Capítulo 9: Secreto Parte: 1

(En la superficie…)

Heinz miraba al ornitorrinco que temblaba tratando de secar su pelaje, mientras el secaba su cabello, Perry parecía perdido centrado en algún recuerdo horrible, según el científico al ver la expresión en el rostro del agente.

Comenzó a alejarse de su némesis, acercándose a la orilla de un acantilado, a un lado se encuentra una cascada que brillaba con la intensa luz de la luna, las estrellas se reflejaban en el gran rio que conducía a un lago. El viento soplaba suave, moviendo el cabello color café, como los ojos del ornitorrinco.

Perry le siguió, no quería que algo más pasara, pero él también tenía secretos, unos para proteger, otros que nunca deberían ser oídos y el que tenía que decirle a su enemigo, se armó con valor para poder decirle la verdad, o al menos, hacer que recuerde lo sucedido.

El científico miro atrás, donde el monotrema lo miraba con el sentimiento de tristeza, y claramente de dolor y desilusión, lo único que podía hacer, era esperar que el agente se acerque, no podía exigirle una respuesta, no podía hablarle, así que no quedaba otra forma.

Con lentitud, sus pasos son cuidadosos, pero algo torpes, el hombre lo miraba preguntando lo que paso, sus piernas colgaban en el aire y la luz hizo aún más clara la inocencia de él ornitorrinco.

Él se sentó a un lado, permaneciendo tranquilo, sus recuerdos de aquel día no eran muy reconfortantes y en verdad no soportaba ese recuerdo, de sus ojos brotaron algunas lágrimas y unos sollozos semi audibles.

— Por favor cálmate — Pidió algo inquieto.

Puso una mano en el hombro de su pequeño enemigo, acariciando con ternura su cabeza, frotando el corto pelaje, es suave, quería oír empero sabía que tenía que calmar el alma atormentada de Perry.

— Puedo esperar a que te calmes, no pasa nada — Heinz dijo.

Un par de minutos después el ornitorrinco se calmó, pero el medico no oía su respiración, y no respondió cuando pronuncio su nombre. A pesar de ello continuo.

— Perry… — El científico lo movió con cuidado.

Después de unos segundos, noto que si respiraba pero era débil, casi perceptible para los ojos humanos…

(Mientras tanto…)

(Flashback…)

(Perry el ornitorrinco…)

Un joven conducía un auto, era de noche, y no podía ver lo que estaba enfrente de él, la ciudad esta oscura dificultando su llegada, y la poca luz no ayudaba en cierta forma, solo lo aturdían más.

En ello golpeo algo, el chico se movió bruscamente en su asiento, un malestar ocupo parte de su cabeza, abrió la puerta, se quitó el cinturón, y camino a frente del carro.

Sus ojos se abrieron de miedo, un hombre herido gravemente se encontraba recostado en la calle, debajo de la defensa.

El sujeto lo alejo del auto y busco algo que le dijera quien era, busco en los bolsillos y encontró una cartera, en ella estaba unas tarjetas, una licencia, unas notas, una lista de lo que debía buscar, y una foto de él hombre, una bebe y lo más probable; su esposa.

Su corazón se congelo de horror.

"¿Qué había hecho? Era un monstruo"

(Fin del flashback)

Perry reacciono y miro a su enemigo, Heinz suspiro de alivio, mientras se acercaba más al ornitorrinco, se relajó a la sensación de afecto y miro el paisaje que ese tiempo le regalaba.

Las montañas en el horizonte, un bosque más denso delante de las montañas, ni una nube en el cielo, las estrellas brillando junto con la luna, el sonido del agua cayendo y moviéndose constantemente, el viento moviendo los arbustos, elevando las hojas, y agitando el cabello…

Parece tan perfecto, así que Perry miro a Heinz, sabía, él podía, pero nunca fue necesario, se llegaron a entender tan bien, que no ocupo decir una palabra otra vez, el agente tosió levemente…

— Heinz… tengo que decirte algo — Dijo el ornitorrinco.

Su voz, no era ni suave, ni fuerte, era neutral, tranquila, y entendible.

— Oh, eso ya lo sé Perry, pero ¿Qué? — Heinz miro al agente.

El hombre ya escucho esa voz, una vez solamente, pero no la podía relacionar, en cambio Perry se rio al ver la cara de tonto que puso y que tardo algo en notarlo.

— Espera… ¡¿Hablas?! — Grito aterrorizado.

— Claro, ¿No pensaste en ello antes? — Le pregunto con inocencia.

— Bien… solo unas veces, y muy pocas — Admitió nervioso.

— ¡¿Pero cómo puedes hacer eso?! — Pregunto molesto.

El miro hacia abajo, todavía tenía la oportunidad de lanzarse al vacío…Era sin duda mejor que explicar esa terrible historia…

— Bien te diré, pero no me perdonaras nunca lo que hice — Dijo apartando la mirada por un momento.

Fin del noveno capítulo