Capitulo 10: el inicio de la tormenta

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Detrás de la tormenta siempre viene la calma pero detrás de un genio siempre viene la tormenta.

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Sus ojos ámbar vislumbraban todos y cada una de las luces que comenzaban hacer presencia en el lugar, el idiota del moreno acaba de marcharse apenas unas horas y por más que intentara relajarse debido a que la actuación de ese día se había terminado no podía siquiera suspirar tranquilo, sus demonios lo perseguían y casi podía escuchar la voz de Goenji atosigándolo con reclamos.

Pero ¿y qué podía hacer? Es decir tenía que obedecer quisiera o no, así había sido criado, al menos desde que tenía memoria y si bien había terminado en ese punto por más que quisiera no podía retroceder, muchos se preguntarían porque era tan frio y el por qué le era tan fácil el matar. Era fácil. Era una simple ley que atribuye a todo ser humano; para dar amor, para sentir compasión alguien debe experimentarlo en carne propia. Y él jamás en su vida había sabido lo que era eso.

No era algo de alabarse, No. Era todo lo contrario pero aun así no podía evitar pensar cual diferente será su presente si siguiera con sus padres, claro si era que tenia padres O si al menos recordara quien era en verdad. A sus 12 años había perdido la memoria completamente, fue encontrado violado, lleno de temor y golpeado…el dolor, el afán de venganza era lo único que se podía hacer presente en su vida después de aquel capitulo tan fatídico y para su des fortuna quien le había ofrecido un nombre, una nueva vida y un método para aprender a vengarse había sido Kageyama Reiji.

Le dio un motivo a su vida…

Fue criado como un asesino sin sentimientos, sin nada que perder, era perfecto, el mejor…por que el no vacilaría al acabar con la vida de otro ser humano, no tenia temor a que lastimaran a algo querido para él, porque simplemente él no tenía a nadie. Y fue así como se había ganado la fama del mejor asesino dentro de Rusia, cundo recién había cumplido sus 16 años.

Había conocido a Shuuya justo a esa edad, cuando le había encomendado que acabara con la vida de su propio padre, en aquel tiempo comenzó todo aquel juego de miradas, era imposible negar la atracción que sus cuerpos demandaban, y así entre juegos, roces y caricias terminaron en la cama, justo el día que kageyama había informado que a partir de ese momento goenji seria parte de la mafia…Que sería su jefe, y el segundo al mando.

Y por eso ahora se encontraba deambulando en la calles, sin siquiera querer regresar, odiaba su misión, odiaba a Endo, odiaba que él pudiera sonreír tan tranquilamente, aborrecía la atmosfera de felicidad que lo rodeaba y detestaba aquella sonrisa que parecía salvar a todos.

Y él no deseaba ser salvado y mucho menos involucrarse más de la cuenta con él. Aunque algo le decía que eso era demasiado tarde.

Una fuerte advertencia por parte de un automóvil se hizo presente, cuando Kazemaru parpadeo pudo darse cuenta de que un auto estaba a punto de chocar con su persona y sus piernas no reaccionaban, mas una rápida tacleada lo puso de un momento a otro de regreso en la banqueta.

–¿Estás bien?–pregunto su salvador, Kazemaru parpadeo reincorporándose de inmediato para clavar su mirada ambarina en el chico que al parecer le había salvado la vida, lo observo fijamente y una sonreía de satisfacción se dibujo con rapidez en su rostro, pasándola a ocultar por una de la mas mera amabilidad. Frente a él estaba un joven pelirrojo de brillantes ojos esmeraldas y piel completamente nívea. Ahí estaba su más grande mancha en su carrera, Era Hiroto Kira.

–Estoy bien gracias…–Indico el pelilargo mientras sacudía su ropa, Hiroto sonrió tranquilamente al ver al chico sano y salvo. –Debes tener más cuidado el cruzar la calle, es decir pudiste tener un accidente y no sería nada bonito que alguien tan apuesto como tu perdiera su vida tan joven ¿no es así?–Comento el ojijade, Ichirouta solo sonrió llevando una de sus manos a la bolsa de su pantalón.

–Tines razón, pero creo que el que debería tener más cuidado de a quien salvas eres tu ¿no crees? Pero tienes razón nunca sabes cuando la muerte puede llegar a cruzarse en tu camino cuando menos te lo esperas, ¿no es así Hiroto?–Resoplo Kazemaru en voz baja, Hiroto solo parpadeo algo confundido mirando fijamente al joven

–Mi pregunta es ¿Cómo sabes mi nombre?–comento riendo y rascando animadamente su cabeza, Ichirouta se acerco un poco más a él clavando sus inquisidores ámbar en los orbes verdes del pelirrojo. –Aunque te me haces conocido ¿te he visto en algún otro lugar?

–Tal vez deba refrescarte la memoria–recapitulo el peliazul con una suave sonrisa a punto de sacar el arma que siempre llevaba consigo escondida en su ropa –Fue un placer volver hablar contigo…

– ¡Hiroto!–La fuerte voz de Midorikawa resonó por toda la calle que estaba casi vacía atrapo la atención inmediata del pelirrojo que le dio enseguida la espalda al peliazul justo al tiempo que Kazemaru había apuntado a la cabeza del pelirrojo a punto de disparar. – ¡Agáchate idiota!– tras el grito Kiyama solo pudo hacer lo que el peli verde le ordeno observando cómo desenvainaba el arma que siempre tria consigo en su pierna izquierda sin lograr entender nada solo escucho el ruido de dos cañones que lo ensordecieron por completo, y los dos justo arriba de su cabeza.

– ¿Qué rayos te pasa Ryuuji?– pregunto alterado al sentir como Midorikawa lo tiraba al piso de inmediato ¿Qué rayos estaba pasando?

–Pasa que es el asesino de tu hermano…Rosa negra… ¿no es así?–conteo con rapidez, dirigiendo su última pregunta al peliazul que asintió con la cabeza al tiempo que apuntaba el arma directo a los contrarios. Más después de un largo suspiro decidió volver a bajarla.

–La gente comenzara a llegar, evítate problemas, por ahora los dejare ir, tal vez deberías enseñarle a tu protegido que no es bueno andarse haciendo el héroe o puede terminar muerto…–les dijo como si nada mientras poco a poco desaparecía en la oscuridad, Midorikawa gruño enfadado, molesto y frustrado, podía ir a perseguirlo y matarlo pero no podía dejar a Hiroto solo, no cuando se trataba de la rosa negra y se podría tratar de una trampa, aunque claro el no sabía que aquello había sido una coincidencia ¡De pensar que todo eso paso cuando solo lo dejo solo 2 minutos! ¡Dos minutos! Pero a un no era el momento de arreglar cuentas, después de todo la venganza es un platillo que se disfruta más de manera fría y tortuosa.

– ¿Hiroto estas bien?–Se apresuro a preguntar el peli verde agachándose a su altura, pudo notar cómo era verdad que la gente comenzaba a observarlos y agruparse a sus lados y sin más con rapidez tomo al pelirrojo de la mano para comenzar a correr hasta llegar a un lugar lejos de los curiosos.

– ¡¿Qué rayos fue eso Ryuuji?!–Pregunto el pelirrojo indignado ya que no se había percatado absolutamente de nada de lo que había ocurrido, lo único que pudo escuchar fueron las palabras de su nuevo conocido y que decir que aquello lo dejo aun mas confundido, Midorikawa lo miro fijamente echándose a llorar a sus brazos con total desesperación, había estado a punto de perder a Hiroto de nuevo, y de solo imaginárselo un dolor indescriptible lo abrumaba en el alma.

–Estuve a punto de perderte de mis brazos de nuevo Hiro…– sollozo el peli verde con voz lastimera, el ojiesmeralda tras eso solo pudo torcer su gesto en violencia arrojándolo a un lado.

– ¡Hiro murió maldita sea! ¡Soy Hiroto! ¡Hiroto! ¿Es tan difícil entender? Solo te informo Ryuuji que estoy arto. Estas despedido… no te quiero más a mi lado, le pediré a mi padre que te ponga de guardaespaldas de Masaki…–grito enfurecido el pelirrojo, ya se había cansado de todo eso, había sido la gota que derramo el vaso, no lo soportaba mas y si seguía con Midorikawa a su lado ese amor que sentía hacia él lo consumiría vivo. Todo había llegado a su límite

–Pero Hiroto yo…lo siento no quise…–Tartamudeo el ojinegro sorprendido, mientras tomaba al pelirrojo del brazo evitando que se marchara, Hiroto apretó los labios y lo tomo del cuello azotándolo contra la cerca que se encontraba en el callejón donde habían terminado, arrancándole un beso tan estremecedor que le había movido todo el piso al moreno, Midorikawa cedió ante sus deseos abriendo la boca tan rápido como este le demandaba, comenzó la lucha incansable de lenguas y jadeos en sus bocas, el calor se hacía presente en su cuerpo mientras las manos del ojijade se deleitaban con las piernas, del contrario, lo atrajo más hacia así y con rapidez logro voltearlo haciendo que sus manos quedaran sostenidas a las rejas de metal, Midorikawa ni se inmuto y se aferro a ellas tan fuerte como pudo, mientras gemidos y jadeos comenzaban a retumbar en las paredes de aquel callejón al momento que Hiroto había escabullido su mano dentro de los pantalones contrarios. Aquello era demasiado excitante, tanto que ninguno de los dos podía controlar el instinto que los estaba dominando.

De alguna manera el poseer a Midorikawa hacía sentir a Hiroto seguro, único y no como un remplazo más de su hermano al que el peli verde amaba tanto.

–Hiroto…–gimió el moreno de forma rápida al sentir como el pelirrojo lo había penetrado sin siquiera prepararlo, sentía su interior arder como todo lo que su amante tocaba, sentía su corazón latir tan rápido que podía asegurar se saldría de su pecho, todo, todo lo que hacia Hiroto de alguna manera lo volvía loco.

–…Me moveré– informo el menor cerca de su oído mientras una de sus manos libres recorría las mejillas del de ojos ónix para llevar dos de sus dedos a su boca, su otra mano por su lado se entretenía masturbando a su guardaespaldas al ritmo de las lentas y certeras estocadas que el mismo dirigía.

Las estocadas, gemidos y jadeos continuaron, la noche fue testigo de nuevo de la entrega de ambos jóvenes Y que como era costumbre ambos terminaron exhaustas abrazados y pidiéndose perdón mutuamente por lo egoísta y estúpidos que llegaban hacer, aunque ambos sabían que su relación estaba a menos de nada de ser desquebrajada a pedazos y el peliazul sería el detonante de todo aquello. Pero a un así ambos, a un les costase la vida lucharían para permanecer juntos, uno por el amor de su vida y el otro por su protegido, por el gemelo de su amado Hiro.

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Por alguna extra; a razón esa mañana parecía agradable, le encantaba ver el cielo oscuro, le encantaba aquel viento frio que removía su largos cabellos azules y amaba el color gris del horizonte…Era estúpido pero lo amaba por que era la representación de su alma. Kazemaru sonrió un poco sientiendo como leves gotas de lluvia comenzaban a caer desde el cielo, no esperaba menos de ese clima, por que era lo único que le faltaba para que fuera perfecto. Abrió el paraguas que siempre llevaba en su mochila, era precavido y siempre lograba cargar con todo, así era su naturaleza… así era él.

– ¿Mamoru?–Pregunto rápidamente el peliazul al ver a lo lejos la silueta del castaño agachado cerca de un callejón, curioso se acerco haber que pasaba y sobre todo por que algo en su mente seguía presente ¿Habría logrado hablar con Tachimukai? Ese pequeño idiota de la rosa blanca parecía querer inmiscuirse de más en sus planes y si eso seguía así tendría que sacarlo del camino aunque Tsunami se enfadara con él.

En el peor de los escenarios; o mejor para él. Mamoru se habría enterado de la verdad y el podría acabar con eso de una vez por todas.

– ¿Ichirouta?– Contra pregunto el de la banda con una leve sonrisa que basto que para que el ojiambar se diera cuenta de que Endo aun no sabía nada. El peliazul se acerco a él agachándose a su altura para observar lo que el castaño miraba: más o menos 5 gatitos maullando en una caja de cartón que lo hizo sonreír levemente, recordado aquel sentimiento de soledad y abandono que siempre aparecía en el al recordar su pasado.

Después de todo Kazemaru había sido como aquellos gatitos abandonados a su suerte.

– ¿Qué haces aquí Endo?–Pregunto con voz tenue Kazemaru, Endo parpadeo y sonrió al tiempo que sacaba su propia sombrilla y la acomodaba sobre la caja de cartón para que no se empaparan acción que logro hacer un leve vuelco en todo el interior del ojiambar.

–Venia caminando a por que el día era muy como decirlo hmp… ¿tranquilo? ¿Agradable? Me gusta este tipo de clima pero escuche maullar a estos gatitos y en di cuenta que si se quedaban aquí solos y abandonados podrían enfermar y morir, yo no puedo dejar a alguien que esta solo Kazemaru…–Comento el portero al momento que acariciaba con delicadeza la cabeza de los felinos y su cabello comenzaba a empaparse debido a la lluvia del cielo, ganándose así la mirada del Ichirouta que lo miraba sorprendido y con la boca semi abierta, Endo era demasiado diferente a él.

–Ya veo…Pero te empaparas y no puedes hacerte cargo de ellos, No puedes salvar a todos Endo…–Dijo el Peliazul al momento que acomodaba su sombrilla transparente sobre él y portero en respuesta Mamoru parpadeo y rio un poco por lo bajo mirando fijamente al recién llegado.

–Y es por eso que se necesita poder y fuerza y yo lo tengo, para proteger a todo lo que es querido para mi, acepte una gran responsabilidad para proteger a todo lo que quiera y sea valioso para mi, suena caprichoso pero puedo darme ese lujo–Le explico, Kazemaru sonrió como hace tiempo no lo hacía, sonrió y se sorprendió lo suficiente como para desviar el rostro enseguida ¿Qué rayos le pasaba? Esa cursilería era digna de asco, pero a pesar de todo no puedo evitar recordar aquella imagen cuando él estaba solo esperando que una mano llegara a rescatarlo…tal vez si hubiera conocido a Mamoru desde antes el no sería lo que es…

Solo tal vez…

– ¡Endo!–Un fuerte grito que fue neutralizado con el resonar del cielo alerto al peliazul observando como el pequeño Tachimukai y su actual dolor de cabeza se acercaba corriendo a donde ellos dos estaban. Desde su posición pudo notar como Yuuki torcía el ceño y sus facciones al encontrarse con sus ojos ámbar. Y fue ahí que Kazemaru actuó. Tomo a Endo de su rostro tiro la sombrilla al lado y comenzó a besarlo nuevamente. Lo beso despacio, sin prisa y Endo se dejo llevar, cayó en su redes con facilidad sin darse cuenta, dejándose llevar por aquellos adictivos y delicioso labios del peliazul que se movían inquietos sobre los del, sin siquiera percatarse del pequeño pelicafe que había parado en seco y que había sentido como un pedazo de su corazón se había roto…Endo su Endo se estaba besando, besaba al peliazul bajo la lluvia y parecía más que feliz de corresponderle. Pero termino de perder las fuerzas al momento que sus ojos se encontraron nuevamente con los dorados que prácticamente le gritaban "he ganado" en la cara.

–Mamoru… ¿Me protegerás?–cuestiono sobre sus labios sintiendo como el agua del cielo incrementaba su velocidad al impactar contra la tierra, Endo lo miro fijamente y volvió a rozar sus labios.

–Te lo juro…Ichirouta…– y sin más volvió a besarlo, volvió a acariciarlo mientras Kazemaru se repetía una y otra vez mentalmente que eso solo era una mentira, que esas palabras No eran verdad, que él estaba actuando y que al mismo tiempo muy en el fondo era lo que más deseaba y Tachimukai huyo corriendo, sin darse cuenta que a su espalda lo esperaba un chico pelirosa que lo dejo inconsciente en menos de un minuto.

–lo siento Yuuki…Te entrometiste demasiado y esto fue necesario–Resoplo Tsunami bajo la lluvia cargando en brazos al pequeño pelicafe de ojos azules mientras el agua caía bajo sus cuerpos. –Iremos a casa…–Repitió en voz baja robando un casto roces de labios del contrario. Cuanto lo extrañaba y cuanto deseaba tenerlo de nuevo junto a él, como en los viejos tiempos cuando todos eran un solo equipo.

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Tiro todo lo que encontraba a su paso, rompía todo lo que sus pies y manos tocaban, no podía evitarlo, la ira se apoderaba de él, la venganza era algo que resonaba una y otra vez en su cabeza y la imagen de Yuka alejándose a él lo sacaba de quicio.

–Goenji, creo que deberías calmarte–Le sugiero Someoka mirándolo desde la puerta, Shuuya tenía ya más de 24 horas histérico y Fudou no había logrado a un encontrar información de quien pudo haber raptado a la menor. Y el tenia que soportar todo lo que su amada jefe tenia de capricho, enfado y frustración.

Un fuerte sonido llego a la habitación ahora ocasionando por el teléfono celular rojo que el peli crema tiro a la pared.

–MALDITA SEA ICHIROUTA ¡CONTESTA!–Grito enfadado Shuuya con la respiración agitada, necesitaba ahora mismo al peliazul y este no se había dignado a aparecerse después de aquella llamada donde tenía la cita con el estúpido del pelicafe.

Ryuugo suspiro de nuevo escuchando como su celular sonaba y sin más lo tomo para contestar, bajo la mirada fulminante del moreno.

Oye Someoka tengo el nombre…– la clara y fastidiada voz de Fudou al otro lado del auricular llego rápidamente a oídos del peliblanco.

– ¿Quién?–Pregunto Goenji arrebatándole el teléfono a su guardaespaldas y encendiendo el altavoz

Shirou Fubuki… a él debemos eliminar, el secuestro a Yuka, obtuve los videos de seguridad de donde ocurrió el incidente, actualmente está del lado de la rosa blanca, y hace años Kageyama mando matar a los padres del mismo, debe buscar venganza… y más que nada él fue el que atentó contra Ichirouta hace poco, es una amenaza

–Y yo me encargare de que deje de serlo, Someoka quiero su cabeza…–Ordeno saliendo de la habitación enfadado dispuesto a ir hablar con Neper con el único objetivo de que empezara las negociaciones para liberar a Yuka ya que era más que seguro que la rosa blanca la tenia, pero aun así quería la cabeza del maldito que se atrevió a secuestrar a su hermana a amenazarlo y poner la vida de Kazemaru en peligro.

Someoka quedo en shock apretando sus puños de forma impotente…Tendría que matar a quien en su tiempo había amado como su propio hermano…Y eso no era para nada fácil.

Fin del capitulo 10

Continuara…

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Disculpen la tardanza X3 en serio que vergüenza pero este capitulo estaba más largo XD eran más de 5 mil palabras pero me comprometo a subir el siguiente capitulo que correrá a mis manos como recompensa en menos de 5 días o eso espero XP el proyecto sigue pero el atraso fue mucho XD retomamos la historia y por favor sigan escribiéndonos sobre sus dudas, quejas, sugerencias o un simple "sigan así" para animarnos a seguir y recompensar nuestro esfuerzo… Hasta luego!

Atte: violetaotakugirl