de Hedwig por lo menos.

Queriendo saber más acerca de la chica, Harry le preguntó con curiosidad—, ¿en qué curso estás?

—Estoy en mi quinto año —respondió Luna en aquella voz soñadora, mientras continuaba acariciando las suaves plumas de Hedwig de forma ausente.

—¿Tienes algún hermano? —preguntó él.

—Sólo estamos mi padre y yo. Mi madre murió en un accidente cuando yo tenía nueve —dijo ella con tono natural, como si hablase acerca del tiempo.

—Siento tu pérdida —dijo Harry sinceramente, pensando en su propia madre a la que nunca conocería.

Luna se volvió para poder mirar a Harry a la cara y leyó las emociones en sus rasgos con bastante eficacia. Fuera lo que fuese lo que vio en su rostro le agradó porque sonrió serenamente y anunció—. Puedo decir que vamos a ser grandes amigos Harry Potter.


Harry recordaba vagamente el camino a la sala común de sexto curso por su tiempo viviendo en Hogwarts pero sólo había estado en las estancias públicas y nunca más allá. Luna y él llegaron hasta el retrato de una mujer de aspecto regio vestida con fina seda; sus rizos de color castaño rojizo recogidos en lo alto de su cabeza. Miró hacia abajo a los dos jovenzuelos, fijándose en el pelo desaliñado de Luna y en el collar de plata de Cortesano de Harry.

—¿Contraseña? —solicitó de forma autoritaria.

Harry se quedó helado al darse cuenta de que no tenía ni idea de cual era la contraseña. Normalmente la señora Weasley o los gemelos sabrían las contraseñas diarias de la sala común, pero a todos se les había pasado, en la excitación de que Harry estuviese en casa. La mujer que guardaba los dormitorios de sexto curso se fue poniendo más y más ufana mientras observaba el azorado estado de Harry.

—Draconis —, soltó Luna y la sonrisa de superioridad fue borrada del rostro de la aristocrática dama. Con una sonrisa de desdén decididamente menos atractiva, abrió la puerta para revelar un corredor en penumbra.

—Gracias —, le dijo Harry a Luna con alivio mientras entraban y el retrato se cerraba de un portazo tras ellos, secretamente preguntándose cómo sabía ella cuál era la contraseña.

Tras un breve recorrido en la oscuridad entraron en el gran salón donde el sexto curso entero se reunía. Era tal y como Harry lo recordaba, enormes ventanas abovedadas que proporcionaban una vista del lago y las montañas circundantes.

Sillas confortables y a la vez elegantes estaban reunidas en torno a sólidas mesas de estudio, pintadas con gusto en colores crema y tonos pastel. Una enorme chimenea dominaba uno de los muros, crepitando alegremente para conservar la calidez en la habitación. Una cara alfombra cubría el suelo de losas de piedra para mantener a raya el frío.

Harry vio dos escaleras, las cuales obviamente conducían a los dormitorios para los diferentes sexos.

—Ahora debo marcharme —le informó Luna mientras le dejaba en la sala. Empujó suavemente a Hedwig, que volvió al hombro de Harry—. Abajo está empezando el almuerzo y tienen mi pudding favorito.

Se giró para marcharse pero Harry sintió que le debía algo por llevarle hasta allí y ofrecerse para guiarle en primer lugar—. Espera Luna —, dijo él provocando que ella se detuviese y mirase hacia atrás con su cabeza inclinada a un lado en aquel gesto de pájaro suyo—. ¿Te gustaría quedar alguna vez -para estudiar quizá-? —No sabía a qué se dedicaban los estudiantes en su tiempo libre pero asumió que hacían sus deberes.

Una radiante sonrisa dominó el rostro de la chica y le dijo— me encantaría, Harry.

Entonces salió de la habitación, los pendientes de rábanos balanceándose de un lado a otro con su movimiento y una mano alzada sobre su cabeza a modo de despedida.

Harry la observó marcharse desconcertado antes de darse la vuelta y contemplar las escaleras. Intentó las de la derecha y consiguió subir tres peldaños antes de que la superficie bajo él se volviese suave y resbaladiza y fuese depositado de nuevo al pie, con Hedwig abandonando rápidamente su hombro justo a tiempo para evitar caer con él.

Rojo de vergüenza, percatándose de que las escaleras estaban encantadas para que ningún varón intentase entrar en lo que ahora se dio cuenta eran los dormitorios femeninos, Harry se giró hacia las escaleras de la izquierda y probó a subir. Hedwig voló de regreso a su hombro, dándole a su oreja un pellizco a modo de reprimenda por haberla asustado. Aliviado cuando el suelo no cedió bajo él, Harry llegó rápidamente hasta el siguiente piso y entró en el pasillo lleno de puertas por primera vez.

Había cinco puertas en total y Harry avanzó y abrió la más cercana. Estaba completamente amueblada con tres camas de tamaño grande y armarios individuales para los ocupantes. Cerrando esa puerta, ya que obviamente estaba completa, probó todas y cada una de las demás. Un par de habitaciones contenían sólo dos camas mientras que el resto tenían tres.

Finalmente llegó al final del pasillo, desesperadamente preocupado acerca de cuándo llegarían sus compañeros de curso, y empujó la puerta para revelar dos camas. Sin embargo la diferencia era que la cama más alejada de la puerta estaba decorada en tonos neutros, gris y blanco, y que en la mesilla de noche y el armario ropero no había ningún objeto personal. La cama junto a esa era negra y verde irlandés y mientras Harry entraba en la habitación, que sólo podía ser la suya, observó la mesa de su compañero de cuarto. Vio a un chico sonriente en una de las fotografías móviles, de pie junto a una mujer que sólo podía ser su madre. Estaban saludando a la cámara frente a lo que parecía un antiguo túmulo funerario celta.

Sacando su baúl, Harry lo agrandó con una oleada de magia sin varita y colocó el ingrávido equipaje sobre la cama de aspecto neutro.

No queriendo cotillear, pero curioso acerca de con quién compartiría la habitación, Harry examinó las muchas fotos enmarcadas que abarrotaban la mesita de noche y el armario del otro chico. Viendo el mismo rostro familiar en ellas Harry dedujo que compartiría el cuarto con él. El chico parecía alto, para su decepción, pero suficientemente amigable, con el pelo color rubio arena y brillantes ojos azules.

A punto de empezar a deshacer el equipaje, Harry se quedó paralizado cuando escuchó el débil zumbido de risas viniendo de abajo y se dio cuenta de que sus compañeros de curso habían llegado. Animando a Hedwig a que se posase en su mesa y asegurando a la lechuza que volvería más tarde para alimentarla de nuevo, se miró en el espejo colgado en la pared y arregló su pelo y sus ropas.

Dos nerviosos ojos color esmeralda le devolvieron la mirada mientras ensayaba una sonrisa temblorosa que terminó pareciendo más una mueca. Harry odiaba ser el centro de atención.

Reuniendo valor dejó la habitación y caminó de vuelta por el pasillo, bajando lentamente las escaleras para entrar en la sala común. Tan pronto como quedó a la vista, todas las conversaciones se detuvieron y Harry fue instantáneamente atravesado por muchos curiosos y calculadores ojos. Percibió cada par deteniéndose en su collar de plata, algunos con interés y otros con desdén.

Harry hizo un rápido recuento de cabezas y descubrió que había diecinueve personas de sexto año, veinte ahora contándole a él. Tragando saliva con fuerza Harry ofreció una sonrisa a los estudiantes allí reunidos y dijo suavemente—, hola, mi nombre es Harry Potter.

Hubo una embarazosa pausa en la cual algunas de las personas de la habitación intercambiaron enarcamientos de cejas unas con otras. Harry sabía que el apellido Potter era un título reconocido, ya que era sangre limpia. También sabía que la mayoría, si no todos sus compañeros de curso no tendrían ni idea de quién era el único Cortesano del Señor Oscuro. Ahora sabrían que era el último del linaje Potter, el descendiente de la una vez noble casa, ahora mancillada por su estatus como miembro de la casta Servil.

Justo cuando Harry comenzaba a temer seriamente que nadie daría un paso adelante para darle la bienvenida o simplemente para decir algo, un chico alto con un familiar pelo color rubio platino avanzó. Ojos grises le estudiaron mientras el chico caminaba hasta donde él estaba junto a las escaleras y finalmente Harry recordó dónde había visto ese color de pelo. Éste debía ser el hijo y heredero de Lucius Malfoy; el joven era prácticamente un calco de su padre salvo por el pelo largo. Harry también percibió que el núcleo mágico del chico era bastante importante, no a la par de Harry, pero se trataba de un mago poderoso no obstante.

Una mano pálida le fue ofrecida a Harry y él casi dejó de respirar por la sorpresa. Éste era probablemente el estudiante más influyente de la escuela, teniendo a su padre en el Círculo Interno del Señor Oscuro. No debería estar asociándose con gente como él, un Servil y por si fuera poco ni siquiera un sangre limpia.

Harry estrechó la mano, temiendo a medias un truco, pero el otro chico al parecer tenía intenciones honestas. Sacudió su mano ligeramente y dijo en una voz elocuente y refinada—, mi nombre es Draco Malfoy. Quiero darte formalmente la bienvenida a Hogwarts, Harry Potter.

Mientras el chico, Draco, hablaba, Harry se dio cuenta de que al instante los otros estudiantes comenzaban a reevaluarle, ojos astutos decidiendo dónde encajaba él socialmente en su jerarquía. El propio Harry se estaba preguntando lo mismo.

Después de que Draco retirase su mano Harry fue inundado por otros miembros del sexto año, todos ansiosos ahora por saludarle después de que su líder no oficial hubiese dado su aprobación al chico nuevo. Mientras Harry estrechaba manos o las besaba en el caso de las chicas, tal y como su profesora de etiqueta en la Casa de Afrodita le había enseñado que era costumbre entre los sangres limpias, Harry reflexionó sobre los diferentes grupos en el curso.

Los hijos de los Mortífagos y los más ricos entre los sangres limpias rodeaban a Draco, y permanecían aparte del resto del curso. Había ocho de ellos incluyendo a dos jóvenes gigantescos que parecían ser algún tipo de guardaespaldas para el rubio. No parecían particularmente brillantes.

Revoloteando en torno a los ocho estudiantes de "élite" había otros seis estudiantes que parecían sangres limpias por la manera en la que le saludaron, pero quizá no suficientemente ricos e influyentes para ganarse un lugar en el círculo más popular.

Finalmente Harry escrutó el último grupo de personas que probablemente eran los más bajos en la escala social. Harry sólo pudo asumir que aquellos eran los mestizos. Había cinco de ellos, seis ahora incluyéndole a él.

Uno de los chicos en el grupo de los marginados era la figura que había visto en las fotografías de su nueva habitación por lo que decidió que debía ser su nuevo compañero de cuarto. Cuando estrechó la mano con el alto chico éste se presentó con un fuerte acento irlandés como Seamus Finnigan.

El nombre no parecía importante ni familiar así que Harry supuso que el muchacho era un mestizo, lo más probable con un padre muggle o nacido de muggles. Tras conocer a todos sus compañeros de curso, la mayoría de sus nombres pasando por su cabeza salvo por el de Draco y Seamus, Harry recibió una cortés invitación a hacer un recorrido por las dependencias por parte de uno de los amigos sangres limpias de Draco.

Harry se vio forzado a explicar que ya estaba familiarizado con Hogwarts ya que había crecido allí trabajando como Sirviente. Aquello causó una conmoción, y muchos ojos se volvieron hacia Draco para ver su reacción ante aquel comentario.

Draco simplemente ofreció una pequeña sonrisa y cambió fácilmente de tema al del plan de estudios, distrayendo a sus compañeros sin esfuerzo. Harry se encontró de alguna forma sentado con el círculo de élite, a la derecha de Draco nada menos, mientras que los otros estudiantes se desperdigaban por la habitación para hablar en pequeños corrillos, lanzando anhelantes y envidiosas miradas hacia donde Harry estaba disfrutando de su lugar privilegiado.

—Así que, Harry, ¿qué clases va dar este año? —preguntó una de las chicas, con pelo rubio como la miel y ojos color avellana. Harry recordó que su nombre era Daphne Greengrass.

—Daré las asignaturas obligatorias de Pociones, Transformaciones, Encantamientos, Duelos y Teoría de la Magia Oscura —, comenzó y después añadió—. También he elegido las clases de Romper Maldiciones, Sanación y Runas Antiguas.

Los ojos de Daphne se iluminaron ligeramente y dijo—, yo también estoy dando Sanación y Romper Maldiciones. Solía ser la única persona de nuestro curso en las clases de Sanación, me alegro de saber que ahora tendré alguien con quién hablar —, le informó ella.

Ofreciéndole una sonrisa a cambio Harry se recostó para escuchar a los sangres limpias hablar acerca de este o aquel acto social. Su interés aumentó cuando escuchó mencionar algo acerca de un torneo. El chico italiano de piel oscura, Blaise Zabini, estaba diciendo—... Beauxbatons y Durmstrang llegarán la semana que viene. Me pregunto quién va a representar a Hogwarts en el Torneo de los Tres Magos.

—Draco, tú deberías intentarlo —dijo una de las chicas con una sonrisa bobalicona. Tenía el pelo corto y moreno y ojos marrones del mismo tono, su cara recordando ligeramente la de un perro faldero—. Estoy segura de que te convertirías en Campeón de Hogwarts.

Draco le dedicó una sonrisa serena pero se giró ligeramente hacia Harry para poner ligeramente los ojos en blanco ante los avances de la chica. Una vez más Harry estaba sorprendido por cómo Draco le demostraba tanta confianza, tan pronto en su relación.

—Pansy, pondría mi nombre dentro, pero si hubieses estado prestando atención sabrías que sólo los de séptimo año tienen permiso para colocar su nombre en la Copa —dijo Draco secamente, provocando que Daphne sonriese y que los ojos de la otra chica de pelo oscuro se arrugasen en oculto regocijo.

Pansy se sonrojó humillada y se volvió a mirar a Daphne y la otra chica, la cual Harry recordó que se llamaba Millicent. Si las miradas matasen, aquellas dos ya habrían caído redondas.

El sonido de una campana que señalaba el final del almuerzo y el comienzo del tercer periodo de clases anunció el final de la reunión de Harry con sus compañeros de curso. Todo había ido con sorprendente facilidad.

Mientras ellos se dirigían ahora de regreso a las aulas, Harry no estaba seguro acerca de qué debía hacer. Supuso que podía deshacer el equipaje, ¿pero después qué? No se le esperaba en clase hasta el día siguiente.

Cuando Draco se movió para marcharse Harry puso su mano torpemente en el hombro del chico. Quería preguntarle por qué había roto la norma social y le había tratado como uno de los elitistas sangres limpias.

Draco se volvió, una pálida ceja enarcada mientras miraba hacia la mano que con delicadeza le impedía ir a clase. Harry retiró su mano rápidamente e ignoró las miradas dirigidas a ellos por los estudiantes rezagados.

—Draco, me preguntaba si podría consultarte algo —comenzó Harry.

—Adelante —, el chico de ojos grises animó a Harry cuando éste se detuvo.

Esperando hasta que el último estudiante se hubo marchado, Harry miró a Draco a los ojos y dijo simplemente—, ¿por qué estás siendo tan amable y... recibiéndome tan bien? No es que me queje. Realmente lo aprecio. Pero, ¿por qué?

Draco pareció pensar antes de responder. Harry podía prácticamente ver sus reflexiones teniendo lugar tras la máscara de sangre limpia que llevaba puesta. Finalmente encontró una respuesta al parecer suficientemente satisfactoria y dijo—, tú no eres un Cortesano corriente. El propio Señor Oscuro te ha enseñado, te ha dado permiso para comprar una varita y asistir a la escuela. Si no hubieses sido alguien importante para él, no te habría otorgado todos los privilegios que has tenido. Habría sido una metedura de pata política y social por mi parte si me hubiese distanciado de ti.

Sintiéndose desilusionado, Harry le preguntó—, ¿así que sólo quieres ser mi amigo porque es ventajoso para ti? —le había empezado a gustar la actitud calmada y madura que exudaba el sangre limpia.

—Bueno, desde luego es ventajoso para mí. No te conozco demasiado bien todavía, pero estoy convencido de que con el tiempo podríamos quizá ser amigos —, fue la respuesta de Draco.

Sabiendo que no iba a obtener una mejor respuesta de él, Harry sonrió a medias y decidió que se conformaría con aquello, al menos por ahora.

—No te retendré más. Lo siento si he hecho que llegues tarde a clase.

Draco salió rápidamente de la habitación con su distintiva presencia, lejos del nivel que el Señor Oscuro emitía pero lo suficiente para hacer de él aparentemente el chico más popular del curso, si no de la escuela.

Harry comenzó a preguntarse si este año iba a ser tan malo después de todo.


Continuará...

Nota de Autora: Lo siento, prometí que habría clases/Rabastan en esta actualización, ¡pero me dejé llevar escribiendo! Éste es probablemente el capítulo más largo que he escrito.

Espero que hayáis disfrutado de la forma en la que he escrito a Luna y Draco. O al menos que no os parezca mal.

Drops of Nightshade x


N/T: hasta aquí la actualización de hoy! (No sé vosotr s, pero me muero de ganas de que Harry y Rabastan se encuentren...)

Harry ya ha conocido al resto de sus compañeros y por fin ha aparecido Draco, sé que muchas estabais deseando verle por el fic ¡y también ha aparecido Luna! Por mi parte decir que me ha gustado la actitud de ambos personajes, Luna es tan Luna! :D

Antes de despedirnos queríamos resolver un par de dudas:

1- El término "sangre limpia". Somos conscientes de que en el fandom de Harry Potter está más extendida la expresión "sangre pura".
Pero cuando comenzamos la traducción, decidimos centrarnos y utilizar la terminología que aparece en las versiones de los libros que salieron en España, es por eso, que probablemente a lo largo de la traducción podáis encontrar términos escritos de forma diferente.

2- Nos han preguntado qué diferencias hay entre la versión de fanfiction y la de SH.

Muy sencillo, la versión de fanfiction no tiene escenas de sexo.

La autora original cuando comenzó a publicar, decidió crear dos versiones distintas de la historia:

La primera, la que está en fanfiction y que nosotros subimos a esa misma web.

En esa versión no hay lemon, las escenas para mayores fueron cortadas para cumplir con la política de la web y nosotros, como traductores, respetamos su decisión, es por eso que esa versión de la traducción está censurada.

La segunda versión del fic, publicada en AO3 por la autora original (y por nosotros en SH), contiene las escenas de lemon ya que allí no hay problemas de censura.

Un ejemplo de esto, es el capítulo 3 de esta historia, donde las escenas de Demetrius y Rabastan son más largas en SH (tienen lemon)

No os preocupéis, cuando vuelvan a surgir ese tipo de capítulos seréis avisados al inicio ^_^

Cualquier otra duda, por aquí nos tenéis!

Muchas gracias por vuestras opiniones, ánimos y comentarios!

Nos vemos en unos días!

Traducciones. A ver qué sale.