Lamento mucho no poder subir este capítulo, pero tenía los días horribles, ahora ya salí de vacaciones. Y podré terminar la historia pronto. Quedarán como máximo tres capítulos más. Gracias por los 109 reviews, fueron hermosos. Leo sus comentarios, disculpen por no contestarlos.
CAPITULO 10.
Bella miraba hacia la pizarra, no estaba concentrada, ¿para qué? Eran los días finales de clases, no había nada que estudiar, no había nada que aprender en solo unos días, el baile se acercaba, sonrió, era el primer baile de despedida al que asistiría, y tenía pareja, y era nada menos que Edward Cullen, iría con él y nadie se interpondría, Edward había sido la primera persona que realmente había tomado su corazón, la primera que había besado sus labios vírgenes, la primera que le había mirado a los ojos directamente, la primera que había tomado su mano y la primera que le hacía reír a cada momento. Nunca había tenido una relación, nunca y no sabía cómo comportarse, ¿tenía que ser muy cariñosa? ¿Tenía que ser seca? ¿Qué clase de chica es el que quería Edward? Tienes que ser tu misma le había dicho Edward, sonrió, siempre que pensaba en él una sonrisa se le dibujaba en la cara.
― Señorita Swan, ¿puede responderme a la pregunta? por favor.
El profesor la saco de sus pensamientos, ¿él había dicho algo? No él no estaba explicando, lo había visto hace un minuto sentado, en su portátil.
― Uh, lo lamento, no lo he escuchado.
― Siga perdida en sus pensamientos señorita Swan. – Le respondió. – Mire a la pantalla.
― Si, lo lamento.
El profesor la miro por última vez y se dirigió hacia su escritorio ignorándola. Se encontraba harta de lo mismo, harta de tener que estar ahí sentada, harta de tener esas repentinos dolores de cabeza todos los días.
Y habían comenzado de nuevo. Miro hacia el frente y vio doble, la pizarra se había duplicado y cambio de colores. No le podía estar pasando eso, no de nuevo, cerró los ojos. Debió observar la oscuridad, pero no, veía todo de color rojo, y luego cambiaba a naranja y luego a amarillo.
― ¡Profesor! Cre, cre, creo que Bella no se encuentra bien. ― ¿Hablaban de ella? Por supuesto era la única Bella de esa clase. ― Está quedando verde.
― Señorita Swan hágame el favor de ir a la enfermería. ― Le ordeno el profesor. ― Y que sea rápido, no la veo en un buen estado.
― ¿Puedo ayudarla a llegar a la enfermería? No creo que ella deba ir sola, ¿y si le llega a pasar algo? Prefiero llevarla, para que llegue segura.
¿Alice? Pensó Bella, no podía saber si era ella, las voces en su cabeza sonaban todas exactamente iguales, todas ellas, excepto esa que sonaba toda chillona y le daba más dolor de cabeza. Sintió como la ayudaban a levantarse, la tomaron de los hombros, sintió las piernas como gelatina.
― ¿A – A – Alice? ¿Eres tú? ― Preguntó Bella, trato de mirarla a la cara, pero la cabeza le pesaba demasiado, no pudo ni siquiera mirarla a los ojos.
― Shhhh Bella, soy yo, todo está bien, ¿te sientes bien? Que pregunta más estúpida, obvio que no te vez bien, te ves terrible.
― Calla. Alice. La cabeza. Me duele.
― Lo lamento, ven, tranquila, ya casi llegamos.
La enfermería no se encontraba lejos, pero para Bella todo eso ese recorrido le pareció horas, su mente estaba jugando con ella. Le iba ganando.
― ¿Ya mero llegamos Ali? ― Bella llego hasta su oído y las palabras no le salían, solo susurraba. ― ¿Te cuento algo?
Alice asintió, miro a Bella, ¿No podía verse a un peor? No se veía tan mal, pero tampoco tan bien. Alice la sentó en una de las butacas de la enfermería, Bella la abrazaba por el cuello y no la soltaba.
― Ali, -volvió a repetir. ― Te diré algo, yo, quiero…
― ¡No me vayas a vomitar Isabella! ― Gritó la pelinegra, separándose lo más posible de la pequeña enferma.
― ¿Adivinas la mente o qué? ¡Tráeme ahora mismo alguna cosa en donde vomitar!
Alice miró como Bella vomitaba en un recipiente, nunca se la había imaginado a su pequeña amiga de esa manera.
― Bella.
La morena alzo la cabeza que se encontraba dentro el recipiente, tenía los cabellos pegados al cuello, su piel estaba más pálida que antes, tenía los labios resecos y se le notaban las ojeras.
― ¿Si? ― Preguntó la castaña para luego después volver a vomitar en el recipiente.
―¿Quieres llamar a Charlie?
Bella negó la cabeza.
― Pero, ¿por qué no Bella? Luces horrible.
― He perdido el móvil Alice, la última vez que lo vi, fue anoche, en tu casa, estaba encima de la mesa de tu cocina, he revisado, pero nada, he puesto mi propia casa patas para arriba con tal de buscar mi móvil.
Y volvió a vomitar de nuevo.
― Puedes comprarte otra Bella, dejemos ese por la paz, tenemos muchas cosas más importantes que hacer, recuerda, el sábado es mi fiesta.
― Creo que si Alice, Gracias. Pero… mira mi estado, espero estar bien para este sábado, me siento basura, y me siento mareada.
― No mentiré, luces horrible.
― Directa.
― La mayoría de las veces. ―Alice suspiro. ― Bella…
― ¿Le has dicho a todos lo del cambio de fecha, Al?
― Si cariño, ya lo hice, tranquila. ― Tomo un mechón del cabello de Bella que se le había salido en la coleta y lo puso en su lugar, sonrió. ― Iré a hablar con la enfermera, quédate aquí.
Bella asintió, y se recostó.
― Bien, la enfermera dice que puedes irte a casa, y como no tienes el móvil, creo que… yo te llevaré.
― Gracias Ali.
Alice tomo a Bella en los brazos y esta se recostó ligeramente en los hombros de Alice, la morena la llevo hacia el estacionamiento a rastras, Bella deliraba por el fuerte dolor de cabeza. Ya en el auto Alice apago cualquier sonido para que el dolor de cabeza de Bella no se propagara; llegaron rápido a su destino. Alice abrió la puerta de la casa de la morena con mucha dificultad, Bella llamaba a Charlie, Alice trataba de hacerla entrar en razón pero ella solo la callaba. Subiendo las escaleras con cuidado Alice llego a la habitación de Bella y la recostó y la arropo en su cara.
Alice estaba a punto de irse cuando Bella la llamo.
― ¿Si? ― Preguntó la pequeña duende.
― Quédate conmigo Ali, no me dejes, por favor. ― Dijo Bella.
― Solo porque eres mi mejor amiga Bells, me quedare.
La morena sonrió y fue hacia Alice con pasos lentos y la abrazo.
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Edward solo estaba pensando en ver a Bella, necesitaba ver a su novia. Novia. Le encantaba esa palabra, le encantaba llamarla así, podía sonreír todos los días, podía hacer sonreír a Bella y eso era lo que más le encantaba. Cuanto había soñado tenerla en sus brazos, tenerla de cerca, tener sus labios juntos a los suyos. Era su mayor sueño y lo habría logrado. Había llegado a esa escuela como una persona que jamás se enamoraría, pero cuando vio a esa castaña de ojos chocolates, su mundo había cambiado completamente.
Su móvil sonó con el tono de mensaje.
Tengo malas noticias, necesito verte pronto Eddie.
-B
Edward arrugo la nariz, toda la mañana Bella le había mandado mensajes extraños. Y esa era la segunda cosa por la que también quería ver a su novia.
― ¿De nuevo Bella? ― Preguntó Emmett mientras mordía quien sabe qué. ― ¡Esto sabe genial! Me comparé todos los días esta cosa, la amo.
― Bueno, he recibido varios mensajes extraños por parte de ella.
― ¿Tan malo puede ser Edward?
― Emmett, ¡Me ha estado mandando mensajes toda la mañana diciéndome Eddie!
Emmett solo una carcajada.
― Eso es malo, la verdadera Bella sale a flote.
El celular de Edward volvió a sonar, él lo miro.
Eddie, es urgente, ven a las cabinas de porristas a las 5, ¿te parece bien? Esto es de vida o muerte.
-B.
Edward suspiro y le paso el celular a Emmett para que leyera el mensaje, Emmett lo miro.
― ¿Seguro que esta es Bella? ― Edward asintió y Emmett seguía dudando, se le notaba en la voz. ― Se ve muy empalagosa, ella es más… seca, no es por ofender a tu novia Edward, pero Bella es directa, como Alice.
― Es lo que estoy pensando Em, si Bella esta de esa forma es porque es algo malo.
Edward dudo en responder el mensaje, pero era Bella, era el móvil de Bella.
Te veo ahí.
-E.
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Al otro lado se encontraba Tanya sonriendo, su plan llegaría como ella lo esperaba. Tal vez Edward llegará a saber la verdad, pero la pequeña Bella era la que saldría herida, no su Edward, Isabella terminaría malinterpretando todo, y cuando Edward llegará a contarle la verdad, ella no lo creería, ella estaba segura de que no lo haría.
― ¿Mike? ― Dijo. ― Tengo todo, el plan está saliendo a la perfección.
― ¿Algo que pueda hacer? Necesito ir a ver a Bella, se encontraba mal esta mañana, así que supongo que será una ventaja para tu plan secreto; no me has dicho cuál es su objetivo. Tengo que salir beneficiado Tanya, también soy parte de eso.
Tanya rio.
― Por supuesto que si Mike. Serás parte de eso, pero todo, todo déjamelo a mí, no quiero que llegues a arruinar todo esto querido, todo lo que he logrado.
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― Jasper. ― Dijo Edward mientras miraba su reloj. ― Tengo que irme, te agradecería que te encargaras del entrenamiento de hoy, necesito ver a Bella.
― ¿Te has enterado? ― Pregunto Jasper. ― Ella está en buenas manos, esta con Alice por ahora, así que no te preocupes en llegar.
Edward corrió. Si Bella estaba con Alice debía ser aún peor de lo que se imaginaba.
Estoy dentro, te espero Eddie.
-B.
Miro su móvil y lo cerró.
Ya se encontraba dentro, en el lugar donde Bella lo esperaba. Todo estaba en silencio, camino hasta ponerse a altura de algunos casilleros, miro por todas partes, esperando alguna señal de Bella.
Sigue las flechas rojas Eddie, son especialmente hechas para ti, date prisa, es importante.
-B.
Edward suspiro, un "Eddie" más y tendría una plática con Bella. Siguió las flechas como Bella le había dicho en el mensaje; no eran muchas, camino entre unos casilleros y unas bancas, la última flecha apuntaba hacia una puerta blanca, pensó si tocar para pasar, pero espero a que Bella le hiciera una indicación.
Deja el celular fuera.
-B.
El último mensaje de Bella lo dejo asustado. Bella nunca había sido misteriosa, era tímida y con muchas ideas en la cabeza, pero jamás misteriosa. Se dio vuelta para regresar, no continuaría con ese juego, si era Bella, él sabía que su novia lo entendería, a él no le gustaban esa clase de juegos.
Alguien gruño, Edward trato de buscar la fuente de ese sonido. Pero fue interrumpido, escucho como la puerta blanca se abría, camino unos pasos para mirar y sintió como unos brazos de hombre lo empujaban dentro.
― Buen trabajo Mike, después de todo no eres un inútil. ― Dijo Tanya.
― ¿Mike? ¿Tanya? ― Preguntó Edward mientras se sobaba la cabeza, ser empujado ahí no había sido bueno, se había golpeado con varias cosas de mantenimiento.
― ¡Eddie! ― Chilló Tanya. ― Lo lamento tanto, pero esto es por tu bien. Por nuestro bien.
― Aquí está el móvil de Edward, Tanya. ― Le informo Mike.
Edward miro a su alrededor, no tenía el móvil encima, se le había caído de las manos cuando lo habían empujado al cuarto de mantenimiento. Insulto para sus adentros. Había sido tan estúpido para dejarlo caer.
― Bien, solo escribiré eso y esto y bien…. ¡listo!
― ¿terminaste? ― Pregunto Mike. ― ¿Qué has hecho?
― Lo que no te imaginas, lo que a Isabella Swan no le gustará ver.
Edward gruño, empezó a golpear con todas sus fuerzas la puerta.
― No lo intentes. ― Dijo Tanya con desinterés. ― Nadie te escuchará, ya me encargue de eso. Nadie entrará aquí, así que Edward, tal vez mañana, no puedas llevar a la dulce Bella a la fiesta de tu hermanita. Pero, ¿Sabes quién si?
Tanya le guiño un ojo a Mike.
― Mí querido amigo Newton que está aquí presente.
― Perra. ― gruño Edward.
― ¡hay Eddie! ¿Tan mal piensas de mí? Qué lástima, pero esto funcionará bien. Mike le dará unas explicaciones a Bella del porqué de tu cancelación. ¡Me encantaría ver la cara de Swan! Ah, pero eso no es todo, tu irás conmigo ahí.
― Ni en tus más remotos sueños perra. ― respondió Edward mientras seguía golpeando la puerta.
― ¿No? ― Tanya suspiro. ― Pero, ¿te encantaría ver a tu linda novia ― Tanya hizo una mueca de asco. ― humillada mundialmente? Tengo contactos Cullen, muchos. Además, tengo tu móvil, pronto le regresaremos el de ella y puedo enviar y enviar y enviar mensajes. La tecnología de ahora es fantástica.
― Estas loca Denali. –Gritó Edward.
― Si, loca, loca de amor por ti Edward.
Edward imito el sonido de una persona vomitando, Tanya frunció le seño y patio la puerta, haciendo que Edward parara.
― Quieras o no, aparecerás en esa fiesta conmigo Edward, aprenderás a amarme. Bueno, ya es tarde y no hay nadie en la escuela, ¡Mike! ― Gritó Tanya. ― Ve a hacer lo tuyo ahora. Y Edward, piénsalo, tienes toda la noche, para decidir.
Edward escucho las pisadas de los tacones de Tanya. Suspiro, él no quería ver a Bella lastimada, de ninguna forma, pero las opciones que le había dado Tanya, darían el mismo resultado, romper el corazón de Bella.
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― ¿Cómo te sientes querida? ― Le pregunto Rosalie a Bella mientras le acariciaba la mejilla.
― Mucho mejor, Alice es una gran enfermera. ― Dijo Bella mientras sonreía. ― Me cuido de manera excepcional.
― Lo sé, lo sé, ahora me debes muchos favores Bella. ― Alice aplaudió y le dio un beso a Bella en la frente.
― Dejemos a un lado nuestro amor, podemos decirnos cosas lindas cuando queremos, pero lo más importante. ― Rosalie se paró de la cama de Bella, fue hacia una esquina del cuarto y trajo tres bolsas con umbrelas.
― ¡Los trajes! ― gritó Alice, tirándose encima de Rosalie, Bella reía.
― Dios santo, mi rodilla, creo que me la he fracturado. ― Lloriqueo Rosalie.
― ¡No! ― Chilló Alice. ― No, ¡Ay no! Lo lamento tanto Rose, no he, no he querido hacerlo.
Rosalie Rio.
― ¡Quítate de encima enana! ― Dijo Rosalie, mientras tiraba a Alice casi del otro lado de la habitación.
Alice rio. Sintió algo raro, algo que se movía detrás de su pantalón. Su celular. Tenía un mensaje de Edward. Lo abrió y lo leyó, cuando termino de leer la última palabra se quedó en blanco, miro a Rosalie y después con tanta pena a Bella.
― ¿Alice? ― Pregunto Bella. ― ¿estás bien?
Era ahora o nunca se dijo Alice, ella no había querido hacer eso, pero no podía mantenerlo en secreto no podía, ella amaba a Bella, pero no quería eso para ella. Alice le tendió el celular a Bella y ella lo tomo y leyó el mensaje.
Minutos después Bella se encontraba llorando en su habitación. Ella amaba a Edward, ¿cómo le había dicho eso? ¡Él le había dicho que la amaba! ¡Se lo juro! No quería llorar por un hombre, pero no podía detenerse; ella quería detenerse, no quería que Alice ni Rose la vieran de esa manera, tan desecha.
― No debe ser tan malo. ― Le había dicho Rose.
― No es bueno Rose, No lo es. ¿Lo comprendes? Me ha dejado, lo ha hecho, me ha dejado. ― Le gritó con todo el dolor de su corazón.
― Bella, no por favor, corazón, no llores. ― Rose, se lo repetía, y lo repetía, ella no quería ver a su princesa, a su hermanita menor de esa manera, ella estaba para protegerla.
― No puedo, yo quiero, pero no puedo. ― Dijo Bella por última vez.
Las tres se quedaron varias horas en silencio, Alice y Rose trataban de animar a Bella, la cuidaban, la acompañaban en sus llantos, le tomaban de la mano diciéndole que todo estaría bien.
― Estoy bien. ― Dijo Bella por primera vez después de tantas horas. ― En serio, lo estoy.
El toque del timbre las saco de todo eso, las tres bajaron a ver, Bella miro hacia la ventana, una cabellera rubia, abrió la puerta lentamente y se sorprendió.
― ¿Mike?
Espero que haya sido suficiente. ¿merezco algún Review?
La historia que estaba buscando (en el anterior capítulo lo dije) se llama "enamorarme de un ángel" de Naddy Li. Muchas gracias por decirme. Por ahora seguiré con los demás capítulos. Tengo una nueva historia en mente, estoy iniciando algunos capítulos, es muy difrente a esta, en el último capítulo les dejaré el summary,
Andrea.
