Capítulo 10: De madera ardiente.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional – Buda

-Tu solo sígueme, cuando te diga tocas esa única tecla, haremos música juntos – sonrió aquel pelirrojo concentrado en las teclas frente a él.

Y la música empezó a sonar mientras aquélla chica intentaba seguir el paso tocando aquella hermosa melodía, pero Lowell no estaba de humor para eso, lo intentaba quería olvidar el incidente de ayer, quería borrar de su memoria todos aquellos dolorosos recuerdos, ella quería borrar su última duda para iniciar su venganza, y su dedo resbalo causando la equivocación de la nota destruyendo tan hermosa melodía, molesta golpeo con fuerza las teclas causando un gran estruendo deteniendo a Ethan que a su lado le miraba confundido.

-¿Está todo bien? – pregunto dudoso tocando con suavidad su hombro, solían sentarse siempre en aquél banco a una distancia considerable, un gran espacio que el respetaba pero en aquel momento no pensó simplemente trato de darle confort a una chica que parecía necesitarlo.

-¡No me toques! – gruño ella empujando su mano y alejarse aún más en la banca dejando un espacio aún más grande.

-No quise incomodarte – sorprendido pero no molesto aquel chico entendió un poco el porqué de aquel espacio – solo quería…

-No me gusta que me toquen – murmuro la chica todo el tiempo con la mirada fija en aquellas teclas, todo el tiempo sin atreverse a mirar a aquel chico por miedo a darse cuenta que era estúpido buscar confort en alguien que definitivamente no era su amigo, ella no tenía amigos.

-Mi hermana una hizo un trato una vez con la hermana de Úrsula, Morgana, ella pidió una cola de sirena – comenzó a relatar el chico dejando mucho más espacio para que la joven se sintiera cómoda – vivió un tiempo lo que era tener una casi destruye a nuestro abuelo pero hey una lección aprendió de ello – continuo pues notaba como aquella niña estaba atenta – la aleta de una sirena es extremadamente viscosa ella olio a pescado durante una semana después de eso.

Lowell levanto entonces su mirada confundida pues no entendía el punto de aquella terrible historia, una mueca tan adorable que Ethan no pudo evitar comenzar a reír, la risa se volvió tan contagiosa que Lowell le siguió y pronto aquel salón de música estaba lleno de risas infantiles por una historia sin sentido.

-Así está mejor – sonrió nuevamente el chico – nunca dejes de sonreír Lowell en ningún momento – señaló el príncipe tocando unas notas en el piano hasta ahora olvidado – nunca se sabe y tal vez alguien se enamore de tu sonrisa.

-No necesito amor – gruño pero la molestia en su voz y hombros ya estaba olvidada.

-Todos necesitamos amor en nuestras vidas – su mirada se encontraba en aquellas teclas mientras continuaba con aquella melodía – desde el más infeliz de los hombres hasta el más feliz de ellos.

-¿Lowell? – una tercera voz llamo desde la puerta de aquél salón, aquella chica sonaba indecisa tal vez un poco recia a querer llamarle.

-No – respondió ella sin mirarle reconociéndola en el acto, a su lado Ethan dejo de tocar para mirar a la hermosa niña que se acercaba a ellos.

-Tenemos que hablar – ahora llena de confianza aquella chica hablo, pero Lowell se limitó a gruñir con fuerza sorprendiendo a la chica y saliendo del lugar.

-No sé lo que paso pero realmente no está de humor – Ethan comento casualmente a la chica que aun parada esperaba un lado del piano.

-Tienes razón no lo sabes – la chica apenas si le dirigió la mirada. - Si ella regresa dile que Ben está buscándola – soltó la joven dándole una mirada de desprecio, ante lo que parecía ser otro engreído príncipe.

-¿Qué quiere el rey con ella? – ahora si estaba confundido pues no creía que Ben necesitara algo de la joven.

-Solo dile eso – la chica se preparaba para darse vuelta y marcharse.

-Podrías buscarla y decírselo tú, princesa Evie – termino con aquel título como una burla, el no conocía bien a Ben, claro que lo había visto en la coronación y eventos especiales a los cuales era arrastrado pero nunca se esforzó por conocerlo y ahora que lo habían mencionado a su cabeza vino aquella otra chica, la novia el rey la que sería una mala influencia, pero Mal como sabia el nombre tenía el pelo morado, además conocía a Evie la princesa sin corona, al parecer la chica presumida que había votado a Doug un chico lindo y agradable además de ser la sabelotodo engreída, si definitivamente no le caía bien.

-Ella es peligrosa aléjate de ella – Evie molesta por aquella burla se limitó a advertirle porque aun cuando era odioso se suponía que eran buenos y las personas buenas adviertes a otros verdad.

-Que acaso no todos los villanos lo son – pero Ethan solo respondió indignado por señalar a su amiga, porque si Lowell ya era su amiga no por nada soportaba todas las quejas de su familia en silencio, esa chica era muy hipócrita al decir eso solo porque ella era una niña villana.

Evie se alejó molesta ante aquel comentario pues de inmediato hacia sido ignorada por aquel que tocaba nuevamente el piano en la habitación.


Lo primero que noto Lonnie al entrar a la habitación fue a su compañera de cuarto parada frente a una silla que sostenía un hermoso vestido, uno el cual estaba segura que Evie había confeccionado exclusivamente para ella, pues los colores eran acorde a todo el guardarropa que la chica había hecho solo para la loba, otra cosa que noto es que ella no parecía querer usarlo, de hecho solo estaba ahí mirándole fijamente como si este fuera a morderle en cualquier momento.

-¿Qué haces? – llamo la joven con tranquilidad ellas apenas si hablaban luego del incidente con Carlos por lo que trato de ser sutil ante su cuestionamiento.

-Lo encontré hace unas horas – respondió simplemente – Evie debió traerlo aquí mientras no estaba – ella – dudo un poco- dijo que me haría un vestido para el baile de esta noche, creí que se arrepentiría luego de… - cayó por que durante los días pasados la princesa de los bosques le había obligado a probarse dicho atuendo miles de veces, incluso a usar otros solo para terminar aquel que ahora miraban sus ojos, ella realmente no podía creerlo, no después de que lastimo a Jay y amenazado a Carlos.

-Eso es porque quiere que vayas, todos quieren que lo hagas- Lonnie sonrió comprensiva acercándose solo un poco a la chica – nadie está molesto Lowell y realmente queremos que estés ahí, incluso Chad me ha dicho que bailara contigo – argumento intentando convencerla – y estoy muy segura que Ben lo hará, incluso yo lo hare si vienes – levanto entonces el vestido para ponerlo frente a la chica tras guiarla al espejo – será divertido.

-No sé bailar – fue su única respuesta tras ver el reflejo de sí misma – no sé si deba – murmuro y realmente parecía dudosa, pues ella no quería ir a un baile donde se suponía debían bailar y no poder hacer nada más que mirar, era simplemente estúpido.

-Tal vez Jay pueda enseñarte – susurro la oriental mirándole fijamente atreves del reflejo- no me mires así eres muy obvia – y Lowell casi entra en pánico, ella sabía, conocía su plan y se lo diría a todos, entonces volvería a la isla y perdería la casa de su padre, ella casi entra en pánico buscando la manera de escapar – has ido a verlo a los entrenamientos y siempre aceptas cualquier cosa que te pida – la loba ya buscaba la manera de saltar por la ventana correr por el bosque y perderse para nunca ser devuelta a la isla – él te gusta.

-¿Qué? – y bien ella no estaba preparada para eso, claro que no por suerte Lonnie le daba una salida muy obvia.

-Cualquiera puede verlo, excepto Jay al parecer – suspiro la chica – incluso Evie lo sabe – Lowell trato de no parecer alarmada ante esta nueva revelación - de hecho creo que somos las únicas que lo notaran – ella ahora lucia pensativa – al parecer todos nuestros amigos son unos distraídos que no se enteran de nada – y ahí estaba la palabra amigos, Lowell se estremeció ante esa palabra, porque ella no tenía amigos, ella no necesitaba a nadie, era un lobo solitario y eso estaba bien, porque había perdido a su familia hace muchos años y no tenía interés en buscar una nueva, fue un error pensar en eso en primer lugar – está decidido te ayudare a bailar con Jay.

Y sin darle tiempo a decir otra cosa Lonnie empujo el vestido a la chica para luego meterla al baño, ella lo planeo todo en su cabeza, se aseguraría de alejar a Jay de Carlos y las chicas, estaba segura que Lowell aun estaba tensa frente a esa cosa por lo que debía prevenirlo. Así que le ayudo a vestirse, cepillo su cabello asegurando de que se viera perfecto, delineo sus ojos y pinto sus labios, ella le maquillo con la mayor naturalidad que podía entre gruñidos molestos solo para dejarle perfecta.

Mas tarde aquella noche su plan resulto, aparto a Jay que afortunadamente no había ido con nadie, al parecer los rumores eran ciertos y el gran conquistador estaba bajando sus números, le alejo de Carlos con quien parecía estar pegado toda la noche, de hecho le vio bailar un par de veces con él para después empujar a Lowell y pedir el baile.

Cuando vio que Jay se relajo en su dirección e incluso empezó a invadir su espacio personal aplaudió emocionada al verlos partir en dirección a las otras parejas bailando de la mano festejo su victoria.

Ella no volvió a verlos en toda la noche.


Era un estúpido baile Carlos ni siquiera recordaba la razón de él, solo sabía que estaban cordialmente invitado y con cordial quiere decir que debían ir porque en primera Ben les invito personalmente y no podía hacer un desaire en segundo Evie le amenazo con cortar sus rizos sin advertencia.

Así que ahí estaba suspirando molesto en su cama porque en definitivamente no quería ir, pero sabia que debía.

-Así que ¿ya tienes una cita para el baile? – Carlos comento como si nada, jugando con el lazo de su traje uno que sabia solo mantendría por dos minutos luego que de Evie lo viera.

-No lo sé tal vez le pida a alguna de las animadoras venir y ¿tu Carlos? – Jay por su parte apenas si se preparaba para la ocasión, su camisa blanca era abotonada.

-No tengo a nadie – ahí estaba la verdadera razón por la que no quería ir, porque estaba seguro que el baile estaría lleno de parejitas felices.

-¿Qué Jane no te ha invitado aun? – Jay se giro entonces mirándole confundido aun estaba sin pantalones algo que Carlos noto en ese preciso instante - oh cierto bueno un chico aun estas a tiempo invita uno seguro aceptara – animo poniéndose sus pantalones, mientras Carlos le miraba fijamente buscando cualquier signo de sarcasmo en el.

-Si claro – al no encontrarlo se dejo caer contra la cama con cuidado no quería ser asesinado por Evie por estropear el traje nuevo.

-Hey ¿por qué dudas eso? –el árabe se acerco a él - mírate luces bien, - acaricio sus risos para hacerle levantar la mirada - eres agradable, inteligente y un excelente bailarín, tendrían suerte de que los miraras – sonrió alejándose para buscar su saco y terminar de vestirse - yo iría si me lo pidieras – bromeo mirándose en el espejo mientras arreglaba aun mas su cabello.

-Esa es una fantástica idea – Carlos se levanto de golpe de la cama emocionado.

-¿Qué?- Jay dejo de mirarse en un espejo para ver al niño que saltaba con júbilo.

-Ven conmigo – pidió él acercándose a Jay muy pero muy esperanzado.

-Carlos yo… - y Jay dudo, el ex ladrón miro aquellos enormes ojos chocolates, aquel labio en una mueca adorable dudando, porque por un segundo realmente quiso ir solo para verle sonreír otra vez, pero no podía hacer eso, no cuando le daría a ese niño una idea equivocada.

-No Jay cállate – Carlos parecía leer su mente pues de inmediato le silencio levantando una mano frente a su cara - mira tú no quieres llevar a una de esas chicas y yo no quiero ir solo o Evie me obligara a ser su pareja y sabes lo mucho que le fascinan los bailes, me hará bailar todas y cada una de las canciones – explico con rapidez antes de que cambiara de idea – todas – enfatizo para remarcar su punto - amigo tienes que venir conmigo.

-Bien pero no voy a bailar contigo – Jay se le quedo viendo un segundo analizando las razones y si aquello parecía tener sentido en su cabeza, además el llevar a Carlos alejaría cualquier chica a su alrededor por lo que no tendría que lidiar con ellas o sus novios celosos era perfecto.

-Oh Jay rompes mi corazón – Carlos de inmediato bromeo estar herido pero la sonrisa en su rostro decía otra cosa -¿serias tan cruel con tu cita?

-Romperé tu cabeza si dices cita frente a los demás – rodo sus ojos ante su pregunta dando un manotazo en su mano aquella que se cerraba en un puño cerca de su corazón para entonces proceder a desatar el lazo – mucho mejor – murmuro luego de destruir el trabajo del niño y arreglar su atuendo.

-Tranquilo tu heterosexualidad estará a salvo lo juro – Carlos hizo un puchero ante esto pero tras verse en el espejo acepto que Jay tenía razón se veía mucho mejor sin lazo - solo no me dejes con Evie – y el por favor iba explicito en su adorable mirada de cachorrito a la que Jay se limito a ignorar empujando su rostro sin verdeara fuerza, las risas en aquella habitación resonaron todo el tiempo.

En otra habitación en solitario una joven miraba dudosa una péquela botella, en su interior un liquido dulzón totalmente rosado burbujeaba aun, ella titubeo un poco aun en tomarlo con su mano pero nuevamente negó con su cabeza, vacio entonces un poco sobre su piel, aliso su vestido para la ocasión y se preparo para la tragedia.

Lowell vertió aquella pócima sobre si misma empezando así su gran dolor.

Más tarde aun después de haber prometido no bailar con él, Carlos giro totalmente asustado aferrándose a su brazo.

-Por favor – susurro el niño Jay entonces miro sobre su hombro para ver a la Evie caminar hacia ellos, estaba por negarse y empujarlo lejos cuando nuevamente aquellos ojos le miraron suplicante, suspiro derrotado.

A quien engañaba hacía tiempo que Jay había dejado de negarle cualquier cosa a Carlos, no cuando le miraba de aquella forma y podía hacerle sonreír, definitivamente era mucho más protector con él que con el resto de las chicas, se encontró así en medio de la pista con Carlos quien sonriente agradecía ese gesto, entonces la música cambio y una hermosa balada comenzó a sonar, el menor pareció alarmado como si aquel baile no estuviera en sus planes se separo un poco resignado a ser la pareja de baile de Evie porque estaba seguro de que Jay jamás bailaría esa clase de música con él, cuando unas manos en su cintura le sorprendió, Jay empezó a balancearse entonces ignorando todo a su alrededor.

-Se supone debes poner tus manos en mis hombros – murmuro Jay al ver la poca cooperación de su compañero de baile, Carlos salió de su sorpresa para hacer exactamente eso, se sostuvo de los hombros de Jay bailando al compas de la música, balanceándose totalmente tenso no desosó de querer molestar más a su amigo – relax Carlos es solo un baile- nuevamente Jay hablo inclinándose para susurrarle a la oreja suavemente.

-Creí que no ibas a bailar conmigo - trato de esconder el gran sonrojo que aquel aliento contra su piel causo, esto no estaba bien ponerse así por su amigo definitivamente debía detenerlo.

-Evie nos esta mirando – Jay le miro entonces sonriendo aferrándose mas a sus caderas – solo intento ayudar pero si quieres te dejo – dijo aflojando el agarre del menor.

-No – Carlos se aferro a su cuello para evitar perder su escudo personal – bailar está bien.

-Eso creí – sonrió altanero Jay sin dejar de mirarle – pero definitivamente no voy a besarte, eso sería demasiado gay para mí – término solemnemente con el rostro serio acercando más sus cuerpos.

Y Carlos no pudo evitar reír ante eso porque Jay le estaba haciendo una broma sobre su heterosexualidad y realmente lo era porque Jay empezó a reír de igual manera, sus hombros entonces perdieron toda tensión y aquel niño se limito a disfrutar del momento, del baile que aquella noche pudo tener.


Aquello era un aroma atrayente dulce pero picante, demasiado tentador, el mismo aroma que había captado el día anterior, aquel por el cual casi tropieza contra un árbol en su búsqueda, se había prometido, le había prometido a todos que se comportaría en la fiesta, que no entraría en modo Casanova como sus amigos lo llamaban además había pedido a Carlos venir con él algo sobre evitar que Evie lo usara como muñeco de baile toda la noche, definitivamente bailaría al menos un baile con cada una de las chicas, si incluida Mal porque si a él iban a obligarle también quería verla sufrir, ya lo había hecho con Carlos solo para evitar que Evie le arrastrara a la pista de baile aun cuando prometió no hacerlo en cuando ese niño se aferro a él y susurro un "por favor" Jay solo pudo suspirar y arrastrarlo a la pista de baile para engañar a Evie, sabía que no duraría mucho pero al menos Carlos era un excelente bailarín así que realmente lo estaba disfrutando.

Un par de horas más tarde, donde no se despego de Carlos ni un segundo bailando canción tras canción atrayendo las miradas de una que otra persona y rompiendo el corazón de otras chicas que esperaban por bailar con él se separaron por que tenia sed y mientras se servía más ponche luego de que Carlos le abandonara por una ridícula fuente de chocolate y Lonnie le arrastrara lejos simplemente para intentar convencerle de hablar con Lowell, un nuevo aroma le llamo la atención, un toque en su hombro le hizo girarse y como si una bofetada le diera, aquel delicioso aroma le embargo.

Lowell era quien emanaba tan peculiar fragancia, aquella chica tan extraña que parecía agradarle su compañía pero rehuía la de todos los demás lucia definitivamente bien, demasiado bien, sobre todo porque ella estaba usando un vestido, el jamás la vio usando uno, no tenía idea de que lo poseyera, obviamente aquello era obra de Evie pero no cabe duda que le sentaba bien, sus hombros estaban descubierto de cualquier tela, su falda en holanes blancos le desconcertó por completo, pues mostraba perfectamente el inicio de aquellos lechosos muslos donde seguramente habría lunares, Jay casi se golpea al tener aquel tipo de pensamientos, pues definitivamente no quería saber dónde tenia lunares aquella chica, bueno tal vez se hacía una idea pues las brillantes manchas negras en su cuello, aquellos que se perdían por su escote daban demasiado a la imaginación.

Un corset parecía levantar el pequeño pecho de la chica y realmente hacia maravillas porque él no podía evitar mirarle, casi tira su bebida cuando una pequeña sonrisa ilumino el rostro de la chica que ahora le miraba casi a la misma altura, aquellos enormes tacones había hecho el truco.

-¿Jay? – la voz de la joven al fin le hizo salir de su ensoñación, el definitivamente no estaba fantaseando sobre nada, bueno tal vez sí.

-¿Qué? - aquellas fueron las sabias palabras que salieron de sus labios causando una pequeña risa en la chica frente a él.

-Yo estaba pidiendo disculpas por lastimarte – señalo entonces ella su hombro, donde las marcas de aquellas garras empezaban a cicatrizar – lamento haberme alterado - dijo en tono realmente arrepentido.

-No importa – murmuro el tratando de restarle importancia tratando de enfocarse en la joven e ignorando aquél atrayente aroma, pero entonces Lowell había levantado su mano para colocarla en su brazo.

-Realmente me agradas – un calor inexplicable se apodero de él, sintiendo como miles de chispas recorriendo tu cuerpo justo desde el lugar donde ella le estaba tocando, sus palabras parecían perderle - Jay – justo cuando parecía estar al límite aquella entro a su espacio personal y susurro su nombre de aquélla manera, era cálido y ronco, lleno de deseo y necesidad, la copa cayó al suelo escucho de inmediato un grito sorprendió de ella pero aquello paso a segundo plano cuando tomándole por el cuello estrello sus labios sobre los de ella.

Jamás se habías sentido a si, era un verdadera hambre, un calor que parecía intensificarse en aquel beso inexperto, por belcebú, el temblar de su cuerpo ante su reacción no hizo nada por disuadirte, el gemido ahogado lleno de sorpresa y pánico de su garganta solo le hizo desearla con más necesidad, y el aroma, aquel dulce aroma que emanaba de su piel te rompió por completo.

Tomando su mano para guiarla entre la multitud, ignorando a todo aquel que le saludaba, gruñendo como un animal salvaje a cualquiera que intentara hablar con ella, en tu interior solo había un objetivo, tenerla, poseerla y marcarla como suya, como si un vil objeto se tratara.

Lujuria en su máxima esplendor se destilaba en sus ojos ni siquiera llegaron más lejos, no se molestaría en llevarla a su habitación o buscar un lugar más cómodo, en cuanto estuvieron lejos de aquellos ojos curiosos, de la vista de cualquiera que pudiera verlos la empujo contra un árbol, sus manos no perdieron el tiempo en meterse bajo su falda, acariciando sus muslos libres de cualquier media, tomando su boca con hambre ignorando sus protestas.

Protestas que fueron disminuyendo, pronto sus manos se encontraban en sus hombros para detenerse pues en su necesidad de tocarla obligo a sus piernas a abrirle espacio entre ellas, pronto sus labios viajaron hasta su cuello donde se dedicó a recorrer cada lunar a lamer el delicioso aroma que emanaba de este, donde sus dientes se incrustaron en su piel con necesidad.

-Lo siento - murmuro ella cuando al fin se separaron un poco, porque nuevamente su brazo sangraba ahí donde sus garras se habían aferrado a él para no caer.

No había necesidad de aquello, aquel dolor no importo en lo más minino pues frente así estaba la cosa más erótica de su corta vida, sus labios parecían llamarle, todo su cuerpo clamaba por mas y él como buen amante accedió, lucho solo un poco con su pantalón ansioso por encontrarse en su interior, le vio estremecerte nuevamente cuando le miro y aquello le causo un gran placer, levantando sus piernas para acomodarse y sin darle tiempo le embistió.

No hubo delicadeza, no hubo preparación, no hubo más que puro deseo desenfrenado contra aquélla chica que días antes detestaba con ahínco, sus cuerpos chocando entre si junto con sus gemidos armonizaban el ambiente, aquellas manos se mantuvieron firmes en sus hombros ahí, simplemente sosteniéndole, entonces cuando sintió el clímax cerca ella le abrazo, lamio suavemente su lóbulo y le llamo de la forma más pornográficamente posible llevándole al borde.

Lo hicieron dos veces más, luego de dejarse caer a los pies del gran roble, ambas con tanta pasión y ferocidad como la primera, ambas llenas de lujuria y deseo pero carentes de amor.

Para cuando aquel inmenso deseo menguo Lowell se limitó a levantarse y salir corriendo del lugar, le vio huir, algo dentro de él que le había gritado parar nuevamente le pedía explicación por su comportamiento, entonces el aroma regreso y notando con gran deleite como aquello provenía de su propia ropa, como el delicioso olor de ella se había impregnado en su piel.

Aquella voz fue empujada en lo más profundo de su interior, esa noche tras llegar a su cuarto no noto la falta de un bulto en la otra cama, por primera vez en meses no le importo donde estaba Carlos.


Ethan se encamino directo al baile, su traje verde aquél que su madre había enviado especial para él era portado con orgullo, desde lo lejos vio a la multitud bailando por lo que de inmediato se dio a la tarea de buscar a Lowell aquella cabellera roja no debía ser muy difícil de encontrar y el realmente estaba deseoso de bailar con ella, quería conocerlo todo.

Tan distraído iba que no vio a la chica frente a el por lo que choco con ella causando que el bolso de ella cayera.

-Lo siento– se disculpo de inmediato inclinándose para recoger dicho bolso.

-Lo siento estaba distraída - respondió aquella chica inclinándose de igual manera llegando ambos al mismo tiempo al bolso, entonces sus dedos se tocaron y ambos alzaron la mirada – oh eres tú, entonces no lo siento – era Evie, la chica, la hermosa chica con la que había tropezado no era otra que Evie quien ahora le lanzaba una mirada osca.

-Evie – murmuro su nombre haciendo una mueca pero aquella chica decidió ignorarlo para darse vuelta y alejarse no sin hacer volar su cabello contra su rostro y definitivamente el aroma dulce que emanaba de ella no era embriagador.

Encontró a Lonnie mas tarde, charlando junto a Chay y Audrey les reconocía de sus clases sabiendo que Lonnie era la compañera de habitación de la loba por lo que de inmediato corrió a buscar información.

-Lonnie – saludo cortésmente – ¿has visto a Lowell?

-Lo siento Ethan pero ella está con Jay – y ante esto aquel chico parecía resignado – oh no lo sabías, lo siento pero debes buscarte otra cita – ella realmente palmeo su hombro, a su lado Audrey arrastro a Chad nuevamente a la pista de baile – lo siento.

-Está bien solo quería bailar con ella – trato de restarle importancia aun cuando la única razón de ir al baile fue por esa chica – ¿quieres bailar? – recomponiéndose en un instante ofreció su mano galantemente a la oriental.

-No tienes que hacerlo – se negó ella ya acostumbrada a las actitudes de los príncipes.

-Pero quiero, además no puedo dejar sola a un chica tan hermosa – sonrió como todo un príncipe- vamos soy tan buen bailarín como mi madre.

Y aquella chica suspiro para luego sonreír y dejarse llevar a la pista, después de todo aquello era un baile y quería divertirse igual que todos ahí, ella no pensó más en su compañera de cuarto aun cuando no la volvió a ver en toda la noche.

Al regresar a su habitación luego de horas y horas de bailar con Ethan y Chad por que el también era un príncipe y su amigo encontró el vestido de Lowell botado en mitad de la habitación algo molesta por esto, sobre todo porque la chica era demasiado territorial levanto el traje solo para acercase al baño y tocar con suavidad la puerta.

-¿Hey Lowell estas bien? – la voz preocupada de Lonnie llego desde el otro lado de la puerta.

-Estoy bien – susurro apenas lo suficiente para ser escuchada por la otra chica.

-Ok, desapareciste a mitad de la fiesta… con Jay – aquella joven no quería irrumpir en el baño de su amiga pero había recordado que no les vio en toda la noche – ¿Lowell?

-Estoy bien - respondió levantando su cabeza desde donde estaba escondido entre sus piernas – perfectamente bien – completo para tranquilizar a la joven que aliviada se dirigió a su cama para prepararse.

Lowell se quedó ahí, volvió a hundir sus cabeza en sus rodillas, mientras el agua helada caía por su cuerpo en la tina, su piel aún se encontraba enrojecida por el brusco intento de borrar aquel tacto en su piel, no sabía cuánto tiempo llevaba ahí, ni si quiera noto cuando el agua tibia se volvió helada contra ella, o cuantas veces se tallo esa noche, ella solo se quedó ahí llorando en silencio dejando que sus lágrimas se confundieran con el agua que caía en su cabeza.

-¿Pero que eh hecho? – susurro para sí misma – ¿pero que hice padre? – se abrazó con más fuerza, tratando de encontrar una respuesta a estas, se dijo a si misma que parara aquello, que terminara con esa locura, pero ahora que la había iniciado no podía dejarle, no cuando el lobo en su interior aullaba por la venganza, no cuando aquel calor corrompido se había adueñado de su razón, del animal dentro de sí que le pedía a gritos correr en busca de Jay, de su amante, de su compañero.

No del compañero de alguien más, y aquello se sentía tan mal en su piel, tan doloroso que deseaba pasar su vida entera encerrada ahí.

Un par de minutos más tarde solo porque su compañera regreso a su habitación, Lonnie le vio salió del baño, por primera vez en días ella no había tomado su acostumbrada pijama, aquella sudadera vieja, no en su lugar tomo una nueva y se metió debajo de las sabanas obligándose a dormir, ella había dudado un poco pues aquella chica parecía un fantasma flotando por la habitación.

Como de costumbre la oriental le dio las buenas noches esta vez sin embargo no recibió ni siquiera un gruñido de vuelta.


Notas:

Quiero agradecer a todos los que con sus ánimos apoyan esta historia, realmente creí que no muchos estarían a gusto con ella, sobre todo por la ausencia de Jaylos pero me animo saber que es leída por tanta gente, incluso hubo alguien que le gusto mas que "Un nuevo y conocido mundo", además del amor por Lowell espero realmente no decepcionarlos en el futuro y desarrollar a dicho personaje.

La canción que toca Ethan es Fur Elise de Beethoven, esta es mi pieza favorita la amo es simplemente hermosa. watch?v=k_UOuSklNL4

Ethan y Evie no se llevan bien, no se toleran, si hay leído el "Hijo de Jafar" se darán una idea del porque.

Lonnie tenía realmente muy buenas intenciones.

Todos saben que amo la sirenita ya que no paro de repetirlo, en el original ella toma la poción para tener piernas y siente como si una espada la partiera en dos, además sus piernas al caminar siente como mil agujas clavándosele a cada paso, en una versión ella literalmente sangraba de los pies dejando un charco a su alrededor cuando bailaba sin embargo al príncipe no le importaban por que la sirenita tenía un don para la danza por lo que ella bailaba soportando el dolor solo por él, de ahí que Ethan diga lo de ser buen bailarín como su madre, sé que no pasa en la de Disney pero ya saben cómo amo poner datos de los cuentos originales.

Un baile entre Jay y Carlos, es un jodido baile claro que iba a ponerlo.

Carlos y Jay actuando como una pareja sin siquiera notarlo awwww que este arreglara el atuendo sacando el lazo fue simplemente adorable no lo iba a poner pero se me ocurrió al último minuto.

Lowell acostumbraba a dormir con la ropa de Jay por el aroma digo por si no lo han notado, ella prácticamente violo a Jay y sin embargo es la que más está sufriendo, que loco no?

Una galleta, chocolate?