Visita inesperada

Al dia siguiente de la fiesta, Serena se encontraba en el parque no. 10, sus manos estaban recargadas sobre un árbol y su respiración era agitada.

La noche anterior había sido todo un caos tanto en la fiesta como después, cuando Seiya la dejo en su casa. Ella se había refugiado en su habitación con miles de lagrimas corriendo por su rostro.

Casi no pudo conciliar el sueño y una vez que los primeros rayos del sol se asomaron por su ventana había decidido levantarse a correr.

Se sentía desesperada, triste, sola y odiaba mirarse al espejo porque lo único que veía era una mujer que cargaba con un reino, una corona, un futuro que ella no escogió, al lado de un hombre al que ya no amaba.

Todos esos pensamientos la atormentaban todo el tiempo. Sentía que se estaba asfixiando, su propia mente no le permitía olvidar su destino y parecía que se había encargado de ser su principal enemiga.

Tal vez correr la ayudaría a callar las sombras que la perseguían haciéndola creer que en cualquier momento se volvería loca ante tanta desesperación.

Después de correr por dos horas, decidió regresar a casa y tomar un largo baño. Se encontraba recostada en la tina cuando su mente regreso a la noche anterior.

Flash back

— Gracias por traerme a mi casa Seiya — se despedía Serena rápidamente una vez que habían llegado a la puerta de su casa — eh... Buenas noches.

Se despidió de Seiya con un beso fugaz en la mejilla y se dio la vuelta para entrar a su casa sin si quiera esperar a que Seiya se despidiera de ella.

Estaba nerviosa y aterrada, no quería quedarse tiempo con el o que el la provocara con alguno de sus comentarios. Aunque no contó con que Seiya fuera mas veloz.

En un rápido movimiento la tomo de la muñeca y la jalo para poder abrazarla.

— Bombón— dijo Seiya con esa voz ronca que a ella tanto le encantaba al tiempo que deslizaba sus nudillos por la mejilla de Serena — necesito hablar contigo.

Ese contacto fue suficiente para que Serena se sintiera desarmada por completo. En ese momento quiso gritarle que lo amaba y besarlo hasta que el aire les faltara. Unos fugaces cabellos rosados pasaron por su mente y se alejo con brusquedad.

— Bombon ¿que tienes? — pregunto Seiya preocupado — sabes que somos amigos puedes decirme lo que sea yo te apoyare... Sabes quería hablar contigo, en todo el camino no me dirigiste la palabra ni me hablaste en la fiesta... te noto extraña, siento que algo a cambiado en ti pero no logro descifrar que y me preocupas.

— Claro que todo esta bien — respondió nerviosamente intentado pensar en algún pretexto convincente — lo siento, venia muy distraída pensando en Mina, solo es eso en serio.

— Mmmm... No te creo, siento que hay algo mas pero esta bien aquí estaré para ti cuando quieras contarme.

— Por supuesto Seiya sabes que nosotros siempre seremos buenos amigos — sabia que eso destrozaría el corazón del chico pero era lo mejor, debía matar toda esperanza para ambos tal vez en otra vida o en otro tiempo.

Los ojos de Seiya reflejaron un inmenso dolor como era de esperarse pero lo oculto y con la mas coqueta de sus sonrisas respondió.

— Claro bombón aunque ¿sabes? este guapo chico no se va a rendir hasta ser el dueño de tu corazón — seguido le dio un beso fugaz en los labios para después comenzar a caminar a su departamento.

— Nos vemos luego Bomboncito! — se despedía mientras agitaba su brazo dejando a una Serena aun mas confundida y triste.

Fin del Flash back

En el departamento de Mina las cosas no estaban mejor. Mina se encontraba en la cocina preparando lo único que no se le quemaba, un té, para Yaten y para ella.

Estaba tan triste y pensativa que no escucho el momento en el que Yaten entro al departamento, había salido a comprar algo para desayunar y al entrar vio a su prometida perdida en su mundo.

— Mina, hermosa — susurro — ¿vamos a desayunar?

— Si claro, lo siento.

Ambos se sentaron a desayunar en completo silencio. Mina seguía perdida en sus pensamientos y Yaten solo se limitaba a observarla, a pesar de las ojeras que comenzaban a marcarse bajo sus ojos, lucia hermosa.

— Mina — le llamo — ¿que piensas hacer? si decides que no quieres seguir adelante... yo... entiendo... solo quiero lo mejor para ti.

Mina volteo a verlo y con una enorme sonrisa, que, confundió a Yaten respondió.

— ¿Estas loco? me costo mucho trabajo hacer que te enamoraras de mi, por supuesto que la grandiosa Mina Aino no va a dejar escapar al terco y guapísimo Yaten Kou!

— Te amo mi diosa venus — respondió dandole un tierno beso.

Serena se encontraba en su habitación el salir a correr y el baño la habían relajado bastante, ahora se encontraba pensando en como solucionar las cosas con la chicas y apoyar a Mina.

— Serena! — grito mamá Ikuko — vamos a salir al centro comercial ¿Vienes?

— No mamá... Gracias!

Ikuko suspiro tristemente ante la respuesta de su hija. Ultimamente la veía muy deprimida, ya no tenia la misma sonrisa de antes, ni salía tanto con sus amigas, ya ni si quiera se emocionaba las pocas veces que salía con Darien.

Su hija estaba sufriendo, ella como madre podía sentir su dolor, cada vez que la miraba podía ver la tristeza que sus ojos reflejaban, incluso la había escuchado llorar muchas noches y Serena no sabia pero ella se quedaba en la puerta de su recamara hasta que el llanto de su pequeña se detuviera.

Nada podía hacer si Serena no confiaba en ella para contarle que la tenia tan triste.

Serena se encontraba durmiendo cuando el sonido del timbre la despertó. Bajo abrir la puerta ya que recordó que estaba sola y se llevo una enorme sorpresa.

Un enorme ramo de rosas de un peculiar color azul que ya había visto antes estaba frente a su puerta. Detrás de el, Seiya, se veía realmente guapo, si es que era posible que cada vez estuviera mas guapo.

— Hola Bombón — saludo alegremente — te traje una sorpresa, espero te gusten.

— Gra... gracias — tartamudeo tomando el ramo de rosas.

— ¿No me vas a invitar a pasar? — pregunto con una de sus sonrisas coquetas.

— No — grito — bueno si, es que no hay nadie en casa.

— ¿Que? ¿Te pones nerviosa de estar a solas con un chico tan guapo como yo? — bromeo acercándose demasiado a su rostro.

— Pero por supuesto que no, pasa — respondió haciéndose a un lado.

Una vez dentro Serena corrió a la cocina para estar lo mas lejos posible con el pretexto de que prepararía un poco de té, helado claro.

Trato de tardar lo mas que pudo pero tenia que regresar a la sala algún día, así que se armo de valor y entro con los vasos de la bebida.

— Bombón, anoche ya no pude platicar contigo yo necesito decirte algo.

— Claro, adelante.

— Bueno mas bien es una pregunta, yo se que a ti te pasa algo, anoche me dijiste que no, esta bien lo entiendo... Yo si necesito confesarte algo.

Serena comenzó a ponerse mas nerviosa no le gustaba para nada el rumbo de esa conversación.

Ante la falta de respuesta de Serena, Seiya decidió continuar.

— Tu sabes lo que siento por ti, sabes que te quiero mas que una amiga, desde el primer momento en que te vi me enamore de ti y este amor solo creció con el paso del tiempo. No hubo distancia ni tiempo que pudiera borrar esto que siento, porque estando en mi planeta no dejaba de pensar en ti... Yo aun te amo Bombón... Pienso pelear por ti, por eso regrese y es importante que te pregunte esto... ¿Aun amas a Darien?

Serena se quedo impresionada sin poder responder, no quería escucharlo, lo imaginaba pero no quería que el lo dijera jamas. Tal vez así podría hacer de cuenta como que no pasaba nada pero ahora le volvía a confesar sus sentimientos y le pregunta por Darien. Ella era pésima para mentir y el lo sabia, no lo podía engañar.

— Bombon por favor — le dijo tomándola de las manos — no tengas miedo de decirme la verdad, si aun lo amas yo seguiré a tu lado como amigos y aceptare mi derrota.

El verlo decir esas palabras con tanto dolor reflejado en sus ojos hizo que pensara en su propio dolor. Los dos sufrían por no estar juntos, el destino era tan cruel e injusto. No pudo soportarlo mas y comenzó a llorar arrojándose a sus brazos.

— Vamos háblame, dime algo... ¿Ese infeliz te hizo algo? — suplicaba Seiya mientras le acariciaba el cabello.

No respondió, el dejo de hacer preguntas y solo la abrazaba. Deseaba tanto poder quitarle su dolor, intercambiarlo, sentirlo el, lo que fuera para que ella estuviera bien.

Pasaron unos minutos antes de que Serena se calmara, levanto la vista para agradecerle su apoyo pero termino perdida en el intenso azul de sus ojos al igual que el.

Comenzaron acercarse lentamente, el corazón de ambos latía de prisa y entonces el sonido de una llave al abrir la puerta hizo que ambos se separaran.

— ¿Regresaron tan pronto? — pregunto Serena corriendo a quitarle las bolsas a su mamá antes de que ellos preguntaran algo.

— Si solo fuimos por lo de la cena — respondió Ikuko.

— ¿Se puede saber quien es este muchacho? — pregunto molesto el papá de Serena — ¿Que no te enseñaron que es una falta de respeto estar en una casa solo con una hermosa jovencita?

— Kenji no seas exagerado — regaño Ikuko — estoy segura que hay una buena explicación.

— Señor antes que nada déjeme ofrecerle una disculpa y claro que estoy de acuerdo con usted con respecto a esta hermosa jovencita cometí una imprudencia, le aseguro que no volverá a suceder, por cierto permitame presentarme, mi nombre es Seiya Kou y soy amigo de Bombón perdón de Serena — respondió el pelinegro ofreciendo su mano.

— Mira el jovencito tiene educación no como el otro señor que ni si quiera tuvo la amabilidad de presentarse — dijo Kenji mirando a Ikuko y estrechando la mano de Seiya.

— Ay Kenji... Mucho gusto joven Seiya

— El gusto es mio y si me permite decirle ahora se de donde saco Serena su belleza y encanto— respondió Seiya con otra sonrisa encantadora — Serena nunca me contaste que tenias unos padres tan jóvenes.

— Espera dijiste ¿Kou? — intervino Sammy — ¿eres integrante del grupo three lights?

— Claro el mismo.

— Genial tenemos un famoso en casa, mis compañeros se van a morir cuando les cuente, ¿podríamos tomarnos una foto?

— Sammy comportate — regaño Kenji — no queremos incomodar al joven Kou.

— No es ninguna molestia por favor dígame Seiya.

— ¿No gustas quedarte a cenar? — pregunto Kenji

— Me encantaria, claro si Serena esta de acuerdo.

Serena iba a protestar que no estaba de acuerdo, que de hecho estaban teniendo muchas atenciones con el y estaba impresionada pues su papá nunca se había portado así con Darien pero Kenji fue mas rápido y respondió por ella.

— Claro que quiere, es mas Serena porque no ayudas a tu madre en lo que los hombres platicamos.

Serena acepto a regañadientes, en el fondo le alegro que a su papa le agradara Seiya y se dispuso a disfrutar de esa noche como una chica normal.

Después de una hora Ikuko grito desde la cocina.

— Ya casi esta la cena

— ¿Gusta que le ayude a poner la mesa? — pregunto Seiya que había ido al congelador por unas cervezas para el y Kenji.

— No te molestes, Serena esta en eso.

— Genial la ayudare.

Ambos pusieron la mesa, entre choques y roces de manos cosa que no paso desapercibida por Ikuko. Toda la cena transcurrió tranquilamente, Seiya tenia impresionados a todos, Kenji, Ikuko y Sammy estaban encantados con el.

Platicaron de futbol, contaron chistes, todo era risa en esa mesa y alegría.

Ikuko había prestado mucha atención al joven, su mirada le había llamado mucho la atención cada vez que miraba a Serena eran unos ojos llenos de amor y Serena estaba radiante como hace mucho no la veía.

Fue como si la vieja Serena hubiera regresado y su mirada irradiaba felicidad.

— Señora muchas gracias por la cena, cocina delicioso.

— No hay de que Seiya — respondió Ikuko sonrojándose por la sonrisa de Seiya.

— Me tengo que ir, Kenji un gusto y Sammy paso por ti a la escuela como quedamos — decía Seiya mientras se despedía de todos.

— Seiya eres bienvenido cuando quieras.

— Gracias, nos vemos.

— Es un muchacho encantador — decía Ikuko a Kenji mientras veían como Serena y Seiya caminaban a la puerta

— Si nuestra Serena merece un chico como el y no el señor ese — respondió Kenji.

— ¿Sabes? ese chico tiene algo en su mirada... me recuerda a ti cuando éramos jóvenes, me mirabas de la misma forma... espero no equivocarme.

Mientras en la puerta Serena y Seiya se despedían

— Gracias por esta noche Bombón

— No agradezcas nada, parece que todos te adoran

— No los culpo, soy un tipo encantador ya lo oíste.

— ¿Algún día tu ego del tamaño del universo bajara? — pregunto Serena rodando los ojos.

— Es broma Bombon, espero que podamos seguir hablando mañana, no creas que se me olvida... Dulces sueños — se despido acercándose a su rostro para después desviar su beso a la frente.